#LosCasi2: Ni quiero dormir, ni quiero despertar…

Cuando Lucy nació había noches que no pegábamos ojo. Su aplv no mediada provocaba los llamados cólicos, y lloraba desde las 7 de la tarde hasta a veces a las 6 de la mañana. Cuando por fin conseguimos solucionar este tema, dormíamos de lujo. Nos acostábamos y al hacer colecho sus despertares para comer eran atendidos inmediatamente, así que excepto alguna noche y algún cambio de pañal era perfecto y descansábamos todos.

Cuando comenzó a sentarse y gatear con 6 meses algunas noches se sentaba dormida y era yo la que me despertaba vigilando sus movimientos. Con 8 meses empezó a despertarse mucho más a menudo y a intentar tirarse de la cama abajo prácticamente, por eso acabamos colocando el colchón en el suelo.

Pero desde que empezó a andar antes de cumplir 10 meses, lo de dormir se ha acabado. Si, dormimos, algunos más y otros menos, pero de aquella manera.

La verdad es que el problema en si no es dormir, porque una vez que nos dormimos y, siempre y cuando yo no me escape a hacer cosas, ella no se despierta. Puede dormir 10 y hasta 12 horas seguidas (con su teti) sin problema ninguno. Lo juro.

Y si, necesita dormir conmigo, abrir el ojito y verme cerca, pero últimamente con mucha más intensidad. Antes podía escaparme a escribir, leer, o ver una película. Ahora es imposible porque vuelve a tener esa alarma que tienen los bebés recién nacidos que salta en cuanto te separas de ellos. Yo se que es normal y que tienen a esta edad una especie de “regresión”, pero una cosa es saberlo y otra vivirlo. No tengo un segundo para mí, ni para hacer mis cosas. Si supierais cómo escribo los posts alucinaríais.

La cuestión es cuándo nos dormimos. Nunca jamás tiene sueño ni quiere irse a la cama.

Más de una vez hemos tenido que levantarnos porque cuando no quiere dormir, no hay manera de convencerla, es imposible. La mayoría de los días antes de las dos de la madrugada no la convenzo para ir a la cama. Y da igual que al día siguiente la despiertes a las 8 de la mañana, que ya se gestionará ella la manera de echarse una presiesta y una siesta que sean suficiente para llegar a la noche sin sueño alguno y con ganas de trasnochar.

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Lucy durmiendo en cualquier momento y encima de mí. Pero luego por la noche nada de nada.

Pero no solo es que no quiera dormir jamás de los jamases y siempre haya problemas para dormir por la noche, es que tampoco quiere despertar por las mañanas y levantarse. Remolonea con la tetita hasta el infinito y más allá y cuando decides que ya es momento e intentas ofrecerle alternativas como el desayuno, el juego… Lucy se rebela, se queja, patalea, te pega… No suele ser fácil y las ocasiones en las que sus despertares han sido bonitos y de amor no son muchos últimamente.

Hay temporadas agotadoras en las que irse a la cama es desagradable y despertar y comenzar el día de esa manera es difícil y desalentador. Y llevamos así más de un año.

Hacer que madrugue, haga siesta corta y se acueste pronto es inútil porque se despierta a las pocas horas  y con ganas de jugar. Y si se acuesta a las mil, hay días que humanamente me es imposible levantarme y menos despertar a una Lucy que hace pocas horas se acaba de dormir. Es el pez que se muerde la cola.

Mi agotamiento llega a límites insospechados. Hay días que me los paso con dolor de cabeza por no haber dormido nada, de muy mal humor y echando de menos a esa mini Lucy que dormía genial.

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Lucy durmiendo a pierna suelta con toda la luz del mundo.

¿Se le pasará? ¿Será por la edad? ¿Llegará un momento en el que sus horarios (y los míos) se regulen y podamos dormir a las horas que hay que dormir?

La verdad es que intentar aplicar una rutina está siendo difícil porque Lucy va a su ritmo y aunque te esfuerces e intentes que duerma a su hora de diferentes maneras, nada funciona. A ratos es bastante desesperante.

Lo he dicho muchas veces, y es que no poder dormir cuando quiero o lo necesito es terrible. Es una de los problemas más duros de la maternidad.

¿Te ha pasado algo parecido con tu bebé? ¿Qué rutinas de sueño realizáis?

