Ideas para cada día con “365 actividades para jugar sin pantallas en familia” de Zazu Navarro

Si eres madre o padre, sabes perfectamente que las ideas para jugar y compartir tiempo con los más peques, se nos acaban.

Zazu Navarro propone una actividad para jugar en familia cada día del año y distanciarnos de las pantallas. Porque sabemos que existen alternativas pero, ¡qué difícil son encontrarlas! En muchas ocasiones la falta de inspiración nos hace repetir actividades pero en este libro encontramos 365 actividades para jugar sin pantallas en la familia, una para cada día del año.

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A lo largo del libro encontramos ideas para disfrutar en familia en diferentes espacios. Está dividido en las secciones “Hogar en familia”, “Ciudad en familia”, “Naturaleza en familia” y podemos encontrarlas reunidas en el índice, donde también podemos tacharlas como realizadas y nos facilita buscar alguna en concreto.

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Al principio de cada sección encontramos algunos beneficios de los diferentes espacios e incluso un kit de supervivencia para cada uno que podemos componer, también como actividad. Y nos explican los beneficios de pasar tiempo en familia en estos lugares.

Cada actividad va numerada y mediante iconos señala en qué estación del año es más adecuada realizarla, (algunas tienen las 4 y otras solo 2 por ejemplo). También nos indican la edad mínima orientativa para facilitar la elección (podemos encontrar actividades de 0 a 7 años) y el tiempo aproximado que se invertirá en cada una.

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En algunas también encontramos una nota curiosa o cita célebre que acompaña.

En la descripción de las actividades, además de explicarnos cómo se realiza y de qué trata, también suelen dar algún consejo para aprovechar la actividad dirigiéndola a crear vínculos emocionales positivos, reducir el estrés y acompañar desde la empatía, el amor y respeto.

Muchas actividades no necesitan materiales, pero en otras nos facilitan la vida señalándolas claramente y así poder ver si los tenemos para poder hacerla o en caso contrario, posponerla.

“Prueba de sabores”, “Vela natural”, “Telaraña colgante”, “Bote de agradecimientos” son solo algunos de los títulos de las 365 actividades que podemos encontrar en este libro. No voy a mentir, muchas las conocemos, muchas son muy sencillas, pero no se nos ocurren así como así, ni las tenemos en mente en el momento que las necesitamos. Tenerlas todas reunidas ayuda mucho.

LA AUTORA

Zazu Navarro estudió Educación Social y es una de las fundadoras del blog Aprendiendo con Montessori.

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Comenzó su andadura como educadora de personas con diversidad funcional. Después de formar una hermosa familia con Sergi, nació su pequeño Mafaldo y las cosas empezaron a cobrar sentido. <¡Todo comienza en la infancia!>.
Se formó como guía Montessori y se certificó como educadora de familias de Disciplina Positiva. Comparte la importancia de una educación respetuosa a través del blog.
Zazu está convencida de que la educación para la paz sólo será posible si cada persona la empieza en su propio hogar.

LA ILUSTRADORA

Teresa Cebrián es ilustradora, y tiene diversos trabajos que podéis encontrar en su web. Entre otras cosas, realiza ilustraciones para rutinas que podéis encontrar en la web de Zazu Navarro.

También es diseñadora de experiencia de usuario, donde intenta que la gente que usa las aplicaciones que ella diseña quieran volver a usarlas.

NUESTRA OPINIÓN

Es un manual de ideas que Lucy ha marcado con mucha emoción, lo quiere hacer todo e incluso ella busca momentos para realizar las actividades. Aunque no sabe leer, las fotografías que acompañan son bastante gráficas para que los más peques se enteren bien de lo que trata cada actividad.

A mi me parece una pasada de libro, de verdad. Puedes encontrar actividades para cualquier momento y lugar. Te arregla una tarde y te da ideas que apetecen hacer y que en su gran mayoría no necesitas materiales que comprar, o por lo menos muy pocos para algunas actividades. Ahora que hará peor tiempo, lluvia y frío, está llenito de ideas para realizar en el hogar, pero cuando llegue primavera, sigue dando ideas.

La gran mayoría son momentos, momentos que compartir y vivir juntos. 

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Puedes encontrar “365 actividades para jugar sin pantallas en la familia” aquí.

