Carolina Bescansa y su bebé remueven concienciencias y conciliaciones.

Lo que debería ser motivo de celebración por ser sinónimo de libertad de elección para la mujer, una oportunidad de normalizar y visibilizar la maternidad y  una manera de demostrar que España tiene un problema de conciliación familiar y laboral real, se ha convertido en un aluvión de críticas, reproches, cuchillos voladores y opiniones. Y como dar tú opinión es gratis, yo voy a dar la mía.

Carolina Bescansa lleva a su bebé al Congreso de los Diputados porque quiere y porque puede. Es su elección y le lleva porque un bebé debe estar con su madre, cerca del pecho que le alimenta. Le lleva porque su bebé debe ser cuidado, mimado y querido. No guardado.

¿Cuántas mujeres hubieran dado su brazo derecho por no tener que separarse de su bebé a las 16 semanas? Muchas mujeres deben volver a trabajar al finalizar su escasa e insuficiente baja maternal, no les queda otra. ¿Cuántas de ellas desearían poder llevarse con ellas a su bebé? ¿Tan horrible es ver un bebé en el Congreso?

A lo mejor el problema es que hablar de los derechos de las mujeres en materia de maternidad (y en general) es un tema evitado y despreciado sistemáticamente. Nadie tiene en cuenta lo que una mujer necesita (o no) para dar a luz, ni que muchas pierden su trabajo solo por quedarse embarazadas (porque “llegan con el problema” como diría Mónica Oriol), ni que 16 semanas de baja por maternidad son ridículas para cuidar como se debe a un bebé (que también tiene derechos por cierto) y establecer la lactancia materna y alargarla en el tiempo lo aconsejado por las autoridades sanitarias.

Por eso, cuando una diputada recién estrenada acude a un pleno con su bebé en brazos en vez de llevarlo a una guardería y encima le amamanta (¡dios santo, un pecho!), de repente esos seres encorbatados que llevan a sus hijos a la guardería, que nunca se han preguntado si tienen opción a no llevarlo, cuyas mujeres han llorado por separarse de sus hijos a una edad tan temprana, se preguntan si realmente las leyes están bien hechas o existe alguna alternativa más humana y menos dolorosa para los adultos e incluso, menos terrible para un bebé que biológicamente necesita estar con su madre. Se empiezan a hacer tantas preguntas que el cerebro les hierve, y piensan que pueden cambiar las cosas (son los que tienen que cambiarlas), pero es demasiado trabajo y además, si ellos se han fastidiado y sus hijos han ido a la guardería con 4 meses, que se fastidien el resto de bebés españoles. A ver si vamos a lograr modernizarnos e imitar a otros países europeos que tienen un año de baja maternal.

Entonces, una masa de opinólogos profesionales comienzan a enjuiciar a esta señora.

Muchos se escandalizan porque el Congreso de los Diputados no es lugar para un bebé (recuerdo que al parecer el Parlamento Europeo si). Otros se sienten violentados por ver a una mujer amamantar a su bebé, pero por ver un par de tetas en una película no. A toda esa muchedumbre les diré que el problema lo tienen ellos y que deberían informarse de las necesidades de un bebé. También de como funciona la lactancia materna para poder hablar y opinar sobre si Bescansa debe o no separarse de su bebé, cuántos minutos o segundos, o si debe dejarle en la guardería del Congreso (que guay que tienen guardería, eso mismo queremos en cada empresa española), o a cargo incluso de su marido… Una mujer que quiere cuidar de su hijo y darle el pecho tiene que quedarse en casita, ¿es eso? No puede tenerlo todo y hacerlo, debe elegir y sacrificar, ¿verdad? Porque vosotros y vosotras lo digais, machistas.

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Licia Ronzulli con su hija en el Parlamento Europeo. Fuente: El País

 

A ver si queda claro el concepto: un bebé debe estar con su madre. Parir a un bebé no es cagarlo al mundo y que se apañe como pueda, ese bebé tiene unas necesidades que su madre ha decidido cubrir. El problema de la conciliación no se soluciona con guarderías gratuitas a partir de los 0 meses, se soluciona con bajas maternales apropiadas y dejando que una madre se lleve a su hijo al trabajo sin problema ninguno, como en este caso.

¿Cuántas mujeres emprendedoras o autónomas se llevan a sus hijos a mil reuniones y trabajan todo el día al mismo tiempo que cuidan de ellos? 

