MOVIMIENTO Y JUEGO LIBRE

Lucy no ha utilizado ni corral ni parque. Heredamos uno y estuvo un tiempo dando vueltas por la casa. Alguna vez la metimos dentro, pero a Súper Papá y a mi no nos gustaba verla ahí. Ella aguantaba 10 minutos y se quejaba, con toda la razón. Lo probamos porque todo el mundo te dice que así podrás hacer más cosas en casa, pero no es para nosotros. Preferimos mil veces que nuestra hija esté feliz a que esté llorando en el parque mientras fregamos el suelo como pasó. Así que lo relegamos al trastero, como la cuna, con vistas a que a lo mejor en un futuro podemos hacerle un rincón de lectura. Algo se nos ocurrirá.

Tampoco le gustaban las típicas hamacas, y aunque le compramos una con música y que hasta vibraba, las veces que la pusimos a los pocos minutos ya se quejaba. Lo utilizaba para vestirme corriendo o en los 30 segundos en los que podía hacer la cama.  Lucy no ha sido de quedarse tranquila lejos de mamá.

En el carro es cierto que aguantaba más y hasta podía darme una ducha exprés de esas de madre, pero lo que más nos ayudó fue el porteo.

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Lucy enfadada en la hamaca con 12 semanas.

Desde que ella sola se sentó y gateó ha estado en el suelo libremente, encima de una colchoneta o en la alfombra. Preparamos y adaptamos la casa para ella y seguimos haciéndolo quitando de su alcance todo lo peligroso y cambiamos la parte baja de las estanterías por sus juguetes y sus cajas. Fue un trabajo arduo pero muy gratificante que ha permitido que Lucy se desplace sin peligros, y que ha conseguido que estemos bastante tranquilos en casa respecto a lo que Lucy coge o no coge, dónde mete la mano e incluso que no tenga a su alcance objetos que puedan romperse y provocar una tragedia. Al fin y al cabo también es su casa y va a estar una larga temporada con nosotros, ¿verdad?

Lucy con 28 semanas.

Lucy se recorre la casa a su antojo, con vigilancia por supuesto, y ha pasado por la etapa de gatear, ponerse de rodillas, levantarse, mantenerse de pie, andar agarrada a los muebles o al sofá y andar empujando mesas o cajas, hasta que ella sola se puso de pie y comenzó a andar antes de cumplir 10 meses.

Nunca la hemos cogido de las manos y la hemos puesto de pie; Cuando ella se puso de pie alguna vez nos ha pedido la mano o se ha apoyado en nosotros para levantarse, pero nunca hemos forzado su postura ni hemos “hecho que andaba”. Bueno, alguna foto hay con ella de pie al lado de su padre para ver la diferencia de estatura, pero nada más.

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Lucy “de pie” con 17 semanas.

Creo firmemente que cada bebé tiene su tiempo, pero también opino que dejar que investigue, descubra, pruebe e incluso se caiga, forma parte de su desarrollo normal y que es favorable para su autonomía.

Si no dejamos a un bebé gatear a sus anchas, coger las cosas que están a su alcance, intentar ponerse de pie por si mismo o caerse de culo, estamos impidiendo su desarrollo natural y su aprendizaje. Nosotros no les enseñamos a andar, no nos necesitan. Lo hacen solos, pero hay que darles libertad.

Lucy poniéndose de pie con 35 semanas.

Tampoco necesitan tacataca, que es peligroso y no les deja arrastrarse, gatear, ponerse de pie, coger cosas… Etapas que deben ir pasando hasta llegar a andar. Lucy de repente un día se arrancó a andar y punto. No hemos vivido los típicos dolores de espalda cogiendo de las manos a la niña para que ande porque en realidad no hace falta.

Ella tiene sus juguetes ordenados y a su alcance, coge lo que quiere, se lo lleva a la boca, lo esconde en otro cajón, coge los libros, tira las pelotas… Ella hace y deshace a su antojo, satisface su curiosidad y se inventa juegos nuevos.

En casa mientras nosotros vemos una serie ella corretea por el salón y hasta que no vemos que hay peligro, que se intenta subir a algún sitio o que se va a resbalar porque hay algo en el suelo, no intervenimos en su juego ni en su libertad de movimientos.

