Conociendo “Las Leyes Naturales del Niño” de Celine Alvarez

Desde hace tiempo me interesa conocer los diferentes sistemas educativos y la forma de implantarlos en cada país. Me gusta conocer diferentes pedagogías y resultados, pero no solo académicos, si no emocionales, que para mí son más importantes; Últimamente intento leer todo lo que cae en mis manos, y este libro llegó a mi sin esperarlo, pero merece la pena hablar sobre él y recomendarlo a padres y madres, pero sobretodo a docentes: “Las Leyes Naturales del Niño” de Céline Alvarez.

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Céline Alvarez, la autora, es famosa por el experimento que realizó en un parvulario de Gennevilliers, al nororeste de París, en una zona con grandes desigualdades sociales y económicas, en el que lo principal era respetar “las leyes naturales del niño” (y de la niña como diría Lucy) y los resultados han sido excepcionales.

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Nuestra Crianza Natural

Desde hace tiempo leo sobre diferentes tipos de crianza y algunas me gustan más que otras. De cada una elijo lo que creo que es mejor para Lucy e intento ponerlas en práctica. A veces funciona a la primera y otras hay que hacer ajustes porque no todo vale para todos los bebés.

Lo que nunca me ha fallado y hasta ahora no me falla es la Crianza Natural, la forma más antigua y primitiva de crianza, o lo que yo entiendo por crianza natural.

Llevando a cabo esta Crianza Natural, creo que si hubiese dado a luz en una isla desierta o en un bosque, Lucy y yo nos habríamos apañado bien. Vale, exagero mucho, pero según crece, me doy cuenta de lo poco que se necesita para criar a un bebé y la industria comercial innecesaria que les rodea.

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21 Razones por las que tenemos un Súper Papá

Hoy, 19 de marzo de 2016, celebramos nuestro segundo Día del Padre.

El primero fue tan emotivo y bonito… Lucy tenía solo 3 mesecitos y era muy pequeñita, pero se las ingenió para hacerle varios regalitos a su papá.

Este año, además de llamarle “papá”, de decirlo a todo volumen e ir corriendo a recibirle a la puerta, de darle besos en la boca con morritos incluídos y abrazarle con amor, ha participado activamente en sus regalos y como somos así, hemos decidido entre las dos hacer una lista con todas las cosas especiales que Súper Papá hace, porque si  le llamamos así es por algo:

  1. Para él somos lo primero, por encima de todo. Piensa en nosotras las 24 horas del día.
  2. Trabaja fuera y dentro de casa. Y mucho.
  3. Nunca llega a casa y se sienta, nunca se tira en el sofá mientras yo hago cosas. Es una persona muy activa y dispuesta. 
  4. Es un padre consciente, sabe un montón sobre embarazo, partos, lactancia, alimentación y crianza.
  5. Madruga para escribir o terminar su trabajo y así poder pasar la tarde con nosotras.
  6. Y si no tiene que escribir, deja la casa limpita y ordenada antes de irse a trabajar.
  7. Es más limpito que un gato que se limpia a si mismo.
  8. Hace la comida y la cena todos los días. Y bien rico. Se reinventa como cocinero cada día.
  9. Va a la compra él solo y compra cosas saludables y ricas. Te puedes fiar de él porque compra lo necesario y no se le olvida nada. También compra guarrerías, pero no muchas que él es de alimentación sana.
  10. Nos hace reir todos los días. Y mucho.
  11. De vez en cuando nos trae unos cupcakes, una tarta o sushi para mimarnos.
  12. No ayuda ni colabora, el hace
  13. Fue un acompañante y cuidador perfecto durante el embarazo y parto.
  14. Su apoyo fue esencial durante la instauración de la lactancia. Aunque estaba agotado de trabajar, limpiar la casa y cuidarnos, no se quejó y lo hizo todo sabiendo que era lo mejor para Lucy.
  15. Pierde el culo por llegar a casa. El día que llega más tarde o tiene algún compromiso se siente hasta culpable.
  16. Nos dice todos los días que nos quiere y que estamos guapas.
  17. Está completamente enamorado de nosotras.
  18. Se inventa canciones preciosas para Lucy.
  19. Es Súper Papá las 24 horas del día.
  20. Enseña a Lucy cosas que la flipan: Canciones, juegos, sonidos, caras… Que le llaman mucho la atención y que aprende rapidísimo.
  21. Nunca es suficiente para él todo el tiempo que pasa con nosotras, y eso es maravilloso.

