Control de Esfínteres sin “Operación Pañal”

Cada verano comienza la “operación pañal” de niños y niñas que en septiembre empezarán la etapa de educación infantil en el colegio. En la gran mayoría, por no decir en todos, los alumnos y alumnas del centro deben acudir a clase sin pañal, y esto obliga a muchas familias a adelantar el proceso fisiológico del control de esfínteres.

A veces, es fácil y en seguida comienzan a ir al baño de manera normal. Otras veces no es tan fácil y la fregona se convierte en una de las protagonistas de esta etapa. Algunos peques no lo pasan nada bien, porque realmente no están preparados para ello, y lo que se podría conseguir de manera natural respetando los tiempos y ritmos de cada niño y cada niña, se adelanta y convierte en una obligación externa a las decisiones de cada familia.

El control de esfínteres no se trata de un aprendizaje, forma parte de una maduración fisiológica y se consigue cuando el niño o niña está preparado para ello.

 

Fisiológicamente, los peques suelen alcanzar esa maduración alrededor de los 3 años. Algunos antes y otros después. Y se considera que hay un problema si no consiguen controlar sus esfínteres sobre los 4 años.

Esta etapa de aprendizaje tiene mucha importancia en el desarrollo mental, emocional y social del niño. Comienzan a aceptar por sí mismos una regla básica y deciden no satisfacer sus necesidades inmediatas controlando su esfínter.

Siempre me ha resultado hilarante que una de las primeras experiencias irrespetuosas con los niños y niñas, provenga de un mandato de los centros educativos dónde deberían tener más en cuenta las necesidades y los procesos madurativos de los mismos. Muchas veces se debe a un problema de falta de personal y logística, y aunque es cierto que algunos centros tienen deferencias con niños y niñas que llegan a septiembre con pañal, teniendo en cuenta factores como la fecha de nacimiento o problemas médicos, en la gran mayoría son inflexibles y la presión para “despañalar” es considerable.

Esa fue una de las principales razones por las que no escolarizamos a Lucy con 3 años, ya que nació en diciembre y no deseábamos forzar esa situación. Queríamos que esa etapa la llevara de la manera más natural posible, decidiendo ella misma cuándo estaba preparada. No aceptábamos una carrera de fondo, ni deseábamos fijar una fecha tope para ello.

No cabe duda que permitir que ese momento llegue cuando estén preparados, es algo desconocido. Algo que cuando lo comentas, la gente lo confunde con ponerles en el orinal cada hora como si fuera lo mismo, como si no hubiera otra manera de conseguirlo.

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Orinal portátil 1.831- 1.900

En general no se suele creer que en algún momento, niños y niñas puedan decidir y aprender por si mismos, y siempre hay que “ayudarles” de alguna manera, y a lo mejor es cierto, pero creo que estamos dirigiendo muy mal esa ayuda.

En casa decidimos que respetaríamos los tiempos de Lucy en los procesos fisiológicos. Puede que sea más lento e incluso más duro, pero al final del camino, aunque más largo, conseguimos muy buenos resultados.

No Utilizamos Métodos Conductistas

Nunca hemos querido utilizar conductismos con nuestra hija, ni a la hora de comer, ni a la de dormir, por lo que esta etapa tan importante no iba a ser menos. No queríamos que fuese un entrenamiento, ni quisimos utilizar métodos basados en premios o castigos.

Estos métodos pueden funcionar, claro que si, pero no favorecen la autonomía porque dependen de otra persona o premio para lograrlo. Hay que hacer pipí en el baño, porque ya somos mayores, porque estamos preparados, y porque lo hacemos todos sin que nos premien por ello, es algo necesario según crecemos.

El control de esfínteres no es un aprendizaje mecánico,

no es algo que se entrena.

Un Ambiente Adecuado

No se trata de ejercer presión, ni de olvidarse completamente del tema. Lo primero es preparar el baño para que tome conciencia de que también puede utilizarlo igual que papá y mamá.

Facilitar que alcance el váter con una escalerita, colocar un adaptador o comprar un orinal a su gusto favorecen la curiosidad y las ganas de probar eso tan nuevo que ya ha visto tantas veces en casa y que puede aprender a hacer igual que ha aprendido a gatear, a andar, a comer….

Invitarle a ello, como opción y sin presión, darle la posibilidad y recordarle que puede hacerlo.

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Adaptador de IKEA

Es Importante Normalizar el Proceso

Debemos tener en cuenta que cada niño tiene su tiempo y que no es una ciencia perfecta.  No hay que tener grandes expectativas al respecto, porque puede parecer que nuestro hijo o hija está preparado y luego no lo está.

Debe ser tan normal que lo haga como que no lo haga. Nada de enfadarse con ellos, ni hacer comparaciones (que son odiosas) con otros niños o situaciones. Cada peque es un mundo y tiene sus momentos para todo.

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Fases por las que ha pasado Lucy

Alcanzar el control de esfínteres no es igual para cada niño o niña, ni lleva el mismo tiempo, ni siquiera pasa por las mismas etapas. Pero cuando se trata de lograrlo de manera natural y sin dirigir por ningún adulto, toca estar muy atenta a las señales y adentrarse en algo nuevo que no viene en ningún libro.

Echando la mirada atrás, hay cosas que no hemos hecho todo lo bien que deberíamos. Nadar a contracorriente a veces es difícil y puedes caer en esas conductas sociales aprendidas e incluso dirigir sin querer a tu hija.

Este proceso que cuento a continuación, comenzó más o menos sobre los 23 meses, y se alargó hasta los 38, lo que me hace pensar que este proceso comenzó mucho antes de que ella estuviese preparada.

  • Curiosidad por el váter.

No hay madre que vaya al baño sola, por lo que a cierta edad, se dan cuenta que no estás ahí sentada simplemente, e incluso te piden ver lo que estás haciendo.

Sobre los 2 años preparamos el ambiente para ella. El váter sabíamos que le llamaba la atención y compramos un adaptador. Creímos que un orinal gracioso también despertaría su curiosidad.

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El orinal lo compramos en Amazon

  • Curiosidad por el orinal y deseo de utilizarlo. Por esa época se desvestía ya sola, algo que me parece imprescindible si pretendemos que use el váter de manera autónoma. El poder desvestirse sola es una señal de que empieza a estar preparada.
  • Hacer pipí en conjunto (ella en el orinal y yo en el váter)  pero sin hacer pipí, claro.
  • Hacer pipí en el orinal por casualidad.

