La importancia del cuidado del Suelo Pélvico durante el Embarazo, el Parto y el Posparto

El suelo pélvico es el músculo más olvidado de nuestro cuerpo en mi opinión.

No hace mucho, las mujeres convivían con problemas de suelo pélvico desde su primer parto, a través de varios partos y pasaban una madurez repleta de pérdidas de orina, de dolor y de problemas a la hora de practicar sexo, rendidas ante la creencia de que no se podía solucionar.

Aunque la seguridad social española en su mayoría sigue obviando este problema, (algo chocante porque la mayoría de traumas en el suelo pélvico de las mujeres se concentra durante el parto y su negligente atención), ahora disponemos de especialistas dedicados al suelo pélvico que pueden atender, diagnosticar y tratar este tipo de dolencias.

Hace unos meses acudí a Clínica Nortia, dónde Marta Asensio me realizó una exploración (de la que ya os hablaré) y pude constatar que la fisioterapia del suelo pélvico es necesaria. Hablando con ella me di cuenta de lo poco que sabía sobre este tema y le pedí que por favor me contestase a unas preguntas que me parecieron interesantes y que pueden ser interesantes para ti, tanto si estás embarazada, pienses en estarlo, o ya lo hayas estado.

 

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Marta Asensio es fisioterapeuta hace diez años. Está formada en rehabilitación abdomino- pelviperineal (suelo pélvico) porque era una especialidad poco conocida y está muy concienciada en los cuidados y la atención que merece esa zona.

Su centro, Clínica Nortia, abrió sus puertas hace 8 años y ella ha seguido formándose y adquiriendo experiencia en el tratamiento de hombre, mujeres, niños y niñas. En su centro también están especializados en osteopatía pediátrica y se adaptan a las necesidades de las familias. También las acompañan en su crianza, embarazo y posparto, con talleres respetuosos y muy interesantes.

 

 

Me sorprende mucho la sensibilización de Marta sobre la atención al parto actual, reconociendo la violencia obstétrica, y defendiendo la fisiología natural del parto normal. Cuando atiende a una mujer embarazada, su máxima es lograr que se sienta segura de su cuerpo, porque está diseñado para dar a luz.

Está muy concienciada sobre el autocuidado que nos merecemos las mujeres, y la importancia de dar prioridad a la salud y cuidarnos por dentro, no solo por fuera. Es consciente que muchas veces tenemos poco tiempo para hacerlo y lo ve a diario en su consulta.

Si nuestro suelo pélvico no está bien, nosotras tampoco estamos bien. Es necesario saber cuándo acudir a nuestro especialista, si debemos acudir durante el embarazo o cuándo podemos ir después del parto. Marta Asensio contestó maravillosamente a estas y otras preguntas, y es que con ella es un placer hablar, porque es un encanto.

¿Cuándo acudir a revisar nuestro suelo pélvico?

Según Marta Asensio, hay que revisarlo si notamos que algo no va bien, si hay algún tipo de disfunción como dolor en alguna zona o durante las relaciones sexuales, dificultad para llegar al orgasmo, incontinencia urinaria o anal, sensación de peso en la vagina, etc…

Los factores de riesgo, (como el embarazo, un parto vaginal o cesárea, sufrir estreñimiento, realizar deportes de impacto, padecer obesidad, estar pasando la menopausia…) son circunstancias o momentos que hacen que el suelo pélvico sufra y es conveniente que al estar expuesto a estos factores, tengamos en cuenta la prevención.

Podemos acudir a revisión e incluso asesorarnos sobre si el deporte que hacemos lo estamos ejecutando bien para saber si nuestro suelo pélvico está en riesgo de sufrir algún tipo de disfunción.

¿Es necesario recurrir a fisioterapia de suelo pélvico antes de quedarse embarazada?

Por todo lo que hemos nombrado antes, el suelo pélvico puede verse afectado en todas las circunstancias de nuestra vida, aunque lo más conocido y nombrado sea en la etapa de la maternidad (embarazo, parto y posparto). Incluso hombres, niños y niñas, pueden sufrir algún tipo de disfunción.

Según mi experiencia. y esto lo digo yo, no Marta, deberíamos ir a revisar nuestro suelo pélvico antes de quedarnos embarazadas, o si tenemos cualquier tipo de molestia. Sin dudarlo y cuánto antes.

¿Debemos acudir a revisar nuestro suelo pélvico durante el embarazo?

El embarazo es una época en la que hay que cuidar el suelo pélvico especialmente porque sufrimos un aumento de peso, un cambio en la pelvis, etc…

Antes, la preparación al parto consistía en esas clases que impartían en los centros dónde íbamos a dar a luz. Ahora las mujeres puede decidir qué tipo de preparación y acompañamiento quieren: doulas, psicólogos, entrenador, fisioterapeutas…

En la fisioterapia de suelo pélvico, además de intentar empoderar a la mujer, se les cuenta cómo es su anatomía y cómo funciona la fisiología del parto. Pretenden que tengan un parto lo más natural y fisiológico posible, pero también aconsejar sobre un parto con epidural.

