Control de Esfínteres sin “Operación Pañal”

Cada verano comienza la “operación pañal” de niños y niñas que en septiembre empezarán la etapa de educación infantil en el colegio. En la gran mayoría, por no decir en todos, los alumnos y alumnas del centro deben acudir a clase sin pañal, y esto obliga a muchas familias a adelantar el proceso fisiológico del control de esfínteres.

A veces, es fácil y en seguida comienzan a ir al baño de manera normal. Otras veces no es tan fácil y la fregona se convierte en una de las protagonistas de esta etapa. Algunos peques no lo pasan nada bien, porque realmente no están preparados para ello, y lo que se podría conseguir de manera natural respetando los tiempos y ritmos de cada niño y cada niña, se adelanta y convierte en una obligación externa a las decisiones de cada familia.

El control de esfínteres no se trata de un aprendizaje, forma parte de una maduración fisiológica y se consigue cuando el niño o niña está preparado para ello.

 

Fisiológicamente, los peques suelen alcanzar esa maduración alrededor de los 3 años. Algunos antes y otros después. Y se considera que hay un problema si no consiguen controlar sus esfínteres sobre los 4 años.

Esta etapa de aprendizaje tiene mucha importancia en el desarrollo mental, emocional y social del niño. Comienzan a aceptar por sí mismos una regla básica y deciden no satisfacer sus necesidades inmediatas controlando su esfínter.

Siempre me ha resultado hilarante que una de las primeras experiencias irrespetuosas con los niños y niñas, provenga de un mandato de los centros educativos dónde deberían tener más en cuenta las necesidades y los procesos madurativos de los mismos. Muchas veces se debe a un problema de falta de personal y logística, y aunque es cierto que algunos centros tienen deferencias con niños y niñas que llegan a septiembre con pañal, teniendo en cuenta factores como la fecha de nacimiento o problemas médicos, en la gran mayoría son inflexibles y la presión para “despañalar” es considerable.

Esa fue una de las principales razones por las que no escolarizamos a Lucy con 3 años, ya que nació en diciembre y no deseábamos forzar esa situación. Queríamos que esa etapa la llevara de la manera más natural posible, decidiendo ella misma cuándo estaba preparada. No aceptábamos una carrera de fondo, ni deseábamos fijar una fecha tope para ello.

No cabe duda que permitir que ese momento llegue cuando estén preparados, es algo desconocido. Algo que cuando lo comentas, la gente lo confunde con ponerles en el orinal cada hora como si fuera lo mismo, como si no hubiera otra manera de conseguirlo.

orinal 1831-1900.jpg

Orinal portátil 1.831- 1.900

En general no se suele creer que en algún momento, niños y niñas puedan decidir y aprender por si mismos, y siempre hay que “ayudarles” de alguna manera, y a lo mejor es cierto, pero creo que estamos dirigiendo muy mal esa ayuda.

En casa decidimos que respetaríamos los tiempos de Lucy en los procesos fisiológicos. Puede que sea más lento e incluso más duro, pero al final del camino, aunque más largo, conseguimos muy buenos resultados.

No Utilizamos Métodos Conductistas

Nunca hemos querido utilizar conductismos con nuestra hija, ni a la hora de comer, ni a la de dormir, por lo que esta etapa tan importante no iba a ser menos. No queríamos que fuese un entrenamiento, ni quisimos utilizar métodos basados en premios o castigos.

Estos métodos pueden funcionar, claro que si, pero no favorecen la autonomía porque dependen de otra persona o premio para lograrlo. Hay que hacer pipí en el baño, porque ya somos mayores, porque estamos preparados, y porque lo hacemos todos sin que nos premien por ello, es algo necesario según crecemos.

El control de esfínteres no es un aprendizaje mecánico,

no es algo que se entrena.

Un Ambiente Adecuado

No se trata de ejercer presión, ni de olvidarse completamente del tema. Lo primero es preparar el baño para que tome conciencia de que también puede utilizarlo igual que papá y mamá.

