Biberón Zero Cólicos y Zero Confusión de Suavinex. #CongresoSuavinex

Que la lactancia materna es lo mejor para tu bebé ya lo sabemos. Y que la OMS aconseja que sea hasta los seis meses cómo mínimo, también.

El problema llega cuando los permisos por maternidad son tan cortos que ponen en peligro la continuidad de la lactancia materna por la incorporación a la vida laboral, y muchas madres, además de llenar el congelador con un buen banco de su leche, tienen que sustituir su pecho por un accesorio y algunas tienen problemas para que sus bebés lo acepten.

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10 Cosas que debería saber una Premamá que quiere dar el pecho

Si estás embarazada y has decidido dar el pecho ¡Felicidades! Has elegido dar lo mejor a tu bebéPuede que todo vaya perfecto o puede que cueste. A veces no es fácil, surgen problemas, no te dan buenos consejos, o te encuentras con profesionales sanitarios desactualizados que no te ayudan… Pero no desesperes, no te rindas y busca ayuda para dar lo mejor a tu bebé.

Creo que es fundamental prepararse de cierta manera para la lactancia, ya que en nuestra sociedad actual no convivimos con mujeres lactantes, hay muchísimos mitos al respecto y de nuestro alrededor surgen consejos contraproducentes aún con la intención de ayudar.

A continuación puedes encontrar algunos consejos que yo daría a una premamá que está dispuesta a dar el pecho, cosas básicas que creo debe saber para prepararse durante el embarazo:

1. Busca información fiable y actualizada sobre lactancia materna.

 

El libro de Carlos González “Un Regalo para toda la vida” es una guía muy completa sobre lactancia materna. Aprenderás muchas cosas y en 40 semanas te da tiempo de sobra a leerlo. No está de más que lo lea tu pareja, familia y gente de tu alrededor. Incluso es bueno tenerlo a mano en los primeros días después de dar a luz.

Otro libro recomendado (por Ana Guillén del blog Mi Mamá es Asesora de Lactancia) es “Vas a ser mamá. Cómo prepararse para la lactancia” de Alicia Rodríguez y Lorena García.

“El Arte Femenino de Amamantar” o “Amar con los brazos abiertos” de Carmela Baeza también son buenas opciones

“Lactancia Materna. Casos reales de superación” de Carmen Vega de la web Consulta Lactancia Sevilla que puedes encontrar en Amazon, seguro que te hace pensar que si estas mujeres han podido a pesar de todo, ¡tú también!

Además puedes encontrar webs y blog que ofrecen buena, fiable y actualizada información sobre lactancia. Te recomiendo que bucees por ellas:

La Liga de la Leche

Maternidad Continuum

Alba Lactancia

Comité de Lactancia Materna de la AEP

OMS

La información es poder.

2. Busca un Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna y acude a sus reuniones.

 

Si, incluso estando embarazada.

Aprenderás un montón de las asesoras de lactancia y monitoras, verás a otras mamás dar el pecho y sin darte cuenta aprenderás posturas, conceptos y desterrarás mitos de tu mente. Puede que hasta consigas amistades que puedan ayudarte más adelante y con las que compartir ratos de teteo.

Busca por tu provincia que seguro que encuentras alguno en los siguientes enlaces:

Grupos de Apoyo a la Lactancia de iHan

Grupos de Apoyo de la Liga de la Leche

3. Hazte miembro de grupos de Facebook sobre Lactancia Materna.

 

Existen grupos de Facebook dónde puedes hacer consultas que Asesoras de Lactancia formadas te contestarán.

Durante el embarazo puedes ir leyendo consultas de otras madres y aprender por si te ocurre a ti algo parecido. Yo lo hice durante muchos meses y de verdad, ayuda muchísimo. No vale cualquier grupo, debe ser un grupo actualizado y que no permita que cualquiera te de un mal consejo.

Asesoras de Lactancia on line

Consultas Alba Lactancia

Ser Mamá: Embarazo, Parto y Crianza

Te habrás fijado que hablo más de Asesoras de Lactancia que de Pediatras o Matronas. Según mi experiencia están más formadas y actualizadas en el tema, aunque hay matronas que también lo están, pero puedes dar con una que no. Los pediatras, a no ser que se hayan formado específicamente, no son especialistas en lactancia.

Con esto que digo, intento que seas crítica, y pienses que pueden equivocarse. Si has realizado el punto 1 y te dicen algo contrario a lo que ya sabes, es una clara señal de que tienes que buscar una segunda opinión.

4. También se realizan talleres y charlas sobre Lactancia Materna.

 

Si entras en los grupos antes mencionados o en las webs, seguro que te comienza a llegar muchos carteles de talleres que se impartirán. Muchos se realizan en tiendas de puericultura, de porteo… Seguro que merece la pena acudir.

