Consejos para hacer Colecho y dar el pecho en Invierno

En esta ocasión quiero hablar del colecho de manera logística y dar algún consejo de cara al invierno y al frío.

Las cunas de colecho para mi no son muy prácticas como ya conté, y menos a la hora de dar el pecho, por lo que siempre aconsejo en vez de comprar una de estas cunas, comprar una cama que pueda acoplarse a la de matrimonio.

En verano colechar es más fácil, porque no hay colcha ni edredón de por medio. Lo único es el calor que puedes pasar al dar el pecho, pero supongo que igual que si tu pareja es de los que se pegan por la noche como una lapa. Lucy es una estufita de amor.

El problema logístico viene cuando hace frío y hay que taparse: ¿Cómo lo hacemos con un bebé pequeñito?

Según mi experiencia, ya que Lucy nació a principios de diciembre, es que si se puede colechar con seguridad.

Comienzo diciendo que yo siempre he sido una marmota: ya se podía caer el edificio entero que yo ni me enteraba. Pero desde que soy madre eso ha cambiado: no puedo moverme en la cama, cambiarme de posición, taparme o destaparme, sin abrir un ojo antes para comprobar las coordenadas de Lucy. 

Cuando Lucy y yo estamos en la cama, ella se posiciona por debajo de mi hombro con la cabeza recta (los bebes no deben apoyarse en almohadas ni tener la cabeza elevada mientras duermen en la cama), así yo puedo darla el pecho sin necesidad de levantarme. Pero eso quiere decir que no puedo taparme más arriba de la cintura porque taparía a Lucy la cabeza.

Tengo que reconocer que recién parida, en pleno diciembre, pasé un frío del carajo y la solución vino por partes: Para poder lactar bien y sacarme el pecho sin problemas durante la noche, corté unas camisetas viejas de Súper Papá por el canalillo hasta debajo del  pecho. Así el acceso era rápido y no había peligro de tapar a Lucy la cara con nada de ropa.

Lucy con 11 semanas.

Pero aunque la camiseta cortada fuese de manga larga para no tener frío, el escote, la garganta, el cuello y parte del pecho quedaban al aire y por ahí aseguro que se coge mucho frío. Así que siguiendo la recomendación de De Profesión Mami, cogí varios forros polares, que aunque estaban nuevos servían para la causa y este invierno siguen dando un buen servicio, y los corté por debajo del pecho. De este modo queda una especie de triángulo por el que el pecho sale pero el frío no entra. Es una manera fácil, rápida y práctica de tener el pecho accesible en plena noche con el ojo pegado.

Aseguro que es un apaño genial que hubiese utilizado mucho antes si no hubiese tenido reticencia a cortar y estropear las prendas, que la tenía y mucha. Creo que en mi cabeza pensaba para qué iba a romper camisetas y forros polares si esta situación iba a ser ” pasajera”. Pero una vez lo hice, además de dormir la mar de calentita, no he vuelto a pensar esa tontería, porque de pasajero nada y este invierno repito experiencia.

Lucy con 13 semanas. Más o menos en esta foto se ve el apaño del que hablo.

También evitaría botones (porque pueden descoserse y llegar a la boca del bebé con el consiguiente disgusto) y cremalleras si son de las que tienen algún pico saliente y punzante. Los corchetes en todo caso, son mucho menos peligrosos.

EDITO: Adjunto fotografía de uno de los modelitos que utilizo para dormir. Espero que se vea y entienda bien: Corto la camiseta por el canalillo (hasta que me es cómodo sacer el pecho, y el forro en perpendicular al canalillo por debajo o a mitad del pecho.

 

Ahora que ha comenzado el frío de nuevo las diferencias son notables: Lucy se mueve, se sienta, se da la vuelta, se destapa, etc… Cuando el invierno pasado no se movía (era recién nacida). Pero en general seguimos utilizando el mismo método y los mismos cuidados, con el añadido de seguridad del colchón en el suelo.

