18 meses de Lactancia Materna

Un año y medio dando el pecho.

Dieciocho meses que han pasado volando en los que Lucy ha crecido hasta casi doblar su tamaño y triplicar el peso con el que nació.

Más de 540 días con la teta fuera a demanda en los que todos mis conocidos me han visto los pechos cuando yo nunca hice top less. Al principio reparo y para qué negarlo, también vergüenza. Pero duró poco y ahora es lo más natural del mundo para mi.

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Todo este tiempo en el que le he dado lo mejor, lo natural, lo más sano. Aquello que mi cuerpo produce específicamente para ella.

Noches sin dormir porque no suelta el pecho, dolores de espalda por la posición haciendo colecho. Pero sin levantarnos para hacer biberones, simplemente nos enganchamos a la teta y seguimos durmiendo. Noches geniales.

Mordisquitos y su búsqueda de tetita dormida, sentándose en la cama con los ojos cerrados y encontrándola por intuición. Durmiéndose encima mía en posturas incómodas pero de amor.

Tomando pecho haciendo el pino, cambiando mil veces de posición y haciéndome daño. Y también dándoles besitos a las tetis.

Sirviéndose ella misma en cualquier lugar y momento. Cambiando de teta según le apetezca dando mil vueltas.

Su carita mirándome desde ahí abajo. Su sonrisa y el escape de pezón con una risita.

Exigiendo teta en momentos inverosímiles e incómodos. Y también buscando la seguridad que solo yo puedo brindarle cuando hay gente desconocida.

Lo agustito que sale del baño entre toallas y albornoz, y lo único que mejora ese momento de relajación es engancharse a la teta abrazadita a mamá.

En la cama tumbada buscando su tetita para “dormititir” (dormir con la teta).

Sintonizando, pellizcando, aplastando el pezón. Pero también acariciando la teta con la manita, despacito y con amor.

Ese “¡teta!” tan perfecto dicho de esa manera tan alegre con ilusión en los ojos. Lo primero que me dice por la mañana muchos días.

Cómo señala la cama para que me tumbe a darle el pecho y como se acurruca a mi lado..

Dando el pecho leyendo, escribiendo, al ordenador, en el baño, cocinando, limpiando… Cambiándole de ropa, de pañal, cortando sus uñitas… La teta lo facilita todo.

A veces hartura. “No puedes tenerme toda la mañana sentada con la teta fuera dando chupitos cariño…”

A veces cansancio: “Si quieres teta estate quieta y deja de hacer fuerza que me matas la espalda”.

A veces la única manera de consuelo y tranquilidad: “Cariño, ¿te has hecho daño? ¿Quieres teti?”

A veces maravilloso: “¿Nos tumbamos en la camita y nos damos cariñitos?”

A veces miedo por terminar esta etapa en la que me siento tan poderosa. Mis pechos alimentan a mi bebé. Jamás había sentido algo tan especial y puede que cuando nuestra lactancia termine no vuelva a sentirlo nunca.

18 meses en los que la lactancia ha ido cambiando según las necesidades y demandas de Lucy. Exactamente igual que la leche materna que sigue alimentándole.

Nunca me planteé un tiempo máximo pero si dudé si sería capaz de hacerlo, aunque ha habido momentos y noches duras, creo que lo estoy consiguiendo. Siento que me supero a mi misma.

Simplemente hemos dejado que todo fluyese, dejándonos llevar y disfrutando al máximo esos momentos que cada vez son menos.

¿Y el día que se termine? Ni lo pienso, lo veo tan lejos… Aquí estamos y seguiremos.

Hemos cambiado y crecido juntas. Aunque ella más rápido y yo voy detrás corriendo para alcanzarle. Y esforzándome al máximo para que sea feliz y el pecho le ayuda a ello.

La lactancia nos ha facilitado un vínculo especial y único, el cuál desconozco si seria igual de no haber instaurado la lactancia, aunque mi instinto me dice que sería muy diferente.

No soy la misma que hace 18 meses. Lucy tampoco. Juntas crecemos y evolucionamos.

Volvería a repetir estos 18 meses una y otra vez.

