10 Cosas que debería saber una Premamá que quiere dar el pecho

Si estás embarazada y has decidido dar el pecho ¡Felicidades! Has elegido dar lo mejor a tu bebéPuede que todo vaya perfecto o puede que cueste. A veces no es fácil, surgen problemas, no te dan buenos consejos, o te encuentras con profesionales sanitarios desactualizados que no te ayudan… Pero no desesperes, no te rindas y busca ayuda para dar lo mejor a tu bebé.

Creo que es fundamental prepararse de cierta manera para la lactancia, ya que en nuestra sociedad actual no convivimos con mujeres lactantes, hay muchísimos mitos al respecto y de nuestro alrededor surgen consejos contraproducentes aún con la intención de ayudar.

A continuación puedes encontrar algunos consejos que yo daría a una premamá que está dispuesta a dar el pecho, cosas básicas que creo debe saber para prepararse durante el embarazo:

1. Busca información fiable y actualizada sobre lactancia materna.

 

El libro de Carlos González “Un Regalo para toda la vida” es una guía muy completa sobre lactancia materna. Aprenderás muchas cosas y en 40 semanas te da tiempo de sobra a leerlo. No está de más que lo lea tu pareja, familia y gente de tu alrededor. Incluso es bueno tenerlo a mano en los primeros días después de dar a luz.

Otro libro recomendado (por Ana Guillén del blog Mi Mamá es Asesora de Lactancia) es “Vas a ser mamá. Cómo prepararse para la lactancia” de Alicia Rodríguez y Lorena García.

“El Arte Femenino de Amamantar” o “Amar con los brazos abiertos” de Carmela Baeza también son buenas opciones

“Lactancia Materna. Casos reales de superación” de Carmen Vega de la web Consulta Lactancia Sevilla que puedes encontrar en Amazon, seguro que te hace pensar que si estas mujeres han podido a pesar de todo, ¡tú también!

Además puedes encontrar webs y blog que ofrecen buena, fiable y actualizada información sobre lactancia. Te recomiendo que bucees por ellas:

La Liga de la Leche

Maternidad Continuum

Alba Lactancia

Comité de Lactancia Materna de la AEP

OMS

La información es poder.

2. Busca un Grupo de Apoyo a la Lactancia Materna y acude a sus reuniones.

 

Si, incluso estando embarazada.

Aprenderás un montón de las asesoras de lactancia y monitoras, verás a otras mamás dar el pecho y sin darte cuenta aprenderás posturas, conceptos y desterrarás mitos de tu mente. Puede que hasta consigas amistades que puedan ayudarte más adelante y con las que compartir ratos de teteo.

Busca por tu provincia que seguro que encuentras alguno en los siguientes enlaces:

Grupos de Apoyo a la Lactancia de iHan

Grupos de Apoyo de la Liga de la Leche

3. Hazte miembro de grupos de Facebook sobre Lactancia Materna.

 

Existen grupos de Facebook dónde puedes hacer consultas que Asesoras de Lactancia formadas te contestarán.

Durante el embarazo puedes ir leyendo consultas de otras madres y aprender por si te ocurre a ti algo parecido. Yo lo hice durante muchos meses y de verdad, ayuda muchísimo. No vale cualquier grupo, debe ser un grupo actualizado y que no permita que cualquiera te de un mal consejo.

Asesoras de Lactancia on line

Consultas Alba Lactancia

Ser Mamá: Embarazo, Parto y Crianza

Te habrás fijado que hablo más de Asesoras de Lactancia que de Pediatras o Matronas. Según mi experiencia están más formadas y actualizadas en el tema, aunque hay matronas que también lo están, pero puedes dar con una que no. Los pediatras, a no ser que se hayan formado específicamente, no son especialistas en lactancia.

Con esto que digo, intento que seas crítica, y pienses que pueden equivocarse. Si has realizado el punto 1 y te dicen algo contrario a lo que ya sabes, es una clara señal de que tienes que buscar una segunda opinión.

4. También se realizan talleres y charlas sobre Lactancia Materna.

 

Si entras en los grupos antes mencionados o en las webs, seguro que te comienza a llegar muchos carteles de talleres que se impartirán. Muchos se realizan en tiendas de puericultura, de porteo… Seguro que merece la pena acudir.

Incluso puedes encontrar formaciones de asesora de lactancia materna en Alba Lactancia, Fedalma, Edulacta

5. No es necesario que prepares tus pechos o pezones para la lactancia.

 

Existe una leyenda urbana que dice que hay que “preparar los pezones” para la lactancia, para evitar grietas o heridas. Lo que evita estas cosas es conseguir un buen agarre. Si tienes molestias busca alguien que te ayude con la posición.

