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La Chef Lucy y su Torre de Aprendizaje

Cuando Lucy cumplió 15 meses, ya llevaba bastante tiempo andando y una de las actividades que más le llamaba la atención era la cocina.

Le encantaba que Súper Papá la alzara en brazos para ver lo que se cocía (nunca mejor dicho), y a veces no entendía que no podía estar porque era peligroso para ella.

También le gustaba abrir los cajones y sacar ollas o menaje de cualquier tipo para jugar desde que gateaba, así que tiene toda la parte baja de un mueble de la cocina con juguetes varios, tuppers, tapas y otros enseres a los que por cierto, ya no hace ni caso porque ya se ha pasado ese nivel, pero que nos sirvió para distraerla durante un tiempo.

Una noche que Lucy se estaba enrabietando porque quería estar en la trayectoria del aceite caliente, cogí una caja de cartón que estaba destinada a guardar ropa de esa que ya no le vale y nunca más volverá a ponerse, y monté una cocina improvisada: cogí cucharas de madera, cazos y algún bote vacío junto con la comida de tela de Ikea (regalo del #LucyCumple) y conseguí una cocinita de juguete a la altura perfecta de Lucy y muy digna.

26-03-2016

La primera cocinita de Lucy

Pero esta cocina duró poco, porque viendo Súper Papá que triunfaba, fue a Ikea y le compró la mega cocinita. A mi me encanta la verdad, pero a parte de pensar que mi cocinita tenía mucho encanto, me parecía demasiado pronto para que tuviera una cocina de juguete así. Mi razonamiento es que ella todavía no sabe jugar a las cocinitas, no sabe lo que hacer con esos juguetes, solo imita lo que yo hago. Y algo de razón tengo porque he tenido que quitarla de la zona de juegos por uso casi nulo.

 

Por eso mismo, antes que esa cocina llegara a casa, Súper Papá y yo hablamos de la importancia de tener una Torre de Aprendizaje (Learning Tower) y su necesidad. Muchas veces le hemos puesto una mesita baja en la cocina para que pudiera colaborar con postres o galletas y es que su interés por la cocina es notable y la Torre de Aprendizaje podía ayudarnos a fomentar esa afición.

Así que al mes siguiente nos pusimos manos a la obra con la Torre de Aprendizaje.

Materiales que utilizamos:

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  • 2 tablas estrechas de madera fina del mismo color del taburete que compramos en Leroy Merlín. Son para rodear la parte alta de la Torre.
  • Tornillos y cinta americana.
  • Un pegamento especial para madera y lija para limar las aristas de las tablas cortadas.

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MONTAJE

1º Montamos ambos taburetes, pero uno de ellos sin los escalones. Igual que en la fotografía.

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2º Colocamos la parte sin escalones encima de la otra de manera simétrica y aprovechamos el agujero que ya tiene la escalera que queda arriba, en la parte opuesta a los escalones para fijarlo con un taladro y un tornillo lo suficientemente largo. Nosotros utilizamos uno que sobró del mismo montaje.

3º Fijamos los laterales con un par de tornillos. Para esto hay que hacer agujeros y esa madera está lacada por lo que hay que tener precaución. A estos tornillos Súper Papá les puso como protección una cinta americana para que Lucy no se hiciera daño con los pies.

4º Cortar las maderas finas para rodear la parte superior de la Torre. Nosotros lo hemos pegado con el pegamento especial para madera.

Así explicado parece sencillo ¿Verdad? Lucy estuvo presente en todo el proceso y ayudó mucho descolocando todo y cogiendo tornillos.

Buscamos varios tutoriales en los que basarnos y al final Súper Papá le ha dado su toque personal. Yo creo que nos ha quedado genial y muy segura.

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También vimos que hay tiendas on line muy chulas que las fabrican y venden. Si no te apetece hacer bricolaje o no eres muy manitas, pueden ser una gran opción, porque además hay diseños espectaculares y convertibles, que amplían la productividad de la Torre.

