MOVIMIENTO Y JUEGO LIBRE

Lucy no ha utilizado ni corral ni parque. Heredamos uno y estuvo un tiempo dando vueltas por la casa. Alguna vez la metimos dentro, pero a Súper Papá y a mi no nos gustaba verla ahí. Ella aguantaba 10 minutos y se quejaba, con toda la razón. Lo probamos porque todo el mundo te dice que así podrás hacer más cosas en casa, pero no es para nosotros. Preferimos mil veces que nuestra hija esté feliz a que esté llorando en el parque mientras fregamos el suelo como pasó. Así que lo relegamos al trastero, como la cuna, con vistas a que a lo mejor en un futuro podemos hacerle un rincón de lectura. Algo se nos ocurrirá.

Tampoco le gustaban las típicas hamacas, y aunque le compramos una con música y que hasta vibraba, las veces que la pusimos a los pocos minutos ya se quejaba. Lo utilizaba para vestirme corriendo o en los 30 segundos en los que podía hacer la cama.  Lucy no ha sido de quedarse tranquila lejos de mamá.

En el carro es cierto que aguantaba más y hasta podía darme una ducha exprés de esas de madre, pero lo que más nos ayudó fue el porteo.

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Lucy enfadada en la hamaca con 12 semanas.

Desde que ella sola se sentó y gateó ha estado en el suelo libremente, encima de una colchoneta o en la alfombra. Preparamos y adaptamos la casa para ella y seguimos haciéndolo quitando de su alcance todo lo peligroso y cambiamos la parte baja de las estanterías por sus juguetes y sus cajas. Fue un trabajo arduo pero muy gratificante que ha permitido que Lucy se desplace sin peligros, y que ha conseguido que estemos bastante tranquilos en casa respecto a lo que Lucy coge o no coge, dónde mete la mano e incluso que no tenga a su alcance objetos que puedan romperse y provocar una tragedia. Al fin y al cabo también es su casa y va a estar una larga temporada con nosotros, ¿verdad?

Lucy con 28 semanas.

Lucy se recorre la casa a su antojo, con vigilancia por supuesto, y ha pasado por la etapa de gatear, ponerse de rodillas, levantarse, mantenerse de pie, andar agarrada a los muebles o al sofá y andar empujando mesas o cajas, hasta que ella sola se puso de pie y comenzó a andar antes de cumplir 10 meses.

Nunca la hemos cogido de las manos y la hemos puesto de pie; Cuando ella se puso de pie alguna vez nos ha pedido la mano o se ha apoyado en nosotros para levantarse, pero nunca hemos forzado su postura ni hemos “hecho que andaba”. Bueno, alguna foto hay con ella de pie al lado de su padre para ver la diferencia de estatura, pero nada más.

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Lucy “de pie” con 17 semanas.

Creo firmemente que cada bebé tiene su tiempo, pero también opino que dejar que investigue, descubra, pruebe e incluso se caiga, forma parte de su desarrollo normal y que es favorable para su autonomía.

Si no dejamos a un bebé gatear a sus anchas, coger las cosas que están a su alcance, intentar ponerse de pie por si mismo o caerse de culo, estamos impidiendo su desarrollo natural y su aprendizaje. Nosotros no les enseñamos a andar, no nos necesitan. Lo hacen solos, pero hay que darles libertad.

Lucy poniéndose de pie con 35 semanas.

Tampoco necesitan tacataca, que es peligroso y no les deja arrastrarse, gatear, ponerse de pie, coger cosas… Etapas que deben ir pasando hasta llegar a andar. Lucy de repente un día se arrancó a andar y punto. No hemos vivido los típicos dolores de espalda cogiendo de las manos a la niña para que ande porque en realidad no hace falta.

Ella tiene sus juguetes ordenados y a su alcance, coge lo que quiere, se lo lleva a la boca, lo esconde en otro cajón, coge los libros, tira las pelotas… Ella hace y deshace a su antojo, satisface su curiosidad y se inventa juegos nuevos.

En casa mientras nosotros vemos una serie ella corretea por el salón y hasta que no vemos que hay peligro, que se intenta subir a algún sitio o que se va a resbalar porque hay algo en el suelo, no intervenimos en su juego ni en su libertad de movimientos.