Llegados a este punto, cometimos el error de intentar quitarle el pañal. Nos emocionamos con su “pipí por casualidad”. No fue a la fuerza, ella estuvo de acuerdo y decía que avisaría cuando tuviera ganas. Fue un #epicfail, porque no notaba cuando venía y por lo tanto no podía ni avisar ni controlarlo.

  • Quitamos el pañal y tiene un escape.

El error de quitarle el pañal antes de tiempo nos costó caro. Al orinarse encima, lo pasó fatal. Nadie le regaña, nadie le dice nada, pero ella se siente terriblemente mal y llora muchísimo. No es nada agradable hacerse pipí encima. Adquirió una especie de miedo y se negaba en rotundo a quitarse el pañal de nuevo.

  • No querer hacer pis en el orinal ni el váter. Ni hablar de quitarse el pañal.

Comenzó a mostrar una especie de apego por el pañal, que seguramente ya tenía, pero los acontecimientos acrecentaron. Así que comenzó a evitar el cambio de pañal, pero de verdad, no como cuando son muy peques y huyen jugando. Le pedimos que por favor nos avisara cuando se hiciese caca o por lo menos contestase la verdad, porque negaba que lo tuviese manchado. Así estuvimos mucho tiempo, unos 3 o 4 meses.

Después tuvo una época en la que se escondía para hacer caca y luego avisaba de su hazaña, lo que quiere decir que notaba cuando lo va a hacer. Incluso se preparaba un sitio debajo de una mesa o se rodeada de juguetes a modo de valla de protección. Pero le molesta que le peguntes si lo ha hecho.

Al ver que parecía que controlaba aguas mayores le quitamos el pañal con su participación. Otro #epicfail porque no controlaba el pipí. Vuelve otro pequeño “retroceso”.

Sobre los 3 años comienza a decir cuándo va a hacer pis en el pañal. Lo notaba, pero no sabíamos si lo controlaba y no quisimos jugárnosla de nuevo.

Y la huida para cambiarle el pañal sigue. Hasta el punto de hacerlo muy difícil y ser tan esquiva que en dos ocasiones se le escoció el culito por llevar mucho tiempo el pañal manchado.

Hablé con ella en esos cambios de pañal con culito irritado. Le expliqué por qué le pasaba eso, y lo entendió entre llantos, aunque seguía diciendo que no quería cambiarse el pañal. Supuse que el cambio le parecía incómodo y ese era realmente el problema. Así que cambié la perspectiva y le dije que no tendría que cambiarse el pañal más si no lo llevaba. Que podíamos probar a quitárselo y a hacer caca y pis en el váter.

Su respuesta fue: “Me parece una buena idea mamá”.

Jamás olvidaré esas palabras y su carita mientras las decía.

 

Al día siguiente le quité el pañal y le dije que si tenía ganas de ir al baño me lo dijera. Se pasó el día entero pidiendo ir al baño y haciendo pis en el váter. El orinal lo tenemos de adorno porque no lo quiere utilizar.

En esos primeros días no se hace pis encima ni una sola vez, pero tampoco hace caca. Así que por la tarde noche antes de acostarse, le pongo el pañal y hace caca, por lo que también lo controla, aunque se siente rara haciendo caca en pañal y nombra las braguitas, como si no tuviera muy claro qué lleva puesto. Se deja cambiar y por la noche duerme con pañal.

A la semana de quitarle el pañal diurno, hace caca en el váter y hasta ahora.

Si, ha tenido algún accidente, tres contados, durante los dos primeros meses. Uno de ellos fuera de casa y todos relacionados con estar jugando tan distraída que no tiene tiempo de nada más.

Y por la noche utiliza pañal, pero lleva meses sin manchar por la noche, incluso se despierta y levanta para hacerlo, así que en cuanto ella quiera, lo hablaremos y quitaremos el pañal nocturno, porque ya he visto que el consenso y la comunicación funcionan también en este tema.

Nuestra experiencia

Durante toda esta etapa ha habido, adelantos y retrocesos, que no hubieran pasado si no hubiéramos forzado la situación en algún momento. Un error de los adultos que nos emocionamos más de la cuenta y que a veces, creemos que ya debería haber dejado el pañal porque fulanita o menganita ya se lo ha quitado, o porque se supone que con X edad ya no debe llevar pañal.

Puede que alguien piense que 3 años y dos meses es mucho tiempo. Yo creo que lo importante no es cuándo, si no el cómo, y tengo la sensación de no haber hecho una “operación pañal”, de no haber tenido preocupación, ni quebraderos de cabeza, ni la fregona a mano todo el día, ni mil mudas por lavar llenas de orina. Hubo intentos que se abortaron en cuanto se vio que no era el momento y se dejó pasar el tiempo. La “no operación pañal” duró una semana y ha sido en pleno invierno,

Creo que lo importante es darse cuenta de la transición que supone para ellos dejar el pañal, algo que conocen de siempre, para comenzar a utilizar el váter o el orinal. Y siempre que hay un cambio, puede haber miedo, incertidumbre o una sensación de pérdida. Y debemos ser conscientes de ello, apoyarles y acompañarles en este proceso para saber si están realmente preparados.

Por eso nosotros escogimos esperar, esperar para todo, incluso para la escolarización.

Mi consejo es observar y escuchar, no dejarnos llevar por las prisas o plazos preestablecidos. Saber recular y parar, si vemos que nos estamos equivocando, y no presionar. Es mejor para todos tener una “no operación pañal” tranquila, y si es posible y nuestras circunstancias lo permiten, dejar que de manera natural aprendan a controlar sus esfínteres.

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6 Razones para No Escolarizar a los 3 años

Después de responder preguntas varias sobre la no escolarización de nuestra hija, me he decidido a escribir un post para explicar las razones que tenemos en mi familia para no hacerlo. Así genero contenido en el blog, si alguien más me pregunta puedo mandar un enlace solo y no me repito. y de paso, puedo ayudar a alguien que se lo esté pensando.

Puede que alguien se sienta atacado por mis argumentos porque sean contrarios a sus elecciones, pero no es mi intención. Doy por hecho que no todos tenemos las mismas circunstancias o las mismas preferencias y no voy a criticar ni juzgar las particularidades del resto. Voy a hablar de nuestra situación y necesidad.