Consejos para hacer Colecho y dar el pecho en Invierno

En esta ocasión quiero hablar del colecho de manera logística y dar algún consejo de cara al invierno y al frío.

Las cunas de colecho para mi no son muy prácticas como ya conté, y menos a la hora de dar el pecho, por lo que siempre aconsejo en vez de comprar una de estas cunas, comprar una cama que pueda acoplarse a la de matrimonio.

En verano colechar es más fácil, porque no hay colcha ni edredón de por medio. Lo único es el calor que puedes pasar al dar el pecho, pero supongo que igual que si tu pareja es de los que se pegan por la noche como una lapa. Lucy es una estufita de amor.

El problema logístico viene cuando hace frío y hay que taparse: ¿Cómo lo hacemos con un bebé pequeñito?

Según mi experiencia, ya que Lucy nació a principios de diciembre, es que si se puede colechar con seguridad.

Comienzo diciendo que yo siempre he sido una marmota: ya se podía caer el edificio entero que yo ni me enteraba. Pero desde que soy madre eso ha cambiado: no puedo moverme en la cama, cambiarme de posición, taparme o destaparme, sin abrir un ojo antes para comprobar las coordenadas de Lucy. 

Cuando Lucy y yo estamos en la cama, ella se posiciona por debajo de mi hombro con la cabeza recta (los bebes no deben apoyarse en almohadas ni tener la cabeza elevada mientras duermen en la cama), así yo puedo darla el pecho sin necesidad de levantarme. Pero eso quiere decir que no puedo taparme más arriba de la cintura porque taparía a Lucy la cabeza.

Tengo que reconocer que recién parida, en pleno diciembre, pasé un frío del carajo y la solución vino por partes: Para poder lactar bien y sacarme el pecho sin problemas durante la noche, corté unas camisetas viejas de Súper Papá por el canalillo hasta debajo del  pecho. Así el acceso era rápido y no había peligro de tapar a Lucy la cara con nada de ropa.

Lucy con 11 semanas.

Pero aunque la camiseta cortada fuese de manga larga para no tener frío, el escote, la garganta, el cuello y parte del pecho quedaban al aire y por ahí aseguro que se coge mucho frío. Así que siguiendo la recomendación de De Profesión Mami, cogí varios forros polares, que aunque estaban nuevos servían para la causa y este invierno siguen dando un buen servicio, y los corté por debajo del pecho. De este modo queda una especie de triángulo por el que el pecho sale pero el frío no entra. Es una manera fácil, rápida y práctica de tener el pecho accesible en plena noche con el ojo pegado.

Aseguro que es un apaño genial que hubiese utilizado mucho antes si no hubiese tenido reticencia a cortar y estropear las prendas, que la tenía y mucha. Creo que en mi cabeza pensaba para qué iba a romper camisetas y forros polares si esta situación iba a ser ” pasajera”. Pero una vez lo hice, además de dormir la mar de calentita, no he vuelto a pensar esa tontería, porque de pasajero nada y este invierno repito experiencia.

Lucy con 13 semanas. Más o menos en esta foto se ve el apaño del que hablo.

También evitaría botones (porque pueden descoserse y llegar a la boca del bebé con el consiguiente disgusto) y cremalleras si son de las que tienen algún pico saliente y punzante. Los corchetes en todo caso, son mucho menos peligrosos.

EDITO: Adjunto fotografía de uno de los modelitos que utilizo para dormir. Espero que se vea y entienda bien: Corto la camiseta por el canalillo (hasta que me es cómodo sacer el pecho, y el forro en perpendicular al canalillo por debajo o a mitad del pecho.

 

Ahora que ha comenzado el frío de nuevo las diferencias son notables: Lucy se mueve, se sienta, se da la vuelta, se destapa, etc… Cuando el invierno pasado no se movía (era recién nacida). Pero en general seguimos utilizando el mismo método y los mismos cuidados, con el añadido de seguridad del colchón en el suelo.

Pero mi mejor consejo es disfrutar del colecho, de lo calentitos que están los bebés, de cómo huelen, de la hora de ir a dormir que a veces se alarga demasiado y de los despertares a su lado, aunque haya noches que no peguemos ojo.

¿Cómo haces colecho y das el pecho en invierno? ¿Tomas alguna precaución especial?