Facilitar que alcance el váter con una escalerita, colocar un adaptador o comprar un orinal a su gusto favorecen la curiosidad y las ganas de probar eso tan nuevo que ya ha visto tantas veces en casa y que puede aprender a hacer igual que ha aprendido a gatear, a andar, a comer….

Invitarle a ello, como opción y sin presión, darle la posibilidad y recordarle que puede hacerlo.

IMG_5668

Adaptador de IKEA

Es Importante Normalizar el Proceso

Debemos tener en cuenta que cada niño tiene su tiempo y que no es una ciencia perfecta.  No hay que tener grandes expectativas al respecto, porque puede parecer que nuestro hijo o hija está preparado y luego no lo está.

Debe ser tan normal que lo haga como que no lo haga. Nada de enfadarse con ellos, ni hacer comparaciones (que son odiosas) con otros niños o situaciones. Cada peque es un mundo y tiene sus momentos para todo.

wc-1210963_1280

 

Fases por las que ha pasado Lucy

Alcanzar el control de esfínteres no es igual para cada niño o niña, ni lleva el mismo tiempo, ni siquiera pasa por las mismas etapas. Pero cuando se trata de lograrlo de manera natural y sin dirigir por ningún adulto, toca estar muy atenta a las señales y adentrarse en algo nuevo que no viene en ningún libro.

Echando la mirada atrás, hay cosas que no hemos hecho todo lo bien que deberíamos. Nadar a contracorriente a veces es difícil y puedes caer en esas conductas sociales aprendidas e incluso dirigir sin querer a tu hija.

Este proceso que cuento a continuación, comenzó más o menos sobre los 23 meses, y se alargó hasta los 38, lo que me hace pensar que este proceso comenzó mucho antes de que ella estuviese preparada.

  • Curiosidad por el váter.

No hay madre que vaya al baño sola, por lo que a cierta edad, se dan cuenta que no estás ahí sentada simplemente, e incluso te piden ver lo que estás haciendo.

Sobre los 2 años preparamos el ambiente para ella. El váter sabíamos que le llamaba la atención y compramos un adaptador. Creímos que un orinal gracioso también despertaría su curiosidad.

IMG_5667

El orinal lo compramos en Amazon

  • Curiosidad por el orinal y deseo de utilizarlo. Por esa época se desvestía ya sola, algo que me parece imprescindible si pretendemos que use el váter de manera autónoma. El poder desvestirse sola es una señal de que empieza a estar preparada.
  • Hacer pipí en conjunto (ella en el orinal y yo en el váter)  pero sin hacer pipí, claro.
  • Hacer pipí en el orinal por casualidad.

Llegados a este punto, cometimos el error de intentar quitarle el pañal. Nos emocionamos con su “pipí por casualidad”. No fue a la fuerza, ella estuvo de acuerdo y decía que avisaría cuando tuviera ganas. Fue un #epicfail, porque no notaba cuando venía y por lo tanto no podía ni avisar ni controlarlo.

  • Quitamos el pañal y tiene un escape.

El error de quitarle el pañal antes de tiempo nos costó caro. Al orinarse encima, lo pasó fatal. Nadie le regaña, nadie le dice nada, pero ella se siente terriblemente mal y llora muchísimo. No es nada agradable hacerse pipí encima. Adquirió una especie de miedo y se negaba en rotundo a quitarse el pañal de nuevo.

  • No querer hacer pis en el orinal ni el váter. Ni hablar de quitarse el pañal.

Comenzó a mostrar una especie de apego por el pañal, que seguramente ya tenía, pero los acontecimientos acrecentaron. Así que comenzó a evitar el cambio de pañal, pero de verdad, no como cuando son muy peques y huyen jugando. Le pedimos que por favor nos avisara cuando se hiciese caca o por lo menos contestase la verdad, porque negaba que lo tuviese manchado. Así estuvimos mucho tiempo, unos 3 o 4 meses.

Después tuvo una época en la que se escondía para hacer caca y luego avisaba de su hazaña, lo que quiere decir que notaba cuando lo va a hacer. Incluso se preparaba un sitio debajo de una mesa o se rodeada de juguetes a modo de valla de protección. Pero le molesta que le peguntes si lo ha hecho.