Incluso es posible que reciba críticas, pero como siempre, cuando has sopesado los pros y los contras, y tienes las cosas claras, esas críticas no nos afectarán; Desde que nuestra hija nació hemos hecho muchas cosas a contracorriente, desde la lactancia, el BLW, el colecho…

 

  Ir a contracorriente a veces es complicado,

pero ya tenemos rodaje en este tema.

Todo lo que hacemos,

lo hacemos pensando que es lo mejor

para nuestra hija.

 

Comenzaré este tema diciendo que no es obligatorio comenzar el colegio el año que cumples 3 primaveras, es obligatorio cuando cumples 6 y comienzas primaria, pero antes no. Este dato no lo conocen algunas personas, y ponen el grito en el cielo sin conocimiento. No pasa nada por no escolarizar la niña, no vamos en contra de la ley ni somos unos irresponsables.

¿Es necesario? Al no ser obligatorio se entiende que necesario no es. Otra cosa es que la familia, por sus circunstancias, trabajo o preferencias, lo necesiten. En nuestro caso particular no es necesario, y en eso se basa nuestra elección, porque tenemos la fortuna de poder elegir; Y esta decisión ha sido meditada a través del tiempo, en el que un Súper Papá Licenciado en Magisterio ha tenido la última palabra, ya que no escolarizar supone que mamá no trabaja fuera de casa, y eso se traduce en que papá trabaja más.

 

Creemos firmemente que una niña de 3 años no necesita ir al colegio,

y en esa afirmación se basa nuestra elección:

en la NECESIDAD.

 

Nos han llegado, nos llegan y nos llegarán muchas preguntas sobre por qué no escolarizamos. Algunas pareciese que nos piden explicaciones directamente, como si hiciéramos algo malo. Así que, a quien le interese, estan son algunas de las razones por las que no vamos al cole este año:

  1. EN CASA TAMBIÉN SE APRENDE

Al buscar los contenidos que se estudian y los objetivos en la etapa de educación infantil, me di cuenta que muchos de ellos (como: observar y explorar su entorno familiar, natural y social, desarrollar sus capacidades afectivas, adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales…) se pueden adquirir en casa, e incluso es el lugar más adecuado para hacerlo.

Sin quitarle mérito a las profesoras de infantil (enseñar conceptos a más de 20 niños de 3 años tiene mucho), en casa podemos enseñárselos a mi hija, desde el juego, con más tranquilidad y flexibilidad, y adecuandonos a sus preferencias y curiosidad. Esto último es muy importante.

2. HAY MÁS LUGARES PARA SOCIALIZAR

Algo que te dicen siempre, incluyendo la etapa de guardería y escuela infantil, es que los niños tienen que socializar y estar con otros niños. Además se suele alegar que si no van a “salir asociales”.

Estoy de acuerdo. Los niños tienen que estar con otros niños. Y con otros adultos, en diferentes situaciones y escenarios, etc… y eso se puede conseguir en grupos de crianza, grupos de juego, ludotecas, clases extraescolares (natación, inglés…) y en el parque, entre otros lugares.

Y aunque Lucy nunca ha ido a una escuela infantil, ni a una guardería, es una niña muy sociable, que saluda a todos los niños que ve y que en seguida se dispone a jugar con ellos.

3. LA GRAN CANTIDAD DE HORAS LECTIVAS

Aunque ahora exista la posibilidad del periodo de adaptación, que me parece imprescindible y que hace años no existía, llega un día en el que las 6 horas en el colegio no se las quita nadie y creemos que todavía es muy pequeña para eso. Además que los conocimientos que debe adquirir no necesitan tantas horas al día.

4. LA OBLIGACIÓN DE QUITAR EL PAÑAL

Desde que me enteré que en la mayoría de colegios al comenzar la etapa de infantil el pañal estaba “prohibido” me di cuenta que escolarizar con esa edad no era lo nuestro.

Lucy cumpliría los 3 años casi la última de su clase, y eso supondría “despañalar” más temprano y puede que sin la madurez necesaria para ello. Nosotros intentamos seguir a Lucy en sus tiempos y sus ritmos, y quitarle el pañal sin que esté preparada va en contra de nosotros y de ella misma. Sencillamente no queremos adelantar la “operación pañal” cuando no tenemos necesidad de hacerlo.

5. LOS NIÑOS NECESITAN MOVERSE

Los niños menores de 4 años no pueden estar físicamente quietos por la pulsión motriz. Algo que no se tiene en cuenta en la gran mayoría de aulas de educación infantil en las que los niños se pasan las horas sentados haciendo fichas. Si, por suerte en muchas se han puesto las pilas y trabajan por proyectos, con juego libre… Pero no es fácil encontrarlas y muchas son un intento solamente.

6. LO QUE ENSEÑAN EN EL COLEGIO Y CÓMO LO ENSEÑAN

Se aprende jugando, o al menos eso es lo que queremos para Lucy. No queremos fichas interminables, no queremos que esté horas sentada, no queremos castigos ni recompensas con colores, ni que la obliguen a compartir.

Nos encantaría poder llevarle a una escuela libre, un lugar dónde sea más importante jugar para aprender, aprender a compartir, dónde sigan su ritmo y alimenten su curiosidad, etc… Pero encontrar un centro así no es fácil y además supone un desembolso importante, que aunque lo vale, no nos podemos permitir.

 

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Estoy segura que madres que han escolarizado a sus hijos e hijas estarán de acuerdo conmigo en muchos puntos, y es posible que no les haya quedado otro remedio: La necesidad de nuevo.

Me siento muy afortunada de poder pasar otro año con mi hija, de poder enseñarle y descubrir junto a ella. De seguir viviendo esta “slow life” e ir a nuestro ritmo. Aunque también tiene su “lado malo”: Yo no tengo horas libres, ni días libres, ni casi distingo la llegada de los fines de semana. A veces me saturo, estoy agotada, ella se aburre, hay que planear algo…

¿Y que no escolarice a mi hija quiere decir que nos tomamos un año sabático?

 

Nada más lejos de la realidad. Me he pasado el verano buscando manualidades, juegos y contenidos para aprender. Tengo pensado hacer semanas temáticas con actividades diferentes que iré enseñando.

Tenemos horario instaurado desde el verano, madrugaremos aunque no vayamos a clase. También nos hemos apuntado a una ludoteca e iremos a natación. Aprovecharemos mucho el tiempo libre para pasear, para ir al campo, para correr y jugar libremente.