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Fuente: Etsy

Lucy se sube y baja perfectamente desde el principio. Evidentemente nunca la dejamos sola y estamos muy pendientes de lo que hace en la escalera. Ella no deja de ser un bebé y la base de la torre puede quedarse pequeña y dar un traspié como nos pasó una vez cuando todavía no estaba terminada la Torre. La cogí en el aire y no pasó nada, pero eso demuestra que hay que estar pendiente.

Todo este tiempo hemos estado utilizando la Torre de Aprendizaje para diversas actividades: exprimir zumo de naranja, hacer la merienda y los desayunos, echar Cola Cao en la leche, preparar cereales, “fregar” los platos, hacer trasvases de agua en el fregadero…

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Está resultando un complemento genial para la vida práctica porque Lucy aprende y perfecciona cada día actividades diferentes. Si no tuviera la Torre no llegaría a lugares dónde puede aprender cosas nuevas. Incluso, si no tuviera su lavabo preparado (que ya enseñaré), podía utilizar la Torre de Aprendizaje para lavarse la cara, cepillarse los dientes o peinarse en el baño.

Según vaya creciendo, podrá realizar tareas más complicadas y tendrá más autonomía. Lo último que ha conseguido es untar crema de queso en pan con un cuchillo de mantequilla y estoy segura que en breve perfeccionará la técnica.

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La Torre de Aprendizaje abre un mundo de posibilidades a los bebés y pienso que incluso les da seguridad y se sienten parte activa de momentos como preparar el desayuno. Hacerse su propia comida les hace sentirse orgullosos e incluso se comen lo que preparan con más ganas e ilusión.

Estoy segura que Lucy con el tiempo se convertirá no en una pinche de cocina, si no en toda una chef y nos hará hasta la cena, porque ganas no le faltan y tiene todo a su disposición para aprender lo necesario.

Si quieres fomentar la autonomía de tu bebé y que pueda realizar actividades nuevas que no podría practicar porque la encimera o el lavabo no están a su altura, no lo dudes, la Torre de Aprendizaje facilita el acceso a todo aquel lugar que tu bebé no puede acceder.

¿Tenéis Torre de Aprendizaje? ¿Cómo la utilizáis?

¿Os animáis a fabricar una?

La Crianza: Ese trabajo no remunerado.

Hace poco alguien me dijo que los trabajos no remunerados no existen y que una madre o un padre que cuida de sus hijos las 24 horas, es simplemente una madre o un padre, que no realiza ningún trabajo.

Además de entrarme la risa, tengo que decir que no puedo estar más en desacuerdo.

Un trabajo (y voy a tirar de RAE, que es lo que hace en estos casos Delia Carballo de Madres Enredadas) es “ocuparse en cualquier actividad física o intelectual”. La primera acepción no habla de remuneración.

Si, la siguiente acepción habla de “tener una ocupación remunerada en una empresa”, pero creo que todos y todas desempeñamos alguna función o actividad que nadie nos paga y eso es trabajo. Y en este caso, criar a un bebé, un futuro activo de esta sociedad, que cotizará, producirá, consumirá y pagará pensiones, (que además le sale gratis a la sociedad ) es un trabajo no remunerado.

No tengo en cuenta los trabajos diarios domésticos inherentes a trabajar en casa, que tengan o no que ver con la crianza de mi hija y que por proximidad suelen recaer en mayor medida en la persona que pasa más tiempo en el hogar. No me refiero al tiempo que puedo pasar limpiando u ordenando, ni a el tiempo que empleo en el blog, porque eso es otro tema.

Yo me refiero a la crianza de un bebé.

Criar a un bebé no es darle de comer, cambiarle el  pañal y darle juguetes para que juegue mientras me siento a ver la tele, comprende mucho más trabajo, atención, desempeño, dedicación y por supuesto, un aprendizaje continuo.

No solo soy madre y quiero a mi hija, la colmo de besos y mimos, y cuido de ella con todo el amor del mundo. Realizo muchísimos otros trabajos que si los encargara a otra persona, tendría que pagar por ellos. Y es más, puedo asegurar que no pondrían el mismo interés y cariño con el que yo lo realizo, algo muy importante para el buen desarrollo del bebé, porque nadie cuida de sus hijos como sus propios padres.