Dar el pecho no es solo sacarse la teta, no es solo alimentar a mi retoño. Le doy amor, seguridad, tranquilidad, felicidad, complicidad… Y eso, no se sustituye con nada.

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LUCY TIENE ONCE MESES 

Once meses con ella. Once meses ya de amorcito del bueno, de risas, de juegos, de aprendizaje y de no saber vivir sin ella.

Lleva ya un mes andando y pasa de gatear totalmente. Ha tenido golpes y caídas varias, pero parece que lleva andando toda la vida por la seguridad con la que lo hace.

En la calle te coge la mano a duras penas y va casi corriendo. Puede recorrer distancias largas y se para a verlo todo y sigue a la gente. Verla tan chiquitita andando da hasta cosita. Mucha gente alucina cuando nos pregunta el tiempo que tiene.

Este mes ha tenido sus primeros mocos y toses, sin fiebre, ya siendo plenamente consciente, porque siendo muy bebé también los tuvo. Ha tenido noches de dormir muy mal por esa razón, de despertarse, cambiarse de posición, ponerse encima de mi para dormir incorporada… Algunas noches eternas, pero muy pocas. Sigue durmiendo genial.

Lo que hace nuevo que me sorprende y me ennerva un poco es que me suelta el pecho cuando ya está medio dormida y lo coge y retuerce con la mano. Me hace daño y me pone muy nerviosa, lo soporto más bien poco y le quito la mano. También lo hace despierta, lo coge como quien ordeña una vaca y al negárselo se mosquea, pero lo siento mucho, no lo permito porque es muy desagradable.

Le han salido este mes de golpe los cuatro dientes de arriba. Se ha quejado muy poco, se ha mordido a si misma alguna vez y ha coincidido con que ha estado malita. Pero Súper Papá y yo pensamos que no se ha quejado nada para estar creciéndole los cuatro al mismo tiempo.

Da besos (abre la boca y se acerca) a los gatos, a los peluches, a los libros, a los juguetes, a sus padres… Le encanta también lanzarlos con la mano desde lejos. ¿Y los abrazos? Esos abrazos que ya da conscientemente, que te aprieta y busca con ellos tu protección y cariño. Esos abrazos de quedarse tranquila simplemente por estar entre tus brazos… Es muy cariñosa.

Abrazando a Súper Papá con 44 semanas

Abrazando a Súper Papá con 44 semanas

Sabe cuando se va su padre y le dice adiós, y cuando vuelve le hace unos recibimientos de cine, se pone nerviosísima y lanza grititos a la vez que va hacia él pidiendo que la coja.

Este mes hemos hecho el cambio de ropa de verano a invierno y ella me ayudó amablemente tirando todo por el suelo e intentando subirse y meterse en todas las cajas existentes. La verdad es que fue muy divertido verla intenta hacer cosas que no había hecho antes.

Ahora come menos y tira más la comida al suelo. No nos preocupa porque sigue con pecho a demanda y está activa y sana, pero si notamos que come peor. La crisis del año hace su aparición.

Estamos intentando que aprenda a lavarse las manos ella sola. Si, no estamos locos. Seguimos el aprendizaje Montessori y tiene su vidé limpito y preparado, que es dónde llega y tiene autonomía, para lavarse las manos. A ella le encanta eso del grifo abierto, y aunque todavía no lo hemos conseguido del todo,  coge el jabón con las manos y las mete bajo el agua. También se intenta comer el jabón, creo que el que tenga forma de sandía no ayuda a evitarlo.

Empieza a ser consciente de que puede quitarse la ropa y se dedica a ello a lo largo del día: calcetines, sudadera… Lo malo es que no se para a hacerlo, lo intenta mientras anda y más de una vez se ha caído teniendo las manos ocupadas y sin poder parar el golpe.

Pero igual que intenta desnudarse, también intenta vestirse y más de una vez la hemos pillado sentada en el suelo intentando ponerse sus zapatos.

Imita las caras y es muy expresiva. Hace la cara de “Scream” abriendo mucho la boca y los ojos, pone morritos pequeños cuando algo no lo convence del todo e incluso ha empezado a mirar mal bajando la cabeza y mirando como si lo hiciera por encima de las gafas.