Al ver que parecía que controlaba aguas mayores le quitamos el pañal con su participación. Otro #epicfail porque no controlaba el pipí. Vuelve otro pequeño “retroceso”.

Sobre los 3 años comienza a decir cuándo va a hacer pis en el pañal. Lo notaba, pero no sabíamos si lo controlaba y no quisimos jugárnosla de nuevo.

Y la huida para cambiarle el pañal sigue. Hasta el punto de hacerlo muy difícil y ser tan esquiva que en dos ocasiones se le escoció el culito por llevar mucho tiempo el pañal manchado.

Hablé con ella en esos cambios de pañal con culito irritado. Le expliqué por qué le pasaba eso, y lo entendió entre llantos, aunque seguía diciendo que no quería cambiarse el pañal. Supuse que el cambio le parecía incómodo y ese era realmente el problema. Así que cambié la perspectiva y le dije que no tendría que cambiarse el pañal más si no lo llevaba. Que podíamos probar a quitárselo y a hacer caca y pis en el váter.

Su respuesta fue: “Me parece una buena idea mamá”.

Jamás olvidaré esas palabras y su carita mientras las decía.

 

Al día siguiente le quité el pañal y le dije que si tenía ganas de ir al baño me lo dijera. Se pasó el día entero pidiendo ir al baño y haciendo pis en el váter. El orinal lo tenemos de adorno porque no lo quiere utilizar.

En esos primeros días no se hace pis encima ni una sola vez, pero tampoco hace caca. Así que por la tarde noche antes de acostarse, le pongo el pañal y hace caca, por lo que también lo controla, aunque se siente rara haciendo caca en pañal y nombra las braguitas, como si no tuviera muy claro qué lleva puesto. Se deja cambiar y por la noche duerme con pañal.

A la semana de quitarle el pañal diurno, hace caca en el váter y hasta ahora.

Si, ha tenido algún accidente, tres contados, durante los dos primeros meses. Uno de ellos fuera de casa y todos relacionados con estar jugando tan distraída que no tiene tiempo de nada más.

Y por la noche utiliza pañal, pero lleva meses sin manchar por la noche, incluso se despierta y levanta para hacerlo, así que en cuanto ella quiera, lo hablaremos y quitaremos el pañal nocturno, porque ya he visto que el consenso y la comunicación funcionan también en este tema.

Nuestra experiencia

Durante toda esta etapa ha habido, adelantos y retrocesos, que no hubieran pasado si no hubiéramos forzado la situación en algún momento. Un error de los adultos que nos emocionamos más de la cuenta y que a veces, creemos que ya debería haber dejado el pañal porque fulanita o menganita ya se lo ha quitado, o porque se supone que con X edad ya no debe llevar pañal.

Puede que alguien piense que 3 años y dos meses es mucho tiempo. Yo creo que lo importante no es cuándo, si no el cómo, y tengo la sensación de no haber hecho una “operación pañal”, de no haber tenido preocupación, ni quebraderos de cabeza, ni la fregona a mano todo el día, ni mil mudas por lavar llenas de orina. Hubo intentos que se abortaron en cuanto se vio que no era el momento y se dejó pasar el tiempo. La “no operación pañal” duró una semana y ha sido en pleno invierno,

Creo que lo importante es darse cuenta de la transición que supone para ellos dejar el pañal, algo que conocen de siempre, para comenzar a utilizar el váter o el orinal. Y siempre que hay un cambio, puede haber miedo, incertidumbre o una sensación de pérdida. Y debemos ser conscientes de ello, apoyarles y acompañarles en este proceso para saber si están realmente preparados.

Por eso nosotros escogimos esperar, esperar para todo, incluso para la escolarización.

Mi consejo es observar y escuchar, no dejarnos llevar por las prisas o plazos preestablecidos. Saber recular y parar, si vemos que nos estamos equivocando, y no presionar. Es mejor para todos tener una “no operación pañal” tranquila, y si es posible y nuestras circunstancias lo permiten, dejar que de manera natural aprendan a controlar sus esfínteres.

