Tranformándonos con “Montessori en Casa”

Compré “Montessori en Casa” de Cristina Tébar con unas expectativas específicas. Creía que me daría ideas para realizar actividades en casa con mi hija. Pero el libro te ofrece mucho más: En este libro encontrarás consejos y pautas para, principalmente, transformarte como padre o madre, acompañar en su crecimiento a tu hijo o hija y seguir su ritmo.

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Habrás leído en más de un lugar que Montessori no es solo una pedagogía o los materiales de madera que se utilizan para trabajar y en efecto, es un modo de vida que beneficia a tus hijos y al mundo, y al mismo tiempo ayuda a que desarrollen todo su potencial. Pero para ello necesitan nuestro acompañamiento y es necesario aprender a realizarlo.

Cristina Tébar, la autora de este libro y del blog también llamado Montessori en Casa (ganador del premio Madresfera 2.016 al mejor blog de Educación), a la que he tenido el placer de hacer unas preguntas que ha contestado muy amablemente, cuenta en su libro que cuando te haces madre todo cambia y te hace replantearte prioridades y valores. Algo muy parecido me sucedió a mí. Yentonces comienzas a prepararte para educar a tus hijos, conoces a María Montessori, comienzas a leer sobre su pedagogía y quieres saber más.

Licenciada en Ciencias Ambientales, al ser madre el gusanillo por la pedagogía facilitó el descubrimiento de Montessori y decidió integrar la filosofía Montessori en su estilo de crianza. Así se formó en Montessori para la etapa de 3 a 6 años, y comenzó a escribir en su blog sus experiencias. Continuó formándose en la etapa de 6 a 12 años y ahora es asistente AMI certificada. Sus cursos online, con los que te ayuda a incorporar Montessori a tu estilo de crianza, me parecen estupendos. Interesantísimo el curso de vida práctica para niños de 3 a 6 años.

A mi me pasó que, en medio de la búsqueda, te preguntas si Montessori es la “pedagogía perfecta”, o deberías seleccionar lo que más te gusta de diversos tipos de educación. Cristina Tébar cree que “cada metodología puede aportar cosas buenas, pero también opino que hay que tener cuidado al intentar mezclar metodologías, porque en algún momento van a chocar en puntos en los que son diferentes, y ahí hay que decidir por cuál decantarse”.

Cristina piensa que es un error de la educación tradicional “el hecho de que se asuma que todos los niños deben aprender lo mismo al mismo tiempo y de la misma manera, que no se respete la individualidad y las potencialidades de cada ser humano”, y esto último, Montessori lo impulsa y favorece.

Y cuando le preguntas por la diferencia principal de la educación tradicional y la Montessori piensa “que en Montessori se ve al niño como el protagonista del proceso de aprendizaje, la función del adulto es simplemente guiar a cada niño en ese proceso de descubrimiento y auto-construcción, mientras que en la educación tradicional el protagonista es el adulto, el maestro o el profesor imparte conocimiento y el niño es un receptor pasivo la mayor parte del tiempo”.

Habla de las cualidades de los “niños Montessori” diciendo que “en general los niños que crecen en un entorno Montessori son muy independientes, tanto a nivel físico como intelectual, son niños que tienen muy desarrollado el pensamiento crítico, también tienen mucha capacidad de elegir y decidir por sí mismos, saben lo que quieren, lo que les gusta, y cuando algo les apasiona ponen mucha energía en ello, pero por otra parte también entienden que esa libertad de elegir y de decidir conlleva un alto grado de responsabilidad.
También se trata de niños que tienden a cooperar y ayudarse entre ellos más que a competir, y que desde pequeños aprenden e resolver sus conflictos de forma pacífica, utilizando la comunicación no violenta. Dicho esto, es importante aclarar que esto no es exclusivo de Montessori, por suerte hay muchas otras maneras de educar que comparten estos valores.”

