Fall Bucket- Actividades para el otoño

Cuando llega el frío y los días se acortan, las horas de parque comienzan a ser menos y es más complicado encontrar actividades que realizar con los y las peques. Cuando no hace tan buen tiempo, hay que tener más creatividad y recursos. Por eso traigo esta lista para otoño, aunque algunas se pueden realizar todo el año y se puede utilizar de ayuda para las actividades del Calendario de Adviento. Muchas las hemos hecho ya por lo que repetiremos,  y otras tenemos la intención de realizarlas este año por primera vez.

Evidentemente si queremos visitar algún lugar concreto deberemos planearlo, pero muchas de estas ideas se pueden utilizar para pasar el rato y otras nos las encontraremos casi sin quererlo.

Yo siempre aconsejo no tener muchas expectativas ni trabajarse mucho los preparativos, porque puede que las cosas no ocurran de la manera idílica que nos imaginamos.

Dicho esto, espero que estas cosillas os ayuden a distraeros CON los peques, compartir momentos en familia y pasar un rato de risas y amor.

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Ideas para cada día con “365 actividades para jugar sin pantallas en familia” de Zazu Navarro

Si eres madre o padre, sabes perfectamente que las ideas para jugar y compartir tiempo con los más peques, se nos acaban.

Zazu Navarro propone una actividad para jugar en familia cada día del año y distanciarnos de las pantallas. Porque sabemos que existen alternativas pero, ¡qué difícil son encontrarlas! En muchas ocasiones la falta de inspiración nos hace repetir actividades pero en este libro encontramos 365 actividades para jugar sin pantallas en la familia, una para cada día del año.

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A lo largo del libro encontramos ideas para disfrutar en familia en diferentes espacios. Está dividido en las secciones “Hogar en familia”, “Ciudad en familia”, “Naturaleza en familia” y podemos encontrarlas reunidas en el índice, donde también podemos tacharlas como realizadas y nos facilita buscar alguna en concreto.

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Al principio de cada sección encontramos algunos beneficios de los diferentes espacios e incluso un kit de supervivencia para cada uno que podemos componer, también como actividad. Y nos explican los beneficios de pasar tiempo en familia en estos lugares.

Cada actividad va numerada y mediante iconos señala en qué estación del año es más adecuada realizarla, (algunas tienen las 4 y otras solo 2 por ejemplo). También nos indican la edad mínima orientativa para facilitar la elección (podemos encontrar actividades de 0 a 7 años) y el tiempo aproximado que se invertirá en cada una.

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En algunas también encontramos una nota curiosa o cita célebre que acompaña.

En la descripción de las actividades, además de explicarnos cómo se realiza y de qué trata, también suelen dar algún consejo para aprovechar la actividad dirigiéndola a crear vínculos emocionales positivos, reducir el estrés y acompañar desde la empatía, el amor y respeto.

Muchas actividades no necesitan materiales, pero en otras nos facilitan la vida señalándolas claramente y así poder ver si los tenemos para poder hacerla o en caso contrario, posponerla.

“Prueba de sabores”, “Vela natural”, “Telaraña colgante”, “Bote de agradecimientos” son solo algunos de los títulos de las 365 actividades que podemos encontrar en este libro. No voy a mentir, muchas las conocemos, muchas son muy sencillas, pero no se nos ocurren así como así, ni las tenemos en mente en el momento que las necesitamos. Tenerlas todas reunidas ayuda mucho.

LA AUTORA

Zazu Navarro estudió Educación Social y es una de las fundadoras del blog Aprendiendo con Montessori.

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Comenzó su andadura como educadora de personas con diversidad funcional. Después de formar una hermosa familia con Sergi, nació su pequeño Mafaldo y las cosas empezaron a cobrar sentido. <¡Todo comienza en la infancia!>.
Se formó como guía Montessori y se certificó como educadora de familias de Disciplina Positiva. Comparte la importancia de una educación respetuosa a través del blog.
Zazu está convencida de que la educación para la paz sólo será posible si cada persona la empieza en su propio hogar.

LA ILUSTRADORA

Teresa Cebrián es ilustradora, y tiene diversos trabajos que podéis encontrar en su web. Entre otras cosas, realiza ilustraciones para rutinas que podéis encontrar en la web de Zazu Navarro.

