Barbie contra el #DreamGAP y los estereotipos de género

Seguramente hayas leído una noticia sobre un estudio que pone de manifiesto cómo los estereotipos de género limitan las expectativas de las niñas alrededor de los 5 o 6 años. Sobre esa edad, las niñas comienzan a pensar que son menos brillantes que los niños porque no relacionan la inteligencia con su propio género. Pero al mismo tiempo relacionan que las chicas consiguen mejores notas por su esfuerzo y constancia, no por su inteligencia. Algo que me parece tremendamente curioso.

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En muchos casos, en una misma familia, las normas de género influyen en la crianza, y se trata de diferente manera a niños y a niñas. A veces se favorece a un género por encima del otro en determinados aspectos (la hora de llegada es superior si eres un chico, por ejemplo), o se pide más colaboración en casa (las chicas deben ayudar más en las tareas domésticas), e incluso se limita su crecimiento y desarrollo, alegando que no se puede hacer tal cosa por ser niña.

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Conociendo “Las Leyes Naturales del Niño” de Celine Alvarez

Desde hace tiempo me interesa conocer los diferentes sistemas educativos y la forma de implantarlos en cada país. Me gusta conocer diferentes pedagogías y resultados, pero no solo académicos, si no emocionales, que para mí son más importantes; Últimamente intento leer todo lo que cae en mis manos, y este libro llegó a mi sin esperarlo, pero merece la pena hablar sobre él y recomendarlo a padres y madres, pero sobretodo a docentes: “Las Leyes Naturales del Niño” de Céline Alvarez.

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Céline Alvarez, la autora, es famosa por el experimento que realizó en un parvulario de Gennevilliers, al nororeste de París, en una zona con grandes desigualdades sociales y económicas, en el que lo principal era respetar “las leyes naturales del niño” (y de la niña como diría Lucy) y los resultados han sido excepcionales.

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Tranformándonos con “Montessori en Casa”

Compré “Montessori en Casa” de Cristina Tébar con unas expectativas específicas. Creía que me daría ideas para realizar actividades en casa con mi hija. Pero el libro te ofrece mucho más: En este libro encontrarás consejos y pautas para, principalmente, transformarte como padre o madre, acompañar en su crecimiento a tu hijo o hija y seguir su ritmo.

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Habrás leído en más de un lugar que Montessori no es solo una pedagogía o los materiales de madera que se utilizan para trabajar y en efecto, es un modo de vida que beneficia a tus hijos y al mundo, y al mismo tiempo ayuda a que desarrollen todo su potencial. Pero para ello necesitan nuestro acompañamiento y es necesario aprender a realizarlo.

Cristina Tébar, la autora de este libro y del blog también llamado Montessori en Casa (ganador del premio Madresfera 2.016 al mejor blog de Educación), a la que he tenido el placer de hacer unas preguntas que ha contestado muy amablemente, cuenta en su libro que cuando te haces madre todo cambia y te hace replantearte prioridades y valores. Algo muy parecido me sucedió a mí. Yentonces comienzas a prepararte para educar a tus hijos, conoces a María Montessori, comienzas a leer sobre su pedagogía y quieres saber más.

Licenciada en Ciencias Ambientales, al ser madre el gusanillo por la pedagogía facilitó el descubrimiento de Montessori y decidió integrar la filosofía Montessori en su estilo de crianza. Así se formó en Montessori para la etapa de 3 a 6 años, y comenzó a escribir en su blog sus experiencias. Continuó formándose en la etapa de 6 a 12 años y ahora es asistente AMI certificada. Sus cursos online, con los que te ayuda a incorporar Montessori a tu estilo de crianza, me parecen estupendos. Interesantísimo el curso de vida práctica para niños de 3 a 6 años.

A mi me pasó que, en medio de la búsqueda, te preguntas si Montessori es la “pedagogía perfecta”, o deberías seleccionar lo que más te gusta de diversos tipos de educación. Cristina Tébar cree que “cada metodología puede aportar cosas buenas, pero también opino que hay que tener cuidado al intentar mezclar metodologías, porque en algún momento van a chocar en puntos en los que son diferentes, y ahí hay que decidir por cuál decantarse”.

Cristina piensa que es un error de la educación tradicional “el hecho de que se asuma que todos los niños deben aprender lo mismo al mismo tiempo y de la misma manera, que no se respete la individualidad y las potencialidades de cada ser humano”, y esto último, Montessori lo impulsa y favorece.

Y cuando le preguntas por la diferencia principal de la educación tradicional y la Montessori piensa “que en Montessori se ve al niño como el protagonista del proceso de aprendizaje, la función del adulto es simplemente guiar a cada niño en ese proceso de descubrimiento y auto-construcción, mientras que en la educación tradicional el protagonista es el adulto, el maestro o el profesor imparte conocimiento y el niño es un receptor pasivo la mayor parte del tiempo”.

