¿Se dirigen bien los Desayunos Saludables en el Colegio?

Cuando yo era pequeña el tema del “bocadillo del recreo” era algo de cada familia. Ni los profesores ni el colegio se metían en ese tema.

También es cierto que muy pocas veces en casa me preparaban bocadillo o tentempié para ese momento. Tampoco solían darme dinero para que me comprase algo, pero a veces yo lo sisaba a escondidas, lo confieso. Y las opciones que había en esa época para comprar algo, no eran muy saludables que digamos: Donuts, pepitos de crema, triangulos, cuernos de chocolate… Dependiendo del dinero que tuvieras te comprabas un bollo más o menos grande, o lo complementabas con chucherías; Ahora lo pienso y menudos banquetes de guarrerías nos dábamos, sin que nos miraran mal en el patio del colegio, bajo la supervisión de nadie, y con muy poca educación alimentaria. Poca diabetes tenemos los de esa época.

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#DisneyEmociones nos ayuda a desarrollar la inteligencia emocional

¿Cómo ayudamos a nuestros hijos e hijas a gestionar su enfado o sus miedos?

¿Cómo podemos ayudarles a entender lo que les pasa?

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Tuve la suerte de asistir a la presentación de una nueva colección de libros en las oficinas de Disney España, a las que si hubiera ido Lucy se hubiera vuelto completamente loca con la decoración y el merchandising que pude encontrar.

En el evento, Gonzalo Sanmartín, (director general de Disney), Gabriel Brandariz (gerente editorial de SM) y Begoña Ibarrola (psicóloga especializada en inteligencia emocional) hablaron de este gran proyecto en el que han trabajado varios años con un excelente acabado: Disney Emociones.

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Disney es la mayor fábrica de historias del mundo, y le gusta conectar con las emociones de su audiencia a través de ellas. ¿Quién no recuerda los primeros 15 minutos de “Up” y todos los sentimientos que producen? Durante toda nuestra infancia, y ahora las de nuestros hijos e hijas, Disney nos acompaña y todos recordamos películas y personajes con los que nos sentimos identificados.

La inteligencia emocional ha cobrado una gran importancia en estos últimos años. Disney ha querido tener en cuenta este boom, al igual que cada vez más los padres estamos muy concienciados con el tema, y por eso junto a Literatura SM ha desarrollado una colección que pretende ser una herramienta para familias y educadores, que también sea atractiva para los niños y niñas.

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Mucho trabajo e ilusión ha llevado este proyecto, en el que los valores que representan tanto Disney como SM son los ideales para llevarlo a cabo. Querían una solución educativa para la que, como sociedad, tenemos una asignatura pendiente.

Begoña Ibarrola lleva más de 40 años dedicados al mundo de la escritura, la investigación y la docencia, impartiendo formación en educación emocional al profesorado y las familias de los centros educativos y las instituciones con las que colabora.

Según esta psicóloga, que me ha encantado, hemos crecido en un entorno donde la razón y la parte cognitiva del ser humano era la más importante, y nos centrábamos en adquirir conocimientos. Pero desde que sabemos que los seres humanos sentimos antes de nacer y luego aprendemos a pensar, se ha revalorizado el mundo de las emociones. La neurociencia demuestra que no hay aprendizaje, ni salud, ni convivencia sin emoción bien gestionada, y el interés respecto a este tema, incluso en el entorno educativo ha crecido.

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Muchos adultos se dan cuenta que no han recibido esa educación emocional y quieren aprender junto con sus hijos e hijas, y #DisneyEmocionesestá dirigido a toda la familia. Los padres y madres también debemos aprender que somos seres emocionales, que debemos legitimar las emociones, tanto buenas como malas, y no reprimirlas. Al mismo tiempo enseñarles a identificar, comprender, expresar y gestionar esas emociones. Por eso es importante leer estos libros con ellos para educar y normalizar las emociones y no demonizarlas.

Algo interesante es que en esta colección no solo aparecen las emociones más negativas, como los celos o el enfado. También han querido dar importancia a emociones que no llaman la atención porque es más fácil lidiar con ellas como la alegría o el optimismo.

¿Cuál es la estructura de los libros?

Los libros siguen la narrativa de las historias de Disney que ya conocemos, utilizando el gancho del personaje principal, y después presentan la emoción desde la manifestación interna hasta la manifestación física, con su conflicto y la resolución del mismo.

Al final del libro podemos encontrar la orientación a los padres de Begoña Ibarrola.

¿Por qué esos personajes?

