#Lecturitas: “Un día con Martín”

Hemos leído y jugado con el libro “Un día con Martín” de Xavier Deneux gracias a Editorial Infantil y Juvenil SM. Para niños entre 1 y 3 años, con fondo blanco, dibujos de lineas sencillas y colores vivos.

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Y digo “jugado” porque este libro alberga en su interior 4 puzzles de cuatro piezas cada uno, que Lucy intenta completar una y otra vez encima de su dibujo correspondiente. A veces se hace un lío y mezcla los puzzles por lo que yo intento que nos los deshaga todos al mismo tiempo, cosa bastante difícil.


En el libro nos cuentan todo lo que hace Martín en un día: desayunar, ir al colegio, echarse la siesta, jugar con sus amigos e irse a la cama por la noche siempre acompañado de su peluche, desde la perspectiva de Martín y de una manera muy inocente.

Intenta enseñar a los niños el orden de una rutina diaria.

Al ser un libro de papel cartón Lucy puede jugar tranquilamente. Es de fácil lectura y comprensión y creo que cualquier niño empatizaría con lo que vive Martín por la manera en la que está narrado.

Un libro bonito, agradable de leer y con un plus del juego que los puzzles que contiene.

¿Conoces los libros de Martín?

Jugando con el Árbol Musical

Uno de los regalos que recibimos en el #LucyCumple fue el Árbol Musical, una estructura preciosa de madera que forma un circuito por el que descienden canicas por sus hojas de colores y producen un sonido armónico y acompasado.

Es un juguete realizado de forma artesana con materiales naturales cuyas lengüetas de madera están pintadas con colores vivos en la escala cromática de Goethe, por lo que es un juguete visualmente llamativo y proporcionado.

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Cambiando el Salón a Espacio de Juegos para Bebés

Cuando Lucy aprendió a gatear el pasado verano, nos pusimos manos a la obra a despejar la casa, guardar y hacer desaparecer todo lo que estuviese a su alcance y fuese peligroso para ella. 

Como ya conté, esto nos ha permitido que Lucy haya disfrutado de movimiento y juego libre.

Mi máxima en este proyecto era no tener que decirle que “NO” a Lucy todo el santo día. Y casi lo hemos conseguido, no somos perfectos, porque cosas peligrosas como dar manotazos a la televisión, tenemos que negárselo. Todo lo demás está permitido.

Quitamos la mesa de café del salón, cambiamos estanterías de sitio, guardamos cables y tapamos enchufes para ampliar y asegurar el espacio.

Se me ocurrió que además de quitar cosas peligrosas y reordenar las estanterías para que no rompiera nada, sería perfecto que tuviese un espacio para ella y para sus cosas, que todo estuviera a su alcance para coger lo que quisiera en cualquier momento y que tuviera un lugar donde jugar cerca de sus padres. Porque no nos engañemos, nuestros bebés quieren tenernos cerca y jugar acompañados, enseñarnos cosas y alzar la vista comprobando que estamos cerca y que les miramos.

  
Cambiamos algún mueble de sitio en el salón para poder poner su estantería Kallax de Ikea en color rosa, que compramos en un principio para su habitación. 

Al desocupar la parte baja de las demás estanterías, le han quedado varias libres también para ella, así que tiene un espacio para sus juguetes tremendo.

Además hemos querido darle un toque más específico y tiene sus juguetes ordenados al “estilo Montessori”: sin amontonarlos, que puedan verse y distinguirse bien, colocados siempre en su sitio, a su alcance y de fácil acceso. Esto le invita a coger lo que quiera y memoriza dónde tiene cada cosa. Cuando le dices que guarde una pelota, sabe dónde tiene que guardarla.

Por supuesto también hay cajones dónde ella esconde y luego encuentra sus juguetes, cajas con cromos o cubos, la cesta de los tesoros y juguetes de los que yo llamo “a pilas”. Si, alguno tiene.

  

También tiene una mesa dónde pinta o le ponemos la merienda, su carrito y su andador que puedes encontrarte en cualquier lugar de la casa, su trona convertible en silla y escritorio en el que recientemente ha descubierto que llega a sentarse y como le encanta dibujar, ella misma decide cuándo sentarse a trabajar.

 

Aún nos queda cosas por poner como estanterías para los libros o un espejo. Hemos ido cambiando su espacio según sus necesidades y lo hacemos cada vez que lo necesita. Y no hay que gastarse un dineral, con pequeños cambios y buenas ideas se puede hacer mucho.

Podemos decir que el salón está ocupado por Lucy, pero preferimos decir que es su casa y que esos cambios son necesarios para que esté segura y pueda acceder a sus cosas con autonomía mientras nosotros estamos tranquilos.

He oído opiniones refiriéndose a que remodelar toda la casa por un bebé es absurdo y no se puede cambiar toda tu vida y el orden de la casa, que deben aprender a no tocar las cosas. Cuando tienes un bebé ya te cambia la vida y va a estar mucho tiempo revoloteando e intentando descubrir cosas por todos lados. Lo absurdo es intentar que un bebé se esté quieto y obedezca.

Así que mi recomendación es que prevalezca la seguridad y el sentido común ante la decoración o el orden preestablecido pre-bebé. Cuando tu bebé empieza a gatear y moverse por la casa, es el momento de establecer otro orden contando con el nuevo miembro de la familia.