Si, mi hija cumple 3 este año y no hemos tenido vuelta al cole, ni quebraderos de cabeza con la elección y la matrícula del colegio, ni con nada. ¿El año que viene tendremos estos problemas o más? Es posible, pero no obligatorio.

¿Cuánto se involucran los padres en la crianza de sus hijos?

El pasado 6 de febrero acudimos a un evento de Dodot en el presentaban su nuevo pañal y su “Estudio sobre la paternidad”, que ha sido realizado a través de encuestas online mediante entrevistas a padres con hijos entre 0 y 4 años. Según Dodot existe “una nueva generación de #PapásDodot que buscan nuevas maneras de involucrarse en la vida de sus hijos y ampliar la calidad del tiempo que pasan con ellos”.

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La presentación constaba de una mesa redonda y contábamos con la presencia de Mónica de la Fuente (fundadora y directora de Madresfera), Leyre Artiz (directora de la revista Ser Padres), Óscar Chinarro (sociólogo), Miguel Álvarez- Builla (Brand Manager de P&G) y Adrián Cordellat (papá bloguero de Un Papá en Prácticas), en la que hablaron sobre los datos recopilados y su experiencia en estas lindes.

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Lucy súper atenta a la charla. Mónica de la Fuente y Adrián Cordellat durante el coloquio.

Según mi percepción, hoy en día, cada vez más los padres se involucran en la crianza de sus propios hijos y se alejan de estereotipos que se repetían en pasadas generaciones de padres despegados y que los primeros años prácticamente no colaboraban con los cuidados básicos de su prole.

No tengo datos sobre la paternidad de hace 30 años, no puedo comparar y me gustaría. Pero si puedo tener en cuenta lo que hablan abuelas y madres, lo que nosotras mismas hemos visto en casa, lo que esta sociedad ha dictado hasta ahora y que la publicidad relacionada con la crianza estaba dirigida específicamente hacia las madres.

Muchos padres viven hoy en día una paternidad consciente,  disfrutan cuidando a sus hijos y quieren ser parte de una crianza activa. Quieren pasar tiempo con sus retoños, cantando canciones, jugando, acunándoles… En definitiva, haciendo por fin lo que se han perdido durante muchísimo tiempo.

Dodot ha querido reflejar esta nueva generación de #PapásDodot, que no solo “hacen” si no que hasta hablan de ello, algo que también estaba relegado a las madres.

Según los datos del “Estudio sobre la paternidad” de Dodot, cada vez son más los padres que en comparación a sus propios padres o abuelos, realizan múltiples tareas que tienen que ver con el cuidado de sus hijos diariamente.

En muchos de los resultados del estudio, lo curioso y que a mi me llama la atención, no es el dato en positivo de los padres que realizan una tarea en concreto, si no los que todavía hoy en día, no las realizan:

“¡Playtime!”

El 83% de los padres asegura jugar con sus hijos a diario. Es un porcentaje alto, aunque hay que tener en cuenta que es una de las actividades mejores y más fáciles. Todos preferimos el momento de risas al de llantos porque no quiere vestirse por ejemplo.

#SúperPapá declara que es la actividad que más le gusta hacer con Lucy, y es la que más realiza.

“Una manita por aquí”

El 64% afirman vestir o desvestir a sus hijos diariamente, (el 36% no lo hace) y el 15% tiene esta actividad como favorita entre todas.

A #SúperPapá es la actividad que menos le gusta, y no me extraña, porque Lucy no se está quieta nunca, hay que perseguirle por toda la casa y al final siempre acaba llorando. Pero la realiza igualmente porque hay que hacerla, y siempre intentamos distraer su atención para facilitar la tarea.

“Es la hora de ir a dormir”

El 62% de los padres acuesta a sus hijos a diario, lo que quiere decir que el 38% o no colabora en esta tarea, o puede que no esté en casa para hacerlo por trabajo u otra razón. Es el momento preferido del 13% de los padres.

Lucy nunca quiere ir a la cama, no es un momento nada fácil ni para #SúperPapá ni para mi. Excepto el día que leemos un cuento y no hay queja después, que han sido 3 veces más o menos.

“Esta cucharita por papá”

El 62% de los padres dan diariamente de comer a sus hijos pero es la actividad favorita solo del 5% de los padres. Mi pregunta sería qué porcentaje hacen Baby Led Weaning (alimentación autorregulada, los bebés comen solos), porque me parece un porcentaje bajísimo para una tarea que se debe hacer varias veces al día todos los días.

En casa ni #SúperPapá ni yo hemos dado de comer a nuestra hija nunca, somos un 0%, pero nosotros si hacemos BLW.

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“¡Vamos de paseo!”

Es el momento preferido por el 46%, por encima de todas los demás.

Es la tarea que menos realiza #SúperPapá, porque a las horas en las que salimos está trabajando, pero cuando se han ido los dos solitos se lo pasan genial.

El cambio de pañal

El 85% cambia el pañal habitualmente y 65% lo hace a diario.

El 86% de esos padres que cambian el pañal, utilizan trucos para conseguirlo. De estos un 65% les habla tranquilamente mientras el 28% utiliza juguetes para distraer y el 25% le canta canciones.

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En casa lo que siempre nos ha servido mejor es cantar y #SúperPapá es especialista en inventarse canciones con las que Lucy se parte de risa.

Conciliando

El 54% asegura que le gustaría pasar más tiempo con sus hijos, pero el 40% considera que concilia su vida laboral y su paternidad de manera adecuada.

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El 60% incluso cambia horarios laborales para poder estar más tiempo con sus hijos.

El 76% si disfrutó su permiso de paternidad y este dato me sorprende mucho porque el 24% no lo hizo. ¿Serán padres en paro? ¿Autónomos? ¿O que no han querido pasar el tiempo que les corresponde por ley con sus hijos recién nacidos?

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Un 43% intenta salir más rápido antes para estar con sus hijos y el 39% hace exactamente lo mismo que antes de ser padre.

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#SúperPapá trabaja muchísimas horas y no siempre en el mismo horario. Tiene varios proyectos que sacar adelante y hay semanas que ni siquiera tiene un día libre. Es un daño colateral de la decisión que tomamos de que solo uno de los dos trabajaría para que el otro pudiera estar con Lucy. Le encantaría pasar más tiempo con nosotras y viene directo del trabajo a casa siempre, si no está trabajando, está con nosotras.