¡También jugamos con ella claro! A lo que ella nos da, nos pide… No dirigimos su juego, lo dirige ella. Nosotros nombramos las cosas, los animales, los colores, los números… Para que ella los oiga y vaya relacionando, pero ella manda y se juega a lo que ella quiere. Por supuesto sacamos juguetes y le mostramos una manera de jugar con ellos, le invitamos a jugar pero nunca la forzamos o corregimos para que meta el círculo en su correspondiente ranura por ejemplo. Se lo mostramos y ella puede que lo intente o no, o puede que lo intente en otra ranura, pero no le cambiamos la mano de sitio ni le decimos que está mal. A veces, ella se rinde o se frustra y te da el cubo que no puede introducir en su correspondiente forma y es en ese momento, cuando le muestras cómo se hace.

Es importante conocer las etapas de un bebé y permitirle desarrollarse, moverse y jugar con libertad, ya que nos facilitará comprender por qué se comportan como la hacen, qué necesitan para tener movimientos libres, cómo podemos ayudarle… Solo hay que permitirle que se mueva y dejarle espacio para que lo haga. Si puede moverse libremente y alcanzar sus metas, cada vez intentará nuevos retos y eso es lo que hace que se desarrolle correctamente.

Súper Papá y yo creemos que Lucy ha sido muy precoz a la hora de andar porque hemos alentado y estimulado su movimiento facilitando su autonomía. Y hoy en día seguimos haciéndolo.

¡¡¡Movimiento y juego libre para todos!!!

¡¡COLCHÓN AL SUELO!!

Vaya veranito hemos tenido… ¡No hemos parado! Y es que cuando no es una cosa es la otra, y el desarrollo de Lucy hace que nuestra casa tenga que sufrir cambios una y otra vez porque las necesidades en cada momento son diferentes y nos creemos que ya está solucionado, pero no.

Creemos que por fin hemos terminado con el problema de la cama y es lo que voy a contar hoy, porque hemos tenido varios cambios en toda la casa desde que Lucy nació. Hemos dado mil vueltas a todo porque todo lo primerizos que no hemos sido con la lactancia o la alimentación, lo estamos siendo logísticamente.

Como ya os conté, no utilizamos la cuna de colecho. Lucy y yo dormíamos en la cama de matrimonio muy agustico. Súper Papá no duerme con nosotras porque los micro despertares de Lucy, que a mi me despiertan décimas de segundo hasta que coge el pecho, a él le despertaban el resto de la noche, le era completamente imposible volver a dormirse y él si madruga para trabajar. Así estuvo dos meses hasta que decidimos que se fuese a la “habitación de Lucy”, subió un colchón que tenemos en el trastero y así estuvo un tiempo hasta que subió el somier y acondicionamos la habitación para un largo período y no como algo transitorio.

Por otro lado tuvimos que poner la cama de matrimonio contra la pared y unas barreras de seguridad porque Lucy ya no es un bebé chiquitito e incluso durmiendo da muchas vueltas peligrosas.

¿Conseguimos asegurar el perímetro? Pues si, hasta que Lucy comenzó a gatear. En ese momento, dejarla dormida en la cama y realizar quehaceres domésticos se convirtió en deporte de riesgo y es que, aunque tengas un buen intercomunicador, hay veces que los bebés se despiertan y no lloran, hay veces que se ponen a gatear por la cama en vez de avisarte de que ya no duermen, y hay veces que por muchas barreras que pongas y por muchos obstáculos que inventes en la cama, los bebés aventureros se los saltan y se llegan a caer de la cama. Y a parte del susto, del llanto de todo el mundo, de un mal rato terrible, y de lo peligroso que es tener una mala caída, te juras que no va a volver a pasar. Así que tienes que buscar la manera de solucionarlo: ¡Colchón al suelo!

La cama de matrimonio, en la que Lucy y yo dormimos desde el principio tiene un canapé lleno hasta los topes. Desmontarlo y poner el colchón en el suelo no es una opción. Pero la otra cama solo tiene somier y encima está en la habitación original de Lucy. Era mucho más fácil mudarnos de habitación, quitar muebles peligrosos y crear un espacio para ella, para que pueda descubrir y moverse sin peligro, un espacio que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza y que veo tan importante y esencial para su desarrollo y autonomía que estoy feliz y contenta de que hayamos encontrado esta solución. Un espacio Montessori. Pero esto lo cuento en otro post.

Ya no tenemos televisión, no tenemos baño integrado y no tenemos el cambiador al lado como en la otra habitación, pero no importa, porque Lucy tiene sus juguetes a mano, su habitación decorada para ella y la opción de acostarse o levantarse cuando quiera. El peligro de caerse de la cama ha desaparecido y nosotros vivimos más tranquilos.