Haciendo la cara

Haciendo la cara “Scream” con 46 semanas.

Ha aprendido a jugar a muchas cosas: coge la pelota y la tira para que se la devuelvas, (esto lo hace con Súper Papá mucho), mete los aros en el palo perfectamente, los cubos de formas en la caja, aunque todavía no lo tiene controlado, jugamos con el teléfono a que le llaman y se ríe un montón cada vez que digo su nombre, me tiro al suelo y viene riéndose a sentarse encima de mi cara, se esconde detrás del sofá y hace cucu-tras… Sigue bailando con todo, hasta con los anuncios.

Jugando con 43 semanas.

Jugando con 43 semanas.

Algunas cosas las aprende muy rápido y otras creo que pasa de nosotros directamente. Llevamos un mes diciendole: “¿Cuántos añitos vas a cumplir?” Y ponemos el dedo señalando “1” y ella se ríe mucho si, pero no lo repite ni nos imita. No hay manera.

Este mes ha ido a la celebración del segundo cumpleaños de su primo Nico, que yo dije que iría andando y 9 días antes ya andaba. También ha sido Halloween y ha ido a un par de fiestas pasándoselo genial.

Fiesta de Halloween con 46 semanas.

Fiesta de Halloween con 46 semanas.

Recibió su regalo de Pequeño Molón personalizado del sorteo que ganamos de Así Piensa una Mamá y fuimos con Súper Papá por primera vez al parque y se montó en un columpio.

En el parque con 47 semanas.

En el parque con 47 semanas.

Yo por mi parte ando con los preparativos del #LucyCumple y voy muy atrasada. Es su primer cumpleaños y quiero que sea bonito y lo recordemos siempre.

Ahora me levanto después de dormir a Lucy y escribo en el blog, o adelanto miles de ideas que tengo por la noche, porque en otro momento me es imposible. Y me cunde mucho, pero duermo poco. Aún así creo que he encontrado la manera de hacer más cosas y no andar agobiada durante el día.

El mes que viene será el último post de los meses de Lucy, porque soy consciente que sus cambios ya no serán tan rápidos y no habrá tanto nuevo que contar mensual. Eso si, el próximo mes va a ser muy especial.

Compatibilidad de Infusiones con la Lactancia Materna

Ahora que llega el frío apetece tomarse un té o una infusión calentita con tu taza favorita y una manta encima. Y es algo que me encanta hacer porque además sustituyo la poca saludable coca cola de la merienda por algo más sano.

Pero ¡cuidado! Porque dando el pecho (igual que durante el embarazo) existen infusiones dañinas e incluso peligrosas que debemos evitar tomar e incluso desterrar en el cajón al final del todo.

Tengo no una, si no dos cajas para infusiones y tenía pendiente buscar los componentes en e-lactancia.org para descubrir cuáles puedo tomar sin peligro para Lucy.

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Consejos para hacer Colecho y dar el pecho en Invierno

En esta ocasión quiero hablar del colecho de manera logística y dar algún consejo de cara al invierno y al frío.

Las cunas de colecho para mi no son muy prácticas como ya conté, y menos a la hora de dar el pecho, por lo que siempre aconsejo en vez de comprar una de estas cunas, comprar una cama que pueda acoplarse a la de matrimonio.

En verano colechar es más fácil, porque no hay colcha ni edredón de por medio. Lo único es el calor que puedes pasar al dar el pecho, pero supongo que igual que si tu pareja es de los que se pegan por la noche como una lapa. Lucy es una estufita de amor.

El problema logístico viene cuando hace frío y hay que taparse: ¿Cómo lo hacemos con un bebé pequeñito?

Según mi experiencia, ya que Lucy nació a principios de diciembre, es que si se puede colechar con seguridad.

Comienzo diciendo que yo siempre he sido una marmota: ya se podía caer el edificio entero que yo ni me enteraba. Pero desde que soy madre eso ha cambiado: no puedo moverme en la cama, cambiarme de posición, taparme o destaparme, sin abrir un ojo antes para comprobar las coordenadas de Lucy. 