Buscando información

Los tiempos cambian y los nuevos #PapásDodot también buscan información sobre el cuidado y la crianza de sus hijos.

El 73% consulta al pediatra, el 58% consulta internet en general y el 74% busca información en blogs y foros, un dato que me hace pensar que los blogs cada vez tenemos más peso y que además de nuestra opinión debemos tener mucho cuidado con lo que decimos y utilizar enlaces para que esos padres puedan decidir por sí mismos.

Tanto #SúperPapá como yo solemos buscar mucho en internet, pero afortunadamente no hemos tenido ningún problema de mayor gravedad y por eso no consultamos mucho a médicos.

 

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Es muy curioso al leer este estudio, los porcentajes de las actividades y preferencias de los padres al cuidar de sus hijos. Me han entrado ganas de ver el mismo estudio dirigido a las mujeres y averiguar qué tareas bajan del 100%, ya que las mujeres seguimos siendo las encargadas de los temas relacionados con los cuidados.

Si preguntásemos a las madres de esos mismos hijos, ¿estos porcentajes aumentarían o serían menores?

También me gustaría saber qué tanto por ciento de los hombres que han contestado estas preguntas trabajan o están en paro. Dista mucho la colaboración de un padre que trabaja de sol a sol, de uno que es autónomo, o de uno que tiene una jornada continua y puede pasar toda la tarde con sus hijos. Las circunstancias de cada familia por la situación laboral y económica que vivimos es muy variada y creo que es uno de los factores que en cierta manera provoca o facilita que cada vez más padres se involucren en la crianza. Muchísimos padres pasan las 24 horas con sus hijos y son los que realizan el 100% de las tareas diarias relacionadas con los niños.

Por supuesto estos datos son buenos, si contamos con que antes los niños eran asunto sólo de mamá, y si pensamos que aún hoy, hay padres que no han cambiado un solo pañal ni juegan con sus hijos.

En un mundo perfecto, este tipo de estudios no serían necesarios. Los hijos e hijas son responsabilidad de ambos progenitores por igual. Trabajen fuera de casa o no, ambos deben colaborar en la crianza y el cuidado de los niños. Los hombres no son héroes por realizar estas tareas, ni deberíamos darle más importancia a que las realicen porque es su obligación.

¿Qué piensas del estudio?

¿Crees que las tareas de cuidados y crianza son equitativos o todavía falta mucho?

Gracias a Madresfera por realizar la convocatoria, siempre es un gustazo veros y charlar con vosotras. También es un momento genial para coincidir con otras mamás blogueras y para que Lucy haga amiguitos.

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Lucy haciendo amigos durante el evento. En la foto con el Pollito del blog www.mipollitodicepio.com.

Gracias a Dodot por elegirnos otro año más para acudir a su presentación, por los eventos tan especiales y cuidados que organiza con entretenimiento para los niños y niñas que acuden, esta vez en “Cómo saber cómo” un sitio chulísimo, y por el regalito que siempre nos dan. Lucy merendó genial y se lo pasó estupendamente como siempre.

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#LosCasi2: “Ni me visto ni me cambio”

Siempre me dijeron que cuando los bebés cumplen un año comienzan a no dejarse vestir ni cambiar el pañal.

No me dijeron nunca cuando termina esa etapa.

Este proceder por parte de Lucy comenzó incluso antes del año de edad, cuando ya su envergadura era tal, que el cambiador, el cuál creo limitaba sus movimientos bastante y ayudaba a vestirla, no nos servía para su uso original y aunque jugando, cantando y riendo, claudicaba y ayudaba, pronto tuvimos que perseguirle por toda la casa.

Mi intención era que al invitarle a hacerlo, solo ofreciendo mi ayuda, al final tendría más predisposición a vestirse “ella sola”.

Pero qué va. Ni intención ni ganas.

A veces, cuando ve que sacas del armario ropa y zapatillas de deporte, se le ilumina la cara al tiempo que lanza un emocionado “¿Paque?”(¿parque?), y si tu respuesta es afirmativa (que suele serlo), su exaltación es tal que participa un poco más en la tarea de equiparse para ir a la calle.

Pero ese entusiasmo también se ha ido apagando y ahora se hace el peso muerto que da gusto: ha pasado de la resistencia a emperifollarse, a realizar una sentada (tumbada más bien), para mi desesperación y la de mis cervicales que no pueden más de levantar peso.

Intento tener calma, ser paciente, repetir de diferentes maneras que hay que vestirse porque vamos a tal o cual sitio, que va a haber x cosas que nos van a gustar y que para poder ir hay que vestirse, que mamá se ha vestido o se está vistiendo…

¿Y el cambio de pañal? Si el cambio de pañal “de los cargaditos” se convierte de repente en un “¡No no no!” como suele expresar Lucy su descontento, puede acabar en un cambio de ropa entera e incluso en la bañera.

Le he enseñado la derecha y la izquierda, siempre en ese orden, y cuando le pido un brazo o una pierna, a veces se calma y las ofrece. Debe ser que el hecho de saber identificarlas (de aquella manera) le gusta.

Aún así tenemos suerte porque el tema ponerse zapatos siempre lo ha llevado muy bien porque sabe que vamos a la calle, pero del tema calcetines caseros ni hablamos. Se los puede quitar 20 veces al día.

Pero hay veces que nada resulta y cuando el reloj apremia o la paciencia acaba porque el cansancio es grande, acabamos con Lucy llorando y pataleando, y yo vistiendole en contra de su voluntad, con un cabreo enorme y sintiéndome fatal por haber llegado a esa situación.

Eso sí, cuando quiere, que suele ser cuando no debe, se despelota por completo ella sola.

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Lucy con 22 meses sin querer vestirse.

¿Cómo solucionar este problema?

Creo que consiste en darle más autonomía, conceder tiempo para que se haga a la idea, para que consiga aprender a vestirse y desvestirse. En hacerlo algo divertido y que realmente no se sienta como una muñeca a la que visten: Hacerla parte activa de ese momento. Un poco como hicimos con el BLW. Pero por ahora esto no funciona.

Es lo que intento hacer todo el día, intento adelantarme y le voy diciendo lo que vamos a hacer, igual que cuando estamos en el parque que llevo 20 minutos avisando que nos vamos a tener que ir y hemos logrado irnos sin llantos. Pero a Lucy no le gusta nada que la vistan.