Incluso puedes encontrar formaciones de asesora de lactancia materna en Alba Lactancia, Fedalma, Edulacta

5. No es necesario que prepares tus pechos o pezones para la lactancia.

 

Existe una leyenda urbana que dice que hay que “preparar los pezones” para la lactancia, para evitar grietas o heridas. Lo que evita estas cosas es conseguir un buen agarre. Si tienes molestias busca alguien que te ayude con la posición.

Durante el embarazo tu cuerpo se prepara para dar de mamar, así que tranquila. Si notas sequedad puedes aplicar un aceite lo más natural posible (coco, almendra, rosa mosqueta) con normalidad. Pero no se recomienda darse masajes, ni tirarse del pezón, ni sacárselo con un sacaleches…

6. Los bebés maman cada poco tiempo y a demanda: cuando quieran, el tiempo que quieran.

 

Es importante que interiorices esto y no pienses que tu bebé no es normal porque quieres estar todo el tiempo en el pecho. Si tu bebé toma pecho cada poco tiempo y muchas veces al día es completamente normal.

A demanda no significa cada 3 horas, ni 10 minutos cada pecho. A demanda significa siempre que pida el bebé, todas las veces que además tú quieras ofrecerle, y todo el tiempo que quiera.

Poco a poco espaciará las tomas y aprenderá a mamar más rápido. Reconociendo las señales de hambre conseguirás que ni siquiera llore y te adelantarás a su demanda ofreciendo el pecho.

Puede que al principio esto te agote o te agobie, pero pasará. No dejes que nadie te convenza de que tu bebé se comporta así porque se queda con hambre.

7. Conoce e infórmate sobre lo que es una Crisis de Lactancia y cómo actuar.

 

Una crisis de lactancia es un desajuste entre oferta y demanda. En ciertos momentos durante la lactancia los bebés demandan más leche de la que estás produciendo, y la única manera de producir más leche es la succión del bebé. Los bebés son muy listos y por eso estarán unos días más pegados de lo normal al pecho. Tú notarás que algo raro pasa: es una crisis de lactancia o crecimiento.

La solución es teta, teta, teta, piel con piel, porteo y mucha paciencia, que pasará.

8. Puedes encontrar aplicaciones para móvil que te proporcionará información y podrás tenerlas siempre a mano.

 

LactApp es una aplicación con más de 2.300 respuestas personalizadas a preguntas en las diferentes etapas, creada por Alba Padró y Maria Berruezo, dos pesos pesados de la lactancia materna. Con información fiable y actualizada, puedes encontrar esta aplicación tanto para Android como para iOS.

Y por favor, huye de esas aplicaciones que te hacen apuntar cada cuánto come el bebé, de qué pecho ha comido, y cuánto tiempo con un cronómetro incluído. No sirven para absolutamente nada. La lactancia es algo mucho más natural y espontáneo. Creeme que vas a saber cuál es el pecho que toca en cada toma. Olvídate del reloj.

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9. Existen conceptos que me parecen importantes para comenzar con buen pie la lactancia.

 

Deberías conocer estas situaciones:

– Cómo reconocer cuándo un bebé tiene hambre,

– Cómo saber si produces suficiente leche

– Cómo reconocer los síntomas de deshidratación en bebés.

10. No dudes en pedir ayuda si tienes algún problema. Ten claro que amamantar no debe doler.

 

Los primeros días después del parto, estamos cansadas, es todo muy nuevo y a veces encontramos profesional sanitario que no está actualizado en lactancia materna.

Te dan consejos contradictorios y te hacen un lío, te dicen que el bebé tiene que hacer callo en el pezón y piensas que si vas a seguir con el dolor que tienes, no podrás aguantar… Y mil cosas más.

¡Pide ayuda! Los primeros días son muy importantes para establecer la lactancia, y si necesitas ayuda, no sientas vergüenza ni apuro. Te aseguro que hay muchas asesoras de lactancia que te ayudarán. Puedes encontrarlas en los grupos de Facebook mencionados con anterioridad y también en grupos de crianza y lactancia. No dudes en preguntar, no dudes en buscar ayuda.

A lo mejor piensas que son muchas cosas pero realmente no son tantas. Yo las hice todas y puedo decir que además de tener bastante conocimiento sobre lo que venía, me sentía segura y preparada para ello, que es muy importante. Estaba bastante tranquila porque muchas cosas no me las iba a encontrar de sorpresa y por otro lado sabía que podía buscar ayuda y que la encontraría, y por supuesto la encontré.

La comadrería entre mamás que damos el pecho es estupenda, 

siempre hay alguien dispuesta a ayudarte.

¡Suerte y Ánimo!

Síndrome Pre Menstrual y Lactancia Materna

Desde que me volvió la regla, 14 meses después de dar a luz he notado muchos cambios en esos días y sobretodo en los de antes. Nunca he tenido SPM, o por lo menos nunca lo había notado. Antes de quedarme embarazada, ni malestares físicos notables, ni dolores, ni mal genio. Ni tomando la píldora anticonceptiva ni sin tomarla. Desde que volvió la menstruación a mi vida ya no soy la misma.