Cuando Lucy y yo estamos en la cama, ella se posiciona por debajo de mi hombro con la cabeza recta (los bebes no deben apoyarse en almohadas ni tener la cabeza elevada mientras duermen en la cama), así yo puedo darla el pecho sin necesidad de levantarme. Pero eso quiere decir que no puedo taparme más arriba de la cintura porque taparía a Lucy la cabeza.

Tengo que reconocer que recién parida, en pleno diciembre, pasé un frío del carajo y la solución vino por partes: Para poder lactar bien y sacarme el pecho sin problemas durante la noche, corté unas camisetas viejas de Súper Papá por el canalillo hasta debajo del  pecho. Así el acceso era rápido y no había peligro de tapar a Lucy la cara con nada de ropa.

Lucy con 11 semanas.

Pero aunque la camiseta cortada fuese de manga larga para no tener frío, el escote, la garganta, el cuello y parte del pecho quedaban al aire y por ahí aseguro que se coge mucho frío. Así que siguiendo la recomendación de De Profesión Mami, cogí varios forros polares, que aunque estaban nuevos servían para la causa y este invierno siguen dando un buen servicio, y los corté por debajo del pecho. De este modo queda una especie de triángulo por el que el pecho sale pero el frío no entra. Es una manera fácil, rápida y práctica de tener el pecho accesible en plena noche con el ojo pegado.

Aseguro que es un apaño genial que hubiese utilizado mucho antes si no hubiese tenido reticencia a cortar y estropear las prendas, que la tenía y mucha. Creo que en mi cabeza pensaba para qué iba a romper camisetas y forros polares si esta situación iba a ser ” pasajera”. Pero una vez lo hice, además de dormir la mar de calentita, no he vuelto a pensar esa tontería, porque de pasajero nada y este invierno repito experiencia.

Lucy con 13 semanas. Más o menos en esta foto se ve el apaño del que hablo.

También evitaría botones (porque pueden descoserse y llegar a la boca del bebé con el consiguiente disgusto) y cremalleras si son de las que tienen algún pico saliente y punzante. Los corchetes en todo caso, son mucho menos peligrosos.

EDITO: Adjunto fotografía de uno de los modelitos que utilizo para dormir. Espero que se vea y entienda bien: Corto la camiseta por el canalillo (hasta que me es cómodo sacer el pecho, y el forro en perpendicular al canalillo por debajo o a mitad del pecho.

 

Ahora que ha comenzado el frío de nuevo las diferencias son notables: Lucy se mueve, se sienta, se da la vuelta, se destapa, etc… Cuando el invierno pasado no se movía (era recién nacida). Pero en general seguimos utilizando el mismo método y los mismos cuidados, con el añadido de seguridad del colchón en el suelo.

Pero mi mejor consejo es disfrutar del colecho, de lo calentitos que están los bebés, de cómo huelen, de la hora de ir a dormir que a veces se alarga demasiado y de los despertares a su lado, aunque haya noches que no peguemos ojo.

¿Cómo haces colecho y das el pecho en invierno? ¿Tomas alguna precaución especial?

¿POR QUÉ DUERMO CON MI HIJA?

Cuando escribí sobre la manera en la que Lucy y yo nos apañábamos con la lactancia nocturna, sin la cuna de colecho, y sobre lo bien que habíamos hecho poniendo el colchón en el suelo, me llegaron preguntas por diferentes vías en relación a Súper Papá, a si dormíamos juntos, si cabíamos todos en el mismo lecho, si había algún peligro para Lucy haciendo colecho, si me iba a costar sacarla de la cama… Intentaré contestar todas las preguntas en varios post.

En esta entrada contestaré a por qué duermo con mi hija, y no por justificarme, porque en casa nos da igual lo que opine la gente; Lo cuento para normalizar algo que se ha hecho toda la vida, algo que es natural, y para que mi experiencia ayude a alguien si tiene algún tipo de reticencía por los comentarios o porque no quiere llevar la contraria a lo que se supone que se debe hacer, que a lo mejor el agotamiento de levantarse a atender al bebé a la cuna es muy grande y para que consiga dar el paso y dormir mejor.