El proceso de elección de los personajes se planteó de manera que la audiencia lo entendiera y se impactase. Determinando a quién quieren contar la historia y cuál es el mensaje, trabajando en conjunto con SM y Begoña Ibarrola, eligieron qué personajes podían vincularse con el mensaje que querían trasladar. Pero no querían caer en personajes que están anclados en una sola emoción, ni en estereotipos.

Era importante mostrar personajes que tienen emociones, que logran comprender lo que les pasa y que evolucionan. Las emociones están ahí y no se pueden aparcar, hay que gestionarlas.

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¿Cuándo podemos comenzar a enseñar educación emocional?

El acompañamiento a los niños y niñas en la inteligencia emocional puede comenzar a los 3 años, a veces poniendo límites y enseñando a gestionar la emoción. Los adultos debemos valorar las emociones sin reprimirlas, aunque no nos guste que nuestros hijos se enfaden o lloren. En relación con esto, los padres y madres tampoco debemos reprimir nuestras emociones. Si tenemos que llorar debemos hacerlo, es normal que las personas lloren por alguna razón o situación y también debemos validarlo. Además en  es una ocasión estupenda de compartir una emoción con nuestros hijos e hijas, dando estrategias para salir de ellas. Porque es muy fácil entrar en una emoción pero no tan fácil salir de ella.

Es importante saber que antes de los 3 años hay una educación emocional previa, que existe antes de nacer, porque el bebé en el útero siente lo que su madre siente. También la comunicación no verbal y la gestualidad del adulto cuando se dirige a un bebé transmite emociones y son lecciones de educación emocional.

Una actitud empática es crucial ya que los adultos tendemos a infravalorar las emociones, tristezas o preocupaciones de los más pequeños. Yo siempre intento pensar que aunque sean pequeños y pequeñas, sus problemas son importantes y siempre intento expresar que entiendo lo que le pasa. Me ayuda mucho a tranquilizar a mi hija.

¿Cuándo es demasiado tarde para educar en inteligencia emocional?

La inteligencia intrapersonal y la interpersonal puede desarrollarse a lo largo de toda la vida, pero la neurociencia dice que las conexiones neuronales que no se han utilizado antes de los 10 años se pierden. El entrenamiento para desarrollar habilidades emocionales en la primera infancia, se va a convertir en hábitos saludables en la edad adulta.

Existen momentos ideales para comenzar, pero siendo adultos también podemos desarrollar la inteligencia emocional, pero no con la misma facilidad.

¿Qué emociones encontramos en esta colección?

En esta primera colección (porque todo parece indicar que vendrán más), se han elegido varias emociones: celos, enfado, miedo, alegría, optimismo y frustración. Estas dos últimas son aptitudes con carga emocional.

Existen diferentes modelos de emociones primarias. Paul Ekman dice que traemos en nuestro código genético, ya nacemos con ellas y el bebé en el útero expresa: alegría, tristeza, miedo, sorpresa, asco y enfado. Las emociones secundarias son mezclas de estas primeras. ¿Recordáis los diferentes colores de la película “Inside Out”? Pues sería algo parecido.

También existen las emociones sociales. No traemos la culpabilidad en el código genético y hay culturas que no conocen el egoísmo, la vergüenza o la envidia.

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Después de conocer más a fondo esta estupenda colección de libros que nos ayudarán a gestionar nuestra inteligencia emocional, disfrutamos de un exquisito desayuno, con un catering a juego con las emociones.

Tengo que agradecer a Literatura SM la invitación y a Disney la organización de un evento tan bonito, en un lugar tan mágico, en el que pude aprender cosas muy interesantes sobre la inteligencia emocional que me hacen querer aprender cada vez más sobre este tema.

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¿Qué te parece esta nueva colección de libros?

¿Crees que la inteligencia emocional es importante?

Si te ha gustado y crees que le puede interesar a alguien,

no te cortes y ¡comparte!

https://instagram.com/tv/BkXUdOGHGp3/

Mutaciones durante las vacaciones o ¿por qué te portas peor cuando está papá?

Cuando llegan las vacaciones cambian las rutinas, los horarios, los tiempos y todo se vuelve una locura. Ese es uno de los encantos del verano: ya no hay prisa por acostarse pronto ni por comer a una hora determinada.

En nuestro caso somos afortunados porque SúperPapá tiene unas vacaciones largas, pero en vez de descansar y disfrutar de tiempo en familia, hemos estado pacificando el ambiente con una Lucy que cambió su comportamiento cosa mala desde el comienzo; Si en el escenario diario, a veces Lucy se niega a realizar según que actividades, o tiene un talante difícil, durante las vacaciones se intensifica un 80%. Sin exagerar.

