Barbie contra el #DreamGAP y los estereotipos de género

Seguramente hayas leído una noticia sobre un estudio que pone de manifiesto cómo los estereotipos de género limitan las expectativas de las niñas alrededor de los 5 o 6 años. Sobre esa edad, las niñas comienzan a pensar que son menos brillantes que los niños porque no relacionan la inteligencia con su propio género. Pero al mismo tiempo relacionan que las chicas consiguen mejores notas por su esfuerzo y constancia, no por su inteligencia. Algo que me parece tremendamente curioso.

2019-03-07 (1)

En muchos casos, en una misma familia, las normas de género influyen en la crianza, y se trata de diferente manera a niños y a niñas. A veces se favorece a un género por encima del otro en determinados aspectos (la hora de llegada es superior si eres un chico, por ejemplo), o se pide más colaboración en casa (las chicas deben ayudar más en las tareas domésticas), e incluso se limita su crecimiento y desarrollo, alegando que no se puede hacer tal cosa por ser niña.

Sigue leyendo

Anuncios
¿Cuándo deben comenzar los peques a elegir su ropa?

¿Cuándo deben comenzar los peques a elegir su ropa?

Uno de los temas, como tantos otros, en los que la edad no debería ser una guía y en el que depende mucho del niño o niña en cuestión. Pienso que el límite se encuentra en el momento que la lían parda porque no quieren ponerse algo que ellos no han elegido y no les gusta, algo totalmente comprensible.

Luchar y enfadarse porque no quieren vestirse con una prenda que no les gusta y que ellos no han decidido comprar es absurdo y agotador. Seguro que si lo piensas fríamente concluyes que tener un mal rato en casa por esta razón no compensa.

La primera vez que pasó algo así en casa fue con un regalo. Un peto vaquero monísimo que le regalaron, que la primera vez se lo puso, pero que la siguiente al tenerlo puesto se negaba. No le gusta, no se siente cómoda.. ¡A saber! A la tercera vez que lo intenté, no se dejó ni ponérselo. Pues nada, ¡qué le hacemos!

Tengo que decir que no lo hace con toda la ropa, por eso sé que cuando no quiere ponerse algo, tiene sus razones, que deberían ser suficientes. Otras cosas le encantan y se las quiere poner todos los días, y hay que enseñarle que está en la lavadora o secándose, y la mayoría de las ocasiones lo entiende.

Como todavía es pequeña, muchas veces corremos el riesgo de comprar ropa cuando ella no está presente, sin su supervisión ni consentimiento. Recuerdo que yo odiaba que hicieran esto mismo, pero siendo ya más mayorcita, con once o doce años.

La mayor parte de las veces se conforma con lo que traemos, aunque suele resistirse a probárselo, como si no le interesara; Días después cuando procedes a probarle la ropa, es probable que le guste y se conforme, o que alguna de las prendas ni se la quiera probar. Exactamente igual que nos puede pasar a los adultos. Para eso está el ticket: se cambia o se devuelve y punto.

También diré, que yendo con ella de compras solo se fija en las cosas muy llamativas o con personajes de dibujos y/o superhéroes… Para comprar cosas más normales tienes que enseñarselo, y funciona darle varias opciones del mismo tipo de prenda, para que ella elija.

El Armario de Lucy

El Armario de Lucy

Permitir que decida qué zapatos se pone, darle a elegir entre varias camisetas o cambiar de pantalones cuando quiere ponerse otro y no el que has elegido, no me parece grave. No creo que sea maleducar, más bien toma sus propias decisiones y sale contenta a la calle. Así también le conocemos más, y esto ayuda a acertar cuando le compramos algo. Y nos facilita la vida una barbaridad.

Otro tema a parte es el momento de vestirse, que no es que se resista, que también, pero lo que peor llevo es lo de hacerse el peso muerto para que mamá o papá hagan todo el trabajo. Ella sabe vestirse solita, pero no le da la gana. Estamos trabajando en ello con mucha paciencia y tiempo.

¿Y si eligen algo que a ti no te gusta?

Pienso que cada uno tiene su estilo de vestir, y lo que a mi me parece una horterada y jamás me pondría, es perfecto para otra persona. Los gustos forman parte de la personalidad de cada uno, y obligarle a vestir algo que aborrece no contribuye a que desarrolle su propia imagen. También hay que pensar si quieres o crees que vas a poder cambiar su personalidad, eso que le hace una personita única.

Yo puedo decirle lo que pienso de una prenda, que me parece un color muy oscuro, que no me gusta la tela, que eso no sirve para ir al parque, etc… Y tengo que decir que aunque todavía es pequeña, comunicarse y razonar con ella funciona. Al final, la que se pone la ropa es ella. A mi no me gustaría que me obligasen a vestir según los gustos de otra persona. ¿Y a ti?

También, según nuestra experiencia, creo que al dejar que los peques decidan qué quieren ponerse, facilita que comprendan que tienen que vestir el abrigo para salir a la calle porque hace frío por ejemplo. Y si ellos mismo han elegido el abrigo, sus guantes o su gorro, se lo ponen de buen agrado. No deja de ser una negociación.