También es diseñadora de experiencia de usuario, donde intenta que la gente que usa las aplicaciones que ella diseña quieran volver a usarlas.

NUESTRA OPINIÓN

Es un manual de ideas que Lucy ha marcado con mucha emoción, lo quiere hacer todo e incluso ella busca momentos para realizar las actividades. Aunque no sabe leer, las fotografías que acompañan son bastante gráficas para que los más peques se enteren bien de lo que trata cada actividad.

A mi me parece una pasada de libro, de verdad. Puedes encontrar actividades para cualquier momento y lugar. Te arregla una tarde y te da ideas que apetecen hacer y que en su gran mayoría no necesitas materiales que comprar, o por lo menos muy pocos para algunas actividades. Ahora que hará peor tiempo, lluvia y frío, está llenito de ideas para realizar en el hogar, pero cuando llegue primavera, sigue dando ideas.

La gran mayoría son momentos, momentos que compartir y vivir juntos. 

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Puedes encontrar “365 actividades para jugar sin pantallas en la familia” aquí.

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Cuando tu hija quiere ser hermana mayor

Siempre pensé que tendría más de un bebé. Una de esas cábalas que haces durante la juventud: “Yo quiero por lo menos tener dos hijos”. Y llegas a la edad adulta y te das cuenta que las cosas no son tan fáciles como pensabas, que existen muchas más variables en esto de tener o no bebés y que a veces, los planes y los deseos cambian.

Cuando mi hija comenzó a decir que quería una hermanita, era algo que en la vorágine de la maternidad ni siquiera había pensado en serio. Estaba demasiado ocupada, demasiado cansada, con demasiadas cosas por hacer y muchas otras a las que renunciaba diariamente, y lo último que se me pasaba por la cabeza era tener otro bebé.

Con tres años, Lucy comenzó a decir que quería tener una hermana, una niña, pero además tenía que ser una hermana mayor. Logramos que entendiera que era imposible que tuviese una hermana mayor, y que el sexo del bebé no dependía de mí. Ya sabéis, una de esas cosas que te esfuerzas en explicar, no vaya a ser que cumplamos su deseo y no sea lo que ella quiere, que un bebé no se puede devolver.

Siguió insistiendo y llegó un momento, que en medio de la desesperación,  ya le daba igual si era hermano o hermana, ella “quiere tener un bebé” (así lo dice ella). Incluso tiene una “hermana invisible”, que se llama “Esperanza” y cuya vida y obra se inventa y nos retransmite a diario. Ella sabe que “Esperanza” no existe, pero juega con ella.

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Dos libros de amor para el día de las abuelas y los abuelos

Hay libros especiales para todo, algunos nos enseñan, otros nos hacen pensar y otros nos explican alguna situación concreta. Sobretodo a los más peques, les ayuda a entender muchas cosas y a expresar sus sentimientos.

Para el día de los abuelos y las abuelas, quería enseñaros estos dos libros de la Editorial Beascoa, que son amor y que enseñan y explican a los más peques de la casa cosas muy importantes en relación a los abuelos y abuelas, y que les ofrecen herramientas.

“El regalo del abuelo”

Este álbum ilustrado, para peques a partir de 4 años, es ganador del Premio Boolino 2018 nos muestra la sabiduría de los abuelos, y que la perseverancia y la paciencia son grandes virtudes con las que podemos conseguir grandes cosas.

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Janna recibe de manos de su abuelo en su cuarto cumpleaños una caja muy pequeña con una semilla en su interior. Al preguntar qué es su abuelo le explica que cuidándola y regándola se convertirá en un árbol, a lo que Janna le responde que eso es imposible.

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Cómo afrontamos la muerte de una mascota con nuestra hija

La muerte de una mascota es algo muy triste. Las mascotas forman parte de nuestra vida, de nuestra familia y les queremos como un miembro más de la misma. Y si en la familia hay peques, todo este proceso se convierte en algo más complicado.

Todo el tiempo que nuestra gata Boo estuvo en el hospital, estuve preparando a Lucy por si pasaba lo peor. Boo era una gata de 16 años, con un problema renal en el que los valores de creatinina cuadriplicaban lo normal. El primer día de hospitalización le bajó, pero al siguiente le volvió a subir y ahí se estancó. Aunque teníamos esperanzas, no pintaba nada bien y así nos lo hizo saber la veterinaria.