Comencé a tomar de nuevo la píldora anticonceptiva, consultándolo antes con mi médico de cabecera y asesoras de lactancia porque seguía dando el pecho. Además de muchas razones personales y el acné adolescente que jamás antes había tenido, es el método con el que me siento más segura y siempre me ha ido mejor.

En esos días el volumen y temperatura de mis pechos aumenta considerablemente y he llegado a ponerme frío en pleno invierno, tengo que tomar ibuprofeno cuando soy de las que tengo que estar muriendome para tomar algún medicamento… El chocolate es casi una dieta obligada, cuando nunca lo había sido. Tengo menos paciencia con todo, incluída Lucy, y dar el pecho a veces llega a ser incluso desagradable. Para el arrastre estoy.

El SPM llegó como un torbellino, provocándome una agitación terrible cuando Lucy toma pecho. En una época me dieron hasta pinchazos en los pezones y llegué a pensar que podía tener una mastitis sub clínica. Pero no. La sensibilidad llega a un punto en el que con cualquier roce veo las estrellas, así que la boquita de Lucy me lleva al espacio directamente.

No todos los meses, unos más que otros y no de la misma manera. Pero según pasan los ciclos lo noto más y más. Junto con otros síntomas, como el cansancio o los dolores de cabeza, tengo una nube gris encima de mí que provoca que esté más sensible y de mala leche al mismo tiempo. Un sin dios.

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Esto se suma a que Lucy  lleva un tiempo mamando de aquella manera, haciendo el pino, dando vueltas, con posturas imposible y poniendo la boquita con los dientes por delante. Que lo hace siempre, pero en esos días que estoy más sensible lo paso verdaderamente mal.

He intentado negociar con ella, jugando a contar el tiempo que está al pecho, posponer la toma distrayendo… pero cuánto más intento evitarlo, más pide y con más exigencia.

Sé que a mi me molesta más por la sensibilidad, y que me siento agobiada porque parece que cuánto más lo evito más lo pide. Más mama por la noche y yo descanso peor, más pide por el día, más tiempo se pasa en el pecho y lo peor de todo, más quiere sintonizar la otra teta. O puede que sea mi percepción por la agitación.

Y cuando por fin llega la menstruación no puedo decir que estos síntomas desaparezcan, pero si disminuyen de manera considerable. El que más se sigue notando, para no darme tregua, es la agitación al mamar.

Son solo unos días al mes en los que confieso que llego a pensar varias veces que se acabó la lactancia, que no doy más de mi y que ya he cumplido con creces después de 27 meses. Pero luego se me olvida hasta el siguiente síndrome pre menstrual, que puede que sea mejor, igual o peor.

A veces me pregunto si cuando termine de dar el pecho, todo volverá a ser como antes o me voy a quedar como estoy.

¿Tu síndrome premenstrual cambió con la lactancia?

18 meses de Lactancia Materna

Un año y medio dando el pecho.

Dieciocho meses que han pasado volando en los que Lucy ha crecido hasta casi doblar su tamaño y triplicar el peso con el que nació.

Más de 540 días con la teta fuera a demanda en los que todos mis conocidos me han visto los pechos cuando yo nunca hice top less. Al principio reparo y para qué negarlo, también vergüenza. Pero duró poco y ahora es lo más natural del mundo para mi.

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Todo este tiempo en el que le he dado lo mejor, lo natural, lo más sano. Aquello que mi cuerpo produce específicamente para ella.

Noches sin dormir porque no suelta el pecho, dolores de espalda por la posición haciendo colecho. Pero sin levantarnos para hacer biberones, simplemente nos enganchamos a la teta y seguimos durmiendo. Noches geniales.

Mordisquitos y su búsqueda de tetita dormida, sentándose en la cama con los ojos cerrados y encontrándola por intuición. Durmiéndose encima mía en posturas incómodas pero de amor.

Tomando pecho haciendo el pino, cambiando mil veces de posición y haciéndome daño. Y también dándoles besitos a las tetis.

Sirviéndose ella misma en cualquier lugar y momento. Cambiando de teta según le apetezca dando mil vueltas.

Su carita mirándome desde ahí abajo. Su sonrisa y el escape de pezón con una risita.

Exigiendo teta en momentos inverosímiles e incómodos. Y también buscando la seguridad que solo yo puedo brindarle cuando hay gente desconocida.

Lo agustito que sale del baño entre toallas y albornoz, y lo único que mejora ese momento de relajación es engancharse a la teta abrazadita a mamá.

En la cama tumbada buscando su tetita para “dormititir” (dormir con la teta).

Sintonizando, pellizcando, aplastando el pezón. Pero también acariciando la teta con la manita, despacito y con amor.

Ese “¡teta!” tan perfecto dicho de esa manera tan alegre con ilusión en los ojos. Lo primero que me dice por la mañana muchos días.

Cómo señala la cama para que me tumbe a darle el pecho y como se acurruca a mi lado..

Dando el pecho leyendo, escribiendo, al ordenador, en el baño, cocinando, limpiando… Cambiándole de ropa, de pañal, cortando sus uñitas… La teta lo facilita todo.

