¿POR QUÉ DUERMO CON MI HIJA?

Cuando escribí sobre la manera en la que Lucy y yo nos apañábamos con la lactancia nocturna, sin la cuna de colecho, y sobre lo bien que habíamos hecho poniendo el colchón en el suelo, me llegaron preguntas por diferentes vías en relación a Súper Papá, a si dormíamos juntos, si cabíamos todos en el mismo lecho, si había algún peligro para Lucy haciendo colecho, si me iba a costar sacarla de la cama… Intentaré contestar todas las preguntas en varios post.

En esta entrada contestaré a por qué duermo con mi hija, y no por justificarme, porque en casa nos da igual lo que opine la gente; Lo cuento para normalizar algo que se ha hecho toda la vida, algo que es natural, y para que mi experiencia ayude a alguien si tiene algún tipo de reticencía por los comentarios o porque no quiere llevar la contraria a lo que se supone que se debe hacer, que a lo mejor el agotamiento de levantarse a atender al bebé a la cuna es muy grande y para que consiga dar el paso y dormir mejor.

Para empezar tengo que confesar que desde que Súper Papá volvió a trabajar después de su baja, que acumulando días fue un mes y medio, no dormimos juntos.

¡Oh Dios mío! ¡Sacrilegio! ¡Vuestra relación de pareja terminará! ¡El sexo se acabará!

Pues no, nada de eso. Estamos genial, mejor cada día, porque descansamos y dormimos bien TODOS, (Lucy también es importante en esta ecuación), y cuando necesitamos nuestros ratos de amor, buscamos el momento y el lugar, (si Lucy nos lo permite claro, ya digo que es un factor importante).

Asi que si, Lucy y yo dormimos juntas y solas.

Cuando Lucy nació, prácticamente los dos primeros meses lloraba desde las 7 de la tarde a las 6 de la mañana, hora arriba hora abajo, con esos dichosos “cólicos” que se solucionaron haciendo una dieta exenta en proteína de leche de vaca. Como hicimos colecho desde el primer día, nos acostábamos los tres en la misma cama porque entrábamos perfectamente, pero cuándo Súper Papá comenzó a trabajar, lo de no dormir y tener que trabajar todo el día se hacía bastante duro.

Además Lucy hacía muchos ruiditos por la noche, de los que yo ni me entero ahora ni me enteraba en su momento, y si me despertaba, le ponía el pecho y las dos a dormir plácidamente. Pero Súper Papá se quedaba en vela el resto de la noche. Es de sueño ligero, ¡qué vamos a hacer!

Entonces empezó a dormir en el sofá aunque yo le repetía cada día que subiese una cama que teníamos en el trastero. Él se resistía porque en el fondo lo que quería era dormir con nosotras. No conmigo solo, con las dos.

Pero los sofás no suelen ser muy cómodos y viendo Súper Papá que no iba a poder descansar como es debido, claudicó y subió el colchón y un tiempo después el somier, para adecentar la que era la habitación de Lucy porque no iba a ser una estancia temporal.

Este verano, ante el peligro de Lucy de caerse de la cama grande, nos cambiamos de habitación y de cama. Súper Papá ha vuelto a la de matrimonio y Lucy y yo estamos en su habitación en un colchón en el suelo rollo chill out total, con sus juguetes a mano y con toda la comodidad del mundo, sin peligros y juntas para dormir bien toda la noche aún dando el pecho.

Durmiendo con Lucy de 40 semanas.

Y así estaremos hasta que Lucy se destete por la noche. He tenido un bebé para atender sus necesidades y de esta manera las atiendo sin parecer un zombie al día siguiente.

Este apaño que nos hemos montado está bastante bien pensado porque así Lucy no tendrá que irse a su habitación en un futuro ya que está en ella. Seré yo la que tendré que irme después de dormirla. Vaticino que en esa época dormiré mucho peor que ahora.

¿Echo de menos dormir con Súper Papá? Pues claro que si, nos gustaba y nos gusta dormir juntos muchísimo, y además dormíamos muy cómodos y no nos molestábamos el uno al otro. Pero más nos gusta descansar debidamente por la noche. Lo que realmente queremos, es llegar a dormir todos juntos en la cama grande. Puede que algún día eso ocurra.