Lucy bajando de la cama después de la siesta

 

Lucy tiene controlado lo de subir a la cama, y baja muy bien sola (después de haberla enseñado cómo hacerlo, aprendió en dos días), aunque se ha esmoñitado un par de veces, pero nada que ver ni por asomo con los golpes que se daría cayendo de una cama normal.

¿Cómo dormimos en el suelo? Los primeros días era un cachondeo. Tener los juguetes a la vista y tan a su alcance provocaban deseos irrefrenables en Lucy que no entendía bien el cambio de cama y solo veía diversión y juerga hasta las dos de la mañana. Una vez realizado el cambio dormimos genial y yo me permito el lujo de levantarme después de dormir a mi hija para ver una serie o una película con mi marido sin peligros. ¡Esto es vida!

Mucha gente no entiende los cambios que hacemos en casa, no concibe que los padres no durmamos juntos y creen que si hubiésemos acostumbrado a Lucy a dormir en cuna en vez de hacer esa “modernez del colecho”, nos ahorraríamos todos estos cambios. También son los mismos que no tienen que despertarse a dar el pecho a mi hija o que no tienen ni idea de lo que supone la lactancia y lo beneficioso que es para ambas dormir juntas.

Puede que tampoco comprendan la importancia de dar a Lucy autonomía y libertad de movimientos, en darle su espacio en una casa que también es suya.

La cama de Lucy en su habitación remodelada

 

Todos estos cambios: mueve cuna, desmonta cuna, sube colchón, cambia cama, sube somier, baja somier, mueve mueble, mueve cama con canapé lleno de mil cosas… Se los ha chupado Súper Papá prácticamente solo, porque nosotros hablamos conjuntamente de los cambios, y él los ejecuta aprovechando nuestros paseos. Hace todo lo que está en su mano para que Lucy tenga todo lo necesario y estemos cómodas. Gracias Súper Papá.

¿Cómo tenéis organizadas las camas haciendo colecho?

¿También hicisteis la “locura” de poner el colchón en el suelo?

¿Por qué no utilizamos la cuna de colecho?

Esto es algo de lo que quería hablar porque me parece de interés para futuros papás.

Como buenos padres primíparos, cuando empezamos a preparar la habitación de Lucy y a comprar sus cosas, teníamos claro que íbamos a comprar una cuna de colecho que pudiésemos pegar a la cama para facilitar la lactancia nocturna, (la cual realizamos tumbadas y nos salva la vida ya que dormimos estupendamente), y la atención que nuestra niña tuviese que necesitar. Sobretodo queríamos ampliar la cama ya que teníamos claro que nuestra hija dormiría con nosotros.

La idea de las cunas de colecho es muy buena, porque al poder tener una parte abierta y pegada a la cama te permite llegar al bebé más fácilmente. Nosotros compramos la cuna de Ikea Gulliver.

Embarazada de 39 semanas esperando a Lucy con la cuna preparada.

Pero una vez estás al lío y estás tumbada dando el pecho te das cuenta de que:

  1. Es prácticamente imposible dar el pecho a un bebé mientras tu estás en la cama y él en la cuna. El bebé tiene que estar muy cerca tuya y tu no puedes meterte en la cuna (por el peso y la seguridad), así que tenderás a meterlo en la cama.
  2. Dando el pecho tumbada te quedas dormida, igual que tu bebé. Así que volver a meterlo en la cuna se queda pendiente siempre.
  3. Cuando te vuelves a despertar es porque el bebé pide teta y puede que tengas que cambiar de pecho. Y volvemos al punto dos.
  4. Además cambiar de pecho supone que tienes que mover al bebé porque no te vas a meter tu en la cuna. Lo moverás hacia el centro de la cama y tu te pondrás al otro lado.

Entonces, ¿cuándo utilizo la cuna de colecho? Exacto, no la utilizo. La tenemos guardada en el trastero esperando a que Lucy crezca para hacerle una casita, un escritorio o alguna de las mil ideas que pululan por internet.

Lucy con 8 semanas en una de las pocas veces que utilizó la cuna, y solo fue para la foto.

Si volviésemos atrás no compraríamos por nada del mundo una cuna de colecho de nuevo, y mira que De Profesión Mami me lo dijo y me lo avisó… Hace ilusión comprar la cuna, que en teoría es algo súper necesario cuando tienes un bebé y es de lo primero que se compra, pero en nuestro caso ha sido más un estorbo y ha funcionado como sillón para poner la ropa la gran parte del tiempo.