LOS DIEZ MESES DE LUCY


Mi Lucy ya tiene 10 meses y a veces parece que fue ayer cuando la tuve por primera vez en brazos. Otras veces me parece que hace siglos que era tan chiquitita que prácticamente no se movía… Pero en lo que Súper Papá y yo coincidimos es en que el tiempo ha pasado volando y nuestra hija se está convirtiendo en una niña con personalidad, risueña, simpática y que nos tiene locos de amor.

El día 4 de octubre a las 15:10h se puso de pie y comenzó a dar pasitos. Súper Papá y yo mantuvimos la respiración hasta que se cayó de culo, e intentando no asustarla, no sabíamos si abrazarnos, besarnos o hacer una fiesta. Fue un momento precioso que tuvimos la suerte de ver ambos y que se quedará en nuestra memoria para siempre: Sus primeros pasitos.

Estos no son sus primeros pasos, pero prometo que son los segundos de el mismo día un ratito después. Lo hace genial ¿verdad? Parecía que iba a arrancar como una moto.

Andar ha revolucionado su manera de jugar, de moverse por la casa y de investigar. Hemos entrado en una nueva etapa de crecimiento claramente.

 
Pero sigue gateando claro, ¡a toda pastilla! Y si quiere llevarse algo a otra habitación se lo mete en la boca y se lo lleva, con el peligro que tiene eso…

Tanto jugar con ella a “cucú-tras” da sus frutos y se esconde que da gusto: detrás de una pared, con una muselina, con las sábanas en la cama, vaciando su cesta de los tesoros y poniéndosela en la cabeza. Le encanta y nos reímos muchísimo.

 
Jugando ha aprendido a meter los cubos unos dentro de otros, en su caja, o en cualquier otra caja o cajón, que me tiene loca buscando sus juguetes por toda la casa. Incluso cuando recogemos le digo que los meta en su caja y lo hace a su manera.

Pero igual que mete cosas en los cajones, saca todo lo que pilla de los mismos. Colocar o guardar ropa con ella cerca es agotador y nunca terminas.

También ha aprendido hace poco a meter los aros en el palo (Rainbow Stacker de madera) y le cuesta a veces y se frustra, pero lo consigue y mete unos cuantos. Por ahora, sus juguetes favoritos son los libros y las pelotas.

Estuvimos en un evento de Imaginarium organizado por Madresfera y Lucy se lo pasó genial. Jugó muchísimo y pasamos una tarde estupenda.

Si este verano había aprendido a rabiar como Hulk, este mes lo ha perfeccionado y tiene variantes: se arquea y se pone tiesa cuando la vas a meter en el carro y no quiere (evidentemente no la metemos si no quiere), o cuando la coges para ir a otro sitio, o cuando quiere coger algo que no debe y no la dejas. Y lo más peligroso es que cuando se enfada se tira hacia atrás, esté en la cama, en el suelo o en la bañera… Le molesta muchísimo que la saquemos de la bañera porque le encanta. Algunos niños lloran cuando entran y mi hija llora cuando sale.

Ha aprendido un ríe-llora muy extraño: es una especie de expresión como de sufrimiento, que termina con un sonido gutural que nunca sabes si lo siguiente será reir o llorar, es aleatorio.

También pone morritos tristes o cierra los ojos muy fuerte cuando sabe que vamos a negarle algo. Intentamos no decirle NO a nada, pero hay cosas que son inevitables, sobre todo cuando te ve con comida que ella no puede comer. Comemos las cosas a escondidas y hemos preparado muy bien la casa para no tener que decirle NO todo el tiempo, pero hay veces que hay que decirlo. Por ejemplo, abre el cajetín de la lavadora y un día se va a pillar un dedo, de hecho ya se lo ha pillado con la puerta del horno. Todavía no se como lo hizo.

Seguimos haciendo BLW con mucho éxito. Cada vez come mejor, más cantidad y con más seguridad. Le ponemos más los cubiertos e intenta utilizarlos cargándolos. Por ahora no lo consigue perfectamente, pero algún trozo ha pinchado con el tenedor.

A la hora de comunicarse siempre nos hemos entendido muy bien porque observamos las señales que hace Lucy, y evoluciona y aprende maneras nuevas de hacerlo. Por casi me muero el día que la pregunté lo que quería y me señaló la teta.

