Un día antes de la FPP

Hoy hace un año a las 11:30h, me despertaba después de no haber podido dormir nada en toda la noche, (algo que venía siendo normal en las últimas semanas de embarazo), con unos dolores en los riñones “como de regla”. Recuerdo que entre dolor y dolor volvía a dormirme y que le dije a Súper Papá, que se iba a hacer running, que tenía dolores pero creía que me dolía la espalda porque hacía días que me estaba molestando… La cuarta vez que me dió ese dolor me levanté de la cama pensando que eran contracciones. Y lo eran.

Me levanté, fuí al baño y me puse a limpiar el polvo del salón mientras que cronometraba el intervalo entre las contracciones: entre 7 y 8 minutos e irregulares también en duración.

Súper Papá volvió de correr y me dijo que fuéramos a dar un paseo, que hacía un día precioso y mucho sol. Y lo hacía, un sol brillante y un cielo despejado del que me acordaré siempre, pero Lucy había decidido que nos quedábamos en casa a dilatar y eso hicimos.

Yo intentaba seguir limpiando para distraerme pero las contracciones molestaban. Llegó un momento en el que pensé que sería mejor guardar fuerzas y lo dejé todo para centrarme en el trabajo de parto.

Súper Papá hizo la comida: filetes rusos. Pero yo no podía comer, no podía estar sentada, estaba incómoda y aunque recuerdo haber tenido hambre y querer comer, mi cuerpo no me lo permitía.

Ahora pienso qué quizás ese sol tan brillante me molestaba bastante y no era capaz de verbalizarlo. 

Pelota de pilates, colchoneta en el suelo, líquidos… Recuerdo que me obsesionaba no pasar frío, me abrigaba, me tapaba mucho. Cogía una buena postura y pasaba un par de contracciones bien, pero en seguida tenía que volver a moverme. Contracciones cada 6 minutos.

Recuerdo que Súper Papá me preguntó si estaría más a gusto en nuestra habitación. Me pareció una idea genial y cuando entramos estaba a oscuras, iluminada solamente con velas que habíamos comprado con anterioridad. Me sentí segura, con intimidad y afortunada porque él había preparado todo sin que nadie lo dijera. Yo no podía pedir ni pensar con claridad en esos momentos.

No se que hora era, yo perdí por completo la percepción del tiempo.

Con ese nuevo escenario, tumbada en la cama, tranquila, cómoda y casi a oscuras, Súper Papá y yo hablábamos entre susurros y yo callaba cuando una contracción llegaba. Las pasaba bien, excepto alguna que subía de intensidad, pero notaba como mi cuerpo se acostumbraba al dolor para la siguiente que llegaba cada 5 minutos.

Se hizo de noche y pensé que a lo mejor un baño me venía bien, sobre todo para ver si las contracciones seguían o se paraban.

Súper Papá me preparó un baño calentito con velas y me vino bien para aguantar mejor el dolor. Creo que me relajé bastante y eso favoreció que mi cuerpo fluyese. Las contracciones aumentaron de intensidad notablemente, y yo empecé a sentir la necesidad de evacuar, varias veces y entre contracciones. Mi cuerpo se preparaba.

Botes en la pelota de pilates de nuevo, las manos de Súper Papá agarrando las mías y las primeras lágrimas cuando las contracciones aumentaban de intensidad. “Esto ya duele” recuerdo haber dicho.

Súper Papá me ofrece otro baño y accedo. Me dice que está siendo tranquilo y precioso, y que el siguiente parto será en casa. Yo pienso en el frío que hace fuera de esa bañera, de mi casa, en el coche de camino al hospital, en el hospital, las luces, la gente… y pienso que no quiero irme.

En la bañera dos contracciones muy intensas, cada tres minutos. Se me caen las lágrimas. Él dice que nos vayamos al hospital. Yo accedo pero preferiría quedarme y no irme ni ahora ni más tarde.

Me visto con unos pantalones de chandal de Súper Papá y alguna contracción me hace arrodillarme en el suelo. Le insto a que llame a mi hermana, que le cuente la evolución, cómo estamos y que nos vamos, por si algo se nos olvida. No escucho lo que dice pero está emocionada. Ya viene Lucy.

Queremos llegar después de el cambio de guardia, así que salimos sobre las 20:30. Ahora pienso que la inexperiencia nos hizo adelantarnos y tenemos interiorizado que cuando algo duele hay que ir al hospital.

En el coche contracciones menos fuertes. Frío, tensión, nervios… En alerta por primera vez.