Cada uno tiene sus circunstancias y necesidades, y cuando se tiene un bebé y se le da el pecho yo considero una prioridad dormir cerca de él, y una necesidad para la madre aprovechar la comodidad y el descanso que supone hacer colecho. Y de paso, aprovechamos la alta segregación de prolactina por la noche, momento en que el bebé se alimenta mejor y más fácilmente. Que mamá y bebé estén cerca por la noche es esencial y beneficioso para la lactancia materna.

Lo que siempre aconsejo a todo el mundo es que duerman como quieran, pero que duerman. Descansar mal afecta físicamente y al estado de ánimo y se debe estar en forma y descansada para cuidar de un bebé. Creo que se deben priorizar sus necesidades, que es lo más importante y facilitar la satisfacción de las mismas, y el colecho facilita que yo atienda a mi hija al mismo tiempo que descanso debidamente.

Además Lucy se siente segura conmigo al lado y para mi esto es muy importante, en seguida estoy ahí si me necesita. Como cuando con dos meses se ahogaba con los mocos que tenía y vomitaba, pero no le daba tiempo a llorar, que no quiero ni pensar que hubiese pasado si la tengo en una cuna y no me entero de sus arcadas. Ella sola no podía moverse porque era muy pequeña y se hubiese ahogado.

Por todo esto nosotras hacemos colecho: por comodidad, por seguridad, para poder descansar, porque nos gusta, por lo beneficioso que es para la lactancia… Porque despertar y ver esa carita de dormidita me hace sentir muy afortunada de poder estar a su lado.

Por eso duermo con mi hija, y desde que nació no ha dormido ni un día alejada de mi.

Lucy con 1 semana

¡¡COLCHÓN AL SUELO!!

Vaya veranito hemos tenido… ¡No hemos parado! Y es que cuando no es una cosa es la otra, y el desarrollo de Lucy hace que nuestra casa tenga que sufrir cambios una y otra vez porque las necesidades en cada momento son diferentes y nos creemos que ya está solucionado, pero no.

Creemos que por fin hemos terminado con el problema de la cama y es lo que voy a contar hoy, porque hemos tenido varios cambios en toda la casa desde que Lucy nació. Hemos dado mil vueltas a todo porque todo lo primerizos que no hemos sido con la lactancia o la alimentación, lo estamos siendo logísticamente.

Como ya os conté, no utilizamos la cuna de colecho. Lucy y yo dormíamos en la cama de matrimonio muy agustico. Súper Papá no duerme con nosotras porque los micro despertares de Lucy, que a mi me despiertan décimas de segundo hasta que coge el pecho, a él le despertaban el resto de la noche, le era completamente imposible volver a dormirse y él si madruga para trabajar. Así estuvo dos meses hasta que decidimos que se fuese a la “habitación de Lucy”, subió un colchón que tenemos en el trastero y así estuvo un tiempo hasta que subió el somier y acondicionamos la habitación para un largo período y no como algo transitorio.

Por otro lado tuvimos que poner la cama de matrimonio contra la pared y unas barreras de seguridad porque Lucy ya no es un bebé chiquitito e incluso durmiendo da muchas vueltas peligrosas.

¿Conseguimos asegurar el perímetro? Pues si, hasta que Lucy comenzó a gatear. En ese momento, dejarla dormida en la cama y realizar quehaceres domésticos se convirtió en deporte de riesgo y es que, aunque tengas un buen intercomunicador, hay veces que los bebés se despiertan y no lloran, hay veces que se ponen a gatear por la cama en vez de avisarte de que ya no duermen, y hay veces que por muchas barreras que pongas y por muchos obstáculos que inventes en la cama, los bebés aventureros se los saltan y se llegan a caer de la cama. Y a parte del susto, del llanto de todo el mundo, de un mal rato terrible, y de lo peligroso que es tener una mala caída, te juras que no va a volver a pasar. Así que tienes que buscar la manera de solucionarlo: ¡Colchón al suelo!