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Tranformándonos con “Montessori en Casa”

Compré “Montessori en Casa” de Cristina Tébar con unas expectativas específicas. Creía que me daría ideas para realizar actividades en casa con mi hija. Pero el libro te ofrece mucho más: En este libro encontrarás consejos y pautas para, principalmente, transformarte como padre o madre, acompañar en su crecimiento a tu hijo o hija y seguir su ritmo.

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Habrás leído en más de un lugar que Montessori no es solo una pedagogía o los materiales de madera que se utilizan para trabajar y en efecto, es un modo de vida que beneficia a tus hijos y al mundo, y al mismo tiempo ayuda a que desarrollen todo su potencial. Pero para ello necesitan nuestro acompañamiento y es necesario aprender a realizarlo.

Cristina Tébar, la autora de este libro y del blog también llamado Montessori en Casa (ganador del premio Madresfera 2.016 al mejor blog de Educación), a la que he tenido el placer de hacer unas preguntas que ha contestado muy amablemente, cuenta en su libro que cuando te haces madre todo cambia y te hace replantearte prioridades y valores. Algo muy parecido me sucedió a mí. Yentonces comienzas a prepararte para educar a tus hijos, conoces a María Montessori, comienzas a leer sobre su pedagogía y quieres saber más.

Licenciada en Ciencias Ambientales, al ser madre el gusanillo por la pedagogía facilitó el descubrimiento de Montessori y decidió integrar la filosofía Montessori en su estilo de crianza. Así se formó en Montessori para la etapa de 3 a 6 años, y comenzó a escribir en su blog sus experiencias. Continuó formándose en la etapa de 6 a 12 años y ahora es asistente AMI certificada. Sus cursos online, con los que te ayuda a incorporar Montessori a tu estilo de crianza, me parecen estupendos. Interesantísimo el curso de vida práctica para niños de 3 a 6 años.

A mi me pasó que, en medio de la búsqueda, te preguntas si Montessori es la “pedagogía perfecta”, o deberías seleccionar lo que más te gusta de diversos tipos de educación. Cristina Tébar cree que “cada metodología puede aportar cosas buenas, pero también opino que hay que tener cuidado al intentar mezclar metodologías, porque en algún momento van a chocar en puntos en los que son diferentes, y ahí hay que decidir por cuál decantarse”.

Cristina piensa que es un error de la educación tradicional “el hecho de que se asuma que todos los niños deben aprender lo mismo al mismo tiempo y de la misma manera, que no se respete la individualidad y las potencialidades de cada ser humano”, y esto último, Montessori lo impulsa y favorece.

Y cuando le preguntas por la diferencia principal de la educación tradicional y la Montessori piensa “que en Montessori se ve al niño como el protagonista del proceso de aprendizaje, la función del adulto es simplemente guiar a cada niño en ese proceso de descubrimiento y auto-construcción, mientras que en la educación tradicional el protagonista es el adulto, el maestro o el profesor imparte conocimiento y el niño es un receptor pasivo la mayor parte del tiempo”.

Habla de las cualidades de los “niños Montessori” diciendo que “en general los niños que crecen en un entorno Montessori son muy independientes, tanto a nivel físico como intelectual, son niños que tienen muy desarrollado el pensamiento crítico, también tienen mucha capacidad de elegir y decidir por sí mismos, saben lo que quieren, lo que les gusta, y cuando algo les apasiona ponen mucha energía en ello, pero por otra parte también entienden que esa libertad de elegir y de decidir conlleva un alto grado de responsabilidad.
También se trata de niños que tienden a cooperar y ayudarse entre ellos más que a competir, y que desde pequeños aprenden e resolver sus conflictos de forma pacífica, utilizando la comunicación no violenta. Dicho esto, es importante aclarar que esto no es exclusivo de Montessori, por suerte hay muchas otras maneras de educar que comparten estos valores.”

Este libro es perfecto para adentrarse en este tema, ya que explica de manera clara los principios básicos Montessori, los cuatro planos del desarrollo con sus crisis evolutivas y sus periodos sensibles (ventanas de oportunidad), las necesidades y tendencias humanas, el maestro interior del niño (al que tenemos permitir que el niño haga caso)… Conceptos básicos para comprender y acompañar a nuestros hijos y que creo necesario conocer.