¡También jugamos con ella claro! A lo que ella nos da, nos pide… No dirigimos su juego, lo dirige ella. Nosotros nombramos las cosas, los animales, los colores, los números… Para que ella los oiga y vaya relacionando, pero ella manda y se juega a lo que ella quiere. Por supuesto sacamos juguetes y le mostramos una manera de jugar con ellos, le invitamos a jugar pero nunca la forzamos o corregimos para que meta el círculo en su correspondiente ranura por ejemplo. Se lo mostramos y ella puede que lo intente o no, o puede que lo intente en otra ranura, pero no le cambiamos la mano de sitio ni le decimos que está mal. A veces, ella se rinde o se frustra y te da el cubo que no puede introducir en su correspondiente forma y es en ese momento, cuando le muestras cómo se hace.

Es importante conocer las etapas de un bebé y permitirle desarrollarse, moverse y jugar con libertad, ya que nos facilitará comprender por qué se comportan como la hacen, qué necesitan para tener movimientos libres, cómo podemos ayudarle… Solo hay que permitirle que se mueva y dejarle espacio para que lo haga. Si puede moverse libremente y alcanzar sus metas, cada vez intentará nuevos retos y eso es lo que hace que se desarrolle correctamente.

Súper Papá y yo creemos que Lucy ha sido muy precoz a la hora de andar porque hemos alentado y estimulado su movimiento facilitando su autonomía. Y hoy en día seguimos haciéndolo.

¡¡¡Movimiento y juego libre para todos!!!

LUCY TIENE ONCE MESES 

Once meses con ella. Once meses ya de amorcito del bueno, de risas, de juegos, de aprendizaje y de no saber vivir sin ella.

Lleva ya un mes andando y pasa de gatear totalmente. Ha tenido golpes y caídas varias, pero parece que lleva andando toda la vida por la seguridad con la que lo hace.

En la calle te coge la mano a duras penas y va casi corriendo. Puede recorrer distancias largas y se para a verlo todo y sigue a la gente. Verla tan chiquitita andando da hasta cosita. Mucha gente alucina cuando nos pregunta el tiempo que tiene.

Este mes ha tenido sus primeros mocos y toses, sin fiebre, ya siendo plenamente consciente, porque siendo muy bebé también los tuvo. Ha tenido noches de dormir muy mal por esa razón, de despertarse, cambiarse de posición, ponerse encima de mi para dormir incorporada… Algunas noches eternas, pero muy pocas. Sigue durmiendo genial.

Lo que hace nuevo que me sorprende y me ennerva un poco es que me suelta el pecho cuando ya está medio dormida y lo coge y retuerce con la mano. Me hace daño y me pone muy nerviosa, lo soporto más bien poco y le quito la mano. También lo hace despierta, lo coge como quien ordeña una vaca y al negárselo se mosquea, pero lo siento mucho, no lo permito porque es muy desagradable.

Le han salido este mes de golpe los cuatro dientes de arriba. Se ha quejado muy poco, se ha mordido a si misma alguna vez y ha coincidido con que ha estado malita. Pero Súper Papá y yo pensamos que no se ha quejado nada para estar creciéndole los cuatro al mismo tiempo.

Da besos (abre la boca y se acerca) a los gatos, a los peluches, a los libros, a los juguetes, a sus padres… Le encanta también lanzarlos con la mano desde lejos. ¿Y los abrazos? Esos abrazos que ya da conscientemente, que te aprieta y busca con ellos tu protección y cariño. Esos abrazos de quedarse tranquila simplemente por estar entre tus brazos… Es muy cariñosa.

Abrazando a Súper Papá con 44 semanas

Abrazando a Súper Papá con 44 semanas

Sabe cuando se va su padre y le dice adiós, y cuando vuelve le hace unos recibimientos de cine, se pone nerviosísima y lanza grititos a la vez que va hacia él pidiendo que la coja.

Este mes hemos hecho el cambio de ropa de verano a invierno y ella me ayudó amablemente tirando todo por el suelo e intentando subirse y meterse en todas las cajas existentes. La verdad es que fue muy divertido verla intenta hacer cosas que no había hecho antes.

Ahora come menos y tira más la comida al suelo. No nos preocupa porque sigue con pecho a demanda y está activa y sana, pero si notamos que come peor. La crisis del año hace su aparición.

Estamos intentando que aprenda a lavarse las manos ella sola. Si, no estamos locos. Seguimos el aprendizaje Montessori y tiene su vidé limpito y preparado, que es dónde llega y tiene autonomía, para lavarse las manos. A ella le encanta eso del grifo abierto, y aunque todavía no lo hemos conseguido del todo,  coge el jabón con las manos y las mete bajo el agua. También se intenta comer el jabón, creo que el que tenga forma de sandía no ayuda a evitarlo.