Me he dado cuenta que entiende muy bien lo que le digo y la importancia de enseñarle vocabulario. Antes yo no tenía muy claro que me entendiera pero cuando le dices: “Lucy, ¿quieres pavo?” y ella se levanta del suelo y va hacia dónde está el pavo, te das cuenta que solo le falta decir “Si, gracias”.

 
Hemos tenido que comprarle ropa nueva porque ha crecido una barbaridad y zapatos para que pueda andar. Y cuando le pones la ropa nueva, la inspecciona, la mira y la toca. Sabe que es nuevo.

Da muchos besos a quien ella quiere cuando ella quiere. Pero los mejores sin duda son los que da sin que se los pidas. También da besos a los peluches y a otras personas, no solo a sus padres, pero cuando ella quiere.

Llora con desconocidos. Mucho. Sobre todo si van a cogerla de primeras sin respetar su espacio vital como persona que es. Lo pasa bastante mal cuando viene alguien a casa o cuando nosotros vamos de visita. Si hay mucha gente se agobia y le da miedo, pone morritos y lo siguiente es llorar desconsoladamente. Tampoco le gustan los señores con barba, no le van los hipsters. Esperamos que se le pase esta etapa porque realmente lo pasa mal.

A la hora de dormir últimamente se despierta mucho por las noches llorando pidiendo el pecho, en vez de autoservirse como hacía antes. Necesita tenerme muy pegada y yo duermo peor.

 
Da mil vueltas en la cama: se pone boca abajo, de lado, se recorre la cama entera, gatea, se sienta y se tira hacia atrás… Hace unos días la cogí en el aire porque se sentó en la cama dormida y se tiró hacia atrás desde el borde, y aunque tenemos la cama en el suelo, se hubiese hecho mucho daño.

Se duerme en brazos de su padre en cualquier circunstancia, haya ruido, música… Algo que hasta ahora no había sucedido. Se siente miy segura en los brazos de Súper Papá.

 

Después de todo el verano sin dormirse en el carro, ahora vuelve a hacerlo por fin. Podemos ir a pasear y es probable que se duerma tranquilamente.

Los despertares son otro cantar. Tiene muy mala leche y ya sea despertándose ella sola o despertándola, no suele levantarse de buen humor en un principio. Luego en cuanto le haces alguna gracia se rie, pero hay que tener mucho tacto.

Tiene más trato con los gatos y se emociona mucho cuando los ve.

Aprende algo nuevo cada día rápida y eficazmente, es una pequeña esponjita preciosa y bonita.

Ya estoy preparando el #LucyCumple porque dentro de nada nuestra niña cumple un año y aunque me digan que soy muy exagerada, con el poco tiempo que tengo para el blog o hacer cualquier otra cosa que no sea dedicarme a Lucy, se me echa el tiempo encima y no llego.

Otros meses de Lucy:

OCTAVO Y NOVENO MES DE LUCY

SIETE MESES DE LUCY

EL MEDIO AÑITO DE LUCY

YA CINCO MESES DE AMOR CON LUCY

EL CUARTO MES DE LUCY

LOS TRES MESES DE LUCY

¡¡Mi Niña Tiene Dos Meses!!

El Primer Mes de Lucía

¿POR QUÉ DUERMO CON MI HIJA?

Cuando escribí sobre la manera en la que Lucy y yo nos apañábamos con la lactancia nocturna, sin la cuna de colecho, y sobre lo bien que habíamos hecho poniendo el colchón en el suelo, me llegaron preguntas por diferentes vías en relación a Súper Papá, a si dormíamos juntos, si cabíamos todos en el mismo lecho, si había algún peligro para Lucy haciendo colecho, si me iba a costar sacarla de la cama… Intentaré contestar todas las preguntas en varios post.

En esta entrada contestaré a por qué duermo con mi hija, y no por justificarme, porque en casa nos da igual lo que opine la gente; Lo cuento para normalizar algo que se ha hecho toda la vida, algo que es natural, y para que mi experiencia ayude a alguien si tiene algún tipo de reticencía por los comentarios o porque no quiere llevar la contraria a lo que se supone que se debe hacer, que a lo mejor el agotamiento de levantarse a atender al bebé a la cuna es muy grande y para que consiga dar el paso y dormir mejor.

Para empezar tengo que confesar que desde que Súper Papá volvió a trabajar después de su baja, que acumulando días fue un mes y medio, no dormimos juntos.

¡Oh Dios mío! ¡Sacrilegio! ¡Vuestra relación de pareja terminará! ¡El sexo se acabará!

