¿Qué regalar a un bebé de 2 años?

Por las fechas que se acercan tengo la sensación de pasar un mes entero celebrando el cumpleaños de Lucy: Todo comienza con el #LucyCumple2 a principios de diciembre, celebración, familia, regalos… Y sigue con la Nochebuena, el cumple de su primo, la Navidad, Nochevieja, la Noche de Reyes y los regalos que traen al día siguiente. Todo el mes lo paso centrada en Lucy, en estar bien con ella, en que disfrute y en vivir momentos especiales que poder recordar para siempre. A veces incluso creo que soy demasiado exigente y perfeccionista.

Como en teoría Lucy solo tiene regalos “una vez al año” aunque en varias celebraciones, me dedico a buscar regalos para tenerlo todo preparado e incluso ayudar a quien pueda preguntarme qué le regalan a Lucy.

Aquí traigo la #wishlist del #Lucycumple2, que se hace extensible y válida para Navidad y Reyes. En resumen, regalos para un bebé de 2 años.

despertador-peppa-pig

Fuente: Amazon

  • Peluche de Peppa Pig. Lucy adora a Peppa, le encanta y le parece muy tierna. Qué decir del personaje del año para Lucy.
peluche-peppa-pig

Fuente: Bandai

  • Caja de Color 3 de Jaisa Educativos (35,00€). Es la caja que más colores tiene y es probable que Lucy no sepa distinguir todos al principio pero ya lo hará. Diferenciará entre más oscuros y más claros, más fuertes, la misma gama… A mi me parece súper práctico y precioso.
caja-de-color-3-jaisa-educativos

Caja de Color 3. Fuente: Jaisa Educativos

  • Bicicleta de aprendizaje sin pedales. Las he visto en Decathlon de varios precios (29,99€ a 59,99€) de la marca Stream y B´Twin. También nos gusta la de Chicco (29,71€) , que parece ligera y es barata. El problema es que yo la quiero roja y Súper Papá la prefiere rosa, así que tendremos que llevar a Lucy a que decida.

    Pero la creme de la creme de las bicicletas, las que vi y me enamoré son las de New Born Riders. Tienen modelos de madera y otras de acero, pero con un diseño y un estilo novedoso y creativo. También se elevan muchísimo de precio la verdad pero ¿quién no tiene un capricho?

kokua-likeabike-forest-newbornriders

Bicicleta Kokua Likeabike Forest. Fuente: New Born Riders

  • Utensilios de limpieza. Lucy suele colaborar, cuando quiere, en las tareas domésticas. Para ella son un juego. Hemos pensado que para facilitar su autonomía es interesante que tenga unas herramientas a su medida. Este kit de JugariJugar nos parece perfecto porque no son de juguete, son utensilios reales que es lo ideal para que pueda limpiar de verdad.
utensilios-de-limpieza-infantiles-jugarijugar

Fuente: JugariJugar

  • Saco con 100 piezas de construcción de madera (22,50). Desde el año pasado estoy detrás de estas piezas de la marca Legler que venden en una de nuestras tiendas de cabecera: Monetes. Tienen una calidad y precio genial y fomentan la motricidad fina, creatividad y reconocimiento espacial de Lucy. Además vienen en un saco para guardarlos con facilidad.
sacoconcubos

Fuente: Monetes

  • Campanas Musicales. Desde que vimos a Lucy con unas campanas fijas nos parecieron una manera genial de descubrir notas  y escalas musicales, melodías… Favorecen la concentración y la coordinación y por supuesto estimulan la audición. Las hemos encontrado en JugariJugar (19,25€) y en Alupé (34,95€).
    campanas-arco-iris-jugarijugar

    Fuente: JugariJugar

    Aunque a nosotros nos interesaban mucho más las campanas fijas. Por ejemplo las de Uncommongoods  (152,68€) que son de nivel y bastante caras, y las de Jaisa Educativos (132,00€).

2016-12-16.png

Fuente: Uncommongoods.

  • Maletín  de Doctora. Últimamente a Lucy le encanta hacer chequeos a sus muñecos y a sus padres con cualquier palo que se encuentra o con una jeringuillita. Cualquier cosa le vale. Así que decidí que había que buscar un maletín adecuado, pero el del Imaginarium, que es el que conozco y me gusta ya no  está en catálogo. Los de juguete me parecen eso, de juguete. Quiero que Lucy utilice material de verdad, que cuando lo vea en la consulta del médico lo recuerde y le suene y así, a lo mejor con suerte, conseguimos que no tenga tanto miedo. Me he puesto a ello, le voy a conseguir un maletín de doctora lo más real posible y lo contaré en el blog.
  • Cilindros de Botón. Me parece un juguete perfecto e indispensable a esta edad, aunque se suelen recomendar a partir de los 3 años, ya que ayudan a discriminar objetos de diferentes alturas y diámetros. Es verdad que es un material caro y difícil de encontrar pero seguro que lo vale. Los he encontrado en Jaisa Educativos  (126,00€) y JugariJugar (128,00€).
bloques-de-cilindros-set-de-4-jugarijugar