Empieza a ser consciente de que puede quitarse la ropa y se dedica a ello a lo largo del día: calcetines, sudadera… Lo malo es que no se para a hacerlo, lo intenta mientras anda y más de una vez se ha caído teniendo las manos ocupadas y sin poder parar el golpe.

Pero igual que intenta desnudarse, también intenta vestirse y más de una vez la hemos pillado sentada en el suelo intentando ponerse sus zapatos.

Imita las caras y es muy expresiva. Hace la cara de “Scream” abriendo mucho la boca y los ojos, pone morritos pequeños cuando algo no lo convence del todo e incluso ha empezado a mirar mal bajando la cabeza y mirando como si lo hiciera por encima de las gafas.

Haciendo la cara

Haciendo la cara “Scream” con 46 semanas.

Ha aprendido a jugar a muchas cosas: coge la pelota y la tira para que se la devuelvas, (esto lo hace con Súper Papá mucho), mete los aros en el palo perfectamente, los cubos de formas en la caja, aunque todavía no lo tiene controlado, jugamos con el teléfono a que le llaman y se ríe un montón cada vez que digo su nombre, me tiro al suelo y viene riéndose a sentarse encima de mi cara, se esconde detrás del sofá y hace cucu-tras… Sigue bailando con todo, hasta con los anuncios.

Jugando con 43 semanas.

Jugando con 43 semanas.

Algunas cosas las aprende muy rápido y otras creo que pasa de nosotros directamente. Llevamos un mes diciendole: “¿Cuántos añitos vas a cumplir?” Y ponemos el dedo señalando “1” y ella se ríe mucho si, pero no lo repite ni nos imita. No hay manera.

Este mes ha ido a la celebración del segundo cumpleaños de su primo Nico, que yo dije que iría andando y 9 días antes ya andaba. También ha sido Halloween y ha ido a un par de fiestas pasándoselo genial.

Fiesta de Halloween con 46 semanas.

Fiesta de Halloween con 46 semanas.

Recibió su regalo de Pequeño Molón personalizado del sorteo que ganamos de Así Piensa una Mamá y fuimos con Súper Papá por primera vez al parque y se montó en un columpio.

En el parque con 47 semanas.

En el parque con 47 semanas.

Yo por mi parte ando con los preparativos del #LucyCumple y voy muy atrasada. Es su primer cumpleaños y quiero que sea bonito y lo recordemos siempre.

Ahora me levanto después de dormir a Lucy y escribo en el blog, o adelanto miles de ideas que tengo por la noche, porque en otro momento me es imposible. Y me cunde mucho, pero duermo poco. Aún así creo que he encontrado la manera de hacer más cosas y no andar agobiada durante el día.

El mes que viene será el último post de los meses de Lucy, porque soy consciente que sus cambios ya no serán tan rápidos y no habrá tanto nuevo que contar mensual. Eso si, el próximo mes va a ser muy especial.

LOS DIEZ MESES DE LUCY


Mi Lucy ya tiene 10 meses y a veces parece que fue ayer cuando la tuve por primera vez en brazos. Otras veces me parece que hace siglos que era tan chiquitita que prácticamente no se movía… Pero en lo que Súper Papá y yo coincidimos es en que el tiempo ha pasado volando y nuestra hija se está convirtiendo en una niña con personalidad, risueña, simpática y que nos tiene locos de amor.

El día 4 de octubre a las 15:10h se puso de pie y comenzó a dar pasitos. Súper Papá y yo mantuvimos la respiración hasta que se cayó de culo, e intentando no asustarla, no sabíamos si abrazarnos, besarnos o hacer una fiesta. Fue un momento precioso que tuvimos la suerte de ver ambos y que se quedará en nuestra memoria para siempre: Sus primeros pasitos.

Estos no son sus primeros pasos, pero prometo que son los segundos de el mismo día un ratito después. Lo hace genial ¿verdad? Parecía que iba a arrancar como una moto.

Andar ha revolucionado su manera de jugar, de moverse por la casa y de investigar. Hemos entrado en una nueva etapa de crecimiento claramente.

