Acompaña y educa en el uso de internet con el libro de Oscar González “Tus hijos y las nuevas tecnologías”

Nuestros hijos e hijas son nativos digitales, y puede que como padre o madre, algunos de sus dispositivos o de las aplicaciones que utilizan te suenen a chino directamente. Si no conoces en lo que se mueven, no puedes conocer los riesgos ni podrás ayudarles a realizar un buen uso de ellos; Educar a nuestros hijos también supone educarles tecnológicamente, y enseñarles a usar sus dispositivos es necesario para protegerles de los peligros de internet y del mal uso de la tecnología.

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En el libro “Tus hijos y las nuevas tecnologías” de Óscar González, encontramos una guía práctica con pautas, herramientas y consejos para convertirte en un padre, madre o educador (que este libro también vale para ellos y ellas) competente digitalmente, educar a tus retoños en las nuevas tecnologías según su edad, protegerles ante peligros, evitarles saturación tecnológica, y promover un uso responsable de internet, redes sociales y videojuegos.

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Tranformándonos con “Montessori en Casa”

Compré “Montessori en Casa” de Cristina Tébar con unas expectativas específicas. Creía que me daría ideas para realizar actividades en casa con mi hija. Pero el libro te ofrece mucho más: En este libro encontrarás consejos y pautas para, principalmente, transformarte como padre o madre, acompañar en su crecimiento a tu hijo o hija y seguir su ritmo.

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Habrás leído en más de un lugar que Montessori no es solo una pedagogía o los materiales de madera que se utilizan para trabajar y en efecto, es un modo de vida que beneficia a tus hijos y al mundo, y al mismo tiempo ayuda a que desarrollen todo su potencial. Pero para ello necesitan nuestro acompañamiento y es necesario aprender a realizarlo.

Cristina Tébar, la autora de este libro y del blog también llamado Montessori en Casa (ganador del premio Madresfera 2.016 al mejor blog de Educación), a la que he tenido el placer de hacer unas preguntas que ha contestado muy amablemente, cuenta en su libro que cuando te haces madre todo cambia y te hace replantearte prioridades y valores. Algo muy parecido me sucedió a mí. Yentonces comienzas a prepararte para educar a tus hijos, conoces a María Montessori, comienzas a leer sobre su pedagogía y quieres saber más.

Licenciada en Ciencias Ambientales, al ser madre el gusanillo por la pedagogía facilitó el descubrimiento de Montessori y decidió integrar la filosofía Montessori en su estilo de crianza. Así se formó en Montessori para la etapa de 3 a 6 años, y comenzó a escribir en su blog sus experiencias. Continuó formándose en la etapa de 6 a 12 años y ahora es asistente AMI certificada. Sus cursos online, con los que te ayuda a incorporar Montessori a tu estilo de crianza, me parecen estupendos. Interesantísimo el curso de vida práctica para niños de 3 a 6 años.

A mi me pasó que, en medio de la búsqueda, te preguntas si Montessori es la “pedagogía perfecta”, o deberías seleccionar lo que más te gusta de diversos tipos de educación. Cristina Tébar cree que “cada metodología puede aportar cosas buenas, pero también opino que hay que tener cuidado al intentar mezclar metodologías, porque en algún momento van a chocar en puntos en los que son diferentes, y ahí hay que decidir por cuál decantarse”.

Cristina piensa que es un error de la educación tradicional “el hecho de que se asuma que todos los niños deben aprender lo mismo al mismo tiempo y de la misma manera, que no se respete la individualidad y las potencialidades de cada ser humano”, y esto último, Montessori lo impulsa y favorece.

Y cuando le preguntas por la diferencia principal de la educación tradicional y la Montessori piensa “que en Montessori se ve al niño como el protagonista del proceso de aprendizaje, la función del adulto es simplemente guiar a cada niño en ese proceso de descubrimiento y auto-construcción, mientras que en la educación tradicional el protagonista es el adulto, el maestro o el profesor imparte conocimiento y el niño es un receptor pasivo la mayor parte del tiempo”.