En circunstancias normales, cuando SúperPapá vuelve de trabajar, se nota que su manera de actuar cambia, supongo que igual que la mía, le echa de menos, hemos estado todo el día sin él, etc… Pero es algo temporal y al día siguiente tengo cierto respiro cuando estamos solas. La verdad es que generalmente solemos tener días buenos y más o menos tranquilos. Yo tengo paciencia, hablamos las cosas, llegamos a acuerdos…

Pero en las vacaciones algunos momentos han sido un caos, porque aunque éramos dos adultos, la paciencia y los recursos se nos acababan sorprendentemente, ya que deberíamos tener el doble. Y sin adultos que guíen, hablen y razonen, una niña de dos años se pierde.

Se ha negado sistemáticamente a todo y contestando cual adolescente, ha protestado hasta el infinito, su rebeldía ha crecido exponencialmente, y ha estado enfadada o triste aleatoriamente sin razón aparente (“porque si” no es una razón) durante horas, a veces nada más despertarse y sin que nadie le haga nada malo.

Y de manera asombrosa, cuando se ha quedado con uno de los dos solamente, su conducta ha cambiado, está más calmada, predispuesta a escuchar y más cariñosa incluso.

Si, ha habido momentos geniales, días muy buenos, y risas y abrazos, pero creo que si digo que los “malos momentos” han sido y son más duraderos, agotadores y difíciles de calmar lo resumo perfectamente.

El cambio del verano pasado a este ha sido tremendo y lo hemos notado muchísimo. Puede que los 2 años tengan que ver. O no.

¿Por qué pasa esto?

Algunos dicen que es porque quiere llamar la atención, otros que al tener a las dos partes parentales se nos suben a la chepa cosa mala.

Mi opinión es que como he contado al principio, en verano todo cambia y a ellos también les afecta. El cambio de horarios, tanto tiempo libre, nuevas “no rutinas”…. Aunque estoy de acuerdo con la teoría de “si mamá no me deja, me voy con papá y viceversa”, porque Lucy la ha usado varias veces este verano.

También nosotros hemos tenido nuestros errores. En muchas ocasiones el cansancio nos hace tener menos paciencia, pretendemos que cumpla con nuestras demandas rápidamente y se nos olvida que aún es pequeña. Está claro que en muchos momentos nuestros recursos han escaseado e igual que ella, hemos estado perdidos.

Sea como fuere, terminando estos días de vacaciones se nota que los ánimos se han calmado un poco, que ella se ha acoplado a la nueva situación de “papá está siempre en casa” y yo necesito unas vacaciones de las vacaciones.

La gran pregunta es si cuando Súper Papá vuelva a trabajar, tendremos de nuevo una época de adaptación y la cuesta de septiembre se nos hará más cuesta si cabe.

Espero que nosotros aprendamos como padres para sobrellevar estas situaciones, porque al fin y al cabo, los adultos somos nosotros. Y somos los que tenemos que acompañar y guiar a Lucy.

 

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Un “No me vas a grabar más” en toda regla.

 

¿Lo has notado?

No soy la única que lo ha notado. Otras amigas mamis y más blogueras de maternidad hablan de que esto ocurre cuando está toda la familia junta. De hecho una frase muy extendida es “que empiece ya el cole”.

¿Conoces este fenómeno?

¿Lo habéis notado en casa?

Hacemos BLW, ¿qué le digo a mi pediatra?

Suelo oír que algunas familias tienen problemas con sus pediatras cuando les dicen que han elegido Baby Led Weaning como manera de introducir la alimentación complementaria de sus bebés. Con este post quiero hacer una reflexión sobre este tema.

Los pediatras suelen dar unas pautas de alimentación, que no son más que recomendaciones y debemos tomarlas como tales. Algunos pediatras dan unas recomendaciones actualizadas e informadas, y otros dan unas pautas anticuadas, pero siempre es nuestra elección seguirlas o no. Si son anticuadas incluso podemos decirle que se recicle y dependiendo de la gravedad de los consejos, incluso podemos y debemos poner una reclamación en atención al paciente.

Con esto quiero decir que el pediatra, por darnos un papel con unas pautas de alimentación, no se convierte de repente en nutricionista y que no hay que seguirlas a pie juntillas si no queremos. Las recomendaciones son eso, recomendaciones.

En todas las  revisiones médicas que realizan en la consulta de pediatría te hacen preguntas sobre cómo come el bebé. Por lo general solemos contestar: “Bien, se lo come todo”, o “Bien, pero a veces no come mucho o no quiere comer”. No proporcionamos gramos y horarios de los últimos dos meses porque con una frase general, suele valer al pediatra para hacerse una idea. Puede que también te pregunten si has introducido algún tipo de alimento específico ya, puedes contestar y no es necesario decir cómo ha sido.

