21 Razones por las que tenemos un Súper Papá

Hoy, 19 de marzo de 2016, celebramos nuestro segundo Día del Padre.

El primero fue tan emotivo y bonito… Lucy tenía solo 3 mesecitos y era muy pequeñita, pero se las ingenió para hacerle varios regalitos a su papá.

Este año, además de llamarle “papá”, de decirlo a todo volumen e ir corriendo a recibirle a la puerta, de darle besos en la boca con morritos incluídos y abrazarle con amor, ha participado activamente en sus regalos y como somos así, hemos decidido entre las dos hacer una lista con todas las cosas especiales que Súper Papá hace, porque si  le llamamos así es por algo:

  1. Para él somos lo primero, por encima de todo. Piensa en nosotras las 24 horas del día.
  2. Trabaja fuera y dentro de casa. Y mucho.
  3. Nunca llega a casa y se sienta, nunca se tira en el sofá mientras yo hago cosas. Es una persona muy activa y dispuesta. 
  4. Es un padre consciente, sabe un montón sobre embarazo, partos, lactancia, alimentación y crianza.
  5. Madruga para escribir o terminar su trabajo y así poder pasar la tarde con nosotras.
  6. Y si no tiene que escribir, deja la casa limpita y ordenada antes de irse a trabajar.
  7. Es más limpito que un gato que se limpia a si mismo.
  8. Hace la comida y la cena todos los días. Y bien rico. Se reinventa como cocinero cada día.
  9. Va a la compra él solo y compra cosas saludables y ricas. Te puedes fiar de él porque compra lo necesario y no se le olvida nada. También compra guarrerías, pero no muchas que él es de alimentación sana.
  10. Nos hace reir todos los días. Y mucho.
  11. De vez en cuando nos trae unos cupcakes, una tarta o sushi para mimarnos.
  12. No ayuda ni colabora, el hace
  13. Fue un acompañante y cuidador perfecto durante el embarazo y parto.
  14. Su apoyo fue esencial durante la instauración de la lactancia. Aunque estaba agotado de trabajar, limpiar la casa y cuidarnos, no se quejó y lo hizo todo sabiendo que era lo mejor para Lucy.
  15. Pierde el culo por llegar a casa. El día que llega más tarde o tiene algún compromiso se siente hasta culpable.
  16. Nos dice todos los días que nos quiere y que estamos guapas.
  17. Está completamente enamorado de nosotras.
  18. Se inventa canciones preciosas para Lucy.
  19. Es Súper Papá las 24 horas del día.
  20. Enseña a Lucy cosas que la flipan: Canciones, juegos, sonidos, caras… Que le llaman mucho la atención y que aprende rapidísimo.
  21. Nunca es suficiente para él todo el tiempo que pasa con nosotras, y eso es maravilloso.

Y puedo poner muuuuchas más…

Tenemos una joya en casa y lo sabemos. Por eso le queremos y cuidamos cada día, porque se lo merece todo.

Hoy es tu segundo Día del Padre y cada año eres más Súper Papá. Te queremos como a un gatito recién nacido. L.O.V.E.

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MOVIMIENTO Y JUEGO LIBRE

Lucy no ha utilizado ni corral ni parque. Heredamos uno y estuvo un tiempo dando vueltas por la casa. Alguna vez la metimos dentro, pero a Súper Papá y a mi no nos gustaba verla ahí. Ella aguantaba 10 minutos y se quejaba, con toda la razón. Lo probamos porque todo el mundo te dice que así podrás hacer más cosas en casa, pero no es para nosotros. Preferimos mil veces que nuestra hija esté feliz a que esté llorando en el parque mientras fregamos el suelo como pasó. Así que lo relegamos al trastero, como la cuna, con vistas a que a lo mejor en un futuro podemos hacerle un rincón de lectura. Algo se nos ocurrirá.

Tampoco le gustaban las típicas hamacas, y aunque le compramos una con música y que hasta vibraba, las veces que la pusimos a los pocos minutos ya se quejaba. Lo utilizaba para vestirme corriendo o en los 30 segundos en los que podía hacer la cama.  Lucy no ha sido de quedarse tranquila lejos de mamá.

En el carro es cierto que aguantaba más y hasta podía darme una ducha exprés de esas de madre, pero lo que más nos ayudó fue el porteo.

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Lucy enfadada en la hamaca con 12 semanas.