Habla de las cualidades de los “niños Montessori” diciendo que “en general los niños que crecen en un entorno Montessori son muy independientes, tanto a nivel físico como intelectual, son niños que tienen muy desarrollado el pensamiento crítico, también tienen mucha capacidad de elegir y decidir por sí mismos, saben lo que quieren, lo que les gusta, y cuando algo les apasiona ponen mucha energía en ello, pero por otra parte también entienden que esa libertad de elegir y de decidir conlleva un alto grado de responsabilidad.
También se trata de niños que tienden a cooperar y ayudarse entre ellos más que a competir, y que desde pequeños aprenden e resolver sus conflictos de forma pacífica, utilizando la comunicación no violenta. Dicho esto, es importante aclarar que esto no es exclusivo de Montessori, por suerte hay muchas otras maneras de educar que comparten estos valores.”

Este libro es perfecto para adentrarse en este tema, ya que explica de manera clara los principios básicos Montessori, los cuatro planos del desarrollo con sus crisis evolutivas y sus periodos sensibles (ventanas de oportunidad), las necesidades y tendencias humanas, el maestro interior del niño (al que tenemos permitir que el niño haga caso)… Conceptos básicos para comprender y acompañar a nuestros hijos y que creo necesario conocer.

 

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Y como el nombre del libro indica, nos da pautas para normalizar “Montessori en Casa” y lo que me parece más importante y esencial es “la transformación del adulto”, que no es una simple formación, es un cambio interno del adulto en diferentes ámbitos: espiritual-emocional, física, intelectual y técnicamente.

Ser lo que se denomina “El adulto preparado” es lo primero que hay que lograr. Las aptitudes que debemos tener hacia el niño, confiar en su desarrollo y en el control de error, y tener claro que no somos una escuela Montessori, pero que todo lo que hagamos con nuestro peque en casa favorecerá su desarrollo.

Algo que no me quedaba muy claro era la diferencia entre “intervenir” y “participar” en las actividades, y la explicación de Cristina es que “depende de la situación, si por ejemplo un niño está jugando, dibujando, etc. y me invita a jugar o dibujar con él, para mí eso claramente es participar, el niño me ha invitado a participar en esa actividad. Pero si el niño está jugando, dibujando, etc. y yo llego y le digo “¿Puedo construir una torre contigo?”, ahí sí que estoy interviniendo, lo estoy haciendo educadamente pero estoy interviniendo. No significa que nunca debamos intervenir ni interrumpir, pero sí es importante que seamos conscientes de que lo hacemos y de si realmente en ese momento necesitamos hacerlo”.

Me ha resultado sustancioso el capítulo en el que se tratan los principios básicos de la filosofía Montessori respecto a los castigos, los premios y los elogios, y cómo ponerlo en práctica. También conocemos qué dice Montessori sobre el respeto a la concentración, el equilibrio entre la libertad y los límites, la resolución de conflictos, la imaginación y fantasía; Si tenéis dudas con estos temas o creéis que Montessori es “dejar hacer al niño lo que quiera”, os recomiendo muy mucho que leáis las explicaciones. Os daréis cuenta de la importancia que tienen.

Las nociones generales que Cristina Tébar ofrece para el ambiente preparado en casa (diferenciando por planos de desarrollo) es necesario tenerlas en mente para cualquier actividad que queramos realizar, y yo diría que también sin realizar actividades específicas, para favorecer el movimiento y la autonomía. También es importante el orden, y cómo dice Cristina: “El orden es bueno para todos, niños y adultos, de hecho es una de nuestras tendencias humanas, nos gusta el orden y funcionamos mejor en un entorno ordenado, pero especialmente en el caso de los niños el orden es tan importante porque el hecho de tener un orden externo, a su alrededor, permite al niño que su cerebro en desarrollo vaya creando un orden interno”.

No tiene desperdicio el capítulo que dedica a ayudarnos a contestar a nosotros mismos y al resto cualquier tipo de duda que puede surgir respecto a esta pedagogía.

 

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Leyendo este libro a mi me ha quedado claro que el cambio Montessori debe empezar por los padres, en casa: es un estilo de vida que abarca todo y que debe ser normalizado para implementarlo con éxito. Y puede que no sea fácil, pero como todo, lo importante es querer hacerlo.

Es una lectura amena y ligera, y en mi caso, he cogido apuntes y hasta he subrayado el libro. He descubierto muchos conceptos que desconocía y he adquirido conocimientos que me ayudarán en mi propósito. He aceptado que hago muchas cosas de una manera que no es óptima para dirigirme hacia donde quiero llegar, pero también hago muchas otras bien y esto me da la certeza de poder conseguirlo.