Pero mi mejor consejo es disfrutar del colecho, de lo calentitos que están los bebés, de cómo huelen, de la hora de ir a dormir que a veces se alarga demasiado y de los despertares a su lado, aunque haya noches que no peguemos ojo.

¿Cómo haces colecho y das el pecho en invierno? ¿Tomas alguna precaución especial?

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COMIENDO SOBRAS

Este post de De Profesión Mami me hizo darme cuenta de algo: Lucy se come mi comida.

No es que me la quite del plato, la pobre no puede, es que cuando la ve la pide, y no para hasta que se la das. Es lo que tiene hacer BLW: ella quiere de todo lo que hay en la mesa.

Ocurre a menudo que cojo algo para comérmelo, casi sin pensar, le doy a ella la mitad (que pueda comer y esté ya introducido en su alimentación). Me sale solo, es un instinto, algo que ya se ha convertido en rutina.

Pero claro, coges un plátano y te comes la mitad, o una naranja y acabas comiéndote dos gajos “por si acaso pide más” porque ella, pobrecita mía, come más lenta. Y si, siempre pide más.

Con la tontería de que es pequeña nunca le das una pieza de fruta entera, o no le llenas el plato hasta arriba de brócoli. Pero siempre pide más y lo consigue de tu plato. Nunca creemos que puede comerse una ciruela entera ella sola hasta que lo hace.

Asi que tengo y tenemos, porque a Súper Papá también le sucede, la sensación de comer sobras siempre: Comemos lo que Lucy no pide. Incluso nos da de comer lo que ella ya no quiere.

 

Todo lo que sale de la boca de Lucy que ella deshecha, que aparta porque ya está mordisqueado, cae en mi boca. Otra vez sin pensarlo, por instinto…

Recuerdo cuando mi cuñado hacía esto mismo: Mis sobrinos sacaban algo de la boca porque no lo querían o no podían gestionar, y allí estaba él raudo y veloz a recogerlo directamente de la boca de sus hijos y presto a metérselo en la suya, sin anestesia ni nada. A mi me daba un asco que me moría y ahora soy yo la que lo hago a diario varias veces…

Eso va directo a mi boca.

¡Cómo nos cambia la maternidad! ¿Verdad?

Lucy se come nuestra comida, pero nos cede sus sobras mordisqueadas. Todo un detalle.

Compartiendo un kiwi que ya no quiere.

¿Tú también comes sobras?

¿POR QUÉ DUERMO CON MI HIJA?

Cuando escribí sobre la manera en la que Lucy y yo nos apañábamos con la lactancia nocturna, sin la cuna de colecho, y sobre lo bien que habíamos hecho poniendo el colchón en el suelo, me llegaron preguntas por diferentes vías en relación a Súper Papá, a si dormíamos juntos, si cabíamos todos en el mismo lecho, si había algún peligro para Lucy haciendo colecho, si me iba a costar sacarla de la cama… Intentaré contestar todas las preguntas en varios post.

En esta entrada contestaré a por qué duermo con mi hija, y no por justificarme, porque en casa nos da igual lo que opine la gente; Lo cuento para normalizar algo que se ha hecho toda la vida, algo que es natural, y para que mi experiencia ayude a alguien si tiene algún tipo de reticencía por los comentarios o porque no quiere llevar la contraria a lo que se supone que se debe hacer, que a lo mejor el agotamiento de levantarse a atender al bebé a la cuna es muy grande y para que consiga dar el paso y dormir mejor.

Para empezar tengo que confesar que desde que Súper Papá volvió a trabajar después de su baja, que acumulando días fue un mes y medio, no dormimos juntos.

¡Oh Dios mío! ¡Sacrilegio! ¡Vuestra relación de pareja terminará! ¡El sexo se acabará!

Pues no, nada de eso. Estamos genial, mejor cada día, porque descansamos y dormimos bien TODOS, (Lucy también es importante en esta ecuación), y cuando necesitamos nuestros ratos de amor, buscamos el momento y el lugar, (si Lucy nos lo permite claro, ya digo que es un factor importante).