Anuncios

#CuídateMamá: 8 Cosas que hacer cuando eres madre y te quedas sola en casa

Es recurrente que cuando #SúperPapá y Lucy se van a pasear, de compras o a hacer sus cositas a la calle, mi señor esposo siempre me dice que aproveche para hacer mis cosas. MIS COSAS. ¡Qué utopía!

Aunque intento centrarme en hacer lo que no puedo cuando ejerzo de mamá, siempre termino realizando tareas domésticas u otras que tampoco puedo hacer acompañada (como vaciar el móvil de fotos y ordenarlas, que me lleva bastante tiempo y concentración), pero que no son exclusivamente para mí, y nunca logro ocupar ese par de horas en cuidarme. Y seguro que no soy la única madre a la que le pasa lo mismo.

Para mí lo primero es mi hija y las tareas relacionadas con ella, y lo último siempre soy yo. Y nosotras también tenemos que cuidarnos y mimarnos, de ahí que estrene nueva sección: #CuídateMamá. En esta sección hablaré más de las madres, iré dando trucos y tips para prestarnos atención y cuidar de nosotras mismas.

Para aprovechar los momentos #MomAlone (así los he bautizado), tengo una lista de cosas para hacer cuando me quedo sola en casa. De esta manera aparto todo, da igual lo que haya que hacer, y voy directa a mi ratito para mi misma, porque en ese momento la importante soy yo.

1. Baño relajante.

Es un clásico que perdura en el tiempo y que el cuerpo agradece. Quien dice un baño relajante dice una ducha decente (que también la damos por válida), sin límite de tiempo (pero que más de 10 minutos ya será todo un lujo), sin niños llamándote ni entrando en el baño, con tiempo para echarte mascarilla, exfoliante, depilarte… O lo que te de la real gana.

Y esto del baño se puede extender a tener un momento de tranquilidad en el water sin tener que salir corriendo o dar teta en posiciones imposibles.

2. Leer un libro.

Uno de los grandes placeres de la vida es leer un libro sin interrupciones. Un placer que si eres madre solo puedes disfrutar en los momentos #MomAlone.

Además sin tener que parar cada hoja y media, te conviertes en el Usaín Bolt de la lectura, y aprovechas el tiempo una barbaridad. Es un súper poder de madre conseguido a base de leerte libros en los que tienes que releer el mismo párrafo tres veces después de interrupciones de los retoños.

Como ejemplo diré, que todavía no he conseguido terminar de leer este libro (atención a la fecha), aunque me quedan pocas páginas.

Solía leer antes de ir a la cama pero ahora es imposible, y la lectura era uno de mis grandes hobbies, así que aprovechar mi momento #MomAlone de esta manera es estupendo para mi.

3. Escuchar música.

Supongo que depende de la edad de los niños, pero mi hija de dos años no me deja escuchar la música que a mí me apetece. No es que me lo tenga prohibido, es que es escuchar una canción que desconoce y te pide que le pongas “una de las suyas”. Eso de aceptar escuchar nuevos (o antiguos) hits porque mamá lo diga, no lo lleva muy bien. Y si, puedo escuchar “Off the Wall”, pero también escucharé a mi hija decir “no, no, no” y  “Pica Pica” hasta el infinito mientras yo intento que baile conmigo y disfrute, pero por experiencia, se tirará el suelo y yo no escucharé ni un minuto de “Don´t Stop ´Til You Get Enough”.

Así que ponerse un discazo cuando te quedas sola en casa es un “must”. Es más, puedes aprovechar el tiempo, mientras tienes la música de fondo, haciendo otra cosa a la par y siendo más productiva.

4. Llamar a una amiga.

Esa llamada de una hora (o más) que tienes pendiente para contarte mil cosas, poneros al día o simplemente hablar con un adulto.

Además puedes escuchar música de fondo y hacer otras cosas al mismo tiempo como pintarte las uñas. ¿Muy rollo película ochentera? Si, pero funciona y mola. Vuelves a ser adolescente un ratito y parece que no tienes preocupaciones.

