Lactancia Nocturna

No sabía lo agotador que puede ser tener un bebé y alimentarlo por la noche. Te lo imaginas, por todas esas películas en las que aparecen padres preparando biberones medio dormidos, pero tienes que vivirlo en tus carnes.

Recuerdo que cuando Lucy nació y subimos a planta, antes de que yo dijese nada, las enfermeras la metieron en mi cama, la pusieron de lado y me dijeron como amamantarla. Esa fue nuestra posición preferida y más cómoda durante el posparto inmediato: tumbadas.

Pero una vez que llegamos a casa, no nos apañábamos. No se enganchaba bien y cada vez que pedía pecho, tenía que cogerla en brazos y sentarme en la cama (incómodo y doloroso para una mujer que acaba de dar a luz) para amamantarla. Casi dormida todavía y apoyada en los cojines, era imposible mantenerme despierta. Los primeros días de vida los bebés maman muy despacito por lo que están mucho tiempo al pecho, y además al principio piden comida con un intervalo de tiempo menor, una hora y media o dos (hay noches que a lo mejor te dan más respiro), así que no es de extrañar que estuviese agotada y Súper Papá tuviese que sujetarme la cabeza, porque se me caía para los lados.

lactancia nocturna

Al poco tiempo retomamos la posición tumbadas, porque creí que moriría si seguía teniendo esas noches, y cuando lo conseguimos de nuevo puedo decir que excepto alguna noche (cólicos, cambio de pañal, vacuna…) dormimos bastante bien.

Si, ella pide igual, pero yo siempre tengo una teta fuera, por lo que hay veces que ella sola se engancha y yo ni me despierto. Cuando quiere cambiar de pecho, empieza a hacer ruiditos, yo me despierto y solo tengo que saltar por encima suya y colocarme al otro lado.

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Claramente hacemos colecho. Si tuviese que despertarme, sacarla de la cuna, ponermela al pecho y luego esperar a que se durmiera para volver a acostarla, me pasaría la noche en bucle y no pegaría ojo.

Muchas veces pienso en lo molesto que sería tener que  levantarme a hacer biberones (que también deben darse a demanda), que hay que ir hasta la cocina, prepararlo, traerlo, dárselo… Y si encima quieres que duerma en cuna, acostarle con ese momento fatídico en el que se puede despertar y hay que volver a empezar.

En cuanto mi hija hace algún ruido, o busca el pecho ladeándose de un lado a otro, yo me despierto y le enchufo la teta, incluso hay veces que ella solita la encuentra. Ni llega a llorar ni se despierta, por lo que yo tampoco me despierto. Además aprovecha la prolactina que segrega mi cuerpo para producir leche, cuyo momento álgido es por la noche: come más y consigue leche más fácilmente.

Con el tiempo Lucy hace tomas más espaciadas, y también sube las piernas encima mío y más de un día amanecemos atravesadas en la cama, pero nos encanta dormir juntas. Es muy cómodo y ella está muy segura porque tiene a su madre cerca y yo noto si le pasa algo al momento. No me da miedo ninguno que se acostumbre, no creo que quiera seguir durmiendo conmigo eternamente, llegará un día en el que quiera dormir en su cama.

¿Mi Experiencia y Mi Consejo?

La leche materna es lo mejor para el bebé, pero es que además es cómodo y eficiente, ganamos mucho tiempo de descanso. La teta siempre está preparada. Si no hiciéramos colecho, el pecho por lo menos me ahorraría tener que hacer biberones.

Lo mejor para las tomas nocturnas es el pecho y el colecho. Lucy y yo apenas nos despertamos y yo se en todo momento lo que mi hija necesita.

Supongo que debe ser muy complicado dar el pecho por la noche sin hacer colecho y presumo que muchas lactancias sufren e incluso terminan por esta causa. A veces nos complicamos demasiado, lo natural es mucho más fácil, y creo que hacer exactamente lo que el bebé necesita mejora todas las situaciones, y en este caso, las noches con pecho y colecho son mejores.

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¿Cómo son vuestras tomas nocturnas?

Biberón, cuna, pecho, colecho… ¿Qué es mejor para ti?

Moquetes Gordos

Nuestra pequeña Lucía se satura de moquitos por la noche.