Asi que si, Lucy y yo dormimos juntas y solas.

Cuando Lucy nació, prácticamente los dos primeros meses lloraba desde las 7 de la tarde a las 6 de la mañana, hora arriba hora abajo, con esos dichosos “cólicos” que se solucionaron haciendo una dieta exenta en proteína de leche de vaca. Como hicimos colecho desde el primer día, nos acostábamos los tres en la misma cama porque entrábamos perfectamente, pero cuándo Súper Papá comenzó a trabajar, lo de no dormir y tener que trabajar todo el día se hacía bastante duro.

Además Lucy hacía muchos ruiditos por la noche, de los que yo ni me entero ahora ni me enteraba en su momento, y si me despertaba, le ponía el pecho y las dos a dormir plácidamente. Pero Súper Papá se quedaba en vela el resto de la noche. Es de sueño ligero, ¡qué vamos a hacer!

Entonces empezó a dormir en el sofá aunque yo le repetía cada día que subiese una cama que teníamos en el trastero. Él se resistía porque en el fondo lo que quería era dormir con nosotras. No conmigo solo, con las dos.

Pero los sofás no suelen ser muy cómodos y viendo Súper Papá que no iba a poder descansar como es debido, claudicó y subió el colchón y un tiempo después el somier, para adecentar la que era la habitación de Lucy porque no iba a ser una estancia temporal.

Este verano, ante el peligro de Lucy de caerse de la cama grande, nos cambiamos de habitación y de cama. Súper Papá ha vuelto a la de matrimonio y Lucy y yo estamos en su habitación en un colchón en el suelo rollo chill out total, con sus juguetes a mano y con toda la comodidad del mundo, sin peligros y juntas para dormir bien toda la noche aún dando el pecho.

Durmiendo con Lucy de 40 semanas.

Y así estaremos hasta que Lucy se destete por la noche. He tenido un bebé para atender sus necesidades y de esta manera las atiendo sin parecer un zombie al día siguiente.

Este apaño que nos hemos montado está bastante bien pensado porque así Lucy no tendrá que irse a su habitación en un futuro ya que está en ella. Seré yo la que tendré que irme después de dormirla. Vaticino que en esa época dormiré mucho peor que ahora.

¿Echo de menos dormir con Súper Papá? Pues claro que si, nos gustaba y nos gusta dormir juntos muchísimo, y además dormíamos muy cómodos y no nos molestábamos el uno al otro. Pero más nos gusta descansar debidamente por la noche. Lo que realmente queremos, es llegar a dormir todos juntos en la cama grande. Puede que algún día eso ocurra.

Cada uno tiene sus circunstancias y necesidades, y cuando se tiene un bebé y se le da el pecho yo considero una prioridad dormir cerca de él, y una necesidad para la madre aprovechar la comodidad y el descanso que supone hacer colecho. Y de paso, aprovechamos la alta segregación de prolactina por la noche, momento en que el bebé se alimenta mejor y más fácilmente. Que mamá y bebé estén cerca por la noche es esencial y beneficioso para la lactancia materna.

Lo que siempre aconsejo a todo el mundo es que duerman como quieran, pero que duerman. Descansar mal afecta físicamente y al estado de ánimo y se debe estar en forma y descansada para cuidar de un bebé. Creo que se deben priorizar sus necesidades, que es lo más importante y facilitar la satisfacción de las mismas, y el colecho facilita que yo atienda a mi hija al mismo tiempo que descanso debidamente.

Además Lucy se siente segura conmigo al lado y para mi esto es muy importante, en seguida estoy ahí si me necesita. Como cuando con dos meses se ahogaba con los mocos que tenía y vomitaba, pero no le daba tiempo a llorar, que no quiero ni pensar que hubiese pasado si la tengo en una cuna y no me entero de sus arcadas. Ella sola no podía moverse porque era muy pequeña y se hubiese ahogado.