Durante el embarazo tu cuerpo se prepara para dar de mamar, así que tranquila. Si notas sequedad puedes aplicar un aceite lo más natural posible (coco, almendra, rosa mosqueta) con normalidad. Pero no se recomienda darse masajes, ni tirarse del pezón, ni sacárselo con un sacaleches…

6. Los bebés maman cada poco tiempo y a demanda: cuando quieran, el tiempo que quieran.

 

Es importante que interiorices esto y no pienses que tu bebé no es normal porque quieres estar todo el tiempo en el pecho. Si tu bebé toma pecho cada poco tiempo y muchas veces al día es completamente normal.

A demanda no significa cada 3 horas, ni 10 minutos cada pecho. A demanda significa siempre que pida el bebé, todas las veces que además tú quieras ofrecerle, y todo el tiempo que quiera.

Poco a poco espaciará las tomas y aprenderá a mamar más rápido. Reconociendo las señales de hambre conseguirás que ni siquiera llore y te adelantarás a su demanda ofreciendo el pecho.

Puede que al principio esto te agote o te agobie, pero pasará. No dejes que nadie te convenza de que tu bebé se comporta así porque se queda con hambre.

7. Conoce e infórmate sobre lo que es una Crisis de Lactancia y cómo actuar.

 

Una crisis de lactancia es un desajuste entre oferta y demanda. En ciertos momentos durante la lactancia los bebés demandan más leche de la que estás produciendo, y la única manera de producir más leche es la succión del bebé. Los bebés son muy listos y por eso estarán unos días más pegados de lo normal al pecho. Tú notarás que algo raro pasa: es una crisis de lactancia o crecimiento.

La solución es teta, teta, teta, piel con piel, porteo y mucha paciencia, que pasará.

8. Puedes encontrar aplicaciones para móvil que te proporcionará información y podrás tenerlas siempre a mano.

 

LactApp es una aplicación con más de 2.300 respuestas personalizadas a preguntas en las diferentes etapas, creada por Alba Padró y Maria Berruezo, dos pesos pesados de la lactancia materna. Con información fiable y actualizada, puedes encontrar esta aplicación tanto para Android como para iOS.

Y por favor, huye de esas aplicaciones que te hacen apuntar cada cuánto come el bebé, de qué pecho ha comido, y cuánto tiempo con un cronómetro incluído. No sirven para absolutamente nada. La lactancia es algo mucho más natural y espontáneo. Creeme que vas a saber cuál es el pecho que toca en cada toma. Olvídate del reloj.

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9. Existen conceptos que me parecen importantes para comenzar con buen pie la lactancia.

 

Deberías conocer estas situaciones:

– Cómo reconocer cuándo un bebé tiene hambre,

– Cómo saber si produces suficiente leche

– Cómo reconocer los síntomas de deshidratación en bebés.

10. No dudes en pedir ayuda si tienes algún problema. Ten claro que amamantar no debe doler.

 

Los primeros días después del parto, estamos cansadas, es todo muy nuevo y a veces encontramos profesional sanitario que no está actualizado en lactancia materna.

Te dan consejos contradictorios y te hacen un lío, te dicen que el bebé tiene que hacer callo en el pezón y piensas que si vas a seguir con el dolor que tienes, no podrás aguantar… Y mil cosas más.

¡Pide ayuda! Los primeros días son muy importantes para establecer la lactancia, y si necesitas ayuda, no sientas vergüenza ni apuro. Te aseguro que hay muchas asesoras de lactancia que te ayudarán. Puedes encontrarlas en los grupos de Facebook mencionados con anterioridad y también en grupos de crianza y lactancia. No dudes en preguntar, no dudes en buscar ayuda.

A lo mejor piensas que son muchas cosas pero realmente no son tantas. Yo las hice todas y puedo decir que además de tener bastante conocimiento sobre lo que venía, me sentía segura y preparada para ello, que es muy importante. Estaba bastante tranquila porque muchas cosas no me las iba a encontrar de sorpresa y por otro lado sabía que podía buscar ayuda y que la encontraría, y por supuesto la encontré.

La comadrería entre mamás que damos el pecho es estupenda, 

siempre hay alguien dispuesta a ayudarte.

¡Suerte y Ánimo!