Tampoco tiene curiosidad o intención en vestirse todavía, o puede que yo no esté enseñándole bien o alimentando su autonomía como debiera.

Dicho esto, solo podemos tener paciencia y esperar. Supongo que como con todo, llegará un momento en que ella sola quiera vestirse e incluso no permitirá que le ayude, que elegirá la ropa que se pone y entonces entraremos en una etapa nueva.

¿Cómo lo hacéis en casa?

¿Os funciona algún cuento, canción, juego?

UNA DE NUESTRAS MEJORES COMPRAS DE PUERICULTURA: EL CAMBIADOR

Cuando supimos que íbamos a ser padres, comenzamos a pensar en los muebles y cosas que necesitaríamos, ya que la habitación de Lucy estaba vacía casi completamente.

Una de las cosas que tuvimos claras que iba a ser necesaria fue el cambiador, porque Súper Papá es muy alto y que se dejase los riñones cambiando a Lucy en la cama no era una opción. Tengo que reconocer que es de esas cosas que crees que va a ser un trasto más y que al final no lo vas a utilizar ni sacar provecho, pero me equivocaba, y añado: ¡menos mal que lo compramos!

Además de ser un mueble dónde tenemos juntas y colocadas todas las cosas de baño, cremas, enseres y demás que puede necesitar Lucy, es un lugar de paso obligado varias veces al día, que siempre está preparado y nos facilita un montón el trabajo. Lo utilizamos para cambiar a Lucy de pañal y de ropa pero también ponemos encima su bañera y la bañamos. Contando con la de veces al día que pasamos por “chapa y pintura”, por lo que nos costó el cambiador, lo estamos aprovechando con creces.

Desde que Lucy empezó a usar el cambiador ha sido un espacio donde se encontraba a gusto.

Compramos el cambiador de Ikea SNIGLAR. Si, es el más barato de Ikea, el menos bonito y el menos todo, pero contando con que creíamos que no lo utilizaríamos casi, pensamos que comprar uno que valiese 4 veces más era una tontería. También compramos:

  • Un colchón SKÖTSAM para el cambiador (en realidad compramos dos porque el primero lo pinchó Chinchetita jugando con el una noche que nos la dejamos encerrada sin querer en la habitación de Lucy cuando estábamos preparándola. La lió parda y yo me cogí un berrinche estando embarazada bastante majo), y la funda SKÖTSAM para el colchoncito, aunque tenemos que poner toallas o empapadores si no queremos cambiar la funda todos los días…
  • Unos cestos de almacenaje ÖNSKLIG para colocar cosas y tenerlas a mano. Son muy prácticos y se limpian fácilmente. El cubo lo utilizamos para desechar los pañales (aunque hay que vaciarlo todos los días porque no caben muchos y huele…), y una de las cubetas más pequeñas hace las veces de barreño que llenamos de agua para lavarle el culito a Lucy con una esponja. En los otros dos hay cosas pequeñas (peine, tijeritas, suero fisiológico…) o que necesitamos tener más a mano (crema de cambio de pañal o corporal, aceite de coco…)

Para la parte de abajo del cambiador que nos sirve de  almacenaje, compramos dos cubetas TROFAST. Una blanca en la que ponemos los pañales (no cabe una caja entera de pañales, pero la vamos rellenando) y una rosa en la que tenemos muselinas, toallas pequeñas… En medio de ambas, en todo el espacio libre que queda, hay gasas estériles, la caja del suero fisiológico, cremas, jabones, champús que utilizamos y los que todavía no utilizamos… ¡De todo!

 
Cuando bañamos a Lucy solo tenemos que quitar el colchón y poner la bañera llena de agua. Esto tiene que hacerlo Súper Papá, y también sujetarla para bañarla porque yo no llego ya que la bañera es altita…

¿Y cuando ya no lo utilicemos? Cuando lo compramos pensamos que sería una buen “estantería” para poner juguetes. En la parte de abajo pondremos las mismas cubetas y Lucy podrá guardar todo lo que quiera.

La verdad es que ya se nos está quedando pequeño. Lucy ya es muy larga y se le salen los pies, A mi me preocupa que haremos cuando crezca más porque en teoría, este cambiador solo aguanta 11 Kg, y yo no me veo cambiando pañales desriñonada en la cama la verdad…

¿Tuvisteis cambiador?

¿Cómo os apañáis para cambiar a los bebés cuando crecen?

¿La cama es la única opción?

YA CINCO MESES DE AMOR CON LUCY

Este mes Lucy ha experimentado muchos cambios y altibajos.

Nosotros no pasamos por la crisis de los 3 meses pero parece que hemos tenido la crisis de los 4 y medio. Han sido casi dos semanas de locura en las que Lucy estaba muy quejicosa y enfadada con el mundo. No se dejaba cambiar el pañal, no se dejaba cambiar de ropa ni vestir, ha liado unas durante el baño de berrinches tremendos y suspiritos al final del mismo, no podía estar ni un segundo en el carro, por lo que tampoco me dejaba hacer mucho a mi, ni ducharme casi. Tampoco se quedaba durmiendo solita, o dormía con ella o no dormía y se despertaba cien veces, así que ha estado con sueño y mala leche perpetuamente. Además el calor repentino que ha aparecido, ha empeorado la situación… También ha estado mucho más apegada, sobre todo conmigo. No quiere estar en brazos desconocidos y para ella todos son desconocidos menos su papá y yo. No sabemos por qué, pero no le gusta nada que salga a la terraza a tender y se pone a llorar. A mi me da la impresión por la expresión de su cara, que le da miedo.

Pero como dice @deprofesionmami: “igual que vino se irá” y por fin ha pasado, nuestra Lucy vuelve a ser ella misma, a sonreir y a estar tranquila.