Pues no, nada de eso. Estamos genial, mejor cada día, porque descansamos y dormimos bien TODOS, (Lucy también es importante en esta ecuación), y cuando necesitamos nuestros ratos de amor, buscamos el momento y el lugar, (si Lucy nos lo permite claro, ya digo que es un factor importante).

Asi que si, Lucy y yo dormimos juntas y solas.

Cuando Lucy nació, prácticamente los dos primeros meses lloraba desde las 7 de la tarde a las 6 de la mañana, hora arriba hora abajo, con esos dichosos “cólicos” que se solucionaron haciendo una dieta exenta en proteína de leche de vaca. Como hicimos colecho desde el primer día, nos acostábamos los tres en la misma cama porque entrábamos perfectamente, pero cuándo Súper Papá comenzó a trabajar, lo de no dormir y tener que trabajar todo el día se hacía bastante duro.

Además Lucy hacía muchos ruiditos por la noche, de los que yo ni me entero ahora ni me enteraba en su momento, y si me despertaba, le ponía el pecho y las dos a dormir plácidamente. Pero Súper Papá se quedaba en vela el resto de la noche. Es de sueño ligero, ¡qué vamos a hacer!

Entonces empezó a dormir en el sofá aunque yo le repetía cada día que subiese una cama que teníamos en el trastero. Él se resistía porque en el fondo lo que quería era dormir con nosotras. No conmigo solo, con las dos.

Pero los sofás no suelen ser muy cómodos y viendo Súper Papá que no iba a poder descansar como es debido, claudicó y subió el colchón y un tiempo después el somier, para adecentar la que era la habitación de Lucy porque no iba a ser una estancia temporal.

Este verano, ante el peligro de Lucy de caerse de la cama grande, nos cambiamos de habitación y de cama. Súper Papá ha vuelto a la de matrimonio y Lucy y yo estamos en su habitación en un colchón en el suelo rollo chill out total, con sus juguetes a mano y con toda la comodidad del mundo, sin peligros y juntas para dormir bien toda la noche aún dando el pecho.

Durmiendo con Lucy de 40 semanas.

Y así estaremos hasta que Lucy se destete por la noche. He tenido un bebé para atender sus necesidades y de esta manera las atiendo sin parecer un zombie al día siguiente.

Este apaño que nos hemos montado está bastante bien pensado porque así Lucy no tendrá que irse a su habitación en un futuro ya que está en ella. Seré yo la que tendré que irme después de dormirla. Vaticino que en esa época dormiré mucho peor que ahora.

¿Echo de menos dormir con Súper Papá? Pues claro que si, nos gustaba y nos gusta dormir juntos muchísimo, y además dormíamos muy cómodos y no nos molestábamos el uno al otro. Pero más nos gusta descansar debidamente por la noche. Lo que realmente queremos, es llegar a dormir todos juntos en la cama grande. Puede que algún día eso ocurra.

Cada uno tiene sus circunstancias y necesidades, y cuando se tiene un bebé y se le da el pecho yo considero una prioridad dormir cerca de él, y una necesidad para la madre aprovechar la comodidad y el descanso que supone hacer colecho. Y de paso, aprovechamos la alta segregación de prolactina por la noche, momento en que el bebé se alimenta mejor y más fácilmente. Que mamá y bebé estén cerca por la noche es esencial y beneficioso para la lactancia materna.

Lo que siempre aconsejo a todo el mundo es que duerman como quieran, pero que duerman. Descansar mal afecta físicamente y al estado de ánimo y se debe estar en forma y descansada para cuidar de un bebé. Creo que se deben priorizar sus necesidades, que es lo más importante y facilitar la satisfacción de las mismas, y el colecho facilita que yo atienda a mi hija al mismo tiempo que descanso debidamente.

Además Lucy se siente segura conmigo al lado y para mi esto es muy importante, en seguida estoy ahí si me necesita. Como cuando con dos meses se ahogaba con los mocos que tenía y vomitaba, pero no le daba tiempo a llorar, que no quiero ni pensar que hubiese pasado si la tengo en una cuna y no me entero de sus arcadas. Ella sola no podía moverse porque era muy pequeña y se hubiese ahogado.