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Síndrome Pre Menstrual y Lactancia Materna

Desde que me volvió la regla, 14 meses después de dar a luz he notado muchos cambios en esos días y sobretodo en los de antes. Nunca he tenido SPM, o por lo menos nunca lo había notado. Antes de quedarme embarazada, ni malestares físicos notables, ni dolores, ni mal genio. Ni tomando la píldora anticonceptiva ni sin tomarla. Desde que volvió la menstruación a mi vida ya no soy la misma.

Comencé a tomar de nuevo la píldora anticonceptiva, consultándolo antes con mi médico de cabecera y asesoras de lactancia porque seguía dando el pecho. Además de muchas razones personales y el acné adolescente que jamás antes había tenido, es el método con el que me siento más segura y siempre me ha ido mejor.

En esos días el volumen y temperatura de mis pechos aumenta considerablemente y he llegado a ponerme frío en pleno invierno, tengo que tomar ibuprofeno cuando soy de las que tengo que estar muriendome para tomar algún medicamento… El chocolate es casi una dieta obligada, cuando nunca lo había sido. Tengo menos paciencia con todo, incluída Lucy, y dar el pecho a veces llega a ser incluso desagradable. Para el arrastre estoy.

El SPM llegó como un torbellino, provocándome una agitación terrible cuando Lucy toma pecho. En una época me dieron hasta pinchazos en los pezones y llegué a pensar que podía tener una mastitis sub clínica. Pero no. La sensibilidad llega a un punto en el que con cualquier roce veo las estrellas, así que la boquita de Lucy me lleva al espacio directamente.

No todos los meses, unos más que otros y no de la misma manera. Pero según pasan los ciclos lo noto más y más. Junto con otros síntomas, como el cansancio o los dolores de cabeza, tengo una nube gris encima de mí que provoca que esté más sensible y de mala leche al mismo tiempo. Un sin dios.

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Esto se suma a que Lucy  lleva un tiempo mamando de aquella manera, haciendo el pino, dando vueltas, con posturas imposible y poniendo la boquita con los dientes por delante. Que lo hace siempre, pero en esos días que estoy más sensible lo paso verdaderamente mal.

He intentado negociar con ella, jugando a contar el tiempo que está al pecho, posponer la toma distrayendo… pero cuánto más intento evitarlo, más pide y con más exigencia.

Sé que a mi me molesta más por la sensibilidad, y que me siento agobiada porque parece que cuánto más lo evito más lo pide. Más mama por la noche y yo descanso peor, más pide por el día, más tiempo se pasa en el pecho y lo peor de todo, más quiere sintonizar la otra teta. O puede que sea mi percepción por la agitación.

Y cuando por fin llega la menstruación no puedo decir que estos síntomas desaparezcan, pero si disminuyen de manera considerable. El que más se sigue notando, para no darme tregua, es la agitación al mamar.

Son solo unos días al mes en los que confieso que llego a pensar varias veces que se acabó la lactancia, que no doy más de mi y que ya he cumplido con creces después de 27 meses. Pero luego se me olvida hasta el siguiente síndrome pre menstrual, que puede que sea mejor, igual o peor.

A veces me pregunto si cuando termine de dar el pecho, todo volverá a ser como antes o me voy a quedar como estoy.

¿Tu síndrome premenstrual cambió con la lactancia?

18 meses de Lactancia Materna

Un año y medio dando el pecho.

Dieciocho meses que han pasado volando en los que Lucy ha crecido hasta casi doblar su tamaño y triplicar el peso con el que nació.

Más de 540 días con la teta fuera a demanda en los que todos mis conocidos me han visto los pechos cuando yo nunca hice top less. Al principio reparo y para qué negarlo, también vergüenza. Pero duró poco y ahora es lo más natural del mundo para mi.

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Todo este tiempo en el que le he dado lo mejor, lo natural, lo más sano. Aquello que mi cuerpo produce específicamente para ella.

Noches sin dormir porque no suelta el pecho, dolores de espalda por la posición haciendo colecho. Pero sin levantarnos para hacer biberones, simplemente nos enganchamos a la teta y seguimos durmiendo. Noches geniales.

Mordisquitos y su búsqueda de tetita dormida, sentándose en la cama con los ojos cerrados y encontrándola por intuición. Durmiéndose encima mía en posturas incómodas pero de amor.

Tomando pecho haciendo el pino, cambiando mil veces de posición y haciéndome daño. Y también dándoles besitos a las tetis.

Sirviéndose ella misma en cualquier lugar y momento. Cambiando de teta según le apetezca dando mil vueltas.

Su carita mirándome desde ahí abajo. Su sonrisa y el escape de pezón con una risita.