 
Pero sigue gateando claro, ¡a toda pastilla! Y si quiere llevarse algo a otra habitación se lo mete en la boca y se lo lleva, con el peligro que tiene eso…

Tanto jugar con ella a “cucú-tras” da sus frutos y se esconde que da gusto: detrás de una pared, con una muselina, con las sábanas en la cama, vaciando su cesta de los tesoros y poniéndosela en la cabeza. Le encanta y nos reímos muchísimo.

 
Jugando ha aprendido a meter los cubos unos dentro de otros, en su caja, o en cualquier otra caja o cajón, que me tiene loca buscando sus juguetes por toda la casa. Incluso cuando recogemos le digo que los meta en su caja y lo hace a su manera.

Pero igual que mete cosas en los cajones, saca todo lo que pilla de los mismos. Colocar o guardar ropa con ella cerca es agotador y nunca terminas.

También ha aprendido hace poco a meter los aros en el palo (Rainbow Stacker de madera) y le cuesta a veces y se frustra, pero lo consigue y mete unos cuantos. Por ahora, sus juguetes favoritos son los libros y las pelotas.

Estuvimos en un evento de Imaginarium organizado por Madresfera y Lucy se lo pasó genial. Jugó muchísimo y pasamos una tarde estupenda.

Si este verano había aprendido a rabiar como Hulk, este mes lo ha perfeccionado y tiene variantes: se arquea y se pone tiesa cuando la vas a meter en el carro y no quiere (evidentemente no la metemos si no quiere), o cuando la coges para ir a otro sitio, o cuando quiere coger algo que no debe y no la dejas. Y lo más peligroso es que cuando se enfada se tira hacia atrás, esté en la cama, en el suelo o en la bañera… Le molesta muchísimo que la saquemos de la bañera porque le encanta. Algunos niños lloran cuando entran y mi hija llora cuando sale.

Ha aprendido un ríe-llora muy extraño: es una especie de expresión como de sufrimiento, que termina con un sonido gutural que nunca sabes si lo siguiente será reir o llorar, es aleatorio.

También pone morritos tristes o cierra los ojos muy fuerte cuando sabe que vamos a negarle algo. Intentamos no decirle NO a nada, pero hay cosas que son inevitables, sobre todo cuando te ve con comida que ella no puede comer. Comemos las cosas a escondidas y hemos preparado muy bien la casa para no tener que decirle NO todo el tiempo, pero hay veces que hay que decirlo. Por ejemplo, abre el cajetín de la lavadora y un día se va a pillar un dedo, de hecho ya se lo ha pillado con la puerta del horno. Todavía no se como lo hizo.

Seguimos haciendo BLW con mucho éxito. Cada vez come mejor, más cantidad y con más seguridad. Le ponemos más los cubiertos e intenta utilizarlos cargándolos. Por ahora no lo consigue perfectamente, pero algún trozo ha pinchado con el tenedor.

A la hora de comunicarse siempre nos hemos entendido muy bien porque observamos las señales que hace Lucy, y evoluciona y aprende maneras nuevas de hacerlo. Por casi me muero el día que la pregunté lo que quería y me señaló la teta.

Me he dado cuenta que entiende muy bien lo que le digo y la importancia de enseñarle vocabulario. Antes yo no tenía muy claro que me entendiera pero cuando le dices: “Lucy, ¿quieres pavo?” y ella se levanta del suelo y va hacia dónde está el pavo, te das cuenta que solo le falta decir “Si, gracias”.

 
Hemos tenido que comprarle ropa nueva porque ha crecido una barbaridad y zapatos para que pueda andar. Y cuando le pones la ropa nueva, la inspecciona, la mira y la toca. Sabe que es nuevo.

Da muchos besos a quien ella quiere cuando ella quiere. Pero los mejores sin duda son los que da sin que se los pidas. También da besos a los peluches y a otras personas, no solo a sus padres, pero cuando ella quiere.

Llora con desconocidos. Mucho. Sobre todo si van a cogerla de primeras sin respetar su espacio vital como persona que es. Lo pasa bastante mal cuando viene alguien a casa o cuando nosotros vamos de visita. Si hay mucha gente se agobia y le da miedo, pone morritos y lo siguiente es llorar desconsoladamente. Tampoco le gustan los señores con barba, no le van los hipsters. Esperamos que se le pase esta etapa porque realmente lo pasa mal.

A la hora de dormir últimamente se despierta mucho por las noches llorando pidiendo el pecho, en vez de autoservirse como hacía antes. Necesita tenerme muy pegada y yo duermo peor.

