18 meses de Lactancia Materna

Un año y medio dando el pecho.

Dieciocho meses que han pasado volando en los que Lucy ha crecido hasta casi doblar su tamaño y triplicar el peso con el que nació.

Más de 540 días con la teta fuera a demanda en los que todos mis conocidos me han visto los pechos cuando yo nunca hice top less. Al principio reparo y para qué negarlo, también vergüenza. Pero duró poco y ahora es lo más natural del mundo para mi.

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Todo este tiempo en el que le he dado lo mejor, lo natural, lo más sano. Aquello que mi cuerpo produce específicamente para ella.

Noches sin dormir porque no suelta el pecho, dolores de espalda por la posición haciendo colecho. Pero sin levantarnos para hacer biberones, simplemente nos enganchamos a la teta y seguimos durmiendo. Noches geniales.

Mordisquitos y su búsqueda de tetita dormida, sentándose en la cama con los ojos cerrados y encontrándola por intuición. Durmiéndose encima mía en posturas incómodas pero de amor.

Tomando pecho haciendo el pino, cambiando mil veces de posición y haciéndome daño. Y también dándoles besitos a las tetis.

Sirviéndose ella misma en cualquier lugar y momento. Cambiando de teta según le apetezca dando mil vueltas.

Su carita mirándome desde ahí abajo. Su sonrisa y el escape de pezón con una risita.

Exigiendo teta en momentos inverosímiles e incómodos. Y también buscando la seguridad que solo yo puedo brindarle cuando hay gente desconocida.

Lo agustito que sale del baño entre toallas y albornoz, y lo único que mejora ese momento de relajación es engancharse a la teta abrazadita a mamá.

En la cama tumbada buscando su tetita para “dormititir” (dormir con la teta).

Sintonizando, pellizcando, aplastando el pezón. Pero también acariciando la teta con la manita, despacito y con amor.

Ese “¡teta!” tan perfecto dicho de esa manera tan alegre con ilusión en los ojos. Lo primero que me dice por la mañana muchos días.

Cómo señala la cama para que me tumbe a darle el pecho y como se acurruca a mi lado..

Dando el pecho leyendo, escribiendo, al ordenador, en el baño, cocinando, limpiando… Cambiándole de ropa, de pañal, cortando sus uñitas… La teta lo facilita todo.

A veces hartura. “No puedes tenerme toda la mañana sentada con la teta fuera dando chupitos cariño…”

A veces cansancio: “Si quieres teta estate quieta y deja de hacer fuerza que me matas la espalda”.

A veces la única manera de consuelo y tranquilidad: “Cariño, ¿te has hecho daño? ¿Quieres teti?”

A veces maravilloso: “¿Nos tumbamos en la camita y nos damos cariñitos?”

A veces miedo por terminar esta etapa en la que me siento tan poderosa. Mis pechos alimentan a mi bebé. Jamás había sentido algo tan especial y puede que cuando nuestra lactancia termine no vuelva a sentirlo nunca.

18 meses en los que la lactancia ha ido cambiando según las necesidades y demandas de Lucy. Exactamente igual que la leche materna que sigue alimentándole.

Nunca me planteé un tiempo máximo pero si dudé si sería capaz de hacerlo, aunque ha habido momentos y noches duras, creo que lo estoy consiguiendo. Siento que me supero a mi misma.

Simplemente hemos dejado que todo fluyese, dejándonos llevar y disfrutando al máximo esos momentos que cada vez son menos.

¿Y el día que se termine? Ni lo pienso, lo veo tan lejos… Aquí estamos y seguiremos.

Hemos cambiado y crecido juntas. Aunque ella más rápido y yo voy detrás corriendo para alcanzarle. Y esforzándome al máximo para que sea feliz y el pecho le ayuda a ello.

La lactancia nos ha facilitado un vínculo especial y único, el cuál desconozco si seria igual de no haber instaurado la lactancia, aunque mi instinto me dice que sería muy diferente.

No soy la misma que hace 18 meses. Lucy tampoco. Juntas crecemos y evolucionamos.