A no ser que haya algún problema con el bebé, con sus pesos, con su ánimo, sus caquitas, o que tengamos la sensación de que algo no va bien, al pediatra no tenemos por qué contarle específicamente que no le damos biberones de cereal a nuestro bebé, o que hemos introducido el huevo un mes antes de lo que nos señaló en sus hojitas de pautas. Directamente, ni siquiera es un dato importante decir que nuestro bebé nunca ha comido papillas.

O podemos ser sinceros y decir que nuestro bebé lleva una alimentación autorregulada, y ver cómo reacciona el pediatra. Es cierto que muchos son muy intransigentes con este tema. No saben ni quieren oír sobre BLW y les parece una locura. Yo todavía recuerdo los ojos en blanco de nuestro pediatra cuando le dijimos que no le dábamos cereales de farmacia a Lucy. Para muchos de ellos, los padres que deciden realizar esta manera la introducción de alimentos son unos irresponsables. Otros pediatras sin embargo animan a practicarlo.

Y aquí viene la parte importante del post:

La AEPED, que son los “superiores” de todos los pediatras españoles, reconocen y avalan la alimentación complementaria dirigida por el bebé (BLW), y en su web puedes encontrar información sobre esta. Si tú encuentras esa información, tu pediatra también debería conocerla, y si te pone alguna objeción, muy amablemente puedes dirigirle a ella.

Los padres y madres que hemos elegido el Baby Led Weaning como manera autorregulada de introducción de la alimentación complementaria no somos irresponsables.

Generalmente las familias que hemos hecho Baby Led Weaning nos hemos informado mucho sobre el tema y no hay nada que un pediatra pueda decirnos que nos haga dudar de nuestra decisión. Lo que estamos haciendo lo hacemos convencidos y sin poner en peligro a nuestro bebé porque sabemos cómo hacerlo.

Por otro lado, un o una pediatra no es el lobo feroz, en nuestra crianza poco tiene que decidir, por lo tanto poco tenemos que temer a que “nos regañe” según sus opiniones subjetivas. Cómo comemos o cómo dormimos en nuestra casa lo decidimos nosotros. Ellos se ocupan de las enfermedades infantiles.

 

En conclusión, un pediatra no puede inculcar a tu bebé ningún tipo de alimentación específica en contra de tu voluntad, ni regañarte por no seguir sus pautas (y menos si están desactualizadas). Tampoco puede criticar tu elección de seguir una alimentación autorregulada por tu bebé porque la AEPED la avala y recomienda.

Me encuentro a muchas madres y mucho padres a los que los pediatras les han regañado, que incluso les hacen dudar y pensar que están haciendo algo que no está bien. No dejéis que os regañen por tomar vuestras propias decisiones, por elegir algo que es bueno para vuestro bebé y que al fin y al cabo es vuestra decisión. Y sobre todo, ni siquiera es necesario discutir, que no os regañen por algo que ellos mismos deberían conocer y apoyar.

¿Has tenido algún problema

con el pediatra por hacer BLW?

#PataditadelDía: ¿Ropa de Niña?

Ya conté que nuestra hija no lleva pendientes, nos parece innecesario e incluso peligroso. Pero también es sexista. Mi hija no tiene que llevar pendientes para que todo el mundo sepa que es una niña. Ni deberían mirarle las orejas para ver si le tratan de una manera o de otra, que es lo que todo el mundo hace.

Y esto podemos extrapolarlo a la ropa: primero intentan identificar qué sexo tiene mi bebé, para tratarle en consecuencia. Y no solo las personas adultas, los niños y niñas también lo hacen.

El día de marras, Lucy vestía unos pantalones a cuadros azules, naranjas, rojos y blancos y una camiseta naranja con un gato. Colores, a mi parecer, unisex. Como todos.

Outfit de el día de marras. 17 meses.

Un padre dice a su hijo que juegue con el “nene” a la pelota y al llamar a Lucy por su nombre, se sorprende y te hace saber que le extraña porque “parece un niño”. No vuelve a repetir a su hijo que juegue con la “nena” a la pelota, la excluye del juego directamente. Debe ser que la pelota no es un juego de niñas.

En ese parque Lucy quería “hacerse amiguita” sin mucho éxito de 2 niñas más mayores que ella. Ambas tendrían unos 5 años y es una diferencia grande como para que jueguen con ella, es comprensible. Pero una de ellas si le hacía caso, trataba a Lucy con delicadeza e incluso le acariciaba la carita. La otra no solo le ignoraba, si no que le miraba con desprecio.