A veces hartura. “No puedes tenerme toda la mañana sentada con la teta fuera dando chupitos cariño…”

A veces cansancio: “Si quieres teta estate quieta y deja de hacer fuerza que me matas la espalda”.

A veces la única manera de consuelo y tranquilidad: “Cariño, ¿te has hecho daño? ¿Quieres teti?”

A veces maravilloso: “¿Nos tumbamos en la camita y nos damos cariñitos?”

A veces miedo por terminar esta etapa en la que me siento tan poderosa. Mis pechos alimentan a mi bebé. Jamás había sentido algo tan especial y puede que cuando nuestra lactancia termine no vuelva a sentirlo nunca.

18 meses en los que la lactancia ha ido cambiando según las necesidades y demandas de Lucy. Exactamente igual que la leche materna que sigue alimentándole.

Nunca me planteé un tiempo máximo pero si dudé si sería capaz de hacerlo, aunque ha habido momentos y noches duras, creo que lo estoy consiguiendo. Siento que me supero a mi misma.

Simplemente hemos dejado que todo fluyese, dejándonos llevar y disfrutando al máximo esos momentos que cada vez son menos.

¿Y el día que se termine? Ni lo pienso, lo veo tan lejos… Aquí estamos y seguiremos.

Hemos cambiado y crecido juntas. Aunque ella más rápido y yo voy detrás corriendo para alcanzarle. Y esforzándome al máximo para que sea feliz y el pecho le ayuda a ello.

La lactancia nos ha facilitado un vínculo especial y único, el cuál desconozco si seria igual de no haber instaurado la lactancia, aunque mi instinto me dice que sería muy diferente.

No soy la misma que hace 18 meses. Lucy tampoco. Juntas crecemos y evolucionamos.

Volvería a repetir estos 18 meses una y otra vez.

Dar el pecho no es solo sacarse la teta, no es solo alimentar a mi retoño. Le doy amor, seguridad, tranquilidad, felicidad, complicidad… Y eso, no se sustituye con nada.

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LUCY TIENE ONCE MESES 

Once meses con ella. Once meses ya de amorcito del bueno, de risas, de juegos, de aprendizaje y de no saber vivir sin ella.

Lleva ya un mes andando y pasa de gatear totalmente. Ha tenido golpes y caídas varias, pero parece que lleva andando toda la vida por la seguridad con la que lo hace.

En la calle te coge la mano a duras penas y va casi corriendo. Puede recorrer distancias largas y se para a verlo todo y sigue a la gente. Verla tan chiquitita andando da hasta cosita. Mucha gente alucina cuando nos pregunta el tiempo que tiene.

Este mes ha tenido sus primeros mocos y toses, sin fiebre, ya siendo plenamente consciente, porque siendo muy bebé también los tuvo. Ha tenido noches de dormir muy mal por esa razón, de despertarse, cambiarse de posición, ponerse encima de mi para dormir incorporada… Algunas noches eternas, pero muy pocas. Sigue durmiendo genial.

Lo que hace nuevo que me sorprende y me ennerva un poco es que me suelta el pecho cuando ya está medio dormida y lo coge y retuerce con la mano. Me hace daño y me pone muy nerviosa, lo soporto más bien poco y le quito la mano. También lo hace despierta, lo coge como quien ordeña una vaca y al negárselo se mosquea, pero lo siento mucho, no lo permito porque es muy desagradable.

Le han salido este mes de golpe los cuatro dientes de arriba. Se ha quejado muy poco, se ha mordido a si misma alguna vez y ha coincidido con que ha estado malita. Pero Súper Papá y yo pensamos que no se ha quejado nada para estar creciéndole los cuatro al mismo tiempo.

Da besos (abre la boca y se acerca) a los gatos, a los peluches, a los libros, a los juguetes, a sus padres… Le encanta también lanzarlos con la mano desde lejos. ¿Y los abrazos? Esos abrazos que ya da conscientemente, que te aprieta y busca con ellos tu protección y cariño. Esos abrazos de quedarse tranquila simplemente por estar entre tus brazos… Es muy cariñosa.

Abrazando a Súper Papá con 44 semanas

Abrazando a Súper Papá con 44 semanas

Sabe cuando se va su padre y le dice adiós, y cuando vuelve le hace unos recibimientos de cine, se pone nerviosísima y lanza grititos a la vez que va hacia él pidiendo que la coja.

Este mes hemos hecho el cambio de ropa de verano a invierno y ella me ayudó amablemente tirando todo por el suelo e intentando subirse y meterse en todas las cajas existentes. La verdad es que fue muy divertido verla intenta hacer cosas que no había hecho antes.

Ahora come menos y tira más la comida al suelo. No nos preocupa porque sigue con pecho a demanda y está activa y sana, pero si notamos que come peor. La crisis del año hace su aparición.

