#Lecturitas: “Mi Primer Imaginario de Animales del Mundo”

Gracias a Literatura Infantil y Juvenil SM hemos leído “Mi Primer Imaginario de Animales del Mundo” de Ole Könnecke.

Un libro ilustrado, de tapa dura con unas ilustraciones sencillas, realistas, y muy bonitas, por el que viajamos descubriendo a animales de los cinco continentes y el océano.

Conocemos vocabulario de objetos, plantas, árboles, lugares, formas de tierra o agua… relacionado con cada lugar del mundo. Toda una riqueza en palabras nuevas.

 

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El libro se divide en varias zonas diferentes señalando los animales más representativos e incluso algunos que no son tan conocidos.

  • En el Ártico.
  • En los Bosques de Europa.
  • En la montaña y las costa europeas.
  • En Arabia y la Sabana Africana.
  • En las montañas de África y Asia.
  • En Asia y Oceanía.
  • En América del Sur y Centroamérica.
  • En los desiertos y bosques de América del Norte.
  • En mares y océanos.

Al final del libro podemos encontrar un Mapa Mundi para localizar cada lugar y relacionarlo con los animales que hemos visto anteriormente en el libro.

 

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Los animales están dibujados a escala entre ellos para que te hagas una idea de su tamaño real. Ahora que Lucy está diferenciando entre “bebé” (pequeño) y “grande” nos está dando mucho juego: las comparaciones de tamaño es algo a aprender en esta etapa.

A Lucy le encantan los animales, y gracias a este libro ha descubierto nuevos y algunos más exóticos y menos comunes. Ha aprendido a nombrarlos, a reconocerlos cuando los ve y es uno de sus libros favoritos para ir a dormir. Aprende muchísimo con él.

Este tipo de libros de tapa dura con tanto que ver y aprender es de los que más nos gustan y los más elegidos.

Libro recomendadísimo a partir de 18 meses, para bebés a los que les encantan los animales y no se cansan de verlos una y otra vez. Y para mamás y papás que no les importa repetir los nombres miles de veces.

 

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Jugando y Aprendiendo con las Tarjetas de Imágenes “¡MIRA!”

 

Compré estas tarjetas hace mucho tiempo, cuando Lucy tenía unos 7 meses. Estuvieron dando vueltas por la casa y lo máximo que Lucy hacía con ellas era meterlas en la boca y morderlas, aunque yo se las enseñaba y repetía lo que aparecían en cada una de las tarjetas.

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A partir del año, comenzó a jugar más con ellas, a buscar su caja, abrirla y esparcir las tarjetas por el suelo. En muchas ocasiones ella te mostraba las tarjetas enseñando los dibujos. Le decías lo que era y te enseñaba la siguiente con mucha curiosidad.

Con unos 18 meses cuando nombrabas algo que aparecía en una tarjeta, de entre un grupo de varias sabía cuál era la correcta y poco a poco aprendía más objetos, animales, formas…

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Son unas tarjetas muy versátiles y presentan la posibilidad de jugar de muchas maneras diferentes, no solo sirven para asociar la imagen con su nombre.

Se pueden colocar por grupos diferentes: por color de la imagen, por grupos de formas parecidas, por lo que nos gusta o no nos gusta… Haciendo varias preguntas sobre la misma tarjeta, el bebé puede descubrir aspectos diferentes y asociar unas con otras.

También hemos jugado a inventarnos un cuento introduciendo los objetos o personajes en la historia según iban apareciendo o Lucy las iba eligiendo. Indudablemente la gracia al contar la historia es importante para pasar un buen rato.

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Estas 20 tarjetas con 40 imágenes son perfectas para la formación del lenguaje del bebé, son fáciles de manipular por su tamaño y grosor, y por ahora, no se nos ha roto ninguna. Todo un logro.

Las ilustraciones son bonitas y sencillas, de Xavier Deneux, el mismo ilustrador de otro libro que ya reseñamos “Un Día con Martín”. Estas tarjetas son de la Editorial SM y las puedes encontrar aquí.

¿Utilizas algún tipo de tarjetas parecido a este?

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LUCY Y SUS GATOS

Poco he hablado de la relación de Lucy con nuestros cuatro gatos (antes cinco, hasta que Sairon nos dejó).

La gente alucina con la cantidad de gatos que tenemos pero es que yo tenía tres (Boo, Sairon y Xena) y Súper Papá tenía dos (Chanelita y Chinchetita), así que al juntarse las familias nos encontramos con una gatería en toda regla.

Nunca les hemos dejado dormir con nosotros, excepto alguna siesta o Boolecho. Ellos tenían su espacio acotado a salón, cocina y terrazas por la noche. No dejábamos que entrasen en las habitaciones porque te puedes morir quitando de la cama pelos de cinco gatos; Al estudio si que entraban más cuando estábamos nosotros trabajando.