La cama de matrimonio, en la que Lucy y yo dormimos desde el principio tiene un canapé lleno hasta los topes. Desmontarlo y poner el colchón en el suelo no es una opción. Pero la otra cama solo tiene somier y encima está en la habitación original de Lucy. Era mucho más fácil mudarnos de habitación, quitar muebles peligrosos y crear un espacio para ella, para que pueda descubrir y moverse sin peligro, un espacio que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza y que veo tan importante y esencial para su desarrollo y autonomía que estoy feliz y contenta de que hayamos encontrado esta solución. Un espacio Montessori. Pero esto lo cuento en otro post.

Ya no tenemos televisión, no tenemos baño integrado y no tenemos el cambiador al lado como en la otra habitación, pero no importa, porque Lucy tiene sus juguetes a mano, su habitación decorada para ella y la opción de acostarse o levantarse cuando quiera. El peligro de caerse de la cama ha desaparecido y nosotros vivimos más tranquilos.

Lucy bajando de la cama después de la siesta

 

Lucy tiene controlado lo de subir a la cama, y baja muy bien sola (después de haberla enseñado cómo hacerlo, aprendió en dos días), aunque se ha esmoñitado un par de veces, pero nada que ver ni por asomo con los golpes que se daría cayendo de una cama normal.

¿Cómo dormimos en el suelo? Los primeros días era un cachondeo. Tener los juguetes a la vista y tan a su alcance provocaban deseos irrefrenables en Lucy que no entendía bien el cambio de cama y solo veía diversión y juerga hasta las dos de la mañana. Una vez realizado el cambio dormimos genial y yo me permito el lujo de levantarme después de dormir a mi hija para ver una serie o una película con mi marido sin peligros. ¡Esto es vida!

Mucha gente no entiende los cambios que hacemos en casa, no concibe que los padres no durmamos juntos y creen que si hubiésemos acostumbrado a Lucy a dormir en cuna en vez de hacer esa “modernez del colecho”, nos ahorraríamos todos estos cambios. También son los mismos que no tienen que despertarse a dar el pecho a mi hija o que no tienen ni idea de lo que supone la lactancia y lo beneficioso que es para ambas dormir juntas.

Puede que tampoco comprendan la importancia de dar a Lucy autonomía y libertad de movimientos, en darle su espacio en una casa que también es suya.

La cama de Lucy en su habitación remodelada

 

Todos estos cambios: mueve cuna, desmonta cuna, sube colchón, cambia cama, sube somier, baja somier, mueve mueble, mueve cama con canapé lleno de mil cosas… Se los ha chupado Súper Papá prácticamente solo, porque nosotros hablamos conjuntamente de los cambios, y él los ejecuta aprovechando nuestros paseos. Hace todo lo que está en su mano para que Lucy tenga todo lo necesario y estemos cómodas. Gracias Súper Papá.

¿Cómo tenéis organizadas las camas haciendo colecho?

¿También hicisteis la “locura” de poner el colchón en el suelo?

¿Por qué no utilizamos la cuna de colecho?

Esto es algo de lo que quería hablar porque me parece de interés para futuros papás.

Como buenos padres primíparos, cuando empezamos a preparar la habitación de Lucy y a comprar sus cosas, teníamos claro que íbamos a comprar una cuna de colecho que pudiésemos pegar a la cama para facilitar la lactancia nocturna, (la cual realizamos tumbadas y nos salva la vida ya que dormimos estupendamente), y la atención que nuestra niña tuviese que necesitar. Sobretodo queríamos ampliar la cama ya que teníamos claro que nuestra hija dormiría con nosotros.

La idea de las cunas de colecho es muy buena, porque al poder tener una parte abierta y pegada a la cama te permite llegar al bebé más fácilmente. Nosotros compramos la cuna de Ikea Gulliver.

Embarazada de 39 semanas esperando a Lucy con la cuna preparada.