Cada mes aumenta su movilidad y jugando con Súper Papá se apoyó por primera vez con los brazos estando boca abajo. También estando sentada se descubrió un pie y queria bajar la cabeza para comérselo. Ya se coge los dos como si nada, pero no tiene ganas de llevárselos a la boca por ahora. Seguí los consejos de @papislocos y empecé a estimular a Lucy, ya que soy un poco pánfila y estoy un poco verde. La puse boca abajo y con un sonajero la llamaba por detrás. Ese mismo día se dió la vuelta. Estando boca arriba se da la vuelta con bastante dificultad. Por ahora se sienta sola aunque hace mil intentos. Ha descubierto que puede irar las cosas desde otra perspectiva y ladeo el cuerpo y la cabeza para ver las cosas tumbadas, es muy gracioso.

lucy boca abajo

Ya espacia más las tomas de pecho por lo que también duerme menos. Tiene muchísima curiosidad por la comida, cosa que antes no existía. Coge todo lo que pilla y se lo lleva a la boca. Ha lamido y chuperreteado plátano, pan, piña… Sabemos que la lactancia materna debe ser exclusiva hasta los seis meses, pero también sabemos que es bueno que tenga curiosidad por la comida y que si existe, no debemos negarle la posibilidad de descubrir y experimentar dentro de los razonable.

Sigue durmiendo genial por las noches, por lo que sus papás también dormimos genial. El colecho y el pecho hacen que las noches pasen prácticamente sin desvelos. Incluso con la crisis de crecimiento que hemos tenido y los cambios de comportamiento, la noche y el sueño lo ha respetado. Lo que si he notado es que va cogiendo horarios: se duerme sobre las 23:00- 23:30 y se despierta sobre las 8:30- 9:00, que no está nada mal.

Las legañitas del ojo izquierdo que tenía al principio casi han desaparecido, aunque sigue teniendo costra láctea.

Los dientes siguen empujando. Hay días mejores, pero también los hay que lo pasa fatal. Le ponemos Paracetamol en las encías para que lo lleve mejor.

Le encantan los juguetes. Es capaz de estar un buen rato distraída ella sola, cogiendo, mordiendo y tirando sus juguetes, estando yo cerca, o mientras coloco cosas. La pongo en la cama con cojines alrededor, y ella se rie, habla por los codos y sonríe cuando la preguntas que hace. Es un amor.

lucy feliz con sus juguetes

Los paseos también han cambiado. Antes se quedaba dormida en seguida y ahora no se duerme, y es más que posible que en algún momento reniegue del carrito y haya que portearla de vuelta a casa.

lucy de paseo

Cada día está más grande, ya pesa 8,500 kg y no sabemos lo que mide, pero yo tengo la impresión de que ha dado un estirón considerable. Ya utiliza la talla 4 de pañales. Tiene menos cara de bebé y más de niña. ¡Qué rápido crecen!

Ha sido un mes muy intenso y ha habido momentos duros en los que la paciencia debe ser infinita. Menos mal que Súper Papá y yo hemos leído mucho y hemos detectado la crisis, lo que nos ha llevado a tomarnos las cosas con más calma, Lucy no estaba así porque ella quería.

Vivir cómo crece Lucy tan de cerca es increíble y emocionante, son momentos únicos los que nos regala cada día.

lucy con su peluche Paul

Otros meses de Lucy:

El Primer Mes de Lucía

¡¡Mi Niña Tiene Dos Meses!!

Los Tres Meses de Lucy

El Cuarto Mes de Lucy

SEMANA HORRIBILIS O CÓMO CUIDAR A UN BEBÉ Y DAR EL PECHO CON 39 DE FIEBRE

Estar enferma es lo peor. Y en mi caso tener fiebre es horrible, no suelo tenerla, y aunque 39º parecen pocos, yo me pongo a morir: Me entra frío, tiritera, sudores… Fatal de la muerte. Llevaba mucho tiempo sin tener fiebre y me ha dado pero bien. Me he emocionado con los días de solete y he cogido frío. Tengo un huevo en la garganta como la cabeza de Lucy.

A los malestares hay que sumar que soy madre y no puedo meterme en la cama a sudarla gorda tranquilamente, porque yo tengo que cuidar de mi hija hacerla caso, cambiarla el pañal, darla el pecho… Porque si, la sigo dando el pecho.

La gente me pregunta básicamente dos cosas en estos casos: Qué puedo tomarme y si sigo dando el pecho. 

A la primera pregunta es fácil responder, antes de que me subiera la fiebre me tomaba Ibuprofeno y Paracetamol (dando pecho se puede perfectamente), aunque no me gusta tomarme nada, soy más de aguantar, y después, como me conozco y la garganta es mi punto débil y con fiebre soy un despojo, Amoxicilina Acido Clavulánico, porque necesito ponerme buena cuanto antes. No, no he ido al médico, no tengo fuerzas humanas y paso de que me diga algo como que no le de el pecho a la niña, o que por sus narices tenga que tomarme un medicamento que no es compatible con la lactancia, porque enferma tengo más mala leche.

Yo busco en e-lactancia.org si me puedo tomar el medicamento, y si es que si y tengo en casa, me lo tomo y punto. No soy medico pero tengo experiencia en mis enfermedades. No haría lo mismo si le pasase a Lucy.

Y con la segunda respuesta pues algun@ hasta se ha escandalizado. Deben creerse que a través de la teta se pasan los virus y nada más lejos de la realidad: se pasan anticuerpos, los que yo estoy fabricando para luchar contra los bichos inmundos que me tienen medio muerta. ¿Y por la cercanía? Pues contando con que estoy con ella todo el día porque Súper Papá debe irse a trabajar, y que no solo la doy el pecho, la cambio el pañal, la cojo en brazos, etc… Si se lo voy a pegar se lo pegaré de todas todas, que espero que no, pero igual se lo puedo pegar a Súper Papá y a el no le doy el pecho, al menos no como a Lucy.

En realidad muy pocas enfermedades y sus correspondientes tratamientos son incompatibles con la lactancia. El cuerpo humano es sabio y por una gripe o una gastroenteritis no vas a dejar de alimentar a tu bebé.

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Así que si se pone malita no será por darle el pecho, será porque nos pasamos el día pegadas. Además se dice que es más probable que yo pille lo que tenga ella que al revés, y eso espero, pobrecita mi niña. La teta no tiene la culpa siempre de todo.

Y es agotador, no lo negaré. Cuando tengo fiebre y Lucy mama, estoy muy sensible y duele, en ocasiones me pilla que hasta estoy temblando y la pobre me mira desde abajo flipándolo y poniendo cara de qué le pasa a esta. Las noches son un poquito terribles, paso por varias fases y si se despierta cuando me sube la fiebre me duelen tanto los brazos que no puedo ni cogerla casi… El otro día se despertó a las 4 de la mañana, hizo caca dos veces, con lo cual me levanté moribunda a cambiarla y después no se quiso dormir hasta las 6 de la mañana. Y yo mientras con subidón de fiebre, calores, sudores, tiritera… Y Lucy dando grititos preciosos y haciendo pedorretas…  Encima me desvelé y no volví a dormirme.

