¡ADIÓS DIETA EXENTA EN PROTEÍNA DE LECHE DE VACA!

¡Por fin! Ya puedo comer queso, bollos, yogures…

Hace tiempo, cuando Lucy era más pequeña, conté que le daban lo que nosotros bautizamos como “Parrequitos”: unos episodios de llanto inconsolable desde las 7 de la tarde hasta a veces las 6 de la mañana. Salimos con ellos desde el hospital y nadie supo ayudarnos ni guiarnos. Eran terribles y no sabíamos lo que le pasaba. No era hambre, no eran gases y hacía caca bien, pero si que encogía las piernecitas y los masajes en la tripa le aliviaban momentáneamente.

Todo el mundo decía que eran “cólicos” y que ya se le pasarían. Pero a nuestra hija le dolía algo, algo le pasaba y era tan pequeñita que verla sufrir era insoportable. Amén de que Súper Papá y yo íbamos a morir de agotamiento.

Buscamos información y ayuda, y recibimos consejos por medio del blog que agradezco mucho y uno de ellos dio con la clave: “la leche lleva muchas proteínas y puede hacerle daño al bebé a través de tu leche: deja de tomar proteína de leche de vaca”. Y así lo hicimos, no perdíamos nada y estábamos desesperados. Cada día temíamos que llegase la hora del “Parrequito”. Es horrible ver llorar a tu hija sin que nada le alivie. Recuerdo ese primer mes y medio como algo agotador, frío (diciembre-enero) y creo que ambos nos sentíamos impotentes, tristes y frustrados por no poder ayudar a Lucy.

Al segundo día de comenzar con la dieta exenta en proteína de leche de vaca (plv), Lucy era otra niña: dormía de noche, no lloraba, llorábamos nosotros de alegría porque habíamos conseguido que Lucy no lo pasase mal. Parecía brujería, un milagro… Había funcionado.

Dos veces he comido algo que no habíamos preparado nosotros o que dudábamos de los ingredientes y las dos veces Lucy ha tenido esos episodios, una noche malísima conmigo llorando por haberle fallado.

Muchos alimentos y productos llevan esta proteína, aunque parezca increíble: fiambre, pan, harinas, carne de cerdo… Súper Papá y yo hemos hecho un máster en leer etiquetas, que por otro lado nos ha venido muy bien para comer más sano cuando Lucy comenzó con la AC y el BLW.

Y te lo tomas en serio por la parte que le toca a tu hija. Creo que si la dieta hubiera sido por mi salud, no me la hubiese tomado tan en serio.

Sabíamos que Lucy no era alérgica porque los niños alérgicos tiene otros síntomas y mucho peores, no lo mediamos con el pediatra ni con ningún alergólogo,  así que en algún momento debíamos volver a tomar leche (y digo debíamos porque Súper Papá ha compartido prácticamente la dieta conmigo).

Y así, cuando Lucy cumplió 10 meses, poco a poco, fuimos introduciendo la plv. Tengo que señalar que llevaba tanto tiempo con la dieta, que en casa no había nada que pudiese comer para comprobarlo y tampoco se me ocurría nada que comprar… Un bloqueo mental total.

Empecé por tomarme un vaso de leche por la mañana y observar a Lucy. Esperaba tres días y volvía a tomar ese vaso de leche, añadiendo algo más… Y así poco a poco fuímos comprobando que ese malestar que le provocaba la plv había desaparecido.

Muchos recomiendan hacerlo de golpe y en gran cantidad, no como lo hice yo, pero si Lucy seguía teniendo esos síntomas, prefería no comer mucha cantidad para que no le hiciese tanto daño.

Con todo este tema, además de adelgazar bastante, he buscado alternativas (sobre todo dulces) que fueran compatibles con mi dieta. Gracias a que las palmeritas no llevan leche y que Celicioso hace cupcakes y tartas veganas deliciosas he podido celebrar cumpleaños. También he encontrado grupos en facebook de Madres Lactantes con Hijos Alérgicos que sirven de apoyo para sobre llevarlo y para compartir consejos y webs de recetas e información como La Vía No Láctea.

