¡Piojos! Prevenir, eliminar y mantenerlos a raya

El año pasado tuvimos un primer trimestre terrible en el colegio con el tema de los piojos. Varias madres fuimos las que nos quejamos porque después de “fines de semana de despioje”, nuestros hijos e hijas llegaban a casa el lunes con piojos gordos como puños en la cabeza. Alguien había que se escaqueaba de esos zafarranchos antipiojos que muchas familias si realizábamos a pesar de dolores de espalda, desgaste de tiempo y dinero en productos. Y esto parece que es más común de lo que debería.

Escribiendo este post me ha picado la cabeza todo el tiempo. Odio los piojos. Tengo recuerdos de mi infancia de maratones de despioje bastante duros y para mi los primeros piojitos encontrados en la cabeza de mi hija fueron unos traumas que me tomé fatal. Aunque a base de la experiencia, me ha ido afectando mucho menos, porque al fin y al cabo, en etapa escolar parece algo inevitable y todavía nos quedan años. Por ahora este curso no han hecho acto de presencia. Crucemos los dedos.

Puedo decir que después de esto, tengo un máster en pillar piojos al vuelo antes de que pongan huevos, que ahorra mucho trabajo, y quiero compartir algunas cosillas que nos han funcionado. Pero antes, unos cuántos datos.

¿Qué son los piojos?

Son insectos, unos ectoparásitos obligados, que viven en la cabeza y que se alimentan de sangre al picar. Se transmiten por contacto directo o por compartir peines, gorros, etc… De hecho, al parecer, en la clase de mi hija los disfraces y gorros tuvieron que desaparecer después de que las madres nos quejáramos del ciclo de piojos sin fin que tuvimos. Yo me pregunté cómo no se les había ocurrido prenderles fuego antes…

Aunque si lees estudios, muchos no terminan de aceptar que el contacto por la ropa, las sábanas o las mantas ocurra. Yo esto último no lo tengo muy claro, pero tomo medidas al respecto.

Los piojos no saltan, pero se desplazan rápido en pelo seco. Hay más de 3000 clases de piojos conocidas y junto al resfriado común es una de las enfermedades más contagiosas.

Dicen los estudios, que yo soy mucho de estudios, que los piojos prefieren el pelo limpio al sucio, y el liso al rizado. Yo añado y doy fe que quitarlos de pelo rizado es mucho más complicado si hay tirabuzones preciosos enroscados unos entre otros.

¿Cuál es el ciclo de los piojos?

Los piojos ponen huevos (liendres) cerca del cuero cabelludo, que eclosionan a los 8-10 días. Hay huevos vivos (con hembrión) grises y gelatinosos que están cerquita del cuero cabelludo y que van a crecer, y otros vacíos, que no están fertilizados, que son más blancos y que están a más de 1 cm.

A la semana, los huevos fertilizados se convierten en ninfa, que no ponen huevos, y a la semana siguiente se convierten en adulto. Ahora si ponen huevos y se pueden ir de excursión a otro inquilino.

En mi opinión tienen un ciclo bastante largo y puedes atajarlo antes de que la cabeza esté llenita de estos chupópteros tan desagradables, pero hay que tener mucha constancia, paciencia y atención.

Síntomas

Puedes darte cuenta que tu hijo o hija tienen piojos porque se rascan la cabeza por el picor, pero en nuestro caso, nunca me he puesto a buscarlos por eso, ya que mi hija no se rascaba. Y es normal porque el picor puede tardar de 4 a 6 semana en aparecer, y según mis cálculos, la cabecita estaría hasta arriba de pediculosis. Una razón más para esmerarse en pillarlos antes de que cumplan un ciclo y hacer vigilancia.

Al rascarse se pueden producir eccemas con infecciones bacterianas. Algunas veces puede haber febrícula, poliadenopatías, cefalea, exantema en la nuca, malestar e irritabilidad. Vamos, que te la pueden liar pero bien estos chupadores de sangre si les dejas campar a sus anchas.