Desde que ella sola se sentó y gateó ha estado en el suelo libremente, encima de una colchoneta o en la alfombra. Preparamos y adaptamos la casa para ella y seguimos haciéndolo quitando de su alcance todo lo peligroso y cambiamos la parte baja de las estanterías por sus juguetes y sus cajas. Fue un trabajo arduo pero muy gratificante que ha permitido que Lucy se desplace sin peligros, y que ha conseguido que estemos bastante tranquilos en casa respecto a lo que Lucy coge o no coge, dónde mete la mano e incluso que no tenga a su alcance objetos que puedan romperse y provocar una tragedia. Al fin y al cabo también es su casa y va a estar una larga temporada con nosotros, ¿verdad?

Lucy con 28 semanas.

Lucy se recorre la casa a su antojo, con vigilancia por supuesto, y ha pasado por la etapa de gatear, ponerse de rodillas, levantarse, mantenerse de pie, andar agarrada a los muebles o al sofá y andar empujando mesas o cajas, hasta que ella sola se puso de pie y comenzó a andar antes de cumplir 10 meses.

Nunca la hemos cogido de las manos y la hemos puesto de pie; Cuando ella se puso de pie alguna vez nos ha pedido la mano o se ha apoyado en nosotros para levantarse, pero nunca hemos forzado su postura ni hemos “hecho que andaba”. Bueno, alguna foto hay con ella de pie al lado de su padre para ver la diferencia de estatura, pero nada más.

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Lucy “de pie” con 17 semanas.

Creo firmemente que cada bebé tiene su tiempo, pero también opino que dejar que investigue, descubra, pruebe e incluso se caiga, forma parte de su desarrollo normal y que es favorable para su autonomía.

Si no dejamos a un bebé gatear a sus anchas, coger las cosas que están a su alcance, intentar ponerse de pie por si mismo o caerse de culo, estamos impidiendo su desarrollo natural y su aprendizaje. Nosotros no les enseñamos a andar, no nos necesitan. Lo hacen solos, pero hay que darles libertad.

Lucy poniéndose de pie con 35 semanas.

Tampoco necesitan tacataca, que es peligroso y no les deja arrastrarse, gatear, ponerse de pie, coger cosas… Etapas que deben ir pasando hasta llegar a andar. Lucy de repente un día se arrancó a andar y punto. No hemos vivido los típicos dolores de espalda cogiendo de las manos a la niña para que ande porque en realidad no hace falta.

Ella tiene sus juguetes ordenados y a su alcance, coge lo que quiere, se lo lleva a la boca, lo esconde en otro cajón, coge los libros, tira las pelotas… Ella hace y deshace a su antojo, satisface su curiosidad y se inventa juegos nuevos.

En casa mientras nosotros vemos una serie ella corretea por el salón y hasta que no vemos que hay peligro, que se intenta subir a algún sitio o que se va a resbalar porque hay algo en el suelo, no intervenimos en su juego ni en su libertad de movimientos.

¡También jugamos con ella claro! A lo que ella nos da, nos pide… No dirigimos su juego, lo dirige ella. Nosotros nombramos las cosas, los animales, los colores, los números… Para que ella los oiga y vaya relacionando, pero ella manda y se juega a lo que ella quiere. Por supuesto sacamos juguetes y le mostramos una manera de jugar con ellos, le invitamos a jugar pero nunca la forzamos o corregimos para que meta el círculo en su correspondiente ranura por ejemplo. Se lo mostramos y ella puede que lo intente o no, o puede que lo intente en otra ranura, pero no le cambiamos la mano de sitio ni le decimos que está mal. A veces, ella se rinde o se frustra y te da el cubo que no puede introducir en su correspondiente forma y es en ese momento, cuando le muestras cómo se hace.

Es importante conocer las etapas de un bebé y permitirle desarrollarse, moverse y jugar con libertad, ya que nos facilitará comprender por qué se comportan como la hacen, qué necesitan para tener movimientos libres, cómo podemos ayudarle… Solo hay que permitirle que se mueva y dejarle espacio para que lo haga. Si puede moverse libremente y alcanzar sus metas, cada vez intentará nuevos retos y eso es lo que hace que se desarrolle correctamente.

Súper Papá y yo creemos que Lucy ha sido muy precoz a la hora de andar porque hemos alentado y estimulado su movimiento facilitando su autonomía. Y hoy en día seguimos haciéndolo.

¡¡¡Movimiento y juego libre para todos!!!