Durante este tiempo me he encontrado de todo: gente que te apoya y busca una alternativa para que tú también puedas comer, gente que le parece una tontería porque me lo podría ahorrar dando leche de fórmula y gente que te dice que conoce a madres lactantes que toman leche y a los bebés no les pasa nada (evidentemente no escuchan tus explicaciones ni entienden que Lucy podía haber sido alérgica a la proteína de leche de vaca).

Una vez más siento que me he superado a mi misma, la maternidad me está descubriendo una yo que desconocía. Por dar lo mejor a mi hija, mi leche materna, he “sacrificado” comer muchas cosas que me encantan durante meses, cosas dulces y ricas de las que he tenido capricho desde que me diagnosticaron diabetes gestacional y que no había podido comer. Y no soy la única, hay miles de madres que hacen lo mismo. A algunas nos gusta complicarnos la vida.

Si, me lo podía haber ahorrado, podía haber dejado de darle el pecho a Lucy y así no habría tenido que hacer esta dieta pero, ¿quién es la lista que se pierde esto?

Tomando pecho con 46 semanas.

Tomando pecho con 46 semanas.

Marta y Rafa, mil gracias por ayudarnos. Os debemos la vida.
Gracias Súper Papá por hacer la dieta conmigo casi entera y haberte sentido fatal por comerte ese helado de yogur. Gracias por comprarme palmeritas de esas de las que me comía un paquete al día.

Y gracias y ánimos a todas esas mamás que hacen lo mismo por sus bebés con alergias a la leche, al huevo, a la soja… ¡Sois unas campeonas!

“CONDUCTA NORMAL DEL BEBÉ Y CONSEJOS PARA PADRES” DEL PEDIATRA DE LUCY

En la revisión del niño sano de los cuatro meses, además de las vacunas que tocaban, nos dieron el famoso papelito (que en este caso son 6 páginas por las dos caras) dónde vienen las pautas para comenzar la Alimentación Complementaria que además aconseja comenzar con cuatro meses de vida, cuando la OMS dice que la LME debe ser exclusiva hasta los seis meses. Ya conté las tonterías que había en esas hojas sobre el tema.

Pero esto es otro tema porque lo que quiero contar son las pautas sobre crianza, normas de higiene que da el mismo profesional sanitario y lo que según el pediatra de Lucy, debería ser una “conducta normal”, que es un apartado con un batiburrillo de consejos y afirmaciones.

Si, algunas están bien, como que no debes forzar al bebé a comer si no quiere. Si, algunas son más que razonables, y si, la mayoría son tan evidentes que no entiendo la mención, como las pautas de higiene y cambio de pañal. Pero otras…

Hay cosas en las que un pediatra no debería meterse, más que nada porque ha estudiado sobre enfermedades de bebés y niños, y asuntos como la lactancia (que solo estudian de pasada) o cómo duerme el bebé no deberían estar supeditados a sus pensamientos subjetivos. Y menos cuando ni siquiera son madres/ padres.

Para comenzar dice que “los niños hacen 4 o 5 tomas al día y duermen entre 16 y 18 horas, (al menos 8 nocturnas)”. No se que niños conoce pero si contase las tomas que hace Lucy, que no las cuento, no salen 4 o 5 tomas ni de coña, ni 6 ni 7.  Tampoco duerme tantas horas diarias, y las horas que duerme nocturnas son intermitentes para tomar pecho. O se refiere a bebés que toman biberón, o mi Lucy no tiene una “conducta normal”.

Por este tipo de cosas digo que estas páginas no están dirigidas a bebés que toman LM a demanda, o también puede ser que no tenga ni idea sobre lactancia.

Seguimos: “Si no está ya en una habitación independiente, conviene sacarlo antes de los seis meses del dormitorio de los padres; si se espera a que sea mayor, se resistirá al cambio, ya que a los bebés les gustan las costumbres fijas. Es mejor acostumbrarle desde pequeño a dormir siempre en su habitación”.