También pueden prevenir dolencias que puedan surgir durante el embarazo y aliviar o eliminar la misma: Dolores en pelvis, zona del pubis, sacroiliacas, coxis, dolores musculares, lumbares, ciática, dolor de espalda, calambres, edema en vulva, edema en piernas…

Si durante el embarazo ha tenido molestias o algún problema como incontinencia urinaria, dolor o un prolapso lo ideal es ir cuanto antes para poder rehabilitarlo.

Si la embarazada ha tenido un embarazo sin molestias, se suele animar a visitar alrededor de la semana 20 para informar sobre el parto, valorar el suelo pélvico y plantear si se necesita trabajar la fuerza o la elasticidad, observar cómo se está adaptando la biomecánica del cuerpo al crecimiento del bebé y prevenir lesiones más comunes de la embarazada, e incluso detectar si puede haber algún tipo de problema más avanzado. También animan a tener un embarazo activo y aumentar su actividad física por los beneficios que supone y a informarse sobre el parto, la analgesia epidural o la lactancia.

 

 

Con vistas al parto, se puede realizar una revisión del suelo pélvico con una exploración a través de la vagina, (con cuidado y sin llegar al cuello uterino), de la musculatura pélvica, comprobación de los ejercicios kegel y de que el suelo pélvico responde de forma refleja ya que el abdomen y el suelo pélvico deben funcionar conjuntamente ante los esfuerzos. Para esto, enseñan ejercicios y diferentes métodos como el ¨Log surf” del concepto “5P” que mantienen esas sinergias activas durante todo el embarazo, el método TAD que significa “transición a la actividad deportiva” pero también se utiliza en esta etapa y en el posparto, que producen la activación refleja de la musculatura postural, por tanto del abdomen y del suelo pélvico.

En esta revisión también van a comprobar la elasticidad y la fuerza de la musculatura, ya que el suelo pélvico a la hora del parto debe ser fuerte y elástico. Igualmente la musculatura puede tener algún tipo de contractura que se debe normalizar.

Marta también me ha hablado del EPI-NO, un dispositivo que consta de un globo que se introduca en la vagina y se va inflando de forma progresiva, y que yo tenía entendido que era muy invasivo, pero puede que dependa mucho de cómo se utiliza.

El EPI-NO genera un estiramiento circular igual que la cabeza del bebé en el momento del expulsivo. Lo utilizan para que la mujer gane confianza y demostrarles lo elástico que puede llegar a ser su periné y que conozcan la sensación de estiramiento. Intentan reproducir el llamado “círculo de fuego” de manera menos intensa, y las mujeres descubren que con una respiración calmada y tranquila , con una posición más fisiológica que en litotomía esa sensación es menos intensa. También pueden comprobar que de lado, es mucho más llevadera la sensación. Por supuesto se utiliza con permiso de la paciente y en un embarazo sin patologías, sin dilatación de cuello del útero, ni amenaza de parto, etc…

También enseñan el masaje perineal, realizándolo en consulta para que la mujer conozca las sensaciones e incluso en sesiones con la pareja o acompañante. Pero Marta advierte que cada mujer tiene unas necesidades especiales, y que dependiendo del deporte, actividades, o lesiones anteriores, se necesitará trabajar unos puntos de manera más personalizada.

Ni el EPI- NO, ni el masaje perineal hace que te libres de una posible episiotomía o desgarro, ni tampoco significa que vayas a tenerlo.

Con estas técnicas lo que pretenden es ayudar a la mujer a reconocer la sensación de estiramiento,  y coincido con Marta en que depende del hospital y la atención respetuosa de parte del personal sanitario que tengas en tu parto , de llevar un plan de parto, de tener un buen acompañante que luche por nuestros deseos, con pujos instintivos y reflejos con una postura cómoda y libre, el tener algún tipo de lesión o que nos practiquen una episiotomía. El suelo pélvico está diseñado para parir y estas técnicas demuestran a las mujeres que tienen miedo del momento del parto, que pueden confiar en él.

¿Cuánto hay que esperar después del parto para revisar posibles disfunciones del suelo pélvico?

El puerperio desde el punto de vista físico dura un año y es lo que tarda el cuerpo en recuperarse. Los primeros seis meses son claves y al cuerpo hay que darle descanso y actividad favorable para la recuperación.

Además de haber tenido un parto más o menos traumático (en lo que a traumas físicos se refiere), la crianza de un bebé es dura, descansamos poco, cogemos el peso del bebé, etc…

Según Marta, excepto un dolor en la vulva por el estiramiento en el parto, no hay ningún dolor que sea normal. Todo lo que nos incomode o moleste, debería ser revisado.

Pocas mujeres consiguen tener partos fisiológicos o naturales sin molestias posteriores, y esto se debe a la atención en los partos y a lo intervenidos que hayan sido. Mujeres que han tenido partos respetados o han parido en casa, a los tres o cuatro días te dicen que ya están perfectamente.

En ocasiones, algunos profesionales sanitarios normalizan lesiones y dicen a las mujeres que es normal tener pérdidas de orina, porque han dado a luz, pero hay que dejar muy claro que no es normal.

Tras la cuarentena debemos acudir a realizarnos una revisión, pero si hay una complicación, dolor o cicatriz que genera molestias o que no se cierra con normalidad, no hay que dudar en acudir antes.