 
Da mil vueltas en la cama: se pone boca abajo, de lado, se recorre la cama entera, gatea, se sienta y se tira hacia atrás… Hace unos días la cogí en el aire porque se sentó en la cama dormida y se tiró hacia atrás desde el borde, y aunque tenemos la cama en el suelo, se hubiese hecho mucho daño.

Se duerme en brazos de su padre en cualquier circunstancia, haya ruido, música… Algo que hasta ahora no había sucedido. Se siente miy segura en los brazos de Súper Papá.

 

Después de todo el verano sin dormirse en el carro, ahora vuelve a hacerlo por fin. Podemos ir a pasear y es probable que se duerma tranquilamente.

Los despertares son otro cantar. Tiene muy mala leche y ya sea despertándose ella sola o despertándola, no suele levantarse de buen humor en un principio. Luego en cuanto le haces alguna gracia se rie, pero hay que tener mucho tacto.

Tiene más trato con los gatos y se emociona mucho cuando los ve.

Aprende algo nuevo cada día rápida y eficazmente, es una pequeña esponjita preciosa y bonita.

Ya estoy preparando el #LucyCumple porque dentro de nada nuestra niña cumple un año y aunque me digan que soy muy exagerada, con el poco tiempo que tengo para el blog o hacer cualquier otra cosa que no sea dedicarme a Lucy, se me echa el tiempo encima y no llego.

Otros meses de Lucy:

OCTAVO Y NOVENO MES DE LUCY

SIETE MESES DE LUCY

EL MEDIO AÑITO DE LUCY

YA CINCO MESES DE AMOR CON LUCY

EL CUARTO MES DE LUCY

LOS TRES MESES DE LUCY

¡¡Mi Niña Tiene Dos Meses!!

El Primer Mes de Lucía

¡¡COLCHÓN AL SUELO!!

Vaya veranito hemos tenido… ¡No hemos parado! Y es que cuando no es una cosa es la otra, y el desarrollo de Lucy hace que nuestra casa tenga que sufrir cambios una y otra vez porque las necesidades en cada momento son diferentes y nos creemos que ya está solucionado, pero no.

Creemos que por fin hemos terminado con el problema de la cama y es lo que voy a contar hoy, porque hemos tenido varios cambios en toda la casa desde que Lucy nació. Hemos dado mil vueltas a todo porque todo lo primerizos que no hemos sido con la lactancia o la alimentación, lo estamos siendo logísticamente.

Como ya os conté, no utilizamos la cuna de colecho. Lucy y yo dormíamos en la cama de matrimonio muy agustico. Súper Papá no duerme con nosotras porque los micro despertares de Lucy, que a mi me despiertan décimas de segundo hasta que coge el pecho, a él le despertaban el resto de la noche, le era completamente imposible volver a dormirse y él si madruga para trabajar. Así estuvo dos meses hasta que decidimos que se fuese a la “habitación de Lucy”, subió un colchón que tenemos en el trastero y así estuvo un tiempo hasta que subió el somier y acondicionamos la habitación para un largo período y no como algo transitorio.

Por otro lado tuvimos que poner la cama de matrimonio contra la pared y unas barreras de seguridad porque Lucy ya no es un bebé chiquitito e incluso durmiendo da muchas vueltas peligrosas.

¿Conseguimos asegurar el perímetro? Pues si, hasta que Lucy comenzó a gatear. En ese momento, dejarla dormida en la cama y realizar quehaceres domésticos se convirtió en deporte de riesgo y es que, aunque tengas un buen intercomunicador, hay veces que los bebés se despiertan y no lloran, hay veces que se ponen a gatear por la cama en vez de avisarte de que ya no duermen, y hay veces que por muchas barreras que pongas y por muchos obstáculos que inventes en la cama, los bebés aventureros se los saltan y se llegan a caer de la cama. Y a parte del susto, del llanto de todo el mundo, de un mal rato terrible, y de lo peligroso que es tener una mala caída, te juras que no va a volver a pasar. Así que tienes que buscar la manera de solucionarlo: ¡Colchón al suelo!

