6 Consejos para una Navidad saludable por Ángela Quintas

6 Consejos para una Navidad saludable por Ángela Quintas

Llegan las fechas más señaladas del año, en las que las comidas familiares y las cenas de empresa son prácticamente obligatorias. Es esta época en la que las reuniones con amigos y cenas, con menús posiblemente demasiado copiosos y no todo lo saludables que nos gustaría, se multiplican, y tenemos demasiados excesos a la hora de comer.

Pero, ¿cómo evitar esos excesos? Comer es un placer, y en las animadas cenas es difícil controlarse. La abuela suele hacer su famosos plato que llevamos todo el año esperando, o compramos alimentos que por su precios solo podemos permitirnos en ocasiones especiales.

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Aprende a alimentarte con “Las Recetas de Adelgaza para siempre” de Ángela Quintas

Quiero hablaros de un libro que me parece muy útil para la vida cotidiana y familiar, porque yo siempre he sido un desastre con el tema de las comidas; En casa quien se encarga de comprar, realizar el menú y cocinar es SúperPapá, porque es una tarea que a mi no me gusta. Pero es que tampoco tenía muchos conocimientos sobre el tema que me parecen necesarios para llevar una alimentación equilibrada y saludable, y que en retrospectiva, ese falta de conocimientos ha provocado que no supiera por dónde comenzar. Al mismo tiempo, siempre digo que mi cabeza está vacía de recetas e ideas para preparar menús diarios, y el “¿qué comemos hoy?” es un problema que tenemos casi a diario en todas las casas.

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¿Qué NO es el BLW?

Leo últimamente a muchas madres con muchísimas dudas sobre qué o cómo dar de comer a sus bebés practicando BLW y creo que algunos puntos los estamos obviando y nos complicamos la vida sin necesidad.

  • BLW no es preparar comida específica para los bebés

El bebé debe comer lo mismo que comemos sus padres pero adaptado. Se pueden quitar o cambiar ingredientes de una receta dependiendo de los alimentos ya introducidos o en introducción, no poner sal, y cambiar el azúcar por algo natural que endulce como los dátiles o los plátanos, pero realizar diaria y asiduamente recetas específicas para BLW, no es BLW. Cuanto más sencilla y normal preparemos la comida mejor.

Y si, yo hago galletas “BLW” cuando tengo tiempo y porque me gusta hacerlas, pero no me va la vida en ello. Lucy tiene unas galletas con poca azúcar para darle de vez en cuando, así que las que yo hago, las hago porque nos encantan en casa.

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Alimentos a evitar el primer año de vida

Practicando BLW nuestros bebés comen lo mismo que nosotros, y esto favorece que los padres incluso comamos mucho más saludable. Pero para que ellos puedan comer lo mismo debemos variar a veces la preparación: Hay algunos alimentos al introducir la Alimentación Complementaria (AC) que un bebé no debe tomar hasta el año de edad (a veces incluso más) y que debemos tener en cuenta a la hora de preparar la comida.

  • Sal:  perjudicial para los riñones. Evitar hasta el año por lo menos. Así mismo evitar salsas y caldos por la cantidad de sal que contienen.
  • Azúcar.
  • Miel: el consumo de miel puede provocar botulismo porque la miel puede contener bacterías que pueden producir toxinas en el aparato digestivo.
  • Mariscos: gambas, langostinos o cigalas cuyos niveles de cadmio son altos.
  • Frutos secos enteros: Son los alimentos que provocan más ahogamientos en niños menores de 3 años, por lo que están desaconsejados hasta incluso los 4 años y siempre se deben ofrecer bajo la supervisión de un adulto. Pueden ofrecerse muy machacados pero se observará igualmente por peligro de alergias.
  • Leche de vaca: contienen gran cantidad de proteínas que son causa de micro roturas intestinales. Y cuando se llega al año, no se les debe dar leche desnatada.
  • Algas: pueden contener altísimas cantidades de yodo.
  • Bebidas de arroz: contienen niveles elevados de arsénico.
  • Alimentos industriales y superfluos: bollería…
  • Alimentos crudos: como el huevo, la carne o el pescado pueden generar infecciones por toxinas.
  • Espinacas, borrajas y acelgas: los nitratos se convierten en nitritos en nuestro organismo
  • Pescados “grandes”: tiburón, pez espada, el lucio o el atún rojo por su alto contenido en mercurio.