Si te interesa la pedagogía Montessori, este libro te ayuda a comenzar y te demuestra que el primer cambio debe ser el tuyo.

 

Hacemos BLW, ¿qué le digo a mi pediatra?

Suelo oír que algunas familias tienen problemas con sus pediatras cuando les dicen que han elegido Baby Led Weaning como manera de introducir la alimentación complementaria de sus bebés. Con este post quiero hacer una reflexión sobre este tema.

Los pediatras suelen dar unas pautas de alimentación, que no son más que recomendaciones y debemos tomarlas como tales. Algunos pediatras dan unas recomendaciones actualizadas e informadas, y otros dan unas pautas anticuadas, pero siempre es nuestra elección seguirlas o no. Si son anticuadas incluso podemos decirle que se recicle y dependiendo de la gravedad de los consejos, incluso podemos y debemos poner una reclamación en atención al paciente.

Con esto quiero decir que el pediatra, por darnos un papel con unas pautas de alimentación, no se convierte de repente en nutricionista y que no hay que seguirlas a pie juntillas si no queremos. Las recomendaciones son eso, recomendaciones.

En todas las  revisiones médicas que realizan en la consulta de pediatría te hacen preguntas sobre cómo come el bebé. Por lo general solemos contestar: “Bien, se lo come todo”, o “Bien, pero a veces no come mucho o no quiere comer”. No proporcionamos gramos y horarios de los últimos dos meses porque con una frase general, suele valer al pediatra para hacerse una idea. Puede que también te pregunten si has introducido algún tipo de alimento específico ya, puedes contestar y no es necesario decir cómo ha sido.

A no ser que haya algún problema con el bebé, con sus pesos, con su ánimo, sus caquitas, o que tengamos la sensación de que algo no va bien, al pediatra no tenemos por qué contarle específicamente que no le damos biberones de cereal a nuestro bebé, o que hemos introducido el huevo un mes antes de lo que nos señaló en sus hojitas de pautas. Directamente, ni siquiera es un dato importante decir que nuestro bebé nunca ha comido papillas.

O podemos ser sinceros y decir que nuestro bebé lleva una alimentación autorregulada, y ver cómo reacciona el pediatra. Es cierto que muchos son muy intransigentes con este tema. No saben ni quieren oír sobre BLW y les parece una locura. Yo todavía recuerdo los ojos en blanco de nuestro pediatra cuando le dijimos que no le dábamos cereales de farmacia a Lucy. Para muchos de ellos, los padres que deciden realizar esta manera la introducción de alimentos son unos irresponsables. Otros pediatras sin embargo animan a practicarlo.

Y aquí viene la parte importante del post:

La AEPED, que son los “superiores” de todos los pediatras españoles, reconocen y avalan la alimentación complementaria dirigida por el bebé (BLW), y en su web puedes encontrar información sobre esta. Si tú encuentras esa información, tu pediatra también debería conocerla, y si te pone alguna objeción, muy amablemente puedes dirigirle a ella.

Los padres y madres que hemos elegido el Baby Led Weaning como manera autorregulada de introducción de la alimentación complementaria no somos irresponsables.

Generalmente las familias que hemos hecho Baby Led Weaning nos hemos informado mucho sobre el tema y no hay nada que un pediatra pueda decirnos que nos haga dudar de nuestra decisión. Lo que estamos haciendo lo hacemos convencidos y sin poner en peligro a nuestro bebé porque sabemos cómo hacerlo.

Por otro lado, un o una pediatra no es el lobo feroz, en nuestra crianza poco tiene que decidir, por lo tanto poco tenemos que temer a que “nos regañe” según sus opiniones subjetivas. Cómo comemos o cómo dormimos en nuestra casa lo decidimos nosotros. Ellos se ocupan de las enfermedades infantiles.

En conclusión, un pediatra no puede inculcar a tu bebé ningún tipo de alimentación específica en contra de tu voluntad, ni regañarte por no seguir sus pautas (y menos si están desactualizadas). Tampoco puede criticar tu elección de seguir una alimentación autorregulada por tu bebé porque la AEPED la avala y recomienda.

Me encuentro a muchas madres y mucho padres a los que los pediatras les han regañado, que incluso les hacen dudar y pensar que están haciendo algo que no está bien. No dejéis que os regañen por tomar vuestras propias decisiones, por elegir algo que es bueno para vuestro bebé y que al fin y al cabo es vuestra decisión. Y sobre todo, ni siquiera es necesario discutir, que no os regañen por algo que ellos mismos deberían conocer y apoyar.