Le pregunté a Marta Asensio sobre los ejercicios Kegel, los conos y las bolas chinas, que es algo que ginecólogos o matronas recomiendan casi por defecto como solución a todos los problemas, y mi curiosidad era grande porque te los aconsejan sin revisarte siquiera. Marta constató que para solucionar ciertas patologías no son útiles. Lo que yo pensaba.

Los ejercicios de Kegel (contracción voluntaria de los músculos del suelo pélvico) se pueden realizar pero no hay que tener grandes expectativas sobre ellos. La mayoría de la funcionalidad del suelo pélvico es refleja y trabajar la parte voluntaria no resuelve casi ningún problema o lesión.

Las bolas chinas y los conos también trabajan como los ejercicios kegel sobre la parte voluntaria. Marta los compara con realizar levantamiento de pesas. Según ella cuando alguien tiene una lesión en un músculo, no se le ocurre ir al gimnasio a hacer pesas. Si tienes una lesión, guardas reposo y vas al fisio a averiguar lo que te pasa. Con el suelo pélvico debemos actuar de la misma manera. Si tenemos una contractura en el suelo pélvico, que puede ser el causante de otras patologías, y ponemos una pesa, la contractura y el problema se agrava. Así que antes de utilizar nada, un buen fisioterapeuta debe valorar nuestro suelo pélvico.

Hay que recordar que los consejos boca a boca además de no funcionar pueden ser peligrosos. No todas las mujeres tienen las mismas lesiones después de dar a luz, y estas lesiones no tienen el mismo tratamiento. Por lo que tomar el consejo de otra persona a la que le va genial algo, puede ser contraproducente.

No solo los casos de parto distócico (instrumental) o de episiotomía, se pueden sufrir patologías, que se sufren y muchas. En caso de cesárea encontramos posibles dolores en la cicatriz externa, unos músculos abdominales que funcionan muy mal o no funcionan, y una cicatriz en el útero que puede causarnos dolor al tener relaciones sexuales.

 

 

En Francia el sistema sanitario cubre a las mujeres 10 sesiones posparto, allí está mucho mejor valorado y se reconoce la necesidad de cuidarlo. En una ocasión escuché decir a una colega de profesión de Marta, que en Francia comparaban las episotomías con mutilaciones, y es que la sensibilización con este tema es enorme. Es posible que si en España se tuvieran partos menos medicalizados e intervencionistas, las lesiones de suelo pélvico fueran menores.

Igual que acudimos al dentista cuando nos duele una muela, o al fisioterapeuta cuando nos duele la espalda, el suelo pélvico hay que cuidarlo y tenemos profesionales que pueden ayudarnos.

 

 

Vuelvo a dar las gracias a Marta Asensio por ser tan con generosa con su tiempo y su sabiduría, y por dirigir su carrera hacia el cuidado de las mujeres.

 

¿Tienes problemas de suelo pélvico? 

¿Has pensado en acudir a un especialista?

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LA AYUDA QUE RECIBÍ DE Entre Mamás EN MI LACTANCIA

Llevo mucho tiempo posponiendo esta entrada porque realmente, los primeros días posparto, los tengo bastante borrosos. Los recuerdo como si tuviera una nube encima de la cabeza que no me dejaba pensar con claridad. Pero creo que es muy necesario que lo cuente por si alguna mamá pasa por lo mismo o por algo parecido, que sepa que puede buscar ayuda y encontrarla. Yo la busqué en Entre Mamás y la encontré en Claudia Pariente.

Los primeros días en casa lo pasamos un poquito mal. Lucy lloraba y lloraba, y no sabíamos exactamente qué le pasaba.
Creíamos que tenía gases porque las enfermeras de la maternidad de Torrejón nos lo dijeron varias veces durante las 48 horas que estuvimos ingresadas y además la sondaron (cosa que odio haber permitido) innecesariamente, porque Lucy hacía caca bien y no tenía la tripa dura. Más tarde descubrimos que lloraba por su problema con la proteína de leche de vaca, así que la pobre no tenía gases y todo lo que la hicieron, se lo hicieron desde la ignorancia y sin solucionarnos nada.

Pero lo que si sucedía, es que Lucy no orinaba. O hacía tan poco que era imperceptible o lo hacía junto con la caca, pero la sospecha era que no hacía. Ahora lo pienso y no entiendo cómo nos dejaron irnos del hospital así, sin ni siquiera darnos algún tipo de pauta.

Tía Candy consultó si era normal y le dijeron que no lo era. Lógicamente si comes, tienes que hacer pis. Si no haces pis, puede que no estés comiendo bien, y eso puede llevar a la deshidratación; Algo que en el hospital no tuvo relevancia, a los tres días de dar a luz se convirtió en una preocupación. Y como he dicho antes yo no podía pensar con claridad y no sabía muy bien qué hacer.

También notaba que Lucy metía el labio superior al mamar y aunque no me hacía daño, podía ser que tuviésemos mal agarre y no mamara como es debido.

A esto le sumamos que no tuve subida de leche chorreante y escandalosa como la tienen otras mujeres, así que entre unas cosas y otras empiezas a creer que hay un problema gordo y a desconfiar de tu cuerpo.