Volvería a repetir estos 18 meses una y otra vez.

Dar el pecho no es solo sacarse la teta, no es solo alimentar a mi retoño. Le doy amor, seguridad, tranquilidad, felicidad, complicidad… Y eso, no se sustituye con nada.

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Nuestra Crianza Natural

Desde hace tiempo leo sobre diferentes tipos de crianza y algunas me gustan más que otras. De cada una elijo lo que creo que es mejor para Lucy e intento ponerlas en práctica. A veces funciona a la primera y otras hay que hacer ajustes porque no todo vale para todos los bebés.

Lo que nunca me ha fallado y hasta ahora no me falla es la Crianza Natural, la forma más antigua y primitiva de crianza, o lo que yo entiendo por crianza natural.

Llevando a cabo esta Crianza Natural, creo que si hubiese dado a luz en una isla desierta o en un bosque, Lucy y yo nos habríamos apañado bien. Vale, exagero mucho, pero según crece, me doy cuenta de lo poco que se necesita para criar a un bebé y la industria comercial innecesaria que les rodea.

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Consejos para hacer Colecho y dar el pecho en Invierno

En esta ocasión quiero hablar del colecho de manera logística y dar algún consejo de cara al invierno y al frío.

Las cunas de colecho para mi no son muy prácticas como ya conté, y menos a la hora de dar el pecho, por lo que siempre aconsejo en vez de comprar una de estas cunas, comprar una cama que pueda acoplarse a la de matrimonio.

En verano colechar es más fácil, porque no hay colcha ni edredón de por medio. Lo único es el calor que puedes pasar al dar el pecho, pero supongo que igual que si tu pareja es de los que se pegan por la noche como una lapa. Lucy es una estufita de amor.

El problema logístico viene cuando hace frío y hay que taparse: ¿Cómo lo hacemos con un bebé pequeñito?

Según mi experiencia, ya que Lucy nació a principios de diciembre, es que si se puede colechar con seguridad.

Comienzo diciendo que yo siempre he sido una marmota: ya se podía caer el edificio entero que yo ni me enteraba. Pero desde que soy madre eso ha cambiado: no puedo moverme en la cama, cambiarme de posición, taparme o destaparme, sin abrir un ojo antes para comprobar las coordenadas de Lucy. 

Cuando Lucy y yo estamos en la cama, ella se posiciona por debajo de mi hombro con la cabeza recta (los bebes no deben apoyarse en almohadas ni tener la cabeza elevada mientras duermen en la cama), así yo puedo darla el pecho sin necesidad de levantarme. Pero eso quiere decir que no puedo taparme más arriba de la cintura porque taparía a Lucy la cabeza.

Tengo que reconocer que recién parida, en pleno diciembre, pasé un frío del carajo y la solución vino por partes: Para poder lactar bien y sacarme el pecho sin problemas durante la noche, corté unas camisetas viejas de Súper Papá por el canalillo hasta debajo del  pecho. Así el acceso era rápido y no había peligro de tapar a Lucy la cara con nada de ropa.

Lucy con 11 semanas.

Pero aunque la camiseta cortada fuese de manga larga para no tener frío, el escote, la garganta, el cuello y parte del pecho quedaban al aire y por ahí aseguro que se coge mucho frío. Así que siguiendo la recomendación de De Profesión Mami, cogí varios forros polares, que aunque estaban nuevos servían para la causa y este invierno siguen dando un buen servicio, y los corté por debajo del pecho. De este modo queda una especie de triángulo por el que el pecho sale pero el frío no entra. Es una manera fácil, rápida y práctica de tener el pecho accesible en plena noche con el ojo pegado.

Aseguro que es un apaño genial que hubiese utilizado mucho antes si no hubiese tenido reticencia a cortar y estropear las prendas, que la tenía y mucha. Creo que en mi cabeza pensaba para qué iba a romper camisetas y forros polares si esta situación iba a ser ” pasajera”. Pero una vez lo hice, además de dormir la mar de calentita, no he vuelto a pensar esa tontería, porque de pasajero nada y este invierno repito experiencia.