Exigiendo teta en momentos inverosímiles e incómodos. Y también buscando la seguridad que solo yo puedo brindarle cuando hay gente desconocida.

Lo agustito que sale del baño entre toallas y albornoz, y lo único que mejora ese momento de relajación es engancharse a la teta abrazadita a mamá.

En la cama tumbada buscando su tetita para “dormititir” (dormir con la teta).

Sintonizando, pellizcando, aplastando el pezón. Pero también acariciando la teta con la manita, despacito y con amor.

Ese “¡teta!” tan perfecto dicho de esa manera tan alegre con ilusión en los ojos. Lo primero que me dice por la mañana muchos días.

Cómo señala la cama para que me tumbe a darle el pecho y como se acurruca a mi lado..

Dando el pecho leyendo, escribiendo, al ordenador, en el baño, cocinando, limpiando… Cambiándole de ropa, de pañal, cortando sus uñitas… La teta lo facilita todo.

A veces hartura. “No puedes tenerme toda la mañana sentada con la teta fuera dando chupitos cariño…”

A veces cansancio: “Si quieres teta estate quieta y deja de hacer fuerza que me matas la espalda”.

A veces la única manera de consuelo y tranquilidad: “Cariño, ¿te has hecho daño? ¿Quieres teti?”

A veces maravilloso: “¿Nos tumbamos en la camita y nos damos cariñitos?”

A veces miedo por terminar esta etapa en la que me siento tan poderosa. Mis pechos alimentan a mi bebé. Jamás había sentido algo tan especial y puede que cuando nuestra lactancia termine no vuelva a sentirlo nunca.

18 meses en los que la lactancia ha ido cambiando según las necesidades y demandas de Lucy. Exactamente igual que la leche materna que sigue alimentándole.

Nunca me planteé un tiempo máximo pero si dudé si sería capaz de hacerlo, aunque ha habido momentos y noches duras, creo que lo estoy consiguiendo. Siento que me supero a mi misma.

Simplemente hemos dejado que todo fluyese, dejándonos llevar y disfrutando al máximo esos momentos que cada vez son menos.

¿Y el día que se termine? Ni lo pienso, lo veo tan lejos… Aquí estamos y seguiremos.

Hemos cambiado y crecido juntas. Aunque ella más rápido y yo voy detrás corriendo para alcanzarle. Y esforzándome al máximo para que sea feliz y el pecho le ayuda a ello.

La lactancia nos ha facilitado un vínculo especial y único, el cuál desconozco si seria igual de no haber instaurado la lactancia, aunque mi instinto me dice que sería muy diferente.

No soy la misma que hace 18 meses. Lucy tampoco. Juntas crecemos y evolucionamos.

Volvería a repetir estos 18 meses una y otra vez.

Dar el pecho no es solo sacarse la teta, no es solo alimentar a mi retoño. Le doy amor, seguridad, tranquilidad, felicidad, complicidad… Y eso, no se sustituye con nada.

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LUCY TIENE ONCE MESES 

Once meses con ella. Once meses ya de amorcito del bueno, de risas, de juegos, de aprendizaje y de no saber vivir sin ella.

Lleva ya un mes andando y pasa de gatear totalmente. Ha tenido golpes y caídas varias, pero parece que lleva andando toda la vida por la seguridad con la que lo hace.

En la calle te coge la mano a duras penas y va casi corriendo. Puede recorrer distancias largas y se para a verlo todo y sigue a la gente. Verla tan chiquitita andando da hasta cosita. Mucha gente alucina cuando nos pregunta el tiempo que tiene.

Este mes ha tenido sus primeros mocos y toses, sin fiebre, ya siendo plenamente consciente, porque siendo muy bebé también los tuvo. Ha tenido noches de dormir muy mal por esa razón, de despertarse, cambiarse de posición, ponerse encima de mi para dormir incorporada… Algunas noches eternas, pero muy pocas. Sigue durmiendo genial.

Lo que hace nuevo que me sorprende y me ennerva un poco es que me suelta el pecho cuando ya está medio dormida y lo coge y retuerce con la mano. Me hace daño y me pone muy nerviosa, lo soporto más bien poco y le quito la mano. También lo hace despierta, lo coge como quien ordeña una vaca y al negárselo se mosquea, pero lo siento mucho, no lo permito porque es muy desagradable.

Le han salido este mes de golpe los cuatro dientes de arriba. Se ha quejado muy poco, se ha mordido a si misma alguna vez y ha coincidido con que ha estado malita. Pero Súper Papá y yo pensamos que no se ha quejado nada para estar creciéndole los cuatro al mismo tiempo.