5. Jugar a Videojuegos.

Si hay algo que es muy difícil hacer cuando eres madres (y millennial)  es retomar esa partida guardada que ansías terminar, o en mi caso, seguir jugando hasta el infinito porque mi videojuego de cabecera es Los Sims 3 desde hace mucho años, y ese juego no termina nunca.

Desde que soy madre he jugado tres veces, todas ellas a horas intespectivas. Cuando hay vicio, hay vicio.

Antes era de las primeras en tener las nuevas expansiones del juego, y ahora que van por Los Sims 4, ni me planteo comprarme el juego, porque no voy ni a olerlo.

6. Manicura y Pedicura.

Este tipo de cuidados puedes disfrutarlos en un salón de belleza. Muy cómodo y rápido. Pero si eres de las mías, es el tipo de autocuidado que disfrutas realizando y que no puedes hacer cuando tienes a tus retoños cerca porque al ponerte crema o pintarte las uñas, tienes que estar un ratito sin recoger cosas o cargar a niños en brazos. Y en mi caso, si está mi hija cerca le acabo pintando las uñas a ella y no queda tiempo para mi.

Es de esos placercitos, por lo menos para mi, que echo bastante de menos.

7. Dormir.

Dormir una siesta de esas en la cama, con el pijama puesto, sola en casa, con  el móvil en silencio y sin esperar un ¡mamá! desde lejos… Suena a ficción, ¿verdad? Si eres madre sabes de lo que hablo, y disfrutar de este momento #MomAlone hace falta en algunos momentos de agotamiento.

Tengo que admitir que no es una de las primeras opciones para mi, porque una vez que estoy despierta intento aprovechar el tiempo, pero te quedas como nueva. Incluso te levantas extrañada porque nadie te ha llamado ni despertado.

8. Comer guarrerías.

Ya no solo porque das mal ejemplo, porque no es una buena manera de alimentar a tu peque, si no porque no puedes comer la cantidad que quieres ni al ritmo que quieres, pero sobretodo, para que no te lo quite.

De toda la vida me ha molestado mucho cuando alguien coge algo de mi plato, o me pide lo que estoy comiendo, soy así de egoísta. Pero desde que soy madre, ese es mi día a día, así que para mí, comer algo que me gusta tranquila y lo más importante, a mi ritmo, es un momento #MomAlone que me encanta.

Esta lista puede resultar un poco absurda, sobretodo si no eres madre. Pero puedo asegurar que no es tan fácil tener este tipo de momentos que parecen de lo más normales.

¿Y para ti cuál es tu momento #MomAlone favorito?

 

¿Cuánto se involucran los padres en la crianza de sus hijos?

El pasado 6 de febrero acudimos a un evento de Dodot en el presentaban su nuevo pañal y su “Estudio sobre la paternidad”, que ha sido realizado a través de encuestas online mediante entrevistas a padres con hijos entre 0 y 4 años. Según Dodot existe “una nueva generación de #PapásDodot que buscan nuevas maneras de involucrarse en la vida de sus hijos y ampliar la calidad del tiempo que pasan con ellos”.

archivo-14-2-17-1-25-49

La presentación constaba de una mesa redonda y contábamos con la presencia de Mónica de la Fuente (fundadora y directora de Madresfera), Leyre Artiz (directora de la revista Ser Padres), Óscar Chinarro (sociólogo), Miguel Álvarez- Builla (Brand Manager de P&G) y Adrián Cordellat (papá bloguero de Un Papá en Prácticas), en la que hablaron sobre los datos recopilados y su experiencia en estas lindes.

dodot_158

Archivo 14-2-17 1 26 04.jpeg

Lucy súper atenta a la charla. Mónica de la Fuente y Adrián Cordellat durante el coloquio.

Según mi percepción, hoy en día, cada vez más los padres se involucran en la crianza de sus propios hijos y se alejan de estereotipos que se repetían en pasadas generaciones de padres despegados y que los primeros años prácticamente no colaboraban con los cuidados básicos de su prole.