Este libro es perfecto para adentrarse en este tema, ya que explica de manera clara los principios básicos Montessori, los cuatro planos del desarrollo con sus crisis evolutivas y sus periodos sensibles (ventanas de oportunidad), las necesidades y tendencias humanas, el maestro interior del niño (al que tenemos permitir que el niño haga caso)… Conceptos básicos para comprender y acompañar a nuestros hijos y que creo necesario conocer.

 

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Y como el nombre del libro indica, nos da pautas para normalizar “Montessori en Casa” y lo que me parece más importante y esencial es “la transformación del adulto”, que no es una simple formación, es un cambio interno del adulto en diferentes ámbitos: espiritual-emocional, física, intelectual y técnicamente.

Ser lo que se denomina “El adulto preparado” es lo primero que hay que lograr. Las aptitudes que debemos tener hacia el niño, confiar en su desarrollo y en el control de error, y tener claro que no somos una escuela Montessori, pero que todo lo que hagamos con nuestro peque en casa favorecerá su desarrollo.

Algo que no me quedaba muy claro era la diferencia entre “intervenir” y “participar” en las actividades, y la explicación de Cristina es que “depende de la situación, si por ejemplo un niño está jugando, dibujando, etc. y me invita a jugar o dibujar con él, para mí eso claramente es participar, el niño me ha invitado a participar en esa actividad. Pero si el niño está jugando, dibujando, etc. y yo llego y le digo “¿Puedo construir una torre contigo?”, ahí sí que estoy interviniendo, lo estoy haciendo educadamente pero estoy interviniendo. No significa que nunca debamos intervenir ni interrumpir, pero sí es importante que seamos conscientes de que lo hacemos y de si realmente en ese momento necesitamos hacerlo”.

Me ha resultado sustancioso el capítulo en el que se tratan los principios básicos de la filosofía Montessori respecto a los castigos, los premios y los elogios, y cómo ponerlo en práctica. También conocemos qué dice Montessori sobre el respeto a la concentración, el equilibrio entre la libertad y los límites, la resolución de conflictos, la imaginación y fantasía; Si tenéis dudas con estos temas o creéis que Montessori es “dejar hacer al niño lo que quiera”, os recomiendo muy mucho que leáis las explicaciones. Os daréis cuenta de la importancia que tienen.

Las nociones generales que Cristina Tébar ofrece para el ambiente preparado en casa (diferenciando por planos de desarrollo) es necesario tenerlas en mente para cualquier actividad que queramos realizar, y yo diría que también sin realizar actividades específicas, para favorecer el movimiento y la autonomía. También es importante el orden, y cómo dice Cristina: “El orden es bueno para todos, niños y adultos, de hecho es una de nuestras tendencias humanas, nos gusta el orden y funcionamos mejor en un entorno ordenado, pero especialmente en el caso de los niños el orden es tan importante porque el hecho de tener un orden externo, a su alrededor, permite al niño que su cerebro en desarrollo vaya creando un orden interno”.

No tiene desperdicio el capítulo que dedica a ayudarnos a contestar a nosotros mismos y al resto cualquier tipo de duda que puede surgir respecto a esta pedagogía.

 

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Leyendo este libro a mi me ha quedado claro que el cambio Montessori debe empezar por los padres, en casa: es un estilo de vida que abarca todo y que debe ser normalizado para implementarlo con éxito. Y puede que no sea fácil, pero como todo, lo importante es querer hacerlo.

Es una lectura amena y ligera, y en mi caso, he cogido apuntes y hasta he subrayado el libro. He descubierto muchos conceptos que desconocía y he adquirido conocimientos que me ayudarán en mi propósito. He aceptado que hago muchas cosas de una manera que no es óptima para dirigirme hacia donde quiero llegar, pero también hago muchas otras bien y esto me da la certeza de poder conseguirlo.

Si te interesa la pedagogía Montessori, este libro te ayuda a comenzar y te demuestra que el primer cambio debe ser el tuyo.