Y puedo poner muuuuchas más…

Tenemos una joya en casa y lo sabemos. Por eso le queremos y cuidamos cada día, porque se lo merece todo.

Hoy es tu segundo Día del Padre y cada año eres más Súper Papá. Te queremos como a un gatito recién nacido. L.O.V.E.

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¿POR QUÉ DUERMO CON MI HIJA?

Cuando escribí sobre la manera en la que Lucy y yo nos apañábamos con la lactancia nocturna, sin la cuna de colecho, y sobre lo bien que habíamos hecho poniendo el colchón en el suelo, me llegaron preguntas por diferentes vías en relación a Súper Papá, a si dormíamos juntos, si cabíamos todos en el mismo lecho, si había algún peligro para Lucy haciendo colecho, si me iba a costar sacarla de la cama… Intentaré contestar todas las preguntas en varios post.

En esta entrada contestaré a por qué duermo con mi hija, y no por justificarme, porque en casa nos da igual lo que opine la gente; Lo cuento para normalizar algo que se ha hecho toda la vida, algo que es natural, y para que mi experiencia ayude a alguien si tiene algún tipo de reticencía por los comentarios o porque no quiere llevar la contraria a lo que se supone que se debe hacer, que a lo mejor el agotamiento de levantarse a atender al bebé a la cuna es muy grande y para que consiga dar el paso y dormir mejor.

Para empezar tengo que confesar que desde que Súper Papá volvió a trabajar después de su baja, que acumulando días fue un mes y medio, no dormimos juntos.

¡Oh Dios mío! ¡Sacrilegio! ¡Vuestra relación de pareja terminará! ¡El sexo se acabará!

Pues no, nada de eso. Estamos genial, mejor cada día, porque descansamos y dormimos bien TODOS, (Lucy también es importante en esta ecuación), y cuando necesitamos nuestros ratos de amor, buscamos el momento y el lugar, (si Lucy nos lo permite claro, ya digo que es un factor importante).

Asi que si, Lucy y yo dormimos juntas y solas.

Cuando Lucy nació, prácticamente los dos primeros meses lloraba desde las 7 de la tarde a las 6 de la mañana, hora arriba hora abajo, con esos dichosos “cólicos” que se solucionaron haciendo una dieta exenta en proteína de leche de vaca. Como hicimos colecho desde el primer día, nos acostábamos los tres en la misma cama porque entrábamos perfectamente, pero cuándo Súper Papá comenzó a trabajar, lo de no dormir y tener que trabajar todo el día se hacía bastante duro.

Además Lucy hacía muchos ruiditos por la noche, de los que yo ni me entero ahora ni me enteraba en su momento, y si me despertaba, le ponía el pecho y las dos a dormir plácidamente. Pero Súper Papá se quedaba en vela el resto de la noche. Es de sueño ligero, ¡qué vamos a hacer!

Entonces empezó a dormir en el sofá aunque yo le repetía cada día que subiese una cama que teníamos en el trastero. Él se resistía porque en el fondo lo que quería era dormir con nosotras. No conmigo solo, con las dos.

Pero los sofás no suelen ser muy cómodos y viendo Súper Papá que no iba a poder descansar como es debido, claudicó y subió el colchón y un tiempo después el somier, para adecentar la que era la habitación de Lucy porque no iba a ser una estancia temporal.

Este verano, ante el peligro de Lucy de caerse de la cama grande, nos cambiamos de habitación y de cama. Súper Papá ha vuelto a la de matrimonio y Lucy y yo estamos en su habitación en un colchón en el suelo rollo chill out total, con sus juguetes a mano y con toda la comodidad del mundo, sin peligros y juntas para dormir bien toda la noche aún dando el pecho.

Durmiendo con Lucy de 40 semanas.

Y así estaremos hasta que Lucy se destete por la noche. He tenido un bebé para atender sus necesidades y de esta manera las atiendo sin parecer un zombie al día siguiente.

Este apaño que nos hemos montado está bastante bien pensado porque así Lucy no tendrá que irse a su habitación en un futuro ya que está en ella. Seré yo la que tendré que irme después de dormirla. Vaticino que en esa época dormiré mucho peor que ahora.