Tanto es así que de madrugada Súper Papá fue a una farmacia a comprar leche artificial, bote que nunca abrimos porque tuve la claridad de decir “que si le dábamos un biberón la Íbamos a cagar”: si no me subía la leche tenía que ponerme a Lucy al pecho, no darle un biberón. Luego supimos que no lloraba por hambre y que yo tenía leche.

El cansancio posparto, la falta de sueño y la desconfianza en mi misma afloraban. Menos mal que había leído y me había informado, porque si no, no se que hubiera pasado.

Tía Candy me puso en contacto con Claudia Pariente, que dirige y coordina Entre Mamás, un espacio para compartir experiencias, resolver dudas, sentirse apoyada en el camino de la maternidad y obtener apoyo individual.

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Es curioso cómo aunque no me conocía se le notaba preocupada por Lucy, con esa preocupación de una mujer que es madre y quiere lo mejor para cualquier bebé. Me pidió que comprobase si Lucy estaba hidratada, si sus mucosas estaban húmedas, si la fontanela estaba elevada… Y aunque Lucy no estaba deshidratada, me insistió en que fuese a verla a Entre Mamás. Tengo que decir que esta conversación telefónica fue un viernes como a las diez de noche y la visita un sábado por la tarde, fuera de todo horario. Estuvo casi dos horas con nosotros y aunque ya era la hora de cerrar, esperó amable y pacientemente a que Lucy terminase de mamar.

Me preguntó por mi parto, por como estaba, por como dormía Lucy… Necesitaba datos para poder ayudarme y valoró una toma y el frenillo de Lucy por si el problema era ese. Y no, no había ningún problema de ese tipo, el problema era que justo me encontraba en la subida de la leche y Lucy necesitaba mamar mucho para sacarla. No pasaba hambre, solo necesitábamos tranquilidad, estar pegadas la una a la otra y aprender a agarrarnos.

Súper Papá estuvo presente y le ayudó a comprender muchas cosas, de hecho Claudia no quiso empezar hasta que él aparcó y llegó, y ahora entiendo que lo hizo para que ambos escucháramos todo lo que tenía que decirnos.

No recuerdo muchas de las cosas que nos dijo, aunque si las interioricé y las puse en práctica porque desde ese momento la lactancia fluyó mucho mejor. Frases como: “Los bebés no saben que estamos cerca, necesitan estar encima de nosotras y sentirnos”, “Todo tiene solución, incluso se puede volver atrás si le das un biberón de leche artificial”, “Bebé a teta, nunca teta a bebé” y tips sobre las posturas dando el pecho (recuerdo que se tiró al suelo para mostrarnos la postura tumbada de lado, postura que me salva la vida por la noche) consiguieron que yo me relajara y entendiese que  Y hoy en día sigo poniéndolo en práctica.

Lo que también hizo Claudia por mi, fue darme seguridad en mi misma y en la lactancia. Lo estaba haciendo bien, solo necesitaba que alguien que de verdad supiese del tema me lo constatara y que por supuesto me diese algún consejo práctico para facilitarlo todo. Fue muy clara, concisa y directa. Estaba ahí para ayudarme y lo hizo. Me dijo lo que hacía mal y me dio pautas para arreglarlo. Hizo lo que necesitaba que hiciese.

Creo que aunque se lo dije, ella no sabe lo mucho que le agradezco lo que hizo ese día por mi y por mi hija, creo que incluso no es consciente de la importancia que tiene lo que hace y a lo que se dedica para las mamás que van a verla. Solo espero que sepa que cada vez que habla con una mamá como lo hizo conmigo, salva una lactancia y yo le estaré agradecida de por vida. Hace poco la volví a ver en La Fiesta de la Lactancia Materna 2015, haciendo lo que sabe hacer, ayudar y asesorar a mamás.

Puedes ponerte en contacto con Entre Mamás aquí.

ADELGAZANDO CON LACTANCIA MATERNA 

Ya conté que ultimamente devoro como una lima a causa de la lactancia materna. Pero hoy quiero hablar de otro “efecto secundario”: Adelgazar cual tísica.

No hay que generalizar porque hay mujeres y cuerpos diferentes, algunas mujeres no adelgazan y otras incluso engordan, pero la norma para la lactancia materna es que se adelgaza.

También se dice que se engorda luego, cuando ya no se da el pecho y estas acostumbrada a devorar sin miramientos, lo cual tiene mucho sentido. Pero de esto todavía no puedo hablar.

En mi caso, estoy adelgazando, pero tengo mi propia teoría: Cuando me quedé embarazada pesaba 55 kg y a término de embarazo cogí 13 kg, asi que pesaba 68 kg. Salí del paritorio con 10 kg menos (30 horas de parto es lo que tiene), así que llegué a casa con 58 kg. Ahora, cinco meses después peso 52 kg, 6 kg menos de lo que pesaba después de dar a luz y 3 kg menos que cuando me quedé embarazada.

Yo no tenía esos kilitos de más que se te quedan después del parto para tirar de ellos durante estos meses en los que duermes menos, estás más nerviosa por todo lo nuevo, no paras porque tienes un bebé demandante… Por lo que no solo he llegado a mi peso anterior rápidamente, si no que he adelgazado todavía más.