Para empezar tengo que confesar que desde que Súper Papá volvió a trabajar después de su baja, que acumulando días fue un mes y medio, no dormimos juntos.

¡Oh Dios mío! ¡Sacrilegio! ¡Vuestra relación de pareja terminará! ¡El sexo se acabará!

Pues no, nada de eso. Estamos genial, mejor cada día, porque descansamos y dormimos bien TODOS, (Lucy también es importante en esta ecuación), y cuando necesitamos nuestros ratos de amor, buscamos el momento y el lugar, (si Lucy nos lo permite claro, ya digo que es un factor importante).

Asi que si, Lucy y yo dormimos juntas y solas.

Cuando Lucy nació, prácticamente los dos primeros meses lloraba desde las 7 de la tarde a las 6 de la mañana, hora arriba hora abajo, con esos dichosos “cólicos” que se solucionaron haciendo una dieta exenta en proteína de leche de vaca. Como hicimos colecho desde el primer día, nos acostábamos los tres en la misma cama porque entrábamos perfectamente, pero cuándo Súper Papá comenzó a trabajar, lo de no dormir y tener que trabajar todo el día se hacía bastante duro.

Además Lucy hacía muchos ruiditos por la noche, de los que yo ni me entero ahora ni me enteraba en su momento, y si me despertaba, le ponía el pecho y las dos a dormir plácidamente. Pero Súper Papá se quedaba en vela el resto de la noche. Es de sueño ligero, ¡qué vamos a hacer!

Entonces empezó a dormir en el sofá aunque yo le repetía cada día que subiese una cama que teníamos en el trastero. Él se resistía porque en el fondo lo que quería era dormir con nosotras. No conmigo solo, con las dos.

Pero los sofás no suelen ser muy cómodos y viendo Súper Papá que no iba a poder descansar como es debido, claudicó y subió el colchón y un tiempo después el somier, para adecentar la que era la habitación de Lucy porque no iba a ser una estancia temporal.

Este verano, ante el peligro de Lucy de caerse de la cama grande, nos cambiamos de habitación y de cama. Súper Papá ha vuelto a la de matrimonio y Lucy y yo estamos en su habitación en un colchón en el suelo rollo chill out total, con sus juguetes a mano y con toda la comodidad del mundo, sin peligros y juntas para dormir bien toda la noche aún dando el pecho.

Durmiendo con Lucy de 40 semanas.

Y así estaremos hasta que Lucy se destete por la noche. He tenido un bebé para atender sus necesidades y de esta manera las atiendo sin parecer un zombie al día siguiente.

Este apaño que nos hemos montado está bastante bien pensado porque así Lucy no tendrá que irse a su habitación en un futuro ya que está en ella. Seré yo la que tendré que irme después de dormirla. Vaticino que en esa época dormiré mucho peor que ahora.

¿Echo de menos dormir con Súper Papá? Pues claro que si, nos gustaba y nos gusta dormir juntos muchísimo, y además dormíamos muy cómodos y no nos molestábamos el uno al otro. Pero más nos gusta descansar debidamente por la noche. Lo que realmente queremos, es llegar a dormir todos juntos en la cama grande. Puede que algún día eso ocurra.

Cada uno tiene sus circunstancias y necesidades, y cuando se tiene un bebé y se le da el pecho yo considero una prioridad dormir cerca de él, y una necesidad para la madre aprovechar la comodidad y el descanso que supone hacer colecho. Y de paso, aprovechamos la alta segregación de prolactina por la noche, momento en que el bebé se alimenta mejor y más fácilmente. Que mamá y bebé estén cerca por la noche es esencial y beneficioso para la lactancia materna.

Lo que siempre aconsejo a todo el mundo es que duerman como quieran, pero que duerman. Descansar mal afecta físicamente y al estado de ánimo y se debe estar en forma y descansada para cuidar de un bebé. Creo que se deben priorizar sus necesidades, que es lo más importante y facilitar la satisfacción de las mismas, y el colecho facilita que yo atienda a mi hija al mismo tiempo que descanso debidamente.