Estamos intentando que aprenda a lavarse las manos ella sola. Si, no estamos locos. Seguimos el aprendizaje Montessori y tiene su vidé limpito y preparado, que es dónde llega y tiene autonomía, para lavarse las manos. A ella le encanta eso del grifo abierto, y aunque todavía no lo hemos conseguido del todo,  coge el jabón con las manos y las mete bajo el agua. También se intenta comer el jabón, creo que el que tenga forma de sandía no ayuda a evitarlo.

Empieza a ser consciente de que puede quitarse la ropa y se dedica a ello a lo largo del día: calcetines, sudadera… Lo malo es que no se para a hacerlo, lo intenta mientras anda y más de una vez se ha caído teniendo las manos ocupadas y sin poder parar el golpe.

Pero igual que intenta desnudarse, también intenta vestirse y más de una vez la hemos pillado sentada en el suelo intentando ponerse sus zapatos.

Imita las caras y es muy expresiva. Hace la cara de “Scream” abriendo mucho la boca y los ojos, pone morritos pequeños cuando algo no lo convence del todo e incluso ha empezado a mirar mal bajando la cabeza y mirando como si lo hiciera por encima de las gafas.

Haciendo la cara

Haciendo la cara “Scream” con 46 semanas.

Ha aprendido a jugar a muchas cosas: coge la pelota y la tira para que se la devuelvas, (esto lo hace con Súper Papá mucho), mete los aros en el palo perfectamente, los cubos de formas en la caja, aunque todavía no lo tiene controlado, jugamos con el teléfono a que le llaman y se ríe un montón cada vez que digo su nombre, me tiro al suelo y viene riéndose a sentarse encima de mi cara, se esconde detrás del sofá y hace cucu-tras… Sigue bailando con todo, hasta con los anuncios.

Jugando con 43 semanas.

Jugando con 43 semanas.

Algunas cosas las aprende muy rápido y otras creo que pasa de nosotros directamente. Llevamos un mes diciendole: “¿Cuántos añitos vas a cumplir?” Y ponemos el dedo señalando “1” y ella se ríe mucho si, pero no lo repite ni nos imita. No hay manera.

Este mes ha ido a la celebración del segundo cumpleaños de su primo Nico, que yo dije que iría andando y 9 días antes ya andaba. También ha sido Halloween y ha ido a un par de fiestas pasándoselo genial.

Fiesta de Halloween con 46 semanas.

Fiesta de Halloween con 46 semanas.

Recibió su regalo de Pequeño Molón personalizado del sorteo que ganamos de Así Piensa una Mamá y fuimos con Súper Papá por primera vez al parque y se montó en un columpio.

En el parque con 47 semanas.

En el parque con 47 semanas.

Yo por mi parte ando con los preparativos del #LucyCumple y voy muy atrasada. Es su primer cumpleaños y quiero que sea bonito y lo recordemos siempre.

Ahora me levanto después de dormir a Lucy y escribo en el blog, o adelanto miles de ideas que tengo por la noche, porque en otro momento me es imposible. Y me cunde mucho, pero duermo poco. Aún así creo que he encontrado la manera de hacer más cosas y no andar agobiada durante el día.

El mes que viene será el último post de los meses de Lucy, porque soy consciente que sus cambios ya no serán tan rápidos y no habrá tanto nuevo que contar mensual. Eso si, el próximo mes va a ser muy especial.

Consejos para hacer Colecho y dar el pecho en Invierno

En esta ocasión quiero hablar del colecho de manera logística y dar algún consejo de cara al invierno y al frío.

Las cunas de colecho para mi no son muy prácticas como ya conté, y menos a la hora de dar el pecho, por lo que siempre aconsejo en vez de comprar una de estas cunas, comprar una cama que pueda acoplarse a la de matrimonio.

En verano colechar es más fácil, porque no hay colcha ni edredón de por medio. Lo único es el calor que puedes pasar al dar el pecho, pero supongo que igual que si tu pareja es de los que se pegan por la noche como una lapa. Lucy es una estufita de amor.

El problema logístico viene cuando hace frío y hay que taparse: ¿Cómo lo hacemos con un bebé pequeñito?

Según mi experiencia, ya que Lucy nació a principios de diciembre, es que si se puede colechar con seguridad.

Comienzo diciendo que yo siempre he sido una marmota: ya se podía caer el edificio entero que yo ni me enteraba. Pero desde que soy madre eso ha cambiado: no puedo moverme en la cama, cambiarme de posición, taparme o destaparme, sin abrir un ojo antes para comprobar las coordenadas de Lucy. 

Cuando Lucy y yo estamos en la cama, ella se posiciona por debajo de mi hombro con la cabeza recta (los bebes no deben apoyarse en almohadas ni tener la cabeza elevada mientras duermen en la cama), así yo puedo darla el pecho sin necesidad de levantarme. Pero eso quiere decir que no puedo taparme más arriba de la cintura porque taparía a Lucy la cabeza.