Si, Lucy tiene algunas prendas que no me convencen, vestidos con los que me parece que va fatal, momentos en los que preferiría que se pusiera otros zapatos, camisetas que pongo más abajo para que no se las ponga todos los santos días y por las que pregunta una y otra vez…. pero cuando elige su propia ropa ella va feliz y cómoda, y eso es lo más importante.

Hace poco decidí que solo discutiría a la hora de vestirse, si lo que lleva puesto no era adecuado al clima. Todavía recuerdo el día que quería salir en bragas y no había manera de convencerle, porque era verano y hacía calor, pero no para salir en ropa interior. Proponiéndole una prenda de sus favoritas, logré que se vistiera.

Lo sé, solo tiene tres años y más de uno y de una estarán pensando “ya verás cuando crezca”, pero dejarles elegir su propia imagen y estilo les permite expresarse, aprenden a hacerlo y mejoran su autoestima. Imponerles nuestro propio estilo o deseos en este tema cuando ellos quieren decidir no respeta su libertad ni su personalidad.

Y en serio, no es tan importante si no se visten como nosotros queremos.

¿Piensas que los peques deben decidir lo que visten?

¿O piensas todo lo contrario?

 

Puedes seguir la conversación en

Sígueme en FacebookSígueme en TwitterSígueme en Instagram

 

#LosCasi2

Todo el mundo habla de los ” Terribles 2″, de las rabietas, los cambios y de que todo se vuelve una locura. Pero yo no oigo a nadie hablar de lo que hay antes de los 2 años.

Muchas veces pienso que Lucy se ha adelantado a esos “Terribles 2” y que cuando lleguen los 2 años va a ser “de querer morirse”. No se si esto está siendo una “preparación” para la que se nos viene encima, si el cambio a los dos años realmente no es tan drástico y ya van teniendo cambios paulatinamente o que está pasando ahora esa fase y cuando lleguen los 2 será todo amor y paz.

Lucy tiene una fuerte personalidad, sabe lo que quiere y cuándo lo quiere. También tiene una energía desbordante, como es normal en un bebé de su edad, que no quiere nunca jamás dormir pero tampoco se toma bien que la despiertes, que cuando dice que NO es que no, que es muy autónoma y el baño se termina cuando ella dice aunque esté hasta arriba de jabón, que lo que antes quería comer ahora lo rechaza alejando el plato de ella, que si algo no le parece bien te lo hace saber…

Archivo 29-9-16 2 34 40.jpeg

Lucy se sube al “fofá” a todas horas. No intentes evitarlo, no intentes razonar…

Las rabietas han ido in crescendo. Cuando conseguimos encontrar la manera de calmarla, sube un nivel más y cada vez son mucho peores, poniendo a prueba nuestra destreza como padres comprensivos y nuestra paciencia, que ante los gritos de Lucy está ahí pero se la ve hablando bajito e intentando que Lucy la escuche. Y Lucy no escucha, ni caso le hace.

Hace poco, antes de que Lucy explotara, te ponías a su nivel físico, le pedías que te escuchara y lo hacía, entendía lo que estabas diciendo y a veces incluso lo aceptaba de buen agrado. Otras solo lo entendía y aunque no lo aceptara el estallido no era como lo es ahora: ya no quiere escuchar, ni mirarte, ni entender, ni comprender, ni que le cuentes cuentos chinos. Grita, patalea, pega, chilla, se tira al suelo, no quiere que la cojas, ni que la abraces… ¿Puede que su nivel de frustración sea mayor con las mismas cosas que antes?

Si, supongo que este comportamiento no es especial, que todos los niños lo hacen en mayor o menor medida, pero es que Lucy empezó con las rabietas antes de cumplir 1 año. Vamos, que llevamos un añito de no parar.

Archivo 30-9-16 20 49 47.jpeg

El hábitat natural de Lucy últimamente: el suelo.

Los cambios desde que comenzó a andar han sido drásticos y cuando crees que le has cogido el truco, ella da un paso más, crece de un día para otro, y tú como madre solo puedes ir corriendo para intentar alcanzarla y estar a la altura de las circunstancias.

Es muy agotador, a veces desesperante y el cansancio aumenta mientras que la paciencia disminuye. Y esto es contraproducente, porque cuanto peor lo haga yo, peor es para Lucy y todo lo que le pase se agrava y entramos en bucle.

Por suerte esta etapa también tiene cosas preciosas: sus primeras palabras y frases, su autonomía de movimientos y baile, los primeros cánticos, juegos nuevos simbólicos y sorprendentes que se inventa utilizando una caja como coche y un libro como volante, interacciones de verdad con otros niños, su manera de compartir dando sus juguetes a todo el que venga a casa sin que nadie le haya enseñado, cómo se alegra cuando alguien nos visita o llora cuando se va, como te consuela cuando se da cuenta que te ha hecho daño… Nuevas sonrisas, abrazos fuertes y besos de amor a todas horas.

Archivo 7-10-16 2 56 08.jpeg

También hay momentos tranquilos y bonitos.

En realidad “lo malo”, para referirme a las rabietas, frustraciones y los malos momentos que puedan ocurrir, aunque agotadores, repetitivos y realmente frustrantes no ocupan todo el día. Hay días mejores y días peores, y durante la mayor parte del día momentos maravillosos.

¿El cambio a los 2 años es drástico o antes ya van dando pistas?