“Bonitas”, destruyendo los estereotipos de género

Este libro me parece poderoso. En pocas páginas y con pocas palabras podemos aprender mucho, tanto, que hasta podemos destruir los estereotipos de género.

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Fue un regalo de Bebe Friki a Lucy por su cumpleaños. Dice su mamá que se lo ha regalado a todas las niñas que cumplían años, y espero que siga haciéndolo, porque aunque Lucy todavía no lo sabe, es un libro que representa aquello que le enseño cada día y que quiero que interiorice: que las niñas no “tienen que ser” de ninguna manera.

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Mediante la ironía, este libro describe a las niñas que aparecen en sus páginas nombrando lo contrario a lo que muestran, repitiendo esos estereotipos que la sociedad dirige a las niñas, con un mandato de cómo deberían ser o cómo deberían comportarse.

¿Según quién?

¿Quién dice cómo deben ser las niñas?

¿Acaso somos todas las niñas iguales?

“Bonitas” de la editorial Astronave es un libro, para niñas y niños a partir de 3 años, que nos enseña que lo importante es lo que tenemos dentro, que la belleza exterior es algo subjetivo y que todas, cada una a su manera, somos bonitas y especiales.

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Basta ya de imponer roles de género como que las niñas no deben ensuciarse cuando juegan, o que siempre tenemos que estar perfectas y ser elegantes, mirarnos en el espejo y maquillarnos. Se acabó el decir que las niñas debemos vestir de x manera, y jugar a x juegos.

Y hablo en primera persona porque yo también soy una niña, fui una niña a la que esos estereotipos le dieron problemas, le pusieron barreras y le bajaron la autoestima cuando vio que ella no era lo que “se suponía que debía ser”.

Me pregunto cuán alto habría llegado, cuán alto habríamos llegado muchas niñas, si no hubiéramos crecido con esas limitaciones, (que muchas veces venían de nuestra misma familia y entorno), respecto a nuestra manera de ser y nuestro aspecto. Si nos hubieran enseñado a querernos a nosotras mismas y nos hubieran aceptado tal y como somos.

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LA AUTORA

Stacy McAnulty es una conocida escritora de libros infantiles que anteriormente se dedicaba a la ingeniería mecánica. Originaria de Nueva York, vive en Carolina del Norte con su familia. Según sus propias palabras “es (y no en ese orden estricto) esposa, madre de 3 peques y 3 perros, autora, hija, hermana, hermanastra, tía, amiga, adicta a Twitter, ingeniera mecánica (actualmente inactiva), blogger inconsistente, fan de los Packers, dosdedos-mecanógrafa, ciudadana interesado, entusiasta de la compra de libros, voluntaria reacio, conductora de monovolumen, dadora de vuelta a los pancakes, bateadora con botón de repetición y recortadora de cupones”.

Stacy McAnulty

Y ya solo esa descripción tan divertida de si misma dice mucho de ella. Es una mujer muy activa que realiza muchos eventos y que hace visitas a escuelas, echad un vistazo a su web.

LA ILUSTRADORA

Joanne Lew-Vriethoff nació en Malasia y creció en Los Angeles. Consiguió su título en el Art Center College of Design de Pasadena trabajó en televisión

Después se mudó a New York trabjó en un estudio de diseño gráfico para clientes como la Universidad de Columbia.

Actualmente vive en Amsterdam donde se dedica a la ilustración, a la fotografía y a estar en contacto con la naturaleza. Viaja mucho con su familia, le encanta fotografiar arte urbano, montar en bicicleta a medianoche por Amsterdam, hacer buceo, soñar de día y coleccionar ilustraciones de libros.

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Las ilustraciones muestran niñas felices, niñas riendo, niñas disfrutando del juego, descubriendo, haciendo deporte, sin estar pendiente de su aspecto o de lo que se hayan ensuciado. Haciendo todo lo que se supone que no deberían hacer. ¿Según quién y por qué?

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Me hubiera encantado ser así de pequeña, os lo digo de verdad. Me encantaría haber tenido ese “Girl Power” y que hubiera sido compartido por muchas niñas de mi edad.