LUCY Y SUS GATOS

Poco he hablado de la relación de Lucy con nuestros cuatro gatos (antes cinco, hasta que Sairon nos dejó).

La gente alucina con la cantidad de gatos que tenemos pero es que yo tenía tres (Boo, Sairon y Xena) y Súper Papá tenía dos (Chanelita y Chinchetita), así que al juntarse las familias nos encontramos con una gatería en toda regla.

Nunca les hemos dejado dormir con nosotros, excepto alguna siesta o Boolecho. Ellos tenían su espacio acotado a salón, cocina y terrazas por la noche. No dejábamos que entrasen en las habitaciones porque te puedes morir quitando de la cama pelos de cinco gatos; Al estudio si que entraban más cuando estábamos nosotros trabajando.

Durante el embarazo y después, ha sido Súper Papá quien se ha encargado de limpiarles la arena y darles de comer a diario. Pero desde que nació Lucy yo me he pasado días enteros sin verlos.

Cuando llegamos a casa del hospital, sabíamos que debíamos presentar a Lucy, y la primera que vino a conocerla y olerla fue Boo. Tiraba de mi brazo hacia abajo con su pata para ver qué portaba en mis brazos. El resto estaba un poco perdido… Se les hacía raro no habernos visto en un par de días y nos olían, pero creo además de Boo, solo Sairon se percató de que un bebé entraba en casa. Son un poco despistados.

Los primeros días dejábamos que entrasen a la habitación y rondaran.

Boo notaba que yo estaba “malita” y quería estar cerca de mi. Tan cerca que se ponía en medio de Lucy y mía… Sairon siempre estaba escondido el pobre así que no apareció. Xena venía, veía y se iba corriendo. Chanelita es una descarada y se subía a la cama a rebozarse sin vergüenza ninguna y Chinchetita estaría escondida con Sairon.

En realidad las que más vida compartida hacen con nosotros son Chanelita y Boo, pero tuvimos que cortarles las alas porque la primera se dedicaba a abrir los cajones y sacar todo… A dar más trabajo todavía. Y la segunda, pobrecita mi Boo… Quería estar en su sitio, en el de siempre: encima de mamá. Pero ahora ese puesto estaba ocupado, y a ella no le importaba, Lucy no le molestaba, ella intentaba meterse entre nosotras, o ponerse encima de Lucy. Pero con un bebé tan pequeño eso es imposible. Intentaba meterse entre medias cuando le daba el pecho a Lucy tumbada y se agarraba con las uñas dónde pillase para conseguir quedarse… Era un peligro para un bebé. No lo hacía con maldad pero tampoco lo controlaba.

Con este comienzo gatil y en pleno invierno, Lucy y yo nos pasábamos la vida en la cama de matrimonio con la tele, dormitando, tomando teta y dándonos amor. Súper Papá se ocupaba de todo lo demás así que hemos empezado a hacer vida en el salón cuando empezó el buen tiempo y Lucy comenzó a gatear.

 
Y ahora si, ahora es otra cosa. Lucy y los gatos interactuan, juegan, se persiguen…

Al principio a Lucy le daba miedo que se le acercaran mucho, pero en poco tiempo se le ha pasado y se emociona cuando les ve, los llama y no se corta ni un pelo al tocarlos.

En general todos huyen de Lucy porque les tira del rabo, de las orejas o del pelo y su única salida es huir porque ninguno ha hecho ni un amago de defenderse o de lanzarle la zarpa.

 
Boo y Chanelita siguen siendo las más sociables. Chanelita incluso ha jugado con Lucy y con lo que tuviera en la mano, se ha tirado a su lado permitiendo que la tire de las orejas y del pelo… Boo solo deja que le haga perrerías si está encima de mi, de lo contrario no se deja ni rozar.

 

Con Xena prácticamente no tiene trato. Esta gata es bastante arisca desde siempre y no le hacen gracia los juegos de Lucy. Es de la única gata que no me fío, pero por ahora tampoco le he visto ningún amago extraño.

Chinchetita se pasa los días escondida y cuando alguna vez ha aparecido, Lucy alucina porque es una gata grande y preciosa. La llama a su modo pero Chinchetita solo quiere llegar hasta su siguiente escondite.

Y aunque Sairon si ha estado cerca de ella cuando Lucy era más pequeña, no hay documento gráfico que lo acredite. Era el rey del escondite y este verano no ha tenido prácticamente trato con ella, y es una pena porque Sairon era tan bueno y tranquilo que hubiese sido un conpañero de siestas perfecto para Lucy. Para mi lo fue. Me duele en el alma que no tengan una foto juntos.

Por ahora tampoco he conseguido hacer muchas más fotos, está bastante complicado, pero lo intento todos los días.

 
Tengo que aclarar que no permitimos a Lucy maltratar de manera alguna a los gatos. Como bebé que es la estamos enseñando a tratarles con cuidado y amor, a no arrancarles mechones de pelo… Pero es bastante difícil evitarlo por completo. Estamos trabajando en ello. Por ahora está aprenda ponerles el dedo para que se lo huelan.

Seguiré contando la evolución de las relaciones entre Lucy y sus gatos, ya que cada etapa es nueva y ahora que Lucy anda, tiene más libertad de movimientos y es posible que haya sorpresas y nuevas situaciones.

  

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