 

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6 Razones para No Escolarizar a los 3 años

Después de responder preguntas varias sobre la no escolarización de nuestra hija, me he decidido a escribir un post para explicar las razones que tenemos en mi familia para no hacerlo. Así genero contenido en el blog, si alguien más me pregunta puedo mandar un enlace solo y no me repito. y de paso, puedo ayudar a alguien que se lo esté pensando.

Puede que alguien se sienta atacado por mis argumentos porque sean contrarios a sus elecciones, pero no es mi intención. Doy por hecho que no todos tenemos las mismas circunstancias o las mismas preferencias y no voy a criticar ni juzgar las particularidades del resto. Voy a hablar de nuestra situación y necesidad.

Incluso es posible que reciba críticas, pero como siempre, cuando has sopesado los pros y los contras, y tienes las cosas claras, esas críticas no nos afectarán; Desde que nuestra hija nació hemos hecho muchas cosas a contracorriente, desde la lactancia, el BLW, el colecho…

 

  Ir a contracorriente a veces es complicado,

pero ya tenemos rodaje en este tema.

Todo lo que hacemos,

lo hacemos pensando que es lo mejor

para nuestra hija.

 

Comenzaré este tema diciendo que no es obligatorio comenzar el colegio el año que cumples 3 primaveras, es obligatorio cuando cumples 6 y comienzas primaria, pero antes no. Este dato no lo conocen algunas personas, y ponen el grito en el cielo sin conocimiento. No pasa nada por no escolarizar la niña, no vamos en contra de la ley ni somos unos irresponsables.

¿Es necesario? Al no ser obligatorio se entiende que necesario no es. Otra cosa es que la familia, por sus circunstancias, trabajo o preferencias, lo necesiten. En nuestro caso particular no es necesario, y en eso se basa nuestra elección, porque tenemos la fortuna de poder elegir; Y esta decisión ha sido meditada a través del tiempo, en el que un Súper Papá Licenciado en Magisterio ha tenido la última palabra, ya que no escolarizar supone que mamá no trabaja fuera de casa, y eso se traduce en que papá trabaja más.

 

Creemos firmemente que una niña de 3 años no necesita ir al colegio,

y en esa afirmación se basa nuestra elección:

en la NECESIDAD.

 

Nos han llegado, nos llegan y nos llegarán muchas preguntas sobre por qué no escolarizamos. Algunas pareciese que nos piden explicaciones directamente, como si hiciéramos algo malo. Así que, a quien le interese, estan son algunas de las razones por las que no vamos al cole este año:

  1. EN CASA TAMBIÉN SE APRENDE

Al buscar los contenidos que se estudian y los objetivos en la etapa de educación infantil, me di cuenta que muchos de ellos (como: observar y explorar su entorno familiar, natural y social, desarrollar sus capacidades afectivas, adquirir progresivamente autonomía en sus actividades habituales…) se pueden adquirir en casa, e incluso es el lugar más adecuado para hacerlo.

Sin quitarle mérito a las profesoras de infantil (enseñar conceptos a más de 20 niños de 3 años tiene mucho), en casa podemos enseñárselos a mi hija, desde el juego, con más tranquilidad y flexibilidad, y adecuandonos a sus preferencias y curiosidad. Esto último es muy importante.

2. HAY MÁS LUGARES PARA SOCIALIZAR

Algo que te dicen siempre, incluyendo la etapa de guardería y escuela infantil, es que los niños tienen que socializar y estar con otros niños. Además se suele alegar que si no van a “salir asociales”.

Estoy de acuerdo. Los niños tienen que estar con otros niños. Y con otros adultos, en diferentes situaciones y escenarios, etc… y eso se puede conseguir en grupos de crianza, grupos de juego, ludotecas, clases extraescolares (natación, inglés…) y en el parque, entre otros lugares.