Además Lucy se siente segura conmigo al lado y para mi esto es muy importante, en seguida estoy ahí si me necesita. Como cuando con dos meses se ahogaba con los mocos que tenía y vomitaba, pero no le daba tiempo a llorar, que no quiero ni pensar que hubiese pasado si la tengo en una cuna y no me entero de sus arcadas. Ella sola no podía moverse porque era muy pequeña y se hubiese ahogado.

Por todo esto nosotras hacemos colecho: por comodidad, por seguridad, para poder descansar, porque nos gusta, por lo beneficioso que es para la lactancia… Porque despertar y ver esa carita de dormidita me hace sentir muy afortunada de poder estar a su lado.

Por eso duermo con mi hija, y desde que nació no ha dormido ni un día alejada de mi.

Lucy con 1 semana

OCTAVO Y NOVENO MES DE LUCY

Estos meses estivales no he contado los avances de Lucy pero puedo asegurar que han sido los dos meses en los que más ha aprendido y más cambios generales ha habido; Durante este verano Súper Papá y yo hemos dicho varias veces la frase:” Ya no hay vuelta atrás, esto va para adelante”. Y nos referimos a la energía desbordante de Lucy, a que no para quieta, es un torbellino incansable, y a que crece por días y aprende todos algo nuevo.

Pesa ya 10 kg y mide 71 cm. No ha perdido peso pero si se le nota que está más estilizada. Normal, porque no para quieta en todo el día.

Lucy y mamá con 32 semanas

A comienzos de julio empezó a gatear cual loquita y en seguida a ponerse de pie apoyándose en cualquier sitio. En Agosto empezó a desplazarse apoyada en el sofá o en cualquier estantería. Se suelta sin miedo ninguno y busca las dos manos para agarrarse y andar. Sentada da vueltas sobre si misma ayudándose con las piernas.

Muerde las rodillas y los pies de quien pille, con los dos dientecitos de abajo, que ya se le ven cuando se rie y, o hace cosquillas o muerde bien y con rabia. También ha aprendido a hacer pedorretas a otras personas y le encanta porque se tira un buen rato, es muy gracioso.

Los dientecitos de Lucy con 34 semanas.

Ha aprendido a quejarse y rabiar. “Hacer el Hulk” lo llamamos porque arquea los brazos haciendo fuerza, y lo hace muchas veces al día. También hace pucheritos y pone emoticono triste con la boca. Antes no había hecho ninguna de estas cosas y yo creo que es un poco pronto.

Además de decir “Papá” que lo aprendió el mes pasado, y a repetirlo a la perfección cuando lo oye, también ha aprendido a decir “Tetatetateta…”, y casi lo aprendió en un momento. Fue decírselo y comenzar a repetirlo. Y al final de julio el sorpresón fué “mamamama…”. Aunque lo dice más cuando llora y se queja. Yo igualmente me la como.

Dice que NO con la cabeza enérgicamente pero en cualquier situación. Creo que me imita a mi, que según Súper Papá lo hago sin darme cuenta; Juega con su sombra en la pared y se pone de pie para perseguirla con los consiguientes cocorotazos, que de estos ha habido varios: en la nariz con moratón incluído, caída de la cama con chichón…

Aprendió a hacer las palmas palmitas con las manos abiertas, antes solo las hacía con una mano abierta y el puño, y ahora las hace hasta dormida. Si las oye en la tele o le dices ¡bravo!, también las da. También sabe chocar los cinco cuando se lo pides y recientemente ha aprendido a hacer los cinco lobitos. Sabe decir “hola” y “adiós” con la mano, pero solo cuando ella quiere. Si le pides lo que tiene en la mano te lo da.

También posa para las fotos que parece que sabe que le estas sacando una.

Baila. Todo el santo día baila. Con cualquier música baila, ya sea el opening de una serie (su favorito es el de The Sopranos) o un anuncio. Aunque esté a su rollo jugando con sus cosas, si oye música baila. Sentada, de pie, comiendo en la trona, tomando teta…. Con un ritmo y un flow increíbles.

La piscina. Nunca en mi vida he visto a nadie disfrutar tanto dentro del agua. Solo es comparable a las horas que se tira Súper Papá dentro de la piscina. Lucy no se ha quejado ni ha llorado nu una sola vez y es que de tal palo tal astilla.

