6 Razones para No Escolarizar a los 3 años

Después de responder preguntas varias sobre la no escolarización de nuestra hija, me he decidido a escribir un post para explicar las razones que tenemos en mi familia para no hacerlo. Así genero contenido en el blog, si alguien más me pregunta puedo mandar un enlace solo y no me repito. y de paso, puedo ayudar a alguien que se lo esté pensando.

Puede que alguien se sienta atacado por mis argumentos porque sean contrarios a sus elecciones, pero no es mi intención. Doy por hecho que no todos tenemos las mismas circunstancias o las mismas preferencias y no voy a criticar ni juzgar las particularidades del resto. Voy a hablar de nuestra situación y necesidad.

Incluso es posible que reciba críticas, pero como siempre, cuando has sopesado los pros y los contras, y tienes las cosas claras, esas críticas no nos afectarán; Desde que nuestra hija nació hemos hecho muchas cosas a contracorriente, desde la lactancia, el BLW, el colecho…

 

  Ir a contracorriente a veces es complicado,

pero ya tenemos rodaje en este tema.

Todo lo que hacemos,

lo hacemos pensando que es lo mejor

para nuestra hija.

 

Comenzaré este tema diciendo que no es obligatorio comenzar el colegio el año que cumples 3 primaveras, es obligatorio cuando cumples 6 y comienzas primaria, pero antes no. Este dato no lo conocen algunas personas, y ponen el grito en el cielo sin conocimiento. No pasa nada por no escolarizar la niña, no vamos en contra de la ley ni somos unos irresponsables.

¿Es necesario? Al no ser obligatorio se entiende que necesario no es. Otra cosa es que la familia, por sus circunstancias, trabajo o preferencias, lo necesiten. En nuestro caso particular no es necesario, y en eso se basa nuestra elección, porque tenemos la fortuna de poder elegir; Y esta decisión ha sido meditada a través del tiempo, en el que un Súper Papá Licenciado en Magisterio ha tenido la última palabra, ya que no escolarizar supone que mamá no trabaja fuera de casa, y eso se traduce en que papá trabaja más.

 

Creemos firmemente que una niña de 3 años no necesita ir al colegio,

y en esa afirmación se basa nuestra elección:

en la NECESIDAD.

 

Nos han llegado, nos llegan y nos llegarán muchas preguntas sobre por qué no escolarizamos. Algunas pareciese que nos piden explicaciones directamente, como si hiciéramos algo malo. Así que, a quien le interese, estan son algunas de las razones por las que no vamos al cole este año:

  1. EN CASA TAMBIÉN SE APRENDE

Al buscar los contenidos que se estudian y los objetivos en la etapa de educación infantil, me di cuenta que muchos de ellos (como: observar y explorar su entorno familiar, natural y social, desarrollar sus capacidades afectivas, adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales…) se pueden adquirir en casa, e incluso es el lugar más adecuado para hacerlo.

Sin quitarle mérito a las profesoras de infantil (enseñar conceptos a más de 20 niños de 3 años tiene mucho), en casa podemos enseñárselos a mi hija, desde el juego, con más tranquilidad y flexibilidad, y adecuandonos a sus preferencias y curiosidad. Esto último es muy importante.

2. HAY MÁS LUGARES PARA SOCIALIZAR

Algo que te dicen siempre, incluyendo la etapa de guardería y escuela infantil, es que los niños tienen que socializar y estar con otros niños. Además se suele alegar que si no van a “salir asociales”.

Estoy de acuerdo. Los niños tienen que estar con otros niños. Y con otros adultos, en diferentes situaciones y escenarios, etc… y eso se puede conseguir en grupos de crianza, grupos de juego, ludotecas, clases extraescolares (natación, inglés…) y en el parque, entre otros lugares.

Y aunque Lucy nunca ha ido a una escuela infantil, ni a una guardería, es una niña muy sociable, que saluda a todos los niños que ve y que en seguida se dispone a jugar con ellos.

3. LA GRAN CANTIDAD DE HORAS LECTIVAS

Aunque ahora exista la posibilidad del periodo de adaptación, que me parece imprescindible y que hace años no existía, llega un día en el que las 6 horas en el colegio no se las quita nadie y creemos que todavía es muy pequeña para eso. Además que los conocimientos que debe adquirir no necesitan tantas horas al día.