¿Has tenido algún problema

con el pediatra por hacer BLW?

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¿Cuándo y cómo comenzar con la Alimentación Complementaria?

Cuando nuestro bebé cumple seis meses es el momento de comenzar a introducir la Alimentación Complementaria (AC), pero muchas veces no sabemos cómo empezar, qué alimentos se pueden dar, cuáles no, si hay un orden predeterminado o si es necesario ofrecer los alimentos procesados como me pregunté yo en su momento.

En nuestro caso, leímos y buscamos información en la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) y la Asociación Española de Pediatría (AEPED). También leímos otros libros y buscamos información en internet.

Al ponernos a investigar descubrimos que algunos pediatras entregan en sus consultas unas hojas con información y pautas a seguir respecto a la alimentación complementaria (a nosotros también nos la dieron) y muchos de ellos entregan información obsoleta respecto a alergias e introducción de alimentos (otros pediatras si están actualizados), y es bueno recordar que esas hojas son solo recomendaciones, que no estamos obligados a cumplir. Tenemos todo el derecho a informarnos sobre este tema y decidir. Al fin y al cabo, son nuestros bebés.
Además son recomendaciones que varían de un pediatra a otro  por lo que podemos llegar a la conclusión que las recomendaciones muchas veces se basan en creencias subjetivas y costumbres culturales o familiares.

La OMS y la AEPED recomiendan (también recomiendan, evidentemente no puede obligarnos) una lactancia materna exclusiva hasta los seis meses. En el caso de la lactancia artificial es exactamente igual: nada de agua, manzanilla, zumo de naranja, cereales, papillas o cualquier otra cosa que se nos ocurra hasta los seis meses.

¿Por qué seguir las recomendaciones de la OMS

o la AEPED y no las de mi pediatra?

Porque estos organismos tienen información actualizada

y de rigor científico. Además los pediatras no tienen formación específica sobre lactancia o nutrición.

Un pediatra que aconseja introducir la AC a los 4 meses contradice a la OMS y a la AEPED, que son sus “jefes” directos y los que le proporcionan actualizaciones favorables para la salud de los niños. Puede que sepa mucho de enfermedades infantiles, que es lo que ha estudiado, pero claramente sobre lactancia materna y alimentación infantil no quiere actualizarse, así que ahí encontramos una razón para agradecer la copia que nos ha dado e ignorar sus recomendaciones, porque pueden dañar la salud de nuestro bebé a largo plazo.

Pero evidentemente debemos comenzar con la Alimentación Complementaria y encontrar información sobre la que basarnos.

Cuando un bebé cumple seis meses es momento de comenzar con la Alimentación Complementaria (AC) y se debe comenzar a partir de los seis meses por varias razones:

  1. Las necesidades nutricionales de los bebés aumentan.
  2. Los bebés ya se sientan solos o por lo menos se mantienen sentados y esto indica que su sistema digestivo está preparado para recibir otro tipo de comida.
  3. Muestran interés por la comida. Muchos bebés no tienen curiosidad hasta un tiempo después. (No confundir con el afán de meterse todo lo que pillan en la boca).
  4. Son capaces de coger un alimento y llevárselo a la boca.
  5. Desaparece el reflejo de extrusión.

Estas son las señales que nos indican que un bebé está preparado para comenzar con la AC y no es conveniente comenzar antes de tiempo.

Las pautas básicas que nosotros tomamos como guía a la introducción de alimentos son las siguientes y las contrastamos con varios organismos oficiales ya mencionados anteriormente:

  • El alimento principal de un bebé es la leche materna o artificial hasta el año de edad. La leche materna cambia según las necesidades del bebé.
  • No se deben sustituir tomas de leche a favor de alimentos.
  • La lactancia seguirá a demanda y se ofrecerá antes de la alimentación complementaria. La AC como su nombre indica, complementa a la leche.
  • Se introducirán los nuevos alimentos siempre de uno en uno para comprobar que no hacen daño al bebé.
  • Para dar un alimento por introducido y así poderlo juntar con otro, deberá probarlo 3 días (3 veces), no necesariamente consecutivos para asegurarnos que no le sienta mal.
  • La introducción de cereales según la SEICAP y la AEPED ya no es necesaria hacerla “sin gluten” primero y “con gluten” después. De hecho recomienda introducir cereales con gluten en pequeñas cantidades.
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Lucy con 34 semanas comiendo pan. Una manera perfecta de introducir el gluten.