No debemos acostumbrar a los niños desde pequeños a sabores fuertes o enmascarados. Ya tendrán tiempo de tomar chucherías y pasteles. Creo que si les acostumbramos desde pequeños a comer de manera saludable, ellos mismos preferirán comerse antes una manzana o un plátano que un donut.

Y en general, según mi experiencia, todos los alimentos “especiales para bebé”, esos que llevan el título de “Mi primer…”, o que indican que son aptos a partir de los cuatro meses de edad, son alimentos que se deben evitar, por la cantidad de azúcar que tienen y porque algunos incluso llevan leche que no es recomendable para menores de 1 año. Sobretodo porque el bebé no sabe lo que está comiendo y se pierde saborear una fruta, su olor y su textura. Una pieza de fruta siempre es más barata que un potito. Lucy no ha tomado nunca un producto de este tipo, no es necesario ni imprescindible.

COMIENDO SOBRAS

Este post de De Profesión Mami me hizo darme cuenta de algo: Lucy se come mi comida.

No es que me la quite del plato, la pobre no puede, es que cuando la ve la pide, y no para hasta que se la das. Es lo que tiene hacer BLW: ella quiere de todo lo que hay en la mesa.

Ocurre a menudo que cojo algo para comérmelo, casi sin pensar, le doy a ella la mitad (que pueda comer y esté ya introducido en su alimentación). Me sale solo, es un instinto, algo que ya se ha convertido en rutina.

Pero claro, coges un plátano y te comes la mitad, o una naranja y acabas comiéndote dos gajos “por si acaso pide más” porque ella, pobrecita mía, come más lenta. Y si, siempre pide más.

Con la tontería de que es pequeña nunca le das una pieza de fruta entera, o no le llenas el plato hasta arriba de brócoli. Pero siempre pide más y lo consigue de tu plato. Nunca creemos que puede comerse una ciruela entera ella sola hasta que lo hace.

Asi que tengo y tenemos, porque a Súper Papá también le sucede, la sensación de comer sobras siempre: Comemos lo que Lucy no pide. Incluso nos da de comer lo que ella ya no quiere.

 

Todo lo que sale de la boca de Lucy que ella deshecha, que aparta porque ya está mordisqueado, cae en mi boca. Otra vez sin pensarlo, por instinto…

Recuerdo cuando mi cuñado hacía esto mismo: Mis sobrinos sacaban algo de la boca porque no lo querían o no podían gestionar, y allí estaba él raudo y veloz a recogerlo directamente de la boca de sus hijos y presto a metérselo en la suya, sin anestesia ni nada. A mi me daba un asco que me moría y ahora soy yo la que lo hago a diario varias veces…

Eso va directo a mi boca.

¡Cómo nos cambia la maternidad! ¿Verdad?

Lucy se come nuestra comida, pero nos cede sus sobras mordisqueadas. Todo un detalle.

Compartiendo un kiwi que ya no quiere.

¿Tú también comes sobras?

“CONDUCTA NORMAL DEL BEBÉ Y CONSEJOS PARA PADRES” DEL PEDIATRA DE LUCY

En la revisión del niño sano de los cuatro meses, además de las vacunas que tocaban, nos dieron el famoso papelito (que en este caso son 6 páginas por las dos caras) dónde vienen las pautas para comenzar la Alimentación Complementaria que además aconseja comenzar con cuatro meses de vida, cuando la OMS dice que la LME debe ser exclusiva hasta los seis meses. Ya conté las tonterías que había en esas hojas sobre el tema.

Pero esto es otro tema porque lo que quiero contar son las pautas sobre crianza, normas de higiene que da el mismo profesional sanitario y lo que según el pediatra de Lucy, debería ser una “conducta normal”, que es un apartado con un batiburrillo de consejos y afirmaciones.

Si, algunas están bien, como que no debes forzar al bebé a comer si no quiere. Si, algunas son más que razonables, y si, la mayoría son tan evidentes que no entiendo la mención, como las pautas de higiene y cambio de pañal. Pero otras…

Hay cosas en las que un pediatra no debería meterse, más que nada porque ha estudiado sobre enfermedades de bebés y niños, y asuntos como la lactancia (que solo estudian de pasada) o cómo duerme el bebé no deberían estar supeditados a sus pensamientos subjetivos. Y menos cuando ni siquiera son madres/ padres.

Para comenzar dice que “los niños hacen 4 o 5 tomas al día y duermen entre 16 y 18 horas, (al menos 8 nocturnas)”. No se que niños conoce pero si contase las tomas que hace Lucy, que no las cuento, no salen 4 o 5 tomas ni de coña, ni 6 ni 7.  Tampoco duerme tantas horas diarias, y las horas que duerme nocturnas son intermitentes para tomar pecho. O se refiere a bebés que toman biberón, o mi Lucy no tiene una “conducta normal”.