Lucy con 13 semanas. Más o menos en esta foto se ve el apaño del que hablo.

También evitaría botones (porque pueden descoserse y llegar a la boca del bebé con el consiguiente disgusto) y cremalleras si son de las que tienen algún pico saliente y punzante. Los corchetes en todo caso, son mucho menos peligrosos.

EDITO: Adjunto fotografía de uno de los modelitos que utilizo para dormir. Espero que se vea y entienda bien: Corto la camiseta por el canalillo (hasta que me es cómodo sacer el pecho, y el forro en perpendicular al canalillo por debajo o a mitad del pecho.

 

Ahora que ha comenzado el frío de nuevo las diferencias son notables: Lucy se mueve, se sienta, se da la vuelta, se destapa, etc… Cuando el invierno pasado no se movía (era recién nacida). Pero en general seguimos utilizando el mismo método y los mismos cuidados, con el añadido de seguridad del colchón en el suelo.

Pero mi mejor consejo es disfrutar del colecho, de lo calentitos que están los bebés, de cómo huelen, de la hora de ir a dormir que a veces se alarga demasiado y de los despertares a su lado, aunque haya noches que no peguemos ojo.

¿Cómo haces colecho y das el pecho en invierno? ¿Tomas alguna precaución especial?

“CONDUCTA NORMAL DEL BEBÉ Y CONSEJOS PARA PADRES” DEL PEDIATRA DE LUCY

En la revisión del niño sano de los cuatro meses, además de las vacunas que tocaban, nos dieron el famoso papelito (que en este caso son 6 páginas por las dos caras) dónde vienen las pautas para comenzar la Alimentación Complementaria que además aconseja comenzar con cuatro meses de vida, cuando la OMS dice que la LME debe ser exclusiva hasta los seis meses. Ya conté las tonterías que había en esas hojas sobre el tema.

Pero esto es otro tema porque lo que quiero contar son las pautas sobre crianza, normas de higiene que da el mismo profesional sanitario y lo que según el pediatra de Lucy, debería ser una “conducta normal”, que es un apartado con un batiburrillo de consejos y afirmaciones.

Si, algunas están bien, como que no debes forzar al bebé a comer si no quiere. Si, algunas son más que razonables, y si, la mayoría son tan evidentes que no entiendo la mención, como las pautas de higiene y cambio de pañal. Pero otras…

Hay cosas en las que un pediatra no debería meterse, más que nada porque ha estudiado sobre enfermedades de bebés y niños, y asuntos como la lactancia (que solo estudian de pasada) o cómo duerme el bebé no deberían estar supeditados a sus pensamientos subjetivos. Y menos cuando ni siquiera son madres/ padres.

Para comenzar dice que “los niños hacen 4 o 5 tomas al día y duermen entre 16 y 18 horas, (al menos 8 nocturnas)”. No se que niños conoce pero si contase las tomas que hace Lucy, que no las cuento, no salen 4 o 5 tomas ni de coña, ni 6 ni 7.  Tampoco duerme tantas horas diarias, y las horas que duerme nocturnas son intermitentes para tomar pecho. O se refiere a bebés que toman biberón, o mi Lucy no tiene una “conducta normal”.

Por este tipo de cosas digo que estas páginas no están dirigidas a bebés que toman LM a demanda, o también puede ser que no tenga ni idea sobre lactancia.

Seguimos: “Si no está ya en una habitación independiente, conviene sacarlo antes de los seis meses del dormitorio de los padres; si se espera a que sea mayor, se resistirá al cambio, ya que a los bebés les gustan las costumbres fijas. Es mejor acostumbrarle desde pequeño a dormir siempre en su habitación”.

