“Sana, sanita. Diario de un enfermero de pediatría” y entrevista con Armando Bastida

Me encantan las novelas gráficas, sobre todo si además de entretener tienen un mensaje importante entre sus página, y en el libro “Sana, sanita. Diario de un enfermero de pediatría” de la Editorial Grijalbo podemos leer la historia de Salva, un enfermero pediátrico que comienza su nuevo trabajo en un ambulatorio. Conocemos el día a día de las consultas, cómo se atiende a las madres y cómo algunos sanitarios no son todo lo profesionales que deberían. Aunque Salva quiere hacer bien su trabajo de manera informada y actualizada, los pediatras (o pedisaurios como los llama) no le tratan con mucho respeto, infravaloran sus consejos y no le facilitarán su trabajo.

IMG_2871

 

Lactancia materna, vacunas, obesidad infantil, crianza o periodo posparto,  son temas que trata esta novela a través de varios personajes que acuden a la nueva consulta de Salva, pero el tema central es la lactancia y las trabas que muchas mujeres encuentran para seguir dando el pecho cuando realmente quieren hacerlo.

Sigue leyendo

Anuncios

#JornadaOptimum con Lucía Galán

Hace unos días asistí a un evento en el que Lucía Galán de Lucía Mi Pediatra ofrecía una charla con el título “¿Quién nos prepara para ser padres?” en la que habló del posparto, del sentimiento de culpa y de los juicios que se hacen a la maternidad. Ponía de manifiesto que “la mejor receta para ser una buena madre es la tuya”, y la verdad es que tenía ganas de verla en directo y conocerla.

aefc87a6-3a96-4d1e-9130-bdf125742b30.JPG

Con Lucía Galán. Fotaza de Lucy de Chibimundo.

Sigue leyendo

La importancia del cuidado del Suelo Pélvico durante el Embarazo, el Parto y el Posparto

El suelo pélvico es el músculo más olvidado de nuestro cuerpo en mi opinión.

No hace mucho, las mujeres convivían con problemas de suelo pélvico desde su primer parto, a través de varios partos y pasaban una madurez repleta de pérdidas de orina, de dolor y de problemas a la hora de practicar sexo, rendidas ante la creencia de que no se podía solucionar.

Aunque la seguridad social española en su mayoría sigue obviando este problema, (algo chocante porque la mayoría de traumas en el suelo pélvico de las mujeres se concentra durante el parto y su negligente atención), ahora disponemos de especialistas dedicados al suelo pélvico que pueden atender, diagnosticar y tratar este tipo de dolencias.

Hace unos meses acudí a Clínica Nortia, dónde Marta Asensio me realizó una exploración (de la que ya os hablaré) y pude constatar que la fisioterapia del suelo pélvico es necesaria. Hablando con ella me di cuenta de lo poco que sabía sobre este tema y le pedí que por favor me contestase a unas preguntas que me parecieron interesantes y que pueden ser interesantes para ti, tanto si estás embarazada, pienses en estarlo, o ya lo hayas estado.

 

28701423_10216054977267703_1019794795640830799_o.jpg

 

Marta Asensio es fisioterapeuta hace diez años. Está formada en rehabilitación abdomino- pelviperineal (suelo pélvico) porque era una especialidad poco conocida y está muy concienciada en los cuidados y la atención que merece esa zona.

Su centro, Clínica Nortia, abrió sus puertas hace 8 años y ella ha seguido formándose y adquiriendo experiencia en el tratamiento de hombre, mujeres, niños y niñas. En su centro también están especializados en osteopatía pediátrica y se adaptan a las necesidades de las familias. También las acompañan en su crianza, embarazo y posparto, con talleres respetuosos y muy interesantes.

 

 

Me sorprende mucho la sensibilización de Marta sobre la atención al parto actual, reconociendo la violencia obstétrica, y defendiendo la fisiología natural del parto normal. Cuando atiende a una mujer embarazada, su máxima es lograr que se sienta segura de su cuerpo, porque está diseñado para dar a luz.

Está muy concienciada sobre el autocuidado que nos merecemos las mujeres, y la importancia de dar prioridad a la salud y cuidarnos por dentro, no solo por fuera. Es consciente que muchas veces tenemos poco tiempo para hacerlo y lo ve a diario en su consulta.

Si nuestro suelo pélvico no está bien, nosotras tampoco estamos bien. Es necesario saber cuándo acudir a nuestro especialista, si debemos acudir durante el embarazo o cuándo podemos ir después del parto. Marta Asensio contestó maravillosamente a estas y otras preguntas, y es que con ella es un placer hablar, porque es un encanto.