Pero una vez estás al lío y estás tumbada dando el pecho te das cuenta de que:

  1. Es prácticamente imposible dar el pecho a un bebé mientras tu estás en la cama y él en la cuna. El bebé tiene que estar muy cerca tuya y tu no puedes meterte en la cuna (por el peso y la seguridad), así que tenderás a meterlo en la cama.
  2. Dando el pecho tumbada te quedas dormida, igual que tu bebé. Así que volver a meterlo en la cuna se queda pendiente siempre.
  3. Cuando te vuelves a despertar es porque el bebé pide teta y puede que tengas que cambiar de pecho. Y volvemos al punto dos.
  4. Además cambiar de pecho supone que tienes que mover al bebé porque no te vas a meter tu en la cuna. Lo moverás hacia el centro de la cama y tu te pondrás al otro lado.

Entonces, ¿cuándo utilizo la cuna de colecho? Exacto, no la utilizo. La tenemos guardada en el trastero esperando a que Lucy crezca para hacerle una casita, un escritorio o alguna de las mil ideas que pululan por internet.

Lucy con 8 semanas en una de las pocas veces que utilizó la cuna, y solo fue para la foto.

Si volviésemos atrás no compraríamos por nada del mundo una cuna de colecho de nuevo, y mira que De Profesión Mami me lo dijo y me lo avisó… Hace ilusión comprar la cuna, que en teoría es algo súper necesario cuando tienes un bebé y es de lo primero que se compra, pero en nuestro caso ha sido más un estorbo y ha funcionado como sillón para poner la ropa la gran parte del tiempo.

Cuando tienes que dar el pecho a demanda y quieres descansar, lo mejor es hacer colecho pero de verdad. Es lo mejor según mi experiencia para la Lactancia Nocturna.

Lo que nos hubiese servido y hecho el apaño hubiese sido una cama de 90 cm para poner al lado de matrimonio de manera que tendríamos una mega cama y dormiríamos los tres a nuestras anchas. Y nos serviría también para un futuro cuando Lucy quisiera dormir sola.

Y con todo lo que cuento, evidentemente si quieres hacer colecho no te recomiendo comprar una cuna, porque la idea no tiene nada que ver con la práctica, si no una cama que puedas poner al lado de la de matrimonio.

Claramente habrá madres que se apañen genial con la cuna de colecho y estén súper contentas y me parece genial, ya que hay madres que no dan el pecho tumbadas, se sientan para hacer las tomas y una vez que el bebé termina lo ponen en la cama. Yo creo que de esa manera se pierden muchas horas de sueño y debe ser agotador. Yo solo cuento mi experiencia y según ésta, son mis recomendaciones. La cuna, sea de colecho o normal, no es necesaria.

¿Y cómo dormimos? ¿Cómo hacemos nosotros colecho?

Pues nos hemos apañado de la mejor manera que sabemos, que nos ha servido y con la que todos los miembros de la familia dormimos, que en realidad es de lo que se trata, de que todos descansemos. Pero eso me da para otro post.

¿Usas cuna de colecho?

¿Hiciste buena compra o te has arrepentido?

Lactancia Nocturna

No sabía lo agotador que puede ser tener un bebé y alimentarlo por la noche. Te lo imaginas, por todas esas películas en las que aparecen padres preparando biberones medio dormidos, pero tienes que vivirlo en tus carnes.

Recuerdo que cuando Lucy nació y subimos a planta, antes de que yo dijese nada, las enfermeras la metieron en mi cama, la pusieron de lado y me dijeron como amamantarla. Esa fue nuestra posición preferida y más cómoda durante el posparto inmediato: tumbadas.

Pero una vez que llegamos a casa, no nos apañábamos. No se enganchaba bien y cada vez que pedía pecho, tenía que cogerla en brazos y sentarme en la cama (incómodo y doloroso para una mujer que acaba de dar a luz) para amamantarla. Casi dormida todavía y apoyada en los cojines, era imposible mantenerme despierta. Los primeros días de vida los bebés maman muy despacito por lo que están mucho tiempo al pecho, y además al principio piden comida con un intervalo de tiempo menor, una hora y media o dos (hay noches que a lo mejor te dan más respiro), así que no es de extrañar que estuviese agotada y Súper Papá tuviese que sujetarme la cabeza, porque se me caía para los lados.

lactancia nocturna

Al poco tiempo retomamos la posición tumbadas, porque creí que moriría si seguía teniendo esas noches, y cuando lo conseguimos de nuevo puedo decir que excepto alguna noche (cólicos, cambio de pañal, vacuna…) dormimos bastante bien.