¡Cómo se nota que el pediatra no es el que se tiene que levantar por la noche ante las llamadas del bebé, ya sea por hambre, por cambio de pañal o por lo que sea! Y de colecho ni hablamos! Cuando leí eso casi me prendo fuego de la rabia a mí misma. Me pregunto cuándo es tan mayor un bebé que ya es imposible sacarle de la habitación porque se resiste. Seguramente antes de los seis meses no es mayor. Tampoco entiendo mucho lo de que a los bebés les gustan las costumbres fijas, de hecho creo que son los adultos los que se obcecan en ponerles horarios... Mi Lucy come cuando tiene hambre y duerme cuando tiene sueño. Por mucho que lo pienso no se que costumbres fijas le gustan a Lucy. Los bebés necesitan estar cerca de su cuidador y si hay LM mover de la habitación a un bebé tan pequeño es un disparate total y un engorro para la que da el pecho. Si tuviese que hacer caso a este especialista, me doy tres días de vida como mucho además de un final de lactancia materna prematuro.

El tema de la crianza es algo personal, familiar y subjetivo. Ni todos los niños son iguales, ni las circunstancias de las familias tampoco.

Este pediatra da por hecho que todo el mundo tiene habitaciones de sobra para “sacar al bebé” de la habitación. También mete miedo a los padres diciendo que “se resistirá al cambio”. ¿Acaso un bebé de seis meses está preparado para dormir solo en una habitación? Si no lo está, se resistirá con 2 meses, con 6 y con un año. No entiendo esa insistencia de querer separarnos de los bebés cuánto antes.

Tampoco habla de tomas nocturnas. Da por hecho que le vas a dar el famoso biberón de cereales por la noche, que hace que tengan digestión lenta y el bebé “no molesta” en toda la noche. Y soy muy pesada, pero vuelvo a lo mismo: ¿y los bebés que toman pecho? ¿Tengo que dejar de darle el pecho y darle biberón porque lo dice el pediatra? Porque si el pediatra no habla de tomas nocturnas en el dichoso papelito, ¿será que no tengo que dar de comer a mi hija por la noche? Parece una tontería pero es sorprendente la cantidad de mujeres que se preguntan esto y la cantidad de pediatras que les dicen que con cierta edad, deben dejar de darles de comer durante la noche.

Lo que la mayoría de los pediatras que dan estas pautas obsoletas y equivocadas desconoce, es que es más que normal que un bebé se despierte por la noche y que por supuesto si tiene hambre, hay que darle de comer. Tampoco debe saber que una mujer que da el pecho debe estar cerca de su bebé durante la noche, por razones de producción, de comodidad y de algo que se llama prolactina, y decirle que su bebé duerma en otra habitación, lejos de su lado, es logística y afectivamente un desastre.

No quiero ni pensar cuántas mujeres habrán obedecido a pautas escritas desde el desconocimiento de las circunstancias de cada familia y desde la subjetividad de las creencias o experiencias de la crianza de este médico,  ni cuántas lactancias han acabado antes de tiempo.

Tampoco quiero pensar cuántos bebés han sido obligados a dormir lejos de su madre, de su hábitat natural, ni cuántos han estado llorando hasta que “se les ha enseñado a dormir”, ya que algunos pediatras también se dan el lujo de recomendar el método Estivil a los padres.

Y digo yo: ya que se permiten dar consejos sobre crianza cuando no es su campo, ¿por qué no leen o se informan sobre las necesidades de los bebés? Ya si leyesen algo sobre lactancia sería perfecto para que incluyesen y tuviesen en cuenta a las madres lactantes en las hojas de alimentación complementaria. Y podía seguir pidiendo…

Gracias a este pediatra, y a sus “consejos para padres”, sabemos que ni Lucy ni yo tenemos “conducta normal”. Debe ser que somos especiales.

¿Tu pediatra también te da consejos sobre crianza?

¿Qué consejo te ha dado que no quisiste seguir?

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¿POR QUÉ DUERMO CON MI HIJA?

Cuando escribí sobre la manera en la que Lucy y yo nos apañábamos con la lactancia nocturna, sin la cuna de colecho, y sobre lo bien que habíamos hecho poniendo el colchón en el suelo, me llegaron preguntas por diferentes vías en relación a Súper Papá, a si dormíamos juntos, si cabíamos todos en el mismo lecho, si había algún peligro para Lucy haciendo colecho, si me iba a costar sacarla de la cama… Intentaré contestar todas las preguntas en varios post.