Lucy dentro del agua con Súper Papá a las 35 semanas.

Ha aprendido a dar besos al aire, y a nosotros nos da alguno esporádico, pero todavía no controla bien. Al que si que le propinó un sonoro beso fue a su primo Jesús con el que tiene una relación especial, sin que nadie le dijese nada.

Sigue comiendo genial con BLW, más LM a demanda, y ya sabe hacer la pinza y coger cosas más pequeñitas. Esto también se nota a la hora del juego o de coger cualquier cosa que pille por la casa, motitas del suelo incluídas que solo ve ella. Practica mucho la motricidad fina; Le ponemos cuchara y tenedor para que vaya cogiendo hábito y nos imita hasta en la postura.

Con la teta está ampliando relación: Con el dedito me aplasta el pezón, que no es muy agradable, o lo acaricia con cuidado. También me acaricia el pecho con la mano abierta y mucha delicadeza. Hace poco ha aprendido a meter la mano por debajo de la camiseta, así que por mucho que intente proteger mi pezón de sus pincitas, cada vez es más difícil. Me muerde menos, pero este verano me he llevado unos cuantos mordiscos dolorosos.

Este verano ha comenzado a tener más relación con los gatos y a convivir con ellos. Se emociona, se rie y les persigue, y los gatos huyen de ella cuando les tira del rabo.

Ahora que gatea y te persigue por toda la casa, creímos necesario crear sus propios espacios y uno de ellos fue su habitación con el colchón en el suelo, del que aprendió en seguida a bajarse sola. En el baño, la cocina y el salón, también hemos quitado de su alcance lo peligroso y hemos puesto cosas para que pueda jugar mientras nos acompaña por toda la casa. Hemos ocupado gran parte de las vacaciones en esta tarea.

Lucy con 39 semanas

Lo de imitarnos está a la orden del día, imita nuestras caras, gestos y sonidos. Recientemente ha cambiado su forma de sonreir. Ahora lo hace arrugando mucho la cara y la nariz, y “poniendo cara de mala”, y es porque yo se la pongo durante todo el santo día.

Hemos disfrutado mucho el verano, en la piscina, dando paseos, visitando amistades, pero sobre todo estando en familia.

 

Y yo me pregunto casi a diario, dónde está ese bebé chiquitito que salió de mi cuerpo. Veo fotos de hace meses y era tan pequeña… ¡Parece otra niña diferente!

Siento mucha nostalgia de ese bebé que ha desaparecido tan pronto, pero ver a este bebé (porque sigue siendo un bebé) crecer cada día, aprender tantas cosas y ser tan lista y bonita, me llena de orgullo y hace que me sienta feliz porque veo que ella también lo es.

¿Por qué no utilizamos la cuna de colecho?

Esto es algo de lo que quería hablar porque me parece de interés para futuros papás.

Como buenos padres primíparos, cuando empezamos a preparar la habitación de Lucy y a comprar sus cosas, teníamos claro que íbamos a comprar una cuna de colecho que pudiésemos pegar a la cama para facilitar la lactancia nocturna, (la cual realizamos tumbadas y nos salva la vida ya que dormimos estupendamente), y la atención que nuestra niña tuviese que necesitar. Sobretodo queríamos ampliar la cama ya que teníamos claro que nuestra hija dormiría con nosotros.

La idea de las cunas de colecho es muy buena, porque al poder tener una parte abierta y pegada a la cama te permite llegar al bebé más fácilmente. Nosotros compramos la cuna de Ikea Gulliver.

Embarazada de 39 semanas esperando a Lucy con la cuna preparada.

Pero una vez estás al lío y estás tumbada dando el pecho te das cuenta de que:

  1. Es prácticamente imposible dar el pecho a un bebé mientras tu estás en la cama y él en la cuna. El bebé tiene que estar muy cerca tuya y tu no puedes meterte en la cuna (por el peso y la seguridad), así que tenderás a meterlo en la cama.
  2. Dando el pecho tumbada te quedas dormida, igual que tu bebé. Así que volver a meterlo en la cuna se queda pendiente siempre.
  3. Cuando te vuelves a despertar es porque el bebé pide teta y puede que tengas que cambiar de pecho. Y volvemos al punto dos.
  4. Además cambiar de pecho supone que tienes que mover al bebé porque no te vas a meter tu en la cuna. Lo moverás hacia el centro de la cama y tu te pondrás al otro lado.