La cama de matrimonio, en la que Lucy y yo dormimos desde el principio tiene un canapé lleno hasta los topes. Desmontarlo y poner el colchón en el suelo no es una opción. Pero la otra cama solo tiene somier y encima está en la habitación original de Lucy. Era mucho más fácil mudarnos de habitación, quitar muebles peligrosos y crear un espacio para ella, para que pueda descubrir y moverse sin peligro, un espacio que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza y que veo tan importante y esencial para su desarrollo y autonomía que estoy feliz y contenta de que hayamos encontrado esta solución. Un espacio Montessori. Pero esto lo cuento en otro post.

Ya no tenemos televisión, no tenemos baño integrado y no tenemos el cambiador al lado como en la otra habitación, pero no importa, porque Lucy tiene sus juguetes a mano, su habitación decorada para ella y la opción de acostarse o levantarse cuando quiera. El peligro de caerse de la cama ha desaparecido y nosotros vivimos más tranquilos.

Lucy bajando de la cama después de la siesta

 

Lucy tiene controlado lo de subir a la cama, y baja muy bien sola (después de haberla enseñado cómo hacerlo, aprendió en dos días), aunque se ha esmoñitado un par de veces, pero nada que ver ni por asomo con los golpes que se daría cayendo de una cama normal.

¿Cómo dormimos en el suelo? Los primeros días era un cachondeo. Tener los juguetes a la vista y tan a su alcance provocaban deseos irrefrenables en Lucy que no entendía bien el cambio de cama y solo veía diversión y juerga hasta las dos de la mañana. Una vez realizado el cambio dormimos genial y yo me permito el lujo de levantarme después de dormir a mi hija para ver una serie o una película con mi marido sin peligros. ¡Esto es vida!

Mucha gente no entiende los cambios que hacemos en casa, no concibe que los padres no durmamos juntos y creen que si hubiésemos acostumbrado a Lucy a dormir en cuna en vez de hacer esa “modernez del colecho”, nos ahorraríamos todos estos cambios. También son los mismos que no tienen que despertarse a dar el pecho a mi hija o que no tienen ni idea de lo que supone la lactancia y lo beneficioso que es para ambas dormir juntas.

Puede que tampoco comprendan la importancia de dar a Lucy autonomía y libertad de movimientos, en darle su espacio en una casa que también es suya.

La cama de Lucy en su habitación remodelada

 

Todos estos cambios: mueve cuna, desmonta cuna, sube colchón, cambia cama, sube somier, baja somier, mueve mueble, mueve cama con canapé lleno de mil cosas… Se los ha chupado Súper Papá prácticamente solo, porque nosotros hablamos conjuntamente de los cambios, y él los ejecuta aprovechando nuestros paseos. Hace todo lo que está en su mano para que Lucy tenga todo lo necesario y estemos cómodas. Gracias Súper Papá.

¿Cómo tenéis organizadas las camas haciendo colecho?

¿También hicisteis la “locura” de poner el colchón en el suelo?

LA MISIÓN DE UN BEBÉ: ESMOÑITARSE

Esmoñitarse: del verbo inventado Esmoñitar. Variación de “Esmoñarse” a lo chiquitito que utilizo cuando Lucy se sube, se acerca o arriesga demasiado en sus nuevos objetivos gateando y poniéndose de pie.

Nos tiene alucinados.

Ha pasado de sentarse sola a gatear en dos semanas y a ponerse de pie y soltarse en dos días. Tiene mucha prisa y miedo cero. No teme a nada. Es una valiente.

Y Súper Papá y yo no podemos despistarnos ni un momento.

La dejas en su colchoneta en el suelo con sus juguetes y en dos segundos está al lado de la cama intentando ponerse de pie. Y se pone, se pone. O intenta saltar los cojines de protección dándose impulso con el culo. Y los salta, los salta.

Al poco tiempo de nacer estiraba las piernas buscando apoyo, todo el mundo dice que va a andar pronto y apunta maneras. Pero mientras tanto tememos por su integridad física varias decenas de veces al día. Parece que su objetivo es darse un coscorrón contra la pared cuando busca apoyo para levantarse, o pillarse los dedos con el cabecero de la cama agarrándolo y meneándolo como si estuviera montando un toro mecánico. Y no hablemos de sus gateos hacia el infinito de la cama. Ella claramente cree que no termina nunca.

Soy partidaría de dejar que descubra, que investigue… Para llegar a caminar debe pasar por la etapa de gateo, por la etapa de intentar levantarse por sus propios medios, de lograrlo, de mantenerse… Es todo un proceso del cual soy consciente e intento respetar al máximo, aunque me dé un miedo terrible y haya veces que se le resbale una mano y se caiga de boca, o se de un coscorrón. En ese momento estoy a su lado y la consuelo de la mejor manera que se pero, creo que esos golpes forman parte de la nueva etapa para aprender a caminar.