En esta entrada contestaré a por qué duermo con mi hija, y no por justificarme, porque en casa nos da igual lo que opine la gente; Lo cuento para normalizar algo que se ha hecho toda la vida, algo que es natural, y para que mi experiencia ayude a alguien si tiene algún tipo de reticencía por los comentarios o porque no quiere llevar la contraria a lo que se supone que se debe hacer, que a lo mejor el agotamiento de levantarse a atender al bebé a la cuna es muy grande y para que consiga dar el paso y dormir mejor.

Para empezar tengo que confesar que desde que Súper Papá volvió a trabajar después de su baja, que acumulando días fue un mes y medio, no dormimos juntos.

¡Oh Dios mío! ¡Sacrilegio! ¡Vuestra relación de pareja terminará! ¡El sexo se acabará!

Pues no, nada de eso. Estamos genial, mejor cada día, porque descansamos y dormimos bien TODOS, (Lucy también es importante en esta ecuación), y cuando necesitamos nuestros ratos de amor, buscamos el momento y el lugar, (si Lucy nos lo permite claro, ya digo que es un factor importante).

Asi que si, Lucy y yo dormimos juntas y solas.

Cuando Lucy nació, prácticamente los dos primeros meses lloraba desde las 7 de la tarde a las 6 de la mañana, hora arriba hora abajo, con esos dichosos “cólicos” que se solucionaron haciendo una dieta exenta en proteína de leche de vaca. Como hicimos colecho desde el primer día, nos acostábamos los tres en la misma cama porque entrábamos perfectamente, pero cuándo Súper Papá comenzó a trabajar, lo de no dormir y tener que trabajar todo el día se hacía bastante duro.

Además Lucy hacía muchos ruiditos por la noche, de los que yo ni me entero ahora ni me enteraba en su momento, y si me despertaba, le ponía el pecho y las dos a dormir plácidamente. Pero Súper Papá se quedaba en vela el resto de la noche. Es de sueño ligero, ¡qué vamos a hacer!

Entonces empezó a dormir en el sofá aunque yo le repetía cada día que subiese una cama que teníamos en el trastero. Él se resistía porque en el fondo lo que quería era dormir con nosotras. No conmigo solo, con las dos.

Pero los sofás no suelen ser muy cómodos y viendo Súper Papá que no iba a poder descansar como es debido, claudicó y subió el colchón y un tiempo después el somier, para adecentar la que era la habitación de Lucy porque no iba a ser una estancia temporal.

Este verano, ante el peligro de Lucy de caerse de la cama grande, nos cambiamos de habitación y de cama. Súper Papá ha vuelto a la de matrimonio y Lucy y yo estamos en su habitación en un colchón en el suelo rollo chill out total, con sus juguetes a mano y con toda la comodidad del mundo, sin peligros y juntas para dormir bien toda la noche aún dando el pecho.

Durmiendo con Lucy de 40 semanas.

Y así estaremos hasta que Lucy se destete por la noche. He tenido un bebé para atender sus necesidades y de esta manera las atiendo sin parecer un zombie al día siguiente.

Este apaño que nos hemos montado está bastante bien pensado porque así Lucy no tendrá que irse a su habitación en un futuro ya que está en ella. Seré yo la que tendré que irme después de dormirla. Vaticino que en esa época dormiré mucho peor que ahora.

¿Echo de menos dormir con Súper Papá? Pues claro que si, nos gustaba y nos gusta dormir juntos muchísimo, y además dormíamos muy cómodos y no nos molestábamos el uno al otro. Pero más nos gusta descansar debidamente por la noche. Lo que realmente queremos, es llegar a dormir todos juntos en la cama grande. Puede que algún día eso ocurra.

Cada uno tiene sus circunstancias y necesidades, y cuando se tiene un bebé y se le da el pecho yo considero una prioridad dormir cerca de él, y una necesidad para la madre aprovechar la comodidad y el descanso que supone hacer colecho. Y de paso, aprovechamos la alta segregación de prolactina por la noche, momento en que el bebé se alimenta mejor y más fácilmente. Que mamá y bebé estén cerca por la noche es esencial y beneficioso para la lactancia materna.