No tengo datos sobre la paternidad de hace 30 años, no puedo comparar y me gustaría. Pero si puedo tener en cuenta lo que hablan abuelas y madres, lo que nosotras mismas hemos visto en casa, lo que esta sociedad ha dictado hasta ahora y que la publicidad relacionada con la crianza estaba dirigida específicamente hacia las madres.

Muchos padres viven hoy en día una paternidad consciente,  disfrutan cuidando a sus hijos y quieren ser parte de una crianza activa. Quieren pasar tiempo con sus retoños, cantando canciones, jugando, acunándoles… En definitiva, haciendo por fin lo que se han perdido durante muchísimo tiempo.

Dodot ha querido reflejar esta nueva generación de #PapásDodot, que no solo “hacen” si no que hasta hablan de ello, algo que también estaba relegado a las madres.

Según los datos del “Estudio sobre la paternidad” de Dodot, cada vez son más los padres que en comparación a sus propios padres o abuelos, realizan múltiples tareas que tienen que ver con el cuidado de sus hijos diariamente.

En muchos de los resultados del estudio, lo curioso y que a mi me llama la atención, no es el dato en positivo de los padres que realizan una tarea en concreto, si no los que todavía hoy en día, no las realizan:

“¡Playtime!”

El 83% de los padres asegura jugar con sus hijos a diario. Es un porcentaje alto, aunque hay que tener en cuenta que es una de las actividades mejores y más fáciles. Todos preferimos el momento de risas al de llantos porque no quiere vestirse por ejemplo.

#SúperPapá declara que es la actividad que más le gusta hacer con Lucy, y es la que más realiza.

“Una manita por aquí”

El 64% afirman vestir o desvestir a sus hijos diariamente, (el 36% no lo hace) y el 15% tiene esta actividad como favorita entre todas.

A #SúperPapá es la actividad que menos le gusta, y no me extraña, porque Lucy no se está quieta nunca, hay que perseguirle por toda la casa y al final siempre acaba llorando. Pero la realiza igualmente porque hay que hacerla, y siempre intentamos distraer su atención para facilitar la tarea.

“Es la hora de ir a dormir”

El 62% de los padres acuesta a sus hijos a diario, lo que quiere decir que el 38% o no colabora en esta tarea, o puede que no esté en casa para hacerlo por trabajo u otra razón. Es el momento preferido del 13% de los padres.

Lucy nunca quiere ir a la cama, no es un momento nada fácil ni para #SúperPapá ni para mi. Excepto el día que leemos un cuento y no hay queja después, que han sido 3 veces más o menos.

“Esta cucharita por papá”

El 62% de los padres dan diariamente de comer a sus hijos pero es la actividad favorita solo del 5% de los padres. Mi pregunta sería qué porcentaje hacen Baby Led Weaning (alimentación autorregulada, los bebés comen solos), porque me parece un porcentaje bajísimo para una tarea que se debe hacer varias veces al día todos los días.

En casa ni #SúperPapá ni yo hemos dado de comer a nuestra hija nunca, somos un 0%, pero nosotros si hacemos BLW.

archivo-14-2-17-1-26-16

“¡Vamos de paseo!”

Es el momento preferido por el 46%, por encima de todas los demás.

Es la tarea que menos realiza #SúperPapá, porque a las horas en las que salimos está trabajando, pero cuando se han ido los dos solitos se lo pasan genial.

El cambio de pañal

El 85% cambia el pañal habitualmente y 65% lo hace a diario.

El 86% de esos padres que cambian el pañal, utilizan trucos para conseguirlo. De estos un 65% les habla tranquilamente mientras el 28% utiliza juguetes para distraer y el 25% le canta canciones.

Archivo 14-2-17 1 26 34.jpeg

En casa lo que siempre nos ha servido mejor es cantar y #SúperPapá es especialista en inventarse canciones con las que Lucy se parte de risa.

Conciliando

El 54% asegura que le gustaría pasar más tiempo con sus hijos, pero el 40% considera que concilia su vida laboral y su paternidad de manera adecuada.

archivo-14-2-17-1-27-10

El 60% incluso cambia horarios laborales para poder estar más tiempo con sus hijos.