Por este tipo de cosas digo que estas páginas no están dirigidas a bebés que toman LM a demanda, o también puede ser que no tenga ni idea sobre lactancia.

Seguimos: “Si no está ya en una habitación independiente, conviene sacarlo antes de los seis meses del dormitorio de los padres; si se espera a que sea mayor, se resistirá al cambio, ya que a los bebés les gustan las costumbres fijas. Es mejor acostumbrarle desde pequeño a dormir siempre en su habitación”.

¡Cómo se nota que el pediatra no es el que se tiene que levantar por la noche ante las llamadas del bebé, ya sea por hambre, por cambio de pañal o por lo que sea! Y de colecho ni hablamos! Cuando leí eso casi me prendo fuego de la rabia a mí misma. Me pregunto cuándo es tan mayor un bebé que ya es imposible sacarle de la habitación porque se resiste. Seguramente antes de los seis meses no es mayor. Tampoco entiendo mucho lo de que a los bebés les gustan las costumbres fijas, de hecho creo que son los adultos los que se obcecan en ponerles horarios... Mi Lucy come cuando tiene hambre y duerme cuando tiene sueño. Por mucho que lo pienso no se que costumbres fijas le gustan a Lucy. Los bebés necesitan estar cerca de su cuidador y si hay LM mover de la habitación a un bebé tan pequeño es un disparate total y un engorro para la que da el pecho. Si tuviese que hacer caso a este especialista, me doy tres días de vida como mucho además de un final de lactancia materna prematuro.

El tema de la crianza es algo personal, familiar y subjetivo. Ni todos los niños son iguales, ni las circunstancias de las familias tampoco.

Este pediatra da por hecho que todo el mundo tiene habitaciones de sobra para “sacar al bebé” de la habitación. También mete miedo a los padres diciendo que “se resistirá al cambio”. ¿Acaso un bebé de seis meses está preparado para dormir solo en una habitación? Si no lo está, se resistirá con 2 meses, con 6 y con un año. No entiendo esa insistencia de querer separarnos de los bebés cuánto antes.

Tampoco habla de tomas nocturnas. Da por hecho que le vas a dar el famoso biberón de cereales por la noche, que hace que tengan digestión lenta y el bebé “no molesta” en toda la noche. Y soy muy pesada, pero vuelvo a lo mismo: ¿y los bebés que toman pecho? ¿Tengo que dejar de darle el pecho y darle biberón porque lo dice el pediatra? Porque si el pediatra no habla de tomas nocturnas en el dichoso papelito, ¿será que no tengo que dar de comer a mi hija por la noche? Parece una tontería pero es sorprendente la cantidad de mujeres que se preguntan esto y la cantidad de pediatras que les dicen que con cierta edad, deben dejar de darles de comer durante la noche.

Lo que la mayoría de los pediatras que dan estas pautas obsoletas y equivocadas desconoce, es que es más que normal que un bebé se despierte por la noche y que por supuesto si tiene hambre, hay que darle de comer. Tampoco debe saber que una mujer que da el pecho debe estar cerca de su bebé durante la noche, por razones de producción, de comodidad y de algo que se llama prolactina, y decirle que su bebé duerma en otra habitación, lejos de su lado, es logística y afectivamente un desastre.

No quiero ni pensar cuántas mujeres habrán obedecido a pautas escritas desde el desconocimiento de las circunstancias de cada familia y desde la subjetividad de las creencias o experiencias de la crianza de este médico,  ni cuántas lactancias han acabado antes de tiempo.

Tampoco quiero pensar cuántos bebés han sido obligados a dormir lejos de su madre, de su hábitat natural, ni cuántos han estado llorando hasta que “se les ha enseñado a dormir”, ya que algunos pediatras también se dan el lujo de recomendar el método Estivil a los padres.

Y digo yo: ya que se permiten dar consejos sobre crianza cuando no es su campo, ¿por qué no leen o se informan sobre las necesidades de los bebés? Ya si leyesen algo sobre lactancia sería perfecto para que incluyesen y tuviesen en cuenta a las madres lactantes en las hojas de alimentación complementaria. Y podía seguir pidiendo…

Gracias a este pediatra, y a sus “consejos para padres”, sabemos que ni Lucy ni yo tenemos “conducta normal”. Debe ser que somos especiales.