¿Cómo se trata?

Hay muchos preparados que puedes encontrar en la farmacia, con permetrina 1% en crema o loción, también con dimeticona (que es una silicona que llevan muchas mascarillas capilares), pasar la liendrera con el pelo húmedo y repetir una semana después. Y algo muy importante es NO utilizar este tipo de tratamientos si no se han encontrado piojos, no son preventivos, ni se deben utilizar “por si acaso”. Si hay piojos se aplican, si no, no. No olvidemos que por el mal uso que se ha hecho de ellos, las fórmulas cada vez tienen que ser más fuertes.

En la AEPED recomiendan ir cambiando el tratamiento en el caso de que no funcione. Podéis verlo aquí.

En algunos casos más graves existen hasta medicamentos orales para acabar con los piojos.

Nuestro sistema antipiojos

A estas edades pegan las cabecitas muchísimo para cualquier cosa, lo de respetar espacio vital con 4 años no se estila,  así que el tema de recoger el pelo no nos ha servido de nada para prevenir. Tengo que decir, que aunque hemos utilizado algún producto para prevenir el contagio como lociones o sprays, ninguno nos ha funcionado, así que no puedo recomendar nada. (Si tenéis alguna recomendación soy toda oídos)

El tema del árbol de té, aunque es muy utilizado, es algo que hemos descartado después de leer que puede actuar como disruptor hormonal en un post de Pilar de Maternidad Continuum.

Lo que mejor nos ha ido, y esto es un consejo que Marisa de Madre Estresada dio en algún momento, que a mi me pareció curioso, y memoricé para cuando llegase el momento, (gracias Marisa) es aplicar crema suavizante o acondicionador en la bañera después de lavar el pelo, y pasar la liendrera. Maravilla dónde las alla, porque haciendo esto en época de piojos cada vez que se lava el pelo, tenemos muchas probabilidades de pillar un piojo “recién llegado” que puede que ni haya puesto huevos todavía. Y si los ha puesto, con la liendrera también los pillas.

Un pequeño gesto diario que nos puede ahorrar horas de desriñone y de desgaste de dioptrías, os lo aseguro.

Al tener una detección temprana, se facilita mucho el trabajo del tratamiento posterior. No es lo mismo una cabecita con un par de piojos y liendres, que una cabeza plagadita.

Liendrera, la mejor aliada

Pasar la liendrera puede ser agotador, tanto para el que la usa como para la que aguanta con paciencia que la pasen, pero es el mejor método para pillar por banda todo bicho que haya en la cabeza. De hecho, cuando todo lo demás falla y vas pasando por todos los tratamientos porque nada funciona, lo recomendado según la AEPED en el documento que he enlazado más arriba, es utilizar la liendrera y quitarlos a mano.

Y dicen que las mejores son las que tienen las púas del peine rizadas o acanaladas. Puede que sean un poco más caras que las normales, pero ahorran tiempo y durarán muchos años.

Yo me he convertido en una experta, porque la paso muchas veces a la semana, bien pegadita al cuero cabelludo, con crema o acondicionador, con paciencia y cariño, y rezando para no encontrar nada. Y si lo encuentro, que por favor sea un recién llegado.

Un truquito adicional es utilizar la “luz de los cuentos” para echar un vistazo antes de dormir. Para mi es un buen momento porque el toqueteo en la cabeza les relaja, más de una vez se ha quedado dormida, y puedes ver de manera clara y tranquila si la liendrera no ha realizado su trabajo. Esto no hace falta hacerlo todas las noches, pero conviene tenerlo en cuenta en épocas de piojos como el otoño y el verano

¿Qué más hacemos cuando hay piojos?

Utilizamos un tratamiento adecuado, evidentemente. Pero también hay que pasar la liendrera. No quiero ser pesada, pero la liendrera es importante.