No tenía miedo. Sabía que lo estaba aguantando, que mi cuerpo aguantaba y se acostumbraba al dolor. Que esto pasaría y que ni me acordaría del dolor. Y no lo recuerdo, tan solo me viene a la memoria un ligero escozor.

Llegamos al hospital y burocracia en recepción. Ando de un lado a otro, impaciente, como una leona enjaulada, no quiero estar ahí. Hay gente, me miran, me tengo que poner de cuclillas para pasar las contracciones, mucha luz y las contracciones no son las mismas, no duelen tanto y pienso que estoy perdiendo tantas horas de dilatación…

Nos pasan a una consulta. ¿Hola? Llevo con contracciones 9 horas, subeme a maternidad. ¿Qué narices necesitas preguntarme? Necesito oscuridad, intimidad y tranquilidad. ¿Te parece que aquí las tengo? Pero no puedo hablar.

Sala de espera de maternidad. ¿En serio? Debe ser que estoy aguantando muy bien o que no he llegado gritando y no me tomáis en serio. Así no.

Monitores. Las contracciones no son las mismas pero siguen apareciendo cada 5 minutos. Me dijeron 10 minutos y me estoy revolviendo de impaciencia e incomodidad en este sillón ortopédico. Necesito moverme, irme de aquí. Hay ruido, tengo a otras personas al lado, me da vergüenza gritar y quejarme, mucha luz… No son 10 minutos.

Llega una matrona que no es la misma que me recibió. Esta no me gusta. Según salgo de monitores una contracción me hace caerme de rodillas al suelo. Me deja que se me pase, esperaba un “levantate” pero no, me deja pasar la contracción y me ayuda a levantarme cuando ya puedo hacerlo.

Me pasan a hacerme un tacto. Ufff… Con lo que dicen que duele… Y esta matrona no me gusta. Dilatada de 4 cm. Yo creía que iba a ser más, pero no está mal. No me hace daño. Me pongo un camisón y mis bragas.

Me pregunta como quiero dar a luz y le pregunto si está la bañera libre. Me dice que si y que tengo esa habitación disponible si la quiero.

Entramos a la habitación, atenúa las luces y me dice que ahora vuelve.

Súper Papá y yo nos abrazamos emocionados. Estamos allí, tenemos bañera y un paritorio que parece estar bien equipado para nosotros solos. Hemos dilatado en casa bastante, lo hemos pasado bien y yo tengo fuerzas y ganas de ver por fin a Lucy, de ver su carita, de cogerla en brazos… Había quedado con ella el 9 de diciembre, mi FPP y parece que no piensa llegar tarde.

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11 pensamientos en “Un día antes de la FPP

    • Es súper importante, te lo pide el cuerpo pero no lo sabes. Intenta conectar con tu instinto, con tu yo animal… Para generar oxitocina necesitas las mismas circunstancias que si hicieras el amor, tranquilidad, intimidad, seguridad, oscuridad…Y no tengas prisa por ir al hospital. Contracciones cada cinco minutos durante 3 horas como mínimo.
      Seguiré contando mi parto.

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  1. Que hermoso, qué fuerte y valiente mamá fuiste, coincido contigo que una piensa que ya lleva miles de centímetros dilatados y cuando te dicen solo 4 te quedas pensando de cómo! pero si llevo una eternidad aquí y bueno es que lo difícil es empezar.
    Muchas felicidades a Lucy por su primer añito y a ti felicidades por tu primer año de Súper Mamá

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    • Mil gracias!!
      La verdad es que estuve muy tranquila en un principio, bastante segura de mi misma. Había estudiado mucho pero a veces, las cosas salen de otra manera. Contaré lo que queda de mi parto, que fue muy largo.
      Un besote!!

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  2. Que bien que pudiste dilatar tranquilita en casa.Un detallazo ese super papá atento a tus necesidades y preparandote el bañito, qué hariamos sin ellos. Yo siempre imaginé que también me meteria en la bañera dilatando en casa pero rompi la bolsa y encima con meconio asi que pitando para el hospital. Lo bueno es que dilate 5 cm casi sin enterarme. Se acerca un cumple!!! 🙂 Felicidades familia.

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    • Gracias guapa!!!
      La verdad es que la dilatación en casa fue lo mejor que hice y cada vez tengo más claro que debería ser como en Holanda, partos en casa si no hay ningún tipo de complicación. Fue llegar al hospital e ir en picado…
      Súper Papá estuvo genial.
      Un besote

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