Detalles del #LucyCumple

Después de más de un mes de preparativos el #LucyCumple fue un éxito, y casi dos meses después por fin puedo contarlo.

La decoración, la organización y la planificación impecables, aunque a veces los nervios juegan malas pasadas y se te olvida sacar las sidras por ejemplo, o ponerle a Lucy la súper corona de goma eva que estuve realizando durante una semana… Hubo fallos de ejecución, pero salvables, de esos que ni se notan.

El tema que elegí para el cumpleaños fue la fresa, así, tal cual. No me gustaba la idea de utilizar algún personaje de dibujos que Lucy todavía ni conoce ni le gusta, y como las fresas se las come a dos carrillos, con sus coloretitos a veces parece una fresa, y todo de fresa queda precioso porque el color rojo me rechifla, la fresa quedó adjudicada.

Inauguré un tablero de Pinterest para recopilar ideas tanto para comida como para decoración, aunque finalmente del avituallamiento se ocupó Súper Papá y bien rico que estaba todo.

Realicé una lista de de reproducción en You Tube con todas las canciones que a Lucy le gusta escuchar y bailar, la cuál sonó durante la fiesta.

La invitación fue digital y conseguí un fondo de papel en Mein Lila Park perfecto.

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Invitación Digital del #LucyCumple.

De la misma web utilicé las fresas para decorar los palillos y la mesa.

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Los platos dónde presentamos la comida eran rojos con lunares blancos.

Compramos globos rojos de lunares en Tiger y les puse papel crespón verde para simular las hojas y el rabito de las fresas. Quedaron muy graciosos.

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Por supuesto llenamos el salón de globos rojos, con lunares y con forma de corazón.

Las pancartas las hizo Súper Papá y las fresas que dan la bienvenida en la puerta son fabricadas en goma eva “made in me” y ahora están en la puerta de la habitación de Lucy. Me ha gustado mucho trabajar con la goma eva, es fácil y muy creativo.

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La super #LucyCorona de cumpleaños que con los nervios y las prisas al final no se la pusimos, aunque tampoco se dejó en las pruebas, la hice de goma eva siguiendo el tema de las fresas que hice para la puerta. Estoy orgullosa del resultado porque soy bastante mala para las manualidades.

Lucy dejándose poner la corona semanas después.

También contamos con un montón de chucherías para los más grandes y con unos chocolates envueltos en papel y forma de fresa, ideales para la ocasión cortesía de Lekkerland.

El outfit de Lucy fue sencillo pero bonito: un vestido rojo con puntitos blancos de H&M. Quería que fuese de fresita lo máximo posible pero sin llegar a disfrazarla. Está mal que yo lo diga, pero está guapísima.

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Lucy el día que celebró su primer cumpleaños.

Los banderines de decoración, platos y vasos son de Tiger. Son preciosos y quedaron perfectos con el tema.

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La Tarta de God Save the Cake con forma de fresa y los platos de Tiger a conjunto.

Y la tarta, como ya había contado es de God Save the Cake, de Red Velvet y vainilla, estaba deliciosa y era muy bonita. Triunfó tanto que a veces tengo como un deja vú del sabor en el paladar. Tengo un problema con el tema de comer tartas y es que soy insaciable.

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Soplando las velas con papá y mamá.

Aunque no sopló la vela, pusimos la tarta a su alcance para que por lo menos lo intentara. También se comió con muchas ganas un trozo.

¿Cómo fue? Pues precioso y para recordar. Lucy estuvo rodeada de su familia, de las personas que más la quieren del mundo a las que Súper Papá y yo agradecemos que vinieran y los pedazo de regalos que le hicieron.

Lucy bailó, jugó, se rió y aunque evidentemente no sabía bien lo que pasaba, se lo pasó genial y disfrutó como una enana. En ningún momento se agobió ni estuvo cansada. No quiso comer nada de nada hasta la tarta, solo teta. Yo creo que estaba tan emocionada que no daba a basto con todas las emociones que estaba viviendo.

El primer cumpleaños es tan importante y especial que aunque ella no se acuerde y solo pueda ver las fotos el día de mañana, nosotros tendremos este día como uno de los más especiales a su lado.

Un día antes de la FPP

Hoy hace un año a las 11:30h, me despertaba después de no haber podido dormir nada en toda la noche, (algo que venía siendo normal en las últimas semanas de embarazo), con unos dolores en los riñones “como de regla”. Recuerdo que entre dolor y dolor volvía a dormirme y que le dije a Súper Papá, que se iba a hacer running, que tenía dolores pero creía que me dolía la espalda porque hacía días que me estaba molestando… La cuarta vez que me dió ese dolor me levanté de la cama pensando que eran contracciones. Y lo eran.