Cuando tienes que dar el pecho a demanda y quieres descansar, lo mejor es hacer colecho pero de verdad. Es lo mejor según mi experiencia para la Lactancia Nocturna.

Lo que nos hubiese servido y hecho el apaño hubiese sido una cama de 90 cm para poner al lado de matrimonio de manera que tendríamos una mega cama y dormiríamos los tres a nuestras anchas. Y nos serviría también para un futuro cuando Lucy quisiera dormir sola.

Y con todo lo que cuento, evidentemente si quieres hacer colecho no te recomiendo comprar una cuna, porque la idea no tiene nada que ver con la práctica, si no una cama que puedas poner al lado de la de matrimonio.

Claramente habrá madres que se apañen genial con la cuna de colecho y estén súper contentas y me parece genial, ya que hay madres que no dan el pecho tumbadas, se sientan para hacer las tomas y una vez que el bebé termina lo ponen en la cama. Yo creo que de esa manera se pierden muchas horas de sueño y debe ser agotador. Yo solo cuento mi experiencia y según ésta, son mis recomendaciones. La cuna, sea de colecho o normal, no es necesaria.

¿Y cómo dormimos? ¿Cómo hacemos nosotros colecho?

Pues nos hemos apañado de la mejor manera que sabemos, que nos ha servido y con la que todos los miembros de la familia dormimos, que en realidad es de lo que se trata, de que todos descansemos. Pero eso me da para otro post.

¿Usas cuna de colecho?

¿Hiciste buena compra o te has arrepentido?

Detallitos de Amor III

Mis Papis Deben Estar Locos nos hicieron un regalo super molón. Todo les había sido de muchísima ayuda, y nos estamos dando cuenta de la razón que tenían…

El pack consta de:

  • Unos patuquitos calentitos, que le quedan genial a Lucía.
  • Unos bodys “I Love Mummy” y “I Love Daddy”
  • Un babero de los que se llevan ahora triangulares y modernos con florecitas rosas y que se atan/ desatan con corchete.. Super práctico.
  • Una muselina requetepreciosa de estrellitas.

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Y lo mejor de todo, un Dou Dou que yo no sabía para que se utilizaban y resulta que es para dejar tu olor de mamá y que tu bebé no te eche tanto de menos si está solo en la cunita. Nosotros hemos visto que Lucía también le muerde las orejitas, aunque en la cunita está muy poco tiempo y por ahora se entera poco. Iremos contando avances sobre este amiguito nuevo. 🙂

la foto 2

Nos regalaron también ropita que a Albita ya no le valía y hay un montón de cosas chulas: Vestiditos, pantaloncitos con patucos incorporados (de esos de pierna entera, no se si tienen nombre…) que nos están apañando el invierno completamente. (¡¡Mil gracias!!).

Pero quiero hacer una mención especial a uno de los vestidos que me recuerda mucho a la mamá de Alba. Creo que es muy de su estilo y cuando se lo ponga a mi Tocinito de Cielo, me voy a acordar de ella mucho… Mua!!

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Gracias Alba, Zida y David.

Detallitos de Amor I

Nunca me han gustado los juguetes móviles que se ponen encima de la cuna. Me parece algo que el bebé no hace ni caso, que lo mira asustado desde abajo, y que en según que momento puede molestar o hacer algún ruido que haga que se desvele porque muchos llevan música incorporada. La típica cosa que será bonita pero no le veo la utilidad.
No pensaba comprar nada parecido para ayudar a que el bebé se durmiese, no lo veía práctico. Pero luego te regalan esto:

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En cuanto lo abrí me pareció un amorcito… Que dulce, que chiquitito y qué blandito… Aunque es para la cuna, no vigila al bebé desde arriba como un OVNI, no hace ruido si lo tocas y sólo suena sí tiras de la estrellita. Y suena un “Duérmete Niño” tan bajito y lento, que no puede molestar a una mosca…
Nos lo regaló María, una buena amiga de Súper Papá y a parte de ser un detallazo, acertó de lleno!!! Cada vez que lo veo me acuerdo de ella que me cae genial y me gusta pensar que lo eligió porque le pareció un amorcito igual que a mi… Me gusta que vaya a estar al lado de mi niña en la cuna y que algo tan bonito le acompañará… Gracias María…