Por todo esto nosotras hacemos colecho: por comodidad, por seguridad, para poder descansar, porque nos gusta, por lo beneficioso que es para la lactancia… Porque despertar y ver esa carita de dormidita me hace sentir muy afortunada de poder estar a su lado.

Por eso duermo con mi hija, y desde que nació no ha dormido ni un día alejada de mi.

Lucy con 1 semana

¡¡COLCHÓN AL SUELO!!

Vaya veranito hemos tenido… ¡No hemos parado! Y es que cuando no es una cosa es la otra, y el desarrollo de Lucy hace que nuestra casa tenga que sufrir cambios una y otra vez porque las necesidades en cada momento son diferentes y nos creemos que ya está solucionado, pero no.

Creemos que por fin hemos terminado con el problema de la cama y es lo que voy a contar hoy, porque hemos tenido varios cambios en toda la casa desde que Lucy nació. Hemos dado mil vueltas a todo porque todo lo primerizos que no hemos sido con la lactancia o la alimentación, lo estamos siendo logísticamente.

Como ya os conté, no utilizamos la cuna de colecho. Lucy y yo dormíamos en la cama de matrimonio muy agustico. Súper Papá no duerme con nosotras porque los micro despertares de Lucy, que a mi me despiertan décimas de segundo hasta que coge el pecho, a él le despertaban el resto de la noche, le era completamente imposible volver a dormirse y él si madruga para trabajar. Así estuvo dos meses hasta que decidimos que se fuese a la “habitación de Lucy”, subió un colchón que tenemos en el trastero y así estuvo un tiempo hasta que subió el somier y acondicionamos la habitación para un largo período y no como algo transitorio.

Por otro lado tuvimos que poner la cama de matrimonio contra la pared y unas barreras de seguridad porque Lucy ya no es un bebé chiquitito e incluso durmiendo da muchas vueltas peligrosas.

¿Conseguimos asegurar el perímetro? Pues si, hasta que Lucy comenzó a gatear. En ese momento, dejarla dormida en la cama y realizar quehaceres domésticos se convirtió en deporte de riesgo y es que, aunque tengas un buen intercomunicador, hay veces que los bebés se despiertan y no lloran, hay veces que se ponen a gatear por la cama en vez de avisarte de que ya no duermen, y hay veces que por muchas barreras que pongas y por muchos obstáculos que inventes en la cama, los bebés aventureros se los saltan y se llegan a caer de la cama. Y a parte del susto, del llanto de todo el mundo, de un mal rato terrible, y de lo peligroso que es tener una mala caída, te juras que no va a volver a pasar. Así que tienes que buscar la manera de solucionarlo: ¡Colchón al suelo!

La cama de matrimonio, en la que Lucy y yo dormimos desde el principio tiene un canapé lleno hasta los topes. Desmontarlo y poner el colchón en el suelo no es una opción. Pero la otra cama solo tiene somier y encima está en la habitación original de Lucy. Era mucho más fácil mudarnos de habitación, quitar muebles peligrosos y crear un espacio para ella, para que pueda descubrir y moverse sin peligro, un espacio que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza y que veo tan importante y esencial para su desarrollo y autonomía que estoy feliz y contenta de que hayamos encontrado esta solución. Un espacio Montessori. Pero esto lo cuento en otro post.

Ya no tenemos televisión, no tenemos baño integrado y no tenemos el cambiador al lado como en la otra habitación, pero no importa, porque Lucy tiene sus juguetes a mano, su habitación decorada para ella y la opción de acostarse o levantarse cuando quiera. El peligro de caerse de la cama ha desaparecido y nosotros vivimos más tranquilos.

Lucy bajando de la cama después de la siesta

 

Lucy tiene controlado lo de subir a la cama, y baja muy bien sola (después de haberla enseñado cómo hacerlo, aprendió en dos días), aunque se ha esmoñitado un par de veces, pero nada que ver ni por asomo con los golpes que se daría cayendo de una cama normal.

¿Cómo dormimos en el suelo? Los primeros días era un cachondeo. Tener los juguetes a la vista y tan a su alcance provocaban deseos irrefrenables en Lucy que no entendía bien el cambio de cama y solo veía diversión y juerga hasta las dos de la mañana. Una vez realizado el cambio dormimos genial y yo me permito el lujo de levantarme después de dormir a mi hija para ver una serie o una película con mi marido sin peligros. ¡Esto es vida!