El 76% si disfrutó su permiso de paternidad y este dato me sorprende mucho porque el 24% no lo hizo. ¿Serán padres en paro? ¿Autónomos? ¿O que no han querido pasar el tiempo que les corresponde por ley con sus hijos recién nacidos?

archivo-14-2-17-1-27-32

Un 43% intenta salir más rápido antes para estar con sus hijos y el 39% hace exactamente lo mismo que antes de ser padre.

Archivo 14-2-17 1 27 21.jpeg

#SúperPapá trabaja muchísimas horas y no siempre en el mismo horario. Tiene varios proyectos que sacar adelante y hay semanas que ni siquiera tiene un día libre. Es un daño colateral de la decisión que tomamos de que solo uno de los dos trabajaría para que el otro pudiera estar con Lucy. Le encantaría pasar más tiempo con nosotras y viene directo del trabajo a casa siempre, si no está trabajando, está con nosotras.

Buscando información

Los tiempos cambian y los nuevos #PapásDodot también buscan información sobre el cuidado y la crianza de sus hijos.

El 73% consulta al pediatra, el 58% consulta internet en general y el 74% busca información en blogs y foros, un dato que me hace pensar que los blogs cada vez tenemos más peso y que además de nuestra opinión debemos tener mucho cuidado con lo que decimos y utilizar enlaces para que esos padres puedan decidir por sí mismos.

Tanto #SúperPapá como yo solemos buscar mucho en internet, pero afortunadamente no hemos tenido ningún problema de mayor gravedad y por eso no consultamos mucho a médicos.

 

archivo-14-2-17-1-27-44

Es muy curioso al leer este estudio, los porcentajes de las actividades y preferencias de los padres al cuidar de sus hijos. Me han entrado ganas de ver el mismo estudio dirigido a las mujeres y averiguar qué tareas bajan del 100%, ya que las mujeres seguimos siendo las encargadas de los temas relacionados con los cuidados.

Si preguntásemos a las madres de esos mismos hijos, ¿estos porcentajes aumentarían o serían menores?

También me gustaría saber qué tanto por ciento de los hombres que han contestado estas preguntas trabajan o están en paro. Dista mucho la colaboración de un padre que trabaja de sol a sol, de uno que es autónomo, o de uno que tiene una jornada continua y puede pasar toda la tarde con sus hijos. Las circunstancias de cada familia por la situación laboral y económica que vivimos es muy variada y creo que es uno de los factores que en cierta manera provoca o facilita que cada vez más padres se involucren en la crianza. Muchísimos padres pasan las 24 horas con sus hijos y son los que realizan el 100% de las tareas diarias relacionadas con los niños.

Por supuesto estos datos son buenos, si contamos con que antes los niños eran asunto sólo de mamá, y si pensamos que aún hoy, hay padres que no han cambiado un solo pañal ni juegan con sus hijos.

En un mundo perfecto, este tipo de estudios no serían necesarios. Los hijos e hijas son responsabilidad de ambos progenitores por igual. Trabajen fuera de casa o no, ambos deben colaborar en la crianza y el cuidado de los niños. Los hombres no son héroes por realizar estas tareas, ni deberíamos darle más importancia a que las realicen porque es su obligación.

¿Qué piensas del estudio?

¿Crees que las tareas de cuidados y crianza son equitativos o todavía falta mucho?

Gracias a Madresfera por realizar la convocatoria, siempre es un gustazo veros y charlar con vosotras. También es un momento genial para coincidir con otras mamás blogueras y para que Lucy haga amiguitos.

Archivo 14-2-17 1 26 56.jpeg

Lucy haciendo amigos durante el evento. En la foto con el Pollito del blog www.mipollitodicepio.com.

Gracias a Dodot por elegirnos otro año más para acudir a su presentación, por los eventos tan especiales y cuidados que organiza con entretenimiento para los niños y niñas que acuden, esta vez en “Cómo saber cómo” un sitio chulísimo, y por el regalito que siempre nos dan. Lucy merendó genial y se lo pasó estupendamente como siempre.

evento_dodot_madresfera_merienda.jpg

naranja_dodot_estudio_paternidad.jpg

#LosCasi2

Todo el mundo habla de los ” Terribles 2″, de las rabietas, los cambios y de que todo se vuelve una locura. Pero yo no oigo a nadie hablar de lo que hay antes de los 2 años.

