¿Para qué están las matronas?

Hoy 5 de mayo, es el Día Internacional de las Matronas.

La matrona es el profesional sanitario adecuado y formado para atender los partos. Son enfermeras (y últimamente también enfermeros) que tras realizar pruebas de acceso EIR se especializan en Obstetricia y Ginecología. Hay que recordar que la gran mayoría de partos son normales y no requieren de la presencia de un obstetra, las matronas están preparadas para atenderlos hasta el final, expulsivo incluído.

Pero estas no son sus únicas funciones, también proporcionan una atención integral a la salud reproductiva, sexual y maternal de la mujer, atendiendo a la madre en el diagnóstico, control y asistencia al embarazo, parto, puerperio normal y la atención al recién nacido.

Puede que muchas de nosotras no lo sepamos, pero las matronas no solo acompañan a las mujeres durante su embarazo y parto, también están preparadas para atender a mujeres durante su adolescencia con actividades educativas en materia de salud sexual y reproductiva, información y asesoramiento en métodos anticonceptivos o enfermedades de transmisión sexual, y durante el climaterio con información y consejos sobre la menopausia, prevención de alteraciones del suelo pélvico, incontinencia urinaria, etc… No conozco a muchas mujeres que hayan visitado a la matrona para este tipo de consultas a lo largo de su vida, yo misma solo he acudido a su consulta durante mi embarazo.

La matronería es importante para la salud de la mujer y cumple unas funciones necesarias según el momento en el que esta se encuentre. Puede que por eso, la mayoría de sus funciones no son conocidas, porque es un profesional sanitario específico para la mujer. Y puede que por eso mismo, en muchas maternidades se les trate como un profesional de segunda sin autonomía ni capacidad de decisión, relegado al poder y sabiduría de los obstetras.

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Visita al Obstetra y Prueba Estreptococo- Semana 38+2

El viernes pasado Super Papá y yo acudimos al obstetra. Según mis cálculos ya deberían haberme hecho la prueba del estreptococo, así que fui preparada por si acaso.

Efectivamente, lo primero que me dijeron fue que iban a hacérmela. De Profesión Mami ya me había advertido y me había dicho que no me dejase hacer nada más allá, ni tactos ni nada, que a una embarazada no hace falta que le urgen por ahí abajo y menos de las semanas que estoy ya. Lo que no recordaba es si utilizan calzador o no… Así que fui preparada por si las moscas…

Me hicieron un exudado anal y otro vaginal, sin calzador, sin ponerme en potro ni nada de nada. La verdad, bastante respetuosamente, pero no se si es por mi avanzado estado o porque ya de por si nunca me ha gustado, me costaba muchísimo abrir las piernas para que enfermera y obstetra me viesen el mismísimo. Lo voy a pasar fatal el día del parto con ese tema…

¿Qué es el Estreptococo?

El Estreptococo Agalactiae (EGB) es una bacteria que se encuentra normalmente en el intestino delgado de los humanos. Comúnmente, no va más allá porque es destruido por la bilis. Pero en algunos individuos, esta destrucción no funciona y sigue su camino en el tracto intestinal hacia el intestino grueso y el recto. Por eso, en muchas ocasiones, por cercanía, acaba encontrándose también en el tracto urinario y/o vaginal, en el caso de las mujeres. Esta bacteria, no causa trastorno alguno si se mantiene en un cierto número, pero si hay una descompensación en el fino equilibrio de nuestra flora bacteriana, puede causar una infección. Y esto es grave en el caso de mujeres embarazadas por el riesgo de poder contagiar a sus hijos a través del canal del parto. Esta bacteria puede quedarse en la piel del recién nacido, sin causarle daño alguno; pero existe el riesgo de que pase a sus pulmones y entonces puede ser causante de una grave sepsis neonatal en forma de neumonía, que puede ser precoz – en la primera semana de vida- o tardía –en los tres primeros meses-.

Extraído de la web de El Parto es Nuestro: Estreptococo Agalactiae (info más completa)

No es ninguna tontería y en el caso de dar positivo, se te administra por vía intravenosa una dosis de antibiótico cada 4 a 6 horas, depende del hospital. Por lo que si doy positivo, mi deseo de no llevar vía puesta se desvanece.

De hecho, voy preparada para luchar, porque aunque me de negativo la prueba del estreptococo en la visita dijeron que la colocación de la vía intravenosa “no era negociable” (típica frase que a mi me encabrona más todavía…), por lo que dan por hecho que todas van a llevarla. Pero en la Estrategia de Atención al Parto Normal (la base para realizar el Plan de Parto y Nacimiento) pone y cito textualmente:

“La canalización de una vía venosa no es imprescindible en los cuidados de un parto normal. No obstante, si es necesaria se puede mantener sin estar conectada a un sistema de goteo; esto permite una buena movilidad.”

Pero estamos de acuerdo, que dar positivo en Estreptococo, ya no es un parto normal, es un parto con riesgo de sepsis para mi bebé, por lo que tendría que aguantarme y llevar la vía puesta… Crucemos los dedos para no dar positivo.

Después me hicieron una ecografía, en la que ya no se ve absolutamente nada. Pudimos ver un poquito sus manitas, pero ya es tan grande, que no se ve nada de nada, solo les sirve a los médicos.