Si, ella pide igual, pero yo siempre tengo una teta fuera, por lo que hay veces que ella sola se engancha y yo ni me despierto. Cuando quiere cambiar de pecho, empieza a hacer ruiditos, yo me despierto y solo tengo que saltar por encima suya y colocarme al otro lado.

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Claramente hacemos colecho. Si tuviese que despertarme, sacarla de la cuna, ponermela al pecho y luego esperar a que se durmiera para volver a acostarla, me pasaría la noche en bucle y no pegaría ojo.

Muchas veces pienso en lo molesto que sería tener que  levantarme a hacer biberones (que también deben darse a demanda), que hay que ir hasta la cocina, prepararlo, traerlo, dárselo… Y si encima quieres que duerma en cuna, acostarle con ese momento fatídico en el que se puede despertar y hay que volver a empezar.

En cuanto mi hija hace algún ruido, o busca el pecho ladeándose de un lado a otro, yo me despierto y le enchufo la teta, incluso hay veces que ella solita la encuentra. Ni llega a llorar ni se despierta, por lo que yo tampoco me despierto. Además aprovecha la prolactina que segrega mi cuerpo para producir leche, cuyo momento álgido es por la noche: come más y consigue leche más fácilmente.

Con el tiempo Lucy hace tomas más espaciadas, y también sube las piernas encima mío y más de un día amanecemos atravesadas en la cama, pero nos encanta dormir juntas. Es muy cómodo y ella está muy segura porque tiene a su madre cerca y yo noto si le pasa algo al momento. No me da miedo ninguno que se acostumbre, no creo que quiera seguir durmiendo conmigo eternamente, llegará un día en el que quiera dormir en su cama.

¿Mi Experiencia y Mi Consejo?

La leche materna es lo mejor para el bebé, pero es que además es cómodo y eficiente, ganamos mucho tiempo de descanso. La teta siempre está preparada. Si no hiciéramos colecho, el pecho por lo menos me ahorraría tener que hacer biberones.

Lo mejor para las tomas nocturnas es el pecho y el colecho. Lucy y yo apenas nos despertamos y yo se en todo momento lo que mi hija necesita.

Supongo que debe ser muy complicado dar el pecho por la noche sin hacer colecho y presumo que muchas lactancias sufren e incluso terminan por esta causa. A veces nos complicamos demasiado, lo natural es mucho más fácil, y creo que hacer exactamente lo que el bebé necesita mejora todas las situaciones, y en este caso, las noches con pecho y colecho son mejores.

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¿Cómo son vuestras tomas nocturnas?

Biberón, cuna, pecho, colecho… ¿Qué es mejor para ti?

SEMANA HORRIBILIS O CÓMO CUIDAR A UN BEBÉ Y DAR EL PECHO CON 39 DE FIEBRE

Estar enferma es lo peor. Y en mi caso tener fiebre es horrible, no suelo tenerla, y aunque 39º parecen pocos, yo me pongo a morir: Me entra frío, tiritera, sudores… Fatal de la muerte. Llevaba mucho tiempo sin tener fiebre y me ha dado pero bien. Me he emocionado con los días de solete y he cogido frío. Tengo un huevo en la garganta como la cabeza de Lucy.

A los malestares hay que sumar que soy madre y no puedo meterme en la cama a sudarla gorda tranquilamente, porque yo tengo que cuidar de mi hija hacerla caso, cambiarla el pañal, darla el pecho… Porque si, la sigo dando el pecho.

La gente me pregunta básicamente dos cosas en estos casos: Qué puedo tomarme y si sigo dando el pecho. 