Algunas Feministas preguntaban a Bescansa por su marido directamente (no todas las madres tienen un marido en quien apoyarse, familias monoparentales se llaman), y le preguntan también por las guarderías. ¿Acaso una mujer no puede decidir que quiere estar con su bebé? ¿Tan raro es? ¿Ser feminista supone dejar “guardado” a tu bebé y volver corriendo a tu puesto de trabajo? Un puesto de trabajo, que por cierto, te impide conciliar tu vida familiar, el cuidado de tu bebé y su lactancia materna, a la que tiene derecho y que no es comparable con un biberón.

  
No os engañéis. Las mujeres vuelven a su trabajo y dejan a sus bebés en guarderías, porque “es lo que toca”, porque “todo el mundo lo hace”, no porque ese bebé lo necesite ni porque su madre lo desee. ¿Qué porcentaje de madres dejarían su trabajo por cuidar a sus bebés si pudieran permitírselo económicamente (y algunas sin poder)? A lo mejor os sorprendéis.

Para ser una mujer realizada hay que trabajar fuera de casa, corriendo todo el día de un lado para el otro, pagando la mitad de tu sueldo mileurista a una guardería en la que piensas que tu hijo va a estar bien, buscándote la vida cada vez que se pone malo para recogerle o que un tercero lo cuide, mientras tu estás en tu maravilloso puesto de trabajo en el que te miran mal por sacarte leche o irte a tu hora, en el que no reconocen tu valía y en el momento en el que te quedaste embarazada empezaron a no contar contigo porque evidentemente, después de la “larguísima” baja maternal, vas a reducir jornada como te corresponde. ¿Eso es conciliar? ¿Eso es defender los derechos de las mujeres? ¿Eso es ser una mujer realizada?

Nos han engañado. No nos dan la oportunidad de trabajar fuera de casa, nos obligan a elegir y tienen nuestras mentes tan secuestradas que creemos que es lo normal y lo que hay que hacer. Lo peor es que justificamos nosotras mismas esa putada que nos hacen. Para ser una mujer moderna debes dar el pecho lo que te permita tu baja maternal solo, porque en tu trabajo está mal visto ir al baño a sacarte leche, debes dejar a tu bebé de 4 meses en la guardería sin soltar una lágrima y no mirar atrás y tampoco debes reducir tu jornada laboral porque te cierras puertas. Pero mejor si directamente no tienes hijos. Asi te puedes realizar como ellos quieren que te realices.

Esas feministas no ven la mano del patriarcado en esto. ¿Están ciegas? ¿Hay algo más femenino que estar embarazada, dar a luz, dar el pecho o cuidar a tu propio bebé? ¿Hay algo que nos haga a las mujeres más poderosas?

A algunas no nos importa cuidar de nuestros bebés, es más, nos gusta. Algunas estamos retrasando todo lo que podemos nuestra vida laboral y haciendo malabares todos los meses a favor de cuidar a nuestro retoño, ese que tuvimos 40 semanas en nuestro vientre y dimos a luz, por el cual estamos noches sin dormir o preocupadas cuando están enfermos. Tenemos derecho a cuidarles, a darle pecho si queremos y a estar todo el día con ellos, y además, nos sentimos realizadas. Estamos criando niños sanos y seguros para esta sociedad de manera gratuita por cierto, y hay opciones de conciliación que en este país no se contemplan y es lo que debemos denunciar, no que Carolina Bescansa lleve a su bebé al hemiciclo.

¿Por que pica tanto que Carolina se lleve a su bebé al trabajo? Tal vez envidia y resquemor de todos aquellos que no han tenido esta idea antes, de todos los que tienen que separarse de sus hijos todos los días a las 8 de la mañana. ¿Por qué somos tan obtusos? ¿Por qué queremos la misma mierda que tenemos o tuvimos nosotros para el resto?

Miles de mujeres se alegran de este hecho, quieren y desean que las cosas cambien, que se tengan en cuenta las necesidades del bebé y que ninguna mujer tenga que separarse de su bebé tan pronto.

Otros tantos lo califican de postureo, de marketing, de estrategia… En fin, tonterías las he oído todas. Están criticando lo que creen que es un acto político, porque es Podemos. Licia Ronzulli lleva años llevándose a su hija al Parlamento Europeo sin problemas. Solo a los españoles se nos ocurre criticar que haga lo mismo una diputada aqui porque somos unos catetos.

Carolina Bescansa no lleva a la guardería a su bebé porque es muy pequeño y quiere que esté cerca de su madre. Lleva una persona de apoyo para que pueda echarle una mano en el momento que lo necesite. En vez de pagar una guardería paga a alguien para poder tener a su hijo cerca el mayor tiempo posible. ¿Qué tiene de malo? ¿Dónde está el postureo?