Fuente: JugariJugar

  • Wobbel Board de Monetes (139,00€). En cuanto la vi imaginé a Lucy encima, debajo y al lado de ella. Haciendo surf, acostada, subiendo, bajando. Me pareció un juguete sencillo pero que da muchísimo juego.
wobbel-board-tabla-curva3.jpg

Fuente: Monetes

  • Light Box de MrWonderful (39,00€) Uno de los regalos de estas navidades que veo en todos sitios. Sirve para dejar mensajes positivos y preciosos en un formato novedoso pero yo le veo muchas posibilidades para jugar con Lucy y aprender letras. Y en ItBaby las podéis encontrar de diferentes tamaños y colores e incluso conseguir set de letras y formas.
mrwonderful_pra02773_ltbx002_little-lovely_caja-luz_a4_2016-1.jpg

Fuente: MrWonderful

Espero que esta #wishlist para bebés de 2 años os sirva, o que por lo menos os de alguna idea. ¡Ya os contaré si Lucy recibe estos regalos u otros incluso mejores!

 

¿Qué os parecen estos regalos?

¿Se os ocurre algún imprescindible que no esté en esta lista?

Anuncios

#PataditadelDía: ¿Ropa de Niña?

Ya conté que nuestra hija no lleva pendientes, nos parece innecesario e incluso peligroso. Pero también es sexista. Mi hija no tiene que llevar pendientes para que todo el mundo sepa que es una niña. Ni deberían mirarle las orejas para ver si le tratan de una manera o de otra, que es lo que todo el mundo hace.

Y esto podemos extrapolarlo a la ropa: primero intentan identificar qué sexo tiene mi bebé, para tratarle en consecuencia. Y no solo las personas adultas, los niños y niñas también lo hacen.

El día de marras, Lucy vestía unos pantalones a cuadros azules, naranjas, rojos y blancos y una camiseta naranja con un gato. Colores, a mi parecer, unisex. Como todos.

Outfit de el día de marras. 17 meses.

Un padre dice a su hijo que juegue con el “nene” a la pelota y al llamar a Lucy por su nombre, se sorprende y te hace saber que le extraña porque “parece un niño”. No vuelve a repetir a su hijo que juegue con la “nena” a la pelota, la excluye del juego directamente. Debe ser que la pelota no es un juego de niñas.

En ese parque Lucy quería “hacerse amiguita” sin mucho éxito de 2 niñas más mayores que ella. Ambas tendrían unos 5 años y es una diferencia grande como para que jueguen con ella, es comprensible. Pero una de ellas si le hacía caso, trataba a Lucy con delicadeza e incluso le acariciaba la carita. La otra no solo le ignoraba, si no que le miraba con desprecio.

En mi papel de madre protectora me di cuenta, y aunque son niños, no me gusta que traten así a Lucy por lo que intenté distraer y jugar con ella a la pelota para apartarnos, ya que visiblemente sobraba en el juego de las dos niñas mayores.

Pero Lucy insistía en estar con ellas, y además quería un bolo que la niña más arisca le mostraba incitándole a pedírselo para luego negarlo, o tirándolo al suelo y cuando Lucy se acercaba, lo recogía con rapidez arrancándoselo prácticamente de las manos.

¡Mi pobre niña inocente!

Más de una mirada fulminante le eché a esa niña, que ella notaba pero ni se inmutaba y seguía. Además mandaba y mangoneaba a la dulce niña que trataba a Lucy como a un ser humano.

Pero ¡sorpresa! Ambas niñas durante su juego se cambiaban el nombre y la niña arisca se ponía el nombre de mi hija (debía ser su favorito) y en un intento de acercamiento le dije que mi hija se llamaba así.

La cara de la niña arisca fue muy extraña, una mezcla entre sorpresa y admiración. En cuanto supo que Lucy era una niña, porque evidentemente debía pensar que era un niño, cambió radicalmente su trato hacia ella. Incluso le ofreció el bolo que antes guardaba con tanto recelo. Menos mal que después de tanta negación, mi hija le dijo que se metiera el bolo en el culo, que ya no lo quería. ¡Esa es mi niña!