  

Esto no significa que la deje morder un cable o que no vaya a estar pendiente. Estoy a su lado pero la dejo su espacio. No veo mal que intente levantarse y por supuesto no lo evito. Me mantengo en los alrededores por si me necesita y la cojo al vuelo en más de una ocasión.

En esto Súper Papá es mucho más protector que yo (¿o debería decir sobreprotector?). Mientras yo estoy más tranquila y observo sus movimientos él está más nervioso y hace una especie de baile a su alrededor poniendo las manos alrededor de su cabecita para que si se cae, no se de contra el suelo. Yo creo que coarta un poquito la libertad de movimientos de Lucy pero, ¿quién puede culparle de intentar evitar cualquier tipo de sufrimiento a su hija? Yo desde luego, no puedo. Y además como buen Súper, la protección corre por sus venas.

Somos conscientes de la de tortazos, culetazos, resbalones, golpetazos, maratones y llantos que nos quedan. Acabamos de empezar y es algo que todos los bebés pasan.

 

Por eso estamos ideando unos cambios en casa para alejar todo lo posible los peligros de ella. Sobre todo, quiero evitar al máximo decirle “NO” trescientas veces al día, y la única manera es quitar de su alcance todo aquello que no deba coger, así tendrá campo libre para investigar todo lo que quiera y sentirá que también es su casa porque no le negaremos el acceso a todo durante todo el día.

¿Hicisteis algún cambio en casa para facilitar la etapa de descubrimientos y que vuestro bebé no se esmoñitara con todo?

SIETE MESES DE LUCY

Lucy está ya muy grande. Cada vez menos bebé y más niña, con su personalidad, sus gustos, sus preferencias, su mala leche concentrada y su sonrisa inocente…

Si le quitas algo con lo que está jugando que no debería tener en la mano o porque hay que moverse, llora y se queja. También ha aprendido a despegarse el pañal y ha descubierto que tiene culo y chochete.

Este mes ha aparecido el segundo diente y ya tiene los dos de abajo bastante salidos e igualados. Los mordiscos duelen más y cuando se queda dormida con la teta en la boca, para que no se le escape el pezón, lo aprieta con los dientecitos. Me he llevado algún bocado grande. Sigue sin dejarse hacer una foto, y cuando se rie se lleva las manos a la boca como si le diese vergüenza porque es preciosa, así que no hay manera de pillarla.


A la hora de dormir muchas vueltas y croqueteos. Se pone solita boca abajo y sigue durmiendo y claro, te preocupas porque está boca abajo. Pero hace tiempo leí que si el bebé solito se da la vuelta y puede volver a ponerse boca arriba, no hay problema. Aún así, entre el calor, sus movimientos, sus pataditas, que se atraviesa a lo ancho de la cama y que la veo ponerse boca abajo, yo no pego ojo.

Las tomas nocturnas y la hora de dormir son más difíciles. Ha aprendido a moverse y prefiere estar despierta dando vueltas que dormir. Se pone a gatas a tomar teta, se pone boca abajo… Me suelta la teta cuando quiere, se da la vuelta, se pone de lado y me da la espalda. ¡Es ya muy mayor! ¡Y me tiene loca!

Con la Alimentación Complementaria (AC) ha tenido hasta cinco días de no hacer caca, pero en ningún momento se ha estreñido. Come todo lo que le ponemos (estamos haciendo BLW) con muchas ganas y curiosidad. Ha empezado a tomar agua, pero no sabe mamar de ningún biberón con ningún tipo de tetina, aunque es muy lista y aprieta la tetina con la mano para que salga un chorro. Se pone perdida de agua pero como hace calor no pasa nada. De donde bebe genial es de los vasos normales.

Se lo pasa genial comiendo

Por fin con 28 semanas aprendió a sentarse solita de repente desde la posición gateo y controla sus movimientos una barbaridad. Tiene tanta prisa que dos semanas después ya se ponía de pie apoyándose en todo y hasta se suelta. Se aguanta un poquito antes de caerse de culo. Súper Papá y yo estamos alucinando y nos tiene aterrados porque tiene mucho peligro.