En mi papel de madre protectora me di cuenta, y aunque son niños, no me gusta que traten así a Lucy por lo que intenté distraer y jugar con ella a la pelota para apartarnos, ya que visiblemente sobraba en el juego de las dos niñas mayores.

Pero Lucy insistía en estar con ellas, y además quería un bolo que la niña más arisca le mostraba incitándole a pedírselo para luego negarlo, o tirándolo al suelo y cuando Lucy se acercaba, lo recogía con rapidez arrancándoselo prácticamente de las manos.

¡Mi pobre niña inocente!

Más de una mirada fulminante le eché a esa niña, que ella notaba pero ni se inmutaba y seguía. Además mandaba y mangoneaba a la dulce niña que trataba a Lucy como a un ser humano.

Pero ¡sorpresa! Ambas niñas durante su juego se cambiaban el nombre y la niña arisca se ponía el nombre de mi hija (debía ser su favorito) y en un intento de acercamiento le dije que mi hija se llamaba así.

La cara de la niña arisca fue muy extraña, una mezcla entre sorpresa y admiración. En cuanto supo que Lucy era una niña, porque evidentemente debía pensar que era un niño, cambió radicalmente su trato hacia ella. Incluso le ofreció el bolo que antes guardaba con tanto recelo. Menos mal que después de tanta negación, mi hija le dijo que se metiera el bolo en el culo, que ya no lo quería. ¡Esa es mi niña!

A mi ambos hechos además de sorprenderme, me preocupan. No entiendo que nadie trate a un bebé de manera diferente según su sexo. Evidentemente ese padre sin darse cuenta (o si) está enseñando a su hijo a diferenciar con quién puede o no puede jugar por su género, pero que una niña de 5 años, tenga unos estereotipos ya tan marcados (pendientes, pelo, ropa…) que le hacen marginar a un bebé de 18 meses y que su actitud cambie cuando descubre que el sexo de mi hija no es el que creía, me da mucha pena y al mismo tiempo miedo.

¿Dónde ha quedado eso de jugar todos con todos?  ¿Por qué esa diferencia de trato a un bebé que no entiende de género y lo que quiere es jugar? ¿Por qué esa segregación?

A veces pienso que la culpa es mía por no entrar en el rebaño, por utilizar ropa heredada de los primos varones de Lucy… Cuando le compro ropa a ella, tampoco se la compro rosa y con volantitos. Le compro ropa normal, de la sección de niña (o de la de niño si nos gusta por supuesto) y también le confunden con un “nene”.

Lucy vestida con ropa de la sección de niña. También fue confundida con un niño. 17 meses.

El problema no soy yo, ni la ropa de mi hija. Yo noto el cambio de comportamiento hacia ella porque se equivocan con el sexo. Si no se equivocaran en un principio, yo no sabría que si la invitan a jugar a la pelota es porque piensan que es niño, y cuando saben que es niña, le retiran la invitación.

Tampoco sabría que una niña de 5 años cambia de parecer radicalmente cuando mi hija ya no es un niño para ella.

Si vistiera a mi hija con lo que la sociedad entiende como ropa de niña, no sufriríamos ese trato porque nadie se confundiría. Mi hija estaría diferenciada a la legua y con un cartel luminoso que diría: “soy niña”. ¿Es tan necesario? ¿Hay que cambiar la manera de hablar a un bebé dependiendo de su sexo? ¿De verdad?

Y esto no son hechos aislados para nada.

¿Qué debería hacer?

¿Vestir a mi hija acorde con lo que la

sociedad admite como “ropa de niña”?

Que yo claudicara y vistiera a mi hija siempre con falda o de rosa, que tuviera pendientes o el pelo largo no cambiaría el distinto trato que noto hacia Lucy cuando “es niño” o cuando “es niña”. Seguiría existiendo y ese es el problema.

Puede que otra niña en otra parte del mundo le encante jugar con la pelota (igual que a Lucy) y no la inviten solo porque es niña y ese juego “no es para ella”.

Puede que algún niño quiera jugar con unas niñas que le niegan su compañía porque no es como ellas.

¿Qué les estamos enseñando a nuestros hijos e hijas?

Lucy no entiende de sexos. Solo quiere jugar. 17 meses.

¿Y si a ella le gustan esos colores? ¿Si le gusta vestir con “colores de niño”? Lucy sabe lo que le gusta y lo que no, y si no quiere ponerse algo o prefiere otra cosa te lo dice. Suele elegir los zapatos que se pone y tiene opción a elegir entre varias camisetas a veces.

¿Y si a Lucy le gusta jugar con “juguetes de niño”? Le encanta jugar con coches y pelotas.