Sábanas, mantas, almohadas… Los piojos sobreviven 24 horas fuera de un cuerpo y si lavamos a 50º terminamos con ellos. Yo cambio las sabanas, las toallas y el textil que hay en el sofá.

¿Y si no tengo tiempo?

Existen peluquerías especiales en las que certifican que han dejado la cabeza de tu peque libre de pediculosis. No son baratas, pero pueden ser de gran ayuda si el tema se ha salido de madre, no tienes tiempo, o quieres librarte de estos bichitos de manera más cómoda.

A mi me parece una gran idea, siempre y cuando al llegar al lunes al colegio no los pille de nuevo, porque es una faena y te puedes arruinar.

¿Cómo actuar en el colegio?

Se supone que niños y niñas pueden y deben ir al colegio aún teniendo piojos (según la directora de nuestro colegio y la AEPED). Realmente, pueden ir una vez que el tratamiento se ha iniciado. Y es que no todo el mundo puede permitirse dejar a los peques en casa hasta que los piojos desaparezcan, aunque el curso pasado yo tuve serias ganas de no llevar a mi hija al colegio hasta que en el grupo de whatsapp de la clase dejasen de decir que había piojos.

Cuando localizamos bichitos, tenemos que ser responsables y ocuparnos de las cabecitas que tengamos en casa. Aunque esto parezca de recibo, no todas las familias lo tienen claro y el tema de los piojos puede convertirse en un bucle infinito para el resto.

Algo muy importante es avisar a los demás padres y madres y también a la profesora para que actúen desde el colegio. Y en el caso de que el tema persista y sea exagerado, no dudéis en ir a hablar con dirección si fuese necesario.

Es verdad que cada vez que recibes un whatsapp con un “revisad cabezas” te da un vuelco el corazón y te comienza a picar todo, pero se agradece la sinceridad y solidaridad. Nadie juzga, nadie acusa y no se les dice a los peques “fulanita o fulanito tiene piojos”, eso es muy importante.

Un truco para retenerlos

Y no me refiero a retenerlos porque amamos a los piojos y queremos que se queden en casa, si no para evitar propagación y contagios.

Alguna vez ha pasado que ha habido una alarma de piojos a horas intespectivas, o he descubierto un piojo a una hora en la que ya no puedes ponerte con tratamientos o directamente no tienes producto. Creo que eso nos ha pasado a todo el mundo alguna vez.

Y en estos casos, mi conciencia no me permite hacerme la loca hasta el día siguiente, por el resto de peques de la clase, y por mí misma, que dormimos cabecita con cabecita.

En estas ocasiones aplico mascarilla capilar con dimeticona. Importante que la lleve, porque las hay que no la llevan (puedes mirar los ingredientes). Yo tengo una específica para estas ocasiones guardada, porque la dimeticona (que es una silicona) no se lleva bien con el pelo rizado ni con el #curlygirlmethod y la evitamos.

La aplicamos en el cabello, tanto ella como yo, por la noche y la dejamos hasta el día siguiente que empecemos con un tratamiento antipiojos. Por supuesto, coleta o moñitos, pelo recogido. La dimeticona los ralentiza y no permite que salten, y ya adelantamos algo de trabajo para después, porque te los encuentras muertos o moribundos. Pero recalco que esto NO es un tratamiento, solo es un parche en un momento desesperado.

Yo me tomo el tema de los piojos muy en serio, pero es importante no culpabilizar a nadie. Los piojos tocan y ya está, no regañemos a los peques por esto ni ejerzamos presión sobre ellos. Los tratamientos ya son suficientemente duros (pasar liendrera, tener producto en el pelo, despioje manual y estarse quietitos), como para hacérselo más complicado.