Nuestros bebés no nos molestan y no intentamos deshacernos de ellos. Por muy raro que parezca queremos cuidarles ya que les hemos parido. Queremos poder pasar el tiempo necesario con nuestros bebés y no dejarles en una guardería tan pequeños, queremos que se tenga en cuenta que para que aumente la natalidad tienen que favorecer tener hijos y poder cuidarles como merecen. Queremos poder cuidar a nuestro hijo enfermo o llevarle al trabajo si tenemos que hacerlo. 

Queremos todo, no queremos sacrificar nuestro trabajo o la crianza.

No queremos escondernos por ser madres ni guardar a nuestros bebés. ¿Por qué los bebés estorban tanto?

Queremos poder decidir y queremos que esto sirva para empezar a cambiar las cosas, que parecr que algunos y algunas quieren que todo siga igual.

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¿Por qué no utilizamos la cuna de colecho?

Esto es algo de lo que quería hablar porque me parece de interés para futuros papás.

Como buenos padres primíparos, cuando empezamos a preparar la habitación de Lucy y a comprar sus cosas, teníamos claro que íbamos a comprar una cuna de colecho que pudiésemos pegar a la cama para facilitar la lactancia nocturna, (la cual realizamos tumbadas y nos salva la vida ya que dormimos estupendamente), y la atención que nuestra niña tuviese que necesitar. Sobretodo queríamos ampliar la cama ya que teníamos claro que nuestra hija dormiría con nosotros.

La idea de las cunas de colecho es muy buena, porque al poder tener una parte abierta y pegada a la cama te permite llegar al bebé más fácilmente. Nosotros compramos la cuna de Ikea Gulliver.

Embarazada de 39 semanas esperando a Lucy con la cuna preparada.

Pero una vez estás al lío y estás tumbada dando el pecho te das cuenta de que:

  1. Es prácticamente imposible dar el pecho a un bebé mientras tu estás en la cama y él en la cuna. El bebé tiene que estar muy cerca tuya y tu no puedes meterte en la cuna (por el peso y la seguridad), así que tenderás a meterlo en la cama.
  2. Dando el pecho tumbada te quedas dormida, igual que tu bebé. Así que volver a meterlo en la cuna se queda pendiente siempre.
  3. Cuando te vuelves a despertar es porque el bebé pide teta y puede que tengas que cambiar de pecho. Y volvemos al punto dos.
  4. Además cambiar de pecho supone que tienes que mover al bebé porque no te vas a meter tu en la cuna. Lo moverás hacia el centro de la cama y tu te pondrás al otro lado.

Entonces, ¿cuándo utilizo la cuna de colecho? Exacto, no la utilizo. La tenemos guardada en el trastero esperando a que Lucy crezca para hacerle una casita, un escritorio o alguna de las mil ideas que pululan por internet.

Lucy con 8 semanas en una de las pocas veces que utilizó la cuna, y solo fue para la foto.

Si volviésemos atrás no compraríamos por nada del mundo una cuna de colecho de nuevo, y mira que De Profesión Mami me lo dijo y me lo avisó… Hace ilusión comprar la cuna, que en teoría es algo súper necesario cuando tienes un bebé y es de lo primero que se compra, pero en nuestro caso ha sido más un estorbo y ha funcionado como sillón para poner la ropa la gran parte del tiempo.

Cuando tienes que dar el pecho a demanda y quieres descansar, lo mejor es hacer colecho pero de verdad. Es lo mejor según mi experiencia para la Lactancia Nocturna.

Lo que nos hubiese servido y hecho el apaño hubiese sido una cama de 90 cm para poner al lado de matrimonio de manera que tendríamos una mega cama y dormiríamos los tres a nuestras anchas. Y nos serviría también para un futuro cuando Lucy quisiera dormir sola.

Y con todo lo que cuento, evidentemente si quieres hacer colecho no te recomiendo comprar una cuna, porque la idea no tiene nada que ver con la práctica, si no una cama que puedas poner al lado de la de matrimonio.

Claramente habrá madres que se apañen genial con la cuna de colecho y estén súper contentas y me parece genial, ya que hay madres que no dan el pecho tumbadas, se sientan para hacer las tomas y una vez que el bebé termina lo ponen en la cama. Yo creo que de esa manera se pierden muchas horas de sueño y debe ser agotador. Yo solo cuento mi experiencia y según ésta, son mis recomendaciones. La cuna, sea de colecho o normal, no es necesaria.

¿Y cómo dormimos? ¿Cómo hacemos nosotros colecho?

Pues nos hemos apañado de la mejor manera que sabemos, que nos ha servido y con la que todos los miembros de la familia dormimos, que en realidad es de lo que se trata, de que todos descansemos. Pero eso me da para otro post.

¿Usas cuna de colecho?

¿Hiciste buena compra o te has arrepentido?