Durante el embarazo y después, ha sido Súper Papá quien se ha encargado de limpiarles la arena y darles de comer a diario. Pero desde que nació Lucy yo me he pasado días enteros sin verlos.

Cuando llegamos a casa del hospital, sabíamos que debíamos presentar a Lucy, y la primera que vino a conocerla y olerla fue Boo. Tiraba de mi brazo hacia abajo con su pata para ver qué portaba en mis brazos. El resto estaba un poco perdido… Se les hacía raro no habernos visto en un par de días y nos olían, pero creo además de Boo, solo Sairon se percató de que un bebé entraba en casa. Son un poco despistados.

Los primeros días dejábamos que entrasen a la habitación y rondaran.

Boo notaba que yo estaba “malita” y quería estar cerca de mi. Tan cerca que se ponía en medio de Lucy y mía… Sairon siempre estaba escondido el pobre así que no apareció. Xena venía, veía y se iba corriendo. Chanelita es una descarada y se subía a la cama a rebozarse sin vergüenza ninguna y Chinchetita estaría escondida con Sairon.

En realidad las que más vida compartida hacen con nosotros son Chanelita y Boo, pero tuvimos que cortarles las alas porque la primera se dedicaba a abrir los cajones y sacar todo… A dar más trabajo todavía. Y la segunda, pobrecita mi Boo… Quería estar en su sitio, en el de siempre: encima de mamá. Pero ahora ese puesto estaba ocupado, y a ella no le importaba, Lucy no le molestaba, ella intentaba meterse entre nosotras, o ponerse encima de Lucy. Pero con un bebé tan pequeño eso es imposible. Intentaba meterse entre medias cuando le daba el pecho a Lucy tumbada y se agarraba con las uñas dónde pillase para conseguir quedarse… Era un peligro para un bebé. No lo hacía con maldad pero tampoco lo controlaba.

Con este comienzo gatil y en pleno invierno, Lucy y yo nos pasábamos la vida en la cama de matrimonio con la tele, dormitando, tomando teta y dándonos amor. Súper Papá se ocupaba de todo lo demás así que hemos empezado a hacer vida en el salón cuando empezó el buen tiempo y Lucy comenzó a gatear.

 
Y ahora si, ahora es otra cosa. Lucy y los gatos interactuan, juegan, se persiguen…

Al principio a Lucy le daba miedo que se le acercaran mucho, pero en poco tiempo se le ha pasado y se emociona cuando les ve, los llama y no se corta ni un pelo al tocarlos.

En general todos huyen de Lucy porque les tira del rabo, de las orejas o del pelo y su única salida es huir porque ninguno ha hecho ni un amago de defenderse o de lanzarle la zarpa.

 
Boo y Chanelita siguen siendo las más sociables. Chanelita incluso ha jugado con Lucy y con lo que tuviera en la mano, se ha tirado a su lado permitiendo que la tire de las orejas y del pelo… Boo solo deja que le haga perrerías si está encima de mi, de lo contrario no se deja ni rozar.

 

Con Xena prácticamente no tiene trato. Esta gata es bastante arisca desde siempre y no le hacen gracia los juegos de Lucy. Es de la única gata que no me fío, pero por ahora tampoco le he visto ningún amago extraño.

Chinchetita se pasa los días escondida y cuando alguna vez ha aparecido, Lucy alucina porque es una gata grande y preciosa. La llama a su modo pero Chinchetita solo quiere llegar hasta su siguiente escondite.

Y aunque Sairon si ha estado cerca de ella cuando Lucy era más pequeña, no hay documento gráfico que lo acredite. Era el rey del escondite y este verano no ha tenido prácticamente trato con ella, y es una pena porque Sairon era tan bueno y tranquilo que hubiese sido un conpañero de siestas perfecto para Lucy. Para mi lo fue. Me duele en el alma que no tengan una foto juntos.

Por ahora tampoco he conseguido hacer muchas más fotos, está bastante complicado, pero lo intento todos los días.

 
Tengo que aclarar que no permitimos a Lucy maltratar de manera alguna a los gatos. Como bebé que es la estamos enseñando a tratarles con cuidado y amor, a no arrancarles mechones de pelo… Pero es bastante difícil evitarlo por completo. Estamos trabajando en ello. Por ahora está aprenda ponerles el dedo para que se lo huelan.

Seguiré contando la evolución de las relaciones entre Lucy y sus gatos, ya que cada etapa es nueva y ahora que Lucy anda, tiene más libertad de movimientos y es posible que haya sorpresas y nuevas situaciones.

  

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