Soy maestra, pediatra, enfermera, pedagoga, nutricionista, psicóloga, monitora de juegos y tiempo libre, logopeda, compositora y cantante, bailarina, pintora, títere, manejo crisis emocionales…

Todo esto las 24 horas del día, casi sin tiempo libre, descansos, ni vacaciones. Y muchas de estas profesiones las pongo en práctica al mismo tiempo.

Y no, no me quejo, para mi es un placer poder pasar las 24 horas del día con mi hija y dedicarme a ella, así lo decidimos en casa y no me arrepiento ni lo cambiaría. Pero como muchas familias que están en la misma situación que nosotros, sacrifican muchas otras cosas a favor de conseguir una crianza más humana con sus hijos.

Y no entiendo por qué hay que elegir: sacrificar la crianza, el apego de un bebé que a término del permiso maternal tiene solo 16 semanas de vida o sacrificar la cotización y la experiencia laboral de uno de los progenitores, cuando podríamos tenerlo todo ampliando las bajas de maternidad y paternidad, valorando y remunerando el trabajo de cuidados que son necesarios en millones de familia…

Criar a un bebé, es un trabajo por el que ninguna madre o padre cobra, un trabajo difícil, con muchas facetas diferentes, importantes y muy infravalorado.

En definitiva, considero que realizo un trabajo no remunerado, como la mayoría que tienen que ver con los cuidados que además es un trabajo poco reconocido, parece que no existe.

Aunque sea un placer cuidar de mi hija, no significa que no sea un trabajo. Existen personas muy afortunadas que tienen un trabajo en el que disfrutan y cobran por realizarlo.

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¿Y las madres o padres que trabajan fuera de casa? También realizan ese trabajo no remunerado, a parte del trabajo por el que reciben un salario, y seguro que todas y todos tenemos algo en común: lo seguiremos haciendo igual de bien y con el mismo amor aunque no nos paguen.

Hasta que llegue un día que nadie tenga hijos porque la conciliación es incompatible y entonces, los gobiernos paguen por tener bebés, porque si nadie se dedica a la crianza y tiene hijos, nos extinguimos.

¿Y las parejas que tienen varios hijos? Héroes y heroínas. Que les pregunten a esas familias si lo que hacen no es trabajar.

Y la gran pregunta: ¿debería ser un trabajo remunerado? Pienso que si, y creo que así muchas familias podrían permitirse que uno de los padres se quedara en casa a criar a sus hijos durante más tiempo. Sería beneficioso para el bebé pues crecería con un apego seguro muy importante para el día de mañana, para los padres porque acompañarían y verían crecer a su hijo, disfrutarían más momentos con ellos, su relación se vería reforzada y la ciudadanía disfrutaría de adultos más felices y menos frustrados.

Por favor, no digáis que cuidar de un bebé es “solo” ser madre o padre. Es ser madre o padre y al mismo tiempo un trabajo no remunerado, necesario y precioso, pero un trabajo.

¿Qué tipos de trabajos no remunerados consideras que realizas en la crianza de tus hijos?

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#Lecturitas: “Un día con Martín”

Hemos leído y jugado con el libro “Un día con Martín” de Xavier Deneux gracias a Editorial Infantil y Juvenil SM. Para niños entre 1 y 3 años, con fondo blanco, dibujos de lineas sencillas y colores vivos.

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Y digo “jugado” porque este libro alberga en su interior 4 puzzles de cuatro piezas cada uno, que Lucy intenta completar una y otra vez encima de su dibujo correspondiente. A veces se hace un lío y mezcla los puzzles por lo que yo intento que nos los deshaga todos al mismo tiempo, cosa bastante difícil.


En el libro nos cuentan todo lo que hace Martín en un día: desayunar, ir al colegio, echarse la siesta, jugar con sus amigos e irse a la cama por la noche siempre acompañado de su peluche, desde la perspectiva de Martín y de una manera muy inocente.

Intenta enseñar a los niños el orden de una rutina diaria.

