¡¡COLCHÓN AL SUELO!!

Vaya veranito hemos tenido… ¡No hemos parado! Y es que cuando no es una cosa es la otra, y el desarrollo de Lucy hace que nuestra casa tenga que sufrir cambios una y otra vez porque las necesidades en cada momento son diferentes y nos creemos que ya está solucionado, pero no.

Creemos que por fin hemos terminado con el problema de la cama y es lo que voy a contar hoy, porque hemos tenido varios cambios en toda la casa desde que Lucy nació. Hemos dado mil vueltas a todo porque todo lo primerizos que no hemos sido con la lactancia o la alimentación, lo estamos siendo logísticamente.

Como ya os conté, no utilizamos la cuna de colecho. Lucy y yo dormíamos en la cama de matrimonio muy agustico. Súper Papá no duerme con nosotras porque los micro despertares de Lucy, que a mi me despiertan décimas de segundo hasta que coge el pecho, a él le despertaban el resto de la noche, le era completamente imposible volver a dormirse y él si madruga para trabajar. Así estuvo dos meses hasta que decidimos que se fuese a la “habitación de Lucy”, subió un colchón que tenemos en el trastero y así estuvo un tiempo hasta que subió el somier y acondicionamos la habitación para un largo período y no como algo transitorio.

Por otro lado tuvimos que poner la cama de matrimonio contra la pared y unas barreras de seguridad porque Lucy ya no es un bebé chiquitito e incluso durmiendo da muchas vueltas peligrosas.

¿Conseguimos asegurar el perímetro? Pues si, hasta que Lucy comenzó a gatear. En ese momento, dejarla dormida en la cama y realizar quehaceres domésticos se convirtió en deporte de riesgo y es que, aunque tengas un buen intercomunicador, hay veces que los bebés se despiertan y no lloran, hay veces que se ponen a gatear por la cama en vez de avisarte de que ya no duermen, y hay veces que por muchas barreras que pongas y por muchos obstáculos que inventes en la cama, los bebés aventureros se los saltan y se llegan a caer de la cama. Y a parte del susto, del llanto de todo el mundo, de un mal rato terrible, y de lo peligroso que es tener una mala caída, te juras que no va a volver a pasar. Así que tienes que buscar la manera de solucionarlo: ¡Colchón al suelo!

La cama de matrimonio, en la que Lucy y yo dormimos desde el principio tiene un canapé lleno hasta los topes. Desmontarlo y poner el colchón en el suelo no es una opción. Pero la otra cama solo tiene somier y encima está en la habitación original de Lucy. Era mucho más fácil mudarnos de habitación, quitar muebles peligrosos y crear un espacio para ella, para que pueda descubrir y moverse sin peligro, un espacio que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza y que veo tan importante y esencial para su desarrollo y autonomía que estoy feliz y contenta de que hayamos encontrado esta solución. Un espacio Montessori. Pero esto lo cuento en otro post.

Ya no tenemos televisión, no tenemos baño integrado y no tenemos el cambiador al lado como en la otra habitación, pero no importa, porque Lucy tiene sus juguetes a mano, su habitación decorada para ella y la opción de acostarse o levantarse cuando quiera. El peligro de caerse de la cama ha desaparecido y nosotros vivimos más tranquilos.

Lucy bajando de la cama después de la siesta

 

Lucy tiene controlado lo de subir a la cama, y baja muy bien sola (después de haberla enseñado cómo hacerlo, aprendió en dos días), aunque se ha esmoñitado un par de veces, pero nada que ver ni por asomo con los golpes que se daría cayendo de una cama normal.

¿Cómo dormimos en el suelo? Los primeros días era un cachondeo. Tener los juguetes a la vista y tan a su alcance provocaban deseos irrefrenables en Lucy que no entendía bien el cambio de cama y solo veía diversión y juerga hasta las dos de la mañana. Una vez realizado el cambio dormimos genial y yo me permito el lujo de levantarme después de dormir a mi hija para ver una serie o una película con mi marido sin peligros. ¡Esto es vida!

Mucha gente no entiende los cambios que hacemos en casa, no concibe que los padres no durmamos juntos y creen que si hubiésemos acostumbrado a Lucy a dormir en cuna en vez de hacer esa “modernez del colecho”, nos ahorraríamos todos estos cambios. También son los mismos que no tienen que despertarse a dar el pecho a mi hija o que no tienen ni idea de lo que supone la lactancia y lo beneficioso que es para ambas dormir juntas.

Puede que tampoco comprendan la importancia de dar a Lucy autonomía y libertad de movimientos, en darle su espacio en una casa que también es suya.