Habla de las cualidades de los “niños Montessori” diciendo que “en general los niños que crecen en un entorno Montessori son muy independientes, tanto a nivel físico como intelectual, son niños que tienen muy desarrollado el pensamiento crítico, también tienen mucha capacidad de elegir y decidir por sí mismos, saben lo que quieren, lo que les gusta, y cuando algo les apasiona ponen mucha energía en ello, pero por otra parte también entienden que esa libertad de elegir y de decidir conlleva un alto grado de responsabilidad.
También se trata de niños que tienden a cooperar y ayudarse entre ellos más que a competir, y que desde pequeños aprenden e resolver sus conflictos de forma pacífica, utilizando la comunicación no violenta. Dicho esto, es importante aclarar que esto no es exclusivo de Montessori, por suerte hay muchas otras maneras de educar que comparten estos valores.”

Este libro es perfecto para adentrarse en este tema, ya que explica de manera clara los principios básicos Montessori, los cuatro planos del desarrollo con sus crisis evolutivas y sus periodos sensibles (ventanas de oportunidad), las necesidades y tendencias humanas, el maestro interior del niño (al que tenemos permitir que el niño haga caso)… Conceptos básicos para comprender y acompañar a nuestros hijos y que creo necesario conocer.

 

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Y como el nombre del libro indica, nos da pautas para normalizar “Montessori en Casa” y lo que me parece más importante y esencial es “la transformación del adulto”, que no es una simple formación, es un cambio interno del adulto en diferentes ámbitos: espiritual-emocional, física, intelectual y técnicamente.

Ser lo que se denomina “El adulto preparado” es lo primero que hay que lograr. Las aptitudes que debemos tener hacia el niño, confiar en su desarrollo y en el control de error, y tener claro que no somos una escuela Montessori, pero que todo lo que hagamos con nuestro peque en casa favorecerá su desarrollo.

Algo que no me quedaba muy claro era la diferencia entre “intervenir” y “participar” en las actividades, y la explicación de Cristina es que “depende de la situación, si por ejemplo un niño está jugando, dibujando, etc. y me invita a jugar o dibujar con él, para mí eso claramente es participar, el niño me ha invitado a participar en esa actividad. Pero si el niño está jugando, dibujando, etc. y yo llego y le digo “¿Puedo construir una torre contigo?”, ahí sí que estoy interviniendo, lo estoy haciendo educadamente pero estoy interviniendo. No significa que nunca debamos intervenir ni interrumpir, pero sí es importante que seamos conscientes de que lo hacemos y de si realmente en ese momento necesitamos hacerlo”.

Me ha resultado sustancioso el capítulo en el que se tratan los principios básicos de la filosofía Montessori respecto a los castigos, los premios y los elogios, y cómo ponerlo en práctica. También conocemos qué dice Montessori sobre el respeto a la concentración, el equilibrio entre la libertad y los límites, la resolución de conflictos, la imaginación y fantasía; Si tenéis dudas con estos temas o creéis que Montessori es “dejar hacer al niño lo que quiera”, os recomiendo muy mucho que leáis las explicaciones. Os daréis cuenta de la importancia que tienen.

Las nociones generales que Cristina Tébar ofrece para el ambiente preparado en casa (diferenciando por planos de desarrollo) es necesario tenerlas en mente para cualquier actividad que queramos realizar, y yo diría que también sin realizar actividades específicas, para favorecer el movimiento y la autonomía. También es importante el orden, y cómo dice Cristina: “El orden es bueno para todos, niños y adultos, de hecho es una de nuestras tendencias humanas, nos gusta el orden y funcionamos mejor en un entorno ordenado, pero especialmente en el caso de los niños el orden es tan importante porque el hecho de tener un orden externo, a su alrededor, permite al niño que su cerebro en desarrollo vaya creando un orden interno”.

No tiene desperdicio el capítulo que dedica a ayudarnos a contestar a nosotros mismos y al resto cualquier tipo de duda que puede surgir respecto a esta pedagogía.

 

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Leyendo este libro a mi me ha quedado claro que el cambio Montessori debe empezar por los padres, en casa: es un estilo de vida que abarca todo y que debe ser normalizado para implementarlo con éxito. Y puede que no sea fácil, pero como todo, lo importante es querer hacerlo.

Es una lectura amena y ligera, y en mi caso, he cogido apuntes y hasta he subrayado el libro. He descubierto muchos conceptos que desconocía y he adquirido conocimientos que me ayudarán en mi propósito. He aceptado que hago muchas cosas de una manera que no es óptima para dirigirme hacia donde quiero llegar, pero también hago muchas otras bien y esto me da la certeza de poder conseguirlo.

Si te interesa la pedagogía Montessori, este libro te ayuda a comenzar y te demuestra que el primer cambio debe ser el tuyo.