¿Tu pediatra también te da consejos sobre crianza?

¿Qué consejo te ha dado que no quisiste seguir?

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Pautas del pediatra de Lucy para la alimentación complementaria

Llegan los 6 meses de Lucy y ya en la revisión de los 4 meses nos dieron la hojita con las pautas a seguir para la Alimentación Complementaria. Y ahora que lo pienso, este post debería titularse “Pautas que me paso por el forro…”.

Comenzaré diciendo que algunos pediatras deberían reciclarse, actualizarse, y sobre todo tener en cuenta a los bebés que siguen tomando leche materna, los que no toman biberón ni saben lo que es, ni tienen por qué tomarlo, los que no necesitan cereales de farmacia “ni para dormir ni para crecer”, y sobre todo a las madres que como yo, no quieren ni tienen la necesidad de sustituir tomas de pecho por biberones de fórmula y/o cereales, ni quieren abandonar la lactancia materna. Y digo esto porque mi pediatra escribe las pautas claramente dirigidas a bebés que no toman pecho a demanda, como si no existieran.

También me da la sensación de que cuando una enfermera/ pediatra te da una hoja de estas características, parece que está sentando cátedra, que tiene la verdad absoluta y da por hecho que vas a seguirla al pie de la letra. Yo la he guardado para escribir este post. 😉

Tengo que decir para informar debidamente que la OMS recomienda LME (Lactancia Materna Exclusiva) hasta los 6 meses de vida, por lo que esa prisa por incluir papillas o cereales a los 4 meses no está recomendada.

El pediatra de Lucy empieza diciendo que la introducción de nuevos alimentos conlleva una reducción de tomas de leche, y un cambio de el biberón a la cuchara (¿veis como la leche materna la obvia?). Esto es falso. El alimento principal de un bebé hasta el año de edad debe ser la leche y la AC se debe ir incluyendo poco a poco, dando a probar al bebé, dejando que conozca nuevas texturas y sabores.

Evidentemente el cambio de “biberón a cuchara” se refiere a el utensilio que utilizarán los padres para alimentarles, y a las papillas y purés como ese alimento que sustituirá a las tomas de leche. Pero existe un mundo más allá en el que Lucy se sienta en la trona y le pones un trozo de pan o un gajo de naranja y se lo come, un mundo en el que ni su madre ni su padre piensan embucharla a purés, un mundo en el que ella comerá lo que quiera a su ritmo y a su gusto.

Después de la orden de cambiar de biberón a cuchara que a mi me indigna, hay toda una retahila de gramos, porciones y horarios para ofrecerle distintas frutas y cereales de farmacia, y una lista interminable del tipo de verdura a añadir y en que orden… Me da una pereza terrible, porque lo adultos no comemos así, con tanta medición y tanta vaina.

Además me he informado durante muchos meses y eso de “no dar un tipo de fruta o huevo hasta X mes” es absurdo. Si tiene alergia a algo lo va a tener igual, y la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergia y Asma Pediátrica dice que cuanto antes incluyas en la alimentación los alimentos alergólogos, menos problemas tendrán con ellos. Entonces, ¿a quién hago caso?

Además el pediatra permite la introducción de la leche de vaca y yogures a los 9 meses, cuando en teoría no deben probarla hasta el año por las proteínas que lleva, que son demasiadas para un aparato digestivo inmaduro todavía al que le pueden provocar hasta micro roturas intestinales. Nada de leche de vaca, ni yogures ni quesos hasta los doce meses, y menos en nuestro caso que tenemos la sospecha de que Lucy es APLV. Y esto incluye esos potitos y yogures “especiales” para bebé a partir de 4 meses que llevan leche también y que los fabrican “expertos en nutrición infantil”.

Más de lo mismo con el huevo, según el pediatra de Lucy la introducción del huevo se debe hacer por partes y a partir del noveno mes: primero media yema de huevo cocida, una vez cada semana durante tres semanas y a la cuarta semana la yema entera, una odisea… La clara a partir de los once meses con los mismos tiempos que la yema. Alguien debería decirle a esta pediatra que no se puede separar la yema de la clara completamente nunca. La clara que es lo que suele dar más alergia se pega a la yema, así que aunque la cuezas seguramente algo caiga. Mi manera de hacerlo será en una tortilla francesa y dándole un trocito para probar, o a lo mejor le hago algún rebozado, y si Lucy quiere y puede gestionar la textura.