Por todo esto nosotras hacemos colecho: por comodidad, por seguridad, para poder descansar, porque nos gusta, por lo beneficioso que es para la lactancia… Porque despertar y ver esa carita de dormidita me hace sentir muy afortunada de poder estar a su lado.

Por eso duermo con mi hija, y desde que nació no ha dormido ni un día alejada de mi.

Lucy con 1 semana

LA VUELTA AL BLOG

Igual que la vuelta al cole, después de casi dos meses de vacaciones, de haber pasado el mayor período de la historia del blog sin escribir ni postear absolutamente nada, a excepción de la Semana Mundial de la Lactancia Materna 2015 en la que se quedaron en borradores varios post que no pude terminar, volvemos en Septiembre, que es cuando se retoma todo, con ganas, con ideas nuevas, con cosas que contar y solo un poco descansadas, porque no hemos parado.

¿Y qué decir de estas vacaciones? El primer verano de Lucy, sus baños en la piscina, las siestas, las meriendas, las risas, los besos, los bailes… Tantas primeras veces. Un verano increíble para recordar toda la vida.

No he escrito los avances de Lucy estos meses, no he contado los múltiples cambios que hemos hecho en casa… Y es que a parte de haber tenido poco tiempo, hemos hecho tanto que no había ganas de sentarse a escribir y el calor me ha tenido bastante derretida. Pero sobretodo Lucy y Súper Papá me han tenido abstraída. No pretendía cogerme vacaciones pero aseguro que mi tiempo ha estado muy bien invertido y hemos disfrutado de este tiempo en familia. Ahora tenemos todos síndrome post-vacacional porque cuando pasas un buen verano, la vuelta a la realidad es mucho más dura.

Tengo mucho trabajo atrasado pero mejor no me agobio y voy poquito a poco, porque realmente me gusta la vuelta al blog. Me va a costar organizarme para contar todo debidamente, espero que Lucy me lo permita.

Lo que no me gusta de “la vuelta” es el fin del verano, ni que Súper Papá tenga que volver al trabajo porque le echamos mucho de menos. Aunque por suerte y por ahora Lucy y yo pasaremos el otoño y el invierno juntas, y seguiremos contando nuestras experiencias y compartiéndolas.

¿Habéis vuelto con las pilas recargadas?

¿Por qué no utilizamos la cuna de colecho?

Esto es algo de lo que quería hablar porque me parece de interés para futuros papás.

Como buenos padres primíparos, cuando empezamos a preparar la habitación de Lucy y a comprar sus cosas, teníamos claro que íbamos a comprar una cuna de colecho que pudiésemos pegar a la cama para facilitar la lactancia nocturna, (la cual realizamos tumbadas y nos salva la vida ya que dormimos estupendamente), y la atención que nuestra niña tuviese que necesitar. Sobretodo queríamos ampliar la cama ya que teníamos claro que nuestra hija dormiría con nosotros.

La idea de las cunas de colecho es muy buena, porque al poder tener una parte abierta y pegada a la cama te permite llegar al bebé más fácilmente. Nosotros compramos la cuna de Ikea Gulliver.

Embarazada de 39 semanas esperando a Lucy con la cuna preparada.

Pero una vez estás al lío y estás tumbada dando el pecho te das cuenta de que:

  1. Es prácticamente imposible dar el pecho a un bebé mientras tu estás en la cama y él en la cuna. El bebé tiene que estar muy cerca tuya y tu no puedes meterte en la cuna (por el peso y la seguridad), así que tenderás a meterlo en la cama.
  2. Dando el pecho tumbada te quedas dormida, igual que tu bebé. Así que volver a meterlo en la cuna se queda pendiente siempre.
  3. Cuando te vuelves a despertar es porque el bebé pide teta y puede que tengas que cambiar de pecho. Y volvemos al punto dos.
  4. Además cambiar de pecho supone que tienes que mover al bebé porque no te vas a meter tu en la cuna. Lo moverás hacia el centro de la cama y tu te pondrás al otro lado.