¿Cuándo acudir a revisar nuestro suelo pélvico?

Según Marta Asensio, hay que revisarlo si notamos que algo no va bien, si hay algún tipo de disfunción como dolor en alguna zona o durante las relaciones sexuales, dificultad para llegar al orgasmo, incontinencia urinaria o anal, sensación de peso en la vagina, etc…

Los factores de riesgo, (como el embarazo, un parto vaginal o cesárea, sufrir estreñimiento, realizar deportes de impacto, padecer obesidad, estar pasando la menopausia…) son circunstancias o momentos que hacen que el suelo pélvico sufra y es conveniente que al estar expuesto a estos factores, tengamos en cuenta la prevención.

Podemos acudir a revisión e incluso asesorarnos sobre si el deporte que hacemos lo estamos ejecutando bien para saber si nuestro suelo pélvico está en riesgo de sufrir algún tipo de disfunción.

¿Es necesario recurrir a fisioterapia de suelo pélvico antes de quedarse embarazada?

Por todo lo que hemos nombrado antes, el suelo pélvico puede verse afectado en todas las circunstancias de nuestra vida, aunque lo más conocido y nombrado sea en la etapa de la maternidad (embarazo, parto y posparto). Incluso hombres, niños y niñas, pueden sufrir algún tipo de disfunción.

Según mi experiencia. y esto lo digo yo, no Marta, deberíamos ir a revisar nuestro suelo pélvico antes de quedarnos embarazadas, o si tenemos cualquier tipo de molestia. Sin dudarlo y cuánto antes.

¿Debemos acudir a revisar nuestro suelo pélvico durante el embarazo?

El embarazo es una época en la que hay que cuidar el suelo pélvico especialmente porque sufrimos un aumento de peso, un cambio en la pelvis, etc…

Antes, la preparación al parto consistía en esas clases que impartían en los centros dónde íbamos a dar a luz. Ahora las mujeres puede decidir qué tipo de preparación y acompañamiento quieren: doulas, psicólogos, entrenador, fisioterapeutas…

En la fisioterapia de suelo pélvico, además de intentar empoderar a la mujer, se les cuenta cómo es su anatomía y cómo funciona la fisiología del parto. Pretenden que tengan un parto lo más natural y fisiológico posible, pero también aconsejar sobre un parto con epidural.

También pueden prevenir dolencias que puedan surgir durante el embarazo y aliviar o eliminar la misma: Dolores en pelvis, zona del pubis, sacroiliacas, coxis, dolores musculares, lumbares, ciática, dolor de espalda, calambres, edema en vulva, edema en piernas…

Si durante el embarazo ha tenido molestias o algún problema como incontinencia urinaria, dolor o un prolapso lo ideal es ir cuanto antes para poder rehabilitarlo.

Si la embarazada ha tenido un embarazo sin molestias, se suele animar a visitar alrededor de la semana 20 para informar sobre el parto, valorar el suelo pélvico y plantear si se necesita trabajar la fuerza o la elasticidad, observar cómo se está adaptando la biomecánica del cuerpo al crecimiento del bebé y prevenir lesiones más comunes de la embarazada, e incluso detectar si puede haber algún tipo de problema más avanzado. También animan a tener un embarazo activo y aumentar su actividad física por los beneficios que supone y a informarse sobre el parto, la analgesia epidural o la lactancia.

 

 

Con vistas al parto, se puede realizar una revisión del suelo pélvico con una exploración a través de la vagina, (con cuidado y sin llegar al cuello uterino), de la musculatura pélvica, comprobación de los ejercicios kegel y de que el suelo pélvico responde de forma refleja ya que el abdomen y el suelo pélvico deben funcionar conjuntamente ante los esfuerzos. Para esto, enseñan ejercicios y diferentes métodos como el ¨Log surf” del concepto “5P” que mantienen esas sinergias activas durante todo el embarazo, el método TAD que significa “transición a la actividad deportiva” pero también se utiliza en esta etapa y en el posparto, que producen la activación refleja de la musculatura postural, por tanto del abdomen y del suelo pélvico.

En esta revisión también van a comprobar la elasticidad y la fuerza de la musculatura, ya que el suelo pélvico a la hora del parto debe ser fuerte y elástico. Igualmente la musculatura puede tener algún tipo de contractura que se debe normalizar.

Marta también me ha hablado del EPI-NO, un dispositivo que consta de un globo que se introduca en la vagina y se va inflando de forma progresiva, y que yo tenía entendido que era muy invasivo, pero puede que dependa mucho de cómo se utiliza.