Además la dieta exenta en proteína de leche de vaca por la supuesta alergia de Lucy (y digo supuesta porque no la hemos hecho pruebas, pero cuando la empecé se acabaron los cólicos) hace que no pueda comerme cinco do tus de chocolate como me apetecería, por ejemplo. Así que me obliga también a comer más sano, y a engordar menos.

¿Será por la lactancia materna? Pues no lo se, pero si que es verdad que tengo mucho menos volumen que antes y que se nota que cada día estoy más delgada. Me seguiré “vigilando” y en algún momento iré a hacerme un análisis por curiosidad y porque toca, ya que no me siento mal, ni débil, ni enferma. Al revés, me asombro cada día más con lo activa y lo fuerte que estoy, pero claro, eso se debe a que Lucy me da fuerzas todos los días. Y a que Súper Papá me alimenta muy bien.

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¿Adelgazasteis dando el pecho y no se os veía como a mi? 

¿Cuál es vuestra experiencia?

Métodos Anticonceptivos Compatibles con Lactancia Materna

Se dice que una mujer que da pecho a demanda no se puede quedar embarazada. Esto es verdad a medias: Es verdad que la lactancia materna actúa como un anticonceptivo natural y a muchas mujeres les funciona durante meses, incluso años. Dando pecho es normal no menstruar porque los altos niveles de prolactina pueden evitar la ovulación, pero aún con amenorrea es posible quedarse embarazada.

Quedarse embarazada después de la cuarentena es algo que a muchas mujeres les da miedo. ¡Imagínate con un bebé de dos meses y embarazada de nuevo! A otras no les importa pero, en mi caso, me daba bastante miedo y me informé antes de dar a luz de las métodos compatibles.

Veamos algunos métodos anticonceptivos compatibles con la LME:

  •  MELA. Este método debe cumplir 3 características: que el bebé tenga menos de 6 meses, que exista LME a demanda sin intervalos mayores a cuatro horas, y que no haya menstruación. Cumpliendo estas propiedades, a la mayoría de mujeres no les viene la regla hasta los 6 meses posparto y a otras se les alarga esta situación incluso dos años.
  • Preservativos, diafragma, DIU… Los típicos métodos de barrera.
  • Métodos hormonales: Píldoras anticonceptivas de progestágenos, implantes subdérmicos, la inyección trimestral, la pastilla del día después…
  • Esterilización definitiva: Ligadura de trompas o vasectomía.
  • Abstenerse también es una opción pero no todo el mundo la contempla.

Es probable que haya pocas ganas de sexo ya que dar pecho produce oxitocina y endorfinas. La mujer no siente necesidad de sexo porque el contacto con el bebé es suficiente para sentirse satisfecha. No a todas mujeres les baja la líbido, la notan al mismo nivel de siempre.

En mi caso tomo la píldora anticonceptiva de progestágenos Cerazet. Se toma diariamente, sin la semana de descanso de las píldoras anticonceptivas normales, por lo que puede no venirte la regla y tampoco saber si estas embarazada o no. Mi matrona me dijo que se deben tomar a la misma hora porque corres el riesgo de quedarte embarazada, fue bastante “metemiedo” con el tema, pero luego en el prospecto ves que te da 12 horas de margen como todas. Aún así intento tomármelas siempre a la misma hora. Debe recetarla el médico de cabecera.

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Después de 11 semanas de loquios comencé a tomar Cerazet. Con LME (Lactancia Materna Exclusiva) y estas pastillas me ha venido la regla ya dos veces, cuando tenía muchas más probabilidades de que no me viniera utilizando estos dos métodos anticonceptivos y que me librase de nuestra amiga la menstruación… Solo me ha dado de descanso las 40 semanas del embarazo…

¿Qué método anticonceptivo compatible con Lactancia Materna utilizáis?

¿Habéis tenido algún “susto?

¿A alguna no le funcionó nada de nada?

LAS VISITAS POSPARTO PERFECTAS

En mi opinión debería existir una ley que librase a padres “recién paridos” a atender a visitas en el hospital. Súper Papá y yo estábamos agotados y claro que queríamos que algunos vinieran a ver a Lucy, pero lo que no nos gustaba es que socialmente tienes que aguantarte y tragar con las visitas, aunque no tengas ganas ni fuerzas. Esa “obligación” es innecesaria y debería estar prohibida, además que a mi las cosas obligadas me repatean mucho.

Como estuvimos todo el embarazo preparando a todo el mundo diciendo que no íbamos a avisar cuando me pusiera de parto (no entendemos la necesidad de tener a la familia esperando en la sala de espera y menos que estén en la habitación con un bebé recién nacido que lo menos que necesita es ruido y otros brazos diferentes a los de sus padres), y dependiendo del estado de madre y bebé era probable que no quisiéramos visitas en el hospital (qué más dará ver al bebé dos días antes o después, sobre todo si no es momento), pues en general todo el mundo fue bastante respetuoso.