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Bibliografía:

https://www.aeped.es/sites/default/files/documentos/pediculosis.pdf

https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/piojos

“Sana, sanita. Diario de un enfermero de pediatría” y entrevista con Armando Bastida

Me encantan las novelas gráficas, sobre todo si además de entretener tienen un mensaje importante entre sus página, y en el libro “Sana, sanita. Diario de un enfermero de pediatría” de la Editorial Grijalbo podemos leer la historia de Salva, un enfermero pediátrico que comienza su nuevo trabajo en un ambulatorio. Conocemos el día a día de las consultas, cómo se atiende a las madres y cómo algunos sanitarios no son todo lo profesionales que deberían. Aunque Salva quiere hacer bien su trabajo de manera informada y actualizada, los pediatras (o pedisaurios como los llama) no le tratan con mucho respeto, infravaloran sus consejos y no le facilitarán su trabajo.

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Lactancia materna, vacunas, obesidad infantil, crianza o periodo posparto,  son temas que trata esta novela a través de varios personajes que acuden a la nueva consulta de Salva, pero el tema central es la lactancia y las trabas que muchas mujeres encuentran para seguir dando el pecho cuando realmente quieren hacerlo.

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Apoyo y Sensibilización ante el Cáncer de Mama #SigoSiendoYoCM

Hace unos días acudí a unas jornadas en la Fundación Pons, por el Día Mundial de Cáncer de Mama, y lo que aprendí allí, entre otras cosas, es que lo menos importante de todo es la celebración de ese día. Este tema además, me ha dejado varios días en “stand by”, reflexionando sobre ello y pensando que por mucho que lo intente, mi empatía jamás me permitirá ponerme en el lugar de estas pacientes que sufren una enfermedad casi exclusiva de mujeres y cuyo impacto social y emocional va mucho más allá de lo que podemos pensar cuando nos ponemos un lazo rosa.

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¿Cómo denunciar la violencia obstétrica?

 

Actualmente millones de mujeres sufren a diario Violencia Obstétrica en todo el mundo y la gran mayoría son silenciadas por los profesionales sanitarios, por familiares que consideran como algo “normal” las vejaciones que aún hoy en día se sufren en un momento tan vulnerable y que debiera ser tratado con respeto e intimidad como el parto, y en última instancia por ellas mismas, confundiendo una depresión posparto con un estres postraumático por haber sido maltratadas y abusadas en un momento emocional tan sensible. Existe mucha ignorancia e incomprensión sobre este tema y hacia las mujeres que la sufren.

Afortunadamente algunos hospitales empiezan a concienciarse y a crear centros especializados en Partos Respetados, pero muchos otros siguen anclados en una obstetricia equivocada, obsoleta, que no respeta la fisiología del parto ni a las parturientas.

Muchas mujeres son conscientes de haber vivido alguna situación abusiva que les ha traumatizado y no saben a quién ni como reclamar. Y en la inmensa mayoría de los casos lo único que quieren es dar a conocer esa mala praxis y que no le vuelva a pasar a otra mujer lo que les pasó a ellas. Y esa, es la gran razón para denunciar: que no vuelva a pasar.

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¡ADIÓS DIETA EXENTA EN PROTEÍNA DE LECHE DE VACA!

¡Por fin! Ya puedo comer queso, bollos, yogures…

Hace tiempo, cuando Lucy era más pequeña, conté que le daban lo que nosotros bautizamos como “Parrequitos”: unos episodios de llanto inconsolable desde las 7 de la tarde hasta a veces las 6 de la mañana. Salimos con ellos desde el hospital y nadie supo ayudarnos ni guiarnos. Eran terribles y no sabíamos lo que le pasaba. No era hambre, no eran gases y hacía caca bien, pero si que encogía las piernecitas y los masajes en la tripa le aliviaban momentáneamente.

Todo el mundo decía que eran “cólicos” y que ya se le pasarían. Pero a nuestra hija le dolía algo, algo le pasaba y era tan pequeñita que verla sufrir era insoportable. Amén de que Súper Papá y yo íbamos a morir de agotamiento.