Si te gusta “Bonitas”, puedes encontrarlo aquí.

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Barbie contra el #DreamGAP y los estereotipos de género

Seguramente hayas leído una noticia sobre un estudio que pone de manifiesto cómo los estereotipos de género limitan las expectativas de las niñas alrededor de los 5 o 6 años. Sobre esa edad, las niñas comienzan a pensar que son menos brillantes que los niños porque no relacionan la inteligencia con su propio género. Pero al mismo tiempo relacionan que las chicas consiguen mejores notas por su esfuerzo y constancia, no por su inteligencia. Algo que me parece tremendamente curioso.

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En muchos casos, en una misma familia, las normas de género influyen en la crianza, y se trata de diferente manera a niños y a niñas. A veces se favorece a un género por encima del otro en determinados aspectos (la hora de llegada es superior si eres un chico, por ejemplo), o se pide más colaboración en casa (las chicas deben ayudar más en las tareas domésticas), e incluso se limita su crecimiento y desarrollo, alegando que no se puede hacer tal cosa por ser niña.

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#PataditadelDía: ¿Ropa de Niña?

Ya conté que nuestra hija no lleva pendientes, nos parece innecesario e incluso peligroso. Pero también es sexista. Mi hija no tiene que llevar pendientes para que todo el mundo sepa que es una niña. Ni deberían mirarle las orejas para ver si le tratan de una manera o de otra, que es lo que todo el mundo hace.

Y esto podemos extrapolarlo a la ropa: primero intentan identificar qué sexo tiene mi bebé, para tratarle en consecuencia. Y no solo las personas adultas, los niños y niñas también lo hacen.

El día de marras, Lucy vestía unos pantalones a cuadros azules, naranjas, rojos y blancos y una camiseta naranja con un gato. Colores, a mi parecer, unisex. Como todos.

Outfit de el día de marras. 17 meses.

Un padre dice a su hijo que juegue con el “nene” a la pelota y al llamar a Lucy por su nombre, se sorprende y te hace saber que le extraña porque “parece un niño”. No vuelve a repetir a su hijo que juegue con la “nena” a la pelota, la excluye del juego directamente. Debe ser que la pelota no es un juego de niñas.

En ese parque Lucy quería “hacerse amiguita” sin mucho éxito de 2 niñas más mayores que ella. Ambas tendrían unos 5 años y es una diferencia grande como para que jueguen con ella, es comprensible. Pero una de ellas si le hacía caso, trataba a Lucy con delicadeza e incluso le acariciaba la carita. La otra no solo le ignoraba, si no que le miraba con desprecio.

En mi papel de madre protectora me di cuenta, y aunque son niños, no me gusta que traten así a Lucy por lo que intenté distraer y jugar con ella a la pelota para apartarnos, ya que visiblemente sobraba en el juego de las dos niñas mayores.

Pero Lucy insistía en estar con ellas, y además quería un bolo que la niña más arisca le mostraba incitándole a pedírselo para luego negarlo, o tirándolo al suelo y cuando Lucy se acercaba, lo recogía con rapidez arrancándoselo prácticamente de las manos.

¡Mi pobre niña inocente!

Más de una mirada fulminante le eché a esa niña, que ella notaba pero ni se inmutaba y seguía. Además mandaba y mangoneaba a la dulce niña que trataba a Lucy como a un ser humano.

Pero ¡sorpresa! Ambas niñas durante su juego se cambiaban el nombre y la niña arisca se ponía el nombre de mi hija (debía ser su favorito) y en un intento de acercamiento le dije que mi hija se llamaba así.

La cara de la niña arisca fue muy extraña, una mezcla entre sorpresa y admiración. En cuanto supo que Lucy era una niña, porque evidentemente debía pensar que era un niño, cambió radicalmente su trato hacia ella. Incluso le ofreció el bolo que antes guardaba con tanto recelo. Menos mal que después de tanta negación, mi hija le dijo que se metiera el bolo en el culo, que ya no lo quería. ¡Esa es mi niña!