Tengo que reconocer que recién parida, en pleno diciembre, pasé un frío del carajo y la solución vino por partes: Para poder lactar bien y sacarme el pecho sin problemas durante la noche, corté unas camisetas viejas de Súper Papá por el canalillo hasta debajo del  pecho. Así el acceso era rápido y no había peligro de tapar a Lucy la cara con nada de ropa.

Lucy con 11 semanas.

Pero aunque la camiseta cortada fuese de manga larga para no tener frío, el escote, la garganta, el cuello y parte del pecho quedaban al aire y por ahí aseguro que se coge mucho frío. Así que siguiendo la recomendación de De Profesión Mami, cogí varios forros polares, que aunque estaban nuevos servían para la causa y este invierno siguen dando un buen servicio, y los corté por debajo del pecho. De este modo queda una especie de triángulo por el que el pecho sale pero el frío no entra. Es una manera fácil, rápida y práctica de tener el pecho accesible en plena noche con el ojo pegado.

Aseguro que es un apaño genial que hubiese utilizado mucho antes si no hubiese tenido reticencia a cortar y estropear las prendas, que la tenía y mucha. Creo que en mi cabeza pensaba para qué iba a romper camisetas y forros polares si esta situación iba a ser ” pasajera”. Pero una vez lo hice, además de dormir la mar de calentita, no he vuelto a pensar esa tontería, porque de pasajero nada y este invierno repito experiencia.

Lucy con 13 semanas. Más o menos en esta foto se ve el apaño del que hablo.

También evitaría botones (porque pueden descoserse y llegar a la boca del bebé con el consiguiente disgusto) y cremalleras si son de las que tienen algún pico saliente y punzante. Los corchetes en todo caso, son mucho menos peligrosos.

EDITO: Adjunto fotografía de uno de los modelitos que utilizo para dormir. Espero que se vea y entienda bien: Corto la camiseta por el canalillo (hasta que me es cómodo sacer el pecho, y el forro en perpendicular al canalillo por debajo o a mitad del pecho.

 

Ahora que ha comenzado el frío de nuevo las diferencias son notables: Lucy se mueve, se sienta, se da la vuelta, se destapa, etc… Cuando el invierno pasado no se movía (era recién nacida). Pero en general seguimos utilizando el mismo método y los mismos cuidados, con el añadido de seguridad del colchón en el suelo.

Pero mi mejor consejo es disfrutar del colecho, de lo calentitos que están los bebés, de cómo huelen, de la hora de ir a dormir que a veces se alarga demasiado y de los despertares a su lado, aunque haya noches que no peguemos ojo.

¿Cómo haces colecho y das el pecho en invierno? ¿Tomas alguna precaución especial?

LA AYUDA QUE RECIBÍ DE Entre Mamás EN MI LACTANCIA

Llevo mucho tiempo posponiendo esta entrada porque realmente, los primeros días posparto, los tengo bastante borrosos. Los recuerdo como si tuviera una nube encima de la cabeza que no me dejaba pensar con claridad. Pero creo que es muy necesario que lo cuente por si alguna mamá pasa por lo mismo o por algo parecido, que sepa que puede buscar ayuda y encontrarla. Yo la busqué en Entre Mamás y la encontré en Claudia Pariente.

Los primeros días en casa lo pasamos un poquito mal. Lucy lloraba y lloraba, y no sabíamos exactamente qué le pasaba.
Creíamos que tenía gases porque las enfermeras de la maternidad de Torrejón nos lo dijeron varias veces durante las 48 horas que estuvimos ingresadas y además la sondaron (cosa que odio haber permitido) innecesariamente, porque Lucy hacía caca bien y no tenía la tripa dura. Más tarde descubrimos que lloraba por su problema con la proteína de leche de vaca, así que la pobre no tenía gases y todo lo que la hicieron, se lo hicieron desde la ignorancia y sin solucionarnos nada.

Pero lo que si sucedía, es que Lucy no orinaba. O hacía tan poco que era imperceptible o lo hacía junto con la caca, pero la sospecha era que no hacía. Ahora lo pienso y no entiendo cómo nos dejaron irnos del hospital así, sin ni siquiera darnos algún tipo de pauta.

Tía Candy consultó si era normal y le dijeron que no lo era. Lógicamente si comes, tienes que hacer pis. Si no haces pis, puede que no estés comiendo bien, y eso puede llevar a la deshidratación; Algo que en el hospital no tuvo relevancia, a los tres días de dar a luz se convirtió en una preocupación. Y como he dicho antes yo no podía pensar con claridad y no sabía muy bien qué hacer.

También notaba que Lucy metía el labio superior al mamar y aunque no me hacía daño, podía ser que tuviésemos mal agarre y no mamara como es debido.

A esto le sumamos que no tuve subida de leche chorreante y escandalosa como la tienen otras mujeres, así que entre unas cosas y otras empiezas a creer que hay un problema gordo y a desconfiar de tu cuerpo.

Tanto es así que de madrugada Súper Papá fue a una farmacia a comprar leche artificial, bote que nunca abrimos porque tuve la claridad de decir “que si le dábamos un biberón la Íbamos a cagar”: si no me subía la leche tenía que ponerme a Lucy al pecho, no darle un biberón. Luego supimos que no lloraba por hambre y que yo tenía leche.