4. LA OBLIGACIÓN DE QUITAR EL PAÑAL

Desde que me enteré que en la mayoría de colegios al comenzar la etapa de infantil el pañal estaba “prohibido” me di cuenta que escolarizar con esa edad no era lo nuestro.

Lucy cumpliría los 3 años casi la última de su clase, y eso supondría “despañalar” más temprano y puede que sin la madurez necesaria para ello. Nosotros intentamos seguir a Lucy en sus tiempos y sus ritmos, y quitarle el pañal sin que esté preparada va en contra de nosotros y de ella misma. Sencillamente no queremos adelantar la “operación pañal” cuando no tenemos necesidad de hacerlo.

5. LOS NIÑOS NECESITAN MOVERSE

Los niños menores de 4 años no pueden estar físicamente quietos por la pulsión motriz. Algo que no se tiene en cuenta en la gran mayoría de aulas de educación infantil en las que los niños se pasan las horas sentados haciendo fichas. Si, por suerte en muchas se han puesto las pilas y trabajan por proyectos, con juego libre… Pero no es fácil encontrarlas y muchas son un intento solamente.

6. LO QUE ENSEÑAN EN EL COLEGIO Y CÓMO LO ENSEÑAN

Se aprende jugando, o al menos eso es lo que queremos para Lucy. No queremos fichas interminables, no queremos que esté horas sentada, no queremos castigos ni recompensas con colores, ni que la obliguen a compartir.

Nos encantaría poder llevarle a una escuela libre, un lugar dónde sea más importante jugar para aprender, aprender a compartir, dónde sigan su ritmo y alimenten su curiosidad, etc… Pero encontrar un centro así no es fácil y además supone un desembolso importante, que aunque lo vale, no nos podemos permitir.

 

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Estoy segura que madres que han escolarizado a sus hijos e hijas estarán de acuerdo conmigo en muchos puntos, y es posible que no les haya quedado otro remedio: La necesidad de nuevo.

Me siento muy afortunada de poder pasar otro año con mi hija, de poder enseñarle y descubrir junto a ella. De seguir viviendo esta “slow life” e ir a nuestro ritmo. Aunque también tiene su “lado malo”: Yo no tengo horas libres, ni días libres, ni casi distingo la llegada de los fines de semana. A veces me saturo, estoy agotada, ella se aburre, hay que planear algo…

¿Y que no escolarice a mi hija quiere decir que nos tomamos un año sabático?

 

Nada más lejos de la realidad. Me he pasado el verano buscando manualidades, juegos y contenidos para aprender. Tengo pensado hacer semanas temáticas con actividades diferentes que iré enseñando.

Tenemos horario instaurado desde el verano, madrugaremos aunque no vayamos a clase. También nos hemos apuntado a una ludoteca e iremos a natación. Aprovecharemos mucho el tiempo libre para pasear, para ir al campo, para correr y jugar libremente.

Si, mi hija cumple 3 este año y no hemos tenido vuelta al cole, ni quebraderos de cabeza con la elección y la matrícula del colegio, ni con nada. ¿El año que viene tendremos estos problemas o más? Es posible, pero no obligatorio.

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#Lecturitas: “Mi Primer Imaginario de Animales del Mundo”

Gracias a Literatura Infantil y Juvenil SM hemos leído “Mi Primer Imaginario de Animales del Mundo” de Ole Könnecke.

Un libro ilustrado, de tapa dura con unas ilustraciones sencillas, realistas, y muy bonitas, por el que viajamos descubriendo a animales de los cinco continentes y el océano.

Conocemos vocabulario de objetos, plantas, árboles, lugares, formas de tierra o agua… relacionado con cada lugar del mundo. Toda una riqueza en palabras nuevas.

 

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El libro se divide en varias zonas diferentes señalando los animales más representativos e incluso algunos que no son tan conocidos.

  • En el Ártico.
  • En los Bosques de Europa.
  • En la montaña y las costa europeas.
  • En Arabia y la Sabana Africana.
  • En las montañas de África y Asia.
  • En Asia y Oceanía.
  • En América del Sur y Centroamérica.
  • En los desiertos y bosques de América del Norte.
  • En mares y océanos.

Al final del libro podemos encontrar un Mapa Mundi para localizar cada lugar y relacionarlo con los animales que hemos visto anteriormente en el libro.

 

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Los animales están dibujados a escala entre ellos para que te hagas una idea de su tamaño real. Ahora que Lucy está diferenciando entre “bebé” (pequeño) y “grande” nos está dando mucho juego: las comparaciones de tamaño es algo a aprender en esta etapa.