¡Cómo se nota que el pediatra no es el que se tiene que levantar por la noche ante las llamadas del bebé, ya sea por hambre, por cambio de pañal o por lo que sea! Y de colecho ni hablamos! Cuando leí eso casi me prendo fuego de la rabia a mí misma. Me pregunto cuándo es tan mayor un bebé que ya es imposible sacarle de la habitación porque se resiste. Seguramente antes de los seis meses no es mayor. Tampoco entiendo mucho lo de que a los bebés les gustan las costumbres fijas, de hecho creo que son los adultos los que se obcecan en ponerles horarios... Mi Lucy come cuando tiene hambre y duerme cuando tiene sueño. Por mucho que lo pienso no se que costumbres fijas le gustan a Lucy. Los bebés necesitan estar cerca de su cuidador y si hay LM mover de la habitación a un bebé tan pequeño es un disparate total y un engorro para la que da el pecho. Si tuviese que hacer caso a este especialista, me doy tres días de vida como mucho además de un final de lactancia materna prematuro.

El tema de la crianza es algo personal, familiar y subjetivo. Ni todos los niños son iguales, ni las circunstancias de las familias tampoco.

Este pediatra da por hecho que todo el mundo tiene habitaciones de sobra para “sacar al bebé” de la habitación. También mete miedo a los padres diciendo que “se resistirá al cambio”. ¿Acaso un bebé de seis meses está preparado para dormir solo en una habitación? Si no lo está, se resistirá con 2 meses, con 6 y con un año. No entiendo esa insistencia de querer separarnos de los bebés cuánto antes.

Tampoco habla de tomas nocturnas. Da por hecho que le vas a dar el famoso biberón de cereales por la noche, que hace que tengan digestión lenta y el bebé “no molesta” en toda la noche. Y soy muy pesada, pero vuelvo a lo mismo: ¿y los bebés que toman pecho? ¿Tengo que dejar de darle el pecho y darle biberón porque lo dice el pediatra? Porque si el pediatra no habla de tomas nocturnas en el dichoso papelito, ¿será que no tengo que dar de comer a mi hija por la noche? Parece una tontería pero es sorprendente la cantidad de mujeres que se preguntan esto y la cantidad de pediatras que les dicen que con cierta edad, deben dejar de darles de comer durante la noche.

Lo que la mayoría de los pediatras que dan estas pautas obsoletas y equivocadas desconoce, es que es más que normal que un bebé se despierte por la noche y que por supuesto si tiene hambre, hay que darle de comer. Tampoco debe saber que una mujer que da el pecho debe estar cerca de su bebé durante la noche, por razones de producción, de comodidad y de algo que se llama prolactina, y decirle que su bebé duerma en otra habitación, lejos de su lado, es logística y afectivamente un desastre.

No quiero ni pensar cuántas mujeres habrán obedecido a pautas escritas desde el desconocimiento de las circunstancias de cada familia y desde la subjetividad de las creencias o experiencias de la crianza de este médico,  ni cuántas lactancias han acabado antes de tiempo.

Tampoco quiero pensar cuántos bebés han sido obligados a dormir lejos de su madre, de su hábitat natural, ni cuántos han estado llorando hasta que “se les ha enseñado a dormir”, ya que algunos pediatras también se dan el lujo de recomendar el método Estivil a los padres.

Y digo yo: ya que se permiten dar consejos sobre crianza cuando no es su campo, ¿por qué no leen o se informan sobre las necesidades de los bebés? Ya si leyesen algo sobre lactancia sería perfecto para que incluyesen y tuviesen en cuenta a las madres lactantes en las hojas de alimentación complementaria. Y podía seguir pidiendo…

Gracias a este pediatra, y a sus “consejos para padres”, sabemos que ni Lucy ni yo tenemos “conducta normal”. Debe ser que somos especiales.

¿Tu pediatra también te da consejos sobre crianza?

¿Qué consejo te ha dado que no quisiste seguir?

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