Al principio alucinaban con “la petición”, incluso hubo quien dijo que se enfadaría, y alegaban a títulos familiares que nos resbalaban y causaban indiferencia. Para nosotros lo más importante era Lucy y nuestro estado físico y anímico y creemos firmemente que los padres no deberían sentirse obligados a recibir visitas, nadie debería chantajearles y es más, el resto del mundo debería ser consciente de la importancia de esos primeros momentos y respetarlos. Esos primeros momentos deben ser de el bebé y sus papás. Son momentos muy sensibles dónde los olores, el calor y la lactancia son primordiales para un buen comienzo. Y ni que decir que depende del parto, puede darse el caso de que no sea el momento oportuno para visitas de ningún tipo. La pena es que ni se respeta, ni se les pasa por la cabeza hacerlo.

Tengo muy claro que si no es un familiar muy cercano, yo no iré a ningún hospital a ver un recién nacido. Y tampoco nadie debería obligarme ni enfadarse por ello. No conozco a ninguna madre que diga que las visitas posparto del hospital fueron respetuosas (claro que habrá excepciones), que todo el mundo estaba en silencio y que todos supieron cuando debían irse. Más bien el recuerdo es de ruido, nerviosismo, molestias, bebé llorando… Pero muchas veces no se echan a las visitas a patadas por educación, cuando los hay que son muy poco considerados y se creen que están en una verbena. Yo no quiero formar parte de ese mal recuerdo y no quiero molestar.

La mayoría de los padres también coinciden en que todo el mundo se mata por ir al hospital para ver al bebé, pero luego, cuando estás destrozado por no dormir, cansado por todo lo que hay que hacer, nadie aparece en casa. En ese momento es realmente cuando se necesita ayuda y cuando las visitas cumplen una verdadera función. 

En mi opinión una visita posparto perfecta sería la que no acude a “molestar” al hospital pero si aparece cuando realmente hacen falta manos y ayuda:

  • Siempre hay que llamar o mandar un mensaje antes de visitar para que te informen del mejor horario y de si es buen momento.
  • Preguntar siempre si hace falta algo para el bebé, la madre o la casa.
  • Las visitas no deben alargarse indefinidamente. Sabemos que los bebés son bonitos pero no hace falta mucho tiempo para verlos y todos necesitan descansar y tranquilidad.
  • No hagas un book de fotos al bebé y menos utilices flash. Seguro que sus padres le han hecho fotografías preciosas que pueden compartir contigo si quieren.
  • Bajo ningún concepto visites a un bebé recién nacido si estás enfermo o piensas que puedes estar incubando algo.
  • No te pongas colonia, perfume ni cremas con olor. Llevan muchos tóxicos y no son buenos para los bebés, menos recién nacidos. Por un día que te duches y no te pongas nada, no pasa nada.
  • En la casa de un recién nacido siempre hay cosas por hacer: fregar los platos, hacer camas, doblar ropa, tender, poner una lavadora, barrer o fregar el suelo (esto depende de la confianza que tengas, pero créeme, si te ven realmente dispuesto a ayudar, dejarán que ayudes que es lo que necesitan. Aunque solo les friegues los platos ya es algo menos que tienen que hacer).
  • No permitas que te sirvan, no seas una preocupación. O llevas tu lo que te vayas a tomar, o si quieres un café te lo preparas tu. Self Service que se llama.
  • Lleva un tupper de comida casera. Esto es de lo más agradecido y lo recordarán siempre. Todavía Súper Papá y yo recordamos la tortilla y la tarta de limón que nos trajeron mi hermana y mi cuñado a casa cuatro días después de dar a luz.
  • Ofrécete a sujetar al bebé mientras se duchan, van al baño…
  • No marees a los padres con consejos, aunque quieras ayudar. Deja que ellos te pregunten si tiene dudas.
  • No critiques su manera de hacer las cosas. Los primeros días estarán muy sensibles y cansados…
  • Llévate la basura cuando te vayas, seguro que está hasta arriba de pañales.

Esto son solo algunas ideas, no siempre se puede hacer todo, pero en líneas generales es lo que aconsejaría yo para una visita posparto que sea de agradecer.

A muchos padres les encantará recibir visitas y estarán deseando que aparezca en el hospital la familia, es completamente respetable ya que hay que defender las preferencias de los padres en esos primeros momentos, que no se sientan obligados y que las visitas sean respetuosas con sus deseos, sean los que sean.

¿Para ti que es una visita posparto perfecta?

¿Cómo fueron las tuyas?

¿Que aconsejarías tu como la visita posparto perfecta?

16 SEMANAS ES MUY PRONTO PARA SEPARARNOS

Hoy Lucy cumple 16 semanas, el tiempo de baja por maternidad completamente insuficiente que hay en este país. Algunas madres suelen acumular vacaciones para no tener que dejar a su bebé tan pronto. Porque es muy pronto.

16 semanas.

La miro y me sonríe con esa inocencia, segura de recibir mi sonrisa como respuesta. Me parece tan chiquitita todavía para dejarla en manos de otra persona que no sea yo…

Yo la conozco, se cuando tiene sueño, cuando tiene hambre o simplemente cuando quiere estar en mis brazos. Se lo que tengo que hacer y le doy el amor, la atención, la seguridad, la protección y cuidados que necesita en todo momento.