Da besos (abre la boca y se acerca) a los gatos, a los peluches, a los libros, a los juguetes, a sus padres… Le encanta también lanzarlos con la mano desde lejos. ¿Y los abrazos? Esos abrazos que ya da conscientemente, que te aprieta y busca con ellos tu protección y cariño. Esos abrazos de quedarse tranquila simplemente por estar entre tus brazos… Es muy cariñosa.

Abrazando a Súper Papá con 44 semanas

Abrazando a Súper Papá con 44 semanas

Sabe cuando se va su padre y le dice adiós, y cuando vuelve le hace unos recibimientos de cine, se pone nerviosísima y lanza grititos a la vez que va hacia él pidiendo que la coja.

Este mes hemos hecho el cambio de ropa de verano a invierno y ella me ayudó amablemente tirando todo por el suelo e intentando subirse y meterse en todas las cajas existentes. La verdad es que fue muy divertido verla intenta hacer cosas que no había hecho antes.

Ahora come menos y tira más la comida al suelo. No nos preocupa porque sigue con pecho a demanda y está activa y sana, pero si notamos que come peor. La crisis del año hace su aparición.

Estamos intentando que aprenda a lavarse las manos ella sola. Si, no estamos locos. Seguimos el aprendizaje Montessori y tiene su vidé limpito y preparado, que es dónde llega y tiene autonomía, para lavarse las manos. A ella le encanta eso del grifo abierto, y aunque todavía no lo hemos conseguido del todo,  coge el jabón con las manos y las mete bajo el agua. También se intenta comer el jabón, creo que el que tenga forma de sandía no ayuda a evitarlo.

Empieza a ser consciente de que puede quitarse la ropa y se dedica a ello a lo largo del día: calcetines, sudadera… Lo malo es que no se para a hacerlo, lo intenta mientras anda y más de una vez se ha caído teniendo las manos ocupadas y sin poder parar el golpe.

Pero igual que intenta desnudarse, también intenta vestirse y más de una vez la hemos pillado sentada en el suelo intentando ponerse sus zapatos.

Imita las caras y es muy expresiva. Hace la cara de “Scream” abriendo mucho la boca y los ojos, pone morritos pequeños cuando algo no lo convence del todo e incluso ha empezado a mirar mal bajando la cabeza y mirando como si lo hiciera por encima de las gafas.

Haciendo la cara

Haciendo la cara “Scream” con 46 semanas.

Ha aprendido a jugar a muchas cosas: coge la pelota y la tira para que se la devuelvas, (esto lo hace con Súper Papá mucho), mete los aros en el palo perfectamente, los cubos de formas en la caja, aunque todavía no lo tiene controlado, jugamos con el teléfono a que le llaman y se ríe un montón cada vez que digo su nombre, me tiro al suelo y viene riéndose a sentarse encima de mi cara, se esconde detrás del sofá y hace cucu-tras… Sigue bailando con todo, hasta con los anuncios.

Jugando con 43 semanas.

Jugando con 43 semanas.

Algunas cosas las aprende muy rápido y otras creo que pasa de nosotros directamente. Llevamos un mes diciendole: “¿Cuántos añitos vas a cumplir?” Y ponemos el dedo señalando “1” y ella se ríe mucho si, pero no lo repite ni nos imita. No hay manera.

Este mes ha ido a la celebración del segundo cumpleaños de su primo Nico, que yo dije que iría andando y 9 días antes ya andaba. También ha sido Halloween y ha ido a un par de fiestas pasándoselo genial.

Fiesta de Halloween con 46 semanas.

Fiesta de Halloween con 46 semanas.

Recibió su regalo de Pequeño Molón personalizado del sorteo que ganamos de Así Piensa una Mamá y fuimos con Súper Papá por primera vez al parque y se montó en un columpio.

En el parque con 47 semanas.

En el parque con 47 semanas.

Yo por mi parte ando con los preparativos del #LucyCumple y voy muy atrasada. Es su primer cumpleaños y quiero que sea bonito y lo recordemos siempre.

Ahora me levanto después de dormir a Lucy y escribo en el blog, o adelanto miles de ideas que tengo por la noche, porque en otro momento me es imposible. Y me cunde mucho, pero duermo poco. Aún así creo que he encontrado la manera de hacer más cosas y no andar agobiada durante el día.

El mes que viene será el último post de los meses de Lucy, porque soy consciente que sus cambios ya no serán tan rápidos y no habrá tanto nuevo que contar mensual. Eso si, el próximo mes va a ser muy especial.