Me levanté, fuí al baño y me puse a limpiar el polvo del salón mientras que cronometraba el intervalo entre las contracciones: entre 7 y 8 minutos e irregulares también en duración.

Súper Papá volvió de correr y me dijo que fuéramos a dar un paseo, que hacía un día precioso y mucho sol. Y lo hacía, un sol brillante y un cielo despejado del que me acordaré siempre, pero Lucy había decidido que nos quedábamos en casa a dilatar y eso hicimos.

Yo intentaba seguir limpiando para distraerme pero las contracciones molestaban. Llegó un momento en el que pensé que sería mejor guardar fuerzas y lo dejé todo para centrarme en el trabajo de parto.

Súper Papá hizo la comida: filetes rusos. Pero yo no podía comer, no podía estar sentada, estaba incómoda y aunque recuerdo haber tenido hambre y querer comer, mi cuerpo no me lo permitía.

Ahora pienso qué quizás ese sol tan brillante me molestaba bastante y no era capaz de verbalizarlo. 

Pelota de pilates, colchoneta en el suelo, líquidos… Recuerdo que me obsesionaba no pasar frío, me abrigaba, me tapaba mucho. Cogía una buena postura y pasaba un par de contracciones bien, pero en seguida tenía que volver a moverme. Contracciones cada 6 minutos.

Recuerdo que Súper Papá me preguntó si estaría más a gusto en nuestra habitación. Me pareció una idea genial y cuando entramos estaba a oscuras, iluminada solamente con velas que habíamos comprado con anterioridad. Me sentí segura, con intimidad y afortunada porque él había preparado todo sin que nadie lo dijera. Yo no podía pedir ni pensar con claridad en esos momentos.

No se que hora era, yo perdí por completo la percepción del tiempo.

Con ese nuevo escenario, tumbada en la cama, tranquila, cómoda y casi a oscuras, Súper Papá y yo hablábamos entre susurros y yo callaba cuando una contracción llegaba. Las pasaba bien, excepto alguna que subía de intensidad, pero notaba como mi cuerpo se acostumbraba al dolor para la siguiente que llegaba cada 5 minutos.

Se hizo de noche y pensé que a lo mejor un baño me venía bien, sobre todo para ver si las contracciones seguían o se paraban.

Súper Papá me preparó un baño calentito con velas y me vino bien para aguantar mejor el dolor. Creo que me relajé bastante y eso favoreció que mi cuerpo fluyese. Las contracciones aumentaron de intensidad notablemente, y yo empecé a sentir la necesidad de evacuar, varias veces y entre contracciones. Mi cuerpo se preparaba.

Botes en la pelota de pilates de nuevo, las manos de Súper Papá agarrando las mías y las primeras lágrimas cuando las contracciones aumentaban de intensidad. “Esto ya duele” recuerdo haber dicho.

Súper Papá me ofrece otro baño y accedo. Me dice que está siendo tranquilo y precioso, y que el siguiente parto será en casa. Yo pienso en el frío que hace fuera de esa bañera, de mi casa, en el coche de camino al hospital, en el hospital, las luces, la gente… y pienso que no quiero irme.

En la bañera dos contracciones muy intensas, cada tres minutos. Se me caen las lágrimas. Él dice que nos vayamos al hospital. Yo accedo pero preferiría quedarme y no irme ni ahora ni más tarde.

Me visto con unos pantalones de chandal de Súper Papá y alguna contracción me hace arrodillarme en el suelo. Le insto a que llame a mi hermana, que le cuente la evolución, cómo estamos y que nos vamos, por si algo se nos olvida. No escucho lo que dice pero está emocionada. Ya viene Lucy.

Queremos llegar después de el cambio de guardia, así que salimos sobre las 20:30. Ahora pienso que la inexperiencia nos hizo adelantarnos y tenemos interiorizado que cuando algo duele hay que ir al hospital.

En el coche contracciones menos fuertes. Frío, tensión, nervios… En alerta por primera vez.

No tenía miedo. Sabía que lo estaba aguantando, que mi cuerpo aguantaba y se acostumbraba al dolor. Que esto pasaría y que ni me acordaría del dolor. Y no lo recuerdo, tan solo me viene a la memoria un ligero escozor.