Mucha gente no entiende los cambios que hacemos en casa, no concibe que los padres no durmamos juntos y creen que si hubiésemos acostumbrado a Lucy a dormir en cuna en vez de hacer esa “modernez del colecho”, nos ahorraríamos todos estos cambios. También son los mismos que no tienen que despertarse a dar el pecho a mi hija o que no tienen ni idea de lo que supone la lactancia y lo beneficioso que es para ambas dormir juntas.

Puede que tampoco comprendan la importancia de dar a Lucy autonomía y libertad de movimientos, en darle su espacio en una casa que también es suya.

La cama de Lucy en su habitación remodelada

 

Todos estos cambios: mueve cuna, desmonta cuna, sube colchón, cambia cama, sube somier, baja somier, mueve mueble, mueve cama con canapé lleno de mil cosas… Se los ha chupado Súper Papá prácticamente solo, porque nosotros hablamos conjuntamente de los cambios, y él los ejecuta aprovechando nuestros paseos. Hace todo lo que está en su mano para que Lucy tenga todo lo necesario y estemos cómodas. Gracias Súper Papá.

¿Cómo tenéis organizadas las camas haciendo colecho?

¿También hicisteis la “locura” de poner el colchón en el suelo?

¿Por qué no utilizamos la cuna de colecho?

Esto es algo de lo que quería hablar porque me parece de interés para futuros papás.

Como buenos padres primíparos, cuando empezamos a preparar la habitación de Lucy y a comprar sus cosas, teníamos claro que íbamos a comprar una cuna de colecho que pudiésemos pegar a la cama para facilitar la lactancia nocturna, (la cual realizamos tumbadas y nos salva la vida ya que dormimos estupendamente), y la atención que nuestra niña tuviese que necesitar. Sobretodo queríamos ampliar la cama ya que teníamos claro que nuestra hija dormiría con nosotros.

La idea de las cunas de colecho es muy buena, porque al poder tener una parte abierta y pegada a la cama te permite llegar al bebé más fácilmente. Nosotros compramos la cuna de Ikea Gulliver.

Embarazada de 39 semanas esperando a Lucy con la cuna preparada.

Pero una vez estás al lío y estás tumbada dando el pecho te das cuenta de que:

  1. Es prácticamente imposible dar el pecho a un bebé mientras tu estás en la cama y él en la cuna. El bebé tiene que estar muy cerca tuya y tu no puedes meterte en la cuna (por el peso y la seguridad), así que tenderás a meterlo en la cama.
  2. Dando el pecho tumbada te quedas dormida, igual que tu bebé. Así que volver a meterlo en la cuna se queda pendiente siempre.
  3. Cuando te vuelves a despertar es porque el bebé pide teta y puede que tengas que cambiar de pecho. Y volvemos al punto dos.
  4. Además cambiar de pecho supone que tienes que mover al bebé porque no te vas a meter tu en la cuna. Lo moverás hacia el centro de la cama y tu te pondrás al otro lado.

Entonces, ¿cuándo utilizo la cuna de colecho? Exacto, no la utilizo. La tenemos guardada en el trastero esperando a que Lucy crezca para hacerle una casita, un escritorio o alguna de las mil ideas que pululan por internet.

Lucy con 8 semanas en una de las pocas veces que utilizó la cuna, y solo fue para la foto.

Si volviésemos atrás no compraríamos por nada del mundo una cuna de colecho de nuevo, y mira que De Profesión Mami me lo dijo y me lo avisó… Hace ilusión comprar la cuna, que en teoría es algo súper necesario cuando tienes un bebé y es de lo primero que se compra, pero en nuestro caso ha sido más un estorbo y ha funcionado como sillón para poner la ropa la gran parte del tiempo.

Cuando tienes que dar el pecho a demanda y quieres descansar, lo mejor es hacer colecho pero de verdad. Es lo mejor según mi experiencia para la Lactancia Nocturna.

Lo que nos hubiese servido y hecho el apaño hubiese sido una cama de 90 cm para poner al lado de matrimonio de manera que tendríamos una mega cama y dormiríamos los tres a nuestras anchas. Y nos serviría también para un futuro cuando Lucy quisiera dormir sola.

Y con todo lo que cuento, evidentemente si quieres hacer colecho no te recomiendo comprar una cuna, porque la idea no tiene nada que ver con la práctica, si no una cama que puedas poner al lado de la de matrimonio.

