Nuestra Crianza Natural

Desde hace tiempo leo sobre diferentes tipos de crianza y algunas me gustan más que otras. De cada una elijo lo que creo que es mejor para Lucy e intento ponerlas en práctica. A veces funciona a la primera y otras hay que hacer ajustes porque no todo vale para todos los bebés.

Lo que nunca me ha fallado y hasta ahora no me falla es la Crianza Natural, la forma más antigua y primitiva de crianza, o lo que yo entiendo por crianza natural.

Llevando a cabo esta Crianza Natural, creo que si hubiese dado a luz en una isla desierta o en un bosque, Lucy y yo nos habríamos apañado bien. Vale, exagero mucho, pero según crece, me doy cuenta de lo poco que se necesita para criar a un bebé y la industria comercial innecesaria que les rodea.

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Cambiando el Salón a Espacio de Juegos para Bebés

Cuando Lucy aprendió a gatear el pasado verano, nos pusimos manos a la obra a despejar la casa, guardar y hacer desaparecer todo lo que estuviese a su alcance y fuese peligroso para ella. 

Como ya conté, esto nos ha permitido que Lucy haya disfrutado de movimiento y juego libre.

Mi máxima en este proyecto era no tener que decirle que “NO” a Lucy todo el santo día. Y casi lo hemos conseguido, no somos perfectos, porque cosas peligrosas como dar manotazos a la televisión, tenemos que negárselo. Todo lo demás está permitido.

Quitamos la mesa de café del salón, cambiamos estanterías de sitio, guardamos cables y tapamos enchufes para ampliar y asegurar el espacio.

Se me ocurrió que además de quitar cosas peligrosas y reordenar las estanterías para que no rompiera nada, sería perfecto que tuviese un espacio para ella y para sus cosas, que todo estuviera a su alcance para coger lo que quisiera en cualquier momento y que tuviera un lugar donde jugar cerca de sus padres. Porque no nos engañemos, nuestros bebés quieren tenernos cerca y jugar acompañados, enseñarnos cosas y alzar la vista comprobando que estamos cerca y que les miramos.

  
Cambiamos algún mueble de sitio en el salón para poder poner su estantería Kallax de Ikea en color rosa, que compramos en un principio para su habitación. 

Al desocupar la parte baja de las demás estanterías, le han quedado varias libres también para ella, así que tiene un espacio para sus juguetes tremendo.

Además hemos querido darle un toque más específico y tiene sus juguetes ordenados al “estilo Montessori”: sin amontonarlos, que puedan verse y distinguirse bien, colocados siempre en su sitio, a su alcance y de fácil acceso. Esto le invita a coger lo que quiera y memoriza dónde tiene cada cosa. Cuando le dices que guarde una pelota, sabe dónde tiene que guardarla.

Por supuesto también hay cajones dónde ella esconde y luego encuentra sus juguetes, cajas con cromos o cubos, la cesta de los tesoros y juguetes de los que yo llamo “a pilas”. Si, alguno tiene.

  

También tiene una mesa dónde pinta o le ponemos la merienda, su carrito y su andador que puedes encontrarte en cualquier lugar de la casa, su trona convertible en silla y escritorio en el que recientemente ha descubierto que llega a sentarse y como le encanta dibujar, ella misma decide cuándo sentarse a trabajar.

 

Aún nos queda cosas por poner como estanterías para los libros o un espejo. Hemos ido cambiando su espacio según sus necesidades y lo hacemos cada vez que lo necesita. Y no hay que gastarse un dineral, con pequeños cambios y buenas ideas se puede hacer mucho.

Podemos decir que el salón está ocupado por Lucy, pero preferimos decir que es su casa y que esos cambios son necesarios para que esté segura y pueda acceder a sus cosas con autonomía mientras nosotros estamos tranquilos.

He oído opiniones refiriéndose a que remodelar toda la casa por un bebé es absurdo y no se puede cambiar toda tu vida y el orden de la casa, que deben aprender a no tocar las cosas. Cuando tienes un bebé ya te cambia la vida y va a estar mucho tiempo revoloteando e intentando descubrir cosas por todos lados. Lo absurdo es intentar que un bebé se esté quieto y obedezca.

Así que mi recomendación es que prevalezca la seguridad y el sentido común ante la decoración o el orden preestablecido pre-bebé. Cuando tu bebé empieza a gatear y moverse por la casa, es el momento de establecer otro orden contando con el nuevo miembro de la familia.