El EPI-NO genera un estiramiento circular igual que la cabeza del bebé en el momento del expulsivo. Lo utilizan para que la mujer gane confianza y demostrarles lo elástico que puede llegar a ser su periné y que conozcan la sensación de estiramiento. Intentan reproducir el llamado “círculo de fuego” de manera menos intensa, y las mujeres descubren que con una respiración calmada y tranquila , con una posición más fisiológica que en litotomía esa sensación es menos intensa. También pueden comprobar que de lado, es mucho más llevadera la sensación. Por supuesto se utiliza con permiso de la paciente y en un embarazo sin patologías, sin dilatación de cuello del útero, ni amenaza de parto, etc…

También enseñan el masaje perineal, realizándolo en consulta para que la mujer conozca las sensaciones e incluso en sesiones con la pareja o acompañante. Pero Marta advierte que cada mujer tiene unas necesidades especiales, y que dependiendo del deporte, actividades, o lesiones anteriores, se necesitará trabajar unos puntos de manera más personalizada.

Ni el EPI- NO, ni el masaje perineal hace que te libres de una posible episiotomía o desgarro, ni tampoco significa que vayas a tenerlo.

Con estas técnicas lo que pretenden es ayudar a la mujer a reconocer la sensación de estiramiento,  y coincido con Marta en que depende del hospital y la atención respetuosa de parte del personal sanitario que tengas en tu parto , de llevar un plan de parto, de tener un buen acompañante que luche por nuestros deseos, con pujos instintivos y reflejos con una postura cómoda y libre, el tener algún tipo de lesión o que nos practiquen una episiotomía. El suelo pélvico está diseñado para parir y estas técnicas demuestran a las mujeres que tienen miedo del momento del parto, que pueden confiar en él.

¿Cuánto hay que esperar después del parto para revisar posibles disfunciones del suelo pélvico?

El puerperio desde el punto de vista físico dura un año y es lo que tarda el cuerpo en recuperarse. Los primeros seis meses son claves y al cuerpo hay que darle descanso y actividad favorable para la recuperación.

Además de haber tenido un parto más o menos traumático (en lo que a traumas físicos se refiere), la crianza de un bebé es dura, descansamos poco, cogemos el peso del bebé, etc…

Según Marta, excepto un dolor en la vulva por el estiramiento en el parto, no hay ningún dolor que sea normal. Todo lo que nos incomode o moleste, debería ser revisado.

Pocas mujeres consiguen tener partos fisiológicos o naturales sin molestias posteriores, y esto se debe a la atención en los partos y a lo intervenidos que hayan sido. Mujeres que han tenido partos respetados o han parido en casa, a los tres o cuatro días te dicen que ya están perfectamente.

En ocasiones, algunos profesionales sanitarios normalizan lesiones y dicen a las mujeres que es normal tener pérdidas de orina, porque han dado a luz, pero hay que dejar muy claro que no es normal.

Tras la cuarentena debemos acudir a realizarnos una revisión, pero si hay una complicación, dolor o cicatriz que genera molestias o que no se cierra con normalidad, no hay que dudar en acudir antes.

Le pregunté a Marta Asensio sobre los ejercicios Kegel, los conos y las bolas chinas, que es algo que ginecólogos o matronas recomiendan casi por defecto como solución a todos los problemas, y mi curiosidad era grande porque te los aconsejan sin revisarte siquiera. Marta constató que para solucionar ciertas patologías no son útiles. Lo que yo pensaba.

Los ejercicios de Kegel (contracción voluntaria de los músculos del suelo pélvico) se pueden realizar pero no hay que tener grandes expectativas sobre ellos. La mayoría de la funcionalidad del suelo pélvico es refleja y trabajar la parte voluntaria no resuelve casi ningún problema o lesión.

Las bolas chinas y los conos también trabajan como los ejercicios kegel sobre la parte voluntaria. Marta los compara con realizar levantamiento de pesas. Según ella cuando alguien tiene una lesión en un músculo, no se le ocurre ir al gimnasio a hacer pesas. Si tienes una lesión, guardas reposo y vas al fisio a averiguar lo que te pasa. Con el suelo pélvico debemos actuar de la misma manera. Si tenemos una contractura en el suelo pélvico, que puede ser el causante de otras patologías, y ponemos una pesa, la contractura y el problema se agrava. Así que antes de utilizar nada, un buen fisioterapeuta debe valorar nuestro suelo pélvico.