Le doy el pecho tumbada porque colechamos y es más cómodo.Muchas veces pienso que con lo cansada que estoy, si tuviese encima que levantarme a preparar biberones ya sería la muerte.El problema es que si tiene moquetes se ahoga al mamar y alguna noche he tenido que levantarla corriendo porque se atraganta la pobre. Hace ruiditos guturales, de “zombie” como decimos Súper Papá y yo. La llamamos Walking, por The Walking Dead.
Según la pediatra son mocos normales de invierno, son “mocos altos” por lo que no pasa nada. Si la vemos muy saturada la hacemos un lavado nasal y la aliviamos bastante, pero claro, no le gustan nada. Y hacerlos en medio de la noche porque es cuando se ahoga, pues le gusta menos aún.
Súper Papá y yo lo pasamos fatal, nos da muchísima pena. Dan ganas de coger un pañuelo y sonarla a lo abuela, pero evidentemente no sabe todavía… Lucía se pone a llorar porque la impresión al enchufarle el suero fisiológico por la nariz es tremenda, pobrecita mía. Pero ahora ya se está haciendo mayor y no siempre llora.

Alguna vez ha vomitado de todos los mocos que tiene porque se le quedan en la garganta, y luego se queda más a gusto que un arbusto.

También hemos puesto la típica cebolla abierta en la habitación y al principio parecía que si hacía algo, a mi me ha limpiado genial, pero a la niña parece que ya no le funciona

¿Cómo se hacen los lavados nasales?

La pediatra nos dijo que la pusiéramos tumbada de lado y le echáramos con una jeringuilla suero fisiológico por el lado de la nariz que quedase arriba, y luego solo es darle la vuelta y hacer lo mismo en el otro lado. Expulsa unos cuantos moquitos cada vez que se lo hacemos pero hay que tener cuidado y levantarla enseguida porque parece que se ahoga.

¿A vosotr@s os pasa? ¿Qué soluciones o remedios tenéis?

El Primer Mes de Lucía

En este mes han pasado tantas cosas, tan bonitas, tan duras… En vez de un mes ha parecido un año.
Un parto de 30 horas, una estancia en el hospital agotadora, problemas con la lactancia, cólicos, gases, parrequitos, falta de sueño, noches interminables, dulces baños, sonrisas entre sueños, cambios de pañales con caquitas preciosas, Nochebuena, Navidad, Año Nuevo, sus Primeros Reyes, dolorcicos posparto, llantos de “no puedo más, qué difícil es todo”, primeras veces inolvidables, agotamiento desconocido hasta ahora, bodys que se quedan pequeños a los dos días, llantos sin explicación, el bendito porteo, el útil colecho, arañazos en escote y pechos, moquetes gordos, cansancio extremo, besos de amor en mofletes y morritos, despertares con esa carita linda al lado, teti teti y más teti… Tengo todavía tanto por contar…
Hemos vivido tanto en tan poco tiempo… Y no se por qué me da pero creo que a partir de ahora será todo así de intenso.
En este mes ha cambiado tanto… Ya no tiene la misma carita de bebé que la primera semana, ni siquiera parece la misma niña… Eso si, cada día está más guapa y cada día hace algo nuevo y nos tiene más enamoraditos…

¡Feliz Cumplemes Lucía!
¡Tu papi y tu mami te quieren un montón!

1 mes

Esta preciosidad es lo que veo yo cuando la doy el pecho… 

8 B’s de la Crianza con Apego

Buscando y leyendo (como suelo estar haciendo gran parte del día), encontré estas 8 pautas de la Crianza con Apego que me parecieron interesantes, resumidas y a priori resaltan lo importante.

las 8 B´s de la Crianza con Apego

Luego a la hora de la verdad será difícil, como todo. Una cosa es la manera en que creamos que debemos hacer las cosas y otra muy diferente cómo acabemos haciéndolas. Cómo pensemos que es mejor criar a nuestros hijos y lo que nos sea más fácil o más difícil a la hora de hacerlo.

Puede que a veces sea más complicado, puede que al final encontremos una forma que nos va mejor o que creemos que es la que necesitamos. Como padres podemos equivocarnos y rectificar, nadie nace sabiendo todo.

Como pautas a seguir a mi me gustan y me parecen una buena forma de empezar.