A mi ambos hechos además de sorprenderme, me preocupan. No entiendo que nadie trate a un bebé de manera diferente según su sexo. Evidentemente ese padre sin darse cuenta (o si) está enseñando a su hijo a diferenciar con quién puede o no puede jugar por su género, pero que una niña de 5 años, tenga unos estereotipos ya tan marcados (pendientes, pelo, ropa…) que le hacen marginar a un bebé de 18 meses y que su actitud cambie cuando descubre que el sexo de mi hija no es el que creía, me da mucha pena y al mismo tiempo miedo.

¿Dónde ha quedado eso de jugar todos con todos?  ¿Por qué esa diferencia de trato a un bebé que no entiende de género y lo que quiere es jugar? ¿Por qué esa segregación?

A veces pienso que la culpa es mía por no entrar en el rebaño, por utilizar ropa heredada de los primos varones de Lucy… Cuando le compro ropa a ella, tampoco se la compro rosa y con volantitos. Le compro ropa normal, de la sección de niña (o de la de niño si nos gusta por supuesto) y también le confunden con un “nene”.

Lucy vestida con ropa de la sección de niña. También fue confundida con un niño. 17 meses.

El problema no soy yo, ni la ropa de mi hija. Yo noto el cambio de comportamiento hacia ella porque se equivocan con el sexo. Si no se equivocaran en un principio, yo no sabría que si la invitan a jugar a la pelota es porque piensan que es niño, y cuando saben que es niña, le retiran la invitación.

Tampoco sabría que una niña de 5 años cambia de parecer radicalmente cuando mi hija ya no es un niño para ella.

Si vistiera a mi hija con lo que la sociedad entiende como ropa de niña, no sufriríamos ese trato porque nadie se confundiría. Mi hija estaría diferenciada a la legua y con un cartel luminoso que diría: “soy niña”. ¿Es tan necesario? ¿Hay que cambiar la manera de hablar a un bebé dependiendo de su sexo? ¿De verdad?

Y esto no son hechos aislados para nada.

¿Qué debería hacer?

¿Vestir a mi hija acorde con lo que la

sociedad admite como “ropa de niña”?

Que yo claudicara y vistiera a mi hija siempre con falda o de rosa, que tuviera pendientes o el pelo largo no cambiaría el distinto trato que noto hacia Lucy cuando “es niño” o cuando “es niña”. Seguiría existiendo y ese es el problema.

Puede que otra niña en otra parte del mundo le encante jugar con la pelota (igual que a Lucy) y no la inviten solo porque es niña y ese juego “no es para ella”.

Puede que algún niño quiera jugar con unas niñas que le niegan su compañía porque no es como ellas.

¿Qué les estamos enseñando a nuestros hijos e hijas?

Lucy no entiende de sexos. Solo quiere jugar. 17 meses.

¿Y si a ella le gustan esos colores? ¿Si le gusta vestir con “colores de niño”? Lucy sabe lo que le gusta y lo que no, y si no quiere ponerse algo o prefiere otra cosa te lo dice. Suele elegir los zapatos que se pone y tiene opción a elegir entre varias camisetas a veces.

¿Y si a Lucy le gusta jugar con “juguetes de niño”? Le encanta jugar con coches y pelotas.

Me niego a quitar “ropa o colores de niño” del armario de Lucy. No pienso prohibir a mi hija jugar con un “juguete de niño” si a ella le gusta.

Y es lo que pienso enseñarla: Todos los niños y niñas son iguales, y pueden jugar o vestirse con lo que quieran.

Que la gente se confunda bueno, nos pasa vistiendo “de niño” o “de niña” a diario. Todo el mundo tienen tan interiorizado el tema de los pendientes, del pelo largo y de los colores, que hasta que esos estereotipos no desaparezcan, es lo que nos toca vivir. Pero, ¿tratarla diferente, discriminar, excluir o marginar? ¿Estamos locos?

La #Pataditadeldía: va dirigida a los adultos, que enseñan a los niños a diferenciar y discriminar a los demás por su género o su ropa. A esta sociedad que inculca unos estereotipos innecesarios e injustos solo para saber de antemano cómo deben tratar a un individuo o individua, sin tener en cuenta sus deseos o gustos y su libertad para decidir sobre ellos mismos sin que nadie los margine.

 

 

 

 

 

 

Jugando con el Árbol Musical

Uno de los regalos que recibimos en el #LucyCumple fue el Árbol Musical, una estructura preciosa de madera que forma un circuito por el que descienden canicas por sus hojas de colores y producen un sonido armónico y acompasado.

Es un juguete realizado de forma artesana con materiales naturales cuyas lengüetas de madera están pintadas con colores vivos en la escala cromática de Goethe, por lo que es un juguete visualmente llamativo y proporcionado.

arbol_musical_68_semanas_3

Si bien no parece un juguete muy creativo, se suele comparar con un instrumento musical y aunque no podemos considerarlo cómo tal, realmente somos nosotros los que “hacemos música” cuándo introducimos las canicas en el árbol, porque podemos comenzar la melodía a cualquier altura, e incluso con varias canicas al mismo tiempo lograr un canon diferente cada vez. Así que algo creativo si que es.