Al ser un libro de papel cartón Lucy puede jugar tranquilamente. Es de fácil lectura y comprensión y creo que cualquier niño empatizaría con lo que vive Martín por la manera en la que está narrado.

Un libro bonito, agradable de leer y con un plus del juego que los puzzles que contiene.

¿Conoces los libros de Martín?

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¿Existe la Conciliación?

Cuando dí a luz a mi hija ya no tenía trabajo. Me despidieron 3 días después de mi última menstruación, seis semanas antes de saber que estaba embarazada, al comienzo de la búsqueda. Y es curioso porque formaba parte de un grupo que estaban formando para un nuevo proyecto. Supongo que hay cosas que nunca se deben comentar en según qué ámbitos.

Durante el embarazo supe que quería formar parte de su crianza, quería estar con ella, no quería verla solo unas horas al día. Y cuando por fin la tuve en brazos me di cuenta que iba a ser madre por primera vez solo una vez en la vida, que mi hija solo iba a vivir una vez sus primeros años, sus primeros momentos… Y yo quería estar ahí.

En casa tuvimos claro que lo mejor para ella y su desarrollo era criarse con su madre y sentirse segura en el calor de su hogar.  Así que decidimos ajustarnos el cinturón, sacrificar muchas cosas a favor de la crianza que elegimos, la que creemos imprescindible, respetando los tiempos de nuestra hija y sus necesidades físicas y emocionales. Las que tiene todo bebé.

Algún día tendrá que ir al colegio obligatoriamente pero mientras, vamos al parque a jugar con amiguitos y aprendemos muchas cosas en casa. Es una niña muy sociable y autónoma.

Cuando Lucy cumplió 16 semanas descubrí lo terrible que hubiera sido separarse de ella a esa edad, que es el tiempo de permiso maternal que actualmente hay en España. Ella todavía no se sentaba sola, todavía tomaba pecho a demanda y me necesitaba cerca, necesitaba mi olor y continuar con la exterogestación. Por suerte yo no tuve que volver a mi trabajo, pero muchas mujeres si tienen que hacerlo.

Y digo por suerte, porque para mi lo es, pero como decía antes, es un sacrificio para nuestra economía familiar y también para mi experiencia laboral.

Las madres y los padres que dejan su trabajo y eligen criar a sus hijos en casa el máximo tiempo posible sacrifican su cotización a la seguridad social y oportunidades laborales.

Los padres y las madres que también trabajan fuera de casa, como Súper Papá, sacrifican un tiempo valioso y necesario con sus hijos, a los que ven pocas horas al día y la mayoría de veces a contrarreloj por la cantidad de cosas que tienen que hacer en el hogar en muy poco tiempo.

No creo que exista un tiempo de calidad que sea mejor que la cantidad de tiempo que pasamos con nuestros hijos. Definitivamente, la conciliación laboral y familiar no existe.

Por esto, y porque últimamente estoy muy reivindicativa y me uno a diferentes campañas que creo ineludibles, me he unido al Grupo de Facebook “Madres, si. Pero guerreras también.”, que han decidido organizarse para luchar por una conciliación digna, tanto para madres y padres, como para nuestros hijos e hijas, teniendo en cuenta sus necesidades de crianza, que actualmente, ni siquiera se contemplan.

¿Qué pide el Manifiesto Madres, si. Pero guerreras también?

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¿Y cómo lo vamos a hacer?

Durante toda la semana del 5 al 11 de septiembre, apoyadas por diversas entidades y personalidades, haremos ruido a nuestra manera:

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Si quieres apoyarnos, tienes toda la información en el blog “Otro Mundo es Posible mediante la Crianza con Apego” de Sara Ribot, que fue la persona que contactó conmigo para que me uniese a esta iniciativa y con la que he coincidido en varias campañas (#BloguerasxlaLactancia y #Lactanciaxdinero) y también puedes hacer ruido con nosotras en Twitter los días señalados.

Y da igual que no tengas hijos todavía, o que no quieras tenerlos nunca. Esto es necesario y beneficioso para toda la sociedad, justo para padres e hijos y por un bien común.

¡Ayuda y difunde!