De Pataditas a Patadones

Que emocionante y bonito fue cuando sentí a mi hija por primera vez, y cuando empezó a dar patadas más fuertes. Y cuando Súper Papá ponía la mano en la barriguita y ésta subía y bajaba cuando el bebé no solo daba patadas, si no que se retorcía y movía sobre si misma… Qué sensaciones más preciosas, más únicas, más irrepetibles…

Y lo son, pero llega un momento en que hay días en los que se mueve tanto que no te deja dormir. O días en los que no te deja sentarte de según que manera o tumbarte. Incluso momentos como  la semana 31+4 que estaba sentada en el sofá, me ha pateado y me ha movido a mi entera. A veces pega unas patadas tan fuertes…

Como los días que cogemos el coche pronto y ella se despierta de camino a cualquier sitio. ¡No le gusta nada ir en coche! Lo tenemos demostrado. Se pone a patalear y deja hecha polvo a su mamá…

A veces me da por pensar que debo ser una exagerada, que debe ser normal y que yo me quejo mucho. Hasta que mujeres que han sido madres se asombran de las patadas que da mi niña. En broma digo que está castigada cinco años por lo menos por lo poco que me deja dormir y por el daño que me hace a veces…

Está claro que aún con esos dolores y molestias, tienes una especie de sentimiento de satisfacción y felicidad… ¿Es posible que sean como las contracciones? ¿Segregaré endorfinas después de cada patadita?

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