Y aunque Lucy nunca ha ido a una escuela infantil, ni a una guardería, es una niña muy sociable, que saluda a todos los niños que ve y que en seguida se dispone a jugar con ellos.

3. LA GRAN CANTIDAD DE HORAS LECTIVAS

Aunque ahora exista la posibilidad del periodo de adaptación, que me parece imprescindible y que hace años no existía, llega un día en el que las 6 horas en el colegio no se las quita nadie y creemos que todavía es muy pequeña para eso. Además que los conocimientos que debe adquirir no necesitan tantas horas al día.

4. LA OBLIGACIÓN DE QUITAR EL PAÑAL

Desde que me enteré que en la mayoría de colegios al comenzar la etapa de infantil el pañal estaba “prohibido” me di cuenta que escolarizar con esa edad no era lo nuestro.

Lucy cumpliría los 3 años casi la última de su clase, y eso supondría “despañalar” más temprano y puede que sin la madurez necesaria para ello. Nosotros intentamos seguir a Lucy en sus tiempos y sus ritmos, y quitarle el pañal sin que esté preparada va en contra de nosotros y de ella misma. Sencillamente no queremos adelantar la “operación pañal” cuando no tenemos necesidad de hacerlo.

5. LOS NIÑOS NECESITAN MOVERSE

Los niños menores de 4 años no pueden estar físicamente quietos por la pulsión motriz. Algo que no se tiene en cuenta en la gran mayoría de aulas de educación infantil en las que los niños se pasan las horas sentados haciendo fichas. Si, por suerte en muchas se han puesto las pilas y trabajan por proyectos, con juego libre… Pero no es fácil encontrarlas y muchas son un intento solamente.

6. LO QUE ENSEÑAN EN EL COLEGIO Y CÓMO LO ENSEÑAN

Se aprende jugando, o al menos eso es lo que queremos para Lucy. No queremos fichas interminables, no queremos que esté horas sentada, no queremos castigos ni recompensas con colores, ni que la obliguen a compartir.

Nos encantaría poder llevarle a una escuela libre, un lugar dónde sea más importante jugar para aprender, aprender a compartir, dónde sigan su ritmo y alimenten su curiosidad, etc… Pero encontrar un centro así no es fácil y además supone un desembolso importante, que aunque lo vale, no nos podemos permitir.

 

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Estoy segura que madres que han escolarizado a sus hijos e hijas estarán de acuerdo conmigo en muchos puntos, y es posible que no les haya quedado otro remedio: La necesidad de nuevo.

Me siento muy afortunada de poder pasar otro año con mi hija, de poder enseñarle y descubrir junto a ella. De seguir viviendo esta “slow life” e ir a nuestro ritmo. Aunque también tiene su “lado malo”: Yo no tengo horas libres, ni días libres, ni casi distingo la llegada de los fines de semana. A veces me saturo, estoy agotada, ella se aburre, hay que planear algo…

¿Y que no escolarice a mi hija quiere decir que nos tomamos un año sabático?

 

Nada más lejos de la realidad. Me he pasado el verano buscando manualidades, juegos y contenidos para aprender. Tengo pensado hacer semanas temáticas con actividades diferentes que iré enseñando.

Tenemos horario instaurado desde el verano, madrugaremos aunque no vayamos a clase. También nos hemos apuntado a una ludoteca e iremos a natación. Aprovecharemos mucho el tiempo libre para pasear, para ir al campo, para correr y jugar libremente.

Si, mi hija cumple 3 este año y no hemos tenido vuelta al cole, ni quebraderos de cabeza con la elección y la matrícula del colegio, ni con nada. ¿El año que viene tendremos estos problemas o más? Es posible, pero no obligatorio.

¿Cómo portear a un bebé de +2 años?

Ya conté que para nosotros el porteo ha sido una elección estupenda que nos ha facilitado la vida en muchos momentos, que no concibo salir de casa sin nuestra mochila (por si acaso) y que lo recomiendo por los beneficios para el bebé y la comodidad para los padres.