Hay que recordar que los consejos boca a boca además de no funcionar pueden ser peligrosos. No todas las mujeres tienen las mismas lesiones después de dar a luz, y estas lesiones no tienen el mismo tratamiento. Por lo que tomar el consejo de otra persona a la que le va genial algo, puede ser contraproducente.

No solo los casos de parto distócico (instrumental) o de episiotomía, se pueden sufrir patologías, que se sufren y muchas. En caso de cesárea encontramos posibles dolores en la cicatriz externa, unos músculos abdominales que funcionan muy mal o no funcionan, y una cicatriz en el útero que puede causarnos dolor al tener relaciones sexuales.

 

 

En Francia el sistema sanitario cubre a las mujeres 10 sesiones posparto, allí está mucho mejor valorado y se reconoce la necesidad de cuidarlo. En una ocasión escuché decir a una colega de profesión de Marta, que en Francia comparaban las episotomías con mutilaciones, y es que la sensibilización con este tema es enorme. Es posible que si en España se tuvieran partos menos medicalizados e intervencionistas, las lesiones de suelo pélvico fueran menores.

Igual que acudimos al dentista cuando nos duele una muela, o al fisioterapeuta cuando nos duele la espalda, el suelo pélvico hay que cuidarlo y tenemos profesionales que pueden ayudarnos.

 

 

Vuelvo a dar las gracias a Marta Asensio por ser tan con generosa con su tiempo y su sabiduría, y por dirigir su carrera hacia el cuidado de las mujeres.

 

¿Tienes problemas de suelo pélvico? 

¿Has pensado en acudir a un especialista?

LA AYUDA QUE RECIBÍ DE Entre Mamás EN MI LACTANCIA

Llevo mucho tiempo posponiendo esta entrada porque realmente, los primeros días posparto, los tengo bastante borrosos. Los recuerdo como si tuviera una nube encima de la cabeza que no me dejaba pensar con claridad. Pero creo que es muy necesario que lo cuente por si alguna mamá pasa por lo mismo o por algo parecido, que sepa que puede buscar ayuda y encontrarla. Yo la busqué en Entre Mamás y la encontré en Claudia Pariente.

Los primeros días en casa lo pasamos un poquito mal. Lucy lloraba y lloraba, y no sabíamos exactamente qué le pasaba.
Creíamos que tenía gases porque las enfermeras de la maternidad de Torrejón nos lo dijeron varias veces durante las 48 horas que estuvimos ingresadas y además la sondaron (cosa que odio haber permitido) innecesariamente, porque Lucy hacía caca bien y no tenía la tripa dura. Más tarde descubrimos que lloraba por su problema con la proteína de leche de vaca, así que la pobre no tenía gases y todo lo que la hicieron, se lo hicieron desde la ignorancia y sin solucionarnos nada.

Pero lo que si sucedía, es que Lucy no orinaba. O hacía tan poco que era imperceptible o lo hacía junto con la caca, pero la sospecha era que no hacía. Ahora lo pienso y no entiendo cómo nos dejaron irnos del hospital así, sin ni siquiera darnos algún tipo de pauta.

Tía Candy consultó si era normal y le dijeron que no lo era. Lógicamente si comes, tienes que hacer pis. Si no haces pis, puede que no estés comiendo bien, y eso puede llevar a la deshidratación; Algo que en el hospital no tuvo relevancia, a los tres días de dar a luz se convirtió en una preocupación. Y como he dicho antes yo no podía pensar con claridad y no sabía muy bien qué hacer.

También notaba que Lucy metía el labio superior al mamar y aunque no me hacía daño, podía ser que tuviésemos mal agarre y no mamara como es debido.

A esto le sumamos que no tuve subida de leche chorreante y escandalosa como la tienen otras mujeres, así que entre unas cosas y otras empiezas a creer que hay un problema gordo y a desconfiar de tu cuerpo.

Tanto es así que de madrugada Súper Papá fue a una farmacia a comprar leche artificial, bote que nunca abrimos porque tuve la claridad de decir “que si le dábamos un biberón la Íbamos a cagar”: si no me subía la leche tenía que ponerme a Lucy al pecho, no darle un biberón. Luego supimos que no lloraba por hambre y que yo tenía leche.

El cansancio posparto, la falta de sueño y la desconfianza en mi misma afloraban. Menos mal que había leído y me había informado, porque si no, no se que hubiera pasado.

Tía Candy me puso en contacto con Claudia Pariente, que dirige y coordina Entre Mamás, un espacio para compartir experiencias, resolver dudas, sentirse apoyada en el camino de la maternidad y obtener apoyo individual.