  • No es necesario retrasar ni adelantar ningún alimento para evitar alergias.
  • No es necesario seguir pautas estrictas de pesos y cantidades, ni orden de tipos de alimentos en la introducción.
  • Todos los alimentos son potencialmente alérgenos pero se tendrá especial cuidado con alergias que existan en la familia.
  • No es necesario introducir los cereales en formato “farmacia”(gran cantidad de azúcar), pero si se hace, nunca en biberón.
  • No incluir en las comidas el azúcar y la sal, especialmente hasta el año de edad.
  • No es necesario y yo no recomiendo dar productos “específicos para bebés” que grandes multinacionales fabrican. Además de llevar una gran cantidad de azúcar, juntan varios ingredientes en el mismo producto y utilizan ingredientes como leche de vaca (no recomendado hasta el año) o miel (no recomendado hasta los 3 años).
  • Es muy necesario conocer los alimentos prohibidos hasta el año de edad.
  • No debemos obligar a comer a nuestro bebé, ni distraer, ni engañar para que coma. Los niños comen lo que deben comer y ninguno se mata de hambre. La forma de comer que le enseñemos la recordará toda la vida, así que es mejor que lo haga tranquilo, acompañado por su familia y permitiéndole experimentar para que sea un momento agradable y sin llantos.

Estas son a priori las indicaciones que nosotros seguimos en casa.

¿Cómo doy de comer a mi bebé? ¿Es necesario que los bebés coman purés o papillas? ¿Existen alternativas?

Estas eran algunas de las preguntas que me hice durante el embarazo. Mi pensamiento era que comer todos los días purés, que te den la comida e incluso te obliguen como les pasa a muchos bebés, no debía ser agradable. La verdad es que la idea no me gustaba ni me gusta, y mi intención era evitarlo. Pienso que comer debe ser un placer y vivir ese momento con luchas o llantos no es algo que quisiera para nosotros.

La comida procesada no les permite conocer y diferenciar sabores, texturas e incluso colores. Al triturarla además, le estás quitando gran cantidad de nutrientes.

Por estas y otras razones, empecé a investigar y encontré otra manera de enseñar a comer a los bebés, una manera desconocida pero no nueva, ya que antes de la existencia de las procesadoras de alimentos esta era la manera en la que los bebés comían.

Nosotros hicimos Baby Led Weaning (BLW) desde el principio y nos ha funcionado muy bien. Introducimos los alimentos de manera natural, de uno en uno y de manera autorregulada por nuestra hija.

En casa hemos aprendido a alimentarnos mucho mejor, ya que adaptamos nuestra comida para que Lucy pueda comerla. Es mucho mejor dar una pieza de fruta que un potito. Dar pasta, fideos o pan en vez de papillas de cereales… Y así con todo.

En general hemos llevado la AC muy bien. Lucy ha aceptado muy bien casi todos los alimentos, ha aprendido a gestionarlos más rápido de lo que esperábamos y hemos conseguido no dar de comer a nuestra hija.

Lucy se alimenta perfectamente, utiliza los cubiertos desde los 10 meses y ha aprendido a sentarse a la mesa y comer ella sola (cuando quiere). Incluso hemos detectado alimentos que no le gustan mucho y ya sabemos cuáles son sus favoritos.

Existe otra manera de dar de comer a los bebés diferente a la que estamos acostumbrados culturalmente, y bajo nuestro punto de vista y experiencia, es mucho mejor que la tradicional.

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Lucy comiendo calabacín, aguacate y pollo a la plancha con 32 semanas.

He hablado de el BLW en algunas entradas, pero escribiré más a conciencia sobre ello, Lucy mediante como siempre.

Igualmente, si decides dar de comer a tu bebé purés y papillas, estas pautas también sirven para un buen comienzo a la introducción de alimentos.

¿Qué pautas seguiste para comenzar con la AC?

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¿Qué NO es el BLW?

Leo últimamente a muchas madres con muchísimas dudas sobre qué o cómo dar de comer a sus bebés practicando BLW y creo que algunos puntos los estamos obviando y nos complicamos la vida sin necesidad.

