Por qué no me gusta la epidural

La matrona que me ha tocado en la preparación al parto de mi centro de salud (con la cual he tenido sólo una clase por ahora) comenzó muy bien diciendo que el parto natural es lo mejor para madre y bebé.
Yo pensaba que no podía tener más suerte. No hacía más que susurrarle al padre lo mucho que me gustaba lo que estaba diciendo. Un speech pro parto natural, diciendo que las mujeres somos poderosas, que podemos parir y debemos estar tranquilas. Creo que hasta me emocioné y todo.
El problema llegó cuando quiso que nos presentáramos, que dijésemos para que veníamos a preparación al parto y nuestra profesión, según palabras textuales, “quería saber si estaba hablando con un cirujano”.
Mi presentación fue muy básica, tenía muy claro mi objetivo: “Quiero aprender todo lo que me pueda ayudar en mi parto natural”. Eso parece que le gustó, lo que no le gustó tanto fue que de todas las presentes la única que no iba a dar a luz en el Hospital del Sureste, el de Arganda era yo, que voy a dar a luz en el Hospital de Torrejón. Que por cierto, como ella trabaja en el de Arganda, le faltó tiempo para decir que en Torrejón habían cerrado la bañera por infecciones y que el Entonox ya no lo utilizaban porque habían tenido malas experiencias, algo que es totalmente incierto según me han confirmado hoy mismo en el hospital. Si ya me parecía de dudosa calaña, ya me lo han confirmado.

Puede que mis preguntas, ya que era la única que preguntaba, o la seguridad en mi misma (cosa que ella había animado a que tuviésemos durante el parto) , la pusieran nerviosa, pero cuando yo dije que quería un parto natural sin epidural empezó a soltar lindezas como que ella “no conocía a ningún anestesista que hubiese dado a luz sin epidural”, que “al ser primeriza lo más seguro es que no pudiese dar a luz sin epidural”, que si existe la epidural para que sufrir… Yo le dije que se podía dar a luz sin epidural y que se ha hecho toda la vida. Lo único que dijo en contra de la epidural y lo explicó muy por encima fue que si no tienes el dolor de las contracciones no generas endorfinas y a tu bebé tampoco le llegan, no dijo claramente que tu no sufres porque no te enteras del dolor, pero el bebé si.
Creo que agité un poco el gallinero porque empezaron a preguntar si la epidural era tóxica a lo que ella respondió con un rotundo NO.
Cuando explicó lo que son las contracciones, aleccionó a todas diciendo que lo mejor era respirar como “ella estaba enseñando”. Yo que había leído aquello de boca abierta= útero abierto, la pregunté que si lo mejor es aguantar las contracciones para que hagan el efecto que deben, no controlarlas, que dónde quedaba aquello de poder gritar si lo necesitabas. La respuesta fue que “a ella no le importaba que al final, en algún momento, se hiciese algún ruido, pero que las había que llegaban gritando como locas y eso no puede ser”.

Señora Matrona: Usted y yo hemos empezado mal… Ha estado a puntito de engañarme con su discurso fácil de parto natural y respetado, pero en realidad está muy chapada a la antigua… :
– Si tengo que gritar durante mi parto lo haré, si tengo que hacer ruidos como una elefanta pariendo, los haré. Si a usted o a alguien del equipo médico les molesta que una mujer grite durante el parto, podían haber elegido otra profesión. No van a ir en contra de la naturaleza del parto más de lo que ya van en algunos momentos. No voy a pedir permiso para gritar ni voy a preguntarle a usted cuándo le parece bien que yo grite.

– Según Beatrijs Smulders y Mariël Croon en “Parto Seguro” y cito: ” El arte de parir consiste en desinhibirse completamente. Jadear o hacer ruidos propicia la dilatación y evita la hiperventilación, asi que ¡deja de comportarte! ” Señora matrona, lea y actualicese un poquito…

– Me parece genial que a las embarazadas que van a la preparación al parto sin saber lo que es una contracción o la placenta, usted las anime a ser fuertes y a que formen parte activa del parto. Que haga que se den cuenta que dar a luz no es ir al hospital,  y que llegue el ginecólogo y les saque al niño sin que ellas tengan que despeinarse. Pero cuando tenga en su clase a una embarazada entre catorce, que de primeras no quiere la epidural porque sabe cuales son los efectos secundarios, que está segura de si misma y que se siente poderosa como mujer para intentar dar a luz de manera natural, haga el favor de no chafarla, de no hacerla sentir insegura y de no decirla que por ser primeriza no va a poder dar a luz sin epidural, porque usted está haciendo mal su trabajo y no debería ni ser matrona ni dar clases de “preparación al parto”.

Y para terminar, ya que asegura que la epidural no es tóxica, espero que en siguientes clases si de a conocer al resto de embarazadas los efectos secundarios que tiene, cual es la parafernalia que la rodea y cuáles son las consecuencias si se administra mal: La epidural no es inocua.

Dificultad para pujar. La anestesia elimina el dolor causado por las contracciones, por lo que es más difícil saber cuándo debes pujar y darte cuenta de cuánta fuerza (o falta de ella) estás usando para pujar.

– Al no sentir dolor, tu cuerpo no segrega endorfinas porque no las necesita. Al bebé tampoco le llega por lo que sufre durante el parto.

– Prolongación de la labor de parto. Si el efecto de la epidural alcanza al bebé y lo adormece, podría no adoptar la posición adecuada o dejar de empujarse hacia el canal del parto. En algunos casos, pueden requerirse fórceps o cesárea para extraer al bebé.

– Disminución de la presión arterial.

– Dificultad para orinar. Con todos tus músculos de la cintura hasta los pies bajo el efecto de la epidural, es difícil controlar cualquier actividad que los requiera, incluyendo orinar. Los médicos pueden colocarte una sonda en la vía urinaria para desviar los fluídos, por lo que tu libertad de movimientos se coarta.

– Daño a los nervios. Es posible que al aplicar la epidural se dañe algún nervio, podrías sufrir lesiones severas, incluyendo parálisis.

Dolores de cabeza intensos en el posparto.

– Si el ritmo de tu labor de parto desciende demasiado, puedes requerir el uso de más medicamentos como la oxitocina sintética para acelerarlo.

– Algunas mujeres sienten alivio parcial del dolor de parto, por un error al colocar el catéter o por resistencia al medicamento. También puede suceder si tienes dolor en la parte frontal del útero y en la espalda, en algunos casos puedes aliviar uno pero no el otro. Puedes sentir que han dormido una mitad si y la otra no.

– Puedes sentir náuseas y mareos.

–  Tus piernas también están bajo el efecto de la epidural, por lo que no podrás caminar hasta que pase su efecto. Esto puede prevenirse utilizando cantidades menores del medicamento, una práctica que se realiza en algunos centros hospitalarios como la Walking Epidural.

Deben monitorizarte en todo momento por el peligro de disminución arterial. Aunque para algunas personas, que les gusta medicalizar demasiado el parto, estar monitorizada sea bueno, te resta movilidad y esto no facilita la labor del parto.

 

Ahora bien, informando a embarazadas debidamente para que conozcan estos y otros inconvenientes, diciendo que como mujeres estamos diseñadas para dar a luz y que nadie se ha muerto del dolor del parto, no metiéndolas miedo, consideraría que las embarazadas pueden elegir si quieren o no epidural plenamente conscientes de lo que significa.

Yo misma el día de mi parto, aunque quiero un parto natural porque se todo lo que puede collevar la epidural, si la creo necesaria la pediré, porque no tengo nada que demostrar, y menos a esa matrona que da clases de “preparación al parto”.

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