Llegamos al hospital y burocracia en recepción. Ando de un lado a otro, impaciente, como una leona enjaulada, no quiero estar ahí. Hay gente, me miran, me tengo que poner de cuclillas para pasar las contracciones, mucha luz y las contracciones no son las mismas, no duelen tanto y pienso que estoy perdiendo tantas horas de dilatación…

Nos pasan a una consulta. ¿Hola? Llevo con contracciones 9 horas, subeme a maternidad. ¿Qué narices necesitas preguntarme? Necesito oscuridad, intimidad y tranquilidad. ¿Te parece que aquí las tengo? Pero no puedo hablar.

Sala de espera de maternidad. ¿En serio? Debe ser que estoy aguantando muy bien o que no he llegado gritando y no me tomáis en serio. Así no.

Monitores. Las contracciones no son las mismas pero siguen apareciendo cada 5 minutos. Me dijeron 10 minutos y me estoy revolviendo de impaciencia e incomodidad en este sillón ortopédico. Necesito moverme, irme de aquí. Hay ruido, tengo a otras personas al lado, me da vergüenza gritar y quejarme, mucha luz… No son 10 minutos.

Llega una matrona que no es la misma que me recibió. Esta no me gusta. Según salgo de monitores una contracción me hace caerme de rodillas al suelo. Me deja que se me pase, esperaba un “levantate” pero no, me deja pasar la contracción y me ayuda a levantarme cuando ya puedo hacerlo.

Me pasan a hacerme un tacto. Ufff… Con lo que dicen que duele… Y esta matrona no me gusta. Dilatada de 4 cm. Yo creía que iba a ser más, pero no está mal. No me hace daño. Me pongo un camisón y mis bragas.

Me pregunta como quiero dar a luz y le pregunto si está la bañera libre. Me dice que si y que tengo esa habitación disponible si la quiero.

Entramos a la habitación, atenúa las luces y me dice que ahora vuelve.

Súper Papá y yo nos abrazamos emocionados. Estamos allí, tenemos bañera y un paritorio que parece estar bien equipado para nosotros solos. Hemos dilatado en casa bastante, lo hemos pasado bien y yo tengo fuerzas y ganas de ver por fin a Lucy, de ver su carita, de cogerla en brazos… Había quedado con ella el 9 de diciembre, mi FPP y parece que no piensa llegar tarde.

La Repostería de “GOD SAVE THE CAKE”

Sumergida en los preparativos del #LucyCumple me he acordado de las tartas de “God Save the Cake“.

Las conocí porque Louise, la pastelera, trabajaba en la misma empresa que yo y su hobby era preparar tartas. Muchas de ellas las llevaba al trabajo para que las probásemos, así que he podido hacer cata de diferentes tipos de bizcochos y rellenos, y otras veces le hacían encargos para cumpleaños o fechas señaladas y podíamos apreciar su arte decorativo.

La primera vez que probé una tarta de Louise, era de Red Velvet y crema de vainilla, nunca se me olvidará y eso que fue hace unos tres años. Desde entonces ese tipo de tarta fue mi preferido, pero nunca he encontrado otra que fuese ni la mitad de deliciosa.

 

La primera vez que probé una tarta de “God Save the Cake” decorada con fondant, no pude evitar imaginarme a Louise amasando y estirándolo hasta el infinito porque nunca jamás en mi vida había probado una tarta con un fondant tan fino, al contrario que muchas tartas que tienen centímetros de fondant y al final se te hace bola, y como dice Súper Papá: “son plástico”. Pero las de “God Save the Cake” no lo son.

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Tartas especiales y personalizadas.

¿Y los cupcakes? Pues recuerdo varias tandas diferentes con una buttercream riquísima y algunos preciosos que hizo para Halloween. Estos últimos los recuerdo especialmente porque uno de ellos lo puse de foto en mi perfil de Whatsapp y Súper Papá que en ese entonces no éramos ni novios, me escribió diciendo que quería uno de esos cupcakes de chocolate. Vamos, que estaba rondándome.

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Cupcakes Variados , Creativos y Riquísimos.

Tiempo después, cuando ya éramos novios, yo recordé estas palabras y le pedí a Louise unos cupcakes personalizados completamente, de chocolate y garnache de chocolate en el interior. La decoración superó mis expectativas y el sabor del los cupcakes era exquisito. Louise supo plasmar lo que yo le pedía y fue paciente y buena consejera ante mis cambios y dudas. A Súper Papá le encantaron.