Me niego a quitar “ropa o colores de niño” del armario de Lucy. No pienso prohibir a mi hija jugar con un “juguete de niño” si a ella le gusta.

Y es lo que pienso enseñarla: Todos los niños y niñas son iguales, y pueden jugar o vestirse con lo que quieran.

Que la gente se confunda bueno, nos pasa vistiendo “de niño” o “de niña” a diario. Todo el mundo tienen tan interiorizado el tema de los pendientes, del pelo largo y de los colores, que hasta que esos estereotipos no desaparezcan, es lo que nos toca vivir. Pero, ¿tratarla diferente, discriminar, excluir o marginar? ¿Estamos locos?

La #Pataditadeldía: va dirigida a los adultos, que enseñan a los niños a diferenciar y discriminar a los demás por su género o su ropa. A esta sociedad que inculca unos estereotipos innecesarios e injustos solo para saber de antemano cómo deben tratar a un individuo o individua, sin tener en cuenta sus deseos o gustos y su libertad para decidir sobre ellos mismos sin que nadie los margine.

 

 

 

 

 

 

PATADITA DEL DÍA: Enmadramientos, Mamitis, Papitis y otras lindezas…

No me gustan estos términos, porque se utilizan siempre de manera despectiva, en forma de insulto… ¡Cómo si fuese malo que tu bebé te quiera y se sienta seguro contigo! Y sobre todo me fastidia que lo utilicen dirigiéndose a mi hija.

¿Por qué en esta sociedad está tan mal visto que un bebé se extrañe y llore cuando está en brazos de alguien desconocido o que no es su madre? ¿A un adulto le gustaría que le dejasen en brazos de alguien que no conoce, a cargo de su seguridad? ¿El adulto no protestaría?

Es normal que un bebé proteste (llorando, porque no puede de otra manera) ante una circunstancia parecida.

Para empezar los bebés no son tontos y no necesitan estar con otras personas a parte de sus padres, y no tiene que apetecerles estar en brazos de alguien que no conocen, irse con alguien con quien no tienen confianza o besar a alguien si no les apetece.

 

Me fastidia además profundamente que mucha gente, mientras tu hija llora porque quiere irse con su madre, intenten sin éxito calmarla, (porque lo que le pasa es que no quiere estar ahí, así que es absurdo), y mientras te digan que tu hija está enmadrada… Y ya cuando insisten en tenerla en brazos en vez de hacer lo que la niña pide con llantos, es la repanocha.

No consigo comprender de quién pretenden que un bebé tenga apego: ¿De la vecina del quinto? ¿Del familiar que nunca ve y le pide besos? Es inaudito. Si está todo el día con su madre y su padre, su madre la alimenta, su padre le cambia los pañales y juega con ella… No esperes llegar tu y besar el santo si la niña no te conoce. Respeta a la niña y gánate su confianza igual que harías con cualquier otra persona.

Y ya cuando sueltan aquello de tenéis que dejarla con otras personas para que se acostumbre… La niña está con otras personas con su padre y su madre delante que son las figuras que le dan seguridad. No hay que dejarla con nadie si no hay necesidad de ello, porque mi hija no nos molesta en absoluto y preferimos estar con ella, que para eso la hemos parido.

¿Alguien entiende la fijación por querer quedarse a un bebé de dos o tres meses y pedir expresamente que no esté la madre o el padre? Yo desde luego no lo entiendo y me molesta porque no se que tiene que hacer nadie con mi niña sin que yo esté presente. Sea lo que sea, lo pueden hacer conmigo delante porque dejo que la cojan y le den besos, mientras ella quiera y no se queje.

Mi hija no reacciona igual con todo el mundo, los hay que le caen mejor y los que le caen peor. No todos los días está de buen humor, o esta cansada, o ha dormido poco y no tiene el chichi pa´farolillos. Pero igual que yo, igual que su padre, igual que cualquier persona.

 

Lucy con Papitis y sintiendose muy segura en los brazos de Súper Papá

Lucy no puede decirme si alguien le cae fatal, que está en su derecho y tiene personalidad como para decidir. Imaginaos que no podéis hablar y os dejan toda la tarde con alguien que os cae mal, o que no acabáis de tragar. Y encima esa persona os quiere achuchar y besar…

He llegado a la conclusión de que cuando una persona dice que tu bebé tiene mamitis, (que además siempre suele decirlo mientras te la devuelve y con una mueca), realmente lo que le pasa es que está sufriendo rechazo: el bebé ha decidido que no quiere estar con esa persona, no le gusta o le incomoda, y quiere volver a brazos seguros y más de su agrado. Y el rechazado sabe perfectamente que el bebé no le traga, pero como es pequeño, no habla, ni puede defenderse, pues le atacamos y le decimos cosas feas. Y a su madre también ya de paso.