El cansancio posparto, la falta de sueño y la desconfianza en mi misma afloraban. Menos mal que había leído y me había informado, porque si no, no se que hubiera pasado.

Tía Candy me puso en contacto con Claudia Pariente, que dirige y coordina Entre Mamás, un espacio para compartir experiencias, resolver dudas, sentirse apoyada en el camino de la maternidad y obtener apoyo individual.

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Es curioso cómo aunque no me conocía se le notaba preocupada por Lucy, con esa preocupación de una mujer que es madre y quiere lo mejor para cualquier bebé. Me pidió que comprobase si Lucy estaba hidratada, si sus mucosas estaban húmedas, si la fontanela estaba elevada… Y aunque Lucy no estaba deshidratada, me insistió en que fuese a verla a Entre Mamás. Tengo que decir que esta conversación telefónica fue un viernes como a las diez de noche y la visita un sábado por la tarde, fuera de todo horario. Estuvo casi dos horas con nosotros y aunque ya era la hora de cerrar, esperó amable y pacientemente a que Lucy terminase de mamar.

Me preguntó por mi parto, por como estaba, por como dormía Lucy… Necesitaba datos para poder ayudarme y valoró una toma y el frenillo de Lucy por si el problema era ese. Y no, no había ningún problema de ese tipo, el problema era que justo me encontraba en la subida de la leche y Lucy necesitaba mamar mucho para sacarla. No pasaba hambre, solo necesitábamos tranquilidad, estar pegadas la una a la otra y aprender a agarrarnos.

Súper Papá estuvo presente y le ayudó a comprender muchas cosas, de hecho Claudia no quiso empezar hasta que él aparcó y llegó, y ahora entiendo que lo hizo para que ambos escucháramos todo lo que tenía que decirnos.

No recuerdo muchas de las cosas que nos dijo, aunque si las interioricé y las puse en práctica porque desde ese momento la lactancia fluyó mucho mejor. Frases como: “Los bebés no saben que estamos cerca, necesitan estar encima de nosotras y sentirnos”, “Todo tiene solución, incluso se puede volver atrás si le das un biberón de leche artificial”, “Bebé a teta, nunca teta a bebé” y tips sobre las posturas dando el pecho (recuerdo que se tiró al suelo para mostrarnos la postura tumbada de lado, postura que me salva la vida por la noche) consiguieron que yo me relajara y entendiese que  Y hoy en día sigo poniéndolo en práctica.

Lo que también hizo Claudia por mi, fue darme seguridad en mi misma y en la lactancia. Lo estaba haciendo bien, solo necesitaba que alguien que de verdad supiese del tema me lo constatara y que por supuesto me diese algún consejo práctico para facilitarlo todo. Fue muy clara, concisa y directa. Estaba ahí para ayudarme y lo hizo. Me dijo lo que hacía mal y me dio pautas para arreglarlo. Hizo lo que necesitaba que hiciese.

Creo que aunque se lo dije, ella no sabe lo mucho que le agradezco lo que hizo ese día por mi y por mi hija, creo que incluso no es consciente de la importancia que tiene lo que hace y a lo que se dedica para las mamás que van a verla. Solo espero que sepa que cada vez que habla con una mamá como lo hizo conmigo, salva una lactancia y yo le estaré agradecida de por vida. Hace poco la volví a ver en La Fiesta de la Lactancia Materna 2015, haciendo lo que sabe hacer, ayudar y asesorar a mamás.

Puedes ponerte en contacto con Entre Mamás aquí.

“CONDUCTA NORMAL DEL BEBÉ Y CONSEJOS PARA PADRES” DEL PEDIATRA DE LUCY

En la revisión del niño sano de los cuatro meses, además de las vacunas que tocaban, nos dieron el famoso papelito (que en este caso son 6 páginas por las dos caras) dónde vienen las pautas para comenzar la Alimentación Complementaria que además aconseja comenzar con cuatro meses de vida, cuando la OMS dice que la LME debe ser exclusiva hasta los seis meses. Ya conté las tonterías que había en esas hojas sobre el tema.

Pero esto es otro tema porque lo que quiero contar son las pautas sobre crianza, normas de higiene que da el mismo profesional sanitario y lo que según el pediatra de Lucy, debería ser una “conducta normal”, que es un apartado con un batiburrillo de consejos y afirmaciones.

Si, algunas están bien, como que no debes forzar al bebé a comer si no quiere. Si, algunas son más que razonables, y si, la mayoría son tan evidentes que no entiendo la mención, como las pautas de higiene y cambio de pañal. Pero otras…

Hay cosas en las que un pediatra no debería meterse, más que nada porque ha estudiado sobre enfermedades de bebés y niños, y asuntos como la lactancia (que solo estudian de pasada) o cómo duerme el bebé no deberían estar supeditados a sus pensamientos subjetivos. Y menos cuando ni siquiera son madres/ padres.