Cupcakes personalizados para Súper Papá

Louise es muy detallista y cuidadosa con sus productos, mima la presentación y el embalaje, y utiliza ingredientes de primera calidad. Adorna sus tartas con cariño y creatividad, y se esmera en perfeccionar el sabor y textura de sus bizcochos y galletas.

Comenzó en 2009 haciendo bizcochos, tartas y postres típicos de Inglaterra para reuniones familiares y como se le dio bien, acudió a cursos de repostería y puedo asegurar que los aprovechó.

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Postres Tradicionales.

El nombre “God Save the Cake”, se le ocurrió a su novio ya que ella es inglesa y es un juego de palabras con “God Save the Queen”. Me parece un nombre genial y con mucha fuerza.

Según Louise su especialidad son las tartas decoradas con fondant porque le permiten ser creativa y siempre son una oportunidad para superarse a sí misma. De hecho sus tartas preferidas son las más difíciles y que han supuesto un reto; Le encantaría dedicarse a ello exclusivamente pero por ahora solo es un delicioso hobby.

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Las tartas favoritas de Louise: El coche de Grease, Bulldog Francés y Cajas de Vinos.

“God Save the Cake” ofrece tartas de fondant totalmente personalizadas, bizcochos más caseros, galletas decoradas, cookies, panes, postres, mesas dulces… ¡¡Incluso puedes pedir un combo de tarta, cupcakes y galletas decoradas a conjunto y montar una mesa dulce sorprendente!!

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Tartas, cupcakes y galletas a conjunto.

Y yo salivo y me emociono según lo pienso y veo fotos.

Louise ha colaborado realizando tartas espectaculares y personalizadas para bodas, cumpleaños, nacimientos, baby shower, aniversarios, San Valentines especiales, despedidas, celebraciones de empresas e incluso para el rodaje de un cortometraje.

¿Y tú? ¿Ya estás pensando en cómo quedaría una de sus tartas en el cumpleaños de tu hijo/a? ¿Quieres una mesa dulce con cupcakes y galletas decoradas? ¿Estás organizando algún tipo de celebración o evento y quieres un postre especial y personalizado? ¿Eres una empresa y quieres ofrecer a tus clientes o a tus propios empleados algo diferente?

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Pues no busques más: Te recomiendo a Louise por su amabilidad, su cercanía, su capacidad de captar y perpetrar la tarta que tienes en la cabeza y mejorarla, y a “God Save the Cake” por su exclusividad, su calidad, su precio asequible y porque además de bonitas estas tartas están deliciosas.

Y todo esto es para contar que estas son las tartas elegidas y que Louise y yo ya estamos ideando la tarta del #LucyCumple: Yo le he dicho el tema del cumpleaños, lo que quiero y lo que no quiero, y ella está proyectando una tarta preciosa y exquisita que prometo mostrar en el blog y describir su sabor lo mejor que pueda.

El primer #LucyCumple es especial y único, algo para recordar toda la vida y cada detalle es súper importante, no puedes comprar una tarta que sea muy mona por fuera pero que sepa a rayos por dentro. Por eso  elegimos “God Save the Cake”, porque conocemos el producto y sabemos que no falla.

¿Y Lucy comerá tarta? Por supuesto, es su cumpleaños y va a comer un poco de tarta.

¿Y todo el azúcar que tiene? Un día es un día y el BLW consiste en que coman lo mismo que comemos en casa. Si todo el mundo come tarta, ella también.

Puedes ver más tartas, cupcakes, galletas decoradas y más repostería siguiendo a “God Save the Cake” en Instagram y contactar con Louise a través de Twitter o de su Fanpage de Facebook.

#LaCocinadeSúperPapá: Burritos con Tortillas de Trigo Integral

Antes de nada, perdón por llamar a esto un “Burrito”. Sabemos que seguramente no se les parecen mucho, pero nosotros las hemos bautizado así.

Esta receta es un clásico de #LaCocinadeSúperPapá, que ha ido adaptando a Lucy según los ingredientes que íbamos introduciendo en su alimentación.

Es una receta muy socorrida en la que se pueden utilizar ingredientes aleatorios al gusto o con lo que tengamos a mano en la nevera.

Ingredientes que necesitamos:

  • Tortillas de Trigo Integral. Nosotros utilizamos estas de “Hacendado”. Tienen poca sal y un cierre para que se mantengan blandas si no las consumimos todas.