¿Echo de menos dormir con Súper Papá? Pues claro que si, nos gustaba y nos gusta dormir juntos muchísimo, y además dormíamos muy cómodos y no nos molestábamos el uno al otro. Pero más nos gusta descansar debidamente por la noche. Lo que realmente queremos, es llegar a dormir todos juntos en la cama grande. Puede que algún día eso ocurra.

Cada uno tiene sus circunstancias y necesidades, y cuando se tiene un bebé y se le da el pecho yo considero una prioridad dormir cerca de él, y una necesidad para la madre aprovechar la comodidad y el descanso que supone hacer colecho. Y de paso, aprovechamos la alta segregación de prolactina por la noche, momento en que el bebé se alimenta mejor y más fácilmente. Que mamá y bebé estén cerca por la noche es esencial y beneficioso para la lactancia materna.

Lo que siempre aconsejo a todo el mundo es que duerman como quieran, pero que duerman. Descansar mal afecta físicamente y al estado de ánimo y se debe estar en forma y descansada para cuidar de un bebé. Creo que se deben priorizar sus necesidades, que es lo más importante y facilitar la satisfacción de las mismas, y el colecho facilita que yo atienda a mi hija al mismo tiempo que descanso debidamente.

Además Lucy se siente segura conmigo al lado y para mi esto es muy importante, en seguida estoy ahí si me necesita. Como cuando con dos meses se ahogaba con los mocos que tenía y vomitaba, pero no le daba tiempo a llorar, que no quiero ni pensar que hubiese pasado si la tengo en una cuna y no me entero de sus arcadas. Ella sola no podía moverse porque era muy pequeña y se hubiese ahogado.

Por todo esto nosotras hacemos colecho: por comodidad, por seguridad, para poder descansar, porque nos gusta, por lo beneficioso que es para la lactancia… Porque despertar y ver esa carita de dormidita me hace sentir muy afortunada de poder estar a su lado.

Por eso duermo con mi hija, y desde que nació no ha dormido ni un día alejada de mi.

Lucy con 1 semana

HASTA SIEMPRE SAIRON

La mañana del martes 8 de septiembre de 2015, nuestro gato Sairon, Saironlú, el gato gordo, el gato vago, mi oso amoroso, ese gato que se asustaba con todo, que se escondía detrás de la televisión o la Playstation cada vez que sonaba el timbre de la puerta, nos ha dejado.

De repente, sin aviso, sin enfermedad previa, sin verle sufrir, ni tenernos preocupados. Se ha ido igual que vivió: sin molestar ni dar un problema.

Después de 11 años con él, viendo sus ojos verdes grandes, esa cara de buenote, ese maullido dulce, su necesidad de ser querido, ese pelaje tan suave y su olor tan particular, la manera de andar tan tranquila y ese porte de gato guapo, hoy somos uno menos en la familia.

collage primer año Sairon

Primer Año de Sairon

Llegó a casa una tarde de agosto, después de sacarle del motor de una furgoneta. Llenito de pulgas, muy asustado y muy pequeño. En seguida se acostumbró a su nueva familia y era el gato más agradecido del mundo.

Venía portando la tiña y nos la pegó a toda la casa. Todavía le recuerdo chiquitito y naranja, lleno de betadine hasta arriba.

Boo le pegaba mucho y no quería saber nada de él, pero antes de que  Sairon cumpliese un año se quedó embarazada y tuvieron gatitos. Fuiste un acompañante de parto genial, no abandonaste a Boo ni un segundo.

Sairon papá

Sairon con sus gatitos.

No se peleaba con nadie, ni siquiera por las chuches. Le gustaba más que nada del mundo dormir entre mantas y a ser posible cerca de un humano. Las siestas con el eran maravillosas porque ni siquiera se movía y daba un calorcito…

Recuerdo el día que se quedó dormido en el respaldo del sofá y se cayó al suelo sin ni siquiera despertarse. Yo no me podía creer que eso le hubiese pasado a un gato. Y es que no era un simple gato.


Se comía los lazos, los tirantes de los sujetadores… Todo lo que fuese de tela y largo le volvía loco. ¡Cuántas camisetas me habrá destrozado!