10557013_734502493262748_3313412813539731019_o

Es curioso cómo aunque no me conocía se le notaba preocupada por Lucy, con esa preocupación de una mujer que es madre y quiere lo mejor para cualquier bebé. Me pidió que comprobase si Lucy estaba hidratada, si sus mucosas estaban húmedas, si la fontanela estaba elevada… Y aunque Lucy no estaba deshidratada, me insistió en que fuese a verla a Entre Mamás. Tengo que decir que esta conversación telefónica fue un viernes como a las diez de noche y la visita un sábado por la tarde, fuera de todo horario. Estuvo casi dos horas con nosotros y aunque ya era la hora de cerrar, esperó amable y pacientemente a que Lucy terminase de mamar.

Me preguntó por mi parto, por como estaba, por como dormía Lucy… Necesitaba datos para poder ayudarme y valoró una toma y el frenillo de Lucy por si el problema era ese. Y no, no había ningún problema de ese tipo, el problema era que justo me encontraba en la subida de la leche y Lucy necesitaba mamar mucho para sacarla. No pasaba hambre, solo necesitábamos tranquilidad, estar pegadas la una a la otra y aprender a agarrarnos.

Súper Papá estuvo presente y le ayudó a comprender muchas cosas, de hecho Claudia no quiso empezar hasta que él aparcó y llegó, y ahora entiendo que lo hizo para que ambos escucháramos todo lo que tenía que decirnos.

No recuerdo muchas de las cosas que nos dijo, aunque si las interioricé y las puse en práctica porque desde ese momento la lactancia fluyó mucho mejor. Frases como: “Los bebés no saben que estamos cerca, necesitan estar encima de nosotras y sentirnos”, “Todo tiene solución, incluso se puede volver atrás si le das un biberón de leche artificial”, “Bebé a teta, nunca teta a bebé” y tips sobre las posturas dando el pecho (recuerdo que se tiró al suelo para mostrarnos la postura tumbada de lado, postura que me salva la vida por la noche) consiguieron que yo me relajara y entendiese que  Y hoy en día sigo poniéndolo en práctica.

Lo que también hizo Claudia por mi, fue darme seguridad en mi misma y en la lactancia. Lo estaba haciendo bien, solo necesitaba que alguien que de verdad supiese del tema me lo constatara y que por supuesto me diese algún consejo práctico para facilitarlo todo. Fue muy clara, concisa y directa. Estaba ahí para ayudarme y lo hizo. Me dijo lo que hacía mal y me dio pautas para arreglarlo. Hizo lo que necesitaba que hiciese.

Creo que aunque se lo dije, ella no sabe lo mucho que le agradezco lo que hizo ese día por mi y por mi hija, creo que incluso no es consciente de la importancia que tiene lo que hace y a lo que se dedica para las mamás que van a verla. Solo espero que sepa que cada vez que habla con una mamá como lo hizo conmigo, salva una lactancia y yo le estaré agradecida de por vida. Hace poco la volví a ver en La Fiesta de la Lactancia Materna 2015, haciendo lo que sabe hacer, ayudar y asesorar a mamás.

Puedes ponerte en contacto con Entre Mamás aquí.

Lactancia Nocturna

No sabía lo agotador que puede ser tener un bebé y alimentarlo por la noche. Te lo imaginas, por todas esas películas en las que aparecen padres preparando biberones medio dormidos, pero tienes que vivirlo en tus carnes.

Recuerdo que cuando Lucy nació y subimos a planta, antes de que yo dijese nada, las enfermeras la metieron en mi cama, la pusieron de lado y me dijeron como amamantarla. Esa fue nuestra posición preferida y más cómoda durante el posparto inmediato: tumbadas.

Pero una vez que llegamos a casa, no nos apañábamos. No se enganchaba bien y cada vez que pedía pecho, tenía que cogerla en brazos y sentarme en la cama (incómodo y doloroso para una mujer que acaba de dar a luz) para amamantarla. Casi dormida todavía y apoyada en los cojines, era imposible mantenerme despierta. Los primeros días de vida los bebés maman muy despacito por lo que están mucho tiempo al pecho, y además al principio piden comida con un intervalo de tiempo menor, una hora y media o dos (hay noches que a lo mejor te dan más respiro), así que no es de extrañar que estuviese agotada y Súper Papá tuviese que sujetarme la cabeza, porque se me caía para los lados.

lactancia nocturna

Al poco tiempo retomamos la posición tumbadas, porque creí que moriría si seguía teniendo esas noches, y cuando lo conseguimos de nuevo puedo decir que excepto alguna noche (cólicos, cambio de pañal, vacuna…) dormimos bastante bien.