Para comenzar dice que “los niños hacen 4 o 5 tomas al día y duermen entre 16 y 18 horas, (al menos 8 nocturnas)”. No se que niños conoce pero si contase las tomas que hace Lucy, que no las cuento, no salen 4 o 5 tomas ni de coña, ni 6 ni 7.  Tampoco duerme tantas horas diarias, y las horas que duerme nocturnas son intermitentes para tomar pecho. O se refiere a bebés que toman biberón, o mi Lucy no tiene una “conducta normal”.

Por este tipo de cosas digo que estas páginas no están dirigidas a bebés que toman LM a demanda, o también puede ser que no tenga ni idea sobre lactancia.

Seguimos: “Si no está ya en una habitación independiente, conviene sacarlo antes de los seis meses del dormitorio de los padres; si se espera a que sea mayor, se resistirá al cambio, ya que a los bebés les gustan las costumbres fijas. Es mejor acostumbrarle desde pequeño a dormir siempre en su habitación”.

¡Cómo se nota que el pediatra no es el que se tiene que levantar por la noche ante las llamadas del bebé, ya sea por hambre, por cambio de pañal o por lo que sea! Y de colecho ni hablamos! Cuando leí eso casi me prendo fuego de la rabia a mí misma. Me pregunto cuándo es tan mayor un bebé que ya es imposible sacarle de la habitación porque se resiste. Seguramente antes de los seis meses no es mayor. Tampoco entiendo mucho lo de que a los bebés les gustan las costumbres fijas, de hecho creo que son los adultos los que se obcecan en ponerles horarios... Mi Lucy come cuando tiene hambre y duerme cuando tiene sueño. Por mucho que lo pienso no se que costumbres fijas le gustan a Lucy. Los bebés necesitan estar cerca de su cuidador y si hay LM mover de la habitación a un bebé tan pequeño es un disparate total y un engorro para la que da el pecho. Si tuviese que hacer caso a este especialista, me doy tres días de vida como mucho además de un final de lactancia materna prematuro.

El tema de la crianza es algo personal, familiar y subjetivo. Ni todos los niños son iguales, ni las circunstancias de las familias tampoco.

Este pediatra da por hecho que todo el mundo tiene habitaciones de sobra para “sacar al bebé” de la habitación. También mete miedo a los padres diciendo que “se resistirá al cambio”. ¿Acaso un bebé de seis meses está preparado para dormir solo en una habitación? Si no lo está, se resistirá con 2 meses, con 6 y con un año. No entiendo esa insistencia de querer separarnos de los bebés cuánto antes.

Tampoco habla de tomas nocturnas. Da por hecho que le vas a dar el famoso biberón de cereales por la noche, que hace que tengan digestión lenta y el bebé “no molesta” en toda la noche. Y soy muy pesada, pero vuelvo a lo mismo: ¿y los bebés que toman pecho? ¿Tengo que dejar de darle el pecho y darle biberón porque lo dice el pediatra? Porque si el pediatra no habla de tomas nocturnas en el dichoso papelito, ¿será que no tengo que dar de comer a mi hija por la noche? Parece una tontería pero es sorprendente la cantidad de mujeres que se preguntan esto y la cantidad de pediatras que les dicen que con cierta edad, deben dejar de darles de comer durante la noche.

Lo que la mayoría de los pediatras que dan estas pautas obsoletas y equivocadas desconoce, es que es más que normal que un bebé se despierte por la noche y que por supuesto si tiene hambre, hay que darle de comer. Tampoco debe saber que una mujer que da el pecho debe estar cerca de su bebé durante la noche, por razones de producción, de comodidad y de algo que se llama prolactina, y decirle que su bebé duerma en otra habitación, lejos de su lado, es logística y afectivamente un desastre.

No quiero ni pensar cuántas mujeres habrán obedecido a pautas escritas desde el desconocimiento de las circunstancias de cada familia y desde la subjetividad de las creencias o experiencias de la crianza de este médico,  ni cuántas lactancias han acabado antes de tiempo.

Tampoco quiero pensar cuántos bebés han sido obligados a dormir lejos de su madre, de su hábitat natural, ni cuántos han estado llorando hasta que “se les ha enseñado a dormir”, ya que algunos pediatras también se dan el lujo de recomendar el método Estivil a los padres.

Y digo yo: ya que se permiten dar consejos sobre crianza cuando no es su campo, ¿por qué no leen o se informan sobre las necesidades de los bebés? Ya si leyesen algo sobre lactancia sería perfecto para que incluyesen y tuviesen en cuenta a las madres lactantes en las hojas de alimentación complementaria. Y podía seguir pidiendo…

Gracias a este pediatra, y a sus “consejos para padres”, sabemos que ni Lucy ni yo tenemos “conducta normal”. Debe ser que somos especiales.

¿Tu pediatra también te da consejos sobre crianza?

¿Qué consejo te ha dado que no quisiste seguir?

horarg