Y, ¿para qué sirve?

  • Para aprender a escuchar la escala musical, a diferenciar graves de agudos… Afina y entrena el oído.
  • Para aprender la escala cromática.
  • Es una manera de despertar su expresión musical.
  • Para quedarse embelesada mirando cómo caen las canicas.
  • Para practicar la motricidad fina.
  • Para reírse, para relajarse…

A Lucy le encanta este juguete. Se queda hipnotizada cuándo suelta una o dos canicas y espera a ver cómo caen. Le divierte escuchar cómo golpean cada una de las hojas rítmicamente y se emociona cuando llegan al final. Más de una vez la hemos oído imitando y tarareando el sonido que produce el Árbol Musical.

Como curiosidad sobre este juguete, contaré que en un taller de juegos vimos un árbol musical que debía medir metro y medio, y Lucy y yo alucinamos con lo bonito y grande que era. Tenía muchos colores, y la canica bajaba y bajaba realizando diferentes escalas. ¡Era digno de ver! Y puedo asegurar que la cara de ilusión de Lucy no la olvidaré jamás.

En casa tenemos el pequeño y tiene una altura ideal para que Lucy lo maneje, pero no lo tenemos a su alcance ni puede jugar con ese juguete sin supervisión porque nos da miedo que se meta una canica en la boca y se ahogue. Tengo que decir que tampoco ha hecho el intento pero preferimos prevenir y además la acompañamos durante el juego.

Aunque no está a su alcance, lo tiene en su espacio de juego a simple vista y lo pide varias veces al día. Lo pondremos a su alcance cuando creamos que realmente no hay peligro y que la etapa de descubrir cosas con la boca ha pasado del todo.

arbol_musical_68_semanas_2.jpg

Practicando motricidad fina con 68 semanas.

Quiero comprar más canicas, de diferentes tamaños, pesos y materiales porque estoy segura que los sonidos variarán, aunque sea débilmente y puede que esto le de un valor añadido al juguete.

¡Qué tendrá este juguete que es capaz de captar la atención de Lucy un buen rato!

Y no solo la suya, en casa nos encanta, y a las visitas de todas las edades también. Llama mucho la atención su forma y suelen preguntar. Nadie se resiste a introducir una canica y no se van de casa con las ganas.

Creemos que además de ser un juguete fabricado en materiales naturales, mucho mejor para Lucy, pensamos que será duradero y que al mismo tiempo que juega, aprende y su imaginación despierta.

arbol_musical_68_semanas

Es posible que algún día, aunque creo que todavía falta mucho, ya no consideremos el Árbol Musical un juguete y quede relegado dignamente a decorar algún lugar de la casa o de la habitación de Lucy. Y estoy segura que cuando pasemos a su lado no podremos evitar hacerlo sonar y recordar a nuestra hija cantando y riendo.

¿Qué te parece este juguete? 

¿Tenéis en casa el Árbol Musical?

 

Post No Patrocinado: Nosotros lo mandamos comprar en Monetes para el #LucyCumple y cuesta 19,90€.

Está recomendado para bebés a partir de 2 años, pero Lucy lo empezó a utilizar a los 12 meses.

Cambiando el Salón a Espacio de Juegos para Bebés

Cuando Lucy aprendió a gatear el pasado verano, nos pusimos manos a la obra a despejar la casa, guardar y hacer desaparecer todo lo que estuviese a su alcance y fuese peligroso para ella. 

Como ya conté, esto nos ha permitido que Lucy haya disfrutado de movimiento y juego libre.

Mi máxima en este proyecto era no tener que decirle que “NO” a Lucy todo el santo día. Y casi lo hemos conseguido, no somos perfectos, porque cosas peligrosas como dar manotazos a la televisión, tenemos que negárselo. Todo lo demás está permitido.

Quitamos la mesa de café del salón, cambiamos estanterías de sitio, guardamos cables y tapamos enchufes para ampliar y asegurar el espacio.

Se me ocurrió que además de quitar cosas peligrosas y reordenar las estanterías para que no rompiera nada, sería perfecto que tuviese un espacio para ella y para sus cosas, que todo estuviera a su alcance para coger lo que quisiera en cualquier momento y que tuviera un lugar donde jugar cerca de sus padres. Porque no nos engañemos, nuestros bebés quieren tenernos cerca y jugar acompañados, enseñarnos cosas y alzar la vista comprobando que estamos cerca y que les miramos.