Buscamos información y ayuda, y recibimos consejos por medio del blog que agradezco mucho y uno de ellos dio con la clave: “la leche lleva muchas proteínas y puede hacerle daño al bebé a través de tu leche: deja de tomar proteína de leche de vaca”. Y así lo hicimos, no perdíamos nada y estábamos desesperados. Cada día temíamos que llegase la hora del “Parrequito”. Es horrible ver llorar a tu hija sin que nada le alivie. Recuerdo ese primer mes y medio como algo agotador, frío (diciembre-enero) y creo que ambos nos sentíamos impotentes, tristes y frustrados por no poder ayudar a Lucy.

Al segundo día de comenzar con la dieta exenta en proteína de leche de vaca (plv), Lucy era otra niña: dormía de noche, no lloraba, llorábamos nosotros de alegría porque habíamos conseguido que Lucy no lo pasase mal. Parecía brujería, un milagro… Había funcionado.

Dos veces he comido algo que no habíamos preparado nosotros o que dudábamos de los ingredientes y las dos veces Lucy ha tenido esos episodios, una noche malísima conmigo llorando por haberle fallado.

Muchos alimentos y productos llevan esta proteína, aunque parezca increíble: fiambre, pan, harinas, carne de cerdo… Súper Papá y yo hemos hecho un máster en leer etiquetas, que por otro lado nos ha venido muy bien para comer más sano cuando Lucy comenzó con la AC y el BLW.

Y te lo tomas en serio por la parte que le toca a tu hija. Creo que si la dieta hubiera sido por mi salud, no me la hubiese tomado tan en serio.

Sabíamos que Lucy no era alérgica porque los niños alérgicos tiene otros síntomas y mucho peores, no lo mediamos con el pediatra ni con ningún alergólogo,  así que en algún momento debíamos volver a tomar leche (y digo debíamos porque Súper Papá ha compartido prácticamente la dieta conmigo).

Y así, cuando Lucy cumplió 10 meses, poco a poco, fuimos introduciendo la plv. Tengo que señalar que llevaba tanto tiempo con la dieta, que en casa no había nada que pudiese comer para comprobarlo y tampoco se me ocurría nada que comprar… Un bloqueo mental total.

Empecé por tomarme un vaso de leche por la mañana y observar a Lucy. Esperaba tres días y volvía a tomar ese vaso de leche, añadiendo algo más… Y así poco a poco fuímos comprobando que ese malestar que le provocaba la plv había desaparecido.

Muchos recomiendan hacerlo de golpe y en gran cantidad, no como lo hice yo, pero si Lucy seguía teniendo esos síntomas, prefería no comer mucha cantidad para que no le hiciese tanto daño.

Con todo este tema, además de adelgazar bastante, he buscado alternativas (sobre todo dulces) que fueran compatibles con mi dieta. Gracias a que las palmeritas no llevan leche y que Celicioso hace cupcakes y tartas veganas deliciosas he podido celebrar cumpleaños. También he encontrado grupos en facebook de Madres Lactantes con Hijos Alérgicos que sirven de apoyo para sobre llevarlo y para compartir consejos y webs de recetas e información como La Vía No Láctea.

Durante este tiempo me he encontrado de todo: gente que te apoya y busca una alternativa para que tú también puedas comer, gente que le parece una tontería porque me lo podría ahorrar dando leche de fórmula y gente que te dice que conoce a madres lactantes que toman leche y a los bebés no les pasa nada (evidentemente no escuchan tus explicaciones ni entienden que Lucy podía haber sido alérgica a la proteína de leche de vaca).

Una vez más siento que me he superado a mi misma, la maternidad me está descubriendo una yo que desconocía. Por dar lo mejor a mi hija, mi leche materna, he “sacrificado” comer muchas cosas que me encantan durante meses, cosas dulces y ricas de las que he tenido capricho desde que me diagnosticaron diabetes gestacional y que no había podido comer. Y no soy la única, hay miles de madres que hacen lo mismo. A algunas nos gusta complicarnos la vida.

