“Bonitas”, destruyendo los estereotipos de género

Este libro me parece poderoso. En pocas páginas y con pocas palabras podemos aprender mucho, tanto, que hasta podemos destruir los estereotipos de género.

Foto 4-3-19 14 58 25

Fue un regalo de Bebe Friki a Lucy por su cumpleaños. Dice su mamá que se lo ha regalado a todas las niñas que cumplían años, y espero que siga haciéndolo, porque aunque Lucy todavía no lo sabe, es un libro que representa aquello que le enseño cada día y que quiero que interiorice: que las niñas no “tienen que ser” de ninguna manera.

Foto 4-3-19 15 02 13

Mediante la ironía, este libro describe a las niñas que aparecen en sus páginas nombrando lo contrario a lo que muestran, repitiendo esos estereotipos que la sociedad dirige a las niñas, con un mandato de cómo deberían ser o cómo deberían comportarse.

¿Según quién?

¿Quién dice cómo deben ser las niñas?

¿Acaso somos todas las niñas iguales?

“Bonitas” de la editorial Astronave es un libro, para niñas y niños a partir de 3 años, que nos enseña que lo importante es lo que tenemos dentro, que la belleza exterior es algo subjetivo y que todas, cada una a su manera, somos bonitas y especiales.

Foto 4-3-19 15 01 33.jpg

Basta ya de imponer roles de género como que las niñas no deben ensuciarse cuando juegan, o que siempre tenemos que estar perfectas y ser elegantes, mirarnos en el espejo y maquillarnos. Se acabó el decir que las niñas debemos vestir de x manera, y jugar a x juegos.

Y hablo en primera persona porque yo también soy una niña, fui una niña a la que esos estereotipos le dieron problemas, le pusieron barreras y le bajaron la autoestima cuando vio que ella no era lo que “se suponía que debía ser”.

Me pregunto cuán alto habría llegado, cuán alto habríamos llegado muchas niñas, si no hubiéramos crecido con esas limitaciones, (que muchas veces venían de nuestra misma familia y entorno), respecto a nuestra manera de ser y nuestro aspecto. Si nos hubieran enseñado a querernos a nosotras mismas y nos hubieran aceptado tal y como somos.

Foto 4-3-19 15 01 56.jpg

LA AUTORA

Stacy McAnulty es una conocida escritora de libros infantiles que anteriormente se dedicaba a la ingeniería mecánica. Originaria de Nueva York, vive en Carolina del Norte con su familia. Según sus propias palabras “es (y no en ese orden estricto) esposa, madre de 3 peques y 3 perros, autora, hija, hermana, hermanastra, tía, amiga, adicta a Twitter, ingeniera mecánica (actualmente inactiva), blogger inconsistente, fan de los Packers, dosdedos-mecanógrafa, ciudadana interesado, entusiasta de la compra de libros, voluntaria reacio, conductora de monovolumen, dadora de vuelta a los pancakes, bateadora con botón de repetición y recortadora de cupones”.

Stacy McAnulty

Y ya solo esa descripción tan divertida de si misma dice mucho de ella. Es una mujer muy activa que realiza muchos eventos y que hace visitas a escuelas, echad un vistazo a su web.

LA ILUSTRADORA

Joanne Lew-Vriethoff nació en Malasia y creció en Los Angeles. Consiguió su título en el Art Center College of Design de Pasadena trabajó en televisión

Después se mudó a New York trabjó en un estudio de diseño gráfico para clientes como la Universidad de Columbia.

Actualmente vive en Amsterdam donde se dedica a la ilustración, a la fotografía y a estar en contacto con la naturaleza. Viaja mucho con su familia, le encanta fotografiar arte urbano, montar en bicicleta a medianoche por Amsterdam, hacer buceo, soñar de día y coleccionar ilustraciones de libros.

Foto 4-3-19 15 02 32.jpg

Las ilustraciones muestran niñas felices, niñas riendo, niñas disfrutando del juego, descubriendo, haciendo deporte, sin estar pendiente de su aspecto o de lo que se hayan ensuciado. Haciendo todo lo que se supone que no deberían hacer. ¿Según quién y por qué?

Foto 4-3-19 15 02 21.jpg

Me hubiera encantado ser así de pequeña, os lo digo de verdad. Me encantaría haber tenido ese “Girl Power” y que hubiera sido compartido por muchas niñas de mi edad.

Si te gusta “Bonitas”, puedes encontrarlo aquí.

Foto 4-3-19 15 03 29

Puedes seguir la conversación aquí

Sígueme en FacebookSígueme en TwitterSígueme en Instagram

y si te gusta comparte

 

¡¡COLCHÓN AL SUELO!!

Vaya veranito hemos tenido… ¡No hemos parado! Y es que cuando no es una cosa es la otra, y el desarrollo de Lucy hace que nuestra casa tenga que sufrir cambios una y otra vez porque las necesidades en cada momento son diferentes y nos creemos que ya está solucionado, pero no.