  
Cambiamos algún mueble de sitio en el salón para poder poner su estantería Kallax de Ikea en color rosa, que compramos en un principio para su habitación. 

Al desocupar la parte baja de las demás estanterías, le han quedado varias libres también para ella, así que tiene un espacio para sus juguetes tremendo.

Además hemos querido darle un toque más específico y tiene sus juguetes ordenados al “estilo Montessori”: sin amontonarlos, que puedan verse y distinguirse bien, colocados siempre en su sitio, a su alcance y de fácil acceso. Esto le invita a coger lo que quiera y memoriza dónde tiene cada cosa. Cuando le dices que guarde una pelota, sabe dónde tiene que guardarla.

Por supuesto también hay cajones dónde ella esconde y luego encuentra sus juguetes, cajas con cromos o cubos, la cesta de los tesoros y juguetes de los que yo llamo “a pilas”. Si, alguno tiene.

  

También tiene una mesa dónde pinta o le ponemos la merienda, su carrito y su andador que puedes encontrarte en cualquier lugar de la casa, su trona convertible en silla y escritorio en el que recientemente ha descubierto que llega a sentarse y como le encanta dibujar, ella misma decide cuándo sentarse a trabajar.

 

Aún nos queda cosas por poner como estanterías para los libros o un espejo. Hemos ido cambiando su espacio según sus necesidades y lo hacemos cada vez que lo necesita. Y no hay que gastarse un dineral, con pequeños cambios y buenas ideas se puede hacer mucho.

Podemos decir que el salón está ocupado por Lucy, pero preferimos decir que es su casa y que esos cambios son necesarios para que esté segura y pueda acceder a sus cosas con autonomía mientras nosotros estamos tranquilos.

He oído opiniones refiriéndose a que remodelar toda la casa por un bebé es absurdo y no se puede cambiar toda tu vida y el orden de la casa, que deben aprender a no tocar las cosas. Cuando tienes un bebé ya te cambia la vida y va a estar mucho tiempo revoloteando e intentando descubrir cosas por todos lados. Lo absurdo es intentar que un bebé se esté quieto y obedezca.

Así que mi recomendación es que prevalezca la seguridad y el sentido común ante la decoración o el orden preestablecido pre-bebé. Cuando tu bebé empieza a gatear y moverse por la casa, es el momento de establecer otro orden contando con el nuevo miembro de la familia.

Tarde genial en el Taller “Jugamos y Construímos Juntos” de Imaginarium

Lucy y yo fuímos a un evento de Imaginarium organizado por Madresfera que consistía en participar realizando puzzles y jugando con tooodos los juguetes de la tienda. Ahí es nada.

A mi me gusta un evento, pero lo de esta niña no tiene nombre: lo dió absolutamente todo.

Nada más llegar bajé a Lucy del carro y ya estaba gateando, mirando a todo el mundo desde ahí abajito, sonriendo y socializando, porque es un amor. Me cogía las manos para andar y recorrer toda la tienda y su primer descubrimiento fue la piscina de bolas. Yo no pensaba que algo así, tan parecido a un parque, cerrado y que limita los movimientos le iba a gustar tanto. Pero si, le encantó y Súper Papá y yo ya estamos buscando pelotas para hacerle una personalizada.

Lucy jugando en la piscina de pelotas con 42 semanas.

El taller consistía en construir puzzles y los niños más mayores que acudieron se lo pasaron genial montando unos 3D de la Torre Eiffel, el Empire State y el Big Ben. Estuvieron muy entretenidos y concentrados en su cometido mientras los más pequeños, que también tenían su puzzle, jugaban por toda la tienda.

  

A Lucy le tocó un puzzle de madera que utilizó mordiendo las piezas, pero en seguida lo dejó a un lado para recorrerse la tienda. En casa le da mucho más uso, pero en el Imaginarium era imposible que le hiciera caso.

 

Lucy con su puzzle.

Gateaba por debajo de las mesas y yo acabé agotada de agacharme a buscarla, de arrastrarme detrás suya… No la había visto nunca tan nerviosa y emocionada. ¡Quería abarcarlo todo!

   

Uno de los juguetes que más nos gustó fue un correpasillos que me pareció muy práctico. Las ruedas no le sobresalen, las lleva integradas en la base y giran 360°, así es bastante difícil que encalle en algún sitio. Le dije a Lucy que se agarrase bien al manillar y como no le llegan los pies al suelo, sujetándola de la espalda girábamos y dimos un montón de vueltas. Ella se quedaba quietecita y no se soltaba, pero se reía un montón. Es de forma curva antichoque y tiene un compartimento en la base para guardar cosas. Nosotros probamos el modelo que imita a un coche de policía, pero nos gustó mucho más el de mariquita. Si lo compramos tendríamos que esperar a que crezca un poco porque yo acabé con los riñones destrozados de ir agachada. Pero el rato que estuvimos dando vueltas fue completamente mágico y lo repetiría aunque no pudiese levantarme ni andar luego.