 

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Y como el nombre del libro indica, nos da pautas para normalizar “Montessori en Casa” y lo que me parece más importante y esencial es “la transformación del adulto”, que no es una simple formación, es un cambio interno del adulto en diferentes ámbitos: espiritual-emocional, física, intelectual y técnicamente.

Ser lo que se denomina “El adulto preparado” es lo primero que hay que lograr. Las aptitudes que debemos tener hacia el niño, confiar en su desarrollo y en el control de error, y tener claro que no somos una escuela Montessori, pero que todo lo que hagamos con nuestro peque en casa favorecerá su desarrollo.

Algo que no me quedaba muy claro era la diferencia entre “intervenir” y “participar” en las actividades, y la explicación de Cristina es que “depende de la situación, si por ejemplo un niño está jugando, dibujando, etc. y me invita a jugar o dibujar con él, para mí eso claramente es participar, el niño me ha invitado a participar en esa actividad. Pero si el niño está jugando, dibujando, etc. y yo llego y le digo “¿Puedo construir una torre contigo?”, ahí sí que estoy interviniendo, lo estoy haciendo educadamente pero estoy interviniendo. No significa que nunca debamos intervenir ni interrumpir, pero sí es importante que seamos conscientes de que lo hacemos y de si realmente en ese momento necesitamos hacerlo”.

Me ha resultado sustancioso el capítulo en el que se tratan los principios básicos de la filosofía Montessori respecto a los castigos, los premios y los elogios, y cómo ponerlo en práctica. También conocemos qué dice Montessori sobre el respeto a la concentración, el equilibrio entre la libertad y los límites, la resolución de conflictos, la imaginación y fantasía; Si tenéis dudas con estos temas o creéis que Montessori es “dejar hacer al niño lo que quiera”, os recomiendo muy mucho que leáis las explicaciones. Os daréis cuenta de la importancia que tienen.

Las nociones generales que Cristina Tébar ofrece para el ambiente preparado en casa (diferenciando por planos de desarrollo) es necesario tenerlas en mente para cualquier actividad que queramos realizar, y yo diría que también sin realizar actividades específicas, para favorecer el movimiento y la autonomía. También es importante el orden, y cómo dice Cristina: “El orden es bueno para todos, niños y adultos, de hecho es una de nuestras tendencias humanas, nos gusta el orden y funcionamos mejor en un entorno ordenado, pero especialmente en el caso de los niños el orden es tan importante porque el hecho de tener un orden externo, a su alrededor, permite al niño que su cerebro en desarrollo vaya creando un orden interno”.

No tiene desperdicio el capítulo que dedica a ayudarnos a contestar a nosotros mismos y al resto cualquier tipo de duda que puede surgir respecto a esta pedagogía.

 

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Leyendo este libro a mi me ha quedado claro que el cambio Montessori debe empezar por los padres, en casa: es un estilo de vida que abarca todo y que debe ser normalizado para implementarlo con éxito. Y puede que no sea fácil, pero como todo, lo importante es querer hacerlo.

Es una lectura amena y ligera, y en mi caso, he cogido apuntes y hasta he subrayado el libro. He descubierto muchos conceptos que desconocía y he adquirido conocimientos que me ayudarán en mi propósito. He aceptado que hago muchas cosas de una manera que no es óptima para dirigirme hacia donde quiero llegar, pero también hago muchas otras bien y esto me da la certeza de poder conseguirlo.

Si te interesa la pedagogía Montessori, este libro te ayuda a comenzar y te demuestra que el primer cambio debe ser el tuyo.

 

Jugando con el Árbol Musical

Uno de los regalos que recibimos en el #LucyCumple fue el Árbol Musical, una estructura preciosa de madera que forma un circuito por el que descienden canicas por sus hojas de colores y producen un sonido armónico y acompasado.

Es un juguete realizado de forma artesana con materiales naturales cuyas lengüetas de madera están pintadas con colores vivos en la escala cromática de Goethe, por lo que es un juguete visualmente llamativo y proporcionado.

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Cambiando el Salón a Espacio de Juegos para Bebés

Cuando Lucy aprendió a gatear el pasado verano, nos pusimos manos a la obra a despejar la casa, guardar y hacer desaparecer todo lo que estuviese a su alcance y fuese peligroso para ella. 