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La última mochila que hemos utilizado es la Ergobaby Adapt, pero hace unos cuántos meses noté que las piernas de Lucy no van en la posición de “M” que deben ir, sus rodillas no van colocadas más altas que sus caderas, y el panel de la espalda se le ha quedado demasiado corto. Aunque es una mochila indicada hasta los 20kg tengo que decir que a nosotras se nos ha quedado pequeña con 13kg. Lucy s una niña muy grande y alta y al ir mal colocada, además de ser perjudicial para ella, mi espalda se resiente mucho y el porteo se estaba convirtiendo en algo desagradable; En este post Andrea, de Cool&Carry explica perfectamente cuándo una mochila se queda pequeña por si tienes dudas.

Llevamos unos cuántos meses sin portear y además de echarlo de menos, pienso que sigue siendo necesario. No os podéis imaginar cuánto echo en falta la mochila cuando voy con el carro en transporte público… No nos gustaría dejar de portear, porque nos gusta y es práctico, por lo que hemos decidido comprar otra mochila que podamos usar hasta el fin del porteo.

Ahora mismo, Lucy pesa 15kg y mide 90,5 cm, arriba o abajo porque cuesta un montón medirla y más que su edad, (32 meses), esos son los datos necesarios para decidir qué mochila compramos.

Aunque he encontrado mucha información en internet, no compraría una mochila on line sin probarla antes, porque creo que es indispensable que te enseñen a colocarla y utilizarla correctamente. Existen asesoras de porteo que además de vender los productos, te asesoran y te enseñan a utilizar los portabebés dando cursos o bien con asesorías personalizadas (Cool&Carry). También existen tiendas físicas dónde comprar una mochila de porteo, que dan talleres y que son de confianza porque saben de porteo y no venden cualquier mochila que no sea ergonómica (Monetes).

De cualquiera de las maneras, creo que es bastante necesario que te informen y te den las nociones más básicas. Puedes encontrar igualmente muchísimos vídeos de porteo en los que te muestran como ponerlas y te pueden salvar realmente de un apuro, pero por experiencia creo que lo presencial es mucho mejor. Y más teniendo en cuenta que la compra de una mochila es un desembolso.

Como con todo, también he buscado mucha información, para saber a qué me enfrentaba, para que me surgieran preguntas, y para ver qué opciones tenemos. Las webs de las que he conseguido mejor y más cantidad de información sobre lo que necesitaba son Cool&CarryMibbmemima y Pajarito Pinzón.

He preguntado a Andrea de Cool&Carry, varias veces, y muy amablemente se ha dejado marear con las quinientas preguntas que le he hecho (y se lo agradezco en el alma), y me ha asesorado sobre qué es lo mejor en nuestro caso dándome en un primer momento muchas opciones y ajustándolas según mis peticiones. Gracias a ella he conocido más mochilas que a lo mejor no son tan conocidas por la marca, pero que tienen muchas posibilidades y también son adecuadas para portear de manera ergonómica y segura.

Nuestra idea para comprar una siguiente mochila:

  • Que sirva hasta el fin del porteo.

En nuestro caso, mi preocupación y necesidad principal es que, ya que Lucy es bastante alta y mayor, la mochila tuviera una vida más larga, que nos sirviera por lo menos hasta los 4 años, pero al mismo tiempo me gustaría solapar la mochila Ergobaby que ya tenemos, con una mochila evolutiva que tenga más recorrido, y no todas las mochilas ergonómicas cumplen los dos requisitos. De hecho puede que no merezca la pena y sea mejor comprar una específica para las necesidades de Lucy.

  • Que sea evolutiva y podamos ir ajustándola de altura y panel según el crecimiento de Lucy o de un siguiente bebé. Preferimos que no tenga paneles externos, que sea la mochila misma la que vaya cambiando.