Para seguir con las desgracias me dió un tirón en la espalda y no puedo mover el cuello y el brazo derecho a duras penas. Si con la fiebre y el malestar no estaba ya con las capacidades disminuidas para cuidar a Lucy, tengo encima que lesionarme.

Esta semana he conocido lo que es ser madre cuando estás enferma. Pero también la capacidad de superar las adversidades, de levantarme y seguir adelante, de cuidar de mi hija pase lo que pase. Es muy sorprendente el aguante que tiene el cuerpo humano en según qué circunstancias, aunque no debería sorprenderme después del parto que tuve.

Tengo que reconocer que he soltado unas cuántas lágrimas y menos mal que ahí está siempre Súper Papá al pie del cañón, que ha terminado la semana igual de agotado que yo. Si tienes el día nefasto, a Lucy le cuesta dormirse o se tira hasta las dos de la mañana dando saltitos y en vez de terminar el día pronto, tarda más en terminar y lo terminas peor. Es la ley de Murphy: Si tengo fiebre y anginas, y además un tirón en la espalda, Lucy tardará mucho en dormirse y será en mis brazos y de pie… Es lo que hay.

Y debe ser que de la fiebre, los dolores y demás cosas feas, tengo la mala leche subida y muchas cosas que me estaban doliendo, molestando, entristeciendo o fastidiando han salido a flote porque yo las mantenía ocultas para no liarla. Pero mira tu por dónde, ya me he cansado. Así que no es que esté guerrera, pero si que estoy leona.

¿Una semana guay, verdad? ¿Cómo ha ido la vuestra?

¿Han desaparecido los cólicos?

Empecé mi dieta libre de proteína de vaca el 8 de enero y por ahora Lucía está mucho mejor. No haya rastro de cólicos.

Llora claro, como cualquier bebé. Llora cuando tiene hambre, cuando tiene sueño, cuando está incómoda por algo, cuando quiere estar con nosotros… Pero no llora como lo hacía antes durante horas con un llanto inconsolable.

Hay gente que piensa que es una tontería y que nos hemos inventado esta “intolerancia” y es verdad, nos la hemos inventado. Pero nos parecía que tiene sentido que los bebés tienen el aparato digestivo inmaduro y les cuesta hacer la digestión por lo que tiene gases, retortijones y lo pasan mal.Y que la proteína de vaca y la lactosa empeoran esos síntomas, pues también. Así que no diré que no cuesta, porque cuesta. Después de mi diabetes gestacional, dije que al dar a luz me iba a poner fina a comer… Pues bien, no me ha dado ni tiempo. Tengo que mirar las etiquetas de todo y “todo” lleva leche o proteína de vaca:

  • Bollos, solo puedo comer hojaldrosos, que ya es algo. (Palmeritas…) Preferiría comerme un bollo de chocolate relleno de crema o un donuts…
  • Fiambre: Solo se libra el pavo por ahora…
  • Leche: He probado la leche de almendras (que no me gusta nada), la de arroz (que no está mal). Sin contar el precio abusivo que tienen…
  • Nada de Ternera: Solo pavo, pollo, cerdo (que lo odio) o pescado. Mi reino por un filetón.
  • Nada de queso, solo el de cabra. Y a mi me encanta el queso, para las pasta, los bocadillos…
  • Nada de mantequilla, indispensable para las tostadas (que ahora van solo con mermelada) y mis bocatas de merienda, pero como tampoco puedo comer chorizo o salami, pues no la echo tanto de menos…

¡Qué se le va a hacer! Prefiero quitarme yo de comer según que cosas y que mi Tocinito se encuentre bien. Y por ahora lo estoy consiguiendo…

¿Hasta cuándo seguiré con la dieta? Pues hasta que mi Tocinito tenga el aparato digestivo más maduro. Haremos una prueba para ir introduciendo de nuevo la proteína y veremos cómo evoluciona Lucía. Hay que esperar unos días para ver algún cambio así que será paulativamente. Más o menos al quinto o sexto mes haremos la prueba. Como además dicen que los cólicos duran hasta el tercer mes más o menos, en teoría a esa edad ya no tendría problema. Otra cosa es que tenga gases… Ya veremos.

Con todo esto me ha dado tiempo a leer mucho, a pensar y a tener hasta mi propia teoría de qué son los cólicos. Si, a lo Carlos González y todo: Dicen que los cólicos solo los tienen los hijos primogénitos y eso te da qué pensar. Además todo el mundo tiene soluciones para los cólicos que no a todo el mundo le funcionan, por lo que no es una enfermedad como las anginas o la varicela y tomar medicamentos puede o no funcionar….

Viendo cómo hemos actuado nosotros con nuestra hija, es más que posible que hayamos pecado de primerizos, de no saber qué hacer con ella las primeras semanas y de no haber entendido qué le pasaba en cada momento. Yo recuerdo que cuando Lucía se ponía a llorar sobre las 19.00h, siempre más o menos a la misma hora, que curiosamente es por la tarde cuando ya están cansaditos, en vez de pensar que tiene sueño y ponernos a dormirla, nos poníamos nerviosos porque algo le pasaba, algo le dolía y teníamos que calmarla. Todas nuestras energías se volcaban en “calmarla” pero no en “dormirla”. Ahora sabemos que tiene sueño y lo que hacemos es dormirla, con toda la calma y tranquilidad del mundo para que ella no se ponga nerviosa. Creo que hay una diferencia bastante grande en nuestra actuación y creo que eso es una diferencia abismal. Pero es solo mi teoría.

Está claro que la vas conociendo: Conoces su llanto y por qué llora, si tiene sueño, hambre… Incluso si tiene que hacer caca. Sabes que algo le pasa porque quiere dormirse y no puede, y le miras el pañal, o le haces la bicicleta con las piernas y al rato aparece en el pañal el problema. Según pasan los días la conoces mejor y cuesta menos entenderla, solo hay que observarla mucho, sentirla, cogerla en brazos. Por eso el porteo es tan bueno y va tan bien a los bebés.

Seguiré contando avances o retrocesos, que es pero que no existan, pero por ahora estamos muy contentos. Nuestro Tocinito está mucho mejor y duerme muy bien.

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