A Lucy le encantan los animales, y gracias a este libro ha descubierto nuevos y algunos más exóticos y menos comunes. Ha aprendido a nombrarlos, a reconocerlos cuando los ve y es uno de sus libros favoritos para ir a dormir. Aprende muchísimo con él.

Este tipo de libros de tapa dura con tanto que ver y aprender es de los que más nos gustan y los más elegidos.

Libro recomendadísimo a partir de 18 meses, para bebés a los que les encantan los animales y no se cansan de verlos una y otra vez. Y para mamás y papás que no les importa repetir los nombres miles de veces.

 

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Jugando y Aprendiendo con las Tarjetas de Imágenes “¡MIRA!”

 

Compré estas tarjetas hace mucho tiempo, cuando Lucy tenía unos 7 meses. Estuvieron dando vueltas por la casa y lo máximo que Lucy hacía con ellas era meterlas en la boca y morderlas, aunque yo se las enseñaba y repetía lo que aparecían en cada una de las tarjetas.

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A partir del año, comenzó a jugar más con ellas, a buscar su caja, abrirla y esparcir las tarjetas por el suelo. En muchas ocasiones ella te mostraba las tarjetas enseñando los dibujos. Le decías lo que era y te enseñaba la siguiente con mucha curiosidad.

Con unos 18 meses cuando nombrabas algo que aparecía en una tarjeta, de entre un grupo de varias sabía cuál era la correcta y poco a poco aprendía más objetos, animales, formas…

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Son unas tarjetas muy versátiles y presentan la posibilidad de jugar de muchas maneras diferentes, no solo sirven para asociar la imagen con su nombre.

Se pueden colocar por grupos diferentes: por color de la imagen, por grupos de formas parecidas, por lo que nos gusta o no nos gusta… Haciendo varias preguntas sobre la misma tarjeta, el bebé puede descubrir aspectos diferentes y asociar unas con otras.

También hemos jugado a inventarnos un cuento introduciendo los objetos o personajes en la historia según iban apareciendo o Lucy las iba eligiendo. Indudablemente la gracia al contar la historia es importante para pasar un buen rato.

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Estas 20 tarjetas con 40 imágenes son perfectas para la formación del lenguaje del bebé, son fáciles de manipular por su tamaño y grosor, y por ahora, no se nos ha roto ninguna. Todo un logro.

Las ilustraciones son bonitas y sencillas, de Xavier Deneux, el mismo ilustrador de otro libro que ya reseñamos “Un Día con Martín”. Estas tarjetas son de la Editorial SM y las puedes encontrar aquí.

¿Utilizas algún tipo de tarjetas parecido a este?

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La Chef Lucy y su Torre de Aprendizaje

Cuando Lucy cumplió 15 meses, ya llevaba bastante tiempo andando y una de las actividades que más le llamaba la atención era la cocina.

Le encantaba que Súper Papá la alzara en brazos para ver lo que se cocía (nunca mejor dicho), y a veces no entendía que no podía estar porque era peligroso para ella.

También le gustaba abrir los cajones y sacar ollas o menaje de cualquier tipo para jugar desde que gateaba, así que tiene toda la parte baja de un mueble de la cocina con juguetes varios, tuppers, tapas y otros enseres a los que por cierto, ya no hace ni caso porque ya se ha pasado ese nivel, pero que nos sirvió para distraerla durante un tiempo.

Una noche que Lucy se estaba enrabietando porque quería estar en la trayectoria del aceite caliente, cogí una caja de cartón que estaba destinada a guardar ropa de esa que ya no le vale y nunca más volverá a ponerse, y monté una cocina improvisada: cogí cucharas de madera, cazos y algún bote vacío junto con la comida de tela de Ikea (regalo del #LucyCumple) y conseguí una cocinita de juguete a la altura perfecta de Lucy y muy digna.

26-03-2016

La primera cocinita de Lucy

Pero esta cocina duró poco, porque viendo Súper Papá que triunfaba, fue a Ikea y le compró la mega cocinita. A mi me encanta la verdad, pero a parte de pensar que mi cocinita tenía mucho encanto, me parecía demasiado pronto para que tuviera una cocina de juguete así. Mi razonamiento es que ella todavía no sabe jugar a las cocinitas, no sabe lo que hacer con esos juguetes, solo imita lo que yo hago. Y algo de razón tengo porque he tenido que quitarla de la zona de juegos por uso casi nulo.