Muchas veces pienso que Lucy se ha adelantado a esos “Terribles 2” y que cuando lleguen los 2 años va a ser “de querer morirse”. No se si esto está siendo una “preparación” para la que se nos viene encima, si el cambio a los dos años realmente no es tan drástico y ya van teniendo cambios paulatinamente o que está pasando ahora esa fase y cuando lleguen los 2 será todo amor y paz.

Lucy tiene una fuerte personalidad, sabe lo que quiere y cuándo lo quiere. También tiene una energía desbordante, como es normal en un bebé de su edad, que no quiere nunca jamás dormir pero tampoco se toma bien que la despiertes, que cuando dice que NO es que no, que es muy autónoma y el baño se termina cuando ella dice aunque esté hasta arriba de jabón, que lo que antes quería comer ahora lo rechaza alejando el plato de ella, que si algo no le parece bien te lo hace saber…

Archivo 29-9-16 2 34 40.jpeg

Lucy se sube al “fofá” a todas horas. No intentes evitarlo, no intentes razonar…

Las rabietas han ido in crescendo. Cuando conseguimos encontrar la manera de calmarla, sube un nivel más y cada vez son mucho peores, poniendo a prueba nuestra destreza como padres comprensivos y nuestra paciencia, que ante los gritos de Lucy está ahí pero se la ve hablando bajito e intentando que Lucy la escuche. Y Lucy no escucha, ni caso le hace.

Hace poco, antes de que Lucy explotara, te ponías a su nivel físico, le pedías que te escuchara y lo hacía, entendía lo que estabas diciendo y a veces incluso lo aceptaba de buen agrado. Otras solo lo entendía y aunque no lo aceptara el estallido no era como lo es ahora: ya no quiere escuchar, ni mirarte, ni entender, ni comprender, ni que le cuentes cuentos chinos. Grita, patalea, pega, chilla, se tira al suelo, no quiere que la cojas, ni que la abraces… ¿Puede que su nivel de frustración sea mayor con las mismas cosas que antes?

Si, supongo que este comportamiento no es especial, que todos los niños lo hacen en mayor o menor medida, pero es que Lucy empezó con las rabietas antes de cumplir 1 año. Vamos, que llevamos un añito de no parar.

Archivo 30-9-16 20 49 47.jpeg

El hábitat natural de Lucy últimamente: el suelo.

Los cambios desde que comenzó a andar han sido drásticos y cuando crees que le has cogido el truco, ella da un paso más, crece de un día para otro, y tú como madre solo puedes ir corriendo para intentar alcanzarla y estar a la altura de las circunstancias.

Es muy agotador, a veces desesperante y el cansancio aumenta mientras que la paciencia disminuye. Y esto es contraproducente, porque cuanto peor lo haga yo, peor es para Lucy y todo lo que le pase se agrava y entramos en bucle.

Por suerte esta etapa también tiene cosas preciosas: sus primeras palabras y frases, su autonomía de movimientos y baile, los primeros cánticos, juegos nuevos simbólicos y sorprendentes que se inventa utilizando una caja como coche y un libro como volante, interacciones de verdad con otros niños, su manera de compartir dando sus juguetes a todo el que venga a casa sin que nadie le haya enseñado, cómo se alegra cuando alguien nos visita o llora cuando se va, como te consuela cuando se da cuenta que te ha hecho daño… Nuevas sonrisas, abrazos fuertes y besos de amor a todas horas.

Archivo 7-10-16 2 56 08.jpeg

También hay momentos tranquilos y bonitos.

En realidad “lo malo”, para referirme a las rabietas, frustraciones y los malos momentos que puedan ocurrir, aunque agotadores, repetitivos y realmente frustrantes no ocupan todo el día. Hay días mejores y días peores, y durante la mayor parte del día momentos maravillosos.

¿El cambio a los 2 años es drástico o antes ya van dando pistas?