Lo que siempre aconsejo a todo el mundo es que duerman como quieran, pero que duerman. Descansar mal afecta físicamente y al estado de ánimo y se debe estar en forma y descansada para cuidar de un bebé. Creo que se deben priorizar sus necesidades, que es lo más importante y facilitar la satisfacción de las mismas, y el colecho facilita que yo atienda a mi hija al mismo tiempo que descanso debidamente.

Además Lucy se siente segura conmigo al lado y para mi esto es muy importante, en seguida estoy ahí si me necesita. Como cuando con dos meses se ahogaba con los mocos que tenía y vomitaba, pero no le daba tiempo a llorar, que no quiero ni pensar que hubiese pasado si la tengo en una cuna y no me entero de sus arcadas. Ella sola no podía moverse porque era muy pequeña y se hubiese ahogado.

Por todo esto nosotras hacemos colecho: por comodidad, por seguridad, para poder descansar, porque nos gusta, por lo beneficioso que es para la lactancia… Porque despertar y ver esa carita de dormidita me hace sentir muy afortunada de poder estar a su lado.

Por eso duermo con mi hija, y desde que nació no ha dormido ni un día alejada de mi.

Lucy con 1 semana

¡¡COLCHÓN AL SUELO!!

Vaya veranito hemos tenido… ¡No hemos parado! Y es que cuando no es una cosa es la otra, y el desarrollo de Lucy hace que nuestra casa tenga que sufrir cambios una y otra vez porque las necesidades en cada momento son diferentes y nos creemos que ya está solucionado, pero no.

Creemos que por fin hemos terminado con el problema de la cama y es lo que voy a contar hoy, porque hemos tenido varios cambios en toda la casa desde que Lucy nació. Hemos dado mil vueltas a todo porque todo lo primerizos que no hemos sido con la lactancia o la alimentación, lo estamos siendo logísticamente.

Como ya os conté, no utilizamos la cuna de colecho. Lucy y yo dormíamos en la cama de matrimonio muy agustico. Súper Papá no duerme con nosotras porque los micro despertares de Lucy, que a mi me despiertan décimas de segundo hasta que coge el pecho, a él le despertaban el resto de la noche, le era completamente imposible volver a dormirse y él si madruga para trabajar. Así estuvo dos meses hasta que decidimos que se fuese a la “habitación de Lucy”, subió un colchón que tenemos en el trastero y así estuvo un tiempo hasta que subió el somier y acondicionamos la habitación para un largo período y no como algo transitorio.

Por otro lado tuvimos que poner la cama de matrimonio contra la pared y unas barreras de seguridad porque Lucy ya no es un bebé chiquitito e incluso durmiendo da muchas vueltas peligrosas.

¿Conseguimos asegurar el perímetro? Pues si, hasta que Lucy comenzó a gatear. En ese momento, dejarla dormida en la cama y realizar quehaceres domésticos se convirtió en deporte de riesgo y es que, aunque tengas un buen intercomunicador, hay veces que los bebés se despiertan y no lloran, hay veces que se ponen a gatear por la cama en vez de avisarte de que ya no duermen, y hay veces que por muchas barreras que pongas y por muchos obstáculos que inventes en la cama, los bebés aventureros se los saltan y se llegan a caer de la cama. Y a parte del susto, del llanto de todo el mundo, de un mal rato terrible, y de lo peligroso que es tener una mala caída, te juras que no va a volver a pasar. Así que tienes que buscar la manera de solucionarlo: ¡Colchón al suelo!

La cama de matrimonio, en la que Lucy y yo dormimos desde el principio tiene un canapé lleno hasta los topes. Desmontarlo y poner el colchón en el suelo no es una opción. Pero la otra cama solo tiene somier y encima está en la habitación original de Lucy. Era mucho más fácil mudarnos de habitación, quitar muebles peligrosos y crear un espacio para ella, para que pueda descubrir y moverse sin peligro, un espacio que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza y que veo tan importante y esencial para su desarrollo y autonomía que estoy feliz y contenta de que hayamos encontrado esta solución. Un espacio Montessori. Pero esto lo cuento en otro post.