 

  • Carne: Súper Papá lo suele hacer con carne picada de pollo, de pavo, de ternera… Depende del momento y de lo que apetezca más. Es una buena manera de comer todo tipo de carnes; Alguna vez lo ha hecho también con tiras de pechuga de pollo o pavo.
  • Verduras: suele utilizar champiñones, calabacín, berenjena… El maíz también le pega. Se utilizarán las verduras que hayan sido introducidas o también se pueden ir introduciendo de esta manera. Hemos llegado a comer Tortillas de Pavo y Calabacín solo y están ricas.
  • Cebolla.

Preparación:

Rehogamos la cebolla picada con la verdura. Podemos echar pimentón o cúrcuma al gusto. Súper Papá a veces no echa nada.

En un principio practicando BLW es mejor partir toda la verdura de manera alargada (tamaño y corte de patata frita). De esta manera la cogen y gestionan mejor.

Con el tiempo y según aprenden a comer y se autorregulan nos hemos ido relajando con eso del corte.

Una vez que la verdura está rehogada, se añade la carne, picada o en tiras.

Remover y vigilar hasta que la carne esté bien cocinada.

 

Montando las Tortillas:

Cada uno tiene su técnica. Yo las enrollo como si envolviese una botella para regalo: doblando hacia dentro la base del burrito según lo enrollo. De esta manera la Tortilla sujeta sus propios pliegues.

 

Lucy al principio se las comía desmontadas. La carne, la verdura y la tortilla cada una por su lado, pero ahora le hacemos mini Burritos y los coge genial.

También se cansa a veces del burrito porque prefiere comer lo de dentro y las abre. Al gusto y decidiendo ella sola.

Para hacer las suyas corto una tira de tortilla y la monto igual que para los adultos.

 

Esta receta solemos utilizarla para cenas más que nada, pero también vale para almuerzos, y está deliciosa.

¡Buen Provecho!

COMIENDO SOBRAS

Este post de De Profesión Mami me hizo darme cuenta de algo: Lucy se come mi comida.

No es que me la quite del plato, la pobre no puede, es que cuando la ve la pide, y no para hasta que se la das. Es lo que tiene hacer BLW: ella quiere de todo lo que hay en la mesa.

Ocurre a menudo que cojo algo para comérmelo, casi sin pensar, le doy a ella la mitad (que pueda comer y esté ya introducido en su alimentación). Me sale solo, es un instinto, algo que ya se ha convertido en rutina.

Pero claro, coges un plátano y te comes la mitad, o una naranja y acabas comiéndote dos gajos “por si acaso pide más” porque ella, pobrecita mía, come más lenta. Y si, siempre pide más.

Con la tontería de que es pequeña nunca le das una pieza de fruta entera, o no le llenas el plato hasta arriba de brócoli. Pero siempre pide más y lo consigue de tu plato. Nunca creemos que puede comerse una ciruela entera ella sola hasta que lo hace.

Asi que tengo y tenemos, porque a Súper Papá también le sucede, la sensación de comer sobras siempre: Comemos lo que Lucy no pide. Incluso nos da de comer lo que ella ya no quiere.

 

Todo lo que sale de la boca de Lucy que ella deshecha, que aparta porque ya está mordisqueado, cae en mi boca. Otra vez sin pensarlo, por instinto…

Recuerdo cuando mi cuñado hacía esto mismo: Mis sobrinos sacaban algo de la boca porque no lo querían o no podían gestionar, y allí estaba él raudo y veloz a recogerlo directamente de la boca de sus hijos y presto a metérselo en la suya, sin anestesia ni nada. A mi me daba un asco que me moría y ahora soy yo la que lo hago a diario varias veces…

Eso va directo a mi boca.

¡Cómo nos cambia la maternidad! ¿Verdad?

Lucy se come nuestra comida, pero nos cede sus sobras mordisqueadas. Todo un detalle.

Compartiendo un kiwi que ya no quiere.

¿Tú también comes sobras?

Tarde genial en el Taller “Jugamos y Construímos Juntos” de Imaginarium

Lucy y yo fuímos a un evento de Imaginarium organizado por Madresfera que consistía en participar realizando puzzles y jugando con tooodos los juguetes de la tienda. Ahí es nada.

A mi me gusta un evento, pero lo de esta niña no tiene nombre: lo dió absolutamente todo.