Como ya conté, esto nos ha permitido que Lucy haya disfrutado de movimiento y juego libre.

Mi máxima en este proyecto era no tener que decirle que “NO” a Lucy todo el santo día. Y casi lo hemos conseguido, no somos perfectos, porque cosas peligrosas como dar manotazos a la televisión, tenemos que negárselo. Todo lo demás está permitido.

Quitamos la mesa de café del salón, cambiamos estanterías de sitio, guardamos cables y tapamos enchufes para ampliar y asegurar el espacio.

Se me ocurrió que además de quitar cosas peligrosas y reordenar las estanterías para que no rompiera nada, sería perfecto que tuviese un espacio para ella y para sus cosas, que todo estuviera a su alcance para coger lo que quisiera en cualquier momento y que tuviera un lugar donde jugar cerca de sus padres. Porque no nos engañemos, nuestros bebés quieren tenernos cerca y jugar acompañados, enseñarnos cosas y alzar la vista comprobando que estamos cerca y que les miramos.

  
Cambiamos algún mueble de sitio en el salón para poder poner su estantería Kallax de Ikea en color rosa, que compramos en un principio para su habitación. 

Al desocupar la parte baja de las demás estanterías, le han quedado varias libres también para ella, así que tiene un espacio para sus juguetes tremendo.

Además hemos querido darle un toque más específico y tiene sus juguetes ordenados al “estilo Montessori”: sin amontonarlos, que puedan verse y distinguirse bien, colocados siempre en su sitio, a su alcance y de fácil acceso. Esto le invita a coger lo que quiera y memoriza dónde tiene cada cosa. Cuando le dices que guarde una pelota, sabe dónde tiene que guardarla.

Por supuesto también hay cajones dónde ella esconde y luego encuentra sus juguetes, cajas con cromos o cubos, la cesta de los tesoros y juguetes de los que yo llamo “a pilas”. Si, alguno tiene.

  

También tiene una mesa dónde pinta o le ponemos la merienda, su carrito y su andador que puedes encontrarte en cualquier lugar de la casa, su trona convertible en silla y escritorio en el que recientemente ha descubierto que llega a sentarse y como le encanta dibujar, ella misma decide cuándo sentarse a trabajar.

 

Aún nos queda cosas por poner como estanterías para los libros o un espejo. Hemos ido cambiando su espacio según sus necesidades y lo hacemos cada vez que lo necesita. Y no hay que gastarse un dineral, con pequeños cambios y buenas ideas se puede hacer mucho.

Podemos decir que el salón está ocupado por Lucy, pero preferimos decir que es su casa y que esos cambios son necesarios para que esté segura y pueda acceder a sus cosas con autonomía mientras nosotros estamos tranquilos.

He oído opiniones refiriéndose a que remodelar toda la casa por un bebé es absurdo y no se puede cambiar toda tu vida y el orden de la casa, que deben aprender a no tocar las cosas. Cuando tienes un bebé ya te cambia la vida y va a estar mucho tiempo revoloteando e intentando descubrir cosas por todos lados. Lo absurdo es intentar que un bebé se esté quieto y obedezca.

Así que mi recomendación es que prevalezca la seguridad y el sentido común ante la decoración o el orden preestablecido pre-bebé. Cuando tu bebé empieza a gatear y moverse por la casa, es el momento de establecer otro orden contando con el nuevo miembro de la familia.

LA CESTA DE LOS TESOROS

No voy a decir que he leído mil libros de María Montessori sobre el método que lleva su mismo nombre, pero si sé que se estimula la creatividad y la autonomía de bebés y niñ@s y la idea me encanta. “Sigue al niñ@” es su filosofía.

Estando embarazada empecé a leer sobre esta pedagogía e intentamos comprar muebles de fácil alcance para Lucy según vaya creciendo, entre otras cosas.

Tengo pendiente comprarme un libro práctico y facilito (mucho tiempo para leer no tengo y agradezco sugerencias), pero voy tirando de ideas que veo en blogs muy buenos que informan de este método y tienen experiencia con el mismo:
En ellos encuentro muchas ideas. Algunas las copio directamente (lo que bien está para qué cambiarlo), y otras me inspiran para ir apañando a Lucy juguetes y espacios Montessori. También tengo amistades como @papislocos a los que les hago preguntas variopintas de vez en cuando…. (gracias Zida).