Sentadita como una niña mayor

Este mes ha tenido dos veces conjuntivitis relacionada con su obstrucción de lacrimal, o eso pensamos. No soporta que le pongan las gotas y el ojito que le lloraba desde que nació nos tiene un poquito preocupados.

Habla y grita mucho. Ha aprendido a decir “papapapapapa…” y algunas veces solo dice “papa”. Tiene a Súper Papá loco de amor.

No para un segundo quieta y las siestas se hacen difíciles porque se cae de sueño pero no quiere dormir. El calorazo terrible que está haciendo debe tener mucho que ver y le afecta mucho. Tampoco se duerme de paseo en la sillita y la mayoría de los días volvemos a casa con la mochila de porteo porque se pone a llorar. Este calor la tiene fuera de si…

Dejándola en el suelo en su colchoneta, aún rodeada de cojines tienes que estar con mil ojos, porque no gatea bien, pero se desplaza que da gusto y te la puedes encontrar en la otra punta intentando ponerse de pie con mil peligros alrededor, y lo mismo en la cama. Pero que se mueva tanto también crea momentos de juego muy divertidos, porque se pone nerviosa y “huye” o se te sube encima y ella sola busca la teta, cosa que me parece preciosa. O se cuelga de tu espalda, intenta levantarse y da saltitos… Ah!! Y hace el “Palmas palmitas”, con la mano abierta se da en el puño pero sigue el ritmo la mar de bien.

¿Y la piscina? Le encanta, no se ha quejado ni una sola vez. Se lo pasa pipa y estamos disfrutando un motón.

Siempre que escribo el post mensual me da la sensación de que se me olvidan mil cosas importantes, ¡pero no me da la vida! Crece a una velocidad gigantesca, aprende cada día algo nuevo, y tiene logros todos los días. Y es una niña muy feliz, todo el mundo nos lo dice. ¿Y nosotros? Muy cansados también por el calor e intentando seguirle el ritmo, pero sobre todo, enamorados.

Otros meses de Lucy:

El Primer Mes de Lucía

¡¡Mi Niña Tiene Dos Meses!!

Los Tres Meses de Lucy

El Cuarto Mes de Lucy

Ya Cinco Meses de Amor con Lucy

El Medio Añito de Lucy

Los bebés se desacostumbran a los brazos

No se si será un complot mundial, pero nos han mentido. Toda la vida escuchando aquello de “no le cojas que se acostumbra” y resulta que no es verdad.

Aunque porteo a Lucy y la tengo en brazos de aquí para allá todo el santo día, a ella le gusta cada vez más estar en el carro. Lejos de querer más brazos, según crece me doy cuenta que aguanta cada vez más tiempo sin los brazos de mamá.

Poco a poco se sienta, se entretiene en su carro con algún juguete… Nada que ver con las primeras semanas en las que no había manera de dejarla en la cuna porque en seguida se despertaba, o cuando conseguías acostarla y a los diez minutos abría el ojo y te llamaba desconsoladamente.

 

Esto que pasaba no es extraño: Pasó de estar en un paraíso calentito, un útero oscuro e íntimo, con el olor de mamá y papá en el líquido amniótico, oyendo cómo sus padres la hablaban en un tono muy bajo, escuchando el latido casi hipnótico de mamá y mecida las 24 horas por sus caderas, a un lugar frío (y muy frío que nació en diciembre), con mucho ruido y una luz cegadora. Por eso ella y todos los bebés prefieren estar cerca de su madre, o de su padre. Siempre quieren estar con alguien, o encima, o agarrados o abrazados, aunque haya 30º y un sol abrasador y estén sudando como pollitos, ellos son felices cerquita de mamá.

Con el tiempo se van “despegando”. 

A Lucy le gusta estar en la cama o en su colchoneta con sus juguetes y puede pasarse un buen rato mientras yo voy y vengo por la habitación haciendo cosas… Puedo llevarla a la cocina o al salón en el carro y ella se distrae. Podemos pasear con la sillita de paseo y se asoma a ver el paisaje.

Dentro de poco comenzará a gatear y será la novedad y luego a andar, y seguro que querrá hacerlo solita, sin mano ni nada. Cada vez será más independiente…  Y entonces, echaré de menos esa tardes en las que se me sube encima cual escaladora y no me deja ni un segundo tranquila…

Si tu bebé quiere brazos, dale brazos.

No va a quererlos y necesitarlos toda la vida, pero cuando los necesite, que estén ahí.

 

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