Ha tenido que lidiar con 4 gatas este último año, el único macho de la manada, y lo ha hecho muy bien. Ha sido el único que no se ha peleado y que ha mantenido la serenidad en todo momento y ha aguantado los roneos de dos de ellas. Todavía recuerdo tu “escarceo” con Chanel y los celos de Xena. Un amor que no pudo ser.

Este invierno cuando se pusieron casi todos malos con mocos, Súper Papá y yo tuvimos que darles unas medicinas que Sairon odiaba. Le daban hasta arcadas y se resistía, pero jamás nos arañó.

Se creía que era pequeñito y que no se le veía, y era un gatazo de 7 kilos. Se escondía en cualquier sitio durante horas y en sitios demasiado pequeños para él.

Nunca tuvo un bufido para nadie, solo amor y frotamientos. Nunca arañó ni atacó. Todos los recuerdos que tengo de él son buenos y tiernos. Se dejaba dar besos y todos los abrazos del mundo, nunca se revolvió.

Sairon y yo

Xena ya te echa de menos Sairon. Tu hija, tu eterna acompañante, tu sombra, tu compañía en las noches frías… Me preocupa mucho que te eche de menos.

Sairon y Xena

Erais uña y carne. “Mis rayaditos” como os llamaba yo… Qué bonito era verte con ella encima del sofá, del sillón, en una caja…. ¡Qué paciencia has tenido! Era contigo pesada y pegajosa como una lapa. Y no me extraña porque eras, eres el mejor gato del mundo.

Sairon y Xena de espaldas

Y nosotros también te echamos de menos mucho… Incluso ese maullido de hombretón que hacías de madrugada. Mirar para abajo y ver esa cara de bueno, o tu calma cuando se repartían chuches… Eras increíble Sairon. Dabas más valor a una caricia o un simple dedo señalándote para poder rascarte con él que al jamón ibérico.

Verte al solete tumbado, con lo agusto que se te notaba, y acercarse a rascarte la tripa y que tu lo facilitaras despatarrandote… Es uno de los momentos que tengo grabado y que recuerdo todos los días.

los tres juntos

Me hubiera gustado pasar más tiempo contigo, pero me gusta pensar que entendías que no tenía mucho tiempo libre siendo mamá. Ojalá hubiese estado más tiempo rascándote la tripa y debajo de la barbilla. Las últimas fotos eran para Lucy, pero no te saqué ninguna con ella.
Solo espero haberte dado una vida feliz y todo el amor que te merecías. No hay gato como tu en el mundo, tan leal, noble y cariñoso. Decían que parecías un perro en vez de un gato.

Siempre he imaginado que cuando me muera, allá donde quiera que vaya, estarán mis gatos esperándome. Uno de mis niños ya lo está haciendo y espero que esté bien hasta que yo llegue a cuidarle.

Mi Sairon, espero volver a verte y achucharte. Te quiero un montón.

Sairon en la terraza 2008

Sairon en la terraza 2008

Los bebés se desacostumbran a los brazos

No se si será un complot mundial, pero nos han mentido. Toda la vida escuchando aquello de “no le cojas que se acostumbra” y resulta que no es verdad.

Aunque porteo a Lucy y la tengo en brazos de aquí para allá todo el santo día, a ella le gusta cada vez más estar en el carro. Lejos de querer más brazos, según crece me doy cuenta que aguanta cada vez más tiempo sin los brazos de mamá.

Poco a poco se sienta, se entretiene en su carro con algún juguete… Nada que ver con las primeras semanas en las que no había manera de dejarla en la cuna porque en seguida se despertaba, o cuando conseguías acostarla y a los diez minutos abría el ojo y te llamaba desconsoladamente.

 

Esto que pasaba no es extraño: Pasó de estar en un paraíso calentito, un útero oscuro e íntimo, con el olor de mamá y papá en el líquido amniótico, oyendo cómo sus padres la hablaban en un tono muy bajo, escuchando el latido casi hipnótico de mamá y mecida las 24 horas por sus caderas, a un lugar frío (y muy frío que nació en diciembre), con mucho ruido y una luz cegadora. Por eso ella y todos los bebés prefieren estar cerca de su madre, o de su padre. Siempre quieren estar con alguien, o encima, o agarrados o abrazados, aunque haya 30º y un sol abrasador y estén sudando como pollitos, ellos son felices cerquita de mamá.