  • BLW no es preparar comida específica para los bebés

El bebé debe comer lo mismo que comemos sus padres pero adaptado. Se pueden quitar o cambiar ingredientes de una receta dependiendo de los alimentos ya introducidos o en introducción, no poner sal, y cambiar el azúcar por algo natural que endulce como los dátiles o los plátanos, pero realizar diaria y asiduamente recetas específicas para BLW, no es BLW. Cuanto más sencilla y normal preparemos la comida mejor.

Y si, yo hago galletas “BLW” cuando tengo tiempo y porque me gusta hacerlas, pero no me va la vida en ello. Lucy tiene unas galletas con poca azúcar para darle de vez en cuando, así que las que yo hago, las hago porque nos encantan en casa.

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“CONDUCTA NORMAL DEL BEBÉ Y CONSEJOS PARA PADRES” DEL PEDIATRA DE LUCY

En la revisión del niño sano de los cuatro meses, además de las vacunas que tocaban, nos dieron el famoso papelito (que en este caso son 6 páginas por las dos caras) dónde vienen las pautas para comenzar la Alimentación Complementaria que además aconseja comenzar con cuatro meses de vida, cuando la OMS dice que la LME debe ser exclusiva hasta los seis meses. Ya conté las tonterías que había en esas hojas sobre el tema.

Pero esto es otro tema porque lo que quiero contar son las pautas sobre crianza, normas de higiene que da el mismo profesional sanitario y lo que según el pediatra de Lucy, debería ser una “conducta normal”, que es un apartado con un batiburrillo de consejos y afirmaciones.

Si, algunas están bien, como que no debes forzar al bebé a comer si no quiere. Si, algunas son más que razonables, y si, la mayoría son tan evidentes que no entiendo la mención, como las pautas de higiene y cambio de pañal. Pero otras…

Hay cosas en las que un pediatra no debería meterse, más que nada porque ha estudiado sobre enfermedades de bebés y niños, y asuntos como la lactancia (que solo estudian de pasada) o cómo duerme el bebé no deberían estar supeditados a sus pensamientos subjetivos. Y menos cuando ni siquiera son madres/ padres.

Para comenzar dice que “los niños hacen 4 o 5 tomas al día y duermen entre 16 y 18 horas, (al menos 8 nocturnas)”. No se que niños conoce pero si contase las tomas que hace Lucy, que no las cuento, no salen 4 o 5 tomas ni de coña, ni 6 ni 7.  Tampoco duerme tantas horas diarias, y las horas que duerme nocturnas son intermitentes para tomar pecho. O se refiere a bebés que toman biberón, o mi Lucy no tiene una “conducta normal”.

Por este tipo de cosas digo que estas páginas no están dirigidas a bebés que toman LM a demanda, o también puede ser que no tenga ni idea sobre lactancia.

Seguimos: “Si no está ya en una habitación independiente, conviene sacarlo antes de los seis meses del dormitorio de los padres; si se espera a que sea mayor, se resistirá al cambio, ya que a los bebés les gustan las costumbres fijas. Es mejor acostumbrarle desde pequeño a dormir siempre en su habitación”.

¡Cómo se nota que el pediatra no es el que se tiene que levantar por la noche ante las llamadas del bebé, ya sea por hambre, por cambio de pañal o por lo que sea! Y de colecho ni hablamos! Cuando leí eso casi me prendo fuego de la rabia a mí misma. Me pregunto cuándo es tan mayor un bebé que ya es imposible sacarle de la habitación porque se resiste. Seguramente antes de los seis meses no es mayor. Tampoco entiendo mucho lo de que a los bebés les gustan las costumbres fijas, de hecho creo que son los adultos los que se obcecan en ponerles horarios... Mi Lucy come cuando tiene hambre y duerme cuando tiene sueño. Por mucho que lo pienso no se que costumbres fijas le gustan a Lucy. Los bebés necesitan estar cerca de su cuidador y si hay LM mover de la habitación a un bebé tan pequeño es un disparate total y un engorro para la que da el pecho. Si tuviese que hacer caso a este especialista, me doy tres días de vida como mucho además de un final de lactancia materna prematuro.

El tema de la crianza es algo personal, familiar y subjetivo. Ni todos los niños son iguales, ni las circunstancias de las familias tampoco.