 

Por eso mismo, antes que esa cocina llegara a casa, Súper Papá y yo hablamos de la importancia de tener una Torre de Aprendizaje (Learning Tower) y su necesidad. Muchas veces le hemos puesto una mesita baja en la cocina para que pudiera colaborar con postres o galletas y es que su interés por la cocina es notable y la Torre de Aprendizaje podía ayudarnos a fomentar esa afición.

Así que al mes siguiente nos pusimos manos a la obra con la Torre de Aprendizaje.

Materiales que utilizamos:

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  • 2 tablas estrechas de madera fina del mismo color del taburete que compramos en Leroy Merlín. Son para rodear la parte alta de la Torre.
  • Tornillos y cinta americana.
  • Un pegamento especial para madera y lija para limar las aristas de las tablas cortadas.

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MONTAJE

1º Montamos ambos taburetes, pero uno de ellos sin los escalones. Igual que en la fotografía.

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2º Colocamos la parte sin escalones encima de la otra de manera simétrica y aprovechamos el agujero que ya tiene la escalera que queda arriba, en la parte opuesta a los escalones para fijarlo con un taladro y un tornillo lo suficientemente largo. Nosotros utilizamos uno que sobró del mismo montaje.

3º Fijamos los laterales con un par de tornillos. Para esto hay que hacer agujeros y esa madera está lacada por lo que hay que tener precaución. A estos tornillos Súper Papá les puso como protección una cinta americana para que Lucy no se hiciera daño con los pies.

4º Cortar las maderas finas para rodear la parte superior de la Torre. Nosotros lo hemos pegado con el pegamento especial para madera.

Así explicado parece sencillo ¿Verdad? Lucy estuvo presente en todo el proceso y ayudó mucho descolocando todo y cogiendo tornillos.

Buscamos varios tutoriales en los que basarnos y al final Súper Papá le ha dado su toque personal. Yo creo que nos ha quedado genial y muy segura.

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También vimos que hay tiendas on line muy chulas que las fabrican y venden. Si no te apetece hacer bricolaje o no eres muy manitas, pueden ser una gran opción, porque además hay diseños espectaculares y convertibles, que amplían la productividad de la Torre.

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Fuente: Etsy

Lucy se sube y baja perfectamente desde el principio. Evidentemente nunca la dejamos sola y estamos muy pendientes de lo que hace en la escalera. Ella no deja de ser un bebé y la base de la torre puede quedarse pequeña y dar un traspié como nos pasó una vez cuando todavía no estaba terminada la Torre. La cogí en el aire y no pasó nada, pero eso demuestra que hay que estar pendiente.

Todo este tiempo hemos estado utilizando la Torre de Aprendizaje para diversas actividades: exprimir zumo de naranja, hacer la merienda y los desayunos, echar Cola Cao en la leche, preparar cereales, “fregar” los platos, hacer trasvases de agua en el fregadero…

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Está resultando un complemento genial para la vida práctica porque Lucy aprende y perfecciona cada día actividades diferentes. Si no tuviera la Torre no llegaría a lugares dónde puede aprender cosas nuevas. Incluso, si no tuviera su lavabo preparado (que ya enseñaré), podía utilizar la Torre de Aprendizaje para lavarse la cara, cepillarse los dientes o peinarse en el baño.

Según vaya creciendo, podrá realizar tareas más complicadas y tendrá más autonomía. Lo último que ha conseguido es untar crema de queso en pan con un cuchillo de mantequilla y estoy segura que en breve perfeccionará la técnica.

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La Torre de Aprendizaje abre un mundo de posibilidades a los bebés y pienso que incluso les da seguridad y se sienten parte activa de momentos como preparar el desayuno. Hacerse su propia comida les hace sentirse orgullosos e incluso se comen lo que preparan con más ganas e ilusión.

Estoy segura que Lucy con el tiempo se convertirá no en una pinche de cocina, si no en toda una chef y nos hará hasta la cena, porque ganas no le faltan y tiene todo a su disposición para aprender lo necesario.

Si quieres fomentar la autonomía de tu bebé y que pueda realizar actividades nuevas que no podría practicar porque la encimera o el lavabo no están a su altura, no lo dudes, la Torre de Aprendizaje facilita el acceso a todo aquel lugar que tu bebé no puede acceder.

¿Tenéis Torre de Aprendizaje? ¿Cómo la utilizáis?

¿Os animáis a fabricar una?