Con el tiempo se van “despegando”. 

A Lucy le gusta estar en la cama o en su colchoneta con sus juguetes y puede pasarse un buen rato mientras yo voy y vengo por la habitación haciendo cosas… Puedo llevarla a la cocina o al salón en el carro y ella se distrae. Podemos pasear con la sillita de paseo y se asoma a ver el paisaje.

Dentro de poco comenzará a gatear y será la novedad y luego a andar, y seguro que querrá hacerlo solita, sin mano ni nada. Cada vez será más independiente…  Y entonces, echaré de menos esa tardes en las que se me sube encima cual escaladora y no me deja ni un segundo tranquila…

Si tu bebé quiere brazos, dale brazos.

No va a quererlos y necesitarlos toda la vida, pero cuando los necesite, que estén ahí.

 

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EL MEDIO AÑITO DE LUCY

¡Lucy ya ha cumplido 6 meses y no para! De hecho yo no tengo tiempo para casi nada. Escribir en el blog cada vez es más difícil y no saco ni un ratito. Tengo casi 70 borradores abiertos con mil temas que quiero comentar y no hay manera. Pero para compensarlo paso unos ratos tan bonitos y divertidos con ella… Ya se notan los 6 meses que tiene, lo espabilada que está, lo mucho que se ríe, lo que le gusta jugar y que la presten atención… Los cambios y los logros son prácticamente todos los días y la demanda es cada vez mayor.

Este mes ha sido en el que cada vez que salgo de la habitación se pone a llorar desconsoladamente. Ya estamos en la fase en la que me voy y piensa que no voy a volver. Y en la que no le vale con estar al lado mía jugando, tiene que estar encima de mi. Tengo que reconocer que hay momentos en los que es muy agobiante. Cada vez que voy al baño “un segundito” o cojo algo de otra habitación, llora como si no hubiese mañana… Y no solo lo hace conmigo, cuando Súper Papá se va al trabajo también llora. No nos gusta verla llorar ni pasarlo mal, he procurado no moverme si ella estaba en ese plan (no ha estado asi las 24 horas), e intento llevarlo lo mejor que puedo, jugar a “cu cu tras” y hacer todo lo posible porque no se sintiese abandonada. Pobrecita…. Soy madre y ya no tengo libertad de movimientos y hay momentos en los que se hace más difícil, pero luego veo esta carita y se me pasa.

25 Semanas

Se mueve muchísimo y cada vez con más seguridad. Todavía no se sienta sola pero está en ello. Se ha llegado a medio incorporar dormida, creo que la pobre hasta sueña con ello de lo que se frustra.

Pero si se pone a cuatro patas y se mueve adelante y atrás como queriendo arrancar a gatear. También hace la croqueta y se recorre la cama entera, asi que ya hemos tenido que poner las barreras para que no se caiga. Viene hacia a mi medio gateando medio arrastrándose, se pone de rodillas y me echa los brazos para que la coja o directamente va a hacia la teta y se sirve sola. Me he convertido en su gymkana personal, para ella soy escalable completamente. También se pone a cuatro patas pero con los pies, es increíble que haga eso pero que no se siente todavía. ¿Algún consejo  o juego para ayudarla?

Le encantan los espejos. Es entrar al baño, o verse en cualquier otro espejo y empieza a sonreir y a reirse. Cuando vamos a entrar en el ascensor sabe que hay un espejo y ya está preparada mirándome y sonriendo.

Le ha salido su primer diente, que apareció de repente casi sin avisar porque nosotros estábamos pendientes de los colmillos, no del que ha aparecido finalmente. Sigue mordiendo con mucha fuerza y además, grita de rabia con lo que se haya metido en la boca mientras aprieta. Otro debe estar a puntito de salir o ese le sigue empujando. A mi me ha mordido ya unas cuantas veces el pezón pero yo no se lo tengo en cuenta.

Este mes también ha vivido la boda de sus padres, algo que no todos los bebés pueden decir y aunque no se enteró de nada se lo pasó genial e iba guapísima, y también ha estado presente en el cumpleaños de su papi y y en el de su mami.