Ya no tenemos televisión, no tenemos baño integrado y no tenemos el cambiador al lado como en la otra habitación, pero no importa, porque Lucy tiene sus juguetes a mano, su habitación decorada para ella y la opción de acostarse o levantarse cuando quiera. El peligro de caerse de la cama ha desaparecido y nosotros vivimos más tranquilos.

Lucy bajando de la cama después de la siesta

 

Lucy tiene controlado lo de subir a la cama, y baja muy bien sola (después de haberla enseñado cómo hacerlo, aprendió en dos días), aunque se ha esmoñitado un par de veces, pero nada que ver ni por asomo con los golpes que se daría cayendo de una cama normal.

¿Cómo dormimos en el suelo? Los primeros días era un cachondeo. Tener los juguetes a la vista y tan a su alcance provocaban deseos irrefrenables en Lucy que no entendía bien el cambio de cama y solo veía diversión y juerga hasta las dos de la mañana. Una vez realizado el cambio dormimos genial y yo me permito el lujo de levantarme después de dormir a mi hija para ver una serie o una película con mi marido sin peligros. ¡Esto es vida!

Mucha gente no entiende los cambios que hacemos en casa, no concibe que los padres no durmamos juntos y creen que si hubiésemos acostumbrado a Lucy a dormir en cuna en vez de hacer esa “modernez del colecho”, nos ahorraríamos todos estos cambios. También son los mismos que no tienen que despertarse a dar el pecho a mi hija o que no tienen ni idea de lo que supone la lactancia y lo beneficioso que es para ambas dormir juntas.

Puede que tampoco comprendan la importancia de dar a Lucy autonomía y libertad de movimientos, en darle su espacio en una casa que también es suya.

La cama de Lucy en su habitación remodelada

 

Todos estos cambios: mueve cuna, desmonta cuna, sube colchón, cambia cama, sube somier, baja somier, mueve mueble, mueve cama con canapé lleno de mil cosas… Se los ha chupado Súper Papá prácticamente solo, porque nosotros hablamos conjuntamente de los cambios, y él los ejecuta aprovechando nuestros paseos. Hace todo lo que está en su mano para que Lucy tenga todo lo necesario y estemos cómodas. Gracias Súper Papá.

¿Cómo tenéis organizadas las camas haciendo colecho?

¿También hicisteis la “locura” de poner el colchón en el suelo?

¿Por qué no utilizamos la cuna de colecho?

Esto es algo de lo que quería hablar porque me parece de interés para futuros papás.

Como buenos padres primíparos, cuando empezamos a preparar la habitación de Lucy y a comprar sus cosas, teníamos claro que íbamos a comprar una cuna de colecho que pudiésemos pegar a la cama para facilitar la lactancia nocturna, (la cual realizamos tumbadas y nos salva la vida ya que dormimos estupendamente), y la atención que nuestra niña tuviese que necesitar. Sobretodo queríamos ampliar la cama ya que teníamos claro que nuestra hija dormiría con nosotros.

La idea de las cunas de colecho es muy buena, porque al poder tener una parte abierta y pegada a la cama te permite llegar al bebé más fácilmente. Nosotros compramos la cuna de Ikea Gulliver.

Embarazada de 39 semanas esperando a Lucy con la cuna preparada.

Pero una vez estás al lío y estás tumbada dando el pecho te das cuenta de que:

  1. Es prácticamente imposible dar el pecho a un bebé mientras tu estás en la cama y él en la cuna. El bebé tiene que estar muy cerca tuya y tu no puedes meterte en la cuna (por el peso y la seguridad), así que tenderás a meterlo en la cama.
  2. Dando el pecho tumbada te quedas dormida, igual que tu bebé. Así que volver a meterlo en la cuna se queda pendiente siempre.
  3. Cuando te vuelves a despertar es porque el bebé pide teta y puede que tengas que cambiar de pecho. Y volvemos al punto dos.
  4. Además cambiar de pecho supone que tienes que mover al bebé porque no te vas a meter tu en la cuna. Lo moverás hacia el centro de la cama y tu te pondrás al otro lado.