Lucy disfrutando con el correpasillos.

También hubo un momento de descanso, y menos mal porque no hay quien le siga el ritmo a Lucy. Los organizadores del evento nos ofrecieron abituallamiento y merendamos muy bien. Lucy para reponer fuerzas se comió 3 sándwiches de jamón York, con unas ganas y un gusto… Digno de ver, me los arrancaba de la mano. Y después de merendar, a jugar de nuevo. Yo creo que Lucy no se llegaba a creer lo que estaba pasando.

Lucy merendando 3 veces.

Algo que tenía en mente, era probar los andadores; Llevo un tiempo pensando en comprar uno a Lucy pero todo el mundo me dice que no les hacen ni caso y yo no sé si realmente merece la pena e incluso he llegado a pensar que pueden frenar su desarrollo normal, así que esta era una oportunidad para comprobar si haría caso a un andador o no. Y en un principio, aunque le puse varios modelos, no se apoyaba en ninguno y no tenía mucha curiosidad. Hasta que llegó Súper Papá, que no sé cómo lo hizo, pero consiguió que se agarrase a uno y se diese un par de vueltas.

El contra que le veo al andador, es que lo de girar no lo controla y hay que ayudarla. Para aprender a andar a lo mejor no, pero como juego, puede estar bien cuando ya ande y se mantenga sola de pie. Ella desde luego se lo pasó genial.

Lucy feliz con el andador.

Hemos disfrutado muchísimo la visita al Imaginarium, que por cierto era enorme y precioso. Tiene dos plantas, librería, peluquería para niños y hasta una heladería dentro. Yo no lo conocía pero es el mejor que he visto hasta ahora.

Tanto Súper Papá como yo, coincidimos en que no habíamos visto a Lucy así nunca: tan nerviosa, tan emocionada, imparable… Sobre todo tan sociable y simpática. Estaba feliz y se lo pasó muy bien.

Salimos de la tienda y Súper Papá la llevaba en brazos. Estaba agotada pero tan entusiasmada que miraba hacia atrás y a nosotros como preguntándose porque nos íbamos de ese lugar tan maravilloso dónde podía jugar con todo y le daban de comer. En el coche cayó rendidita.

¿Cuál es tu juguete preferido de Imaginarium?

¿Qué tipo de juguetes le gusta a tu bebé?

LA CESTA DE LOS TESOROS

No voy a decir que he leído mil libros de María Montessori sobre el método que lleva su mismo nombre, pero si sé que se estimula la creatividad y la autonomía de bebés y niñ@s y la idea me encanta. “Sigue al niñ@” es su filosofía.

Estando embarazada empecé a leer sobre esta pedagogía e intentamos comprar muebles de fácil alcance para Lucy según vaya creciendo, entre otras cosas.

Tengo pendiente comprarme un libro práctico y facilito (mucho tiempo para leer no tengo y agradezco sugerencias), pero voy tirando de ideas que veo en blogs muy buenos que informan de este método y tienen experiencia con el mismo:
En ellos encuentro muchas ideas. Algunas las copio directamente (lo que bien está para qué cambiarlo), y otras me inspiran para ir apañando a Lucy juguetes y espacios Montessori. También tengo amistades como @papislocos a los que les hago preguntas variopintas de vez en cuando…. (gracias Zida).

EDITO: Al parecer, no es una idea original de Montessori, pero se le atribuye a ella. De hecho mucha gente la conoce por esto. Cambio el título del post no sea que alguien me coma!!!

Una de las primerísimas cosas que he querido hacer, que me ha traído de cabeza y que no es tan fácil como parece, es la Cesta de los Tesoros, (el cajón de los deseos lo llama Súper Papá).

Consiste en poner en una cestita, de la que Lucy pueda coger todo lo que haya dentro, objetos de distintos materiales, formas, tamaños… A ser posible que no sean juguetes.

Es mejor poner utensilios cotidianos como una cuchara de palo, distintos trozos de telas de diferentes texturas y colores… Etc…

Y no es fácil. Me he visto a mi misma dando vueltas por la casa buscando algo que pudiese meter en la cesta, algo que no fuese de plástico, que no se rompiese fácilmente, y que no fuera tan pequeño que Lucy se lo pudiera tragar.

Y os preguntareis, ¿tanta chorrada para que? Las cestas de tesoros sirven para que exploren y descubran nuevos olores, colores, formas, texturas…

Imagináos que sois un bebé, el cuál no anda solo, no puede coger nada… Y de repente te ponen delante una cesta con cosas que puedes ir sacando a tu antojo, objetos que son completamente nuevos y no has visto antes, que además te dejan meterte en la boca y nadie te los quita… ¿Mola verdad?