También me pasa con las mochilas evolutivas, que me cuesta colocarlas, nunca he utilizado una ya que desde los seis meses las hemos utilizado preformadas, y no tengo mucha experiencia. Por eso es importante que presencialmente te enseñen cómo utilizarla.

  • Que tenga tejido de fular de algodón, que transpira mejor y es más fresquito en verano.
  • Que el panel de la espalda sea alto para que sujete bien a Lucy cuando se duerma.
  • Que tenga capucha ajustable para proteger de sol o viento, que permita sujetar su cabeza cuando necesite un soporte o cuando esté dormida.
  • Que los tirantes se puedan cruzar.

Esta necesidad es más comodidad mía. Tengo la espalda muy estrecha y he sentido que con la mayoría de las mochilas, los tirantes se caen.

Siguiendo nuestras propias necesidades y requisitos, he elegido las siguientes mochilas. Por supuesto todas estas mochilas son ergonómicas, patentadas y de buena calidad.

TULA TODDLER

Está diseñada para portear a bebés desde los 18 meses (a partir de los 87-90 cm) hasta los 4 o 5 AÑOS, . Está fabricada en algodón y tiene capucha ajustable y extraíble. Su cinturón es acolchado y es apta tanto para el porteo pecho con pecho como a la espalda. (Más información aquí)

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Fuente: Mibbmemima

NATIGO TODDLER

Es una mochila ergonómica de la marca Natibaby preformada y similar a Tula Toddler para bebés desde 86-92cm y más allá de 110cm (4 años), pero que yo no conocía. Es de fácil colocación y no es evolutiva, sus tirantes se pueden cruzar. (Más información aquí)

EMEIBABY TODDLER

Mochila en tela de fular que se ajusta punto por punto con sistema de anillas. Desde los 86 cm de estatura hasta los cuatro o cinco años. O más, depende del tamaño del niño en cuestión. Porteo delante o a la espalda y capucha ajustable. (Más información aquí)

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Emeibaby Toddler Fuente

BUZZIDIL XL

Es la Toddler que antes puede utilizarse, desde los 74-76 cm de estatura hasta los 110 (una media de 4 años). El panel de la mochila, fabricado en tela de fular, se puede ajustar a lo ancho, a lo alto, y en la zona de la cabeza. (Más información aquí)

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Buzzidil XL Fuente

BECO TODDLER

Apta para portear delante, a la espalda y la cadera a niños y niñas a partir de 90 cm y hasta 27kg. Las tiras pueden cruzarse y tienen doble ajuste que facilita amamantar, y que es útil para ajustar cuando porteamos a la espalda. Asiento ancho y acolchado, capucha ajustable y extraíble. 100% algodón. (Más información aquí)

ROSE & REBELLION

Recomendada desde los dos años y medio a los seis, al parecer es la que más vida tiene (homologada hasta 20kg). Para portear delante, a la cadera y a la espalda. Mochila reversible. Las tiras se pueden cruzar. Capucha plegable que sirve para reposar la cabeza y que también se puede extraer. Asiento de 50cm. (Más información aquí)

La comodidad de Lucy y la nuestra al portear es esencial y es muy importante que la mochila que utilicemos sea correcta para las medidas del bebé. Nos encanta portear y queremos alargar esta experiencia lo máximo posible.

Con este post espero ayudarte si buscas una mochila para tu toddler, o si quieres renovar la que ya tienes. Hay muchísimas posibilidades, para muchos gustos y necesidades diferentes, y mujeres como Andrea de Cool & Carry que te asesorarán de maravilla, como a mi.

 

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¿Conocías estas marcas de mochilas?

¿Las utilizas? ¿Qué experiencia tienes?

Mutaciones durante las vacaciones o ¿por qué te portas peor cuando está papá?