EDITO: Al parecer, no es una idea original de Montessori, pero se le atribuye a ella. De hecho mucha gente la conoce por esto. Cambio el título del post no sea que alguien me coma!!!

Una de las primerísimas cosas que he querido hacer, que me ha traído de cabeza y que no es tan fácil como parece, es la Cesta de los Tesoros, (el cajón de los deseos lo llama Súper Papá).

Consiste en poner en una cestita, de la que Lucy pueda coger todo lo que haya dentro, objetos de distintos materiales, formas, tamaños… A ser posible que no sean juguetes.

Es mejor poner utensilios cotidianos como una cuchara de palo, distintos trozos de telas de diferentes texturas y colores… Etc…

Y no es fácil. Me he visto a mi misma dando vueltas por la casa buscando algo que pudiese meter en la cesta, algo que no fuese de plástico, que no se rompiese fácilmente, y que no fuera tan pequeño que Lucy se lo pudiera tragar.

Y os preguntareis, ¿tanta chorrada para que? Las cestas de tesoros sirven para que exploren y descubran nuevos olores, colores, formas, texturas…

Imagináos que sois un bebé, el cuál no anda solo, no puede coger nada… Y de repente te ponen delante una cesta con cosas que puedes ir sacando a tu antojo, objetos que son completamente nuevos y no has visto antes, que además te dejan meterte en la boca y nadie te los quita… ¿Mola verdad?

Y lo mejor de todo es que se pueden cambiar los objetos que haya en la cesta por otros nuevos, se pueden hacer cestas de un color solo, de un tema solo, o de una habitación en concreto (todo utensilios de cocina por ejemplo). Así los bebés aprenden a relacionar las cosas, que hay cosas que son de un mismo color, o que algo tiene la misma forma pero está hecho con diferentes materiales. ¡Todo un mundo!

Esta es la Cesta de los Tesoros que tiene Lucy actualmente. Ha tenido menos cosas, cosas diferentes que hemos ido quitando, cosas que otras personas le han dado y cosas que por insistencia de Lucy en cogerlas, las hemos incluído: un zapatito que ya no le entra, una A que le dió su abuela, un monedero-búho que le dio su otra abuela, un temporizador de cocina….

La Cesta es lo primero que suele coger de todos sus juguetes y saca los objetos poco a poco, uno a uno, hasta que termina con ello. Os aseguro que es genial ver cómo lo hace, cómo se para en cada uno, cómo le da la vuelta y se lo pasa de una mano a la otra…

 

Hace poco compramos en Ikea las cestas KUSINER, de tela con forma cilíndrica (también las hay cuadradas) cuyos colores coinciden con unos cubos que ya tiene Lucy. Le voy metiendo en cada uno todo lo que encuentro que coincida el color y es asombrosa la curiosidad de Lucy por descubrir lo que contienen.

Son blanditas y plegables por lo que si Lucy se cae encima se deforman y no se hace daño. ¡Nos están dando muchísimo juego!

 
¿Vuestro bebé tuvo/tiene Cesta de los Tesoros?

¿Qué me aconsejáis que incluya en la Cesta que le pueda gustar a Lucy?

¡¡COLCHÓN AL SUELO!!

Vaya veranito hemos tenido… ¡No hemos parado! Y es que cuando no es una cosa es la otra, y el desarrollo de Lucy hace que nuestra casa tenga que sufrir cambios una y otra vez porque las necesidades en cada momento son diferentes y nos creemos que ya está solucionado, pero no.

Creemos que por fin hemos terminado con el problema de la cama y es lo que voy a contar hoy, porque hemos tenido varios cambios en toda la casa desde que Lucy nació. Hemos dado mil vueltas a todo porque todo lo primerizos que no hemos sido con la lactancia o la alimentación, lo estamos siendo logísticamente.

Como ya os conté, no utilizamos la cuna de colecho. Lucy y yo dormíamos en la cama de matrimonio muy agustico. Súper Papá no duerme con nosotras porque los micro despertares de Lucy, que a mi me despiertan décimas de segundo hasta que coge el pecho, a él le despertaban el resto de la noche, le era completamente imposible volver a dormirse y él si madruga para trabajar. Así estuvo dos meses hasta que decidimos que se fuese a la “habitación de Lucy”, subió un colchón que tenemos en el trastero y así estuvo un tiempo hasta que subió el somier y acondicionamos la habitación para un largo período y no como algo transitorio.