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Para que nuestra hija entendiera lo que estaba pasando, le comparamos la situación con la que vivimos hace unos meses con la muerte de su abuelo paterno. En ese entonces, creo que no era capaz de entender el concepto de la muerte como tal, solo lograba entender que estaba malito y mayor, y que su abuelo se había ido pero no hacía más que preguntar a dónde.

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“La Carga Mental” de las mujeres explicada por Emma Clit

Para comenzar a hablar sobre este libro primero lanzaré unas preguntas al aire: ¿Alguna vez has pensado que en ti recae más responsabilidad en el trabajo doméstico? ¿Crees que es por ser mujer? ¿Alguna vez tu pareja te ha dicho que “si necesitas ayuda le avises”?

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La “carga mental” es el hecho de tener que estar en todo, y recae prácticamente en las mujeres. Es un trabajo permanente, agotador e invisible.

Emma Clit

¿Alguna vez te has sentido saturada, con muchísimas cosas en la cabeza que además tú misma debes realizar? Da igual que trabajes dentro o fuera de casa, existen ciertas tareas, como la organización doméstica, que se nos asigna a nosotras directamente. Cuando los hombres nos piden que les digamos lo que tienen que hacer, están haciéndonos a nosotras encargadas de las tareas. El patriarcado ha asignado a la mujer el trabajo doméstico, un trabajo que no está remunerado y que junto al de la crianza, interesa mucho al sistema (capitalista) que lo sigamos realizando gratis.

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#DisneyEmociones nos ayuda a desarrollar la inteligencia emocional

¿Cómo ayudamos a nuestros hijos e hijas a gestionar su enfado o sus miedos?

¿Cómo podemos ayudarles a entender lo que les pasa?

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Tuve la suerte de asistir a la presentación de una nueva colección de libros en las oficinas de Disney España, a las que si hubiera ido Lucy se hubiera vuelto completamente loca con la decoración y el merchandising que pude encontrar.

En el evento, Gonzalo Sanmartín, (director general de Disney), Gabriel Brandariz (gerente editorial de SM) y Begoña Ibarrola (psicóloga especializada en inteligencia emocional) hablaron de este gran proyecto en el que han trabajado varios años con un excelente acabado: Disney Emociones.

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Disney es la mayor fábrica de historias del mundo, y le gusta conectar con las emociones de su audiencia a través de ellas. ¿Quién no recuerda los primeros 15 minutos de “Up” y todos los sentimientos que producen? Durante toda nuestra infancia, y ahora las de nuestros hijos e hijas, Disney nos acompaña y todos recordamos películas y personajes con los que nos sentimos identificados.

La inteligencia emocional ha cobrado una gran importancia en estos últimos años. Disney ha querido tener en cuenta este boom, al igual que cada vez más los padres estamos muy concienciados con el tema, y por eso junto a Literatura SM ha desarrollado una colección que pretende ser una herramienta para familias y educadores, que también sea atractiva para los niños y niñas.

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Mucho trabajo e ilusión ha llevado este proyecto, en el que los valores que representan tanto Disney como SM son los ideales para llevarlo a cabo. Querían una solución educativa para la que, como sociedad, tenemos una asignatura pendiente.

Begoña Ibarrola lleva más de 40 años dedicados al mundo de la escritura, la investigación y la docencia, impartiendo formación en educación emocional al profesorado y las familias de los centros educativos y las instituciones con las que colabora.

Según esta psicóloga, que me ha encantado, hemos crecido en un entorno donde la razón y la parte cognitiva del ser humano era la más importante, y nos centrábamos en adquirir conocimientos. Pero desde que sabemos que los seres humanos sentimos antes de nacer y luego aprendemos a pensar, se ha revalorizado el mundo de las emociones. La neurociencia demuestra que no hay aprendizaje, ni salud, ni convivencia sin emoción bien gestionada, y el interés respecto a este tema, incluso en el entorno educativo ha crecido.