Entonces, ¿cuándo utilizo la cuna de colecho? Exacto, no la utilizo. La tenemos guardada en el trastero esperando a que Lucy crezca para hacerle una casita, un escritorio o alguna de las mil ideas que pululan por internet.

Lucy con 8 semanas en una de las pocas veces que utilizó la cuna, y solo fue para la foto.

Si volviésemos atrás no compraríamos por nada del mundo una cuna de colecho de nuevo, y mira que De Profesión Mami me lo dijo y me lo avisó… Hace ilusión comprar la cuna, que en teoría es algo súper necesario cuando tienes un bebé y es de lo primero que se compra, pero en nuestro caso ha sido más un estorbo y ha funcionado como sillón para poner la ropa la gran parte del tiempo.

Cuando tienes que dar el pecho a demanda y quieres descansar, lo mejor es hacer colecho pero de verdad. Es lo mejor según mi experiencia para la Lactancia Nocturna.

Lo que nos hubiese servido y hecho el apaño hubiese sido una cama de 90 cm para poner al lado de matrimonio de manera que tendríamos una mega cama y dormiríamos los tres a nuestras anchas. Y nos serviría también para un futuro cuando Lucy quisiera dormir sola.

Y con todo lo que cuento, evidentemente si quieres hacer colecho no te recomiendo comprar una cuna, porque la idea no tiene nada que ver con la práctica, si no una cama que puedas poner al lado de la de matrimonio.

Claramente habrá madres que se apañen genial con la cuna de colecho y estén súper contentas y me parece genial, ya que hay madres que no dan el pecho tumbadas, se sientan para hacer las tomas y una vez que el bebé termina lo ponen en la cama. Yo creo que de esa manera se pierden muchas horas de sueño y debe ser agotador. Yo solo cuento mi experiencia y según ésta, son mis recomendaciones. La cuna, sea de colecho o normal, no es necesaria.

¿Y cómo dormimos? ¿Cómo hacemos nosotros colecho?

Pues nos hemos apañado de la mejor manera que sabemos, que nos ha servido y con la que todos los miembros de la familia dormimos, que en realidad es de lo que se trata, de que todos descansemos. Pero eso me da para otro post.

¿Usas cuna de colecho?

¿Hiciste buena compra o te has arrepentido?

Apoyo durante la Lactancia Materna: El Rol de Padre

Mucho se habla y se dice sobre dar el pecho o no dar el pecho, sobre si las mujeres que no lo dan son egoístas y no piensan en lo mejor para sus hijos o por el contrario, si las que lo dan están esclavizadas y han perdido su autonomía como mujeres.

Yo doy el pecho, conozco los beneficios para mi bebé, me gusta hacerlo, es muy cómodo y rápido, es un momento único que crea un vínculo especial y creo que es un derecho del bebé y un privilegio que solo las mujeres podemos disfrutar;

Entonces, ¿por qué no todas las mujeres dan el pecho? ¿Qué hace fracasar la lactancia de una mujer que quiere dar el pecho?

Algunas no tienen suficiente información, otras tienen algún problema con el agarre, con mastitis, con obstrucciones… y no saben a quién acudir (matrona o asesora de lactancia). O el pediatra desinformado de turno las insta a dar leche artificial por razones dudosas. A otras les supone un esfuerzo demasiado grande, porque no nos engañemos, es muy duro y sacrificado al principio y si no sabes a lo que te enfrentas y lo que supone la lactancia, no sabes ni entiendes por qué tienes un bebé pegado al pecho las 24 horas. Muchas se preguntan para que complicarse si existe el biberón. Solo unas pocas tienen algún problema real de salud o hipogalactia… Pero después de mucho pensar creo que el apoyo es uno de los mayores problemas.

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