Entonces, ¿cuándo utilizo la cuna de colecho? Exacto, no la utilizo. La tenemos guardada en el trastero esperando a que Lucy crezca para hacerle una casita, un escritorio o alguna de las mil ideas que pululan por internet.

Lucy con 8 semanas en una de las pocas veces que utilizó la cuna, y solo fue para la foto.

Si volviésemos atrás no compraríamos por nada del mundo una cuna de colecho de nuevo, y mira que De Profesión Mami me lo dijo y me lo avisó… Hace ilusión comprar la cuna, que en teoría es algo súper necesario cuando tienes un bebé y es de lo primero que se compra, pero en nuestro caso ha sido más un estorbo y ha funcionado como sillón para poner la ropa la gran parte del tiempo.

Cuando tienes que dar el pecho a demanda y quieres descansar, lo mejor es hacer colecho pero de verdad. Es lo mejor según mi experiencia para la Lactancia Nocturna.

Lo que nos hubiese servido y hecho el apaño hubiese sido una cama de 90 cm para poner al lado de matrimonio de manera que tendríamos una mega cama y dormiríamos los tres a nuestras anchas. Y nos serviría también para un futuro cuando Lucy quisiera dormir sola.

Y con todo lo que cuento, evidentemente si quieres hacer colecho no te recomiendo comprar una cuna, porque la idea no tiene nada que ver con la práctica, si no una cama que puedas poner al lado de la de matrimonio.

Claramente habrá madres que se apañen genial con la cuna de colecho y estén súper contentas y me parece genial, ya que hay madres que no dan el pecho tumbadas, se sientan para hacer las tomas y una vez que el bebé termina lo ponen en la cama. Yo creo que de esa manera se pierden muchas horas de sueño y debe ser agotador. Yo solo cuento mi experiencia y según ésta, son mis recomendaciones. La cuna, sea de colecho o normal, no es necesaria.

¿Y cómo dormimos? ¿Cómo hacemos nosotros colecho?

Pues nos hemos apañado de la mejor manera que sabemos, que nos ha servido y con la que todos los miembros de la familia dormimos, que en realidad es de lo que se trata, de que todos descansemos. Pero eso me da para otro post.

¿Usas cuna de colecho?

¿Hiciste buena compra o te has arrepentido?

Los bebés se desacostumbran a los brazos

No se si será un complot mundial, pero nos han mentido. Toda la vida escuchando aquello de “no le cojas que se acostumbra” y resulta que no es verdad.

Aunque porteo a Lucy y la tengo en brazos de aquí para allá todo el santo día, a ella le gusta cada vez más estar en el carro. Lejos de querer más brazos, según crece me doy cuenta que aguanta cada vez más tiempo sin los brazos de mamá.

Poco a poco se sienta, se entretiene en su carro con algún juguete… Nada que ver con las primeras semanas en las que no había manera de dejarla en la cuna porque en seguida se despertaba, o cuando conseguías acostarla y a los diez minutos abría el ojo y te llamaba desconsoladamente.

 

Esto que pasaba no es extraño: Pasó de estar en un paraíso calentito, un útero oscuro e íntimo, con el olor de mamá y papá en el líquido amniótico, oyendo cómo sus padres la hablaban en un tono muy bajo, escuchando el latido casi hipnótico de mamá y mecida las 24 horas por sus caderas, a un lugar frío (y muy frío que nació en diciembre), con mucho ruido y una luz cegadora. Por eso ella y todos los bebés prefieren estar cerca de su madre, o de su padre. Siempre quieren estar con alguien, o encima, o agarrados o abrazados, aunque haya 30º y un sol abrasador y estén sudando como pollitos, ellos son felices cerquita de mamá.

Con el tiempo se van “despegando”. 

A Lucy le gusta estar en la cama o en su colchoneta con sus juguetes y puede pasarse un buen rato mientras yo voy y vengo por la habitación haciendo cosas… Puedo llevarla a la cocina o al salón en el carro y ella se distrae. Podemos pasear con la sillita de paseo y se asoma a ver el paisaje.