Si, me lo podía haber ahorrado, podía haber dejado de darle el pecho a Lucy y así no habría tenido que hacer esta dieta pero, ¿quién es la lista que se pierde esto?

Tomando pecho con 46 semanas.

Tomando pecho con 46 semanas.

Marta y Rafa, mil gracias por ayudarnos. Os debemos la vida.
Gracias Súper Papá por hacer la dieta conmigo casi entera y haberte sentido fatal por comerte ese helado de yogur. Gracias por comprarme palmeritas de esas de las que me comía un paquete al día.

Y gracias y ánimos a todas esas mamás que hacen lo mismo por sus bebés con alergias a la leche, al huevo, a la soja… ¡Sois unas campeonas!

Compatibilidad de Infusiones con la Lactancia Materna

Ahora que llega el frío apetece tomarse un té o una infusión calentita con tu taza favorita y una manta encima. Y es algo que me encanta hacer porque además sustituyo la poca saludable coca cola de la merienda por algo más sano.

Pero ¡cuidado! Porque dando el pecho (igual que durante el embarazo) existen infusiones dañinas e incluso peligrosas que debemos evitar tomar e incluso desterrar en el cajón al final del todo.

Tengo no una, si no dos cajas para infusiones y tenía pendiente buscar los componentes en e-lactancia.org para descubrir cuáles puedo tomar sin peligro para Lucy.

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“CONDUCTA NORMAL DEL BEBÉ Y CONSEJOS PARA PADRES” DEL PEDIATRA DE LUCY

En la revisión del niño sano de los cuatro meses, además de las vacunas que tocaban, nos dieron el famoso papelito (que en este caso son 6 páginas por las dos caras) dónde vienen las pautas para comenzar la Alimentación Complementaria que además aconseja comenzar con cuatro meses de vida, cuando la OMS dice que la LME debe ser exclusiva hasta los seis meses. Ya conté las tonterías que había en esas hojas sobre el tema.

Pero esto es otro tema porque lo que quiero contar son las pautas sobre crianza, normas de higiene que da el mismo profesional sanitario y lo que según el pediatra de Lucy, debería ser una “conducta normal”, que es un apartado con un batiburrillo de consejos y afirmaciones.

Si, algunas están bien, como que no debes forzar al bebé a comer si no quiere. Si, algunas son más que razonables, y si, la mayoría son tan evidentes que no entiendo la mención, como las pautas de higiene y cambio de pañal. Pero otras…

Hay cosas en las que un pediatra no debería meterse, más que nada porque ha estudiado sobre enfermedades de bebés y niños, y asuntos como la lactancia (que solo estudian de pasada) o cómo duerme el bebé no deberían estar supeditados a sus pensamientos subjetivos. Y menos cuando ni siquiera son madres/ padres.

Para comenzar dice que “los niños hacen 4 o 5 tomas al día y duermen entre 16 y 18 horas, (al menos 8 nocturnas)”. No se que niños conoce pero si contase las tomas que hace Lucy, que no las cuento, no salen 4 o 5 tomas ni de coña, ni 6 ni 7.  Tampoco duerme tantas horas diarias, y las horas que duerme nocturnas son intermitentes para tomar pecho. O se refiere a bebés que toman biberón, o mi Lucy no tiene una “conducta normal”.

Por este tipo de cosas digo que estas páginas no están dirigidas a bebés que toman LM a demanda, o también puede ser que no tenga ni idea sobre lactancia.

Seguimos: “Si no está ya en una habitación independiente, conviene sacarlo antes de los seis meses del dormitorio de los padres; si se espera a que sea mayor, se resistirá al cambio, ya que a los bebés les gustan las costumbres fijas. Es mejor acostumbrarle desde pequeño a dormir siempre en su habitación”.