Si, ella pide igual, pero yo siempre tengo una teta fuera, por lo que hay veces que ella sola se engancha y yo ni me despierto. Cuando quiere cambiar de pecho, empieza a hacer ruiditos, yo me despierto y solo tengo que saltar por encima suya y colocarme al otro lado.

IMG_0792

Claramente hacemos colecho. Si tuviese que despertarme, sacarla de la cuna, ponermela al pecho y luego esperar a que se durmiera para volver a acostarla, me pasaría la noche en bucle y no pegaría ojo.

Muchas veces pienso en lo molesto que sería tener que  levantarme a hacer biberones (que también deben darse a demanda), que hay que ir hasta la cocina, prepararlo, traerlo, dárselo… Y si encima quieres que duerma en cuna, acostarle con ese momento fatídico en el que se puede despertar y hay que volver a empezar.

En cuanto mi hija hace algún ruido, o busca el pecho ladeándose de un lado a otro, yo me despierto y le enchufo la teta, incluso hay veces que ella solita la encuentra. Ni llega a llorar ni se despierta, por lo que yo tampoco me despierto. Además aprovecha la prolactina que segrega mi cuerpo para producir leche, cuyo momento álgido es por la noche: come más y consigue leche más fácilmente.

Con el tiempo Lucy hace tomas más espaciadas, y también sube las piernas encima mío y más de un día amanecemos atravesadas en la cama, pero nos encanta dormir juntas. Es muy cómodo y ella está muy segura porque tiene a su madre cerca y yo noto si le pasa algo al momento. No me da miedo ninguno que se acostumbre, no creo que quiera seguir durmiendo conmigo eternamente, llegará un día en el que quiera dormir en su cama.

¿Mi Experiencia y Mi Consejo?

La leche materna es lo mejor para el bebé, pero es que además es cómodo y eficiente, ganamos mucho tiempo de descanso. La teta siempre está preparada. Si no hiciéramos colecho, el pecho por lo menos me ahorraría tener que hacer biberones.

Lo mejor para las tomas nocturnas es el pecho y el colecho. Lucy y yo apenas nos despertamos y yo se en todo momento lo que mi hija necesita.

Supongo que debe ser muy complicado dar el pecho por la noche sin hacer colecho y presumo que muchas lactancias sufren e incluso terminan por esta causa. A veces nos complicamos demasiado, lo natural es mucho más fácil, y creo que hacer exactamente lo que el bebé necesita mejora todas las situaciones, y en este caso, las noches con pecho y colecho son mejores.

IMG_9734

¿Cómo son vuestras tomas nocturnas?

Biberón, cuna, pecho, colecho… ¿Qué es mejor para ti?

Las visitas posparto perfectas

En mi opinión debería existir una ley que librase a padres “recién paridos” a atender a visitas en el hospital. Súper Papá y yo estábamos agotados y claro que queríamos que algunos vinieran a ver a Lucy, pero lo que no nos gustaba es que socialmente tienes que aguantarte y tragar con las visitas, aunque no tengas ganas ni fuerzas. Esa “obligación” es innecesaria y debería estar prohibida, además que a mi las cosas obligadas me repatean mucho.

Como estuvimos todo el embarazo preparando a todo el mundo diciendo que no íbamos a avisar cuando me pusiera de parto (no entendemos la necesidad de tener a la familia esperando en la sala de espera y menos que estén en la habitación con un bebé recién nacido que lo menos que necesita es ruido y otros brazos diferentes a los de sus padres), y dependiendo del estado de madre y bebé era probable que no quisiéramos visitas en el hospital (qué más dará ver al bebé dos días antes o después, sobre todo si no es momento), pues en general todo el mundo fue bastante respetuoso.

Sigue leyendo

#TodasSomosDoulas

¿Quiėn no se ha sentido ilusionada y emocionada por su embarazo y al mismo tiempo perdida e insegura? ¿Con cuántas personas pudiste hablar del tema? ¿Cuántas personas creías que podían entender lo que sentías o pensabas? ¿Con quién pudiste compartir tus miedos y temores respecto al parto? ¿Quién pudo contestar a todas las preguntas que te surgían en cualquier momento e informarte respecto a las recomendaciones para un parto normal? ¿Con quién hablarías si tuvieses una mala experiencia durante tu parto y sintieses que algo no fue como debería? ¿A quién le preguntarías o pedirías que te enseñase si tu bebé no se enganchase al pecho correctamente?