Y lo mejor de todo es que se pueden cambiar los objetos que haya en la cesta por otros nuevos, se pueden hacer cestas de un color solo, de un tema solo, o de una habitación en concreto (todo utensilios de cocina por ejemplo). Así los bebés aprenden a relacionar las cosas, que hay cosas que son de un mismo color, o que algo tiene la misma forma pero está hecho con diferentes materiales. ¡Todo un mundo!

Esta es la Cesta de los Tesoros que tiene Lucy actualmente. Ha tenido menos cosas, cosas diferentes que hemos ido quitando, cosas que otras personas le han dado y cosas que por insistencia de Lucy en cogerlas, las hemos incluído: un zapatito que ya no le entra, una A que le dió su abuela, un monedero-búho que le dio su otra abuela, un temporizador de cocina….

La Cesta es lo primero que suele coger de todos sus juguetes y saca los objetos poco a poco, uno a uno, hasta que termina con ello. Os aseguro que es genial ver cómo lo hace, cómo se para en cada uno, cómo le da la vuelta y se lo pasa de una mano a la otra…

 

Hace poco compramos en Ikea las cestas KUSINER, de tela con forma cilíndrica (también las hay cuadradas) cuyos colores coinciden con unos cubos que ya tiene Lucy. Le voy metiendo en cada uno todo lo que encuentro que coincida el color y es asombrosa la curiosidad de Lucy por descubrir lo que contienen.

Son blanditas y plegables por lo que si Lucy se cae encima se deforman y no se hace daño. ¡Nos están dando muchísimo juego!

 
¿Vuestro bebé tuvo/tiene Cesta de los Tesoros?

¿Qué me aconsejáis que incluya en la Cesta que le pueda gustar a Lucy?

¡¡COLCHÓN AL SUELO!!

Vaya veranito hemos tenido… ¡No hemos parado! Y es que cuando no es una cosa es la otra, y el desarrollo de Lucy hace que nuestra casa tenga que sufrir cambios una y otra vez porque las necesidades en cada momento son diferentes y nos creemos que ya está solucionado, pero no.

Creemos que por fin hemos terminado con el problema de la cama y es lo que voy a contar hoy, porque hemos tenido varios cambios en toda la casa desde que Lucy nació. Hemos dado mil vueltas a todo porque todo lo primerizos que no hemos sido con la lactancia o la alimentación, lo estamos siendo logísticamente.

Como ya os conté, no utilizamos la cuna de colecho. Lucy y yo dormíamos en la cama de matrimonio muy agustico. Súper Papá no duerme con nosotras porque los micro despertares de Lucy, que a mi me despiertan décimas de segundo hasta que coge el pecho, a él le despertaban el resto de la noche, le era completamente imposible volver a dormirse y él si madruga para trabajar. Así estuvo dos meses hasta que decidimos que se fuese a la “habitación de Lucy”, subió un colchón que tenemos en el trastero y así estuvo un tiempo hasta que subió el somier y acondicionamos la habitación para un largo período y no como algo transitorio.

Por otro lado tuvimos que poner la cama de matrimonio contra la pared y unas barreras de seguridad porque Lucy ya no es un bebé chiquitito e incluso durmiendo da muchas vueltas peligrosas.

¿Conseguimos asegurar el perímetro? Pues si, hasta que Lucy comenzó a gatear. En ese momento, dejarla dormida en la cama y realizar quehaceres domésticos se convirtió en deporte de riesgo y es que, aunque tengas un buen intercomunicador, hay veces que los bebés se despiertan y no lloran, hay veces que se ponen a gatear por la cama en vez de avisarte de que ya no duermen, y hay veces que por muchas barreras que pongas y por muchos obstáculos que inventes en la cama, los bebés aventureros se los saltan y se llegan a caer de la cama. Y a parte del susto, del llanto de todo el mundo, de un mal rato terrible, y de lo peligroso que es tener una mala caída, te juras que no va a volver a pasar. Así que tienes que buscar la manera de solucionarlo: ¡Colchón al suelo!

La cama de matrimonio, en la que Lucy y yo dormimos desde el principio tiene un canapé lleno hasta los topes. Desmontarlo y poner el colchón en el suelo no es una opción. Pero la otra cama solo tiene somier y encima está en la habitación original de Lucy. Era mucho más fácil mudarnos de habitación, quitar muebles peligrosos y crear un espacio para ella, para que pueda descubrir y moverse sin peligro, un espacio que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza y que veo tan importante y esencial para su desarrollo y autonomía que estoy feliz y contenta de que hayamos encontrado esta solución. Un espacio Montessori. Pero esto lo cuento en otro post.