¡Cómo se nota que el pediatra no es el que se tiene que levantar por la noche ante las llamadas del bebé, ya sea por hambre, por cambio de pañal o por lo que sea! Y de colecho ni hablamos! Cuando leí eso casi me prendo fuego de la rabia a mí misma. Me pregunto cuándo es tan mayor un bebé que ya es imposible sacarle de la habitación porque se resiste. Seguramente antes de los seis meses no es mayor. Tampoco entiendo mucho lo de que a los bebés les gustan las costumbres fijas, de hecho creo que son los adultos los que se obcecan en ponerles horarios... Mi Lucy come cuando tiene hambre y duerme cuando tiene sueño. Por mucho que lo pienso no se que costumbres fijas le gustan a Lucy. Los bebés necesitan estar cerca de su cuidador y si hay LM mover de la habitación a un bebé tan pequeño es un disparate total y un engorro para la que da el pecho. Si tuviese que hacer caso a este especialista, me doy tres días de vida como mucho además de un final de lactancia materna prematuro.

El tema de la crianza es algo personal, familiar y subjetivo. Ni todos los niños son iguales, ni las circunstancias de las familias tampoco.

Este pediatra da por hecho que todo el mundo tiene habitaciones de sobra para “sacar al bebé” de la habitación. También mete miedo a los padres diciendo que “se resistirá al cambio”. ¿Acaso un bebé de seis meses está preparado para dormir solo en una habitación? Si no lo está, se resistirá con 2 meses, con 6 y con un año. No entiendo esa insistencia de querer separarnos de los bebés cuánto antes.

Tampoco habla de tomas nocturnas. Da por hecho que le vas a dar el famoso biberón de cereales por la noche, que hace que tengan digestión lenta y el bebé “no molesta” en toda la noche. Y soy muy pesada, pero vuelvo a lo mismo: ¿y los bebés que toman pecho? ¿Tengo que dejar de darle el pecho y darle biberón porque lo dice el pediatra? Porque si el pediatra no habla de tomas nocturnas en el dichoso papelito, ¿será que no tengo que dar de comer a mi hija por la noche? Parece una tontería pero es sorprendente la cantidad de mujeres que se preguntan esto y la cantidad de pediatras que les dicen que con cierta edad, deben dejar de darles de comer durante la noche.

Lo que la mayoría de los pediatras que dan estas pautas obsoletas y equivocadas desconoce, es que es más que normal que un bebé se despierte por la noche y que por supuesto si tiene hambre, hay que darle de comer. Tampoco debe saber que una mujer que da el pecho debe estar cerca de su bebé durante la noche, por razones de producción, de comodidad y de algo que se llama prolactina, y decirle que su bebé duerma en otra habitación, lejos de su lado, es logística y afectivamente un desastre.

No quiero ni pensar cuántas mujeres habrán obedecido a pautas escritas desde el desconocimiento de las circunstancias de cada familia y desde la subjetividad de las creencias o experiencias de la crianza de este médico,  ni cuántas lactancias han acabado antes de tiempo.

Tampoco quiero pensar cuántos bebés han sido obligados a dormir lejos de su madre, de su hábitat natural, ni cuántos han estado llorando hasta que “se les ha enseñado a dormir”, ya que algunos pediatras también se dan el lujo de recomendar el método Estivil a los padres.

Y digo yo: ya que se permiten dar consejos sobre crianza cuando no es su campo, ¿por qué no leen o se informan sobre las necesidades de los bebés? Ya si leyesen algo sobre lactancia sería perfecto para que incluyesen y tuviesen en cuenta a las madres lactantes en las hojas de alimentación complementaria. Y podía seguir pidiendo…

Gracias a este pediatra, y a sus “consejos para padres”, sabemos que ni Lucy ni yo tenemos “conducta normal”. Debe ser que somos especiales.

¿Tu pediatra también te da consejos sobre crianza?

¿Qué consejo te ha dado que no quisiste seguir?

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