Muchas pueden ser las contestaciones a estas preguntas: tu madre, tu suegra, tu hermana, tu vecina… ¿Crees que ellas solo por tener experiencia y haber sido madres, sabrían resolver y acompañarte como deben? En la mayoría de los casos no.

Para la mayoría de las personas, las embarazadas tienen tal cóctel de hormonas en su cuerpo que no hay que hacerlas caso. Respecto al parto todo el mundo piensa que es sota, caballo y rey (gotero para dilatar, epidural y corte en la vagina), y te dirán que no es nada y que te dejes hacer, que todas dan a luz igual, y que para eso están los médicos. Y si se te ocurre comentarle a alguien que por ejemplo, alguna enfermera se te subió encima, durante el parto, te apretó la tripa y te hizo mucho daño, te dirán que no te quejes porque el bebé y tu estáis vivos.

La falta de información y empatía es evidente en estos casos, y una embarazada o una madre que piense diferente o le rechinen estas contestaciones será vista como un bicho raro en su entorno.

¿Tan difícil es de entender que hay mujeres que no tiene a nadie en su entorno que las entienda y esté en sintonía con lo que ellas quieren o necesitan? ¿Que a su alrededor no tengan a nadie que empatice como debería y que prefieren contar lo que sienten durante su embarazo a alguien que sepa por lo que están pasando?  Y por supuesto, están en su derecho de contratar a alguien que lo haga, alguien que tenga información sobre las cuestiones que más le preocupan (para un embarazada, el parto, la lactancia…)

Yo misma he informado a amigas embarazadas sobre evidencías científicas que desconocían y que ni su matrona, ni su obstetra ha tenido a bien informarles. Cosas básicas sobre el papel que desempeña la oxitocina, las endorfinas y la adrenalina y el funcionamiento de estas hormonas durante el parto… Porque creo que si las conocen entenderán mejor qué les pasa y no tendrán tanto miedo al dolor. Las he intentado emponderar y darlas seguridad en si mismas, diciéndoles que las mujeres llevamos siglos dando a luz, que podemos hacerlo.

El trabajo de una Doula es muy antiguo y en mi opinión se lleva haciendo toda la vida. La diferencia que existe actualmente es que las Doulas tienen información veráz y de primera mano sobre evidencías científicas, protocolos y estrategias de parto, las cuáles por desgracia no se respetan en los hospitales españoles. Su único “pecado” es informar sobre ello y parece que a algunas matronas y obstetras les parece mal. Parece que prefieren que una parturienta vaya desinformado y dejándose hacer.

Informar a una embarazada sobre su derecho a decidir sobre su parto, informar a una madre lactante sobre posturas, crisis de lactancia, succión no nutritiva, colecho y prolactina, en definitiva, intentar ayudar a esas madres que tan pérdidas se sienten en algún momento y que no encuentran un hombro en el que apoyarse y que les ayude, eso es lo que hacen las Doulas. Acompañan en las decisiones, nunca intentan imponer las suyas.

En la semana mundial de las Doulas quiero dar mi apoyo a este colectivo, que para mi son profesionales aunque no tengan título (much@s con título no tienen ni idea), que ayudan a miles de mujeres y se les persigue por ello. Se lo que es nadar contra corriente, se lo que es decirle a una amiga que escriba su plan de parto, que no tienen por qué mutilarla y que busque un hospital respetuoso, y que me miren como un bicho raro. Se lo que es querer un parto natural, informarme y luchar por ello y que hablen mal de mi o me digan que estoy equivocada cuando se que no lo estoy, simplemente por no hacer las cosas de una manera irrespetuosa hacia mi cuerpo.

semana de la doulas

Por eso hoy quiero decir que #todassomosdoulas.

Si quieres información sobre el trabajo que realiza una Doula: Doula.es

Visitas Posparto a la Matrona

Unos días después de dar a luz hay que ir a la consulta de la Matrona.
En mi caso la primera visita fue diez días después porque no había hora antes, pero al parecer hay que ir a los 5 o 7 días después de dar a luz.
No tengo Matrona fija, en todo el embarazo habré visto a unas cinco diferentes
Mientras esperábamos Súper Papá, se dio cuenta que la Matrona que estaba al otro lado de la puerta era la Matrona de nuestra primera clase de preparación al parto, solo por la “voz desagradable que tiene”. A esas clases que no volvimos a acudir porque la Matrona no nos gustó nada. Esa Matrona.