No sabe hablar, ni siquiera se sienta sola.  En una guardería o escuela infantil estaría muy solita… Tienen tantos bebés que no podrían cogerla cada vez que ella lo necesitase, ni hacerle monerías para que se riese ni darle los besos que yo le doy…  Mis brazos, que la sostienen con cariño, no estarían para consolarla… Ni mi pecho…

Estaría sentada en una hamaca hasta que yo volviese, (con lo poco que le gustan las hamacas). Si llorase porque se cansa de estar en esa posición ¿la cogerían en brazos?, ¿la mecerían y la calmarían?

Le darían biberón, y ella nunca ha tomado biberón. ¿Interferiría con la lactancia? Si yo llevase una cucharita especial para bebés , ¿la utilizarían? ¿Le alimentarían a demanda o cada ciertas horas? ¿Pasaría hambre?

¿Cómo dormiría? ¿Tendrían paciencia para dormirla? ¿La mecerían y la cantarían como hace Súper Papá? ¿La pondrían el chupete si no se durmiese aún cuando ella nunca lo ha utilizado? ¿Acabaría cayendo agotada?

Si tuviese que volver al trabajo, estas y cientos de preguntas más sobrevolarían mi cabeza todo el día y tendría la mirada triste y apagada. No estaría concentrada en mi trabajo, solo desearía que llegase la hora para salir volando a buscar a mi hija.

Nunca he sabido cómo cuidan en una guardería a un bebé tan pequeño, ni me lo imagino. Se que tienen a tantos niños por cada cuidadora que es imposible que sean tan atentas y cariñosas como deberían serlo con un bebé de cuatro meses.

¿Cómo repercutiría en Lucy? ¿Se volvería una niña triste?

Cuarenta semanas ha estado en mi vientre, calentita, bien alimentada, mecida las 24 horas, oyendo mi voz, y con mi olor que reconoce desde que nació… Estaba en el paraíso. Ahora que está fuera, indefensa, tan chiquitita y necesitada de atención y el cariño de su mamá, del calor de su hogar, de lo único que conoce, justo ahora, alguien ha decidido que deberíamos separarnos, que ya la he cuidado tiempo suficiente y que ya no me necesita. Quien lo haya decidido está muy equivocado.

La exterogestación existe y es muy importante.

Un bebé humano nace siendo incapaz de desplazarse y alimentarse solo, necesita a su madre y necesita las mismas condiciones y cuidados que tenía dentro del útero: alimentación y movimiento a demanda, calor, cercanía, presencia… Necesidades básicas del bebé para su desarrollo neurológico, afectivo, digestivo, psicológico… hasta que aprende a desplazarse cuando termina la exterogestación. Este período puede abarcar 52 semanas o más.

No le damos la importancia que tiene y lo único que se, es que ni Lucy ni yo estamos de acuerdo con separarnos tan pronto. Y pienso en lo mucho que nos han engañado a las mujeres con aquello de la liberación y de “trabajar fuera de casa”, porque la realidad es que no existe conciliación ninguna, trabajamos fuera e igualmente dentro y encima estamos obligadas a separarnos tempranamente de nuestros bebés para volver a ese trabajo que no concilia con nuestra familia, en el que incluso puede que nos paguen menos por ser mujer.

¿Acaso la sociedad no se da cuenta de que dar a luz, cuidar y criar bebés psicológicamente estables y sanos es más importante que trabajar para una empresa? El cuidado de hijos es un trabajo esencial para el futuro de esa misma sociedad que no lo valora, y debería estar remunerado y cotizado.

Por suerte para ambas, estoy en paro y no tengo que volver al trabajo, (tampoco nos iremos de vacaciones ni podemos darnos caprichos por la misma razón, pero Lucy y yo lo preferimos), y por ahora no tenemos que pasar por ese horrible trago.

mamá y Lucy 16 semanas

Pero si pienso en esas mamás y bebés que lo pasan fatal con la separación, que no tiene otro remedio, que lloran todos los días, que se sacan leche encerradas en un baño con la esperanza de que no se les retire para llegar a casa y poder seguir con la lactancia por lo menos los seis meses que aconseja la OMS… En lo pequeñito que es un bebé con 16 semanas, que justo empieza a darse cuenta de lo que tiene alrededor, a moverse y tocarlo todo a través de los brazos de su madre, que necesita estímulos para seguir creciendo y en lo mucho que necesita a su madre. Y en lo mucho que su madre le necesita a él.

HAMBRE VORAZ

Y digo esto zanpándome un bocata de sardinas para merendar.

La Lactancia Materna da mucha hambre, pero mucha. Y sed. Sed como en mi vida.

Es normal, mi cuerpo necesita nutrientes para fabricar la leche que tiene tan bien alimentada a mi Lucy, pero no parar en todo el día también hace que necesite mucha más energía que antes.

Vamos, que termino de comer y ya estoy pensando en merendar, y de ahí en cenar. Y después de cenar sigo teniendo hambre.

Además no puedo tomar proteína de leche de vaca por lo que hay muchas cosas ricas como quesos, yogures, bollería (mi reino por un donuts de chocolate) que no puedo comer y tengo una ansiedad perenne. Si fuese por mi estaría todo el día devorando.

