El día P

Muchas vueltas le he dado, mucho he imaginado y de muchas maneras.

Hablo sobre mi parto. Ese momento que llevo esperando ya casi 40 semanas. Para el que me he estado preparando, leyendo y podemos decir que concienciando.

Es muy difícil apartar de tu mente pensamientos que tienes arraigados desde la infancia: Parir es horrible, duele muchísimo, tu sola no puedes y necesitas ayuda…

Incluso al principio del embarazo tenía ansiedades, me despertaba cuando estaba medio dormida angustiada. Ahora lo tengo más presente, más claro. Tengo un bebé dentro de mi vientre y por algún sitio tiene que salir. Y esperemos que sea por mi vagina. Es lo que hay. Tengo que centrarme, guardar la calma y hacerlo. Nadie se ha muerto de los dolores del parto y muchas mujeres dan a luz de manera natural. Si ellas pueden, yo también puedo.

Durante todo este tiempo he soñado despierta con ese momento: Me he imaginado desde que no llego al hospital y doy a luz en la bañera yo sola, hasta que llego al hospital por los pelos. Todo a mi favor claro. No he tenido pensamientos en los que pasa algo y el parto se complica o en los que estoy horas y horas dilatando.

Me imagino a mi misma en casa dilatando, bajo la mirada de Súper Papá, sus caricias y su apoyo. Tomando duchas de agua caliente, desesperándome un poco a ratos por el dolor… Negándome a ir al hospital. Creo que voy a esperar tanto que cuando llegue el momento no voy a querer irme porque voy a estar más cómoda en casa, pero Súper Papá me llevará y espero llegar muy dilatada.

Haremos el expulsivo en un paritorio casi vacío. Nos dejarán a nuestro aire y disfrutaremos de cada momento juntos. Será duro y cansado. Dolerá, pero no sufriremos. Cada contracción nos hará estar más cerca de nuestra hija. Puede que tengamos suerte y lo hagamos en la bañera que haría ese momento mucho más especial..

Cuando llegue el momento de empujar, yo lo notaré y nadie dirigirá mis pujos, lo haré instintivamente y respetarán el tiempo entre contracción y contracción. Puede que tenga algún desgarro, pero nadie me hará episotomía porque no es necesario.

Me pondrán a Lucía en mi pecho y la oleré. Y ella me olerá a mi. Súper Papá estará a nuestro lado, emocionado, tocando a Lucía por primera vez, dándonos besos a ambas y con los ojos llenos de lágrimas. Los míos también. Es posible que Lucía también llore, pero estará con su mamá y tendrá el pecho cerca. Ella lo buscará y empezará a mamar…

Y por fin la tendremos con nosotros, por fin podremos verle la carita, ver como respira y como se mueve…

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5 pensamientos en “El día P

    • Pues a toro pasado te digo que es mejor no temerlo, porque puede pasar cualquier cosa y es mejor estar fuerte mentalmente para enfrentarse a lo que venga… Piensa que estas hecha para ello, que además es un rato… Venga arriba!!! 😀

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