Nos hemos despedido de su primer carro y hemos dado la bienvenida al nuevo. Ahora los paseos son diferentes pero ella se ha acoplado a las circunstancias la mar de bien y va todo chula en su silla de paseo nueva. ¡También estrenamos trona heredada de sus primos que la daremos buen uso!

La hora del baño cada vez es más divertida. Ahora quiere coger sus juguetes y chapotea y se menea una barbaridad. Nos encanta ver como disfruta en el agua y estamos deseando llevarla a la piscina.

27 Semanas

27 Semanas

Ya tiene su horario de dormir mucho más definido, pero no es algo que nosotros hayamos inculcado. Sobre las once de la noche ya tiene sueño y nos acostamos, y sobre las ocho o las nueve de la mañana se despierta (con dos o tres tomas cada noche, pero como hacemos colecho no se decir cuántas exactamente). A mi me tiene agotada, porque últimamente me cuesta mucho conciliar el sueño y levantarme a las 8 de la mañana me mata. Ahora también ha aprendido a destaparse, y cuando ha hecho calor perfecto, pero los días que ha refrescado a mi me tenía heladita. También es cierto que ha tenido unos días en los que se escapaba, no quería dormirse y croqueteaba por la cama, se daba la vuelta o se ponía boca abajo y desde esa posición se arrastraba hasta la tetita. Y así un buen rato hasta que la cojo y la intento tranquilizar ya sea cantando, acariciándola o cambiando la posición y por fin se duerme. Las siestas igual que siempre, cuando a ella le apetece, y el resto del día, sigue con sus mini siestas de 20 minutos…

También ha sido el mes de su primer escape de pis en la cama, pero muy poquito y la culpa es del pañal por su puesto. Ahora hace más pipí y menos cacas, bastante normal con LME. Y ahora que hemos empezado con la AC (Alimentación Complementaria) pues también es normal que no lo haga todos los días. El record por ahora son 4 días y cuando por fin la ha hecho, esas cacas ya no son de bebé… También se tira unos pedos apestosos de persona mayor que hasta marean.

Queremos hacer BLW (Baby Led Weaning) pero como no se sienta sola todavía, le damos alguna cosilla porque ella pide y se comería todo lo que hay en la mesa. Puede parecer mentira, pero pide como una loca. Se pone fina, aunque se mancha menos de lo que creíamos que lo haría y si le quitas lo que se está comiendo se queja. Ha probado el tomate, el pan, piña, sandía, brócoli, naranja, patata cocida, aguacate… No le hace ascos a nada y se gestiona divinamente.

La primera vez que comió naranja:

Me encantaría apuntar y grabar todo lo que hace. Solo espero que no se me olviden sus miradas, su risa, su manera de arrugar la nariz cuando se rie, cómo encoge los hombros cuando le haces cosquillas, su vocecita, su “tatatatata”, su forma de entrelazar los deditos, como se relame… ¡Nos tiene locos de amor!

Tengo que reconocer que yo estoy agotada. Lucy crece más rápido de lo que yo puedo asimilarlo y me gana, puede conmigo. Tengo que ponerme las pilas porque nos espera su primer verano, su primera piscina… Y tengo que estar a su altura.

23 Semanas

23 Semanas

Otros meses de Lucy:

El Primer Mes de Lucía

¡¡Mi Niña Tiene Dos Meses!!

Los Tres Meses de Lucy

El Cuarto Mes de Lucy

Ya Cinco Meses de Amor con Lucy

RECIÉN CASADOS 

Pues ya está, lo hemos hecho. ¡¡¡Estamos casados y bien casados!!! Quiero contarlo todo, no sea que se me olvide algún detalle cuando tenga que contárselo a Lucy:

El martes 19 de mayo nos levantamos pronto para hacer las mil cosas que había que hacer.

Los testigos llegaron pronto a casa para echarnos una mano. Yo quería que mi testigo fuera mi hermana mayor, la tía Candy, porque de un tiempo para aquí además de mi hermana es mi amiga, mi confidente, mi conciencia, mi doula y la admiro por lo que sabe y por lo que es, y Súper Papá dijo que su testigo fuese su marido, tío Luís, con el que se lleva muy bien porque se han hecho amiguitos, asi que vinieron ambos con mis sobrinos.