La gente que utiliza ese tipo de palabras, las utiliza para dañar, insultando y despreciando. ¡Qué bonito y qué valiente meterse así con un bebé que no puede defenderse!

La #PataditadelDía va para esas personas que no entienden que:

  • Un bebé no es un juguete: ni se deja ni se presta. (Frase de Súper Papá)
  • Un bebé es una persona, con sentimientos, gustos, preferencias… Que no puede expresarse hablando y debemos estar pendientes de sus señales (llorar, quejarse, etc…) para descifrar lo que quiere y respetarlo.
  • Si un bebé llora en tus brazos, no insistas en retenerle aún viendo que se revuelve como una anguila y devuélveselo a su madre/padre coño.
  • Los términos “enmadramiento”, “mamitis”, “papitis” y demás, son hirientes, despectivos y falsos. Un bebé que quiere estar con su madre/padre no está enfermo: es normal.
  • Que un bebé sea un bebé, no le obliga a que todo el mundo le guste y le caiga bien. De hecho, puedes no gustarle igual que a ti no te gusta el cartero o el camarero del bar de la esquina.

  

Estamos tan acostumbrados a manejar, ordenar y mandar sobre los niños que no nos damos cuenta que anulamos sus derechos y sus deseos, como si no fuesen personas.

Un poquito de empatía y respeto hacia el apego de un bebé y su madre, hacia los deseos y necesidades de los bebés. No queramos que los niños crezcan tan rápido y sean tan independientes, y entendamos principalmente que necesitan a sus padres y que si quieres ser parte de su tribu, tienes que ganártelo.

Y con frasecitas despectivas no nos ganas.

¿También te han dicho que tu bebé tiene Mamitis/ Papitis?

¿Cómo contestas?

#ElÁrboldelosLibros: ¡Nuestra rama da sus frutos!

A finales de Agosto comenzamos nuestra rama de los libros de la iniciativa que comenzó en un grupo de Facebook.

Me pareció una buena idea ya que Lucy no tiene casi ningún libro y con solo mandar un libro a otro niñ@, ella recibiría 36 si todo el mundo seguía la cadena.

¿En qué consiste #elárboldeloslibros?

Es una cadena de cartas a la antigua usanza, solo que se puede mandar por mail también. Cada mamá/ papá que recibe la carta debe mandar un libro y encontrar otras 6 madres a las que pasarle le carta.

Cuando te llega tu carta con las instrucciones te llega con dos nombres, direcciones y edades de niños.

  • El/la niñ@ número 1 es al que tienes que mandarle un libro, ya sea comprado o que tengas en casa y esté en buen estado.

Antes de reenviar la carta a las otras seis madres, debes modificar la carta:

  • El niño que estaba en el n°2 debes ponerlo en el nº1. De esta manera, la siguiente madre mandará el libro a ese niño.
  • En el puesto nº 2 tienes que poner el nombre de tu hij@, la dirección de envío del libro y la edad para que sepan qué tipo de libro enviarle.

De esta manera tú solo mandas un libro y si todo el mundo sigue la cadena y encuentra a las seis madres o padres para pasarles la carta, a tu hij@ le deberían llegar 36 libros. ¡A nosotras por ahora nos han llegado 4 envíos!



Ya os podeis imaginar lo contentas que nos ponemos cada vez que nos llega un envío. El juego que nos da cada libro y lo que se distrae Lucy descubriendo cada uno.

Además es tan bonito saber que alguien se ha molestado en elegir un libro para tu hija y en enviárselo… Buscar a esa persona y agradecerlo forma parte de esta iniciativa tan bonita.

¿Quiéres participar en esta iniciativa? Ponte en contacto conmigo y pregúntame lo que quieras. 🙂

¡¡COLCHÓN AL SUELO!!

Vaya veranito hemos tenido… ¡No hemos parado! Y es que cuando no es una cosa es la otra, y el desarrollo de Lucy hace que nuestra casa tenga que sufrir cambios una y otra vez porque las necesidades en cada momento son diferentes y nos creemos que ya está solucionado, pero no.

Creemos que por fin hemos terminado con el problema de la cama y es lo que voy a contar hoy, porque hemos tenido varios cambios en toda la casa desde que Lucy nació. Hemos dado mil vueltas a todo porque todo lo primerizos que no hemos sido con la lactancia o la alimentación, lo estamos siendo logísticamente.