Soy de buen comer, pero ya es exagerado. Súper Papá está asustado y con razón porque parezco una alimaña en busca de comida. Si viene a ver cómo estamos y me pregunta si estoy bien y si necesito algo, sabe perfectamente cual es la respuesta: “Tráeme algo de comer, y agua, porfi”. Fijaros en el “algo”. No tengo caprichos de nada, solo quiero algo que pueda digerir.

Muchas veces me lo imagino en la cocina, mirando la nevera a ver que me trae con cara de desesperación. También me lo imagino cocinando con muchos fuegos al mismo tiempo, esclavizado haciendo platos suculentos, porque cocina bien y todo lo que hace esta riquísimo. Me cuida más bien y es más bueno…

Cuando voy a casa de mi hermana Candy también le dejo la nevera tiritando, y la tengo también subyugada en la cocina preparándome desayuno, almuerzo, merienda…. Mi cuñado siempre me pregunta si he comido todo lo necesario y es que va específicamente a comprar cuando sabe que voy…¡Vaya fama me estoy labrando! Me tranquiliza que ambos saben lo que es la lactancia y que lo ven normal, por lo menos hasta cierto punto, ya os digo que lo mío es un no parar de engullir.

Y como con ansiedad, como los pavos, parece que ni mastico. Esto también es una consecuencia de ser madre y andar a la carrera todo el día: Si Lucy está durmiendo cuando comemos hay que hacerlo rápido para aprovechar a hacer otras cosas, y si está despierta, hay que comer rápido porque en el carrito no dura mucho tiempo, aunque es verdad que últimamente nos deja comer muy tranquilos.

Dicen que las madres engordan cuando abandonan la lactancia, porque se acostumbran a comer tanto que luego comen la misma cantidad aunque ya no lo necesitan, pero yo creo que el ritmo de tener un bebé demandante las 24 horas no debe dejarte margen para adelgazar, por lo menos con el ritmo que yo llevo. No me preocupa, a mi lo que me preocupa es tener comida y agua a mano siempre.

Que si queréis hacerme un regalo, o me compráis un traje que os saldrá más barato, o me lleváis a un buffet libre pero a primera hora, para que haya de todo…

¿Os pasa/pasó lo mismo durante la lactancia?

¿También era exagerado o me estoy convirtiendo en una especie de monstruo de las galletas?

Mmmm… Galletas…

el-monstruo-de-las-galletas

¡¡Mi Niña Tiene 2 Meses!!

En un mes pasan muchas cosas cuando tienes un bebé y este mes ha estado lleno de cambios y cosas nuevas, muchas sorpresas y sonrisas. Puedo asegurar que aunque cuidar de un bebé es un no parar, agotador y en ocasiones muy duro, todo merece la pena por ver su carita, sus avances y escuchar su voz…

En estos dos meses cada día ha aprendido algo nuevo y hay gestos, miradas, ruiditos… que espero no olvidar nunca:

  • Los despertares juntas en la cama. Se despierta de tan buen humor… Es un placer levantarse.
  • El movimiento circular que hace con las muñecas con el puño cerrado cuando se empieza a poner nerviosa, ya sea porque tiene hambre o porque alguien le hace monerías.
  • Este mes ha empezado a “hablar” con “ajos” y “agus” muy logrados.
  • Esos ruiditos a lo Gizmo que hace durmiendo y despierta.
  • La fuerza que tiene ya en las piernas, que las estira y se pone de pie, y con el cuello que no hace más que intentar incorporarse. Parece mentira la fuerza que tiene.
  • Esos momentos que pasa con su papi. Sonríe en cuanto le ve y se pasa un buen rato soltando risitas, sonrisas y parece que “le cuenta” todo lo que ha hecho mientras el no está. No para de soltar “ajos” y “agus” con una voz dulce y preciosa. Súper Papá claro, muere de amor.

  • La dermatitis seborreica que ha ido desapareciendo y la costra láctea que empieza a salir.
  • Ya sabe donde tiene las manos y se las lleva a la boca. También coge nuestra mano. Una noche mientras mamaba y se estaba quedando dormida cogió mi mano. No pude evitar emocionarme, era la primera vez que lo hacía…
  • Es muy dramática. No llora, se queja. Si no le gusta la posición en la que está, si la metes en la bandolera o en el carro y no le apetece… Tiene su genio y ahora que controla más o menos el tema ruiditos los utiliza para hacernos ver que no está de acuerdo con lo que sea.
  • Los moquetes y tosecitas que ha tenido y sigue teniendo… Y los días que dormimos con el colchón de la cuna debajo del colchón de matrimonio para que Lucía no se ahogara.
  • Devuelve las sonrisas, sabe reconocer cuando la sonríes y te la devuelve. La sonrisa más sincera y pura que hemos visto nunca.
  • Ya no tiene cólicos, no ha vuelto a llorar desesperadamente, excepto aquel día que no sabemos lo que comí, aunque tenemos sospechas, y a ella le sentó fatal, pero confirma que es la proteína de vaca.
  • Hemos cambiado a la talla 3 de pañales, está enorme.
  • Pesa 6, 200 kg

Cada día se la quiere más y más….

2 meses 2

Lo último me ha pasado a mi, es que se me ha partido una muela. Si. Supongo que la misma que me dolió al final del embarazo… ¡Qué mala pata!