A la primera pregunta es fácil responder, antes de que me subiera la fiebre me tomaba Ibuprofeno y Paracetamol (dando pecho se puede perfectamente), aunque no me gusta tomarme nada, soy más de aguantar, y después, como me conozco y la garganta es mi punto débil y con fiebre soy un despojo, Amoxicilina Acido Clavulánico, porque necesito ponerme buena cuanto antes. No, no he ido al médico, no tengo fuerzas humanas y paso de que me diga algo como que no le de el pecho a la niña, o que por sus narices tenga que tomarme un medicamento que no es compatible con la lactancia, porque enferma tengo más mala leche.

Yo busco en e-lactancia.org si me puedo tomar el medicamento, y si es que si y tengo en casa, me lo tomo y punto. No soy medico pero tengo experiencia en mis enfermedades. No haría lo mismo si le pasase a Lucy.

Y con la segunda respuesta pues algun@ hasta se ha escandalizado. Deben creerse que a través de la teta se pasan los virus y nada más lejos de la realidad: se pasan anticuerpos, los que yo estoy fabricando para luchar contra los bichos inmundos que me tienen medio muerta. ¿Y por la cercanía? Pues contando con que estoy con ella todo el día porque Súper Papá debe irse a trabajar, y que no solo la doy el pecho, la cambio el pañal, la cojo en brazos, etc… Si se lo voy a pegar se lo pegaré de todas todas, que espero que no, pero igual se lo puedo pegar a Súper Papá y a el no le doy el pecho, al menos no como a Lucy.

En realidad muy pocas enfermedades y sus correspondientes tratamientos son incompatibles con la lactancia. El cuerpo humano es sabio y por una gripe o una gastroenteritis no vas a dejar de alimentar a tu bebé.

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Así que si se pone malita no será por darle el pecho, será porque nos pasamos el día pegadas. Además se dice que es más probable que yo pille lo que tenga ella que al revés, y eso espero, pobrecita mi niña. La teta no tiene la culpa siempre de todo.

Y es agotador, no lo negaré. Cuando tengo fiebre y Lucy mama, estoy muy sensible y duele, en ocasiones me pilla que hasta estoy temblando y la pobre me mira desde abajo flipándolo y poniendo cara de qué le pasa a esta. Las noches son un poquito terribles, paso por varias fases y si se despierta cuando me sube la fiebre me duelen tanto los brazos que no puedo ni cogerla casi… El otro día se despertó a las 4 de la mañana, hizo caca dos veces, con lo cual me levanté moribunda a cambiarla y después no se quiso dormir hasta las 6 de la mañana. Y yo mientras con subidón de fiebre, calores, sudores, tiritera… Y Lucy dando grititos preciosos y haciendo pedorretas…  Encima me desvelé y no volví a dormirme.

Para seguir con las desgracias me dió un tirón en la espalda y no puedo mover el cuello y el brazo derecho a duras penas. Si con la fiebre y el malestar no estaba ya con las capacidades disminuidas para cuidar a Lucy, tengo encima que lesionarme.

Esta semana he conocido lo que es ser madre cuando estás enferma. Pero también la capacidad de superar las adversidades, de levantarme y seguir adelante, de cuidar de mi hija pase lo que pase. Es muy sorprendente el aguante que tiene el cuerpo humano en según qué circunstancias, aunque no debería sorprenderme después del parto que tuve.

Tengo que reconocer que he soltado unas cuántas lágrimas y menos mal que ahí está siempre Súper Papá al pie del cañón, que ha terminado la semana igual de agotado que yo. Si tienes el día nefasto, a Lucy le cuesta dormirse o se tira hasta las dos de la mañana dando saltitos y en vez de terminar el día pronto, tarda más en terminar y lo terminas peor. Es la ley de Murphy: Si tengo fiebre y anginas, y además un tirón en la espalda, Lucy tardará mucho en dormirse y será en mis brazos y de pie… Es lo que hay.

Y debe ser que de la fiebre, los dolores y demás cosas feas, tengo la mala leche subida y muchas cosas que me estaban doliendo, molestando, entristeciendo o fastidiando han salido a flote porque yo las mantenía ocultas para no liarla. Pero mira tu por dónde, ya me he cansado. Así que no es que esté guerrera, pero si que estoy leona.

¿Una semana guay, verdad? ¿Cómo ha ido la vuestra?