Pensé que vaya suerte la mía, que seguramente vería que no habíamos ido a las clases o incluso que se acordaría de nosotros y que iba a tener que contarle mi parto. Pensé que no tenía el chichi para comentarios absurdos o hirientes.

Pero la verdad es que se portó bastante bien. Me dijo que me había tocado el pack completo en mi parto y que vaya campeona después de 30 horas. Que tenía buena leche (no entiendo eso como lo ven, ¿por el color? ¿tiene algo que ver?) y cuando me hizo la exploración me dijo que estaba muy bien. Yo no me sentía ni tenía eso tan bien. Pesó a Tocinita que ya había recuperado el peso que tenía al nacer.

Algo que me hizo mucha gracia fue que me pesó y durante el embarazo había ganado 12kg. Ya había vuelto a mi peso 9 días después de dar a luz, pero tuvo que lanzar la puyita de que me había pasado dos kilos… Según ella solo se puede engordar 10 kg… Un consejo para las embarazadas: No os volváis locas con el peso, comed sano y bien, no comáis solo bollos y dulces pero no solo por estar embarazadas, hay que cuidarse siempre, bebed mucha agua y andad, pero sobretodo no os quedéis con hambre. Algunas veces el peso que se coge durante el embarazo si tiene que ver con el peso del bebé, puede engordar más, pero otras veces no. Algunas engordan 20 kilos y el bebé es de 3,800 kg o menos. Al fin y al cabo la que luego tiene que adelgazar eres tu, asi que tu verás, pero que nadie te vuelva loca. Estás embarazada, no enferma.reparto peso embarazo

Le pregunté por la pastilla anticonceptiva compatible con la lactancia, Cerazet, y además de informarme que solo mi médico de cabecera podía recetarlas me dijo que tuviese mucho cuidado porque es una Mini-píldora y hay que tomarla a la misma hora todos los días, que más de una se había quedado embarazada con esas pastillas. Lo dijo para preocupar e incluso para que buscase otra alternativa, pero ella no me dio ninguna. Luego lees el prospecto y tiene 12 horas de plazo como todas las anticonceptivas. Está claro que ninguna píldora es infalible al 100%. Tampoco me habló de efectos secundarios ni contraindicaciones, menos mal que existe el Vademecum y te puedes enterar bien.

Luego quiso ver como daba el pecho y no objetó nada. Me invitó a acudir al grupo de lactancia del centro sanitario, que lleva ella y poco más. Me dió cita para verme el día que terminaba mi cuarentena, el 19 de enero.

Ese día la matrona se quedó alucinada de como había crecido mi Tocinita, y es que 6 semanas después ya pesaba 5,600 kg. Está enorme y para comerse sus mofletes. Me llegó a preguntar hasta tres veces si solo le daba pecho.

Volvió a echarme un vistazo y el pecho lo tenía bien, la leche según ella también, y el suelo pélvico lo tengo genial.

Tuve que decirle que tan bien no lo tengo porque no soy capaz de parar el chorrito como antes y si pienso en ir al baño y tardo un poco me cuesta contenerlo o incluso no puedo. Se que es normal porque el parto está reciente, pero aunque lo sea, eso no significa que tenga que sentirme bien con ello. Me mandó hacer ejercicios de Kegel cada vez que Lucía mame, pero a mi eso no me convence y tampoco me acuerdo de hacerlos. Espero ir mejorando.

También tengo molestias en el ano (hoy estoy escatológica). Me cuesta ir al baño y a veces hasta me duele. Y no hablo de alguna almorranilla normal posparto, hablo de presión interna. Aunque ella diga que no, en el espejo yo veo que la uretra no está donde antes, está más baja, por lo que todo se debe haber descolocado. Me suena más a prolapso que a tenerlo todo genial. Eso quiere decir que tengo que ponerme las pilas. La matrona me dijo que podia utilizar bolas chinas a ver si tonifico.

También le comente un dolor que tengo en el clítoris de vez en cuando, que será normal y se me irá con el tiempo, pero su explicación de “será un nervio” ni me convence ni me tranquiliza.

Y es que aunque las mujeres no nos quejemos ni lo contemos, después del parto tardas tiempo en recuperarte y las molestias, depende del caso, pueden ser muy incómodas e incluso doler. En algunos países si necesitas fisioterapeuta o algún otro profesional para recuperarte, entra en la seguridad social, pero claro, en España tienes que buscarte la vida y pagar tu. Da la sensación desde que te quedas embarazada y pasando por el parto, que a muy poca gente le importa la calidad de tu suelo pélvico