Ya no tenemos televisión, no tenemos baño integrado y no tenemos el cambiador al lado como en la otra habitación, pero no importa, porque Lucy tiene sus juguetes a mano, su habitación decorada para ella y la opción de acostarse o levantarse cuando quiera. El peligro de caerse de la cama ha desaparecido y nosotros vivimos más tranquilos.

Lucy bajando de la cama después de la siesta

 

Lucy tiene controlado lo de subir a la cama, y baja muy bien sola (después de haberla enseñado cómo hacerlo, aprendió en dos días), aunque se ha esmoñitado un par de veces, pero nada que ver ni por asomo con los golpes que se daría cayendo de una cama normal.

¿Cómo dormimos en el suelo? Los primeros días era un cachondeo. Tener los juguetes a la vista y tan a su alcance provocaban deseos irrefrenables en Lucy que no entendía bien el cambio de cama y solo veía diversión y juerga hasta las dos de la mañana. Una vez realizado el cambio dormimos genial y yo me permito el lujo de levantarme después de dormir a mi hija para ver una serie o una película con mi marido sin peligros. ¡Esto es vida!

Mucha gente no entiende los cambios que hacemos en casa, no concibe que los padres no durmamos juntos y creen que si hubiésemos acostumbrado a Lucy a dormir en cuna en vez de hacer esa “modernez del colecho”, nos ahorraríamos todos estos cambios. También son los mismos que no tienen que despertarse a dar el pecho a mi hija o que no tienen ni idea de lo que supone la lactancia y lo beneficioso que es para ambas dormir juntas.

Puede que tampoco comprendan la importancia de dar a Lucy autonomía y libertad de movimientos, en darle su espacio en una casa que también es suya.

La cama de Lucy en su habitación remodelada

 

Todos estos cambios: mueve cuna, desmonta cuna, sube colchón, cambia cama, sube somier, baja somier, mueve mueble, mueve cama con canapé lleno de mil cosas… Se los ha chupado Súper Papá prácticamente solo, porque nosotros hablamos conjuntamente de los cambios, y él los ejecuta aprovechando nuestros paseos. Hace todo lo que está en su mano para que Lucy tenga todo lo necesario y estemos cómodas. Gracias Súper Papá.

¿Cómo tenéis organizadas las camas haciendo colecho?

¿También hicisteis la “locura” de poner el colchón en el suelo?

LOS BEBÉS SE DESACOSTUMBRAN A LOS BRAZOS

No se si será un complot mundial, pero nos han mentido. Toda la vida escuchando aquello de “no le cojas que se acostumbra” y resulta que no es verdad.

Aunque porteo a Lucy y la tengo en brazos de aquí para allá todo el santo día, a ella le gusta cada vez más estar en el carro. Lejos de querer más brazos, según crece me doy cuenta que aguanta cada vez más tiempo sin los brazos de mamá.

Poco a poco se sienta, se entretiene en su carro con algún juguete… Nada que ver con las primeras semanas en las que no había manera de dejarla en la cuna porque en seguida se despertaba, o cuando conseguías acostarla y a los diez minutos abría el ojo y te llamaba desconsoladamente.

 

Esto que pasaba no es extraño: Pasó de estar en un paraíso calentito, un útero oscuro e íntimo, con el olor de mamá y papá en el líquido amniótico, oyendo cómo sus padres la hablaban en un tono muy bajo, escuchando el latido casi hipnótico de mamá y mecida las 24 horas por sus caderas, a un lugar frío (y muy frío que nació en diciembre), con mucho ruido y una luz cegadora. Por eso ella y todos los bebés prefieren estar cerca de su madre, o de su padre. Siempre quieren estar con alguien, o encima, o agarrados o abrazados, aunque haya 30º y un sol abrasador y estén sudando como pollitos, ellos son felices cerquita de mamá.

Con el tiempo se van “despegando”. 

A Lucy le gusta estar en la cama o en su colchoneta con sus juguetes y puede pasarse un buen rato mientras yo voy y vengo por la habitación haciendo cosas… Puedo llevarla a la cocina o al salón en el carro y ella se distrae. Podemos pasear con la sillita de paseo y se asoma a ver el paisaje.

Dentro de poco comenzará a gatear y será la novedad y luego a andar, y seguro que querrá hacerlo solita, sin mano ni nada. Cada vez será más independiente…  Y entonces, echaré de menos esa tardes en las que se me sube encima cual escaladora y no me deja ni un segundo tranquila…

Si tu bebé quiere brazos, dale brazos.

No va a quererlos y necesitarlos toda la vida, pero cuando los necesite, que estén ahí.