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Muchos adultos se dan cuenta que no han recibido esa educación emocional y quieren aprender junto con sus hijos e hijas, y #DisneyEmocionesestá dirigido a toda la familia. Los padres y madres también debemos aprender que somos seres emocionales, que debemos legitimar las emociones, tanto buenas como malas, y no reprimirlas. Al mismo tiempo enseñarles a identificar, comprender, expresar y gestionar esas emociones. Por eso es importante leer estos libros con ellos para educar y normalizar las emociones y no demonizarlas.

Algo interesante es que en esta colección no solo aparecen las emociones más negativas, como los celos o el enfado. También han querido dar importancia a emociones que no llaman la atención porque es más fácil lidiar con ellas como la alegría o el optimismo.

¿Cuál es la estructura de los libros?

Los libros siguen la narrativa de las historias de Disney que ya conocemos, utilizando el gancho del personaje principal, y después presentan la emoción desde la manifestación interna hasta la manifestación física, con su conflicto y la resolución del mismo.

Al final del libro podemos encontrar la orientación a los padres de Begoña Ibarrola.

¿Por qué esos personajes?

El proceso de elección de los personajes se planteó de manera que la audiencia lo entendiera y se impactase. Determinando a quién quieren contar la historia y cuál es el mensaje, trabajando en conjunto con SM y Begoña Ibarrola, eligieron qué personajes podían vincularse con el mensaje que querían trasladar. Pero no querían caer en personajes que están anclados en una sola emoción, ni en estereotipos.

Era importante mostrar personajes que tienen emociones, que logran comprender lo que les pasa y que evolucionan. Las emociones están ahí y no se pueden aparcar, hay que gestionarlas.

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¿Cuándo podemos comenzar a enseñar educación emocional?

El acompañamiento a los niños y niñas en la inteligencia emocional puede comenzar a los 3 años, a veces poniendo límites y enseñando a gestionar la emoción. Los adultos debemos valorar las emociones sin reprimirlas, aunque no nos guste que nuestros hijos se enfaden o lloren. En relación con esto, los padres y madres tampoco debemos reprimir nuestras emociones. Si tenemos que llorar debemos hacerlo, es normal que las personas lloren por alguna razón o situación y también debemos validarlo. Además en  es una ocasión estupenda de compartir una emoción con nuestros hijos e hijas, dando estrategias para salir de ellas. Porque es muy fácil entrar en una emoción pero no tan fácil salir de ella.

Es importante saber que antes de los 3 años hay una educación emocional previa, que existe antes de nacer, porque el bebé en el útero siente lo que su madre siente. También la comunicación no verbal y la gestualidad del adulto cuando se dirige a un bebé transmite emociones y son lecciones de educación emocional.

Una actitud empática es crucial ya que los adultos tendemos a infravalorar las emociones, tristezas o preocupaciones de los más pequeños. Yo siempre intento pensar que aunque sean pequeños y pequeñas, sus problemas son importantes y siempre intento expresar que entiendo lo que le pasa. Me ayuda mucho a tranquilizar a mi hija.

¿Cuándo es demasiado tarde para educar en inteligencia emocional?

La inteligencia intrapersonal y la interpersonal puede desarrollarse a lo largo de toda la vida, pero la neurociencia dice que las conexiones neuronales que no se han utilizado antes de los 10 años se pierden. El entrenamiento para desarrollar habilidades emocionales en la primera infancia, se va a convertir en hábitos saludables en la edad adulta.

Existen momentos ideales para comenzar, pero siendo adultos también podemos desarrollar la inteligencia emocional, pero no con la misma facilidad.

¿Qué emociones encontramos en esta colección?

En esta primera colección (porque todo parece indicar que vendrán más), se han elegido varias emociones: celos, enfado, miedo, alegría, optimismo y frustración. Estas dos últimas son aptitudes con carga emocional.

Existen diferentes modelos de emociones primarias. Paul Ekman dice que traemos en nuestro código genético, ya nacemos con ellas y el bebé en el útero expresa: alegría, tristeza, miedo, sorpresa, asco y enfado. Las emociones secundarias son mezclas de estas primeras. ¿Recordáis los diferentes colores de la película “Inside Out”? Pues sería algo parecido.

También existen las emociones sociales. No traemos la culpabilidad en el código genético y hay culturas que no conocen el egoísmo, la vergüenza o la envidia.