Como ya os conté, no utilizamos la cuna de colecho. Lucy y yo dormíamos en la cama de matrimonio muy agustico. Súper Papá no duerme con nosotras porque los micro despertares de Lucy, que a mi me despiertan décimas de segundo hasta que coge el pecho, a él le despertaban el resto de la noche, le era completamente imposible volver a dormirse y él si madruga para trabajar. Así estuvo dos meses hasta que decidimos que se fuese a la “habitación de Lucy”, subió un colchón que tenemos en el trastero y así estuvo un tiempo hasta que subió el somier y acondicionamos la habitación para un largo período y no como algo transitorio.

Por otro lado tuvimos que poner la cama de matrimonio contra la pared y unas barreras de seguridad porque Lucy ya no es un bebé chiquitito e incluso durmiendo da muchas vueltas peligrosas.

¿Conseguimos asegurar el perímetro? Pues si, hasta que Lucy comenzó a gatear. En ese momento, dejarla dormida en la cama y realizar quehaceres domésticos se convirtió en deporte de riesgo y es que, aunque tengas un buen intercomunicador, hay veces que los bebés se despiertan y no lloran, hay veces que se ponen a gatear por la cama en vez de avisarte de que ya no duermen, y hay veces que por muchas barreras que pongas y por muchos obstáculos que inventes en la cama, los bebés aventureros se los saltan y se llegan a caer de la cama. Y a parte del susto, del llanto de todo el mundo, de un mal rato terrible, y de lo peligroso que es tener una mala caída, te juras que no va a volver a pasar. Así que tienes que buscar la manera de solucionarlo: ¡Colchón al suelo!

La cama de matrimonio, en la que Lucy y yo dormimos desde el principio tiene un canapé lleno hasta los topes. Desmontarlo y poner el colchón en el suelo no es una opción. Pero la otra cama solo tiene somier y encima está en la habitación original de Lucy. Era mucho más fácil mudarnos de habitación, quitar muebles peligrosos y crear un espacio para ella, para que pueda descubrir y moverse sin peligro, un espacio que llevaba mucho tiempo rondándome la cabeza y que veo tan importante y esencial para su desarrollo y autonomía que estoy feliz y contenta de que hayamos encontrado esta solución. Un espacio Montessori. Pero esto lo cuento en otro post.

Ya no tenemos televisión, no tenemos baño integrado y no tenemos el cambiador al lado como en la otra habitación, pero no importa, porque Lucy tiene sus juguetes a mano, su habitación decorada para ella y la opción de acostarse o levantarse cuando quiera. El peligro de caerse de la cama ha desaparecido y nosotros vivimos más tranquilos.

Lucy bajando de la cama después de la siesta

 

Lucy tiene controlado lo de subir a la cama, y baja muy bien sola (después de haberla enseñado cómo hacerlo, aprendió en dos días), aunque se ha esmoñitado un par de veces, pero nada que ver ni por asomo con los golpes que se daría cayendo de una cama normal.

¿Cómo dormimos en el suelo? Los primeros días era un cachondeo. Tener los juguetes a la vista y tan a su alcance provocaban deseos irrefrenables en Lucy que no entendía bien el cambio de cama y solo veía diversión y juerga hasta las dos de la mañana. Una vez realizado el cambio dormimos genial y yo me permito el lujo de levantarme después de dormir a mi hija para ver una serie o una película con mi marido sin peligros. ¡Esto es vida!

Mucha gente no entiende los cambios que hacemos en casa, no concibe que los padres no durmamos juntos y creen que si hubiésemos acostumbrado a Lucy a dormir en cuna en vez de hacer esa “modernez del colecho”, nos ahorraríamos todos estos cambios. También son los mismos que no tienen que despertarse a dar el pecho a mi hija o que no tienen ni idea de lo que supone la lactancia y lo beneficioso que es para ambas dormir juntas.

Puede que tampoco comprendan la importancia de dar a Lucy autonomía y libertad de movimientos, en darle su espacio en una casa que también es suya.

La cama de Lucy en su habitación remodelada

 

Todos estos cambios: mueve cuna, desmonta cuna, sube colchón, cambia cama, sube somier, baja somier, mueve mueble, mueve cama con canapé lleno de mil cosas… Se los ha chupado Súper Papá prácticamente solo, porque nosotros hablamos conjuntamente de los cambios, y él los ejecuta aprovechando nuestros paseos. Hace todo lo que está en su mano para que Lucy tenga todo lo necesario y estemos cómodas. Gracias Súper Papá.

¿Cómo tenéis organizadas las camas haciendo colecho?

¿También hicisteis la “locura” de poner el colchón en el suelo?