Lo de la nutrición infantil y la AC está resultando como el tema de los partos. Resulta que no es todo como lo pintan, sigue habiendo mucha desinformación entre los profesionales, y se siguen practicando y recomendando prácticas obsoletas. Me doy cuenta que también he tenido que estudiar e investigar para elegir con mi propio criterio qué hacer también respecto a la AC y en el camino me he encontrado con muchas cosas que se desconocen y que se siguen haciendo.

Ya conté en los seis meses de Lucy, que nuestra intención es hacer BLW (Baby Led Weaning), nada de papillas ni cereales de farmacia: Lucy hará alimentación autorregulada.

¿Qué indicaciones os sorprendieron respecto a la AC?

¿Pensáis que las pautas de los pediatras están demasiado medidas al milímetro?

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LAS VACUNAS DE LOS CUATRO MESES

Visita al pediatra en el cuarto mes. A la enfermera más bien. Lucy más simpática que nada, creo que no se acordaba de la susodicha en cuestión.

La desnudamos, la pesa y la mide:

  • 7,650kg, casi un kilo más que el mes pasado.
  • 63cm, dos centímetros más que el mes pasado.
  • 42cm de diámetro de la cabeza, la misma cabeza.

Vamos, que está hecha un toro. Según la enfermera, percentil 99,  según la tabla de la OMS para la edad de Lucy, 93. Y solo con pecho, oiga. ¿A oído pediatrucho del libro aquel? ¡Solo con teta! ¡Lactancia Materna Exclusiva y a demanda!

 

Aprovecho para decir que hemos pesado a Lucy 7 veces desde que nació, las dos primeras veces fueron en el hospital. Digo esto porque puede parecer que tengo los pesos a rajatabla, pero nada más lejos de la realidad. De hecho ni siquiera hago caso de los percentiles, me traen bastante al pairo.  Los apunto porque tengo una aplicación muy mona, llamada “Crecer” que me da la curva según diferentes parámetros. 

No todos los bebés son iguales, por lo que no todos crecen y cogen peso igual, así que mientras yo vea a Lucy sana y que coge peso, no me preocupo en ir a pesarla semanalmente. Algún día hablaré de percentiles.

Después de las mediciones oportunas, de las preguntas de rigor y de todas esas cosas, tocaban las vacunas. Pero en lo que las preparaba me preguntó si ya la habíamos dejado con alguien para que se acostumbrara, mi contestación fue que yo no quería que se acostumbrara a eso, me salió del alma. No entiendo el afán por querer enseñarnos crianza en el médico.

Primero el Rotateq, que nos toca pagarlo a los papás y que es bebible, (que Lucy casi lo echa entero, angelito mío, con el pastón que cuesta) y después otros tres pinchazos. El tétanos en el muslito (o debería decir muslaco) izquierdo, y las otras dos en el derecho.

Se durmió sobre las 11 y se despertó a las doce llorando, no tenía fiebre. La pusimos hielo en ambos muslos y le dimos paracetamol por el dolor, porque si se lo podemos aliviar lo hacemos. Se cogió al pecho dispuesta a dormir, pero de nuevo se puso a llorar. Estuvimos un ratito dándola amor, cariñitos y juegos. Se morreó con Súper Papá de lo lindo, hizo cacota dos veces y en cierto momento nos hizo saber que quería dormir y nos pusimos a ello. Se dormiría casi a la 1, y excepto los despertares de hambrecita, hasta las 8 no ha vuelto a abrir el ojo y ha sido para hacer cacota dos veces (ahora le ha dado por hacerlas de dos en dos parece). Se ha vuelto a dormir a las 9 y veremos cuando despierta…

No ha sido tan malo como la otra vez la verdad. Los pinchazos los ha llevado mejor, y yo también, que estaba aterrada rollo madre. Cuando nos fuimos a dar el paseo por la tarde Lucy y yo, le dije a Súper Papá que no íbamos a volver para no tener que ir al médico. En ese plan estaba. Y por la noche estábamos más preparados. La experiencia es un punto. Así que menos horrible, aunque si le preguntamos a Lucy a lo mejor piensa otra cosa.

Y con casi cuatro meses ya nos han dado la hojita de la alimentación complementaria y “consejos para padres”. Con algunas cosas me reía porque son de traca y de no entrar en la web de la AEPED ni de casualidad y otras no me han hecho nada de gracia, pero esto se merece un post precioso.

A parte de esto, el comentario extraño de la jornada fue que mientras Lucy no se salga de la tabla, no pasa nada.

¿Y qué pasa si se sale? ¿A alguien le ha pasado?