La cama de Lucy en su habitación remodelada

 

Todos estos cambios: mueve cuna, desmonta cuna, sube colchón, cambia cama, sube somier, baja somier, mueve mueble, mueve cama con canapé lleno de mil cosas… Se los ha chupado Súper Papá prácticamente solo, porque nosotros hablamos conjuntamente de los cambios, y él los ejecuta aprovechando nuestros paseos. Hace todo lo que está en su mano para que Lucy tenga todo lo necesario y estemos cómodas. Gracias Súper Papá.

¿Cómo tenéis organizadas las camas haciendo colecho?

¿También hicisteis la “locura” de poner el colchón en el suelo?

UNA DE NUESTRAS MEJORES COMPRAS DE PUERICULTURA: EL CAMBIADOR

Cuando supimos que íbamos a ser padres, comenzamos a pensar en los muebles y cosas que necesitaríamos, ya que la habitación de Lucy estaba vacía casi completamente.

Una de las cosas que tuvimos claras que iba a ser necesaria fue el cambiador, porque Súper Papá es muy alto y que se dejase los riñones cambiando a Lucy en la cama no era una opción. Tengo que reconocer que es de esas cosas que crees que va a ser un trasto más y que al final no lo vas a utilizar ni sacar provecho, pero me equivocaba, y añado: ¡menos mal que lo compramos!

Además de ser un mueble dónde tenemos juntas y colocadas todas las cosas de baño, cremas, enseres y demás que puede necesitar Lucy, es un lugar de paso obligado varias veces al día, que siempre está preparado y nos facilita un montón el trabajo. Lo utilizamos para cambiar a Lucy de pañal y de ropa pero también ponemos encima su bañera y la bañamos. Contando con la de veces al día que pasamos por “chapa y pintura”, por lo que nos costó el cambiador, lo estamos aprovechando con creces.

Desde que Lucy empezó a usar el cambiador ha sido un espacio donde se encontraba a gusto.

Compramos el cambiador de Ikea SNIGLAR. Si, es el más barato de Ikea, el menos bonito y el menos todo, pero contando con que creíamos que no lo utilizaríamos casi, pensamos que comprar uno que valiese 4 veces más era una tontería. También compramos:

  • Un colchón SKÖTSAM para el cambiador (en realidad compramos dos porque el primero lo pinchó Chinchetita jugando con el una noche que nos la dejamos encerrada sin querer en la habitación de Lucy cuando estábamos preparándola. La lió parda y yo me cogí un berrinche estando embarazada bastante majo), y la funda SKÖTSAM para el colchoncito, aunque tenemos que poner toallas o empapadores si no queremos cambiar la funda todos los días…
  • Unos cestos de almacenaje ÖNSKLIG para colocar cosas y tenerlas a mano. Son muy prácticos y se limpian fácilmente. El cubo lo utilizamos para desechar los pañales (aunque hay que vaciarlo todos los días porque no caben muchos y huele…), y una de las cubetas más pequeñas hace las veces de barreño que llenamos de agua para lavarle el culito a Lucy con una esponja. En los otros dos hay cosas pequeñas (peine, tijeritas, suero fisiológico…) o que necesitamos tener más a mano (crema de cambio de pañal o corporal, aceite de coco…)

Para la parte de abajo del cambiador que nos sirve de  almacenaje, compramos dos cubetas TROFAST. Una blanca en la que ponemos los pañales (no cabe una caja entera de pañales, pero la vamos rellenando) y una rosa en la que tenemos muselinas, toallas pequeñas… En medio de ambas, en todo el espacio libre que queda, hay gasas estériles, la caja del suero fisiológico, cremas, jabones, champús que utilizamos y los que todavía no utilizamos… ¡De todo!

 
Cuando bañamos a Lucy solo tenemos que quitar el colchón y poner la bañera llena de agua. Esto tiene que hacerlo Súper Papá, y también sujetarla para bañarla porque yo no llego ya que la bañera es altita…

¿Y cuando ya no lo utilicemos? Cuando lo compramos pensamos que sería una buen “estantería” para poner juguetes. En la parte de abajo pondremos las mismas cubetas y Lucy podrá guardar todo lo que quiera.

La verdad es que ya se nos está quedando pequeño. Lucy ya es muy larga y se le salen los pies, A mi me preocupa que haremos cuando crezca más porque en teoría, este cambiador solo aguanta 11 Kg, y yo no me veo cambiando pañales desriñonada en la cama la verdad…

¿Tuvisteis cambiador?

¿Cómo os apañáis para cambiar a los bebés cuando crecen?

¿La cama es la única opción?