Este pediatra da por hecho que todo el mundo tiene habitaciones de sobra para “sacar al bebé” de la habitación. También mete miedo a los padres diciendo que “se resistirá al cambio”. ¿Acaso un bebé de seis meses está preparado para dormir solo en una habitación? Si no lo está, se resistirá con 2 meses, con 6 y con un año. No entiendo esa insistencia de querer separarnos de los bebés cuánto antes.

Tampoco habla de tomas nocturnas. Da por hecho que le vas a dar el famoso biberón de cereales por la noche, que hace que tengan digestión lenta y el bebé “no molesta” en toda la noche. Y soy muy pesada, pero vuelvo a lo mismo: ¿y los bebés que toman pecho? ¿Tengo que dejar de darle el pecho y darle biberón porque lo dice el pediatra? Porque si el pediatra no habla de tomas nocturnas en el dichoso papelito, ¿será que no tengo que dar de comer a mi hija por la noche? Parece una tontería pero es sorprendente la cantidad de mujeres que se preguntan esto y la cantidad de pediatras que les dicen que con cierta edad, deben dejar de darles de comer durante la noche.

Lo que la mayoría de los pediatras que dan estas pautas obsoletas y equivocadas desconoce, es que es más que normal que un bebé se despierte por la noche y que por supuesto si tiene hambre, hay que darle de comer. Tampoco debe saber que una mujer que da el pecho debe estar cerca de su bebé durante la noche, por razones de producción, de comodidad y de algo que se llama prolactina, y decirle que su bebé duerma en otra habitación, lejos de su lado, es logística y afectivamente un desastre.

No quiero ni pensar cuántas mujeres habrán obedecido a pautas escritas desde el desconocimiento de las circunstancias de cada familia y desde la subjetividad de las creencias o experiencias de la crianza de este médico,  ni cuántas lactancias han acabado antes de tiempo.

Tampoco quiero pensar cuántos bebés han sido obligados a dormir lejos de su madre, de su hábitat natural, ni cuántos han estado llorando hasta que “se les ha enseñado a dormir”, ya que algunos pediatras también se dan el lujo de recomendar el método Estivil a los padres.

Y digo yo: ya que se permiten dar consejos sobre crianza cuando no es su campo, ¿por qué no leen o se informan sobre las necesidades de los bebés? Ya si leyesen algo sobre lactancia sería perfecto para que incluyesen y tuviesen en cuenta a las madres lactantes en las hojas de alimentación complementaria. Y podía seguir pidiendo…

Gracias a este pediatra, y a sus “consejos para padres”, sabemos que ni Lucy ni yo tenemos “conducta normal”. Debe ser que somos especiales.

¿Tu pediatra también te da consejos sobre crianza?

¿Qué consejo te ha dado que no quisiste seguir?

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Pautas del pediatra de Lucy para la alimentación complementaria

Llegan los 6 meses de Lucy y ya en la revisión de los 4 meses nos dieron la hojita con las pautas a seguir para la Alimentación Complementaria. Y ahora que lo pienso, este post debería titularse “Pautas que me paso por el forro…”.

Comenzaré diciendo que algunos pediatras deberían reciclarse, actualizarse, y sobre todo tener en cuenta a los bebés que siguen tomando leche materna, los que no toman biberón ni saben lo que es, ni tienen por qué tomarlo, los que no necesitan cereales de farmacia “ni para dormir ni para crecer”, y sobre todo a las madres que como yo, no quieren ni tienen la necesidad de sustituir tomas de pecho por biberones de fórmula y/o cereales, ni quieren abandonar la lactancia materna. Y digo esto porque mi pediatra escribe las pautas claramente dirigidas a bebés que no toman pecho a demanda, como si no existieran.

También me da la sensación de que cuando una enfermera/ pediatra te da una hoja de estas características, parece que está sentando cátedra, que tiene la verdad absoluta y da por hecho que vas a seguirla al pie de la letra. Yo la he guardado para escribir este post. 😉

Tengo que decir para informar debidamente que la OMS recomienda LME (Lactancia Materna Exclusiva) hasta los 6 meses de vida, por lo que esa prisa por incluir papillas o cereales a los 4 meses no está recomendada.