Mientras los chicos se iban de despedida de soltero (desayuno en Starbucks), mi hermana vino a la peluquería con Lucy para echarme una mano con ella, pero antes nos maquillamos en casa por si se nos hacía muy tarde en la peluquería.

El día antes fuí a hacerme la pedicura y la manicura, porque se me hace más complicado buscar un hueco en casa para hacerlo que ir a que me lo hagan (además, que te lo hagan mola más) y aunque Lucy se portó muy bien, es un bebé, y justo cuando me pintaban las manos, se despertó con bastante mala leche (tengo que decir que se durmió con los secadores y todo mi angelito…) y tuve que cogerla… Así que con tía Candy esos estreses no aparecerían. Corte de pelo y recogido al canto, tardamos mucho menos de lo que creíamos y entre medias hasta le di el pecho a Lucy. Ese día no hacía frío pero si un viento huracanado, perfecto para mi peinado vamos, pero tuve suerte y aguantó perfecto todo el día.

dando pecho en la peluqueria

Los chicos vinieron a buscarnos y nos fuimos a casa a vestirnos. Primero las chicas claro, y aunque es emocionante vestirte el día de tu boda, fue mucho más emocionante vestir a Lucy: Vestido blanco con volantes que le regaló su abuela materna, sandalias blancas de Mayoral que ya enseñé (que le duraron puestas cinco minutos), y una diadema que tía Candy y yo elegimos probándole todas las que encontramos. ¡Para comérsela!

vistiendo a Lucy

Respecto a mi vestido, tengo que decir que tuve serias dificultades para encontrar uno de lactancia blanco o color crudo, así que busque un vestido que pudiese abrirme por lo menos, que no fuese muy de fiesta ni de diario, y tampoco muy caro. Lo encontré en H&M.

Lo prestado eran las medias que utilizó mi hermana en su boda, un detallazo que me las dejase, y lo azul era el novio, que llevaba un traje precioso de H.E. que le quedaba perfecto y estaba guapísimo.

Ibamos muy bien de tiempo así que fuímos a la parte antigua de mi localidad, al pueblo pueblo, que es allí dónde se celebran los matrimonios civiles, en el juzgado de paz al lado de una plaza que tiene un encanto especial, y nos metimos los seis en el primer bar del pueblo que nos encontramos y allí volví a dar el pecho a Lucy, se quedó dormida y la puse en el carro. Se perdió la ceremonia, el intercambio de anillos, el lanzamiento de arroz (con guerra incluída)… Pero oye, según terminó todo eso se despertó. ¡No se quería perder las fotos!

todos en la boda

Lo celebramos en un restaurante de Sushi que a Súper Papá y a mi nos gusta mucho. Siempre que hemos ido Lucy está dormida durante toda la comida, (de hecho una vez comí porteándola y menos mal que llevaba la capucha puesta, porque me derramé toda la soja por encima…), pero esta vez como había cachondeo, no hubo manera de que se durmiese… ¡Estaba encantada! Con su vestido, su diadema… No es tan mayor como para enterarse de lo que pasaba pero no es tan pequeña como para no disfrutar de la compañía del resto. Además está completamente preciosa…Hay fotos muy bonitas con sus primos, con sus tíos, con sus padres…

La verdad es que casarse con Lucy ya en el mundo ha sido una experiencia genial, muy alegre y divertida, ese día cumplía 23 semanas… Ella era la novia de la boda, la protagonista y la que iba guapa, y tengo que decir que no me ha importado nada.

A Súper Papá y a mi nos ha gustado tanto la experiencia, estamos tan contentos, para ambos ha sido perfecta y tan especial, que nos pusimos a hablar de cuándo y cómo celebraríamos la boda, porque aunque ha sido tan sencilla como nosotros queríamos, faltó mucha gente con las que nos gustaría celebrarlo. Pensamos qué tipo de fiesta haríamos  y en lo que coincidimos es en que nos encantaría que Lucy ya caminara. Así que quien sabe, lo mismo el año que viene o dentro de dos, o de tres, ¡hacemos una reboda!

¿Ha cambiado algo? Pues que llevamos anillo, todo lo demás está igual que siempre. Hemos firmado unos papeles pero nosotros ya nos juramos querernos, amarnos, cuidarnos y respetarnos hace tiempo. Y lo mejor es que lo cumplimos cada día.

los novios