A mi ambos hechos además de sorprenderme, me preocupan. No entiendo que nadie trate a un bebé de manera diferente según su sexo. Evidentemente ese padre sin darse cuenta (o si) está enseñando a su hijo a diferenciar con quién puede o no puede jugar por su género, pero que una niña de 5 años, tenga unos estereotipos ya tan marcados (pendientes, pelo, ropa…) que le hacen marginar a un bebé de 18 meses y que su actitud cambie cuando descubre que el sexo de mi hija no es el que creía, me da mucha pena y al mismo tiempo miedo.

¿Dónde ha quedado eso de jugar todos con todos?  ¿Por qué esa diferencia de trato a un bebé que no entiende de género y lo que quiere es jugar? ¿Por qué esa segregación?

A veces pienso que la culpa es mía por no entrar en el rebaño, por utilizar ropa heredada de los primos varones de Lucy… Cuando le compro ropa a ella, tampoco se la compro rosa y con volantitos. Le compro ropa normal, de la sección de niña (o de la de niño si nos gusta por supuesto) y también le confunden con un “nene”.

Lucy vestida con ropa de la sección de niña. También fue confundida con un niño. 17 meses.

El problema no soy yo, ni la ropa de mi hija. Yo noto el cambio de comportamiento hacia ella porque se equivocan con el sexo. Si no se equivocaran en un principio, yo no sabría que si la invitan a jugar a la pelota es porque piensan que es niño, y cuando saben que es niña, le retiran la invitación.

Tampoco sabría que una niña de 5 años cambia de parecer radicalmente cuando mi hija ya no es un niño para ella.

Si vistiera a mi hija con lo que la sociedad entiende como ropa de niña, no sufriríamos ese trato porque nadie se confundiría. Mi hija estaría diferenciada a la legua y con un cartel luminoso que diría: “soy niña”. ¿Es tan necesario? ¿Hay que cambiar la manera de hablar a un bebé dependiendo de su sexo? ¿De verdad?

Y esto no son hechos aislados para nada.

¿Qué debería hacer?

¿Vestir a mi hija acorde con lo que la

sociedad admite como “ropa de niña”?

Que yo claudicara y vistiera a mi hija siempre con falda o de rosa, que tuviera pendientes o el pelo largo no cambiaría el distinto trato que noto hacia Lucy cuando “es niño” o cuando “es niña”. Seguiría existiendo y ese es el problema.

Puede que otra niña en otra parte del mundo le encante jugar con la pelota (igual que a Lucy) y no la inviten solo porque es niña y ese juego “no es para ella”.

Puede que algún niño quiera jugar con unas niñas que le niegan su compañía porque no es como ellas.

¿Qué les estamos enseñando a nuestros hijos e hijas?

Lucy no entiende de sexos. Solo quiere jugar. 17 meses.

¿Y si a ella le gustan esos colores? ¿Si le gusta vestir con “colores de niño”? Lucy sabe lo que le gusta y lo que no, y si no quiere ponerse algo o prefiere otra cosa te lo dice. Suele elegir los zapatos que se pone y tiene opción a elegir entre varias camisetas a veces.

¿Y si a Lucy le gusta jugar con “juguetes de niño”? Le encanta jugar con coches y pelotas.

Me niego a quitar “ropa o colores de niño” del armario de Lucy. No pienso prohibir a mi hija jugar con un “juguete de niño” si a ella le gusta.

Y es lo que pienso enseñarla: Todos los niños y niñas son iguales, y pueden jugar o vestirse con lo que quieran.

Que la gente se confunda bueno, nos pasa vistiendo “de niño” o “de niña” a diario. Todo el mundo tienen tan interiorizado el tema de los pendientes, del pelo largo y de los colores, que hasta que esos estereotipos no desaparezcan, es lo que nos toca vivir. Pero, ¿tratarla diferente, discriminar, excluir o marginar? ¿Estamos locos?

La #Pataditadeldía: va dirigida a los adultos, que enseñan a los niños a diferenciar y discriminar a los demás por su género o su ropa. A esta sociedad que inculca unos estereotipos innecesarios e injustos solo para saber de antemano cómo deben tratar a un individuo o individua, sin tener en cuenta sus deseos o gustos y su libertad para decidir sobre ellos mismos sin que nadie los margine.