El pediatra de Lucy empieza diciendo que la introducción de nuevos alimentos conlleva una reducción de tomas de leche, y un cambio de el biberón a la cuchara (¿veis como la leche materna la obvia?). Esto es falso. El alimento principal de un bebé hasta el año de edad debe ser la leche y la AC se debe ir incluyendo poco a poco, dando a probar al bebé, dejando que conozca nuevas texturas y sabores.

Evidentemente el cambio de “biberón a cuchara” se refiere a el utensilio que utilizarán los padres para alimentarles, y a las papillas y purés como ese alimento que sustituirá a las tomas de leche. Pero existe un mundo más allá en el que Lucy se sienta en la trona y le pones un trozo de pan o un gajo de naranja y se lo come, un mundo en el que ni su madre ni su padre piensan embucharla a purés, un mundo en el que ella comerá lo que quiera a su ritmo y a su gusto.

Después de la orden de cambiar de biberón a cuchara que a mi me indigna, hay toda una retahila de gramos, porciones y horarios para ofrecerle distintas frutas y cereales de farmacia, y una lista interminable del tipo de verdura a añadir y en que orden… Me da una pereza terrible, porque lo adultos no comemos así, con tanta medición y tanta vaina.

Además me he informado durante muchos meses y eso de “no dar un tipo de fruta o huevo hasta X mes” es absurdo. Si tiene alergia a algo lo va a tener igual, y la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergia y Asma Pediátrica dice que cuanto antes incluyas en la alimentación los alimentos alergólogos, menos problemas tendrán con ellos. Entonces, ¿a quién hago caso?

Además el pediatra permite la introducción de la leche de vaca y yogures a los 9 meses, cuando en teoría no deben probarla hasta el año por las proteínas que lleva, que son demasiadas para un aparato digestivo inmaduro todavía al que le pueden provocar hasta micro roturas intestinales. Nada de leche de vaca, ni yogures ni quesos hasta los doce meses, y menos en nuestro caso que tenemos la sospecha de que Lucy es APLV. Y esto incluye esos potitos y yogures “especiales” para bebé a partir de 4 meses que llevan leche también y que los fabrican “expertos en nutrición infantil”.

Más de lo mismo con el huevo, según el pediatra de Lucy la introducción del huevo se debe hacer por partes y a partir del noveno mes: primero media yema de huevo cocida, una vez cada semana durante tres semanas y a la cuarta semana la yema entera, una odisea… La clara a partir de los once meses con los mismos tiempos que la yema. Alguien debería decirle a esta pediatra que no se puede separar la yema de la clara completamente nunca. La clara que es lo que suele dar más alergia se pega a la yema, así que aunque la cuezas seguramente algo caiga. Mi manera de hacerlo será en una tortilla francesa y dándole un trocito para probar, o a lo mejor le hago algún rebozado, y si Lucy quiere y puede gestionar la textura.

Lo de la nutrición infantil y la AC está resultando como el tema de los partos. Resulta que no es todo como lo pintan, sigue habiendo mucha desinformación entre los profesionales, y se siguen practicando y recomendando prácticas obsoletas. Me doy cuenta que también he tenido que estudiar e investigar para elegir con mi propio criterio qué hacer también respecto a la AC y en el camino me he encontrado con muchas cosas que se desconocen y que se siguen haciendo.

Ya conté en los seis meses de Lucy, que nuestra intención es hacer BLW (Baby Led Weaning), nada de papillas ni cereales de farmacia: Lucy hará alimentación autorregulada.

¿Qué indicaciones os sorprendieron respecto a la AC?

¿Pensáis que las pautas de los pediatras están demasiado medidas al milímetro?

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8 B’s de la Crianza con Apego

Buscando y leyendo (como suelo estar haciendo gran parte del día), encontré estas 8 pautas de la Crianza con Apego que me parecieron interesantes, resumidas y a priori resaltan lo importante.

las 8 B´s de la Crianza con Apego

Luego a la hora de la verdad será difícil, como todo. Una cosa es la manera en que creamos que debemos hacer las cosas y otra muy diferente cómo acabemos haciéndolas. Cómo pensemos que es mejor criar a nuestros hijos y lo que nos sea más fácil o más difícil a la hora de hacerlo.

Puede que a veces sea más complicado, puede que al final encontremos una forma que nos va mejor o que creemos que es la que necesitamos. Como padres podemos equivocarnos y rectificar, nadie nace sabiendo todo.

Como pautas a seguir a mi me gustan y me parecen una buena forma de empezar.