Dentro de poco comenzará a gatear y será la novedad y luego a andar, y seguro que querrá hacerlo solita, sin mano ni nada. Cada vez será más independiente…  Y entonces, echaré de menos esa tardes en las que se me sube encima cual escaladora y no me deja ni un segundo tranquila…

Si tu bebé quiere brazos, dale brazos.

No va a quererlos y necesitarlos toda la vida, pero cuando los necesite, que estén ahí.

 

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LA SOMBRILLA DE LUCY

Ya os conté que las sombrillas que llevan los carritos de bebé incluídas me parecían un despropósito porque nunca funcionan. La mayoría de las veces se caen porque el mecanismo que las sujeta está pensado para ponerlo, quitarlo y cambiarlo de lugar a demanda, pero la realidad es que se caen varias veces durante el paseo y nunca tapan lo que tienen que tapar, por mucho que las coloques y recoloques.

Por eso yo utilizo de sombrilla una muselina, porque es más manejable y si que tapa el sol. Antes utilizaba cualquiera que me pillase a mano, pero recordé que tía Candy y su amiga Marta me regalaron una decorada a mano, que yo guardé celosamente porque me parece una obrita de arte y es de esas cosas que no quieres que se estropee.

muselina lucy

Es verdad que así no veo a Lucy, pero a ella le molesta tanto el sol, que si pudiese elegir, elegiría no verme. Y cuando se duerme, va tranquilita en su burbuja. El contra que le veo es que Lucy ha empezado a tirar de ella y desmontar el chiringuito, por lo que me obliga a ser cada vez más creativa en la manera de colocarla.

El otro día una señora se quedó maravillada con la muselina y con la idea de taparla y protegerla con ella del sol, decía que a ella no se le había ocurrido.

¿Utilizáis la sombrilla del carrito?

¿Qué utilizáis como sombrilla?

¿Qué os parece más práctico y apañado?

MI PRIMER DÍA DE LA MADRE

¡Qué emocionada estoy! Hoy es mi primer día de la madre y siento una especie de cosquilleo en el estómago, ya ves tu que tontería, ni que fuese a irme de viaje o algo parecido.

Supongo que se debe a que es “la primera vez que…”. Algo nuevo, algo desconocido. Qué narices, ¡qué soy mamá y es mi día!

Ser madre lo cambia todo, tus perspectivas, tus prioridades, tus preocupaciones, el sueño… Lo primero e importante no eres tu, es ella. Lo primero que haces cada mañana al levantarte es limpiarla y cuidarla a ella… Nunca sabes lo que llegarás a querer a tus hij@s hasta que no los tengas en brazos. Es inexplicable el amor que siento por ella, solo se que crece exponencialmente cada día.

Hace muchísimo tiempo que no regalo nada por el día de la madre, porque es como San Valentín, un invento comercial, pero tengo la necesidad imperiosa de tener un recuerdo de este día, algo simbólico que pueda guardar para siempre, igual que me hizo una gran ilusión hacerle un regalo a Súper Papá en el Día del Padre.

Pero en lo que pienso muchísimo es en los futuros días de la madre, esos días en los que mi hija quiera o no regalarme algo. Que cuando sea mayor me llame por teléfono, quedemos a comer o que ni siquiera se acuerde… Esos días en los que ella piense que de verdad me lo merezco porque me quiere, porque estoy en lo bueno y en lo malo, porque confía en mi, porque lo estoy haciendo bien… En definitiva, porque sea buena madre, y eso pretendo.

dia de la madre

Lucy ahora no sabe que el primer domingo de Mayo es el día de la madre, pero ya lo sabrá y espero merecerme un detallito o un beso suyo cada año.

Pero sin lugar a dudas, el mejor regalo lo tengo todos los días: despertarme con la sonrisa de Lucy y poder estar con ella, ese es el regalo que hace Súper Papá y yo la estaré eternamente agradecida.

¡Feliz Día de la Madre a todas las mamás!