Creemos que por fin hemos terminado con el problema de la cama y es lo que voy a contar hoy, porque hemos tenido varios cambios en toda la casa desde que Lucy nació. Hemos dado mil vueltas a todo porque todo lo primerizos que no hemos sido con la lactancia o la alimentación, lo estamos siendo logísticamente.

Como ya os conté, no utilizamos la cuna de colecho. Lucy y yo dormíamos en la cama de matrimonio muy agustico. Súper Papá no duerme con nosotras porque los micro despertares de Lucy, que a mi me despiertan décimas de segundo hasta que coge el pecho, a él le despertaban el resto de la noche, le era completamente imposible volver a dormirse y él si madruga para trabajar. Así estuvo dos meses hasta que decidimos que se fuese a la “habitación de Lucy”, subió un colchón que tenemos en el trastero y así estuvo un tiempo hasta que subió el somier y acondicionamos la habitación para un largo período y no como algo transitorio.

Por otro lado tuvimos que poner la cama de matrimonio contra la pared y unas barreras de seguridad porque Lucy ya no es un bebé chiquitito e incluso durmiendo da muchas vueltas peligrosas.

¿Conseguimos asegurar el perímetro? Pues si, hasta que Lucy comenzó a gatear. En ese momento, dejarla dormida en la cama y realizar quehaceres domésticos se convirtió en deporte de riesgo y es que, aunque tengas un buen intercomunicador, hay veces que los bebés se despiertan y no lloran, hay veces que se ponen a gatear por la cama en vez de avisarte de que ya no duermen, y hay veces que por muchas barreras que pongas y por muchos obstáculos que inventes en la cama, los bebés aventureros se los saltan y se llegan a caer de la cama. Y a parte del susto, del llanto de todo el mundo, de un mal rato terrible, y de lo peligroso que es tener una mala caída, te juras que no va a volver a pasar. Así que tienes que buscar la manera de solucionarlo: ¡Colchón al suelo!

La cama de matrimonio, en la que Lucy y yo dormimos desde el principio tiene un canapé lleno hasta los topes. Desmontarlo y poner el colchón en el suelo no es una opción. Pero la otra cama solo tiene somier y encima está en la habitación original de Lucy. Era mucho más fácil mudarnos de habitación, quitar muebles peligrosos y crear un espacio para ella, para que pueda descubrir y moverse sin peligro, un espacio que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza y que veo tan importante y esencial para su desarrollo y autonomía que estoy feliz y contenta de que hayamos encontrado esta solución. Un espacio Montessori. Pero esto lo cuento en otro post.

Ya no tenemos televisión, no tenemos baño integrado y no tenemos el cambiador al lado como en la otra habitación, pero no importa, porque Lucy tiene sus juguetes a mano, su habitación decorada para ella y la opción de acostarse o levantarse cuando quiera. El peligro de caerse de la cama ha desaparecido y nosotros vivimos más tranquilos.

Lucy bajando de la cama después de la siesta

 

Lucy tiene controlado lo de subir a la cama, y baja muy bien sola (después de haberla enseñado cómo hacerlo, aprendió en dos días), aunque se ha esmoñitado un par de veces, pero nada que ver ni por asomo con los golpes que se daría cayendo de una cama normal.

¿Cómo dormimos en el suelo? Los primeros días era un cachondeo. Tener los juguetes a la vista y tan a su alcance provocaban deseos irrefrenables en Lucy que no entendía bien el cambio de cama y solo veía diversión y juerga hasta las dos de la mañana. Una vez realizado el cambio dormimos genial y yo me permito el lujo de levantarme después de dormir a mi hija para ver una serie o una película con mi marido sin peligros. ¡Esto es vida!

Mucha gente no entiende los cambios que hacemos en casa, no concibe que los padres no durmamos juntos y creen que si hubiésemos acostumbrado a Lucy a dormir en cuna en vez de hacer esa “modernez del colecho”, nos ahorraríamos todos estos cambios. También son los mismos que no tienen que despertarse a dar el pecho a mi hija o que no tienen ni idea de lo que supone la lactancia y lo beneficioso que es para ambas dormir juntas.

Puede que tampoco comprendan la importancia de dar a Lucy autonomía y libertad de movimientos, en darle su espacio en una casa que también es suya.

La cama de Lucy en su habitación remodelada

 

Todos estos cambios: mueve cuna, desmonta cuna, sube colchón, cambia cama, sube somier, baja somier, mueve mueble, mueve cama con canapé lleno de mil cosas… Se los ha chupado Súper Papá prácticamente solo, porque nosotros hablamos conjuntamente de los cambios, y él los ejecuta aprovechando nuestros paseos. Hace todo lo que está en su mano para que Lucy tenga todo lo necesario y estemos cómodas. Gracias Súper Papá.

¿Cómo tenéis organizadas las camas haciendo colecho?

¿También hicisteis la “locura” de poner el colchón en el suelo?