Por otro lado tuvimos que poner la cama de matrimonio contra la pared y unas barreras de seguridad porque Lucy ya no es un bebé chiquitito e incluso durmiendo da muchas vueltas peligrosas.

¿Conseguimos asegurar el perímetro? Pues si, hasta que Lucy comenzó a gatear. En ese momento, dejarla dormida en la cama y realizar quehaceres domésticos se convirtió en deporte de riesgo y es que, aunque tengas un buen intercomunicador, hay veces que los bebés se despiertan y no lloran, hay veces que se ponen a gatear por la cama en vez de avisarte de que ya no duermen, y hay veces que por muchas barreras que pongas y por muchos obstáculos que inventes en la cama, los bebés aventureros se los saltan y se llegan a caer de la cama. Y a parte del susto, del llanto de todo el mundo, de un mal rato terrible, y de lo peligroso que es tener una mala caída, te juras que no va a volver a pasar. Así que tienes que buscar la manera de solucionarlo: ¡Colchón al suelo!

La cama de matrimonio, en la que Lucy y yo dormimos desde el principio tiene un canapé lleno hasta los topes. Desmontarlo y poner el colchón en el suelo no es una opción. Pero la otra cama solo tiene somier y encima está en la habitación original de Lucy. Era mucho más fácil mudarnos de habitación, quitar muebles peligrosos y crear un espacio para ella, para que pueda descubrir y moverse sin peligro, un espacio que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza y que veo tan importante y esencial para su desarrollo y autonomía que estoy feliz y contenta de que hayamos encontrado esta solución. Un espacio Montessori. Pero esto lo cuento en otro post.

Ya no tenemos televisión, no tenemos baño integrado y no tenemos el cambiador al lado como en la otra habitación, pero no importa, porque Lucy tiene sus juguetes a mano, su habitación decorada para ella y la opción de acostarse o levantarse cuando quiera. El peligro de caerse de la cama ha desaparecido y nosotros vivimos más tranquilos.

Lucy bajando de la cama después de la siesta

 

Lucy tiene controlado lo de subir a la cama, y baja muy bien sola (después de haberla enseñado cómo hacerlo, aprendió en dos días), aunque se ha esmoñitado un par de veces, pero nada que ver ni por asomo con los golpes que se daría cayendo de una cama normal.

¿Cómo dormimos en el suelo? Los primeros días era un cachondeo. Tener los juguetes a la vista y tan a su alcance provocaban deseos irrefrenables en Lucy que no entendía bien el cambio de cama y solo veía diversión y juerga hasta las dos de la mañana. Una vez realizado el cambio dormimos genial y yo me permito el lujo de levantarme después de dormir a mi hija para ver una serie o una película con mi marido sin peligros. ¡Esto es vida!

Mucha gente no entiende los cambios que hacemos en casa, no concibe que los padres no durmamos juntos y creen que si hubiésemos acostumbrado a Lucy a dormir en cuna en vez de hacer esa “modernez del colecho”, nos ahorraríamos todos estos cambios. También son los mismos que no tienen que despertarse a dar el pecho a mi hija o que no tienen ni idea de lo que supone la lactancia y lo beneficioso que es para ambas dormir juntas.

Puede que tampoco comprendan la importancia de dar a Lucy autonomía y libertad de movimientos, en darle su espacio en una casa que también es suya.

La cama de Lucy en su habitación remodelada

 

Todos estos cambios: mueve cuna, desmonta cuna, sube colchón, cambia cama, sube somier, baja somier, mueve mueble, mueve cama con canapé lleno de mil cosas… Se los ha chupado Súper Papá prácticamente solo, porque nosotros hablamos conjuntamente de los cambios, y él los ejecuta aprovechando nuestros paseos. Hace todo lo que está en su mano para que Lucy tenga todo lo necesario y estemos cómodas. Gracias Súper Papá.

¿Cómo tenéis organizadas las camas haciendo colecho?

¿También hicisteis la “locura” de poner el colchón en el suelo?