Entonces, ¿cuándo utilizo la cuna de colecho? Exacto, no la utilizo. La tenemos guardada en el trastero esperando a que Lucy crezca para hacerle una casita, un escritorio o alguna de las mil ideas que pululan por internet.

Lucy con 8 semanas en una de las pocas veces que utilizó la cuna, y solo fue para la foto.

Si volviésemos atrás no compraríamos por nada del mundo una cuna de colecho de nuevo, y mira que De Profesión Mami me lo dijo y me lo avisó… Hace ilusión comprar la cuna, que en teoría es algo súper necesario cuando tienes un bebé y es de lo primero que se compra, pero en nuestro caso ha sido más un estorbo y ha funcionado como sillón para poner la ropa la gran parte del tiempo.

Cuando tienes que dar el pecho a demanda y quieres descansar, lo mejor es hacer colecho pero de verdad. Es lo mejor según mi experiencia para la Lactancia Nocturna.

Lo que nos hubiese servido y hecho el apaño hubiese sido una cama de 90 cm para poner al lado de matrimonio de manera que tendríamos una mega cama y dormiríamos los tres a nuestras anchas. Y nos serviría también para un futuro cuando Lucy quisiera dormir sola.

Y con todo lo que cuento, evidentemente si quieres hacer colecho no te recomiendo comprar una cuna, porque la idea no tiene nada que ver con la práctica, si no una cama que puedas poner al lado de la de matrimonio.

Claramente habrá madres que se apañen genial con la cuna de colecho y estén súper contentas y me parece genial, ya que hay madres que no dan el pecho tumbadas, se sientan para hacer las tomas y una vez que el bebé termina lo ponen en la cama. Yo creo que de esa manera se pierden muchas horas de sueño y debe ser agotador. Yo solo cuento mi experiencia y según ésta, son mis recomendaciones. La cuna, sea de colecho o normal, no es necesaria.

¿Y cómo dormimos? ¿Cómo hacemos nosotros colecho?

Pues nos hemos apañado de la mejor manera que sabemos, que nos ha servido y con la que todos los miembros de la familia dormimos, que en realidad es de lo que se trata, de que todos descansemos. Pero eso me da para otro post.

¿Usas cuna de colecho?

¿Hiciste buena compra o te has arrepentido?

Apoyo durante la Lactancia Materna: El Rol de Padre

Mucho se habla y se dice sobre dar el pecho o no dar el pecho, sobre si las mujeres que no lo dan son egoístas y no piensan en lo mejor para sus hijos o por el contrario, si las que lo dan están esclavizadas y han perdido su autonomía como mujeres.

Yo doy el pecho, conozco los beneficios para mi bebé, me gusta hacerlo, es muy cómodo y rápido, es un momento único que crea un vínculo especial y creo que es un derecho del bebé y un privilegio que solo las mujeres podemos disfrutar;

Entonces, ¿por qué no todas las mujeres dan el pecho? ¿Qué hace fracasar la lactancia de una mujer que quiere dar el pecho?

Algunas no tienen suficiente información, otras tienen algún problema con el agarre, con mastitis, con obstrucciones… y no saben a quién acudir (matrona o asesora de lactancia). O el pediatra desinformado de turno las insta a dar leche artificial por razones dudosas. A otras les supone un esfuerzo demasiado grande, porque no nos engañemos, es muy duro y sacrificado al principio y si no sabes a lo que te enfrentas y lo que supone la lactancia, no sabes ni entiendes por qué tienes un bebé pegado al pecho las 24 horas. Muchas se preguntan para que complicarse si existe el biberón. Solo unas pocas tienen algún problema real de salud o hipogalactia… Pero después de mucho pensar creo que el apoyo es uno de los mayores problemas.

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