Tomaron la circunferencia de la cabeza, de la cual no dijeron nada, pero cuando cogieron los datos de la tripita, la obstetra dijo que era muy grande. Yo dije que eso es que estaba hermosa y ahí se quedó la cosa. Nos dieron un peso aproximado de 3500 gramos. Me puse a pensar si es que la cabeza era demasiado pequeña para el tronco que tenía, y antes de que yo dijese nada, Súper Papá preguntó si era normal y a qué podía deberse. La ginecóloga dijo que a lo mejor por la diabetes, cosa que me hizo sentir un poco culpable la verdad…

Volvió a tomar los datos y qué cosas que el peso estimado cambió a 3200 gramos. Debe ser que lo cogió mal al principio, o que de la posición que estaba el bebé era eso lo que parecía… Esto me hizo recordar a esas mujeres que las dicen que hay que inducir porque el bebé es demasiado grande y pesa mucho y luego resulta que llegan a pesar hasta 500 gramos menos de lo que se les ha dicho… Siempre es un peso estimado.

Me mandaron a monitores para el día que hago 39+3 semanas. ¿Por qué tan pronto? ¿No se supone que a monitores hay que ir cuando sales de cuentas? Logré que me diesen cita para el día de mi FPP exactamente, así que con suerte ni voy a monitores.

El resultado del Estreptococo me lo darán ese mismo día o ya cuando me ponga de parto, que espero sea en breve y no planee sobre mi cabeza y la de mi niña una inducción.

Día de Concienciación sobre la Violencia Obstétrica: 25 de Noviembre de 2014.

Siempre que oigo hablar de la Violencia de Género (la que reciben las mujeres por el aimple hecho de serlo), me falta una clase de violencia que solo sufrimos las mujeres: la Violéncia Obstétrica.

No dejo de sorprenderme con las reacciones de muchas mujeres respecto a este tema. Da la sensación que muchas lo infravaloran, no lo toman en serio e incluso lo ridiculizan. Piensan que si “te han rajado”, “te han clavado el codo para que saliese el bebé”, o “te han maltratado verbalmente”, son minucias normales que pasan todas las mujeres durante el parto. 

Si alguna mujer se siente maltratada después del parto, lo suelen achacar a la depresión posparto, cuando realmente se sienten vejadas por un parto traumático, lleno de intervenciones innecesarias, comentarios dañinos y un trato infantil hacia la mujer, sin comunicar los avances o cambios y ni tan siquiera pedir permiso para invadir su cuerpo. Que me haya quedado embarazada no significa que cualquiera pueda meter su mano en mi vagina en cualquier momento y de cualquier manera. Muchas no encuentran apoyo ni siquiera en sus propios familiares porque, es tan normal que te traten así, que no entienden que te quejes. Al fin y al cabo tu bebe y tu estáis vivos, ¿no?

Hay mujeres que aún habiendo sufrido esta clase de violencia, después del parto no sienten ese malestar. Puede que compense tener a su bebé en brazos, puede que ellas mismas no se hayan sentido mal con lo que ha pasado a su alrededor, puede que simplemente haya mujeres con expectativas diferentes respecto a su parto. No todo vale para todas.

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Después hay otras clases de mujeres. Mujeres como mi madre, a las que siempre has oído que sus partos fueron malísimos y que lo pasó fatal, pero tan mal que ni siquiera hablan de ello abiertamente. Con mi embarazo he logrado sonsacarle alguna que otra característica y me doy cuenta que todo lo que ella recuerda como terrible fue Violencia Obstétrica. Desde abusos verbales, regañinas como una niña cuando iba al servicio, administración de oxitocina sin pedirla permiso y luego no darle ni la opción de la epidural, separarla de su bebé sin ningún tipo de explicación, que se dieran cuenta que el bebé venía de nalgas cuando ya estaba en el canal del parto y sin decirla nada llamar al anestesista, dormirla con anestesia general y creemos (porque ni ella misma sabe lo que le hicieron) que sacarle al bebé, (en este caso era yo), manualmente con fórceps o a saber qué, y hacerle una episotomía brutal que aún hoy sigue recordando, pero que según ella era necesaria “para no desgarrarse” todo esto sin pedirla permiso ni darle ningún tipo de explicación; Después de tantas conversaciones y de explicarle esas malas praxis ella misma se da cuenta que el parto no es lo malo, lo malo son todas esas intervenciones y esos tratos, esa mala praxis y ese “tratarla como ganado”. Partos robados, con un recuerdo triste de por vida.

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Es por tu bien…

Cortometraje de Icíar Bollaín protagonizado por el actor Luís Tosar que refleja el trato que reciben muchas mujeres hoy todavía en algunas clínicas y hospitales españoles. Por suerte cada vez más siguen las recomendaciones de la OMS pero todavía queda un largo camino.

Luis Tosar se sorprendió de la camilla dónde ponen a las mujeres para dar a luz. Puede que la primera reacción sea reirse nerviosamente por ver un hombre en una situación así, pero creo que consigue que te des cuenta de lo poco normal que es la situación y de lo innecesario que es intervenir en un parto que en un principio es completamente normal.

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