Cuando llegan las vacaciones cambian las rutinas, los horarios, los tiempos y todo se vuelve una locura. Ese es uno de los encantos del verano: ya no hay prisa por acostarse pronto ni por comer a una hora determinada.

En nuestro caso somos afortunados porque SúperPapá tiene unas vacaciones largas, pero en vez de descansar y disfrutar de tiempo en familia, hemos estado pacificando el ambiente con una Lucy que cambió su comportamiento cosa mala desde el comienzo; Si en el escenario diario, a veces Lucy se niega a realizar según que actividades, o tiene un talante difícil, durante las vacaciones se intensifica un 80%. Sin exagerar.

En circunstancias normales, cuando SúperPapá vuelve de trabajar, se nota que su manera de actuar cambia, supongo que igual que la mía, le echa de menos, hemos estado todo el día sin él, etc… Pero es algo temporal y al día siguiente tengo cierto respiro cuando estamos solas. La verdad es que generalmente solemos tener días buenos y más o menos tranquilos. Yo tengo paciencia, hablamos las cosas, llegamos a acuerdos…

Pero en las vacaciones algunos momentos han sido un caos, porque aunque éramos dos adultos, la paciencia y los recursos se nos acababan sorprendentemente, ya que deberíamos tener el doble. Y sin adultos que guíen, hablen y razonen, una niña de dos años se pierde.

Se ha negado sistemáticamente a todo y contestando cual adolescente, ha protestado hasta el infinito, su rebeldía ha crecido exponencialmente, y ha estado enfadada o triste aleatoriamente sin razón aparente (“porque si” no es una razón) durante horas, a veces nada más despertarse y sin que nadie le haga nada malo.

Y de manera asombrosa, cuando se ha quedado con uno de los dos solamente, su conducta ha cambiado, está más calmada, predispuesta a escuchar y más cariñosa incluso.

Si, ha habido momentos geniales, días muy buenos, y risas y abrazos, pero creo que si digo que los “malos momentos” han sido y son más duraderos, agotadores y difíciles de calmar lo resumo perfectamente.

El cambio del verano pasado a este ha sido tremendo y lo hemos notado muchísimo. Puede que los 2 años tengan que ver. O no.

¿Por qué pasa esto?

Algunos dicen que es porque quiere llamar la atención, otros que al tener a las dos partes parentales se nos suben a la chepa cosa mala.

Mi opinión es que como he contado al principio, en verano todo cambia y a ellos también les afecta. El cambio de horarios, tanto tiempo libre, nuevas “no rutinas”…. Aunque estoy de acuerdo con la teoría de “si mamá no me deja, me voy con papá y viceversa”, porque Lucy la ha usado varias veces este verano.

También nosotros hemos tenido nuestros errores. En muchas ocasiones el cansancio nos hace tener menos paciencia, pretendemos que cumpla con nuestras demandas rápidamente y se nos olvida que aún es pequeña. Está claro que en muchos momentos nuestros recursos han escaseado e igual que ella, hemos estado perdidos.

Sea como fuere, terminando estos días de vacaciones se nota que los ánimos se han calmado un poco, que ella se ha acoplado a la nueva situación de “papá está siempre en casa” y yo necesito unas vacaciones de las vacaciones.

La gran pregunta es si cuando Súper Papá vuelva a trabajar, tendremos de nuevo una época de adaptación y la cuesta de septiembre se nos hará más cuesta si cabe.

Espero que nosotros aprendamos como padres para sobrellevar estas situaciones, porque al fin y al cabo, los adultos somos nosotros. Y somos los que tenemos que acompañar y guiar a Lucy.

 

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Un “No me vas a grabar más” en toda regla.

 

¿Lo has notado?

No soy la única que lo ha notado. Otras amigas mamis y más blogueras de maternidad hablan de que esto ocurre cuando está toda la familia junta. De hecho una frase muy extendida es “que empiece ya el cole”.

¿Conoces este fenómeno?

¿Lo habéis notado en casa?