Claramente habrá madres que se apañen genial con la cuna de colecho y estén súper contentas y me parece genial, ya que hay madres que no dan el pecho tumbadas, se sientan para hacer las tomas y una vez que el bebé termina lo ponen en la cama. Yo creo que de esa manera se pierden muchas horas de sueño y debe ser agotador. Yo solo cuento mi experiencia y según ésta, son mis recomendaciones. La cuna, sea de colecho o normal, no es necesaria.

¿Y cómo dormimos? ¿Cómo hacemos nosotros colecho?

Pues nos hemos apañado de la mejor manera que sabemos, que nos ha servido y con la que todos los miembros de la familia dormimos, que en realidad es de lo que se trata, de que todos descansemos. Pero eso me da para otro post.

¿Usas cuna de colecho?

¿Hiciste buena compra o te has arrepentido?

Los bebés se desacostumbran a los brazos

No se si será un complot mundial, pero nos han mentido. Toda la vida escuchando aquello de “no le cojas que se acostumbra” y resulta que no es verdad.

Aunque porteo a Lucy y la tengo en brazos de aquí para allá todo el santo día, a ella le gusta cada vez más estar en el carro. Lejos de querer más brazos, según crece me doy cuenta que aguanta cada vez más tiempo sin los brazos de mamá.

Poco a poco se sienta, se entretiene en su carro con algún juguete… Nada que ver con las primeras semanas en las que no había manera de dejarla en la cuna porque en seguida se despertaba, o cuando conseguías acostarla y a los diez minutos abría el ojo y te llamaba desconsoladamente.

 

Esto que pasaba no es extraño: Pasó de estar en un paraíso calentito, un útero oscuro e íntimo, con el olor de mamá y papá en el líquido amniótico, oyendo cómo sus padres la hablaban en un tono muy bajo, escuchando el latido casi hipnótico de mamá y mecida las 24 horas por sus caderas, a un lugar frío (y muy frío que nació en diciembre), con mucho ruido y una luz cegadora. Por eso ella y todos los bebés prefieren estar cerca de su madre, o de su padre. Siempre quieren estar con alguien, o encima, o agarrados o abrazados, aunque haya 30º y un sol abrasador y estén sudando como pollitos, ellos son felices cerquita de mamá.

Con el tiempo se van “despegando”. 

A Lucy le gusta estar en la cama o en su colchoneta con sus juguetes y puede pasarse un buen rato mientras yo voy y vengo por la habitación haciendo cosas… Puedo llevarla a la cocina o al salón en el carro y ella se distrae. Podemos pasear con la sillita de paseo y se asoma a ver el paisaje.

Dentro de poco comenzará a gatear y será la novedad y luego a andar, y seguro que querrá hacerlo solita, sin mano ni nada. Cada vez será más independiente…  Y entonces, echaré de menos esa tardes en las que se me sube encima cual escaladora y no me deja ni un segundo tranquila…

Si tu bebé quiere brazos, dale brazos.

No va a quererlos y necesitarlos toda la vida, pero cuando los necesite, que estén ahí.

 

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Comienzo la semana 33…

Y la comienzo malamente…

  • De tanto pincharme para medir la glucosa ya tengo miedo al lápiz con la aguja, por lo que muchas veces instintivamente alejo el dedo y me pincho mal por lo que alguna vez he tenido que pincharme dos y hasta tres veces… De hecho en algún dedo tengo un pequeño moratón.
  •  Me dan pinchazos en la parte baja de la pelvis, asl fondo de la vagina… Pinchazos dolorosos.
  • Estoy mucho más incómoda, en la cama es terrible. Me duele la cadera de estar de lado y cambiarme al otro es una odisea total.
  • Me peso a mi misma mucho más que antes.
  • Cuando ando, noto que el peso en mi barriguita ha aumentado y presiona más mi vejiga.
  • Tengo los lumbares un poco hechos polvo…
  • Encima me duele la garganta, debo haber cogido frio, y tengo tos y mocos… Por lo que si antes ya me costaba respirar tumbada, ahora me ahogo directamente.

33 semanas

La verdad es que intento llevarlo lo mejor posible, intento seguir ágil y por ahora lo consigo, pero mi barriga está mucho más redondeada y está creciendo más por encima del ombligo. ¡Esto ya es una barriga de embarazo como dios manda y no la barriguita que me veía en el espejo con 20 semanas!