Nada más llegar bajé a Lucy del carro y ya estaba gateando, mirando a todo el mundo desde ahí abajito, sonriendo y socializando, porque es un amor. Me cogía las manos para andar y recorrer toda la tienda y su primer descubrimiento fue la piscina de bolas. Yo no pensaba que algo así, tan parecido a un parque, cerrado y que limita los movimientos le iba a gustar tanto. Pero si, le encantó y Súper Papá y yo ya estamos buscando pelotas para hacerle una personalizada.

Lucy jugando en la piscina de pelotas con 42 semanas.

El taller consistía en construir puzzles y los niños más mayores que acudieron se lo pasaron genial montando unos 3D de la Torre Eiffel, el Empire State y el Big Ben. Estuvieron muy entretenidos y concentrados en su cometido mientras los más pequeños, que también tenían su puzzle, jugaban por toda la tienda.

  

A Lucy le tocó un puzzle de madera que utilizó mordiendo las piezas, pero en seguida lo dejó a un lado para recorrerse la tienda. En casa le da mucho más uso, pero en el Imaginarium era imposible que le hiciera caso.

 

Lucy con su puzzle.

Gateaba por debajo de las mesas y yo acabé agotada de agacharme a buscarla, de arrastrarme detrás suya… No la había visto nunca tan nerviosa y emocionada. ¡Quería abarcarlo todo!

   

Uno de los juguetes que más nos gustó fue un correpasillos que me pareció muy práctico. Las ruedas no le sobresalen, las lleva integradas en la base y giran 360°, así es bastante difícil que encalle en algún sitio. Le dije a Lucy que se agarrase bien al manillar y como no le llegan los pies al suelo, sujetándola de la espalda girábamos y dimos un montón de vueltas. Ella se quedaba quietecita y no se soltaba, pero se reía un montón. Es de forma curva antichoque y tiene un compartimento en la base para guardar cosas. Nosotros probamos el modelo que imita a un coche de policía, pero nos gustó mucho más el de mariquita. Si lo compramos tendríamos que esperar a que crezca un poco porque yo acabé con los riñones destrozados de ir agachada. Pero el rato que estuvimos dando vueltas fue completamente mágico y lo repetiría aunque no pudiese levantarme ni andar luego.

Lucy disfrutando con el correpasillos.

También hubo un momento de descanso, y menos mal porque no hay quien le siga el ritmo a Lucy. Los organizadores del evento nos ofrecieron abituallamiento y merendamos muy bien. Lucy para reponer fuerzas se comió 3 sándwiches de jamón York, con unas ganas y un gusto… Digno de ver, me los arrancaba de la mano. Y después de merendar, a jugar de nuevo. Yo creo que Lucy no se llegaba a creer lo que estaba pasando.

Lucy merendando 3 veces.

Algo que tenía en mente, era probar los andadores; Llevo un tiempo pensando en comprar uno a Lucy pero todo el mundo me dice que no les hacen ni caso y yo no sé si realmente merece la pena e incluso he llegado a pensar que pueden frenar su desarrollo normal, así que esta era una oportunidad para comprobar si haría caso a un andador o no. Y en un principio, aunque le puse varios modelos, no se apoyaba en ninguno y no tenía mucha curiosidad. Hasta que llegó Súper Papá, que no sé cómo lo hizo, pero consiguió que se agarrase a uno y se diese un par de vueltas.

El contra que le veo al andador, es que lo de girar no lo controla y hay que ayudarla. Para aprender a andar a lo mejor no, pero como juego, puede estar bien cuando ya ande y se mantenga sola de pie. Ella desde luego se lo pasó genial.

Lucy feliz con el andador.

Hemos disfrutado muchísimo la visita al Imaginarium, que por cierto era enorme y precioso. Tiene dos plantas, librería, peluquería para niños y hasta una heladería dentro. Yo no lo conocía pero es el mejor que he visto hasta ahora.

Tanto Súper Papá como yo, coincidimos en que no habíamos visto a Lucy así nunca: tan nerviosa, tan emocionada, imparable… Sobre todo tan sociable y simpática. Estaba feliz y se lo pasó muy bien.

Salimos de la tienda y Súper Papá la llevaba en brazos. Estaba agotada pero tan entusiasmada que miraba hacia atrás y a nosotros como preguntándose porque nos íbamos de ese lugar tan maravilloso dónde podía jugar con todo y le daban de comer. En el coche cayó rendidita.

¿Cuál es tu juguete preferido de Imaginarium?

¿Qué tipo de juguetes le gusta a tu bebé?