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Después de conocer más a fondo esta estupenda colección de libros que nos ayudarán a gestionar nuestra inteligencia emocional, disfrutamos de un exquisito desayuno, con un catering a juego con las emociones.

Tengo que agradecer a Literatura SM la invitación y a Disney la organización de un evento tan bonito, en un lugar tan mágico, en el que pude aprender cosas muy interesantes sobre la inteligencia emocional que me hacen querer aprender cada vez más sobre este tema.

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¿Qué te parece esta nueva colección de libros?

¿Crees que la inteligencia emocional es importante?

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“¡Eso no se dice!” o cómo gestionar las palabras prohibidas cuando aprenden a hablar

Cuando los peques comienzan a hablar aprenden todas las palabras y expresiones que oyen, son monitos de repetición, por eso es muy importante tener cuidado con lo que decimos en su presencia.

Las palabras o expresiones prohibidas son las palabras malsonantes y palabrotas que los adultos soltamos casi sin darnos cuenta y en diversas circunstancias, pero que al ser padres comenzamos a tener muy presentes porque nuestros retoños aprenden y reproducen con asombrosa facilidad.

En nuestro caso, tengo que confesar que la que más palabras prohibidas dice en casa soy yo, y soy la persona que más tiempo paso con mi hija, así que dejar de utilizar estas expresiones se ha convertido en todo un reto para mí.

La primera vez que Lucy emuló una de estas palabras tan feas no pudimos culparla. De hecho la sorpresa y la risa se entrelazaban, porque ver a una cosita tan pequeña con esas palabras en la boca es impactante.

Sabemos que las aprende de nosotros y que el problema es nuestro, no suyo. Así que le explicamos que esas palabras son muy feas, que no se dicen y tomamos la decisión de llamarnos la atención entre nosotros cuando alguien utilizase alguna de estas palabras prohibidas en casa. Creemos que es lo más justo para todos y de este modo, Lucy entiende mucho mejor la prohibición.

No es lo mismo que solo le regañemos a ella si dice una palabra malsonante, que vea que cuando papá o mamá lo dicen, también son regañados.

De hecho, además de aprenderse las palabras prohibidas genial (para no decirlas), las identifica en seguida en una conversación y se ha apuntado al carro la primera para llamar la atención. En cuanto oye alguna, exclama: “¡Eso no se dice!”. Le damos la razón y pedimos perdón. No solo hemos conseguido que entienda que esas palabras no se deben utilizar,  si no que está muy concienciada a la hora de enseñarnos también a nosotros. Tiene el mismo derecho a regañarnos y se siente parte de esta “operación contra las palabras prohibidas”.

Niña haciendo gesto de silencio

El hecho es que nos cuesta mucho más a nosotros dejar de decirlas, pero creo que al pedir perdón, ella se da cuenta de que las personas somos humanas y nos equivocamos. Es importante que tome consciencia de que nadie es perfecto, pero que intentamos hacer las cosas bien. Que sus padres le den la razón y se disculpen es una lección de humildad que nos gusta enseñar a nuestra hija.

Casi sin planearlo, hemos encontrado una forma estupenda de dejar de decir palabrotas y evitar que Lucy las repita. Sin castigos por decirlos, sin premios por no hacerlo, y en la que todos participamos con la idea de que esas palabras no se deben decir.

Resumiendo:

  • No te rías cuando comience a decir ese tipo de palabras. Creerá que te hace gracia porque es divertido y enviarás un mensaje erróneo.
  • Buscad de dónde viene el problema y erradicarlo.
  • Explicad que son palabras que no se deben decir, porque hacen daño a la persona que los oye, por ejemplo.
  • Si llamáis la atención a los peques, lo justo es llamarle la atención a todo aquél que diga este tipo de palabras en su presencia. Seguro que el resto de adultos lo entienden y participan. De esta manera es probable que los peques no sientan que es a los únicos que regañan y que cambiar ese mal hábito es cosa de todos.

Lucy va ganando por ahora porque es a la que menos regañamos, y con esto de llamarnos la atención cuando se oye alguna palabra prohibida en casa, la alarma salta y se oye un “¡Eso no se dice!” bien alto y firme.

¿Cómo lleváis en casa el tema de las palabras prohibidas?

 

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